lunes, 11 de abril de 2011

FC. St. Pauli: el equipo del barrio rojo de Hamburgo

Berimbau, las músicas del mundo en Tas-Tas. Programa radial dedicado al equipo pirata. (Clic en el título para acceder al audio).

El fútbol no es un tema que abunde en este programa ni en esta radio. Hoy vamos a hacer una excepción con un club un tanto singular, el Club de Fútbol ST. PAULI del barrio del mismo nombre, de Hamburgo, Alemania.

El St. Pauli acabó en segundo lugar en la temporada 2009-10 de la Segunda División de la Bundesliga, lo que le permite ascender a la Primera división en el año de su centenario pues se fundó como club polideportivo en 1899. Aunque se conoce principalmente por su equipo de fútbol, el club tiene también secciones de rugby, fútbol americano, béisbol, bolos, ajedrez, ciclismo, balonmano, futbolín y tenis de mesa. Como Club de Fútbol fue fundado oficialmente el 15 de mayo de 1910.

Como hemos dicho el St. Pauli es de Hamburgo, la gran ciudad del norte de Alemania llamada “puerta del mundo”, un sitio cosmopolita donde se mezclan todos los idiomas. Es una ciudad con una bella arquitectura y muchos espacios verdes, seguramente la más hermosa de esta parte del país y la más poblada.Su centro se extiende en torno a dos grandes canales que unen el río Elba con el lago Alster.

Hamburgo siempre ha destilado un cierto aroma libertario, completamente ajeno a la tradicional rectitud y formalidad alemanas. Con su importante puerto marítimo (el segundo más grande de Europa tras el de Rotterdam), la ciudad hanseática siempre ha sido marco del lógico ir y venir de barcos, marineros y personajes variopintos venidos de cualquier parte del mundo, que han ido conformando históricamente el carácter abierto y desenfadado de la ciudad. Además, el intenso comercio marítimo ha sido a lo largo de los años una generosa fuente de riqueza para Hamburgo y sus gentes, ayudando a construir una ciudad elegante, moderna y cosmopolita como pocas en Alemania. Hamburgo es realmente es una ciudad realmente hermosa, moderna y medieval. Una ciudad que invita a los paseos en bicicleta ya que el 50% de su territorio incluye agua, campos o bosques y en total tiene 1.400 parques y jardines.

Pero claro, a Hamburgo también se la conoce también por su famoso “barrio rojo“. El barrio se llama St. Pauli, un sitio que se jacta de ser la “zona roja” más grande de Europa y que es, como otros barrios similares de ciudades portuarias, ideal para encontrar cualquier cosa en materia sexual. Es un barrio con siglos de vida ya que siempre ha funcionado como centro de la prostitución cerca del puerto, pero hoy convive con estudiantes, trabajadores, inmigrantes y profesionales que han elegido sus calles para alquilar un piso y vivir allí. De noche es pura fiesta y de día es un lugar tranquilo y pintoresco que invita a caminar por unas calles donde convive una gran diversidad cultural, lo que le aporta un gran dinamismo y vida.

Paralelamente, y casi de espaldas a la versión “guapa” de Hamburgo, el distrito de Sankt Pauli ofrece una versión quizá más cruda y descarnada de las realidades de una ciudad portuaria. Creado de la nada con el nacimiento del siglo XVII para dar cobijo a todas aquellas gentes y actividades traídas o generadas por el tráfico marítimo que no eran del gusto de la refinada población de la urbe, Sankt Pauli fue modelando su propia personalidad al margen de la ciudad que le había dado vida, casi a modo de gueto. Su fama fue extendiéndose por todo el mundo, recibiendo miles y miles de visitantes (algunos tan ilustres como los embrionarios The Beatles) y dando lugar a uno de los distritos más inquietos y particulares del país germano. Y así sigue hoy, cuatro siglos después, convertido en un símbolo de la cultura alternativa. Como un oasis en la cuadriculada Alemania.

Como no podía ser de otra manera, un fiel reflejo de la particularidad de este singular barrio lo encontramos en su equipo de fútbol, el FC St. Pauli, un caso sin igual en toda la vieja Europa. Fundado en 1910, el St. Pauli nunca ha sido un equipo destacado en Alemania, y son contadas las ocasiones en las que ha conseguido codearse con los grandes del país. Sin embargo la curiosa y original camiseta marrón de los “piratas del Elba” ha sido defendida en más de siete ocasiones en la máxima categoría del fútbol alemán.

Pero no es por sus éxitos o por su sala de trofeos por lo que el FC St. Pauli es un equipo tan especial. Llenar tu estadio con más de 15.000 espectadores jugando en la tercera categoría del país no es algo que esté al alcance de cualquier club. El Millerntor-Stadion hace tiempo que no presenta huecos de cemento en sus gradas. En su lugar, la fiel hinchada del segundo equipo de Hamburgo abarrota un animado graderío, que engalana con banderas piratas (adoptada por el club de manera oficial) y símbolos antifascistas o de izquierdas, signos tan distintivos del club como su propio escudo.

En sus gradas conviven y se siente cómoda la gente del barrio, sean punkis y okupas o estibadores del puerto. La mayoría es gente joven y de clase trabajadora. La singularidad del distrito de Sankt Pauli queda bien patente en su equipo de fútbol.

Identificado con unos ideales más propios del amateurismo que del fútbol profesional, el FC St. Pauli se convirtió a partir de su primer y fugaz ingreso en la elite en 1977, en plena eclosión mundial del punk, en todo un símbolo cultural y social. No fue impedimento para que los problemas financieros asolaran al modesto equipo hamburgués en la década de los 80, obligándole a purgar sus carencias económicas en categorías inferiores. Viviendo al día, con lo puesto. Como un integrante más de la clase obrera a la que aglutina.

Pocos clubes en el mundo tienen la claridad de ideas suficiente como para declararse pública y abiertamente antifascistas, antiracistas, antisexistas y antihomófobos. El FC St. Pauli y sus fans pasean sus ideales con orgullo. Pocos estadios europeos acogen a un número tan elevado de mujeres en sus gradas como el Millerntor, y seguramente ningún presidente de un club de fútbol de primer nivel ha reconocido públicamente su homosexualidad. Corny Littman, cabeza visible del FC St. Pauli, defiende sin pudor, en un ambiente tan hostil en ocasiones como el del fútbol, su condición sexual.

Con este marco tan particular, casi antisistema, no es de extrañar que el pasado año se celebrara en Sankt Pauli, con el club local como anfitrión, la conocida como FIFI Wild Cup, un campeonato del mundo alternativo disputado al margen del Mundial de la FIFA de Alemania, que enfrentó a los equipos de Groenlandia, Zanzíbar, Gibraltar, Tíbet y la República Turca del Norte de Chipre, además del organizador, “vestido” para la ocasión de República de Sankt Pauli. Una muestra más de las inquietudes socio-culturales de un club que va más allá del mero deporte.

Fue a mediados de los años 1980 cuando el St. Pauli comenzó la transición de un club tradicional a un club "de culto". El club también cambió la ubicación de sus terrenos de juego al muelle de St. Pauli, cerca del famoso Reeperbahn de Hamburgo, centro de la vida nocturna de la ciudad y del barrio chino. De manera espontánea surgieron los ideales anarquistas, comunistas y socialistas por los que se inclina el club y la atmósfera característica de sus partidos. Los hinchas adoptaron el cráneo con huesos cruzados como su propio emblema no oficial. El St. Pauli se convirtió en el primer equipo en Alemania en prohibir oficialmente los símbolos fascistas y las actividades nazis, en una época en que el fascismo inspiraba vandalismo en el fútbol. En 1981, el equipo tenía una asistencia media de sólo 1.600 espectadores por partido: antes de finales de los años 90 ese promedio aumentó a 20.000 espectadores por partido.

El St. Pauli comenzó un periodo de ascensos y descensos en los que jugaron una docena de temporadas en la primera división de la Bundesliga.

Su ascenso a Primera no sólo era motivo de orgullo y alegrías. También de graves problemas económicos. En la temporada 2001-2002 el club llegó a la bancarrota y tuvo que llevar a cabo iniciativas especiales para liquidar su deuda.

Se imprimieron camisetas con la imagen del club rodeada por la palabra "Retter" (salvador) y se lograron vender más de 140.000 en tan sólo 6 semanas. También se organizó un partido benéfico contra el Bayern Múnich para intentar rescatar al club y sanearlo económicamente.

Pero esta crisis no ha impedido que el club haya sido activo en acciones benéficas y humanitarias. En 2005 el club, el equipo y los hinchas iniciaron la campaña «Viva con agua de Sankt Pauli», con la que se reunió dinero para dispensadores de agua para escuelas de Cuba.

Los partidarios del equipo tradicionalmente participan en manifestaciones en el distrito de St. Pauli y también llevan las reivindicaciones o las denuncias sobre Palestina, Irak o Japón y la energía nuclear.

El orgullo del club, es tener el número más grande de admiradoras en todo el fútbol alemán. En 2002, la publicidad para la revista de hombres "Maxim", fue retirada del estadio en respuesta a las protestas de hinchas, sobre las imágenes sexistas de mujeres en los anuncios.

Según me dijo mi amigo Jabi, que acudió a un encuentro, una gran fila de minusválidos en silla de ruedas se ve en primera línea, junto césped.

El St. Pauli es también un símbolo mundial para el punk y subculturas relacionadas. El logo no oficial y los jerseys marrones y blancos del equipo a menudo eran llevados por artistas internacionales como Asian Dub Foundation. Bad Religion jugó un partido solidario contra el tercer equipo de St. Pauli en el año 2000 y un montón de grupos han grabado canciones dedicadas a este club. De hecho estoy haciendo este Berimbau con temas extraídos de un recopilatorio de 100 canciones que pone a disposición de quien lo quiera el St.Pauli Taldea en su web.

Sí, hasta aquí hay forofos del St.Pauli. Y no es de extrañar porque existen aproximadamente 200 clubs de fans certificados, muchos de ellos fuera de Alemania. El mayor "fanclub" fuera de Alemania y el que más ha viajado al estadio Millerntor y al barrio de St. Pauli es la Peña "El Grano" de Valladolid, la cual organizó un viaje masivo en el año 2010 con motivo del centenario del F.C. St. Pauli.

Los partidos del St. Pauli en el Millerntor-Stadion tienen un promedio de asistencia mayor que cualquier otro equipo en la segunda división alemana, y a menudo superior que los de equipos de primera división. Un estudio reciente estimó que el equipo tiene aproximadamente 11 millones de admiradores en toda Alemania. El club también es famoso por sus estrechos vínculos con el Celtic Glasgow (Escocia). De hecho, muchos seguidores del St Pauli acuden a ver partidos de competiciones organizadas por la UEFA en Europa Central. Cuando el Celtic juega en casa, se pueden apreciar muchas bufandas del St Pauli en la grada, e incluso la tienda oficial online del Celtic vende productos del St Pauli.

Todos los equipos de fútbol tienen algunos rivales con los que desarrollan una mayor animosidad. Puede ser por motivos de vecindad o por motivos…, digamos, ideológicos. Para el Athétic serían la Real y el Real Madrid.

En el caso del ST.Pauli la rivalidad con el Hansa Rostock a principios de los años 90 era debida al gran número de neonazis hinchas del "Hansa" en aquel tiempo. Como la dirección del Hansa Rostock tuvo a estos grupos bajo control y finalmente los prohibió, y debido a que los dos equipos no jugaron en la misma liga en los últimos años, la rivalidad perdió el brillo.

El archienemigo del club sin embaro es el Hamburgo , el club más grande de su ciudad. Más allá del derby los partidos se han celebrado bajo vigilancia policial para mantener separadas a ambas hinchadas, ya que el Hamburgo tiene un pequeño, pero notorio, grupo de hinchas neo-fascistas. Durante los derbies, los partidarios del Hamburgo ponen banderas con la palabra “HASS” (odio), o cantan el “Zecke verrecke!”-algo insultante, supongo-, mientras que la hinchada del St. Pauli canta a menudo como respuesta y en italiano, el “Amburgo, Amburgo: Vaffanculo!” (Hamburgo, Hamburgo: váyanse a la mierda!). La rivalidad llega a tal punto de que, a pesar de que el Hamburgo es un equipo muy fuerte y reconocido, como su estadio está en las afueras, muchos hinchas del St. Pauli ven a su club como el único club de fútbol “verdadero” en la ciudad.

El centro del club es, naturalmente, el Millerntor-Stadion. La construcción del estadio comenzó en 1961, pero su terminación fue retrasada porque el deficiente drenaje hacía que no se pudieran jugar los partidos con lluvia. Tuvo originalmente capacidad para 32.000 espectadores, pero el número de asientos se ha reducido estos últimos años por motivos de seguridad. En 1970, el estadio fue rebautizado como Wilhelm Koch, en honor de un presidente anterior del club, pero esto causó polémica, ya que se descubrió que había sido un miembro del Partido Nazi durante la guerra, así que el nombre fue cambiado de nuevo a Millerntor en 1999. Actualmente, una nueva reconstrucción ha comenzado. La obra requiere una reconstrucción total del estadio (ampliación de la capacidad, nuevas graderías, etc) y se espera que sea terminada en 2013.

Y hasta aquí la historia de este Club tan singular, el Club de Fútbol St.Pauli de Hamburgo. Agradezco a mi amigo Jabitxu que me diera la idea y me trajera un cd con canciones y a St.Pauli Taldea que haya colgado esos 100 temas en su web.

Tomado de tas-tas.org