lunes, 14 de junio de 2010

Goles silenciosos: en Somalia prohíben ver el Mundial

El grupo islamista Hizbul Islam detuvo el domingo a 14 adolescentes en Mogadiscio por seguir el partido entre Alemania y Australia.

Dpa

La fiebre mundialista desatada en todo el mundo por la Copa Sudáfrica 2010 parece no tener límites... Pero los tiene: en Somalia los amantes del fútbol sólo pueden seguir los partidos a escondidas. Muchos de ellos ya fueron arrestados.

"Advierto a todos los jóvenes somalíes que no vean los partidos, porque no es más que una pérdida de tiempo y dinero", dijo hoy ante periodistas el jeque Mohamed Abdi Aros, vocero de la milicia islamista Hizbul Islam.

El grupo radical detuvo el domingo a 14 adolescentes en Afgoye, 30 kilómetros al oeste de la capital, Mogadiscio, al descubrir que estaban siguiendo el triunfo de Alemania por 4-0 contra Australia.

También Al Shabaab, otra milicia radical, prohibió la emisión de partidos por televisión o radio al considerarlo "no islámico".

En las amplias zonas de Mogadiscio controladas por estos grupos es imposible encontrar una pantalla que emita algo del Mundial. Sólo en pequeñas áreas protegidas por fuerzas de paz de la Unión Africana es seguro ver un partido.

En varias calles hay patrullas de islamistas buscando "infractores" a la norma.

"Vimos los partidos en secreto porque los milicianos no nos permiten hacerlo", explicó a la agencia dpa Mowlid Abdulkadir Farah.

"Bajamos el volumen y los vemos en silencio, porque podrían ubicarnos por el sonido o los gritos".

"Anoche arrestaron a varios colegas, pero nuestro grupo pudo ver el partido entero", añadió.

Tanto Hizbul Islam como Al Shabaab siguen una versión radical de la sharía, la ley islámica, que luchan por imponer en todo el país.

La veda al fútbol lleva varios años en vigor. No es la única: la larga lista de prohibiciones incluye tonos musicales en los teléfonos, las campanas y bailar.

Más de 20 mil personas murieron en el país desde 2007, cuando las fuerzas etíopes derrocaron el régimen islamista, provocando a la vez el surgimiento de los nuevos grupos insurgentes.

El país está sumido en el más absoluto caos desde la caída del dictador Mohamed Siad Barre en 1991. En Somalia, los únicos gritos que no se oyen son los de gol.