La FIFA no solo debió levantar la restricción al español en las ruedas de prensa del Mundial. También se vio obligado a incorporarlo como idioma oficial en los servicios de traducción y a ver una final hispanohablante.
Por Camilo Rueda Navarro
Una buena lección le dejo a la FIFA el desenlace de la Copa Mundial 2026. No bastó con que tuviera que levantar la prohibición del uso del español en las ruedas de prensa. También tuvo que presenciar una final hispanohablante, luego de que Argentina y España arribaran a la última instancia del certamen.
El tema se remonta a los albores del torneo. En la rueda de prensa previa al partido entre Brasil y Marruecos por la primera fecha, el periodista mexicano Rodrigo Ornelas se dirigió en español al futbolista marroquí Achraf Hakimi, que por ser nacido y criado en Madrid domina este idioma. Pero el presentador de la FIFA lo interrumpió para señalarle que no se podía hablar en español.
Hakimi intercedió para explicar que no había problema, pues podía responder en español, pero el moderador insistió en que el inglés era el idioma oficial. Y que solo podía referirse en este o en los idiomas oficiales de las selecciones intervinientes.
A este le siguieron otros dos incidentes idiomáticos, que involucraron al brasileño Vinícius Júnior, figura del Real Madrid, y al holandes Frenkie de Jong, jugador del Barcelona, cuyos diálogos con reporteros españoles y mexicanos fueron interrumpidos por funcionarios de la FIFA para que se cumplieran las restricciones. Un absurdo, dado que varios de los partidos transcurrían en un país hispanohablante como México, y a que las partes pudieran comunicarse fluidamente en él.
Frente a la ola de críticas que desataron estos episodios, la FIFA se vio obligada a dar marcha atrás con la prohibición. Y permitió desde entonces preguntas y respuestas en español en todas las conferencias de prensa, aunque no hubiera selecciones hispanohablantes involucradas. Igualmente, se incorporó el español a los servicios de traducción simultánea en todas las sesiones mediáticas.
Un mes después de aquel debate, el desenlace del máximo certamen deportivo global se dio en español. La del 2026 se convirtió en la segunda final hispanohablante de la historia, luego de la de Uruguay 1930, la primera edición del torneo, y que enfrentó al conjunto anfitrión con Argentina.
Casi un siglo después, y luego de que Argentina derrotara a Inglaterra por 2-1 en un vibrante partido, el español se convirtió en la principal lengua del futbol. No solo es el idioma principal de los dos mejores seleccionados del campeonato. Además es la primera lengua de más de 600 millones de personas y la que ostenta más copas del mundo: 7 de las 23 disputadas, sumadas las de Argentina, España y Uruguay.

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