martes, 14 de enero de 2014

"El fútbol se lo han quitado a la gente y se lo han dado al negocio"

El entrenador argentino Ángel Cappa denuncia que se está jugando con el sentimiento de la gente "al poner las entradas a 150 euros". "Se llama especulación cuando se echa a un entrenador a los cinco partidos", dice. "El negocio está haciendo con el fútbol lo mismo que con el resto de los trabajadores", explica.


Por Diego Barcala
El Diario

El mundo del fútbol profesional, entendido por afición, jugadores y entrenadores, está viviendo en riguroso silencio la investigación de la Unión Europea que puede destapar lo que ya todo el mundo sabe, que el fútbol español es un negocio hinchado por la permisividad de los poderes públicos. Sólo los directivos y propietarios de liga y clubes están defendiendo el sistema que tan buenas plusvalías y tantos millones ha movido en contratos televisivos, de fichajes y urbanísticos en las últimas décadas. "Esto es una persecución", advirtió Florentino Pérez, presidente del Real Madrid CF. "Como los clubes españoles ganan muchos títulos, vienen por ellos", añadió el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas. "Les defenderemos porque son marca España", zanjó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.

En mitad del silencio, una voz autorizada, emerge para debatir. El entrenador Ángel Cappa (Bahía Blanca, Argentina, 1946) ex del Real Madrid CF, FC Barcelona (como ayudante de César Luis Menotti), CD Tenerife y UD Las Palmas, citando su carrera en España, vive en Madrid atónito ante la revolución neoliberal. "Me acabo de levantar del suelo al escuchar la subida de la luz. ¿Pero qué quieren que haga la gente?", responde nada más descolgar el teléfono.

Tiene una dilatada trayectoria internacional ¿Es excepcional lo que ocurre en España con el apoyo público a los clubes?

He pasado por Argentina, México, Perú incluso Sudáfrica y quizá no haya visto publicidad institucional en las camisetas pero sí apoyo de los poderes públicos o al menos, una mirada amable con los clubes. En Argentina, de hecho, los clubes le deben dinero a medio mundo, incluidos a los profesionales, y siguen fichando jugadores y funcionando con una actividad normal. Deberían estar cerrados con esas deudas y desaparecer.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Desde hace mucho tiempo el fútbol se lo han quitado a la gente y se lo han dado al negocio. El capitalismo se ha apoderado del fútbol y le ha impuesto sus valores. A la gente se la ha echado de los estadios con precios de entradas prohibitivos y con el pago en la televisión. Ahora el fútbol, que nació en los barrios porque es el deporte más barato que existe, se ha convertido en un juego, ya no un deporte, de élites que para la gente sigue siendo su pasión, su sentimiento. Todavía hay quien llora cuando su equipo pierde.

Dice el chef David Muñoz, del restaurante Diverxo, que vale lo mismo cenar en su restaurante estrella Michelin que ir a ver el fútbol. ¿Se ha convertido el fútbol en ocio elitista?

Están jugando con el sentimiento de la gente cuando viene el Barcelona a un campo y ponen la entrada a 150 euros. La gente no va a comer pero va a ir al estadio a ver a su equipo jugar contra el Barcelona. Lo estamos viendo también con el mundo de la cultura y con todo. Se han apoderado de nuestra vida. La televisión impone el horario, el partido, el calendario. Pero si hay fútbol todos los días.

Y eso que usted es un profesional de esto y le gustará.

Me gusta el fútbol, claro, pero y si me gustan los pasteles de crema no me puedo tomar cinco para desayunar, cinco para almorzar y otros cinco para cenar.

¿Cuáles son los valores neoliberales aplicados al fútbol profesional?

Hay que tener un beneficio rápido a costa de lo que sea. Se llama especulación cuando se echa a un entrenador a los cinco partidos. Y ya no asombra a nadie que lo echen tan rápido. Parece que hay que ganar o ganar y hacerlo ya. No podremos nunca entender el fútbol como si se tratara de una empresa. Las empresas están tratando con desprecio a la gente y el Gobierno hace lo mismo cuando está diciendo: hay que hacer esto que va a joder a la gente pero es por el bien de España. Pues si hay que joderse por España, yo no soy España. Pues pasa lo mismo con el fútbol. No hay respeto por nada.

Asombra que los clubes paguen por nerviosismo despidos de entrenadores que acaban de renovar como el caso de Pepe Mel en el Betis.

No conozco el caso del entrenador del Betis pero lo que pasa es que como se ha aceptado todo en cuestiones laborales en el fútbol, ahora resulta que se despide a un entrenador y se le hace aceptar que no se le va a pagar todo lo que se le debe. Si le deben ocho meses, pues pactan algo menos y el entrenador tiene que aceptar porque si no acepta esas normas del juego no entra en la rueda. Tan solo los grandes entrenadores, esos que van con el mejor coche y por eso ganan la Fórmula Uno, sí que pueden exigir la indemnización.

¿Existe falta de sindicalismo en los profesionales?

El problema es que todo el mundo está encadilado con lo que ganan las grandes figuras pero esos no son más de 30, 40 o 50. Son el 0,5% de los jugadores profesionales pero no todo el mundo gana eso.

Aunque los clubes pequeños ganen mucho menos, sus dueños gestionan ingresos televisivos de entre 10 y 20 millones anuales ¿Puede que haya mucho ladrón entre los dueños de los clubes?

Los clubes no pueden competir con esos ingresos porque del segundo al tercero hay una diferencia de 100 millones de euros que si lo multiplicas por cinco años es una diferencia enorme. Por eso, los clubes pequeños se endeudan para intentar comprar jugadores con los que ganar algún partido. El negocio está haciendo con el fútbol lo mismo que con el resto de los trabajadores. Ya no se negocia en colectivo. El Rayo Vallecano tiene que negociar los derechos televisivos de manera individual. ¿Qué va a negociar?

¿Por qué no hablan otros entrenadores o jugadores de esto?

Nunca me callé y a veces he pagado un precio por ello. Tampoco mucho. Ahora que estoy casi del lado de los jubilados no me voy a callar. Nunca tuve representante. Recuerdo que cuando estaba en el Real Madrid me hicieron una encuesta junto con otros 100 españoles destacados. Al estar en España me consideraron español y como estaba en el Madrid pues destacado. Me preguntaron si creía que Felipe González conocía lo que hacían los GAL. Respondí: ¿Es una broma? ¿Cómo no va a conocer un presidente del Gobierno algo como el GAL? Pues el club, a través de una tercera persona, me dijo que yo estaba representando a una institución… Yo les dije que yo me represento a mí mismo y que si querían que me callara que me dieran una orden por escrito.

domingo, 12 de enero de 2014

El conflicto palestino en Chile

La camiseta del Club Deportivo Palestino lleva el número 1 con la forma del mapa de Palestina antes de 1947.


Por Sergio Palacios
Wanderers

En Chile viven unas 400.000 personas de origen palestino, a causa de ello el 20 de Agosto de 1920 nace en Santiago el Club Deportivo Palestino, que viste con los colores de la bandera del país de Próximo Oriente. Este club cuenta en su haber con dos campeonatos nacionales de Chile. Ahora mismo se encuentra disputando el torneo clausura de dicha competición.

El pasado sábado (4 de enero) comenzó este torneo con victoria por 4-0 contra el Everton, pero la noticia del partido no fue esta contundente victoria, sino el diseño de sus camisetas. Los dorsales que cuentan con el número 1, habían sido cambiados por el mapa de Palestina antes de 1947 cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desmembró el país para dar una parte a la comunidad judía atacada por parte de la Alemania Nazi en el holocausto.

Tras la finalización del partido las redes sociales de caracter judío se pusieron al rojo vivo, el presidente de la agrupación hebrea en Chile, Gerardo Gorodischerel escribió en Twitter, “Rechazamos la importación del conflicto en Oriente Medio”, que pide “sanciones de la ANFP” (la asociación chilena de fútbol). Además el ex presidente de la comunidad judía declaró, “¿Sergio Jadue (Presidente de la ANFP) avalará la irresponsabilidad de la dirigencia del Club Palestino?”. La comunidad hebrea pide además de dichas sanciones que el club de Santiago pida perdón y retire su equipación.

El conflicto palestino-israelí está latente en todo el mundo como se puede comprobar con esta noticia y con tantas otras que cada día salen en los periódicos de todo el mundo. Hace poco pudimos comprobar en nuestras redes sociales como los aficionados palestinos apoyan la libertad para el  pueblo de Próximo Oriente.

viernes, 10 de enero de 2014

Entendiendo Hamburgo: St. Pauli FC y un cepillo de baño

Los rasgos de identidad cultural que han hecho posible la fuerte reacción en torno a la defensa del centro social Rote Flora.



Por Lara Hernández
Rebelion.org

El pasado 21 de diciembre aproximadamente 8.000 personas salieron a la calle en una manifestación convocada bajo tres lemas: contra la inminente venta del inmueble que durante más de 24 años ha okupado el mítico Centro Social Rote Flora; contra el desalojo sin previo aviso de varias familias de las llamadas “Esso-Häuser”, viviendas pertenecientes a la empresa petrolera estadounidense Esso; y contra el trato que la Unión Europea está dando a los 5.700 refugiados expulsados de Italia en Marzo del 2013 ahora dispersos en varios países de centro Europa. En Hamburgo viven varios de ellos acogidos por las vecinas y vecinos en la parroquia del barrio de Sankt Pauli, agrupados bajo el nombre de Lampedusa-Gruppe.

Apenas comenzada la marcha, y según fuentes de la organización, la policía bloqueó su recorrido generando una situación de enfado generalizado ante la retención inmediata de una manifestación que había sido legalizada. A raíz de ahí surgieron los disturbios. El resultado: más de 500 manifestantes y 120 policías heridos.

El segundo hecho nos lleva al 28 de diciembre: la policía afirma que varias personas enmascaradas atacaron la comisaría situada en el famoso barrio de Sankt Pauli. La versión policial dice que entre 30 y 40 personas lanzaron piedras y botellas directamente contra las/os agentes que salían de la comisaría. Resultado: un policía herido de gravedad. El equipo de abogados del Rote Flora así como muchas voces de la izquierda mediática del país dudan sobre esta narración de los hechos. Varios indicios muestran que ni estaba previamente planeado ni necesariamente tiene conexión con la manifestación del 21 pues no es la primera vez que se produce un ataque a la famosa comisaria de David situada en pleno corazón de uno de los barrios rojos más famosos de Europa.


¿Pero qué es lo que está pasando en Hamburgo realmente? Hamburgo es la segunda ciudad más poblada de Alemania después de Berlín pero a diferencia de ésta – situada en el lado occidental del telón acero y con una escasa tradición de okupación– su hermana mayor Hamburgo cuenta con una elevada tradición de Casas proyecto (Hausprojekt ) y centros sociales.

La ciudad de Hamburgo es además uno de los 16 estados federados alemanes por lo que las funciones del alcalde de la ciudad se ajustan más a las de un ministro-presidente que a la de un alcalde convencional. En Hamburgo, el gobierno alemán, como un gobierno estatal, es responsable de la educación pública, de las instituciones penitenciarias y de la seguridad pública. Actualmente gobernada por el SPD, Hamburgo es una de las ciudades más sólidas económicamente de Alemania, es el segundo puerto europeo y tiene una de las rentas per capita más altas del país. Pero en la ciudad todavía se sienten con fuerza diferencias y desigualdades sociales entre una clase alta y una clase media desplazada que todavía hoy paga los platos rotos de una injusta “reunificación” oriente-occidente.

Hasta el momento, lo que más ha aparecido en prensa ha tenido que ver con el desalojo del CSO Rote Flora, del que ya mucho se ha escrito. Sin lugar a dudas el Rote Flora ocupa una pieza importante en todo este puzzle, en la medida en que desencadena todo lo ocurrido y además, lamentablemente, se cierra. El desalojo del Rote Flora lleva siendo desde hace años la crónica de una muerte anunciada: anunciada no sólo judicialmente sino también por las lógicas de mercantilización de espacios en los centros de las ciudades europeas, la conocida como gentrificación, tan acusada en las ciudades alemanas y que hace que espacios de encuentro ciudadano como éste no puedan darse.

Pero más allá de repetir las mismas cosas, vamos a poner por un momento el foco de atención sobre lo ocurrido el 28 de diciembre en Sankt Pauli.

Para comprender las dimensiones del Gefahrengebiet (literalmente, zona de peligro o excepción) tenemos que dejar sentado desde el principio que lo que pasó el 28 de diciembre ha sido instrumentalizado por la policía para legitimar el estado de excepción habilitado posteriormente en tres barrios de la ciudad.

El barrio de Sankt Pauli, en donde ocurrió el ataque a la comisaría, es conocido por su tradición reivindicativa íntimamente ligada al fútbol. Este barrio es conocido por su equipo de fútbol que juega actualmente en la segunda división alemana. Una de las peculiaridades del club, es que sus jugadores salen al terreno de juego mientras suena la canción Hells Bells de AC/DC. En los años 80, el St. Pauli se convirtió en el primer equipo en Alemania en prohibir oficialmente los símbolos fascistas y las actividades nacionalistas, en una época en que el fascismo estaba muy presente en las hinchadas ultras de fútbol.

El fútbol tiene una especial importancia en Alemania: tras la segunda guerra mundial se convirtió en uno de los símbolos de la normalización de lo cotidiano y aquí, como en otros países, es usado estratégicamente para crear un sentimiento nacional fuerte (que incluso incita a la violencia: en alemán la pelota no se “roba”, se “conquista”). Tiene una relevancia tal que hasta Merkel no se quiso perder el partido de la Eurocopa de Alemania-Grecia, comentado por los medios alemanes no por su relevancia deportiva precisamente, sino anclado evidentemente en otros factores.

Pues bien, en 1981 el equipo de St. Pauli tenía una asistencia media de sólo 1.600 espectadores por partido: antes de finales de los años 90 ese promedio aumentó a 20.000 espectadores por partido. No es casualidad además, que las instalaciones del equipo estén situadas en el centro cultural y político de la ciudad, en la Reeperbahn conocida como die sündige Meile (la milla del pecado). Esta junto con la calle “Große Freiheit” (Gran Libertad) son conocidas por ser uno de los barrios rojos más importantes de Europa en el que el ejercicio de la prostitución es legal en determinadas franjas horarias. Merece la pena mencionar además que la calle “Gran Libertad” recibe su nombre porque era el único lugar en que se le permitía a los católicos practicar su fe, cuando este distrito aún no pertenecía a Hamburgo.

Probablemente no seré yo la única a la que le viene a la cabeza el ejemplo del barrio madrileño de Vallekas – entre otros - cuando releemos la historia de este barrio alemán. En lugares como estos, la izquierda se construye alrededor de un sentimiento de pertenencia a un lugar. La identidad política se construye en torno a una identidad cultural. Sankt Pauli es un ejemplo más. Lo que está pasando en Hamburgo ahora no es más que la punta del iceberg de un movimiento comandado desde arriba que sólo busca eliminar mediante la criminalización de la protesta social y un pánico generado artificialmente, los lugares de resistencia activa frente al Gobierno de Merkel. Lugares con larga tradición en Hamburgo pero totalmente invisibilizados por los grandes medios de comunicación. Se vende miedo a cambio de seguridad, supuesta “protección” a cambio de suprimir el debate político. Se vende una Alemania "motor de Europa” con paz social a cambio de una represión casi militarista. Y es que más allá de debates sobre qué lado debe asumir responsabilidades, lo que está en peligro aquí es la libertad de reunión y la libertad de expresión que se atreva a poner en cuestión el régimen.

En palabras de un portavoz de la Rote Flora:

"Nosotros vemos en el hecho de que hayan puesto este “área de peligro” una continuación del aumento exponencial de esta línea política que comenzó el día 21 de diciembre con la suspensión del derecho a la libertad de reunión. […] Para empezar tenemos que decir que la manifestación del 21 de diciembre estaba legalizada con un recorrido que podía dificultar la propia manifestación y que inmediatamente después de que la manifestación se pusiera en marcha fue parada por la policía. La policía aseguró que fue por el lanzamiento de botellas y piedras. Actualmente está suficientemente demostrado mediante grabaciones de vídeos que no fue así y que en ese sentido se puede demostrar que no hubo motivo para que la policía actuara de ese modo. Ya he dicho claramente que hubo un debate y una ira generalizada porque el derecho a reunión había sido suspendido. Acerca del ataque a la comisaría de David el día 28 de diciembre hay actualmente dudas considerables acerca de la versión policial sobre el hecho de que en algún momento haya habido un ataque organizado tal y como reza la versión oficial de la policía. Hamburgo ha establecido tres zonas de peligro en la ciudad. Esto es es una demostración de poder. Este delimitación de las zonas de peligro es intentar quitar el foco de atención del debate político. Yo creo que esto va de un conflicto político, que trata sobre cómo la policía debe resolver los conflictos mediante su poder y ley. [...] La gente de la Flora estamos y estábamos preparados para un debate de contenido pero tuvimos la experiencia de haber sido confrontados por la policía con gases lacrimógenos, lanzaderas de agua y porras".

Mientras, en la jornada de ayer varias personas salieron de nuevo a las calles desafiando la limitación del Gefahrengebiet, pero protegidos tras el nuevo “escudo de armas”: un cepillo de baño. El cepillo de baño se ha convertido en un personaje viral (#Klobürste), símbolo de la desobediencia civil en Hamburgo, después de que el noticiero de la noche del martes mostró un video en el que un agente de la policía de Hamburgo en uno de los controles, ahora habituales y cotidianos, confisca precisamente este utensilio a un manifestante.

martes, 7 de enero de 2014

“Fue el Che Guevara del fútbol”: Brasil no olvida a Sócrates

Por Marco Mathieu*
Sinpermiso.info


«Era mucho más que un derby, mucho más que el partido decisivo para ganar la Liga: celebrábamos a un hombre especial, un símbolo. Y a un  futbolista fenomenal». Leandro Castan, 27 años, defensa de la Roma y exCorinthians, se emociona al recordar ese domingo: el desafío contra el Palmeiras, el 4 de diciembre de 2011, en el estadio Pacaembù, a las pocas horas de la muerte de Socrates, comenzó con totos –hinchas y jugadores – saludándolo con el puño cerrado. «Ese gesto lo decidimos en el vestuario», cuenta Castan. «Y ganamos el título brasileño, cumpliendo su deseo: morir el día en que el Corinthians volviera a ser campeón».

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira se fue, a causa de una cirrosis hepática, a los 57 años de una vida en la que había conseguido mezclar fútbol y política, medicina y escritura, compromiso social y música. Jugador del Corinthians y la Fiorentina, del Flamengo y el Santos, pero sobre todo de Brasil, selección con la que disputó dos mundiales (1982, 1986). Goles, cervezas, cigarrillos y golpes de tacón. «Un libertario, el más original de los futbolistas brasileños», resume sonriendo en su casa de Sâo Paulo Juca Kfouri, 63 años, escritor y  amigo de Magrao, como llamaban también al "doctor" Socrates cuando los excesos alcohólicos habían hinchado ya su físico enjuto. Hoy, en las gradas del viejo Pacaembù, los aficionados del Corinthians dicen de él que «fue el Che Guevara del fútbol». Paolo Marconi, 33 años, líder de la torcida "Gavioes da Fiel": «En su nombre nos manifestamos el verano pasado contra despilfarros e injusticias con ocasión de la Copa Confederaciones».

La herencia de Sócrates es también ésta. «Abrió las puertas del fútbol al arte y a la política, a la filosofía y a la sociedad, dejando una huella que aún hoy es reconocida por los chicos», dice Washington Olivetto, 62 años, en su oficina de director de la más importante agencia publicitaria de Brasil. Mérito de la Democracia corinthiana (1982-83): concepto, o mejor dicho, reivindicación a la que contribuyó Olivetto: «Con Casagrande, Wladimir y los demás compañeros acompañó al pueblo a pedir elecciones libres, acelerando efectivamente el final de la dictadura militar». Junto a Lula, que muchos años después le habría ofrecido el cargo de ministro del Deporte a Sócrates, recibiendo una amable negativa: «No estoy hecho para andar en las instituciones, sigo siendo un rebelde». Y rebelde es la imagen transmitida en el tiempo de la democracia corinthiana. «Todo se discutía y se votaba en el vestuario: desde los horarios de los entrenamientos a las opciones del club. Yo en aquella época no lo entendía, pensaba que bastaba con jugar al balón», reflexiona Antônio José da Silva Filho, 54 años, que para todos sigue siendo Biro-Biro. Una pequeña multitud le asedia pidiéndole un autógrafo, en las calles de Brooklyn, como llaman a este barrio de la periferia sur de Sâo Paulo. «Si me he hecho famoso, se lo debo a Sócrates».

A cuatro horas en coche de la megalópolis paulista, otro excompañero de equipo (en el Corinthians y en la selección), explica en cambio el  "tacón de Dios". «Era su gesto técnico preferido, le permitía pasar velozmente aunque tuviera más de 1’90 de altura: no es el físico ideal para un centrocampista». Juninho Fonseca tiene 55 años y el puesto de coordinador de los juveniles Botafogo de Riberao Preto, el club en el que Sócrates inició su carrera de futbolista, la ciudad en la que estudió para médico. «En realidad, jugaba pocos minutos de partido, decía que le bastaba: un gol, un pase para desmarcarse. Después, largas pausas. Pero era un líder, en el campo y fuera de él». También en el Mundial de 1982, cuando «el mejor Brasil de siempre» perdió contra los “azzurri”. «En los vestuarios había quien nos pedía jugar de modo más especulativo contra Italia, pero Sócrates puso fin a la discusión como capitán: "Somos Brasil y jugamos al ataque"».

Al ataque también en la vida, acabado el fútbol, Sócrates se dividió entre televisiones, periódicos, bares y proyectos nunca realizados: de la clínica ortopédica para atletas al teatro. Hasta el libro que acaso se convierta en autobiografía póstuma, al cuidado de su tercera y última mujer,  Katia Bagnarelli. Para publicarla se precisa de la autorización de los seis hijos, todavía por conseguir. Queda en cambio el recuerdo de los hermanos: Sóstenes, que trabaja con el más  "pequeño" de la familia, Rai, exjugador del San Paolo y el PSG, en la fundación Gol de Letra. «Tenía una personalidad fuera de lo común y siguió igual a sí mismo hasta el final. Hasta en los excesos de su carácter, vicios incluidos. Siempre sonriente, alegre: le gustaba perderse entre las palabras, ideas, amigos y locales de esta ciudad».

Como la "Mercearia", bar travestido de librería en el corazón del barrio de Vila Madalena que lleva Marcos Benuthe, 56 años: «Venía por aquí para encontrarse con los escritores: no es un sitio de futbolistas, pero, por otra parte, él no era sólo un futbolista». E indica con una sonrisa la portadilla del disco grabado por Socrates, colgada del mostrador. Un poco más allá, Michelli Provensi, 23 años, modelo y escritora, añade: «¿Sócrates? Un artista prestado al fútbol y un símbolo de libertad que perdura en el tiempo. Nunca le vi jugar, pero estaba en el estadio el día que murió. Con el puño en alto».

*Marco Mathieu es un periodista nacido en Turín que colabora habitualmente con La Repubblica tanto en radio como televisión.

**Traducción para Sinpermiso: Lucas Antón

lunes, 6 de enero de 2014

Niños palestinos piden ayuda de la ONU para recuperar un balón

Uno de los menores golpeó con fuerza la pelota y ésta cayó en una zona controlada por el ejército de Israel.


Un grupo de niños palestinos envió una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, para pedir su ayuda en el intento de recuperar un balón de fútbol que cayó en territorio palestino ocupado por Israel.

El incidente ocurrió hace unos días en la localidad cisjordana de Kafer Sur, distrito de Tulkarem, cuando un grupo de niños jugaba fútbol, informó la agencia palestina Maan.

Uno de los menores golpeó con fuerza la pelota y ésta cayó en una zona controlada por el ejército israelí, delimitada por una valla alambrada de seguridad que impide el acceso.

Maan explica que se trata de "tierras confiscadas por las autoridades israelíes” para construir el muro de separación de Cisjordania a través de la aldea de los niños, y que sólo los soldados pueden acceder a ellas.

Para tratar de recuperar su balón, los menores resolvieron apelar directamente a la ONU y solicitar su intervención, exponiendo que Israel ha infringido sus derechos al no devolver la pelota o permitirles a ellos mismos rescatarla.

Además, los infantes argumentan su derecho a jugar en sus tierras sin ninguna restricción, lo que actualiza la polémica en torno a la barrera que Israel comenzó a construir desde 2002.

Texto tomado de Telesur