viernes, 13 de abril de 2012

Evo Morales: el presidente futbolero

El mandatario boliviano ha estado vinculado al fútbol toda su vida. De hecho empezó su militancia como secretario de deportes de un sindicato. Y como presidente no pierde ocasión para jugar al fútbol en los países que visita.

Por Camilo Rueda Navarro


En el marco de la Cumbre de las Américas de Cartagena se jugó un partido de fútbol amistoso entre escuadras de Colombia y Bolivia, que finalizó con empate a dos goles. El cotejo se organizó a solicitud del presidente Evo Morales, reconocido por su devoción al fútbol.

El combinado anfitrión fue integrado por el presidente Juan Manuel Santos y funcionarios del gobierno nacional, reforzado por algunos periodistas y figuras del balompié criollo. Por su parte, el equipo boliviano estuvo compuesto por Evo y funcionarios de su gobierno, con el refuerzo de tres exjugadores de aquella selección que logró la clasificación al Mundial de 1994.

Se recordará que en el 2009 Evo Morales organizó un partido en La Paz como parte de su campaña contra el veto que pretendía implantar la FIFA a los partidos en ciudades de gran altitud. Medida que afectaría a la capital boliviana, ubicada a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Como aliado de su iniciativa tuvo a nadie menos que al astro argentino Diego Armando Maradona.

En esa ocasión, Evo y Maradona le enviaron a Fidel Castro un balón con dedicatoria. La del presidente decía: “Con admiración para Fidel”, mientras que la figura argentina escribió: “A mi maestro del alma con amor”.

Pero el vínculo de Evo con el fútbol es mucho más antiguo. Incluso fue su afición a este deporte la que lo llevó a la militancia. En los años 80, en su juventud, gracias a su liderazgo en la cancha fue nombrado secretario de deportes del sindicato de cocaleros San Francisco, en la región del Chapare. Desde ahí empezó su gran carrera como dirigente sindical hasta llegar a la presidencia al frente del Movimiento Al Socialismo.

Pero desde que llegó a la presidencia no ha dejado de ponerse los cortos y patear el balón. En noviembre del 2008, durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, Morales prefirió jugar al fútbol en lugar de ir a una cena que ofrecía la anfitriona Michelle Bachelet. Esa vez su equipo goleó a un combinado de veteranos chilenos.

En el 2009, durante la V cumbre de mandatarios de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, celebrada en Lima (Perú), el mandatario se pegó una escapada a expensas de la Cumbre de los Pueblos, un evento alternativo paralelo al oficial. En él, Evo comandó un equipo de bolivianos que enfrentó a otro de figuras peruanas como Héctor Chumpitaz y Julio César Uribe. Y en el 2011, en una visita a Cuzco (Perú), enfrentó a otro equipo peruano liderado por el presidente Ollanta Humala, al que venció.

Otro partido célebre de Morales fue uno en que su equipo se enfrentó a una escuadra de la alcaldía de La Paz, contradictora del gobierno nacional. En esa ocasión, el juego fuerte de un rival opositor le colmó la paciencia y Evo le propinó un rodillazo en la entrepierna. Y en marzo pasado, su equipo se enfrentó a un conjunto austriaco encabezado por Johann Krankl, exjugador del Barcelona, mientras asistía a una reunión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena.

Evo también ha estado en el papel de espectador. En el 2011 viajó a Jujuy (Argentina) a presenciar un partido de la Copa América. Y por supuesto estuvo en Suráfrica en la inauguración del Mundial 2010, primera vez que el evento orbital llegada al África. En dichos viajes el mandatario alternó sus reuniones políticas y sociales con los eventos futboleros.

Por estas razones, no debe ser sorpresa que este presidente salga de cortos en cualquier ciudad a jugar un picado. Más allá de pretensiones demagógicas, es su pasión por el fútbol la que lo motiva.

Publicado originalmente en Semana.com