sábado, 30 de agosto de 2014

Livorno, Lucarelli y su historia de amor



Livorno es un puerto industrial italiano, ciudad obrera y cuna del Partido Comunista. En Italia, ser de Livorno y ser de izquierda es sinónimo. Los hinchas del club local, el AS Livorno, están abiertamente adscritos a la ideología comunista y enmarcan las tribunas del estadio con el color rojo y banderas con la hoz y el martillo. Los cánticos de apoyo al equipo se alternan con himnos como “Bella Ciao” o el “Bandiera rossa”.


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Las Brigadas Autónomas Livornesas, barra del AS Livorno.

El reavivamiento de la militancia política del club italiano está intrínsecamente relacionada con la historia de Cristiano Lucarelli, el hijo de un cargador portuario de la ciudad, afiliado al sindicato y militante del partido, que a los 22 años llegó a la primera división jugando con el Perugia. Luego pasó por Cosenza, Padua y Atalanta. Su fructífera carrera como delantero hizo que fuese fichado por el Valencia de España. Volvió a Italia donde pasó por el Lecce y el Torino.

En 1997 había sido convocado a la selección italiana Sub 21, con la cual anotó diez tantos en la misma cantidad de partidos. El gol que anotó frente a Moldavia lo celebró mostrando la camiseta con la efigie del Che Guevara que portaba por debajo de la oficial, imagen que se vio televisada en directo, y lo que le valió la censura de los dirigentes del calcio, quienes presionaron para evitar nuevas convocatorias de Lucarelli a los seleccionados nacionales. Solo hasta 2005 volvería a lucir la azzurra.

Al finalizar la temporada 2002-2003, un hecho marginal para el calcio marcaría el futuro tanto de Cristiano como del Livorno. El equipo rojo, que jugaba en tercera división, había logrado el ascenso a segunda. Lucarelli quería volver a su hogar y ponerse la camiseta del equipo de sus afectos, y vio la oportunidad de hacerlo. Poco importó que el Livorno no pudiera pagarle más que un modesto salario, y rechazó ofertas millonarias y la fama y comodidad de otros clubes. Esta decisión es relatada por el protagonista en el libro “Quédense con sus millones”.


En la temporada 2003-2004 Lucarelli fue el goleador del campeonato y logró conducir a su escuadra a ganar la liga y materializar el milagro de ascender a primera categoría. Allí se proclamó nuevamente goleador de la liga, luciendo en su camiseta el número 99, año de fundación de las Brigadas Autónomas Livornesas (BAI), la famosa barra del club.

En octubre de 2005, el alcalde de Livorno organizó la visita de la hija del Che, Aleida Guevara, quien visitaba Italia para recoger fondos para el hospital pediátrico cubano donde trabaja. Aleida se reunió con Lucarelli y con líderes de las BAI. En su visita, aseguró que “ese rostro es un símbolo de lucha. Espero que no se quede sólo en un mito, sino que sea un emblema para crear un mundo mejor”, en referencia a la imagen del héroe cubano-argentino omnipresente en Livorno.

El equipo toscano no sólo logró mantenerse en primera, sino que se clasificó a la Copa UEFA, campeonato en el cual, con un equipo luchador y compacto, llegó a rondas finales. Mientras tanto, el Lazio se convirtió en la principal rivalidad del club, dadas las tendencias fascistas del equipo romano, con el que Livorno disputa el enfrentamiento más político del torneo.

En julio del 2007, Lucarelli partió al fútbol ucraniano. Luego jugó para el Parma y se retiró en Nápoles. Siguió su carrera como entrenador de juveniles.