viernes, 1 de julio de 2011

Honey Thaljieh: la primera mujer que jugó fútbol en Palestina


La primera futbolista profesional palestina quiere lograr con la pelota una mejor imagen para su tierra


Por Antonia Lange
DPA


Honey Thaljieh está convencida de que sus sueños en el fútbol se harán realidad cuando los territorios palestinos "dejen de estar oprimidos".

Thaljieh se encuentra en Alemania, a donde ha sido invitada en el marco del Mundial femenino de fútbol para jugar una serie de partidos amistosos.

"Para mí es un sueño sentarme en un estadio y ver fútbol femenino", dice en entrevista con DPA en Berlín. "Soy extremadamente feliz".


Su carrera deportiva comenzó en la página de anuncios de la web de la Universidad de Belén. Cuando era estudiante, se paseaba por la Facultad de Deportes para ver si encontraba gente con la que formar un equipo de fútbol.

"Fue muy difícil", recuerda. Al final logró formarlo reclutando a gente a través de anuncios en periódicos e Internet.

Pero de eso hace siete años. Hoy Honey Thaljieh tiene 26 años, es la capitana de la selección palestina de fútbol femenino y la jugadora más famosa de todos los territorios palestinos.

Lamenta no poder estar presente en este Mundial en Alemania, pero espera que la selección palestina lo logre algún día. "Tenemos sueños, pero debemos esperar para poder hacerlos realidad".

"Seguramente, lo lograremos cuando seamos libres en Palestina, cuando dejemos de estar oprimidos", añade pensativa.


Thaljieh tuvo que hacer frente a toda clase de obstáculos para llegar donde está. Aún así, sonríe constantemente y un brillo aparece en su mirada cuando habla de todo aquello. A los siete años ya quería jugar al deporte rey entre los hombres.

Salía todos los días a la calle con los chicos, para disgusto de su familia. "Fui la primera mujer que jugó al fútbol en Palestina", subraya orgullosa. Y una enorme y feliz sonrisa se le dibuja en su cara.

"Al principio, en mi familia no me apoyaron", confiesa. Incluso las vecinas lo criticaban. "Me decían: 'ese juego no es de niñas'. O 'nadie se casará con ella'".

"Pero nunca abandoné", recalca desafiante. Siembre jugaba a escondidas en patios de casas o cuando sus padres no la veían.

Thaljieh es ya futbolista, el sueño de toda su vida, y ahora quiere ir mucho más allá. "Para mí, ya no se trata sólo de fútbol. Se trata de cambiar la sociedad".

A través del deporte, podría convertirse por ejemplo en embajadora de los territorios palestinos, aventura. "Mucha gente cree que los palestinos son todos terroristas, que llevan velo, se casan pronto y tienen muchos hijos", lamenta. Con el fútbol pueden combatirse todos los estereotipos. "Es un idioma que todos hablan".

Sin embargo, en todos los idiomas surgen problemas de comunicación y en la selección palestina, estos son muy visibles. A tres jugadoras de su equipo se les prohibió viajar a Alemania. "No vinieron porque sus padres las presionaron", explica en la entrevista.

En principio, las palestinas y las israelíes deberían jugar en la misma selección, pero Thaljieh asegura que ella nunca lo hizo. En su opinión, los problemas no harían más que incrementarse.

"Creo que aún es demasiado pronto. Un juego común sólo se haría por el márketing y la imagen", dice seria. "Y no me gusta el márketing, me gusta la verdad".