lunes, 12 de marzo de 2012

Evo Morales dejó las oficinas de la ONU para jugar al fútbol

Un partido de fútbol, con victoria incluida, fue la forma elegida por el presidente de Bolivia, Evo Morales, para relajarse al final de una intensa jornada de actividad política y económica en Viena (Austria) en la que defendió la masticación tradicional de la hoja de coca.

Si desde primeras horas de la mañana Morales estuvo atareado con el pleno de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, ruedas de prensa y conferencias con estudiantes y diplomáticos, el mandatario latinoamericano pasó por la tarde de los discursos a perseguir la pelota y sudar la camiseta en la cancha.


Junto a los miembros de su equipo de seguridad, Morales se enfrentó en una pachanga a un combinado austríaco liderado nada menos que por Johann "Hans" Krankl, estrella del fútbol alpino y antigua leyenda del Barcelona.

Sin protocolos de por medio, en una modesta instalación de fútbol sala y con la grada rebosante de los ánimos de sus compatriotas residentes en Austria, el exsindicalista cocalero fue capaz de aguantar sin salir de la cancha los 90 minutos de juego.

"Estamos un poco viejos. Pero sólo un poco", había bromeado Krankl con Morales antes del encuentro.

Aunque no quiso revelar el secreto de ese vigor, Morales aseguró estar "muy contento" y reconoció que aún "tiene energía".

La satisfacción no es para menos. Los bolivianos encajaron a Krankl y a los suyos un rotundo 10 a 7, para delicia de la afición andina.

Pese a que Morales no desplegó un prodigio de técnica y sus chutes lejanos apenas crearon amenaza a la portería austríaca, tanto insistió el presidente en sus ataques que pudo contribuir con un tanto y con una asistencia que acabó en gol a la victoria de los suyos.

"No puedo igualar a nuestro Krankl. Pese a la edad, un excelente deportista", alabó el presidente boliviano a quien fuera máximo goleador de la Liga española en la temporada 1978-79.

Pero si Morales disfrutó, casi más lo hicieron las docenas de bolivianos que acudieron al encuentro. Pertrechados con bombos y tambores, una banda animó al equipo americano con música tradicional del país.

Tras el partido y la victoria, Morales recibió un balón dedicado por el equipo rival en el que destaca la firma del exjugador del Barca.

El presidente boliviano se dirigió luego directamente al aeropuerto para volar de regreso a La Paz.

Morales acudió a Viena para intervenir en la sesión inaugural de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, ante la que reclamó que la hoja de coca sea despenalizada en Bolivia para corregir "un error histórico" ya que esa planta no es dañina para la salud.

"Los productores de la hoja de coca no somos narcotraficantes, los consumidores no somos narcodependientes", insistió Morales, quien manifestó el compromiso de su país en la lucha contra el narcotráfico pese a, reconoció, la escasez de medios técnicos y económicos para dedicar a esta actividad.

EFE