viernes, 24 de junio de 2011

Ser mujer y vivir para el fútbol en América Latina

A dos días de que comience el Mundial de Fútbol Femenino en Alemania, ¿cómo es ser futbolista, árbitra o entrenadora en Latinoamérica?



Por BBC Mundo

Hace unos meses, los comentarios sexistas de dos locutores de fútbol británicos contra una jueza de línea en Inglaterra provocaron el despido de uno de ellos, la renuncia del otro y un debate nacional en el que no todas las voces fueron de condena.

Es una historia que no sorprende a jugadoras, entrenadoras y árbitras latinoamericanas, acostumbradas como están a que no se les de igual importancia que a sus colegas masculinos, pese a que el fútbol femenino cada vez gana más espacio, como lo muestra la atención generada por el Mundial que empieza el próximo domingo en Alemania.

Es el caso de Catalina Usme, capitana de la selección colombiana de fútbol.

"Soy feliz de ser mujer y de jugar fútbol. Ha sido lo más maravilloso que he hecho en mi vida", le dice a BBC Mundo.

Usme fue uno de los motores que llevó a Colombia a clasificar por primera vez a un Mundial de Fútbol Femenino (el que se disputará en Alemania entre el 26 de junio y el 17 de julio) y a unos Juegos Olímpicos (los de Londres 2012).

Pese a que la delantera admite que actualmente se vive un apogeo de la especialidad en su país, asegura que todavía hay batallas por librar.

"Para mí el principal obstáculo ha sido el machismo y, en segundo lugar, el poco apoyo que ha tenido el fútbol femenino. No hay patrocinadores, nadie cree en nosotras, mucha gente piensa que el fútbol femenino no podrá llegar a ser tan importante como el masculino o no podrá llenar estadios", explica la futbolista.

En México, cuya selección también clasificó a la justa alemana, la percepción no es diferente.

"Es notable cómo a Maribel Domínguez, una de las mexicanas que ha ido a jugar a Europa, no se le da la misma proyección que se le ha dado a futbolistas como Rafael Márquez o el 'Chicharito'. Es muy complicado para las mujeres tener el mismo apoyo", indica la reportera de El Economista, Cristina Sánchez, en conversación con BBC Mundo.

"Ignorante"

Usme aún recuerda unas palabras que le dolieron.

"Escuché a un comentarista asegurar que nunca en la vida se vería que el fútbol femenino superara en el aspecto técnico al masculino. Dijo que técnicamente las niñas eran inferiores, que no sabían cómo parar un balón. Le dije que era un total ignorante del fútbol femenino".

Pero, de acuerdo con la atleta, la culpa no es únicamente de algunos hombres: muchas madres ven con preocupación que sus hijas quieran jugar fútbol.

"Cuando era más pequeña y salía a jugar con los niños, las amigas de mi mamá le decían que era una pena que una niña hiciera eso, que parecía un machito. Hasta le dejaron de hablar", cuenta la deportista.

"Mi mamá siempre intentó hacerme lucir como una niña dentro de la cancha, me hacía trencitas. Ella fue una gran motivación para mí", indicó Usme.

Árbitras

Silvia Reyes es una de las dos árbitras internacionales de Perú y actualmente es la única árbitra principal en partidos de la liga profesional peruana.

De acuerdo con la lista de árbitros internacionales para 2011 de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol, existen 23 árbitras y 30 árbitras asistentes o jueces de línea.

"Me ha costado mucho ganarme un lugar", le cuenta Reyes a BBC Mundo.

"Es difícil como mujer porque en Suramérica todavía hay mucho machismo. Los hombres no aceptan que una mujer esté al mando" señala Reyes.

Al igual que Usme, la árbitra ha tenido que enfrentarse a los estereotipos.

"Lo más difícil ha sido que ni los futbolistas ni el público nos acepten. Pero poco a poco, con mi trabajo, he podido demostrarles que las mujeres también podemos estar a cargo del arbitraje".

Expulsión

De acuerdo con Reyes, su desempeño en el ámbito internacional ha sido clave para "convencerlos de su capacidad".

Participó en dos mundiales femeninos: el sub 17 que se disputó en 2008, en Nueva Zelanda, y el sub 20 que se celebró en 2010, en Alemania. Está en la lista de árbitras que pitarán en el mundial que empieza este fin de semana en Alemania.

De la misma manera como recuerda momentos muy gratificantes en su carrera de 12 años, no olvida un incidente particularmente lamentable que vivió mientras arbitraba un partido de la liga nacional.

"Tuve que expulsar a un jugador porque se expresó de una forma muy grosera por una decisión que tomé. Se fue renegando del campo y una vez fuera de la cancha, se explayó de una muy mala manera, con palabras que nunca le había escuchado a un jugador".

"Felizmente, recibí mucho apoyo, incluso del presidente de la República. El club en el que jugaba este señor lo expulsó", señala.

En los medios

La lucha también se ha librado fuera de la cancha.

A pesar de que son decenas las reporteras que cubren eventos futbolísticos en Latinoamérica y a que la presencia de comentaristas en programas de fútbol se ha hecho cada vez más constante, para algunas, la resistencia aún es palpable.

De hecho, se preguntan cuándo se escucharán de forma permanente voces femeninas en relatos o narraciones futbolísticas en América Latina.

"En Argentina todavía hay reticencias a escuchar a la mujer opinar y vivir con pasión el deporte que por muchos años perteneció al ámbito masculino", le dice a BBC Mundo la periodista Luciana Rubinska del canal deportivo Torneos y Competencias.

De acuerdo con la periodista, existe un prejuicio contra las mujeres que no siempre proviene de jugadores o entrenadores, sino del público y de los colegas.

"Cuando vos hablas de fútbol, siempre hay alguien que te dice o te escribe: 'Mira… Sí tienes idea, sí sabes de futbol'. Es como si el conocimiento sobre un deporte tuviese ver con el género y no con la dedicación y la preparación. La frase: 'Ese hombre sabe de fútbol' no existe", explica Rubinska.

"Cara bonita"

En el norte del continente, en México, Sánchez tiene una experiencia similar.

"Desde la perspectiva de los medios de comunicación, los periodistas tienen muy bien definido que este deporte es para hombres". Así, asegura, se lo hicieron saber al iniciar su carrera.

"Hace 10 años, cuando hice una pasantía en un periódico de circulación nacional, tuve un editor que me dijo que las mujeres no podían cubrir fútbol porque no sabíamos de fútbol. Eso me ofendió demasiado".

Aunque cree que en los últimos años la situación ha mejorado para muchas periodistas mexicanas dedicadas al fútbol, Sánchez afirma que los comentarios machistas continúan.

"Muchos nos siguen diciendo que no sabemos de fútbol y que estamos ahí (en los medios) por nuestra cara bonita. Los mismos futbolistas nos tratan de una manera distinta".

Todavía falta

No se pueden negar los avances logrados por las mujeres que, en el mundo, han dedicado sus vidas al fútbol.

En Chile, Rocío Yáñez se convirtió en la entrenadora del club San Antonio Unido, de la Tercera División de Fútbol de ese país.

"Los jugadores rivales que no conozco siempre miran con curiosidad, aunque nunca ha habido falta de respeto. El rival (se comporta) según donde uno esté, pueden ser gritos relacionados con el machismo o bien les da lo mismo si es hombre o mujer y atacan con todo. Pero la verdad es que yo sé en lo que me metí", comenta Yáñez a BBC Mundo.

Ante este panorama ¿realmente el fútbol femenino está en desventaja?

Según la psicóloga deportiva argentina Alejandra Florean, los éxitos son clave para que cualquier disciplina deportiva, independientemente de quién la practique, desarrolle una red de apoyo de aficionados, patrocinantes y medios de comunicación.

Ese triunfalismo característico de cualquier espectador deportivo ha hecho que los aficionados al balompié sean cada vez más selectivos.

Una muestra de que no tienen nada contra el fútbol femenino -argumentan analistas deportivos- es que mundiales de fútbol juveniles y torneos nacionales (de hombres) muchas veces pasan desapercibidos. Los ojos están puestos sólo en los grandes torneos: Liga de Campeones, Copa Libertadores...

Juventud

De acuerdo con Florean, se debe tener en cuenta lo joven que es el fútbol femenino comparado con el masculino.

El primer Mundial femenino se celebró en 1991, 61 años después del primer Mundial de fútbol de la historia. América Latina ha sido sede de varias copas del mundo, pero nunca ha organizado el máximo torneo del balompié de mujeres.

"No hace tanto tiempo que el fútbol femenino empezó a organizarse, a conformar equipos, a celebrar competencias nacionales e internacionales. En muchos países, todavía se está instalando; recién ahora (las jugadoras) están en proceso de construir una mejor técnica", indicó.

Según la psicóloga, es fundamental que no se compare el fútbol masculino con el femenino.

"No entiendo por qué seguimos viendo el fútbol femenino a la luz del masculino. Ellas no tienen que hacer lo mismo que los hombres. Es un deporte que se juega desde la perspectiva femenina. Eso lo hace distinto. Por compararlo es que puede parecer menos bueno".