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sábado, 18 de julio de 2026

Mundial 2026: La final habla español

La FIFA no solo debió levantar la restricción al español en las ruedas de prensa del Mundial. También se vio obligado a incorporarlo como idioma oficial en los servicios de traducción y a ver una final hispanohablante.


Por Camilo Rueda Navarro

Una buena lección le dejo a la FIFA el desenlace de la Copa Mundial 2026. No bastó con que tuviera que levantar la prohibición del uso del español en las ruedas de prensa. También tuvo que presenciar una final hispanohablante, luego de que Argentina y España arribaran a la última instancia del certamen.

El tema se remonta a los albores del torneo. En la rueda de prensa previa al partido entre Brasil y Marruecos por la primera fecha, el periodista mexicano Rodrigo Ornelas se dirigió en español al futbolista marroquí Achraf Hakimi, que por ser nacido y criado en Madrid domina este idioma. Pero el presentador de la FIFA lo interrumpió para señalarle que no se podía hablar en español.

Hakimi intercedió para explicar que no había problema, pues podía responder en español, pero el moderador insistió en que el inglés era el idioma oficial. Y que solo podía referirse en este o en los idiomas oficiales de las selecciones intervinientes.

A este le siguieron otros dos incidentes idiomáticos, que involucraron al brasileño Vinícius Júnior, figura del Real Madrid, y al holandes Frenkie de Jong, jugador del Barcelona, cuyos diálogos con reporteros españoles y mexicanos fueron interrumpidos por funcionarios de la FIFA para que se cumplieran las restricciones. Un absurdo, dado que varios de los partidos transcurrían en un país hispanohablante como México, y a que las partes pudieran comunicarse fluidamente en él.

Frente a la ola de críticas que desataron estos episodios, la FIFA se vio obligada a dar marcha atrás con la prohibición. Y permitió desde entonces preguntas y respuestas en español en todas las conferencias de prensa, aunque no hubiera selecciones hispanohablantes involucradas. Igualmente, se incorporó el español a los servicios de traducción simultánea en todas las sesiones mediáticas.

Un mes después de aquel debate, el desenlace del máximo certamen deportivo global se dio en español. La del 2026 se convirtió en la segunda final hispanohablante de la historia, luego de la de Uruguay 1930, la primera edición del torneo, y que enfrentó al conjunto anfitrión con Argentina.

Casi un siglo después, y luego de que Argentina derrotara a Inglaterra por 2-1 en un vibrante partido, el español se convirtió en la principal lengua del futbol. No solo es el idioma principal de los dos mejores seleccionados del campeonato. Además es la primera lengua de más de 600 millones de personas y la que ostenta más copas del mundo: 7 de las 23 disputadas, sumadas las de Argentina, España y Uruguay.

Malvinas: una bandera que el Gobierno argentino perdió y que el mundo empezó a mirar


La tensión por el partido con Inglaterra y la necesidad de reivindicar la soberanía de las Islas Malvinas se incrementaron luego de la prohibición de ingresar estos símbolos en el estadio. El gobierno erró al convertirse en portavoz de las restricciones.

Por Rosario Ayerdi
Perfil

El Gobierno creyó estar por el camino correcto cuando quiso separar el fútbol de la política. Pero en ese camino, la prohibición de banderas terminó de blindar a un país entero detrás de un reclamo que no dejó de crecer desde que se confirmó que Argentina jugaría la semifinal del Mundial contra Inglaterra. La censura expuso un consenso del que el Gobierno, por ser su portavoz, quedó totalmente ajeno.

Bastó con que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se convirtiera en la encargada de anunciar que los hinchas argentinos no podrían ingresar al estadio con banderas de Malvinas para que finalmente suceda lo que ya se empezaba a sentir: un partido de fútbol se transformaría en mucho más que un partido.

Monteoliva podría haber dejado que el protocolo FIFA hiciera su trabajo, como en cualquiera de los otros partidos del Mundial. En cambio, se puso al frente como vocera de la restricción, la justificó en cadena de radios y hasta explicó la logística: los argentinos entrarían por la puerta 4, los ingleses por la puerta 3. Dijo que buscaban que “el festejo sea en paz”. El resultado fue el opuesto: convirtió al Gobierno en el rostro visible de una censura.

La ironía se completó sola. Argentina ganó 2-1 y, en pleno festejo, Lo Celso, Otamendi y otros jugadores desplegaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Todo lo que Monteoliva había intentado contener afuera del estadio llegó al campo de juego, sostenido por los propios futbolistas. El Gobierno se desconcertó. Ningún funcionario sospechaba que el equipo del que se viene apropiando podría llegar a sostener esa consigna.

Los números confirman que lo de La Libertad Avanza terminó siendo un exceso autoinfligido. Según un relevamiento de Adhoc, en los últimos cinco días la conversación sobre Malvinas superó las dos millones de menciones. El día del partido, las menciones a las islas duplicaron a las registradas el 2 de abril, la fecha “oficial” del reclamo. El encuadre fue inequívocamente argentino: “Malvinas” se mencionó diez veces más que “Falklands”. Y hay un dato que le duele particularmente a la Casa Rosada: en las últimas 48 horas, las menciones que cruzaron a Milei con Malvinas acumularon un 66,7% de negatividad.

Malvinas no solo fue tendencia en Argentina. También lo fue en el mundo, empujada por la carga simbólica del cruce futbolístico y por la disputa territorial. Miles de usuarios que nunca habían escuchado hablar del tema decidieron buscar de qué se trataba ese “Islas Malvinas” escrito en una sábana de hotel.

La búsqueda en la última semana creció un 2400%. Este saltó en las métricas supera ampliamente todas las mediciones que se hacen desde el año 2004. Google Trends detectó, además, un salto en las búsquedas de letras de canciones de cancha dedicadas a las islas.

Del otro lado del Atlántico, la bandera de los jugadores tampoco pasó inadvertida. El Reino Unido le pidió formalmente a la FIFA que investigue el episodio. El ministro británico de Ciencia, Peter Kyle, calificó el gesto de “totalmente inapropiado” y sostuvo que la política debe mantenerse al margen del fútbol. La vocera de Downing Street redobló la apuesta: dijo que el Mundial podía no ser de Inglaterra, pero que las islas, sin duda, sí lo eran. Reafirmó, además, que la posición británica sobre la autodeterminación de los isleños “no ha cambiado”.

A pesar de esta intransigencia británica, en las últimas horas y descolocado por haber quedado del otro lado del despliegue de la bandera en la cancha, Milei anunció que se estaba cada vez más cerca de la recuperación de las Islas.

El movimiento oficial de marcar las restricciones sin anunciar una mínima queja por parte del Gobierno obvió que Malvinas es uno de los pocos temas donde la Argentina no tiene grieta. Cualquier encuesta de los últimos años demuestra que más del 80% de la población cree que el país debe seguir reclamando la soberanía sobre las islas. Ese consenso transversal es justamente lo que Monteoliva logró incomodar sin necesidad.

Mientras acá el reclamo sigue siendo casi unánime, en Reino Unido el consenso comienza a mostrar grietas generacionales. Una encuesta de la organización More in Common, conocida en mayo de este año, reveló que apenas el 9% de los jóvenes británicos de entre 18 y 24 años considera “muy importante” que las islas sigan bajo control británico, contra el 29% del total de la población. Aun así, el 56% de los británicos apoyaría una respuesta militar ante un intento argentino de recuperar las islas.

Aunque el Gobierno venía festejando cada etapa que la Selección sorteó en este Mundial, no pudo apropiarse de una de las mayores celebraciones de los argentinos: una bandera que la propia Monteoliva había prohibido terminó flameando en la cancha, en las redes sociales y en los portales de todo el mundo.

domingo, 14 de junio de 2026

Alcalde de Nueva York exalta a Sócrates y la Democracia Corinthiana

Zohran Mamdani destaca el fútbol como una manifestación social y rememora la experiencia de los jugadores de Corinthians contra la dictadura brasilera.


En un video en el que anunciaba cambios en la movilidad de la ciudad debido al Mundial de fútbol, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, elogió a Sócrates y a la Democracia Corinthiana, movimiento de futbolistas surgido en la década de 1980 en protesta contra la dictadura militar en Brasil. 

Mamdani es el primer alcalde de origen musulmán de la Gran Manzana y se considera a sí mismo como "socialista". En su intervención, destacó el fútbol como una manifestación social y cultural que permite a las personas no sólo olvidar los problemas de la vida durante 90 minutos, sino también encontrar maneras de afrontarlos.

En la antesala del partido entre Brasil y Marruecos, este sábado 13 de junio en Nueva Jersey, localidad aledaña a Nueva York, el mandatario anunció cambios significativos en el tráfico de la región a través de sus redes sociales.

Tras dar las novedades, habló sobre la importancia del fútbol como instrumento social y, en ese momento, recordó la experiencia liderada por Sócrates, líder de la Democracia Corinthiana.

"Mientras esperamos el partido de Brasil contra Marruecos, he estado pensando mucho en Sócrates. No en el filósofo griego, sino en el maestro del mediocampo brasileño. Jugó en los años 70 y 80, incluyendo el Mundial de 1982", dijo. 

"Fueron años difíciles para Brasil. Una represiva dictadura militar gobernaba el país, imponiendo su poder por la fuerza. En el Corinthians, el club del que era capitán, Sócrates y sus compañeros participaron en lo que los brasileños anhelaban a diario: la democracia. Iniciaron un experimento de autogobierno, llamado Democracia Corinthiana", agregó. 

"Tanto si eras el delantero estrella como el lavandero, tenías el mismo derecho a voto. Y mientras la dictadura militar torturaba y asesinaba a sus ciudadanos, Sócrates guiaba a los jugadores al campo vestidos con prendas que llevaban escrito en la espalda: 'Quiero votar por mi presidente'", explicó.

En el video, Mamdani también elogió el talento de los jugadores de Brasil y exaltó la importancia del fútbol para la sociedad.

"Mientras nos preparamos para ser sede de un Mundial, celebramos un deporte que ha aportado tanto a millones de personas en todo el mundo: un sentido de pertenencia, de solidaridad, de conexión con las comunidades. El fútbol ha creado movimientos, ha desafiado dictaduras. Y, durante 90 minutos, nos permite no solo olvidar los problemas del mundo, sino también encontrar maneras de afrontarlos", concluyó.

viernes, 12 de junio de 2026

Protesta en Toronto (Canadá) pide que Israel sea expulsada de la FIFA

Con una enorme pancarta roja, activistas repudian la presencia israelí en la FIFA.


Reuters

Manifestantes desplegaron el viernes 12 de junio una enorme pancarta roja sobre el logotipo del Mundial, cerca de una concurrida autopista de Toronto, para denunciar la relación de la FIFA con Israel, pocas horas antes del debut de Canadá en el torneo.

Los manifestantes, que llevaban camisetas con el lema "Judíos por una Palestina libre", subieron a un terraplén cercano y desplegaron la pancarta con el mensaje "Echen a Israel de la FIFA".

La pancarta era visible para los viajeros de la autopista Gardiner -una de las más transitadas de Canadá- que se dirigían al partido inaugural del equipo local contra Bosnia y Herzegovina en el estadio de Toronto.

Otras acciones organizadas por un grupo de activistas incluyeron la exigencia de la liberación del destacado médico palestino Hussam ‌Abu ‌Safiya, capturado por el ejército israelí en Gaza a finales de 2024.

Faisal Ibrahim, portavoz de los activistas, acusó a la FIFA de ser cómplice de las acciones de Israel contra los palestinos.

"La FIFA no solo hace la vista gorda ante la celebración de partidos por parte de ‌la Federación Israelí de Futbol en territorios de Cisjordania y Siria ocupados ilegalmente, sino que, de hecho, retransmite esos partidos, normalizando así la ocupación, lo que la convierte en un participante activo y cómplice", declaró a Reuters.

En marzo, la FIFA afirmó que no tomaría medidas contra los clubes israelíes acusados por la Asociación Palestina de Fútbol de competir mientras supuestamente tenían su sede en territorio palestino, alegando el estatus jurídico sin resolver de Cisjordania en virtud del derecho internacional público.

La guerra de ‌Israel en Gaza ha causado decenas de miles de muertos, ha provocado una ⁠crisis alimentaria y dado lugar a valoraciones de genocidio por parte de académicos así como a una investigación de Naciones Unidas.

Los expertos de la ONU también han pedido a la FIFA y a la UEFA que suspendan a Israel del fútbol internacional.

jueves, 11 de junio de 2026

Costa de Marfil y Senegal, sin hinchas en el Mundial por restricción migratoria de Trump

Estados Unidos denegó las visas para todos los aficionados marfileños y senegaleses que pretendían ir a la Copa Mundial 2026. 


AFP

Costa de Marfil y Senegal jugarán por primera vez un Mundial sin haber podido enviar delegaciones de aficionados llegados de su país dado que no pudieron obtener visados para Estados Unidos, lamentaron el jueves para la AFP representantes de las hinchadas de los dos países africanos.

La estricta política migratoria de Donald Trump dificulta la entrada a Estados Unidos desde ciertos países e incluso puede afectar al personal convocado para la competición, como un árbitro somalí que fue expulsado este fin de semana.

"Los aficionados han renunciado a viajar porque Estados Unidos no quiere ver a aficionados de ciertos países como Costa de Marfil en su territorio", dijo Julien Kouadio Adonis, presidente del Comité Nacional de Aficionados de los Elefantes (CNSE), que suele organizar los desplazamientos de los aficionados de Costa de Marfil.

"Estados Unidos fue claro con nosotros diciéndonos que no quería ver a nuestros aficionados", agregó el jefe de este organismo bajo tutela del Ministerio de Deportes.

Solo un puñado de funcionarios del CNSE recibió autorización para ir a Estados Unidos.

En sus anteriores participaciones en el Mundial (2006, 2010 y 2014) o para la Copa África de Naciones, este organismo había enviado a decenas de marfileños a animar a su selección.

El rol de esa pequeña delegación será "supervisar los aficionados marfileños basados en Estados Unidos", precisa Kuaido, que añade que incluso para ese reducido grupo "no ha sido nada fácil lograr los visados. Ha hecho falta discutir y negociar para hacernos oír".

Costa de Marfil deberá por tanto contar únicamente con los aficionados de la diáspora, cuyo número estimado por el CNSE es de mil.

"Su boleto no es un visado"

Por parte de Senegal, el país también ha tenido que renunciar a enviar delegaciones oficiales de decenas de aficionados, como suele hacerlo en grandes competiciones.

"Desde que Senegal participa en el Mundial, es la primera vez que no enviamos delegación debido a las complicaciones vinculadas a la concesión de visados por parte de Estados Unidos", lamenta para la AFP Ndèye Dome Thiouf, consejero de comunicación del Ministerio de Deportes.

Esta institución ha intentado sin embargo enviar a los presidentes de las organizaciones de aficionados, completamente a cargo del Estado, pero sus visados han sido rechazados.

"Personalmente estoy decepcionado. Creo que organizar un Mundial no debería causar tantos problemas", lamenta Pepe Mass Gueye, presidente del grupo de aficionados Lebougui, cuyo visado ha sido rechazado.

Para apoyar a los Leones de la Teranga, el Estado senegalés va a conceder 400 boletos por partido a ciudadanos senegaleses ya basados en territorio estadunidense.

"Su boleto no es un visado", había advertido este año el jefe de la diplomacia estadunidense Marco Rubio.

Estas restricciones se añaden al coste elevado de los boletos para los partidos y alimentan las críticas a un Mundial desvinculado de la base popular de aficionados al futbol.

miércoles, 10 de junio de 2026

Somalia brinda homenaje de desagravio al árbitro inadmitido en Estados Unidos

Una multitud recibe como héroe nacional a Omar Ardan, el referí somalí al que le fue negada la entrada al Mundial


BBC Mundo

Omar Ardan, el árbitro somalí a quien le fue negada la entrada a Estados Unidos, regresó a su país y fue recibido en el Aeropuerto Internacional Aden Adde de Mogadiscio por una entusiasmada multitud que incluía funcionarios gubernamentales y representantes de la Federación Somalí de Fútbol, que lo elogiaron, entregaron flores y envolvieron en la bandera de Somalia.

Artan, de 34 años, iba a ser el primer árbitro de Somalia en dirigir un partido de un Mundial, pero fue sacado de la lista oficial de la FIFA para este torneo mundialista de fútbol de 2026 después de que Estados Unidos le negara la entrada a su territorio.

Nombrado árbitro del año 2025 de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), al referí somalí se le negó el pasado sábado la entrada en el Aeropuerto Internacional de Miami. Fue devuelto inicialmente a Turquía, desde donde voló a Mogadiscio.

"Me gustaría agradecer a los funcionarios, ministros, parlamentarios y todos. Quiero agradecer a mi país y pueblo por su apoyo, el ánimo que he recibido", expresó Artan tras aterrizar.

"Todo está predestinado. La FIFA me apoyó bien y estuvo en contacto conmigo hasta que llegué a Mogadiscio".

"Les prometo que estaré arbitrando para ustedes en la próxima Copa del Mundo. Somalia, a todas partes del mundo, les estoy dando aviso".

Artan instó a la juventud somalí a no perder la fe en el país a pesar del trato que recibió, exhortando a defender el honor de Somalia. "Todos pertenecemos a Somalia ya sea en lo bueno o lo malo", dijo. "La bandera es nuestra y también lo es el pasaporte. Defendámoslos".

Y añadió: "La juventud no debe desmoralizarse sobre su país. A pesar de lo que me está pasando, sigo defendiendo a mi nación".

"Quiero continuar mi trayecto desde aquí y exhorto a la juventud a hacer lo mismo".

Las autoridades migratorias de EE.UU. no dieron razones para la repatriación de Artan, pero Somalia es uno de varios países en la lista de prohibición de viaje a EE.UU. introducida por el gobierno del presidente Donald Trump.

Tras conversar con las autoridades estadounidenses, el organismo rector mundial, la FIFA, comunicó que el destacado árbitro no participará en el torneo.

"La FIFA puede confirmar que el árbitro Omar Abdulkadir Artan no podrá entrenar ni arbitrar en el Mundial de la FIFA 2026 después de que se le negara la entrada de Estados Unidos", dijo en un comunicado.

"La FIFA no está vinculada a los procesos migratorios del país anfitrión, incluyendo la adjudicación de visas, y ha sido informada por las autoridades que el estatus del señor Artan no se cambiará en este momento".

"De acuerdo con eventos anteriores de la FIFA, un gobierno anfitrión determina en última instancia quién recibe el visado y quién es admitido en su país".

El jefe internacional de árbitros Pierluigi Collina creó en Miami un centro de entrenamiento que concentrará a todos los 52 árbitros y 88 jueces asistentes del Mundial 2026.

Todos ellos, aun los que están pitando partidos en México o Canadá, deben permanecer en esa base en Florida durante la duración del torneo para su capacitación y preparación, y por seguridad.

"Tienen un problema con mi país"

Antes de regresar a Somalia, Artan dijo que fue sometido a una entrevista de inmigración de 11 horas antes de que se le negara la entrada a Estados Unidos, a pesar de contar con los documentos en regla.

"Estoy muy, muy decepcionado", declaró Artan al New York Times. "Soy simplemente un árbitro que intenta hacer realidad su sueño: el mayor sueño de mi vida, venir a la Copa del Mundo".

"Tenía los documentos en regla y todo lo demás. Tenía el visado correcto", dijo Artan.

Tras la entrevista de inmigración de 11 horas, Artan fue trasladado a una celda de retención separada, donde permaneció detenido varias horas antes de ser embarcado en un vuelo de regreso a Estambul, Turquía.

En diciembre, Trump declaró a la prensa que no quería inmigrantes somalíes en Estados Unidos y que deberían "regresar a su país de origen".

"Creo que tienen un problema con mi país", añadió Artan.

Un funcionario de la embajada somalí en Nairobi informó a la BBC que a Artan se le había emitido un pasaporte diplomático para facilitarle el viaje después de haber tenido anteriormente dificultades con la visa.

En declaraciones a la agencia Reuters, Artan afirmó que, a pesar de las circunstancias, su estado de ánimo era positivo y estaba enfocado en su próximo desafío.

"Quisiera agradecer a la FIFA y a la CAF (Confederación Africana de Fútbol) por su apoyo y me comprometo a mantener mis niveles de arbitraje altos mientras me concentro en el futuro", expresó.

"Quiero agradecer a la familia del fútbol por sus mensajes y les deseo a mis colegas los mejores éxitos durante el Mundial y espero con entusiasmo poder unirme a ellos otra vez en competencias futuras".

La Federación Somalí de Fútbol (SFF) ha contactado a la FIFA solicitando una clarificación urgente.

En conversación con el Servicio Mundial de la BBC, Andrew Giuliani, quien encabeza la Fuerza Especial de Trabajo del Mundial de la Casa Blanca, manifestó: "Mientras que no puedo ahondar en la información derogatoria al respecto, puedo decirles que la decisión tomada por la aduana y la patrulla fronteriza fue la correcta y la apoyo".

Presión contra la comunidad somalí

Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente Trump ha declarado abiertamente que no quiere inmigrantes somalíes en EE.UU.

Los comentarios se anticiparon a un amplio operativo de deportación iniciado en enero de 2026 por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por su sigla en inglés) en Minneapolis, Minnesota, ciudad con una numerosa comunidad somalí.

Omar Artan fue incorporado como árbitro de la FIFA en 2018.

En 2023 condujo partidos en la Copa Africana de Naciones y en 2025 fue nombrado el mejor árbitro africano del año.

Funcionarios somalíes instaron a la comunidad futbolística mundial a manifestar su apoyo al destacado árbitro.

"Omar Artan es uno de los árbitros más respetados y merece el apoyo de toda la comunidad futbolística", señaló Ciise Aden Abshir, un alto asesor del Ministerio de Juventud y Deportes de Somalia, citado por la agencia AFP.

"Negarle la entrada a EE.UU. y prohibirle arbitrar los partidos programados no solo lo perjudica personalmente a él sino socava el compromiso del fútbol de imparcialidad, mérito y el espíritu de juego limpio", agregó.

martes, 9 de diciembre de 2025

Infantino es acusado de romper el código ético de la FIFA por conceder premio de la paz a Trump

La organización de derechos humanos y deportes FairSquare ha presentado una queja formal por las reiteradas faltas de imparcialidad política y exige una investigación oficial.


Por Nicholas Dale Leal
El País

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha sido acusado ante la Comisión Ética de la FIFA de vulnerar en reiteradas ocasiones el principio de neutralidad política con sus comentarios acerca del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Asimismo, la denuncia solicita que se examine el procedimiento mediante el cual el presidente Trump recibió el primer premio de la paz otorgado por la federación internacional de fútbol, que le fue entregado el pasado viernes durante el sorteo oficial del Mundial 2026, que se celebrará el próximo verano en Estados Unidos, México y Canadá.

La queja fue presentada por FairSquare, una organización sin ánimo de lucro conocida por su labor de documentación y defensa frente a la represión política y las violaciones de derechos de los trabajadores migrantes. En materia deportiva, la entidad afirma que su misión es impulsar modelos de gobernanza más transparentes y democráticos, con el objetivo de evitar que las instituciones del deporte contribuyan a generar daño o sufrimiento.

La denuncia, reportada por el medio especializado en deportes The Athletic, expone cuatro episodios en los que Infantino habría incumplido la obligación de imparcialidad política establecida en el artículo 15 del Código de Ética de la FIFA, todos vinculados al apoyo público que el presidente del organismo habría mostrado hacia Donald Trump. Hasta el momento, la FIFA no se ha pronunciado al respecto.

El primer hecho señalado tiene que ver con la campaña pública de Infantino a favor de que Trump recibiera el Premio Nobel de la Paz este año. El 9 de octubre —un día antes del anuncio oficial del galardón—, Infantino escribió en Instagram, refiriéndose al papel de Trump en un alto el fuego en Gaza e Israel: “El presidente Donald J. Trump sin duda merece el Premio Nobel de la Paz por sus acciones decisivas”. Para FairSquare, esta intervención constituye un respaldo personal a la actuación de Trump en un escenario geopolítico. El premio terminó siendo otorgado a la opositora venezolana María Corina Machado.

El segundo episodio ocurrió el 5 de noviembre, cuando Infantino participó en el America Business Forum en Miami. Allí ofreció una defensa entusiasta del desempeño de Trump como presidente de Estados Unidos. El propio Trump había intervenido horas antes en ese mismo escenario. El documento cita que Infantino calificó a Trump como “un amigo muy cercano”, antes de pronunciarse en defensa de la agenda del presidente republicano. La organización añade que no existe manera de considerar esas palabras como declaraciones personales, ya que Infantino participaba oficialmente como presidente de la FIFA en un evento público.

El tercer señalamiento se refiere al sorteo del Mundial en el Kennedy Center del pasado viernes, 5 de diciembre. FairSquare afirma que el video con el que FIFA presentó a Trump como ganador de su premio de la paz reprodujo narrativas utilizadas por Trump y la Casa Blanca en las que se le atribuye haber puesto fin a múltiples conflictos armados. En realidad, si bien en algunos casos ha recibido elogios de las partes enfrentadas, en otros su intervención es motivo de debate y en varios de ellos la violencia o las tensiones siguen presentes.

Además, en el escenario del sorteo, Infantino se dirigió directamente a Trump con estas palabras: “Esto es lo que esperamos de un líder... Sin duda, usted merece el primer premio de la paz de la FIFA por su labor y por lo que ha logrado a su manera, pero lo ha logrado de una forma increíble y siempre puede contar, señor presidente, con mi apoyo”. La denuncia sostiene que esta intervención supone un respaldo explícito a la política exterior de Trump en distintos escenarios de conflicto.

Por último, el cuarto hecho mencionado gira en torno a un video corto que Infantino publicó en su cuenta de Instagram el 20 de enero de 2025, en el que agradecía a Trump la invitación al mitin previo a la investidura presidencial realizado el día anterior en Washington. Según FairSquare, el video concluye con la frase: “Juntos no solo haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande, sino también el mundo entero”. La organización argumenta que, al utilizar el lenguaje propio del lema MAGA, Infantino abandona la neutralidad que debe mantener.

La presentación reconoce que la FIFA necesita interactuar con el Gobierno de Estados Unidos debido a su papel como coorganizador del Mundial 2026 y acepta que la institución debe mantener relaciones diplomáticas para cumplir sus objetivos. Sin embargo, alerta que todo contacto debe respetar la imparcialidad exigida al presidente de FIFA, especialmente en lo relativo a la política interna y exterior, salvo en asuntos que involucren obligaciones legales o de derechos humanos de la propia FIFA.

La última parte del escrito pide que la Comisión de Ética investigue cómo y por qué se creó ese nuevo premio de la paz concedido este año por la FIFA. El documento cita revelaciones recientes de The Athletic, según las cuales ni el Consejo de la FIFA ni los vicepresidentes fueron consultados de la creación del premio, ni informados o hechos partícipes de los criterios de selección antes de que fuera entregado a Trump el pasado viernes.

El organismo ante el que fue presentada la denuncia, que la FIFA denomina su Comité de Ética Independiente, forma parte de la estructura judicial interna de la federación y, según la propia entidad, es el encargado principal de revisar y analizar posibles violaciones al Código de Ética. Este comité está dividido en dos instancias: una encargada de la investigación y otra dedicada a emitir resoluciones. La cámara investigadora está integrada por representantes de Ruanda, China, Canadá, Malasia, Grecia, Kenia, Argentina, Vanuatu y Panamá. La preside el ruandés Martin Ngoga, quien además funge como representante permanente de su país ante las Naciones Unidas.

Entre las sanciones contempladas por la FIFA ante infracciones de sus normas figuran advertencias, amonestaciones, multas, cursos obligatorios de cumplimiento e incluso la prohibición temporal o total de participar en actividades relacionadas con el fútbol.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Con triunfo norcoreano y abucheos a la FIFA, culmina el Mundial Colombia 2024

Ante unos 33 mil espectadores en Bogotá, el seleccionado de Corea del Norte obtuvo su tercera Copa Mundial Femenina Sub 20.


Redacción
Fútbol Rebelde

Tras vencer 1-0 a Japón, la selección de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) ganó la Copa Mundial Femenina Sub 20, celebrada este año en Colombia. Es el tercer título que obtiene la escuadra Chollima en la categoría, igualando la marca de Estados Unidos y Alemania, las potencias de la rama.

La RPDC logró el campeonato de forma invicta, venciendo a Argentina, Costa Rica y Holanda en la fase de grupos, y a Austria, Brasil y Estados Unidos en la fase eliminatoria. También conquistó la bota de oro, gracias a los seis goles de Choe Il Son, también condecorada como la mejor jugadora de la competición.

El partido final y la ceremonia de premiación se efectuaron en el estadio Nemesio Camacho El Campín, de Bogotá, ante más de 32.900 aficionados, quienes vitorearon a las dos selecciones finalistas, a la vez que abuchearon a los dirigentes del fútbol que asistieron a la premiación. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, Alejandro Domínguez, de la Conmebol, y Ramón Jesurún, de la Federación Colombiana de Fútbol, fueron recibidos con chiflidos de la tribuna.


Durante el Mundial Colombia 2024, se batió el récord de asistencia de la categoría, registrado en 37.382 espectadores, gracias al creciente interés en el fútbol femenino en el país cafetero. Paradójicamente, se le cuestiona a la dirigencia del fútbol colombiano el escaso apoyo a la Liga Profesional Femenina, que se juega desde el 2017 con un solo torneo anual acotado y sin las condiciones dignas para sus jugadoras.


miércoles, 18 de septiembre de 2024

La Corea popular elimina a Estados Unidos del Mundial Femenino Sub 20

Corea del Norte vence 1-0 al seleccionado gringo y clasifica a la final de Colombia 2024.

Corea del Norte derrota a Austria y enfrentará a Brasil en el Mundial Sub-20

El seleccionado de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) se impuso por 1-0 a Estados Unidos en la Copa Mundial Femenina Sub 20, que se celebra en Colombia, y clasificó a la final del certamen.

Bastó un gol de Choe Il Son a los 22 minutos del partido para que el conjunto norcoreano lograra el triunfo, no obstante fue superior en todos los tramos del partido. El público asistente al encuentro, celebrado en el estadio Pascual Guerrero de Cali, alentó a la RPDC y aplaudió su rendimiento.

Con esta victoria, Corea del Norte se hace a un lugar en la gran final de la Copa, a disputarse este 22 de septiembre en el estadio El Campín de Bogotá. Además, saca ventaja en el historial de enfrentamientos ante la selección estadounidense, con tres victorias por dos derrotas.

lunes, 11 de septiembre de 2023

El gol más triste de Chile

En 1973, la selección trasandina tuvo que enfrentar a la Unión Soviética en un reprechaje para Alemania '74. El golpe de Pinochet, las denuncias del Kremlin y un partido que nunca se jugó.



Por Pablo Aro Geraldes



El camino al primer Mundial de Alemania, el de 1974, estuvo lleno de imprevistos para la selección chilena: el grupo eliminatorio que integraba con Perú y Venezuela quedó reducido a un simple partido y revancha tras la deserción de los venezolanos. Un 2-0 abajo en Lima y el resultado inverso en Santiago obligaron a un tercer partido de desempate, en Montevideo. En el estadio Centenario el triunfo fue para Chile, pero los pasajes para la Copa del Mundo no estaban listos aún, faltaba una escala poco conocida. El fixture preveía una instancia más para el ganador del grupo 3 sudamericano: debía enfrentar en un último repechaje al vencedor de la zona 9 europea.

Con los papeles en la mano, la amenaza tenía los colores de Francia, pero un empate inesperado de los galos ante la República de Irlanda en París dejó al equipo dirigido por Georges Boulogne en la obligación de vencer a la Unión Soviética en Moscú, pero el conjunto de la sigla CCCP en el pecho pegó fuerte y con el 2-0 hizo sonar el despertador en medio del sueño mundialista trasandino. La cita de los chilenos se programaba entonces para el 26 de septiembre de 1973, pero no en París, como imaginaban, sino en el Estadio Lenin de Moscú. Un país amigo. Con la mente puesta en el repechaje con los soviéticos, planearon una gira de preparación por Guatemala, El Salvador y México, que luego de varias escalas los llevaría a tierras rusas. La mano venía bien. Antes de partir golearon 5-0 a un combinado de Porto Alegre. La despedida se fijó para el 11 de septiembre, pero…

Chile vivía uno de los momentos más oscuros de su historia. El 11 de septiembre de aquel año la furia asesina de un general llamado Augusto Pinochet pisoteaba el mandato democrático del presidente Salvador Allende e imponía una de las dictaduras más crueles y sangrientas de la historia. Esa mañana, mientras el Palacio de la Moneda (sede del gobierno de Chile) ardía bajo los bombardeos y Allende moría intentando defender el mandato popular, la selección chilena debía presentarse en el campo de entrenamiento de Juan Pinto Durán para ultimar detalles con vistas a la visita a Moscú. Esa práctica jamás llegó a realizarse. El lateral izquierdo Eduardo Herrera jugaba en Wanderers de Valparaíso y durante sus días en Santiago se hospedaba en el Hotel Carrera, a 100 metros del escenario del golpe de Estado. Él tiene fresca la memoria de esa mañana con olor a pólvora: “Al llegar al campo de entrenamiento el técnico Luis Álamos nos ordenó que volviéramos a casa. Pero yo tenía que llegar hasta el hotel y en el trayecto me detuvieron los militares una decena de veces: Me salvé de ser detenido porque tenía el bolso con la inscripción ‘Selección Chilena de Fútbol’”.

El fútbol del mundo siguió rodando normalmente en medio de dictadores y tiranos, de reyes despóticos y megalómanos con aires mesiánicos, incluso llegó a presenciar un Mundial en plena dictadura argentina, pero en aquel 1973 la Guerra Fría disparó un misil que dio de lleno en la pelota.

Durante el gobierno socialista de Allende, Chile mantuvo estrechas relaciones con el Kremlin y todo el bloque soviético. Con la irrupción de Pinochet y su dictadura apoyada desde los Estados Unidos hubo cambios: once días después del golpe, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, le ordenó a su personal diplomático que regresara al país y decretó el cierre de la embajada chilena en Moscú.

Al márgen de la cordillera todo era dolor y desconcierto. Tres días después del golpe era asesinado el cantautor Víctor Jara, una de las voces representativas de los trabajadores chilenos. Más lágrimas siguieron cayendo cuando el 23 de septiembre el poeta Pablo Neruda se murió rodeado de otras muertes y desapariciones, víctima de un cáncer que no le dio tregua. Y lo enterraron en soledad, sin sus amigos ni sus camaradas del Partido Comunista, todos perseguidos, en una tumba del cementerio General de Santiago, lejos de su amada playa de Isla Negra y su Premio Nobel de literatura.
El fútbol era lo de menos por entonces, pero la Selección Chilena conducida por Luis Álamos debía viajar hacia Moscú para cumplir su compromiso eliminatorio en medio de un clima sumamente hostil. Jugadores como Carlos Caszely y Leonardo Véliz, puntales del equipo y muy identificados con el gobierno socialista, temían por la suerte de sus familiares mientras ellos estuvieran de viaje.

El encuentro corría riesgo de no jugarse porque la dictadura decretó que no se podía abandonar el país. La Federación de Fútbol de Chile debía acatar la medida, pero el médico de la Selección, Dr. Jacobo Helo, resultó ser una influencia decisiva para que los chilenos pudiesen jugar en terreno moscovita: era medico personal del general Gustavo Leigh, Jefe de la Fuerza Aérea, y convenció al alto mando militar de que la participación del equipo favorecería la imagen internacional del gobierno militar. Finalmente, la Junta permitió el viaje, vía Buenos Aires. El largo sufrimiento comenzaba para muchos de los jugadores, amenazados. Les advirtieron sin eufemismos: “Si hablan, sus familias sufrirán las consecuencias”. El vuelo hizo escalas en Sao Paulo, Río de Janeiro y Panamá hasta que finalmente llegó a México. Una victoria 2-1 ante los aztecas sirvió como un relax para afrontar el siguiente tramo hacia Suiza (triunfo sobre el Xamax Neuchatel) y finalmente poner rumbo a Moscú.

El clima era terriblemente hostil. Antes de subir al último avión, los jugadores chilenos sintieron el miedo en carne propia cuando les advirtieron que si ingresaban a la URSS serían tomados como rehenes para cambiarlos por presos políticos de Chile.

Ya en Rusia, todo se agravó en la víspera del match, cuando el gobierno de los Estados Unidos reconoció oficialmente a la Junta Militar chilena. Para los rusos, el enemigo estaba de visita y buscaron hacerlo notar. Apenas llegados al aeropuerto Sheremetyevo, Caszely y Figueroa fueron retenidos algunas horas “por diferencias en las fotos de sus pasaportes”. Eran sólo jugadores de fútbol, pero para los soviéticos eran los representantes del país que derrocó al gobierno socialista.

Y así fue que el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, el Estadio Lenin presenció un pálido cero a cero en medio de un frío inusual para el otoño que recién comenzaba: 5 grados bajo cero. Las actuaciónes notables de los centrales Elías Figueroa y Alberto Quintano hicieron posible el empate 0-0, pero hubo algo más que la gran tarea defensiva: Hugo Gasc, el único periodista chileno que estuvo en Rusia, contó alguna vez: “Por suerte el árbitro era un anticomunista rabioso. Junto a Francisco Fluxá, el presidente de la delegación, lo habíamos convencido de que no nos podía dejar perder en Moscú, y la verdad es que su arbitraje nos ayudó bastante”.

Igualmente, las actuaciones defensivas hicieron posible el empate y le pintaron a los chilenos un alentador panorama para la revancha en Santiago, pactada para el 21 de noviembre, en el Estadio Nacional de Santiago. Pero...

Otra vez “pero”. En el barrio de Ñuñoa, el Estadio Nacional se había convertido en algo más que el escenario de encuentros deportivos. Aunque la mayoría de los chilenos lo ignoraba (por censura de algunos medios y complicidad de otros) en las tribunas blancas, los militares habían montado un insospechado campo de concentración. Gregorio Mena Barrales era Gobernador de la localidad de Puente Alto –vecina a Santiago– por el partido socialista cuando fue detenido y trasladado al Estadio. Años después él relató: “Todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban. Les obligaban a firmar un documento declarando ‘no haber recibido malos tratos en el Estadio’ (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer (nadie es libre en una dictadura y menos en una como la chilena). La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de legitimidad constitucional. Sin embargo cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados.

Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...".


Y el partido no empezaba... En medio del tormento, los militares cuidaban con tanta dedicación a sus prisioneros como al campo de juego. “El match de fútbol con la Unión Soviética debía realizarse allí, por ello cuidaban el césped con más cariño que el que le daban a una ametralladora”, destacó Mena Barrales, mientras recordaba que esa comisión de la FIFA y de la Federación de Fútbol de Chile “visitó el campo, se paseó por la cancha, miró con ojos lejanos a los presos y se fue dejando un dictamen: ‘En el estadio se podía jugar’”.
Conscientes del uso que le daban los militares al Estadio Nacional, en un momento las autoridades del fútbol chileno le propusieron al gobierno de Pinochet jugar la revancha en el Sausalito, de Viña del Mar, pero la Junta insistió con que debía jugarse en el Nacional, para mostrarle al mundo una cara pacífica de Chile. Francisco Fluxá era presidente de la Asociación Central de Fútbol (ACF) desde febrero de 1973 y le contó hace unos años al diario La Tercera que “entonces, los militares nos dijeron que no teníamos que decir que el Estadio Nacional era un ‘centro de tránsito, donde se identificaba a la gente que no tenía documentos’. Y para evitar problemas, propusimos el Sausalito como alternativa. Me comuniqué con el general Leigh y me explicó que ‘por órdenes de arriba no se puede en Sausalito: se juega en el Nacional o no se juega’”.

Sí, esta comitiva (integrada por el vicepresidente Abilio D’Almeida, brasileño, y el secretario general Helmuth Kaeser, suizo) visitó Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago. Los militares limpiaron con esmero todo rastro de sangre, todo vestigio de tortura,aunque es muy probable que, amparados por su impunidad, los hayan dejado algunos detenidos a la vista, sabiendo que la FIFA no sospecharía de esas personas.


Los inspectores visitaron el estadio en el que permanecían aún unos 7 mil detenidos. Finalmente, estos emisarios ofrecieron una conferencia de prensa con el ministro de defensa, almirante Patricio Carvajal, a quien le obsequiaron un traba-corbata y un prendedor de oro con el logo de FIFA: “El informe que elevaremos a nuestras autoridades será el reflejo de lo que vimos: tranquilidad total”. El emisario brasileño se permitió aconsejar a los usurpadores del poder: “No se inquieten por la campaña periodística internacional contra Chile. A Brasil le sucedió lo mismo, pronto va a pasar”.

La FIFA había dado el OK. Pero claro, les habían ocultado el horror. “Después supimos que mientras estaba la gente de la FIFA en el estadio, varias decenas de detenidos fueron encerrados en pequeños camarines, con el fin de ocultarlos. Pero lo importante para nosotros era que el Nacional pasara la revisión”,
decía casi treinta años después el ex dirigente Fluxá, quien como única autocrítica aceptó que en el afán de ir al mundial se cometieron actos “éticamente cuestionables”. “Ahora pienso que no fue ético negar que en el Estadio Nacional había detenidos, pero en ese momento lo único que pensábamos era en llegar al Mundial de Alemania”, concluyó.

Sí, a pesar de todo el dolor, y de los reclamos soviéticos ante la FIFA (inclusive Bulgaria, Polonia y la Alemania Oriental amenazaron con boicotear el Mundial, cosa que finalmente no hicieron), Ñuñoa esperaba el repechaje para la Copa del Mundo Alemania 74. Pero...

Los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en un manifiesto repudio al régimen de Pinochet. Uno de los integrantes de aquel equipo soviético era el ucraniano Oleg Blokhin, quien no tiene buenos recuerdos de aquella eliminatoria: “Estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”. El Kremlin apoyó la decisión. Blokhin fue hasta 2006 diputado por el partido socialdemócrata de Ucrania a la vez que dirigió a la Selección nacional en Alemania 2006. Hoy es el técnico del FC Moscú.

La Federación de Fútbol de la Unión Soviética divulgó un comunicado para explicarle al mundo que no disputarían un match allí donde miles de supuestos opositores al régimen de Pinochet habían sido torturados y asesinados: “por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (...) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA”, explicaba la nota difundida a través de la agencia UPI.

Ante esta negativa, un integrante del Comité Ejecutivo de la FIFA se animó a vociferar: “Si Granatkin (presidente de la federación soviética) dice que el Estadio Nacional está ocupado con detenidos, yo saco una carta en la cual el Gobierno de Chile asegura que varios días antes del 21 de noviembre ese escenario estará a disposición del fútbol”. No les importaba nada, ni la sangre, ni la tortura, ni la muerte. La farsa debía continuar.

La noticia de la suspensión del partido llegó a la selección chilena en la medianoche previa al encuentro. El delantero Carlos Caszely hoy lo recuerda: “Esperábamos en la concentración de Juan Pinto Durán cuando nos comunicaron que los soviéticos no vendrían. Todo aquello, para quienes estábamos comprometidos con la libertad era de una tristeza terrible. Los familiares de los desaparecidos se me acercaban y me pedían: ‘Chino, tu que estarás en el estadio, por favor, averíguate si está mi hijo, o mi compañero de la universidad”.


El delantero Leonardo Véliz tiene recuerdos horribles de aquella tarde del 21 de noviembre. “Fue escalofriante. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir”, recordó 30 años más tarde.

Desde fines de octubre ya no quedaban detenidos bajo los graderíos del estadio. A la hora señalada, Chile y el árbitro local Rafael Hormazábal salieron al campo de juego. Era puro formalismo, para obtener el paso al mundial por descalificación de los soviéticos. La parodia se completó con una banda de Carabineros tocando el himno chileno mientras se izaba la bandera nacional.

Los jugadores de rojo –qué paradoja– sacaron del medio y trotaron torpemente pasándose la pelota ante un arco vacío. Hasta que Francisco Valdés, el Chamaco, llegó a la línea y esperó a que los fotógrafos enfocasen bien para empujarla de derecha. Tremenda payasada tenía un objetivo: Chile estaría en el Mundial Alemania ’74. Para otros, se trataba de una victoria del régimen pinochetista sobre el comunismo soviético.

Después, para entretener a las 18.000 personas que habían comprado su ticket, se improvisó un amistoso ante Santos de Brasil, que estaba en Chile. En vez de festejar la clasificación a la Copa del Mundo, se volvieron a casa con la amargura de un 0-5 humillante.

Entre el público que había ido a ver Chile-Unión Soviética estaba Mena Barrales, que volvía al estadio, ahora sin cadenas ni mordazas. “Fuimos los espectadores más ‘fanáticos’. Esperamos sentados, a la fuerza, un partido que nunca se efectuó”.
Igual, Chile tuvo que esperar hasta el 5 de enero de 1974. Ese día la FIFA aprobó su participación en la Copa.

La Selección Chilena participó en el Mundial de Alemania y se despidió sin ganar ningún partido. Tampoco consiguió victorias en sus dos participaciones siguientes, España ’82 y Francia ’98. En enero de 1998, en su hogar adoptivo de Austria, Mena Barrales esperaba la Copa del Mundo de Francia. Imaginaba viajar a Saint-Etienne para ver Chile-Austria, sus tierras queridas. Pero la muerte, la misma que esquivó bajo las tribunas del Estadio Nacional, esta vez se acordó de él. Ya no existían la Unión Soviética ni la Guerra Fría. La dictadura de Augusto Pinochet se prolongó hasta el 11 de marzo de 1990.


Artículo publicado en la revista Fox Sports, en octubre de 2008. Tomado de http://arogeraldes.blogspot.com.ar/

sábado, 19 de noviembre de 2022

Héctor Bellerín critica el Mundial de Catar por “la carga” de los trabajadores muertos

El jugador del Barcelona se refirió a la tragedia que deja la construcción de los estadios para la copa y llamó a “buscar humanidad”.


Redacción
Fútbol Rebelde 

El futbolista Héctor Bellerín, actualmente en el Barcelona, criticó la celebración de la Copa Mundial de Fútbol en Catar por “la carga de 6.500 personas que han muerto” en la construcción de los estadios para el torneo.
 
Bellerín expresó estas opiniones en la ceremonia de premios de la Revista GQ, que lo reconoció como uno de los “Hombres del Año 2022”.
 
El futbolista catalán dijo tener “sentimientos encontrados” al no ser convocado por la selección española y perderse la cita mundialista, situación que al mismo tiempo lo “alegra” por la tragedia humanitaria que deja la construcción de los escenarios para la copa.
 
Se refirió a ellos como “personas de países como Pakistán, Bangladesh, la mayoría hombres de 30 a 40 años, que lo único que buscaban era una vida digna para ellos y para sus familias”.
 
Agregó que el fútbol, como reflejo de la sociedad, es evidencia “de la avaricia, del egoísmo, de que no hay límite, de la desigualdad”. Y concluyó diciendo que “la única forma de tirar esta barrera es la de buscar la humanidad”.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Maradona por Eduardo Galeano


Jugó, venció, meó, perdió. El análisis delató efedrina y Maradona acabó de mala manera su Mundial del 94. La efedrina, que no se considera droga estimulante en el deporte profesional de los Estados Unidos y de muchos otros países, está prohibida en las competencias internacionales.

Hubo estupor y escándalo. Los truenos de la condenación moral dejaron sordo al mundo entero, pero mal que bien se hicieron oír algunas voces de apoyo al ídolo caído. Y no sólo en su dolorida y atónita Argentina, sino en lugares tan lejanos como Bangladesh, donde una manifestación numerosa rugió en las calles repudiando a la FIFA y exigiendo el retorno del expulsado. Al fin y al cabo, juzgarlo era fácil, y era fácil condenarlo, pero no resultaba tan fácil olvidar que Maradona venía cometiendo desde hacía años el pecado de ser el mejor, el delito de denunciar a viva voz las cosas que el poder manda callar y el crimen de jugar con la zurda, lo cual, según el Pequeño Larousse Ilustrado, significa «con la izquierda» y también significa «al contrario de como se debe hacer».

Diego Armando Maradona nunca había usado estimulantes, en vísperas de los partidos, para multiplicarse el cuerpo. Es verdad que había estado metido en la cocaína, pero se dopaba en las fiestas tristes, para olvidar o ser olvidado, cuando ya estaba acorralado por la gloria y no podía vivir sin la fama que no lo dejaba vivir. Jugaba mejor que nadie a pesar de la cocaína, y no por ella. Él estaba agobiado por el peso de su propio personaje. Tenía problemas en la columna vertebral, desde el lejano día en que la multitud había gritado su nombre por primera vez. Maradona llevaba una carga llamada Maradona, que le hacía crujir la espalda. El cuerpo como metáfora: le dolían las piernas, no podía dormir sin pastillas. No había demorado en darse cuenta de que era insoportable la responsabilidad de trabajar de dios en los estadios, pero desde el principio supo que era imposible dejar de hacerlo. «Necesito que me necesiten», confesó, cuando ya llevaba muchos años con el halo sobre la cabeza, sometido a la tiranía del rendimiento sobrehumano, empachado de cortisona y analgésicos y ovaciones, acosado por las exigencias de sus devotos y por el odio de sus ofendidos.

El placer de derribar ídolos es directamente proporcional a la necesidad de tenerlos. En España, cuando Goicoechea le pegó de atrás y sin la pelota y lo dejó fuera de las canchas por varios meses, no faltaron fanáticos que llevaron en andas al culpable de este homicidio premeditado, y en todo el mundo sobraron gentes dispuestas a celebrar la caída del arrogante sudaca intruso en las cumbres, el nuevo rico ése que se había fugado del hambre y se daba el lujo de la insolencia y la fanfarronería.

Después, en Nápoles, Maradona fue santa Maradonna y san Gennaro se convirtió en san Gennarmando. En las calles se vendían imágenes de la divinidad de pantalón corto, iluminada por la corona de la Virgen o envuelta en el manto sagrado del santo que sangra cada seis meses, y también se vendían ataúdes de los clubes del norte de Italia y botellitas con lágrimas de Silvio Berlusconi. Los niños y los perros lucían pelucas de Maradona. Había una pelota bajo el pie de la estatua del Dante y el tritón de la fuente vestía la camiseta azul del club Nápoles. Hacía más de medio siglo que el equipo de la ciudad no ganaba un campeonato, ciudad condenada a las furias del Vesubio y a la derrota eterna en los campos de fútbol, y gracias a Maradona el sur oscuro había logrado, por fin, humillar al norte blanco que lo despreciaba. Copa tras copa, en los estadios italianos y europeos, el club Nápoles vencía, y cada gol era una profanación del orden establecido y una revancha contra la historia. En Milán odiaban al culpable de esta afrenta de los pobres salidos de su lugar, lo llamaban jamón con rulos. Y no sólo en Milán: en el Mundial del 90, la mayoría del público castigaba a Maradona con furiosas silbatinas cada vez que tocaba la pelota, y la derrota argentina ante Alemania fue celebrada como una victoria italiana.

Cuando Maradona dijo que quería irse de Nápoles, hubo quienes le echaron por la ventana muñecos de cera atravesados de alfileres. Prisionero de la ciudad que lo adoraba y de la camorra, la mafia dueña de la ciudad, él ya estaba jugando a contracorazón, a contrapié; y entonces, estalló el escándalo de la cocaína. Maradona se convirtió súbitamente en Maracoca, un delincuente que se había hecho pasar por héroe.

Más tarde, en Buenos Aires, la televisión trasmitió el segundo ajuste de cuentas: detención en vivo y en directo, como si fuera un partido, para deleite de quienes disfrutaron el espectáculo del rey desnudo que la policía se llevaba preso.

«Es un enfermo», dijeron. Dijeron: «Está acabado». El mesías convocado para redimir la maldición histórica de los italianos del sur había sido, también, el vengador de la derrota argentina en la guerra de las Malvinas, mediante un gol tramposo y otro gol fabuloso, que dejó a los ingleses girando como trompos durante algunos años; pero a la hora de la caída, el Pibe de Oro no fue más que un farsante pichicatero y putañero. Maradona había traicionado a los niños y había deshonrado al deporte. Lo dieron por muerto.

Pero el cadáver se levantó de un brinco. Cumplida la penitencia de la cocaína, Maradona fue el bombero de la selección argentina, que estaba quemando sus últimas posibilidades de llegar al Mundial 94. Gracias a Maradona, llegó. Y en el Mundial, Maradona estaba siendo otra vez, como en los viejos tiempos, el mejor de todos, cuando estalló el escándalo de la efedrina.

La máquina del poder se la tenía jurada. Él le cantaba las cuarenta, eso tiene su precio, el precio se cobra al contado y sin descuentos. Y el propio Maradona regaló la justificación, por su tendencia suicida a servirse en bandeja en boca de sus muchos enemigos y esa irresponsabilidad infantil que lo empuja a precipitarse en cuanta trampa se abre en su camino.

Los mismos periodistas que lo acosan con los micrófonos, le reprochan su arrogancia y sus rabietas, y lo acusan de hablar demasiado. No les falta razón; pero no es eso lo que no pueden perdonarle: en realidad, no les gusta lo que a veces dice. Este petiso respondón y calentón tiene la costumbre de lanzar golpes hacia arriba. En el 86 y en el 94, en México y en Estados Unidos, denunció a la omnipotente dictadura de la televisión, que estaba obligando a los jugadores a desplomarse al mediodía, achicharrándose al sol, y en mil y una ocasiones más, todo a lo largo de su accidentada carrera, Maradona ha dicho cosas que han sacudido el avispero. Él no ha sido el único jugador desobediente, pero ha sido su voz la que ha dado resonancia universal a las preguntas más insoportables: ¿Por qué no rigen en el fútbol las normas universales del derecho laboral? Si es normal que cualquier artista conozca las utilidades del show que ofrece, ¿por qué los jugadores no pueden conocer las cuentas secretas de la opulenta multinacional del fútbol? Havelange calla, ocupado en otros menesteres, y Joseph Blatter, burócrata de la FIFA que jamás ha pateado una pelota pero anda en limusinas de ocho metros y con chófer negro, se limita a comentar:

—El último astro argentino fue Di Stéfano.

Cuando Maradona fue, por fin, expulsado del Mundial del 94, las canchas de fútbol perdieron a su rebelde más clamoroso. Y también perdieron a un jugador fantástico. Maradona es incontrolable cuando habla, pero mucho más cuando juega: no hay quien pueda prever las diabluras de este inventor de sorpresas, que jamás se repite y que disfruta desconcertando a las computadoras. No es un jugador veloz, torito corto de piernas, pero lleva la pelota cosida al pie y tiene ojos en todo el cuerpo. Sus artes malabares encienden la cancha. El puede resolver un partido disparando un tiro fulminante de espaldas al arco o sirviendo un pase imposible, a lo lejos, cuando está cercado por miles de piernas enemigas; y no hay quien lo pare cuando se lanza a gambetear rivales.

En el frígido fútbol de fin de siglo, que exige ganar y prohíbe gozar, este hombre es uno de los pocos que demuestra que la fantasía puede también ser eficaz.

*Tomado de "El fútbol a sol y sombra".

viernes, 12 de julio de 2019

Megan Rapinoe: la futbolista que pone a Trump contra las cuerdas

La capitana de la selección de fútbol femenino de Estados Unidos, Megan Rapinoe, ya es mundialmente famosa. Además de obtener su segundo título mundial, rechazó visitar la Casa Blanca y dijo que Donald Trump "excluye" a las minorías. Ahora, una encuesta demuestra que podría ser presidente


Por Sputnik

El nombre de Megan Rapinoe comenzó a sonar con fuerza durante la Copa del Mundo de fútbol femenino que se disputó en Francia. No solo su cabello color púrpura llamó la atención de los fanáticos; también su talento: fue la goleadora del torneo con seis goles y se llevó el trofeo a la mejor jugadora del campeonato.

Por supuesto, Rapinoe no es nueva en la selección de Estados Unidos. Debutó en 2006 y, si bien se perdió la Copa del Mundo de 2007 por una lesión, participó en el equipo que obtuvo el segundo puesto en Alemania 2011, que se quedó con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y que ganó los mundiales de 2015 y 2019.

Poco a poco, la figura de Rapinoe fue haciéndose más conocida también fuera del campo. En 2012 informó públicamente que era lesbiana durante una entrevista con la revista Out. En ese mismo artículo, la futbolista ya reclamaba que el fútbol femenino lograra la misma atención que el masculino.

Desde entonces, Rapinoe ha sido protagonista de varias campañas en favor de los derechos de gays y lesbianas y en contra de la discriminación. El 8 de marzo de 2019, por ejemplo, Rapinoe fue una de las 28 futbolistas que presentaron una denuncia contra la Federación de Fútbol de los Estados Unidos por inequidad en los pagos con respecto al seleccionado masculino.

La Copa del Mundo de 2019 volvió a convertirla en protagonista fuera de las canchas. En junio, antes de ganar el mundial, Rapinoe dijo en una entrevista con la revista 'Eight by eight' que no tenía intenciones de ser recibida por el presidente Donald Trump, en caso de que ganara el torneo.

"No voy a ir a la puta Casa Blanca. No vamos a ser invitadas. Lo dudo", declaró.

El propio Trump respondió a la capitana estadounidense, asegurando que Rapinoe "debería ganar primero antes de hablar". "¡Termina el trabajo!", le dijo, a través de su cuenta de Twitter.

"Aún no hemos invitado a Megan o al equipo, pero ahora estoy invitando al equipo, gane o pierda. Megan nunca debería faltarle el respeto a nuestro país, a la Casa Blanca o a nuestra bandera, especialmente porque se ha hecho mucho por ella y por el equipo. Siéntete orgullosa de la bandera que llevas", escribió el mandatario.

Efectivamente, Rapinoe terminó el trabajo y se consagró campeona del mundo. Por eso, a la llegada del equipo a EE. UU., lideró los festejos en Nueva York (el equipo evitó ir a Washington) y dio un aclamado discurso en el que lanzó una "petición" a los fanáticos del fútbol femenino y a todos los estadounidenses.



"Nosotras hacemos deporte, jugamos fútbol y somos mujeres atletas pero somos mucho más que eso. Ustedes son mucho más que aficionados que apoyan un deporte y sintonizan el mundial cada cuatro años. Ustedes son gente que camina por la calle e interactúa con la comunidad cada día", inició.

La futbolista preguntó: "¿Cómo hacen a su comunidad mejor? ¿Cómo hacen que las personas a su alrededor sean mejores? Es la responsabilidad de cada uno".

Como era de esperar, el mensaje de Rapinoe tuvo repercusión mundial y fue celebrado por muchos estadounidenses. La futbolista no se quedó tranquila y continuó su cruzada contra las políticas de Trump en una reciente entrevista con CNN en la que le preguntaron qué le diría a Trump si lo tuviera frente a frente.

"Su mensaje excluye a las personas. Usted me excluye a mí, excluye a las personas que se parecen a mí, excluye a las personas de color, excluye a los estadounidenses que quizás lo apoyan", sostuvo.

Su discurso contra Trump parece tener apoyo entre los estadounidenses. La organización 'Public Policy Polling' difundió recientemente una encuesta en la que comparó la intención de voto de Trump con una hipotética candidatura de la futbolista.

La encuesta arrojó que Rapinoe recoge el 42% de la intención de voto y se ubica por encima del actual presidente, que se queda en 41%. Incluso, la capitana de la selección se ubica por encima del resto de los posibles candidatos del Partido Demócrata, por lo que sería incluso la líder de la oposición.

En su discurso en Nueva York, la propia Rapinoe demostró que es consciente de su apoyo popular pero prefiere seguir al lado de sus compañeras de equipo.

"No hay un mejor lugar en el que quiera estar. Ni siquiera en la carrera presidencial. Estoy ocupada, lo siento", aclaró.

viernes, 7 de junio de 2019

Alex Morgan alza la voz contra la desigualdad y contra Trump

La estrella de Estados Unidos exige mejor trato a las mujeres y abandera una demanda contra la federación de su país por discriminación salarial


Alex Morgan, figura de la selección de Estados Unidos, debuta con su equipo este 11 de junio en el Mundial de Fútbol Femenino de Francia. Será su tercer Mundial para ella, la tercera con más partidos tras Ali Krieger y Carli Lloyd. Ha marcado tres goles en la competición, pero nunca ha sido campeona.

Ella es la líder en el campo, y fuera de él, se ha erigido como una voz por la igualdad. El pasado Día de la Mujer, el 8 de marzo, Morgan y sus compañeras de la selección presentaron en un juzgado de Los Ángeles una demanda contra la federación de fútbol de Estados Unidos por discriminación salarial.

Su equipo femenino ha ganado tres Mundiales (1991, 1999 y 2015), y tiene el récord de audiencia de un partido de fútbol en el país. Y, sin embargo, entre sueldo y variables, solo pueden aspirar a ganar el 38% de lo que ganan los hombres.

Morgan, líder de la demanda, también rechaza la idea de que los deportistas no deban meterse en política. Critica al presidente Donald Trump y dice que si ganan la Copa del Mundo y las invita a la Casa Blanca, ella no irá.

Morgan empezó a jugar al fútbol a los 14 años en su instituto de Diamond Bar, un suburbio de Los Ángeles. Tiene experiencia internacional desde que entró en el equipo sub 20 a los 17 años, mientras estudiaba en la Universidad de California en Berkeley y jugaba en el equipo universitario, los California Golden Bears. Marcó el gol de la victoria en el Mundial sub 20 de Francia de 2008.

Desde 2015 juega en el Orlando Pride. Es la sexta anotadora de la liga (que tiene seis años de antigüedad) con 35 goles en 87 partidos. En el 2014 se casó con el también futbolista Servando Carrasco, de origen mexicano, recién contratado por Los Ángeles Galaxy.

Con información de El País

jueves, 14 de junio de 2018

Así veían las Farc los mundiales en el monte

"Timo y Pastor, cediendo al entusiasmo de los guerrilleros, accedieron por fin a sacar el pequeño televisor a blanco y negro que cargaba una de sus tropas, mientras los muchachos se daban mañas para izar una antena"



Por Gabriel Ángel

Haber ingresado a las FARC en 1987, me ponía un año por delante del mundial de fútbol de 1986, que ganó Argentina con un Maradona elevado a la categoría de dios en las canchas mejicanas. Pasarían tres años antes de que se volviera a presentar otra copa mundo. Recuerdo que fueron esos los años de gloria del América de Cali en el torneo nacional, así como también los días amargos de la intromisión descarada de las mafias del narcotráfico en el fútbol rentado.

Todo eso había hecho que mi afición por el deporte de las multitudes menguara enormemente. En la guerrilla se sostenía que el fútbol era un negocio sucio en el que los resultados se ajustaban a los intereses de determinados grupos, de manera que el gran público resultaba ser siempre un juguete manipulado por estos. Pese a ello, un campeonato mundial de fútbol resultaba demasiado para cualquier argumento de esa naturaleza, sobre todo si Colombia había clasificado.

El mundial de 1990 me sorprendió en Santa Clara, un pueblecito de una veintena de casuchas ubicado en una hermosa cuchilla de 1400 metros, en jurisdicción de Fundación, Magdalena. Desde lejos tenía la forma perfecta de una hamaca y desde su calle central, la única además, se divisaban paisajes impresionantes hacia todos los puntos cardinales. Los blancos filos de la Sierra Nevada destacaban al oriente, al tiempo que al sur y al norte se atisbaban lejanías maravillosas.

Los hombres salían a trabajar en las fincas desde tempranas horas y los niños de la escuela ingresaban a clase en las primeras horas de la mañana. Después de la agitación que precedía la partida de los carros de la línea hacia el pueblo en el plan, Santa Clara quedaba casi vacía. Si no fuera por los altavoces de los equipos de sonido de algunos negocias de tienda y billar, en los que se podía oír las emisoras en FM de Barranquilla, el silencio lo habría invadido todo.

Colombia había ganado por 2 a 0 a Emiratos Árabes, y pese al empeño que puse por interesar a los escasos pobladores, en su mayoría mujeres, a seguir el juego contra Yugoeslavia por la televisión, nuestra selección terminó derrotada por un gol a cero. Algunas mujeres quisieron cogerme de burla por aquel resultado. Decidí responderles que no se trataba de un asunto personal, sino de la pasión del país entero. Allí jugaba nuestra selección nacional y todos teníamos el deber de apoyarla.

Entonces me propuse que el partido contra Alemania fuera a otro precio. De los seis guerrilleros asignados a la región, formé dos grupos con la misión de recorrer todas las veredas aledañas, invitando a los pobladores a ver aquel juego en el caserío. El día del partido había unos 150 espectadores. El dueño del billar más grande tenía uno de los dos únicos televisores a color en Santa Clara. Hablé con él para que permitiera ver el juego a todos allí.

Los guerrilleros nos vestimos con los colores de la bandera nacional, y muchos niños siguieron nuestro ejemplo. Otra gente se pintó el rostro de tricolor. Cuando inició aquel juego el recinto del billar tenía un lleno a reventar. Procuré encender las barras con consignas y vivas. A los pocos minutos de juego noté que la pasión por nuestro equipo se había apoderado de todos y todas allí. Las mujeres que me burlaron eran las más fanáticas vivando nuestro equipo.

Hasta el punto de que cuando faltando apenas unos minutos Alemania nos hizo el gol, vi lágrimas de angustia en el rostro de muchas de ellas. Parecía que habían perdido a su ser más querido. Por un momento me sentí culpable, yo era quien había llevado las cosas a tal paroxismo. Pero cuando Fredy Rincón empató faltando un minuto para el final, la explosión de felicidad general lo compensó todo. La gente se abrazaba y lloraba de alegría, quizás fue lo más hermoso que vi en la vida.



La fiesta se nos desbarató en el partido contra Camerún. Quizás había el doble de gente en el mismo local. Lloramos con el error fatal de Higuita, nuestra estrella y orgullo nacional. Los cohetes comprados se quedaron sin lanzar. Pasarían casi cuatro años para volver a experimentar lo mismo que en Santa Clara aquel día del empate glorioso con Alemania. Esta vez fue en el sur de Bolívar. Veníamos de varios días de marcha por entre la selva ardiente del Magdalena Medio.

Recién había terminado un largo operativo. No teníamos idea cómo lo habían sabido, pero por unos documentos capturados al enemigo tras un combate, nos enteramos de que aquella embestida tenía por objeto capturar o dar de baja a Timoleón Jiménez, el miembro del Secretariado Nacional que tenía algunos meses de haber llegado a la zona del 24 Frente. Nadie, salvo las unidades que comandaba Pastor y el mismo Timo, conocía de su presencia en la zona.

Había llegado allá en un arriesgado vuelo en avioneta desde los llanos orientales, las proezas que hacía la guerrilla en plena época de la persecución contra el fugado Pablo Escobar. Del Magdalena Medio santandereano, lo habíamos trasladado al otro lado del río grande, siempre por agua, de noche, castigados por el implacable zancudero que domina la región. Tras tres meses de reuniones con los mandos que fundaban el Bloque, por fin salíamos de lo más profundo de la selva.

Recuerdo que cruzamos el río Tamar y nos metimos a la montaña que hacía parte de la finca de un viejo colono fundador de la zona, cuando alguien recordó que estaba por comenzar el partido entre Argentina y Colombia, por la clasificación a la copa mundo de 1994. Timo y Pastor, cediendo al entusiasmo de los guerrilleros, accedieron por fin a sacar el pequeño televisor a blanco y negro que cargaba una de sus tropas, mientras los muchachos se daban mañas para izar una antena.

El partido tenía lugar en Buenos Aires, creíamos que íbamos a perder por goleada. Más de una vez los jefes estuvieron a punto de ordenar que se apagara el aparato y recogieran todo. Las atajadas de Oscar Córdoba, portero colombiano, y los goles que desperdició Argentina, obligaban a lanzar exclamaciones de júbilo. Pero nada como los cinco goles sucesivos de Rincón, Asprilla, Rincón, Asprilla y el tren Valencia. Era imposible contener la felicidad y la bulla respectiva.

Quizás porque todo el mundo se hallaba presenciando el juego, nadie se percató de la gritería que brotaba de aquella montaña esa tarde de 5 de septiembre. Ni siquiera estaba claro que el Ejército hubiera abandonado la zona por completo. Podía haber patrullas camufladas entre la jungla. Quizás ellas estarían también alborotando. Lo cierto fue que apenas terminó el partido, abandonamos el sitio a toda prisa, se suponía que nadie debía conocer nuestra presencia.

Del mundial de 2002, apenas escuché por radio, en medio de la operación que siguió a la ruptura de los diálogos del Caguán, que Brasil había sido campeón y que Ronaldo había sido su figura excepcional. No hubo la menor oportunidad de ver la televisión en un solo juego. Hasta escuchar la radio resultaba peligroso. Igual pasó con el mundial de 2006, en las vegas de los ríos Duda y Guayabero. El famoso cabezazo de Zidane lo miramos tiempo después, en directo fue imposible.

En el 2010 las cosas fueron muy distintas. Para entonces me hallaba en la serranía de La Macarena y los bombardeos, desembarcos y operaciones terrestres que perseguían al Mono Jojoy adquirían dimensiones épicas. El día 11 de junio se llevaba a cabo el primer juego, que enfrentaba a Méjico y Sudáfrica. Desde la madrugada, a unos 15 kilómetros al norte de nuestra ubicación, se oyó bombardeo aéreo y de morteros desde las cuatro de la mañana.

A las once llegaron los aviones Súper Tucano a descargar sus bombas en las inmediaciones de nuestro campamento. Desde entonces no hubo tregua, todos los días y noches se presentaban los aviones a descargar su explosivo una y otra vez. Resultaba imposible escuchar por la radio las transmisiones de los juegos. Debíamos permanecer en un lugar durante el día, mientras en la noche buscábamos otro sitio en donde dormir.

Había que hacer trincheras en los dos lugares. Así que cavábamos por la mañana y por la tarde. Las trincheras estaban ubicadas a un lado de nuestras caletas, de manera que pudiéramos saltar a ellas a la menor señal de peligro. Pese a ello, la presencia de los aviones se fue convirtiendo en rutina. Los muchachos desenredaban las esponjas de bombril y se las arreglaban para colocar una de sus puntas en el lugar más alto posible, la rama de algún árbol gigantesco.

Llamaban dichas antenas parabólicas. Con ellas se sintonizaba a la perfección la señal de la radio. Así que mientras cavábamos seguíamos los partidos de fútbol. Recuerdo la tristeza de Gerson cuando Brasil perdió ante Holanda. En su parecer, la mejor selección del mundial era la auriverde. Pero había quedado por fuera del torneo. La gran final se llevaría a cabo el domingo siguiente y enfrentaría a Holanda contra España.

Alexandra, la holandesa, permanecía en el campamento de El Mono, a unos quinientos metros del nuestro. Allá, en solidaridad con ella, todos se habían hecho fanáticos de la Naranja Mecánica. Supimos que El Mono ordenaba prender la televisión cuando jugaba dicha selección, un aparato a color alrededor del cual las tropas de su unidad se arremolinaban para mirar sus partidos. La señal entraba colocando la antena lo más alta posible.

Hablé un día antes de la final con Alexandra, conocida por la prensa como Tanja. Ella decía que en las lenguas nórdicas la “j” sonaba como “i”, así que la pronunciación correcta era Tania y no Tanja. Le dije que la tercera era la vencida, que yo había seguido a Holanda en el 74 y en el 78, cuando había quedado de segunda. Esta vez sería la campeona. No hubo bombardeo el día de la final, así que vivieron en directo la angustia de ver caer a Holanda ante España.

Aquello parecía un mal presagio, se había aguado la fiesta general. Algo más de dos meses después, El Mono perecería en el más aterrador de todos los bombardeos sufridos. Pese a ello, en el 2014, en pleno proceso de paz, los que nos hallábamos en La Habana tuvimos la oportunidad de seguir el campeonato mundial que ganó Alemania. Coincidió con una reunión con la dirección del ELN. Timo y Gabino presenciaron el partido que perdió Colombia con Brasil. Las cosas habían cambiado.

Publicado originalmente en Las 2 Orillas

martes, 12 de junio de 2018

Así será el Mundial para los maradonianos

Desde que le cortaron las piernas en Estados Unidos 94, Maradona igual estuvo presente en cada Copa del Mundo. Rusia 2018 no será la excepción: 'De la mano del diez' continuará el camino de 'De Zurda', todas las noches por Telesur



Por Nicolás Zuberman
Tiempo Argentino

Un Mundial es, entre otras cosas, la posibilidad de convivir con Diego Armando Maradona. Y en Rusia 2018, como sucedió en cada Copa del Mundo desde España 82 -a excepción del de 2002 cuando Japón le negó la visa-, eso volverá a ocurrir: Diego aparecerá 32 noches consecutivas en la pantalla de Telesur como conductor del programa De la mano del Diez junto al relator uruguayo Víctor Hugo Morales. Desde el 13 de junio, el día previo al partido inaugural entre Rusia y Arabia Saudita, hasta que se juegue la final, estará al aire todas las noches por el canal con sede en Caracas que en Argentina ya no aparece en la TDA pero sí en los cableoperadores y también transmite en vivo por su sitio de Internet. Será una continuidad de De Zurda, el programa que marcó el mundial de Brasil 2014 para todos los maradonianos. Por la diferencia horaria, se grabará como un falso vivo después del último partido de la jornada y saldrá al aire a las 23 de Argentina.

A diferencia de lo que ocurrió en 2014, esta vez habrá presencia de Maradona en los estadios. La FIFA que organiza este Mundial no tiene la misma relación con el Diez que cuatro años atrás. Diego llega a Moscú no sólo como conductor televisivo sino también como embajador FIFA, lo que le abrirá más puertas que en la última Copa del Mundo. Según contaron desde la producción, están pactadas entrevistas entre el mejor jugador de todos los tiempos y Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, y Vladimir Putín, el presidente ruso.

De la mano del Diez será un programa político, social y cultural que tendrá al fútbol como excusa. Tal como fue con De Zurda el foco estará puesto en el andar de las selecciones latinoamericanas: Argentina, Uruguay, Colombia, Argentina, México, Perú y Costa Rica. Maradona estará en al menos un partido de esas selecciones. Y la impronta de la Patria Grande -como ocurrió con el hit que cantaron en 2014 Gustavo Santaolalla, Gustavo Cordera, Julieta Vengas y  los colombianos de ChocQuibTown- estará presente desde la cortina musical. En este caso, le pondrán la voz Lila Downs, Charo Bogarín, de Tolonec, y el aporte del grupo colombiano, quienes fusionarán el ritmo latinoamericano con la sinfónica rusa.



Desde que le cortaron las piernas en Estados Unidos 1994 Maradona siguió presente en cada Mundial, pero dejando su impronta del otro lado de la línea de cal. Después de despedirse de la mano de Sue Carpenter, con la 10 en la espalda y la cinta de capitán atada al bíceps izquierdo, volvió cuatro años después para Francia 98 como comentarista: salió al aire por el canal América junto a Miguel Simón, Juan Pablo Varsky y Ángel Cappa. Ya se había retirado del fútbol casi un año atrás y mantenía una enemistad con Daniel Alberto Pasarella, el entrenador de aquella Selección: luego de la eliminación contra Holanda se autopostulaba como sucesor del Kaiser.

El Mundial siguiente, en Corea-Japón, lo siguió desde Cuba, donde se recuperaba luego de haber gambeteado a la muerte en Punta del Este a comienzos del 2000. Sí participó en dos spots publicitarios memorables: uno para Quilmes, donde con voz en off se asumía como hincha de la Selección, y otro para DirecTV, en el que iba casa por casa tocando timbres para despertar a la gente: “Arriba, Argentina, que empieza el Mundial”.

En Alemania 2006, volvió a ser comentarista. Esta vez, para la Cadena Cuatro de España. Una de las condiciones fue poder ir a ver los partidos de Argentina: en una de sus mejores versiones, mientras filmaba La Noche del Diez, estuvo en todos los partidos argentinos de ese mundial menos el de la eliminación ante Alemania, porque a algunos amigos que llegaban con él no los dejaron entrar. En Sudáfrica 2010 cumplió su profecía y llegó con el buzo de entrenador puesto. Fue su última oportunidad como protagonista. Después de ese 0-4 ante Alemania –“una trompada de Tyson”, lo definió el Diez-  volvió a la televisión. En Brasil 2014 llegó De Zurda. Y ahora, en Rusia, tendrá continuidad con De la mano del Diez.