sábado, 10 de noviembre de 2018

Grandes rivalidades: Boca Juniors - River Plate

El superclásico argentino

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Por Pablo Aro Geraldes


Se suele decir en la Argentina que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos. Y en esa broma hay algo de verdad. En el único país (junto a Uruguay) de América Latina que tiene mayor población de origen europeo que autóctono, la mezcla de italianos, españoles, árabes, rusos, ingleses, turcos, constituyó un auténtico crisol de razas de cuya fundición surgió una identidad nacional propia, una forma de ser que en el fútbol distingue al argentino en cualquier parte del planeta: la pasión. Es una manera de vivir el fútbol que nació a finales del siglo XIX, cuando los ingleses amarraban sus buques en el puerto de Buenos Aires y se aventuraban al interior del país para trazar la red ferroviaria. Sin saberlo, en sus horas de ocio contagiaron a la gente de estas tierras el deporte que practicaban con tanto entusiasmo. Y por todo el país se organizaron clubes y equipos. En el 1901 apareció River Plate, en el humilde barrio de La Boca, junto al Río de la Plata. Una zona poblada por trabajadores portuarios de origen mayoritariamente italiano. En 1908 los riverplatenses alcanzaron la Primera División pero la rivalidad más marcada iba creciendo a nivel barrial: en 1905 un grupo de vecinos genoveses había fundado Boca Juniors. Eran años de caballerosidad, propios de los tiempos románticos de una nación que forjaba su destino a un ritmo vertiginoso.

Como destino de todo país del llamado Tercer Mundo, el progreso devino en ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Y salvando las distancias y con los riesgos y vicios de toda generalización, las clases más acomodadas se fueron identificando con River y los más necesitados tomaron los colores boquenses. Era una rivalidad que trascendía al barrio de La Boca; se había extendido ya por toda Buenos Aires y se conocía en toda la Argentina. Con el ascenso de Boca, llegó el primer choque. Fue el 24 de agosto de 1913 y el calor de la gente no podía estar ausente. Tras la victoria de River ambas hinchadas se trenzaron a golpes y el fuego consumió una bandera de Boca. Ese violento bautismo marcó para siempre la rivalidad. Quien ganara el clásico sería el “dueño” del barrio y algo más.

Pero en 1919 el fútbol nacional se partió en dos y Boca se quedó en la “Asociación Argentina” y River en la “Asociación Amateurs”. Siguieron siete años sin el derby hasta que el 4 de diciembre de 1927 volvieron a chocar. Ganó Boca, como lo seguiría haciendo sobre el final del amateurismo y al principio de la era profesional, que comenzó en 1931. La paternidad se acentuaba, pero el profesionalismo le permitió a River reforzarse y consiguió el pase de Bernabé Ferreyra, el goleador del momento. El alto costo de la transacción le impuso a los riverplatense el mote de “millonarios”. Además, el club se había mudado al elegante Barrio Norte, una zona donde se levantaron las mansiones de los acaudalados de Buenos Aires. Boca, fiel al barrio que lo vio nacer, seguía cerca del puerto, una zona que se inunda rápidamente con las crecidas del Río de la Plata. Los rivales le impusieron a Boca el apodo de “bosteros”, por los desbordes de las cloacas. Lejos de ofenderse, los boquenses lo adoptaron con orgullo y lo conservan. Igual, la broma preferida de los visitantes a La Bombonera es ir al partido con un barbijo. O como hizo durante años Ángel Labruna, quien como jugador, técnico y emblema de River ingresaba a la cancha apretándose su nariz.

El atajo a la gloria

En la historia de Boca y de River hubo jugadores geniales, únicos. Citar a Diego Maradona y Daniel Passarella es una pequeña muestra de los nombres que desfilaron por ambos clubes y se ganaron la admiración de los hinchas. Pero hay otros, cuya trayectoria no fue tan brillante, que se subieron al podio de los favoritos a fuerza de sus actuaciones en el clásico. Labruna fue el gran verdugo de Boca durante los años 40 y 50, y con sus 16 goles se convirtió en el máximo anotador de la historia del “clásico de los clásicos”, como lo bautizó un relator. Pero Boca tuvo un vengador venido del Brasil, Paulo Valentim. Cuando llegó en 1960, Alberto Armando, presidente de Boca, le pidió: “usted hágale goles a River; de los otros partidos no se preocupe”, y el hombre le hizo caso: enfrentó ocho veces a River y le metió 10 goles. Se fue en 1964, pero quedó en la memoria de todos los boquenses. La idolatría se había transformado en canción: “Tim, Tim, Tim... gol de Valentim”, entonaba La Bombonera.

Pero no sólo los goles reservan un lugar en el podio de los corazones de los aficionados de uno y otro equipo. La fidelidad a una camiseta fue siempre reconocida, como le ocurrió a Reinaldo Merlo quien en 35 ocasiones se calzó la banda roja para enfrentar a Boca (1969/84). El xeneize con más clásicos fue Silvio Marzolini con 29 partidos (1960/72). El mismo récord de clásicos lo alcanzó el genial arquero Hugo Gatti, pero repartido entre los dos clubes: 7 en River y 22 en Boca, a lo largo de sus 25 años ininterrumpidos en Primera. Curiosamente Gatti fue querido por todas las hinchadas, pero en la mayoría de los casos, los “traidores” sufren las mismas consecuencias que padeció Figo en su visita a Barcelona con los colores del Real Madrid. Otros casos de grandes jugadores que representaron a los dos clubes más poderosos de la Argentina fueron José Manuel Moreno, Alfredo Rojas, Carlos Morete, Oscar Trossero, Alberto Tarantini, Ricardo Gareca, Oscar Ruggeri, Carlos Tapia, Julio Olarticoechea, Gabriel Batistuta y Claudio Caniggia.

En el siglo XXI


Los clásicos se acumulaban por decenas y las supremacías se alternaban. Todo es motivo de discusión entre River y Boca: la cantidad de convocados a la selección, el tamaño de sus estadios, la fidelidad de sus hinchas, las pintadas de los paredones, el tamaño de las banderas... Es que Boca-River no se vive sólo en la cancha: faltando una semana para el encuentro todo el país habla del partido. Los diarios lo palpitan en sus páginas, los bohemios lo imaginan en las mesas de los bares, los chicos lo sueñan en el colegio y en cada puesto de trabajo se apuesta por el resultado. Hace décadas que este clásico trasciende a Buenos Aires, tanto como que los hinchas de uno y otro están por todo el país. Los de Boca se autodenominan “la mitad más uno”, los de River suman títulos y se autoproclaman “el campeón del siglo”. Y se juega un duelo de ingenio. Cuando River en los años '60 perdió la final de la Copa Libertadores, los de Boca comenzaron a llamarlos “gallinas”. Los de River adoptaron el sobrenombre y responden con imágenes de un cerdo vestido de azul y amarillo. Cuando en 1996 River viajó a Tokio para disputar la Copa Intercontinental, los boquenses agotaron en las tiendas deportivas todas las camisetas de Juventus, su adversario de turno. Lo mismo pasó en el 2000 con las del Real Madrid, compradas por los de River. Entre ellos no existe “el orgullo nacional”. No importa contra qué país se compita, el de Boca quiere una derrota de River y viceversa.

Y cuando llega el encuentro nadie quiere perdérselo. En el único partido argentino en el que se recauda más de un millón de dólares, no importan los vaivenes de la economía nacional y aunque el precio de las entradas se duplica, se agotan. Tampoco importa el maltrato de la policía y los hinchas harán colas desde la madrugada para reservarse su lugar. El derby también bate récords de abonos a la TV codificada (pay per view). Si las tribunas están llenas, los sectores de prensa también: no sólo estarán los medios de toda la Argentina, también habrá periodistas de Europa, Japón, los Estados Unidos y toda Suramérica.


Gol de Martín Palermo a River Plate por los cuartos de final de la Copa Libertadores del año 2000.

La pasión atrapa a todos: los técnicos hacen declaraciones victoriosas, los diputados suspenden sus sesiones, las revistas se agotan... No importa que se juegue por el campeonato local, la Copa Libertadores o un torneo veraniego, todos quieren ganar. Lamentablemente este fervor a veces se traduce en violencia, ya sea por las tristemente conocidas “barras bravas” o por los cantos xenófobos hacia los inmigrantes paraguayos y bolivianos, en su mayoría identificados con Boca.

De padres e hijos

Existe una forma argentina de bromear: la “cargada”. Tras cada partido aparecen los chistes. De regreso al trabajo o a la escuela, el perdedor debe soportar las burlas de sus amigos. Una modalidad que tomo fuerza en la última década fue la de los afiches callejeros. Cuando River sumó su 29º título local, Buenos Aires amaneció empapelada con carteles con la bandera y la leyenda “Gracias por otra alegría”. Pero el 2000 fue el año de Boca y sus hinchas disfrutaron tanto sus victorias como la impotencia de sus “primos”. Ante la avalancha de triunfos boquenses, los de River no disimulaban su malestar y un hincha anónimo mandó a imprimir afiches en los que se veía una gallina recostada en un diván de psicólogo. Nada resumía mejor los estados de ánimo. El 17 de diciembre Boca ganó un nuevo campeonato y la dedicatoria fue al histórico rival: “Ya se acerca Nochebuena / Ya se acerca Navidad / Para todas las gallinas... el regalo de Papá”. La paternidad siempre fue motivo de cargadas. Hoy, el historial dice que de alrededor de 170 partidos, Boca ganó siete más que River. Pero cada década la tendencia se revierte y todos saben que el fútbol siempre da revancha. Eso sí, lo peor que le puede pasar a un hincha de Boca es que su hijo se identifique con River, lo mismo a la inversa. Por eso es una costumbre asociar al bebé antes de que deje el hospital donde acaba de nacer. Así saldrá al mundo con su carnet para que en su adultez pueda decir con orgullo: “soy hincha desde la cuna”.

Bienvenidos a la fiesta

El estadio Munumental (donde se disputó la final del Mundial '78) es la casa de River; una obra imponente enclavada en Núñez, un barrio residencial de clase alta. A pocos kilómetros, La Bombonera es una caja de resonancia en la que se siente como en ningún otro lado la presión de los hinchas. Por las humildes y pintorescas calles de sus alrededores ya se respira el ambiente del fútbol. Cada cancha tiene su secreto. En River esa majestuosa inmensidad que intimida a los rivales, en Boca esa sensación de que el público viste la camiseta número 12.

Desde un satélite que orbite la Tierra sería muy fácil distinguir cuándo se enfrentan Boca y River: Buenos Aires, la gran capital con sus 11 millones de habitantes, va deteniendo su ritmo febril, se aletarga, se enmudece. Todo el calor, el sonido y el color queda reducido a un punto, que según el fixture estará en Núñez o La Boca. Y después de 90 minutos de juego, ese calor y ese sonido invadirán las calles de Buenos Aires y de cada pueblo y ciudad de la Argentina, pero sólo un par de colores adornarán la fiesta. Será todo azul y amarillo o todo blanco y rojo, allí se terminará el arco iris del fútbol. Hasta el próximo clásico.

Versión en español del artículo publicado en la revista FIFA Magazine, en febrero de 2001. Tomado de: http://arogeraldes.blogspot.com/

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Jugadores de "La U" de Chile rinden homenaje a víctimas de la dictadura

Isaac Díaz y David Pizarro llevaron una ofrenda floral al memorial del Estadio Nacional de Santiago, a 45 años del golpe militar contra Salvador Allende


David Pizarro e Isaac Díaz, jugadores del Club Universidad de Chile, dejaron una ofrenda floral en el memorial del sector norte del Estadio Nacional de Santiago, en tributo a las víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

El gesto se da en el marco de la conmemoración de los 45 años del golpe militar que terminó con el gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.

Previo al encuentro, la hinchada de "La U" organizó además una actividad cultural en sectores aledaños al estadio, escenario que después del golpe de 1973 fue usado por los militares como centro de presidio y tortura.

lunes, 13 de agosto de 2018

Competición de fútbol entre obreros del Norte y del Sur de Corea

Dos partidos por la reconciliación coreana se disputaron en Seúl entre equipos integrados por trabajadores. La bandera de la reunificación presidió los encuentros y fue ovacionada por el público


Por KCNA

Tuvo lugar en Seúl, en el Sur de Corea, la competición de fútbol por la Reunificación entre los obreros norteños y sureños encaminada a la ejecución de la histórica Declaración de Phanmunjom.

Se efectuaron el día 11 los juegos entre el equipo de obreros de construcción de la Federación General de los Sindicatos de Corea del Norte y el equipo de la Federación General de Sindicatos Surcoreanos y entre el equipo de obreros de la industria ligera de la FGSC y el equipo de la Confederación de Sindicatos Surcoreanos.

Los miembros principales de la delegación norteña encabezada por Ju Yong Gil, presidente del Comité Central de la FGSC, vieron los partidos junto con Kim Myong Hwan, presidente de la CSS, Kim Ju Yong, presidente de la FSS, las personalidades y los habitantes de distintos sectores del Sur de Corea.

Cuando los jugadores de ambas partes entraron en el estadio con la bandera de Reunificación de gran tamaño, los espectadores les dieron calurosa bienvenida con el amor fraternal.

Cada vez que los futbolistas mostraron excelente juego, el público dio aplausos y gritos fervientes.

Los partidos se realizaron en un ambiente cordial de reconciliación nacional.

Por otra parte, la delegación norteña efectuó junto con los miembros de la CSS y la FSS la conferencia de representantes de las unidades de obreros Norte-Sur por la implementación de la Declaración de Phanmunjom y los encuentros de las entidades industriales y regionales de los obreros de ambas partes coreanas.

jueves, 12 de julio de 2018

Trabajadores de Fiat van a huelga por multimillonaria contratación de Cristiano Ronaldo

El presidente del club, Andrea Agnelli, es también jefe del grupo Fiat, que afronta una crisis por la que ha congelado los salarios de sus empleados durante varios años


El arribo de Cristiano Ronaldo a la Juventus motivó una protesta de trabajadores de la firma Fiat, que consideran inaceptable que se gaste tanto dinero en una empresa que atraviesa una crisis.

Según estimaciones de los medios italianos, la Juventus deberá desembolsar entre 340 y 400 millones de euros por la transferencia, incluidos los 112 millones que le deberá pagar a Real Madrid por el traspaso. Además, se debe añadir el salario neto de Cristiano, que sería de 120 millones de euros por cuatro temporadas, que con impuestos y gravámenes será más del doble.

Esos números provocaron una fuerte discusión en Italia, ya que el presidente del club, Andrea Agnelli, es el jefe del grupo Fiat, que aportaría unos 30 millones de euros, a cambio de que Cristiano forme parte de una campaña publicitaria para la compañía de autos.

Muchos empleados de Fiat, que se han visto obligados a vivir con salarios congelados durante años, no están contentos. Por eso, los representantes de los trabajadores de la planta en Melfi anunciaron una huelga de protesta entre la tarde del 15 de julio y la mañana del 17 de julio.

Para los trabajadores, el negocio con Ronaldo es "inaceptable". "¿Es normal que una sola persona gane millones y miles de familias apenas sobrevivan con su dinero hasta mediados de mes?", se preguntaron los responsables del sindicato.

Con información de Marca y DPA

sábado, 23 de junio de 2018

Futbolista mexicano suplica por niños afectados por política migratoria de Trump

Miguel Layún compartió esta semana una fotografía de la situación de los niños migrantes que han sido separados de sus padres


Por RT

El futbolista de la selección de México Miguel Layún expresó su preocupación frente a la actual problemática que ha suscitado la política de 'tolerancia cero' hacia los inmigrantes promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El lateral izquierdo del 'Tri' compartió este jueves una fotografía de uno de los centros de detención de una patrulla fronteriza. En ella, varios niños migrantes que han sido separados de sus padres aparecen encerrados, durmiendo en colchonetas en el suelo y arropados con mantas térmicas. "Estas imágenes me entristecen, me duelen", escribió en su cuenta de Instagram.

Layún pidió a la gente "que tiene la capacidad y el poder de hablar" de unir esfuerzos para ayudar a los menores involucrados "a que no sufran más": "Les suplico, hagan algo, los niños no son responsables de lo que está pasando".

"No todos somos padres, pero todos somos hijos, hagamos conciencia", finaliza el jugador.


Una serie de imágenes como esta, difundidas a través de los medios, indignó a la opinión pública y obligó a Trump a firmar un decreto esta semana para prohibir la separación de los niños de sus padres indocumentados mientras transcurre el proceso judicial que determina su estatus migratorio.