martes, 6 de octubre de 2009

Cine: "Damned United", mucho más que fútbol

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Por Mikel Insausti

La crítica especializada la ha considerado como la mejor película sobre fútbol de la historia, pero “Damned United” es mucho más que eso, ya que posee sobrados recursos narrativos para atraer a espectadores que no sientan el más mínimo interés por el deporte rey. En cambio, contiene tanto cine dentro que, seguramente, aburrirá a los futboleros que esperan ver mucha acción física sobre un terreno de juego, porque de eso no hay prácticamente nada. Todo el entramado se desarrolla en los vestuarios y en las oficinas de los clubes, sin más, habida cuenta del talento como guionista de Peter Morgan para dotar de emoción a cualquier discurso o debate histórico, especialmente cuando se trata de entrevistas televisivas y documentos de archivo con frases memorables. Un guión así en manos de actores de la talla de Michael Sheen, Timothy Spall, Colm Meaney o Jim Broadbent es un lujo que se sitúa muy por encima del precio en taquilla de una entrada.

“Damned United” es el ejemplo perfecto de las mejores cualidades del cine británico, concentradas todas ellas en una recreación de los años 60 y 70 que traspasa la pantalla, gracias a un enfoque muy realista de la vida en los barrios obreros británicos que va a lo esencial, tal como lo hace el maestro Terence Davies en sus obras sobre el viejo Liverpool, donde la ambientación recibe un tratamiento profundamente moral. Y de ética trata la relación personal entre el entrenador Brian Clough y su asistente Peter Taylor, porque juntos lograron las más increíbles gestas deportivas, pero en solitario sólo conocieron la amarga derrota. El joven realizador Tom Hooper nunca desvía la atención de esa historia de amistad central, estrechada por un vínculo profesional, sin dejarse tentar por la vertiente melodramática que suele infectar por lo general el «biopic», un género desprestigiado que “Damned United” devuelve a sus cotas más elevadas en cuanto a estudio de la psique humana a base de evitar la pura mitomanía y el espectáculo de cara a la galería.

Gara