miércoles, 28 de julio de 2010

“Puedo mirar a la gente a los ojos”

"Tengo valores y códigos que no tienen ellos. Esto me lo enseñaron mis viejos. Lo aprendí desde chico, cuando jugaba en Argentinos Juniors, cuando apoyaba a mis compañeros".

Por Diego Armando Maradona

Bueno muchachos, gracias por venir, la verdad que es muy lindo que me dice, pero esto ya es una decisión tomada. No tomada por mí, lógicamente. No va a haber preguntas. Les voy a leer con la mayor claridad del mundo éste discurso que preparé durante todo este tiempo que estuve de luto, porque todavía sigue en mi cabeza el partido que perdimos 4-0 con Alemania, y me duele en el alma.

Mi intención es aclarar lo sucedido en relación a mi vínculo con la AFA. Hoy solamente quiero expresar mis sentimientos, por lo tanto no voy a contestar preguntas, ya que estoy muy triste y dolorido. Igualmente les aseguro que contestaré todas las preguntas que sean necesarias para clarificarles cualquier duda que tengan.

Analizando el pasado, vemos que la selección argentina, desde 1990 no logra superar los Cuartos de Final. Pasaron distintos cuerpos técnicos y ninguno pudo revertir la situación. Estos datos no surgen de casualidad, algo se está haciendo mal en el fútbol argentino. No puede ser que nuestros jugadores triunfen en todos los equipos del mundo, y en la selección no puedan. Hay cuestiones que vienen desde arriba, que están mal, y se hace muy poco para cambiarlas.

Nosotros tomamos la selección hace, exactamente, un año y medio, en el medio de las eliminatorias. Con un equipo con problemas internos, con un grupo totalmente dividido, asumimos con mucha ilusión. Y sabiendo que las eliminatorias iban a ser muy difíciles, pero también estábamos totalmente convencidos que teníamos que transmitirles a los jugadores lo que significa vestir la camiseta argentina.

Las eliminatorias fueron muy duras, con equipos realmente fuertes, cuestión que quedó demostrada en el mundial. Luego de conseguida la clasificación, el grupo se fue consolidando y fuimos mejorando día a día.

Como todo el mundo, hemos tenido aciertos y errores. Internamente hemos realizado nuestra autocrítica. Sabemos cuáles fueron las cosas positivas, y aquellas que debemos mejorar. Cuando se busca ir en una dirección clara, con objetivos ambiciosos, y con tiempos escasos, no existe posibilidad alguna de no equivocarse. Y es en ese momento cuando uno realmente aprende, y desde ahí puede definir estrategias, planificar el trabajo, para poder avanzar y crecer.

El equipo, y ya no grupo de jugadores, está compuesto, en su gran mayoría, por jugadores jóvenes, con un futuro inmenso. Se puede soñar grande y lindo. Nosotros soñamos y, así, nos han quebrado la ilusión de poder conducirlo. Esto me llena de tristeza.

Uds. saben que mi ciclo duró tan sólo un año y medio. Fue el ciclo más corto de los últimos 35 años. Eso nadie lo dijo. Me llamaron para apagar un incendio. Lo apagamos. Y, luego de eso, cuando podíamos trabajar con más tiempo y tranquilidad, sucede esto que pasó en las últimas horas.

¿Qué pasó en las últimas horas? Grondona me mintió. Bilardo me traicionó. Sabiendo que íbamos a tener más tiempo para trabajar, y pasada la tristeza de la eliminación, todo mi equipo, y yo, estábamos listos para seguir, que les quede bien claro. Es más, Grondona, en el vestuario, luego de la eliminación de Sudáfrica, me dijo en presencia de testigos y jugadores, que estaba muy contento con el trabajo realizado, y que quería que siguiera. A la vuelta, y ya en Argentina, empezaron a enturbiarse las cosas, y el día Lunes me reuní con Julio Grondona, ya los cinco minutos de la conversación me dijo que quería que yo siguiera. Pero que siete personas de mi cuerpo técnico no podían continuar. Cuando me dice esto, me está diciendo que no quería que siguiera. Él sabe que es imposible que yo siga, si no siguen mis colaboradores.

Como dije en algún momento, yo defiendo a toda mi gente. Desde el masajista, hasta el utilero, y no voy a cambiar. ¿Saben por qué? Porque tengo valores y códigos que no tienen ellos. Esto me lo enseñaron mis viejos. Lo aprendí desde chico, cuando jugaba en Argentinos Juniors, cuando apoyaba a mis compañeros. Ahora, que estoy detrás de la línea de cal, apoyo a mi equipo de trabajo. Esto no se cambia ni se negocia, por nada del mundo.

Quizá alguno de los que tomó esta decisión, pensó que iba a traicionar a mis colaboradores. Me pregunto por qué pueden llegar a pensar eso. Muy fácil, porque él o ellos, en mi lugar, los hubiesen traicionado. Se equivocaron, eso no lo voy a hacer. Tengo mis virtudes y defectos, pero como siempre, puedo mirar a la gente a los ojos y de frente.

Cuando nosotros estábamos de luto, Bilardo trabajaba en las sombras para echarme.

La lista, que me pidió Grondona, que yo se la di, era un “tocuén”. Tocuén es cuento. Porque Bilardo y Humberto ya la habían hecho.

Para terminar, quiero decirles que agarre quien agarre la selección, que sepa que la traición está a la vuelta de la esquina. Y que hay personajes que no quieren bien al fútbol argentino. Sólo cuidan sus intereses personales y su cuenta bancaria.

Señores, Uds. saben todo lo que he hecho por la camiseta argentina. He dejado todo, absolutamente todo. Creo que eso nadie lo puede negar. Estoy convencido que el fútbol argentino merece estar en otra posición. Pero para eso hay que trabajar con tiempo, desde lo técnico y también desde lo anímico, para lograr el orgullo que nosotros sentíamos por vestir esta camiseta.

Soy un convencido, que en este corto tiempo, los jugadores que formaron parte de este período, volvieron a sentir todo eso. Quizá, esa haya sido mi tarea.

Quiero agradecer de todo corazón a quienes nos ayudaron. Y, por sobre todas las cosas, a la gente que nos apoyó en todo momento. Porque todo el mundo sabe lo que la selección significa para mí. Lamentablemente, con este planteo, no puedo seguir. Pero me voy con la conciencia tranquila, de haber dejado todo, y haber dejado transmitir este orgullo, que significa ser argentino. Nada más.