viernes, 25 de enero de 2013

Polémica en el fútbol colombiano por afirmaciones de un directivo


El presidente de un club llamó "prostitutas" a los jugadores profesionales

Unas afirmaciones de Fernando Salazar, presidente de Itagüí Ditaires, en asamblea de la División Mayor del fútbol colombiano (Dimayor), abrió una fuerte polémica sobre el manejo de los clubes colombianos y su relación laboral con los jugadores.

Salazar llamó “prostitutas vestidas de uniforme” a los futbolistas profesionales, en afirmaciones dadas a conocer por el diario El Espectador el pasado miércoles.

El caso del jugador Jhonny Ramírez, tema que se trataba en la reunión, fue el “florero de Llorente” que abrió la polémica. Ramírez milita en Millonarios pero tiene un litigio con el Chicó, club que alega tener un contrato vigente con él.

El directivo de Itagüí reprochó el manejo que se le dio al caso y afirmó: “Los jugadores de hoy son unas prostitutas vestidas de uniforme de fútbol. Se venden al mejor postor”. Y pidió que los clubes se entendieran entre ellos para gestionar sus contrataciones, y no con los jugadores directamente.

El caso también causó indignación cuando trascendió que el contrato de Ramíerez con Chicó estipulaba un sueldo de 515.000 pesos, correspondiente al salario mínimo legal en el momento en que fue firmado.

El directivo de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) Carlos González Puche, dijo a la prensa que los jugadores son “estigmatizados” cuando se atreven a reclamar sus derechos.

Y agregó que se está conformando “un cartel” en los clubes, consistente en vetar la contratación de aquellos futbolistas que reclaman sus derechos deportivos por terminación de contrato o por justa causa, tal como lo establece la normatividad de la FIFA.

González también aclaró que los clubes suelen suscribir contratos por el salario mínimo legal para eludir parte del pago por seguridad social, pero que en la realidad los futbolistas perciben salarios mucho mayores que esa cifra.