viernes, 12 de agosto de 2016

Los juegos olímpicos del “Fora Temer”

Ese grito del pueblo brasileño marcará los Juegos Olímpicos de Río


Por Emir Sader

Se veía venir. El mismo presidente golpista Michel Temer había dicho que “estaba preparado para la silbatina”.  Pero no estaba. Todos estaban, menos él.

Tuvo que vivir, durante todo el día hubo alegres manifestaciones en Copacabana y en otros lugares de Rio de Janeiro, grandes expresiones populares de gente llegada de varias partes del país, pero también de extranjeros que se habían unido a los brasileños en el unísono: ¡Fora Temer!

Se intentó blindar de todas maneras las manifestaciones en la ceremonia de apertura en el Maracaná. Hasta poner el sonido alto hasta que Temer pronunciara sus 10 segundos de palabras de apertura de los Juegos Olímpicos (JJOO). Incluso se llegó a la grotesca retirada de cualquier mención a Temer que, como se dice aquí, ya prácticamente llama Michel Fora Temer.

Un presidente que tuvo que pasar anónimo, en toda la ceremonia, sin ninguna mención en los discursos, nada. Pero bastó que pronunciara sus breves palabras, burocráticamente, para que la más grande silbatina del mundo se abatiera sobre él.

Ya no bastaba que la más grande concentración de los medios internacionales que Brasil haya conocido registrara todas las manifestaciones de calle – incluso las intervenciones represivas de las fuerzas policiales en contra de ellas – y testimoniara frente al mundo el rechazo masivo al golpe de Temer. Luego vino lo de Maracaná. Que maravilló al mundo como espectáculo, porque es cierto que fue muy bello, como resultado de una organización que viene desde hace varios años. Pero que a la vez consolidó no solo para los medios sino directamente para los millones de espectadores de todo el mundo, lo que los brasileños piensan de su presidente interino.

Una vez concluida la ceremonia el grito "Fora Temer" copó todo el espacio y será lo más oído por todos durante los JJOO. Si el oso panda marcó, con su lágrima, los JJOO de Moscú, ese grito del pueblo brasileño marcará, a lo largo de todos los Juegos, en todas las competiciones y ceremonias, los JJOO de Rio de Janeiro y de Brasil.

El contraste con la votación – 14 votos a 5 – de la Comisión del Senado, el día anterior, para dar secuencia al impeachment de Dilma Rousseff, no podía ser más elocuente. En las calles, el rechazo de Temer es unánime.

Las nuevas encuestas demuestran que el 79% de los brasileños no quiere que Temer siga como presidente. Rechaza, por abrumadora mayoría, todas las medidas fundamentales que su gobierno ha enunciado o ha comenzado ya a poner en práctica. El abismo entre el Congreso y el gobierno golpista que se ha instalado y las manifestaciones masivas del pueblo ha sido constatado por todos los medios del mundo.

El anonimato de Temer corresponde a su rol de muñeco de un monstruoso proyecto de restauración conservadora vengativa en contra del pueblo, de sus conquistas, de la votación popular por otro tipo de gobierno. La no mención de su nombre, sea por su pedido o por decisión del Comité Olímpico Internacional, corresponde exactamente al rol de Temer que, sea cumpliendo los siniestros designios de su gobierno o siendo borrado en poco tiempo y expulsado de la presidencia, pasará a la historia como lo más insignificante y despreciado por todos: tanto de los que lo rechazan e incluso de los que lo apoyan, que se sienten nerviosos con la intranscendencia del personaje de turno.

Serán semanas de competencias, con manifestaciones festivas en las calles, con el  "Fora Temer" presente en todas las competencias y  manifestaciones, con el "Fora Temer" pintado en todos lados, gritado por todos. En caso de que aparezca en la ceremonia de cierre, será un hombre aun todavía menor, en estatura personal y política, confirmando que el golpe se hace como un proyecto radicalmente antipopular y con la conciencia del rechazo de la gran mayoría de los brasileños, como gobierno del 1%.

En contraste también con las grandes manifestaciones de cariño que recibe Dilma por todo el país, así como en los grande viajes por todo el país que ha recomenzado a hacer y que resucitan, para las elites dominantes, el fantasma del más grande líder popular de la historia brasileña, que reafirma que volverá a ser candidato a la presidencia del país y que no le asustan, para nada, las amenazas sin fundamento que a diario los medios y sectores del Poder Judicial difunden. Aquellas mismas encuestas reafirman su amplio favoritismo para reelegirse.

Apenas han comenzado los JJOO del "Fora Temer", este último grito se populariza por todo el mundo. La imagen de los JJOO tendrá ese eco y esa expresión política bellísima de la voluntad democrática del pueblo brasileño.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Pia Sundhage, la comunista sueca que le dio el oro a los Estados Unidos

Por primera vez en 104 años, Suecia resultó sin medalla de oro en las Olimpiadas de Pekin. Sin embargo, una sueca defendió sus colores: Pia Sundhage, entrenadora del equipo femenino de fútbol de Estados Unidos, que revalidó su titulo de campeonas olímpicas obtenido en 2004 en Atenas


Por Bruno Matapay

Pia Sundhagen, de 48 años, ha sido citada frecuentemente por la prensa, no sólo por el hecho de haber contribuido a la victoria de Estados Unidos en el fútbol femenino olímpico, sino también porque se niega a aceptar la invitación de George Bush a la Casa Blanca.

Sundhage asumió la responsabilidad del equipo el 13 de noviembre de 2007, cuando sustituyó a Greg Ryan, después de que la selección de Estados Unidos terminara en un decepcionante tercer lugar en la Copa Mundo 2007. El peor momento para las estadounidenses fue la goleada (4-0) sufrida ante Brasil en las semifinales. Después de eso, los Estados Unidos promovieron una revolución en el trabajo del equipo. Así, el equipo de Sundhage se volvió invencible, incluyendo un 1-0 ante su patria, la poderosa Suecia; tres victorias consecutivas, también 1-0 ante Brasil; y los sucesivos triunfos en la Copa de Algarve, en marzo de 2008, en Portugal, y en el preolímpico continental en abril.

Pia Sundhage es una de las más respetadas entrenadoras en el fútbol femenino y fue una de las mejores futbolistas del mundo durante 22 años. La mayor goleadora en la historia de la selección sueca: 71 goles en 146 partidos. Ganó cuatro veces cada uno de los torneos de su país: el campeonato y la copa. Hizo parte de la selección Suecia que terminó tercera en la Copa Mundo 1995, campeona de Europa 1984, además de ser subcampeona de Europa dos veces y tercera en una ocasión. En el 2000, Sundhage quedó de sexta en la votación de la Mejor Jugadora del Siglo de la FIFA. Su imagen apareció en una estampilla sueca en 1988.

Sundhage empezó su carrera de entrenadora cuando aún jugaba. Combinó ambas actividades en el club Hammarby entre 1992 y 1994. También dirigió los seleccionados juveniles suecos (sub 16, sub 19 y sub 21) durante 11 años, desde 1990. Tras su retiro como futbolista en 1996, trabajó en el equipo técnico de Suecia en el Campeonato Europeo de 1997, la Copa Mundo Femenina 1999 y 2003, y las Olimpiadas de 2000.

En 2001 inició su carrera como entrenadora en Estados Unidos con el Philadelphia Charge y los Boston Breakers. En 2003 fue escogida como entrenadora del año en ese país. También dirigió clubes suecos y fue asistente técnica de la selección China en la Copa Mundo Femenina 2007.

Por estos días, Pia Sundhagen, de 48 años, ha sido citada frecuentemente por la prensa sueca, no solo por el hecho de haber contribuido a la victoria de las americanas, sino también por negarse a aceptar la invitación de George Bush el 6 de octubre a la Casa Blanca. Ese día, los ganadores olímpicos se encontrarán con el presidente gringo, pero tendrán que prescindir de la presencia de la entrenadora sueca.

“¿Que voy a ir a hacer yo allá?”, preguntó a los medios la entrenadora, y agregó que: “Es una decisión fácil, no estoy interesada, y no opino que sea algo entretenido”. La decisión se basa en los principios de la entrenadora, quien nunca ha escondido sus preferencias por la izquierda. En una entrevista hace unos años comentó: “Fue un poco especial, para una vieja comunista como yo, ir a Estados Unidos”.

En Suecia, Pia Sundhage es conocida por su cercanía al Partido Comunista y a su periódico Proletären, del cual es lectora asidua. Incluso se sabe que donó 30 mil coronas (unos $3.500 euros, más de ocho millones de pesos colombianos) al equipo de fútbol de los comunistas de Gotemburgo, Proletären FF.

A pesar de su gesto contra el jefe del imperio, quien protagonizó un escándalo en las Olimpiadas de Pekín al presentarse completamente ebrio en las tribunas (ver video 1 y video 2), los americanos la tratan como a una heroína y no piensan desprenderse de ella. Sunik K Gulati, jefe de la delegación americana de fútbol, le ofreció el mismo día del triunfo de la selección en Pekin un contrato de cuatro años, con miras a los próximos Juegos Olímpicos, al que Sundhagen aceptó con emoción. Ante la pregunta del vespertino Aftonbladet de que los lectores querían que la sueca se hiciera cargo de la selección de su país, Gulati contestó:

-“¿Ah sí? Pero nosotros le gustamos a ella, y a nosotros nos gusta ella. Suecia deberá buscarse otro coach, ¡porque nosotros nos quedamos con ella!”

*Artículo publicado originalmente en septiembre del 2008

miércoles, 27 de julio de 2016

"Hoy en día los jugadores siguen el dinero y no el corazón"

Totti cuestiona el fútbol moderno al opinar sobre el millonario traspaso de Higuaín a la Juventus


El astro del fútbol italiano Francesco Totti dijo que "hoy en día los jugadores del fútbol son un poco como nómadas. Siguen al dinero y no al corazón".

El jugador de la Roma comentó así el millonario traspaso del delantero argentino Gonzalo Higuaín a la Juventus.

En declaraciones a "La Gazzetta dello Sport", Totti cuestionó las transacciones del fútbol actual: "No hay muchos jugadores que sigan a su corazón. Si yo hubiera pensado en el dinero, habría dejado la Roma hace diez años", dijo.

"Para mí, lo importante es la pasión, no el dinero. Siempre amé estos colores y siempre quise vestir esta camiseta", agregó.

"Los aficionados van al estadio a divertirse y para ver a jugadores que se mantienen leales a un equipo, esperando no ser traicionados. El hecho de que Higuaín haya cambiado el Nápoles por la Juventus es un desastre", sentenció.

Higuaín, goleador del fútbol italiano la pasada temporada, pasó a la Juventus por una cifra cercana a los cien millones de euros.

viernes, 15 de julio de 2016

¿Y cuándo hablamos de paramilitares en el fútbol?

Mucho se viene hablando y escribiendo sobre la presencia de narcotraficantes en el fútbol, pero pocos hablan de la injerencia paramilitar en este deporte. ¿Será porque es muy reciente y sus efectos aún se sienten?


Por Juan Diego Restrepo E.*

Un directivo del equipo capitalino de los Millonarios abrió una puerta que muchos contribuyeron a cerrar en el pasado con gruesas aldabas para que no brotaran verdades que involucran a un sector como el fútbol, deporte en el que algunos de sus protagonistas –directivos, futbolistas, árbitros, empresarios y periodistas– operan como una logia en la que se tapan todos los hechos “sucios” e impera la ley del silencio.

Tal como lo han reseñado algunos analistas, observadores, hinchas y hasta ciudadanos del común, el directivo fue osado al abrir la puerta de la historia del narcotráfico en el fútbol a través de un valiente gesto simbólico al proponer la devolución de dos estrellas, las que, al parecer, fueron ganadas gracias a la presencia económica del narcotraficante José Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘El Mexicano’, en el equipo. El debate aún sigue abierto.

Sin embargo, hay un capítulo que debería complementar la reflexión que vienen haciendo varios sectores del país en relación con la presencia de capitales ilegales en este deporte. Se trata de la injerencia paramilitar de finales de la década del noventa y durante buena parte de la década del 2000 en la dinámica de algunos equipos de la división profesional y aficionada.

Esa es una verdad a la que pocos hacen referencia y si la de los narcotraficantes estuvo bajo llave por varios años a pesar de las evidencias, la del paramilitarismo está, si se me permite la figura, en una pesada caja fuerte, que nadie quiere abrir. Es más, ni siquiera ha surgido en los tribunales de Justicia y Paz, donde se juzga a los exmiembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Diversos análisis explican que los narcotraficantes se “metieron” al fútbol por varias razones, entre las que se destacan la inserción social, exhibición de poderío económico y lavado de activos provenientes de sus negocios ilegales. Pero los paramilitares fueron más allá y convirtieron sus gustos por este deporte no sólo en un circo, sino en un entramado donde confluyeron capitales legales e ilegales, públicos y privados, y eso ya le da otro cariz al tema.

¿Van a negar algunos futbolistas de primera división, aún activos, que atendieron invitaciones que poderosos jefes paramilitares extraditados a Estados Unidos les extendieron para que asistieran a sus fincas a jugar aquellos famosos ‘picaditos’ con el fin de satisfacer sus gustos, estimular las apuestas y brindar espectáculos a los hombres en armas? Jamás podrán alegar que viajaron a esas zonas bajo presión, porque a estas alturas esa excusa no sería creíble. Fueron porque, como dirían ellos, los invitó “el patrón”; además, les pagaban hasta diez millones de pesos por partido, una suma generosa y un “sobresueldo”.

¿Cómo entender que en zonas de fuerte presencia paramilitar y en la que muchas de las inversiones provenían de sus arcas, se crearan equipos de fútbol que hoy no existen? ¿Serán capaces directivos, técnicos, jugares de fútbol y hasta exalcaldes de hacer memoria y contar cómo fueron esas épocas, que son recientes realmente, y explicar cómo fue el sistema de contratación, cuánto ganaban, cómo se articulaban las administraciones locales y por qué hoy ya no existen o vendieron sin ningún problema su ficha deportiva a otros equipos?

Ese poderío también se sintió en algunos estadios del país. Hace varios meses me contaron la siguiente historia: en un estadio repleto de espectadores a finales del 2003 se iba a jugar un encuentro de Copa Libertadores. En esa ocasión y por disposiciones de seguridad, se prohibió que los jugadores saltaran a la cancha con menores de edad, como es habitual en partidos locales.

Pese a ello, uno de los jugadores del equipo local quería salir al gramado con un niño en brazos; de inmediato, fue abordado por un directivo quien le explicó que, en esa ocasión, eso no estaba permitido. El jugador le respondió que lo tenía que hacer y agregó: “usted no sabe de quién es este niño, lo mejor es que me deje llevarlo”. El directivo insistió en la prohibición, pero alguien fue hasta el sitio donde estaba el jefe paramilitar y le explicó lo que pasaba. El tipo bajó de la tribuna a la zona de camerinos, golpeó al directivo y exigió que su hijo saliera a la cancha con el equipo, lo que en efecto pasó. Varias personas se le acercaron al directivo y le recomendaron que no hiciera nada contra el agresor, “es mejor que se quede quieto, que usted no sabe quién es”. Una vez enterado del asunto, el directivo se vio obligado a pedirle disculpas al paramilitar.

Hay jugadores también, hoy en retiro y aún jóvenes, que deberían explicar cómo, de la noche a la mañana, se convirtieron en empresarios del fútbol. ¿De dónde sacaron el capital con el cual comenzaron a comprar fichas de jugadores extranjeros y a venderlos en equipos colombianos? ¿Será que estuvieron “apadrinados” por jefes paramilitares y por eso tanto silencio?

Pero hay más gente que debería hablar, sólo para hacer memoria, si quieren. Se trata de líderes de las barras de algunos equipos de fútbol que, por varios años, fueron controladas y patrocinadas por jefes paramilitares. Esa injerencia allí tuvo que ver con una dinámica de control urbano mucho más amplia en tiempos que había que cuidar la imagen de una de las principales ciudades del país.

En el año 2003, las barras de uno y otro equipo, rivales históricos, se descompusieron y comenzaron una serie de refriegas callejeras inaguantables no sólo para los hinchas que iban con sus familias al estadio, sino para los vecinos del complejo deportivo. Para poner orden, aparecieron mandos medios de una organización paramilitar y dejaron un mensaje muy claro: “o se componen o los componemos”. Ese disciplinamiento costó varios muertos. ¿Negarían los líderes de las barras aquellas tensas reuniones con un experimentado paramilitar y narcotraficante que los citaba “para saber cómo iban las cosas” y les imponían condiciones para mantener a los integrantes de las barras calmados?

Si se trata de hacer memoria de la presencia de sectores ilegales en el fútbol, que sea integral y no por episodios distantes. Aún hay mucho responsable de esa injerencia paramilitar en la calle que hoy posa de “hombre de bien” y que debería, por lo menos, estar contando la verdad. Sólo eso.

* Periodista e investigador. Texto publicado originalmente en Semana.com

lunes, 27 de junio de 2016

Con fútbol se preparan las FARC para la paz

En los frentes guerrilleros se practica balompié con “todas las de la ley”, mientras los negociadores hacen barra por sus equipos desde La Habana



La guerrilla de las FARC, en armas desde 1964, se encuentra en cese de hostilidades desde hace un año. Desde entonces, sus combatientes pasan los días en actividades culturales y educativas, según la instrucción de su comandante máximo, Timoleón Jiménez.

La guerra en Colombia se ha apaciguado a tal punto que los indicadores del conflicto registran su menor intensidad en los últimos 50 años. Mientras en La Habana, la delegación de paz de esa guerrilla avanza en la rúbrica de acuerdos con el gobierno nacional, en los campamentos guerrilleros se vive una cotidianidad tranquila y alejada de la confrontación.

En los últimos meses se volvieron habituales las visitas de reporteros nacionales y extranjeros que buscan retratar cómo se vive el fin del conflicto en las zonas guerrilleras. Uno de ellos, Federico Ríos, plasmó en un fotorreportaje cómo es la cotidianidad del Frente 34 en las montañas del Chocó. En él se registra cómo esa unidad guerrillera convive con la comunidad de la región, incluyendo la práctica del fútbol.

"La relación entre guerrilleros y civiles en estos lugares alejados es cordial. Comparten muchos trabajos y espacios", registra Ríos en su trabajo, publicado en La Silla Vacía. Este es el comentario de la imagen del “equipo de fútbol del frente 34”, en momentos en que se preparaba para jugar un partido amistoso con el equipo de la comunidad.


Aunque en épocas de conflicto también se practicaba deporte en las filas guerrilleras, ahora lo hacen junto con la comunidad y con los implementos idóneos, como muestran las imágenes. Además, según registran los reporteros de guerra, el voleibol era el "deporte oficial" de esa guerrilla, porque el fútbol solía dejar muchos lesionados. Parece entonces que la paz le brinda otra oportunidad a los futboleros farianos.

Pero no sólo en territorio colombiano el balompié es uno de los componentes del ambiente de paz que vive el grupo insurgente, fundado hace 52 años. En los entretiempos de la negociación con el gobierno, miembros de su delegación de paz han destapado sus afectos hacia clubes de fútbol del país.

Por ejemplo, Pastor Alape sufre y goza con el Independiente Medellín, Ricardo Téllez ha expresado sus simpatías por Atlético Nacional, y Sergio Marín es fervoroso seguidor de Independiente Santa Fe.

Mientras tanto, la mesa de conversaciones se aproxima hacia un acuerdo final. El pasado 23 de junio se anunció el acuerdo de cese al fuego bilateral y definitivo, todo un golazo contra los guerreristas que se aferran al pasado de odios y desesperanza. Empezar a construir un país en paz y reconciliación será el nuevo partido que dispute el pueblo colombiano.