domingo, 7 de junio de 2009

Samuel Passo, el campesino que "siembra" deporte en su parcela


Samuel Passo fue paracortos de los mejores equipos beisboleros sucreños. Ahora maneja su propio estadio en Toluviejo. Foto: Jaime Vides.

Por Jaime Vides Feria
El Heraldo


Tres años antes de que la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) se organizará (1967) para luchar por la tenencia de la tierra, ya Samuel Passo Pérez había adquirido con mucho sacrificio un pedazo de tierra para ‘sembrar’ lo que ningún campesino en Colombia cultivaría: el deporte.

Cuando todos pensaron que los 1.500 metros cuadrados de terreno que había comprado por un valor de 700 pesos sería cultivados con yuca, maíz, ñame u otros productos que se dan en la región, Passo sorprendió a todos sus compañeros al plantar las bases de un estadio de béisbol.

Su actitud fue muy criticada por sus compañeros campesinos. Porque mientras ellos se enfrentaban a la Fuerza Pública en las invasiones a las tierras de los terratenientes, Samuel Passo, medido con el mismo rasero de la pobreza, usaba su parcela para un estadio. “Samuel, tú estás loco de remate”, le gritó más de uno.

Las luchas campesinas siguieron y muchos campesinos fueron encarcelados, heridos y hasta hubo varios muertos por la tenencia de la tierra. Passo Pérez, mientras tanto, seguía preparando el terreno para que los roletazos al center field no tuvieran ningún obstáculo. Era una extravagancia que no le perdonaban los otros labriegos.

Lo más grave es que la Anuc estaba en el peor momento de las divisiones intestinas que la llevaron a su casi extinción. Surgieron dos tendencias: la línea Armenia, gobiernista, y la línea Sincelejo, que plateaba la lucha popular para recuperar las tierras.
Samuel Passo desconoció las dos tendencia y las únicas líneas que lo atraían eran las que trazaba en el campo para jugar béisbol.

“Hice la Reforma Agraria a mi manera. Yo había cultivado por muchos años y creí que debía invertir todos los ahorros —que adquirí como obrero de una empresa cementera durante mi juventud— en algo que me alegrara a mí y a todo el pueblo: el deporte. Lo demás lo mandé pa’l carajo”, dice.

Después de adquirir la hectárea y media al lado de la carretera, acudió a los finqueros vecinos en busca de ayuda con maquinaria para nivelar el terreno de juego. “Todos me dieron la manito,” anota.

Cada vez que le pagaban su pensión, que no superaba el mínimo, la mayor parte la invertía en comprar mallas, tablero, cerca, arreglo del diamante, implementos para jugar béisbol y softbol, y demás elementos para perfeccionar su estadio.

Hoy la cancha es una de las mejores y su terreno de juego supera a estadios de otros municipios vecinos, incluso varios escenarios deportivos de Sincelejo. Su mantenimiento lo hace él mismo con la ayuda de Luis Felipe, uno de sus hijos.

En el estadio juegan todos los domingos equipos que proceden de varios corregimientos y veredas circunvecinas; la mayoría son campesinos que se divierten en la cancha construida por uno de sus compañeros, Samuel Passo Pérez.


Samuel Passo no le suelta a nadie las llaves de su estadio. Para él son como las "llaves de San Pedro".

Así nació la idea de Passo

Cuenta que la idea surgió desde el día en que Jorge Urzola, un tendero del pueblo, partió la bola de hilo envuelta en esparadrapo porque esta había penetrado a su tienda tras un batazo que dio con bases llenas. “Ese gesto me molestó, pero antes de arremeter contra él, juré que ahorraría para comprar un terreno donde todos jugaran sin problema”. Al recibir su pensión, lo primero que hizo fue comprar el lote para construir su propio estadio.

Un dirigente vitalicio

A sus 78 años, Samuel Passo es el presidente vitalicio de todos los campeonatos de softbol y béisbol en diferentes categorías. Además es árbitro, arregla las manillas, lleva el agua para todos los equipos y actúa como consejero de paz cuando se presenta algún conato de peleas entre los jugadores.

Por eso muchos consideran que es “un Estado dentro del estadio” en este municipio de 20 mil habitantes, situado a 17 kilómetros de Sincelejo por la vía que comunica con Tolú, donde la piedra caliza y la agricultura son las únicas actividades.

viernes, 5 de junio de 2009

Grandes rivalidades: Celtic – Rangers (Glasgow, Escocia)


Glasgow es el escenario de una de las mayores rivalidades del fútbol mundial. Palpita en ella el conflicto británico-irlandés. Cada equipo de la ciudad es una orilla opuesta: el Celtic es irlandés, católico y de izquierda. Rangers, protestante, probritánico y de derecha. Por eso, este clásico trasciende la esfera del fútbol para convertirse en una explosiva rivalidad religiosa, política y social.

Por Camilo Rueda Navarro

Glasgow recibió por muchos años una gran migración de irlandeses católicos que buscaban una vida mejor. En 1888 la colonia irlandesa en la ciudad funda un equipo de fútbol para recolectar recursos con el objetivo de financiar obras benéficas. Es así que nace el Celtic.

Al lado contrapuesto, un obispo protestante funda el Rangers, con una adscripción británica y protestante. Rangers se convirtió así en el equipo de los que despreciaban a los irlandeses que llegaban a Escocia.

Pronto la rivalidad entre los dos equipos polarizó la ciudad, ya que el Celtic encarnó a los inmigrantes irlandeses y sus descendientes, a los católicos, a los nacionalistas y a los sectores pobres, mientras que el Rangers fue la escuadra de los protestantes, de los unionistas partidarios del imperio británico y de la élite de la ciudad.

A tal nivel llegó la polarización, que la directiva del Rangers determinó como política no contratar jugadores católicos para sus filas. Esta actitud excluyente resultó favoreciendo al Celtic, que con una postura pluralista, se hizo a los mejores jugadores de la ciudad, sin importar su origen religioso. Años después el Rangers debió rectificar esta política que sólo lo perjudicaba.


“Los leones de Lisboa”

En 1967 el Celtic llegó a la cumbre del fútbol internacional. Esa escuadra estaba conformada en su totalidad por jugadores nacidos en Glasgow. Ganó la liga escocesa, la copa de Glasgow y la copa de Europa, y se convirtió en el primer club británico en obtener el más importante título de clubes europeo. Este conjunto, catalogado como uno de los mejores de la historia, se caracterizó por jugar un fútbol ofensivo, creativo y estético.

Esta generación fue bautizada como “los leones de Lisboa” por la heroicidad mostrada en la final europea, disputada en la capital portuguesa frente al Internazionale de Milán, que practicaba el tradicional esquema ultradefensivo italiano. Los interistas se fueron arriba a los siete minutos de juego con un penalti dudoso. De ahí en adelante los italianos defendían a muerte el resultado, pero el Celtic logró empatar a los 18 del segundo tiempo, y consiguió el gol de la victoria apenas a seis minutos del final.

La historia del “Old Firm”

Celtic y Rangers han dominado el fútbol de Escocia. Los dos conjuntos se reparten la casi totalidad de campeonatos de la liga de ése país (entre los dos suman 94 títulos). El clásico o derby es conocido como “Old firm” (la vieja empresa) nombre dado desde principios del siglo XX por la opinión de que ambos conjuntos se benefician económicamente de la antipatía que se profesan. La rivalidad es abismal, pero paradójicamente fuera del campo son uno: negocian todo conjuntamente, como los patrocinios, los derechos de televisión o su eventual ingreso a la Premier League inglesa. Incluso han llevado el mismo patrocinador en sus camisetas a causa de que las empresas no quieren arriesgarse a las pérdidas que traería el saboteo de una u otra hinchada.

En el “Old Firm” suelen haber incidentes, disturbios, arrestos y batallas campales. El juego se programa a mediodía con el fin de evitar que los hinchas lleguen en estado de embriaguez al estadio. Durante la década de 1970 fue particularmente violento.

Las gradas del Celtic Park han sido espacio de la rebeldía de su hinchada, abiertamente izquierdista. Ondean banderas irlandesas e incluso insignias del Ejército Republicano Irlandés. Así mismo, ha hecho amistad con otras hinchadas de izquierda del continente, como la del St. Pauli alemán, el Livorno italiano y el Liverpool inglés. Incluso los hinchas verdes asumieron como propio el himno de éste último, You’ll never walk alone, que es entonado en cada partido.



Por su parte, los hinchas del Rangers enarbolan los símbolos del Reino Unido de Gran Bretaña y están hermanados con el Chelsea, uno de los máximos exponentes del nacionalismo británico. Y para completar entonan cánticos anticatólicos.


Entre política y religión

El portero polaco del Celtic, Artur Boruc, ha sido uno de los símbolos del club. Su nacionalidad está estrechamente vinculada a la religión católica, más por el pontificado de su compatriota Juan Pablo II. Por esto ha protagonizado polémicas en los últimos años. Es el gran héroe para una afición y el elemento más odiado por la otra. Una vez fue sancionado por santiguarse al entrar al campo de juego, por ser considerado esto como una incitación a la violencia.

Artur Boruc

A raíz de esto, Boro es increpado por las aficiones locales por ser católico polaco. Y para ello cantan contra el Papa difunto como modo de provocación. Como respuesta, en el último clásico, y para celebrar el triunfo, el guardameta lució una camiseta con una foto de Juan Pablo II que decía “Dios bendiga al Papa” con la que se paseó por la cancha saludando a su afición.

El último suceso de ésta rivalidad fue el trágico asesinato de un hincha del Celtic en el municipio de Coleraine, Irlanda del Norte, a manos de una turba de protestantes unionistas, al parecer miembros de un grupo paramilitar probritánico, teóricamente desmovilizado. La víctima fue Kevin McDaid, obrero católico, que fue atacado al regreso de un partido del Celtic.

jueves, 4 de junio de 2009

Un astro del balón homenajeado por un astro de la canción



Por Luisa Fernanda Morales
Futbolete

Maradona no es una persona cualquiera”, lo dice Andrés Calamaro en el inicio de su canción dedicada al Diego. En ella le declara su admiración y amor incondicional, perdonándole por encima de todo, sus manías, vicios, altercados y errores. Una composición magistral que resume todo el sentimiento que genera el 10.

Cantante, compositor y productor, Calamaro se ha convertido en uno de los máximos exponentes del rock latinoamericano. Su afinidad y pasión por la música inició justo al cumplir 8 años de edad al pedir como regalo un acordeón y más tarde un tambor. Pero a medida que transcurrió el tiempo sus amigos incondicionales serían el piano y la guitarra eléctrica, una dupla con la que ha deleitado a millones de seguidores en el mundo.

Un día de pesca en Uruguay, Andrés escucha su primera oferta de trabajo en un grupo musical en el que empieza a recorrer las carreteras por primera vez. Tiempo después empezaría a tejer su propio futuro y acude a una audición para hacer parte del grupo Raíces. Era la época del 78, entre plenos gritos del Mundial de fútbol, tambores y notas rítmicas, da sus primeros pasos en el latin jazz, en plena época de dictadura militar.

Siguió rodando y rodando para buscar su identidad musical. En invierno, inicios de la década de los ochentas, recibe una llamada que cambiaría su destino. Del otro lado del teléfono escuchó la voz de Miguel Abuelo, quien había regresado de Ibiza. Junto a él, Calamaro encuentra su lugar, Los Abuelos de la Nada, agrupación con combinación de funky, poesía y armonía, formado por seis músicos de curtido talento y gran personalidad, entre los que se estaban el productor y bajista Cachorro López, el cantante de tangos Daniel Melingo y el Abuelo, ya mencionado.

La confianza de Miguel hace que Calamaro empiece a componer sus propias letras. Es así como empieza a adquirir prestigio como compositor. En 1982 sale a la venta el primer disco del grupo, despertando toda la atención en la escena rockera del momento, con canciones como “Sin gamulán” (de su puño y letra). Un año más tarde el éxito seguiría con el segundo álbum “Vasos y Besos” y la canción “Mil Horas”, también de su autoría. Ya para 1984 decide lanzar su primer disco en solitario (Hotel Calamaro) de la mano de Charly García. En este mismo año saldría el último disco que grabaría con Los Abuelos de la Nada, “El Himno de mi corazón” con un éxito rotundo, igual a los anteriores.

Su historia con este grupo llegaría al final en 1985. Luego de esto inicia un programa musical en radio que le permitiría conocer a Ariel Rot con quien deciden partir para España en la primavera de 1990. Allí lanzan en firme el proyecto Los Rodriguez con un álbum magnífico llamado “Sin documentos”, con una canción del mismo título y “Dulce condena”. El ritmo acelerado que llevaba el grupo empezó a generar varios problemas y luego de haber lanzado al mercado “Buena suerte”, “Disco pirata”, “Palabras más y palabras menos” deciden separarse en 1995 haciendo una recopilación de sus mejores éxitos en “Hasta luego”.

A partir de ese momento la carrera musical de este argentino, nacido el 22 de agosto de 1961 en Buenos Aires, tendría un ascenso vertiginoso con más de 15 discos grabados y canciones como “Flaca”, “Crímenes Perfectos”, “Loco”, El salmón, entre muchas tantas con las que ha sido ovacionado en miles de lugares en el mundo .

Pero sin lugar a dudas la conexión entre el fútbol y rock que siempre ha mantenido, hizo que este gran músico elogiara con sus letras a quien es visto como todo un Dios del fútbol argentino. Calamaro se enorgullece en haberle cantando al ex futbolista y haber compartido tarima junto a él (haciendo dúo en la canción “Hacer el tonto”), donde le expresó todo su respeto y admiración, algo evidente y claro porque él es su gran amigo y en su alma guarda la camiseta de Boca que le regaló alguna vez.

martes, 2 de junio de 2009

La historia del video de la inspiración del Barcelona



Todos se preguntan qué pudo haber pasado minutos antes de la gran final de la Liga de Campeones en el camerino azulgrana y gracias a un video publicado por la cadena catalana TV3 las incógnitas al respecto se han dilucidado. Imágenes de la película “Gladiador” fueron el punto clave de motivación de Pep Guardiola para sus muchachos.

Necesito un favor para poder ganar la Copa de Europa”, le expresó a través de un mensaje de texto el entrenador culé a su amigo Santi Padró, quien sin dudarlo un segundo preparó un video de siete minutos con imágenes de la película “El Gladiador”, con el fondo musical del “Nessum Dorma”.

Guardiola no quiso seguir la tradición de la charla técnica. Sólo quiso que sus dirigidos se concentraran en el video 15 minutos antes de saltar al terreno de juego, mientras los jugadores del Manchester United hacían el calentamiento previo en el césped.

Los detalles del video los ha dado conocer el periodista Santi Padró, amigo personal del técnico y quien tuvo la misión de construir el mini documental. "Recibí un SMS de Pep que decía: 'Necesito un favor para poder ganar la Copa de Europa'", ha comentado Padró a un programa de la televisión catalana. En cuanto al contenido del vídeo, el creador del mismo explicó que se mezclaron imágenes del equipo con las de la película dirigida por Ridley Scott y que en 2000 ganó cinco premios “Oscar”.

El video juega con imágenes de la producción cinematográfica y las contextualiza con la situación del equipo. Guardiola, según comentó Padró, le puso sólo una condición: "que en el vídeo aparecieran los 24 jugadores de la plantilla". Guardiola vio el video dos días antes del encuentro y luego le hizo una promesa al periodista: "Si ganamos la ''Champions'' te dejo sacar el vídeo por la tele".

Una promesa cumplida, porque Santi Padró también fue campeón.

Tomado de Futbolete

domingo, 31 de mayo de 2009

El año de Kanouté y Pep Guardiola

Por Salvador López Arnal
Rebelión

Suspendamos por un momento cualquier consideración sobre el fútbol como opiáceo procedimiento de desviación y control social, aunque también en este ámbito pueden escucharse lamentos y gritos de la criatura agobiada. Dejemos en el escritorio las numerosas y tenebrosas conexiones político-económicas de las direcciones de los clubs más poderosos. Pasemos por alto la notabilísima influencia de un deporte-espectáculo-negocio que hace que alumnos de 18 o más años vayan a sus clases, con toda normalidad, sin atisbo de intranquilidad, disfrazados con camisetas y pantalones del equipo de sus preferencias como si fueran a practicar a una cancha deportiva. Contengamos la rabia ante el disparate, nada inocente desde luego, de que informaciones radiofónicas y telediarios, día sí, otro también, se inicien y desarrollen dedicando más de un 30% de su tiempo a supuestos acontecimientos deportivos, figurando en no pocas ocasiones como noticia de primera plana o primera información televisiva. Llenos de terror, sonrojo y horror, alejemos nuestra mirada de la imagen de un Berlusconi adormilado en la final de Roma. Olvidemos durante unos instantes paisajes ciudadanos desolados por furias que explotan sin dirección ni finalidad. ¿Qué ha sido lo mejor en Sheparad de este año, como todos por otra parte, de fútbol, fútbol y más fútbol?

Lo confieso con algún átomo de mala conciencia introducida por una compañera, mi compañera, que mira la situación con sabiduría distante: soy también un barcelonista rendido ante la altura cívico-deportiva de Josep Guardiola. Uno más, uno entre una legión que empieza a ser aléfica. Y no sólo por el jugador que fue, que lo fue y grande, sino por el entrenador que es: prudente, culto, modesto, sin palabras altisonantes, sin denigrar jamás al adversario, reconociendo y destacando sus virtudes, con una limpia y trabajada concepción del fútbol que ha conseguido hilvanar uno de los grandes equipos de la historia reciente, con jugadores de la talla de Henry, Piqué, Iniesta, Xavi, Messi, Busquets, Touré, Abidal, que a mi me recuerda, perdonen la ensoñación, el Brasil de Sócrates. Por si faltara algo, Josep Guardiola es además lector de Miquel Martí i Pol, aquel poeta-obrero que leíamos con devoción de jóvenes y del que recordábamos siempre aquel verso imborrable: “No hay ley de la inmensidad que no quepa en los ojos de una mirada inquieta” (Un poeta, por cierto, que fue capaz de entrevistar a Manuel Sacristán para Oriflama y sacarle una de las mejores aproximaciones que se conocen a la obra poética de Joan Brossa).

¿Ha sido entonces Pep Guardiola y su equipo de ensueño lo mejor del año? Casi…Pero no, no del todo.

Entre lo mejor, vale la pena insistir, hay que incorporar dos cosas más:

Los abucheos a la marcha real en el estadio del Valencia en la final de la Copa del Rey, acompañados de un recibimiento nada entusiasta de los máximos representantes de la (irreal) Casa Real, y en segundo lugar, el gesto, un gesto inolvidable de ese jugador inmenso que se llama Frédéric Oumar Kanouté. Aquella camiseta, públicamente mostrada, que denunciaba la barbarie cometida por el estado étnico-racista de Israel contra la población palestina de Gaza permanece en la retina de todos, en la memoria de los gestos admirables.

Así, pues, tot el camp és un clam. ¡Visca el Barça, viva Kanouté y que suenen con fuerza los pitidos y silbidos contrarios a símbolos y representantes de una institución perdida en oscuras noches de una Historia no menos ennegrecida!