jueves, 22 de octubre de 2015

Siria: orgullo en la adversidad

La selección siria participa en el Mundial Sub 17 de Chile


Por Fifa.com

"En estos momentos tan difíciles para Siria, creemos que nuestra participación en este torneo puede traer alegría al pueblo, independientemente de los resultados. La situación en nuestro país hace nuestra presencia aquí aún más importante".

Se nota que el seleccionador sub 17 de Siria, Mohammad Al Attar, está orgulloso de representar a su país, y no elude los asuntos que ocupan la actualidad. La guerra y la posterior crisis de los refugiados han complicado lógicamente las cosas para sus jóvenes pupilos de camino a la Copa Mundial Sub 17 de la FIFA. En momentos como estos es necesaria una cierta perspectiva, pero Al Attar insistió en que su equipo está decidido a mostrar sobre la cancha un aspecto positivo del país. Este deporte ha sido para ellos fuente unidad y optimismo en el pasado, y el técnico confía en que vuelva a serlo.

"Para todos los sirios es un honor que participemos en este importante campeonato mundial en este periodo tan complicado para Siria", declaró Mohammad Al Attar sobre la relevancia que tiene su participación en Chile 2015. Incluso tras perder contra Paraguay por 1-4 en su primer choque dentro del Grupo F, el entrenador destacó para Fifa.com algunos puntos positivos del resultado. "Somos el único combinado árabe que logró el pase al Mundial", apuntó. "El mero hecho de tomar parte en esta competición internacional nos enorgullece y nos aporta la inyección de moral que esperábamos tras el enorme esfuerzo que hemos realizado en los últimos dos años".

El valioso aliento del público

A pesar del difícil trance que atraviesa el país, el público no ha olvidado a su selección y muchos aficionados permanecieron despiertos hasta el amanecer para ver el partido de los suyos en Chile. "Los hinchas han demostrado su pasión durante décadas", añadió Al Attar. "Cuando un equipo sirio juega en una competición extranjera, todo el mundo se une a su alrededor y le brinda su apoyo de todas las maneras posibles".

Este amor por el fútbol hizo que la nación entera estuviera en bloque con sus jóvenes héroes en sus más recientes participaciones en la cita planetaria, la sub 20 en 2005 y la sub 17 en 2007. En ambas ocasiones, por cierto, alcanzaron la fase eliminatoria. "Vimos unidad nacional, todo el mundo hablaba de la selección", rememoró Al Attar. "Seguro que esta vez sucederá lo mismo".

Superar las dificultades

Siria ha tenido que hacer frente a muchos obstáculos durante su preparación, entre ellos el traslado de la concentración a Damasco, Latakia y Rusia. Un reflejo atenuado de los graves problemas que sufren sus compatriotas por todo el mundo. En vísperas de la competición, todos esos asuntos afectaron seriamente a la moral del colectivo.

"Pasar tanto tiempo concentrados puede resultar agotador", afirmó Al Attar. "Intentamos atajar el problema minimizando la información sobre la situación en nuestro país, poniendo el foco en la necesidad de que cada jugador rindiera al máximo durante los partidos y solo pensara en nuestra bandera y en mejorar la imagen de Siria".

Las nuevas tecnologías han ayudado a levantar los ánimos en la formación. Su dorsal número nueve, Naeem Ghazal, nos explicó la conexión a nivel mundial con la comunidad siria. "Pudimos hacer llamadas y videollamadas, todos los jugadores necesitan este tipo de apoyo", aseveró el joven. "Después de perder con Paraguay esperábamos algunas reacciones negativas [en las redes sociales], pero en vez de eso tuvimos una respuesta positiva y un apoyo infinito por parte de todo el mundo. [La afición] nos felicitó por nuestro rendimiento y determinación y nos instó a hacerlo mejor en los próximos encuentros".

Sin embargo, la motivación no solo llegó por medio de los familiares y paisanos. Cuando el combinado visitó la Escuela Árabe Siria de Puerto Montt, la población local les brindó una cálida bienvenida. La escuela, creada hace más de 40 años, enseña tradiciones y costumbres árabes a sus alumnos, que en su mayoría son de origen sirio. Los chavales portaban banderas del país, cantaron el himno nacional, se hicieron fotos con los jugadores, les pidieron autógrafos e incluso disputaron un partidillo con ellos. Una necesaria dosis de familiaridad a miles de kilómetros del hogar.

Pese a la derrota inaugural contra la Albirroja, Siria confía en seguir el liza por un puesto en la siguiente ronda con un triunfo frente a los Kiwis, que también sufrieron de lo lindo en su primer duelo, contra Francia (1-6). Tras contactar con sus familias y después de su inspiradora visita a la Escuela Árabe Siria, son palpables las ganas de los muchachos de representar a su país de forma positiva sobre el césped.

Puede que el fútbol sea una pequeña distracción en tiempos difíciles, pero conseguir los tres puntos contra Nueva Zelanda sin duda haría sonreír a todos los sirios, en cualquier parte del mundo en la que se encuentren. ¡Falta les hace!