jueves, 6 de octubre de 2011

"La FIFA es un sindicato organizado del crimen... un excremento": Andrew Jennings

El periodista británico añadió que la FIFA es una 'mafia', mientras el jefe de comunicaciones del organismo calificó las declaraciones como una 'falta de respeto'. La discusión se dio en el marco del congreso 'Play the Game', en Alemania.


Por Semana.com


El periodista inglés Andrew Jennings generó polémica al referirse a la FIFA como una mafia y un ‘sindicato organizado del crimen’. Las declaraciones se dieron en el marco del congreso ‘Play the Game’, que se realiza en Colonia, Alemania.

Jennings, escritor de libros como “¡Foul! El mundo secreto de la FIFA” y “Los señores de los anillos”, en el que critica fuertemente a los directivos del Comité Olímpico Internacional, se refirió a los directivos del máximo ente del fútbol mundial como “excremento, son excremento”.

El periodista británico es uno de los más críticos con la organización que dirige Joseph Blatter. Durante su conferencia en el congreso, sobre "corrupción sistémica en el gobierno del fútbol mundial", el británico aseguró que "la corrupción infectó ya cada aspecto de la FIFA".

Jennings fue más allá y declaró que “gente de la FIFA me contactaba, y me hablaba de la familia del fútbol, de la familia de FIFA. Y yo bostezaba... Hasta que me enteré: me estaban mandando un mensaje claro: la FIFA es un sindicato organizado del crimen".

Sus señalamientos fueron criticados de inmediato por Walter de Gregorio, el nuevo jefe de Comunicación y Relaciones Públicas de la FIFA, quien se encontraba en el congreso. El miembro del organismo calificó los apelativos de Jennings de "una falta de respeto".

"Lo que dijo el señor Jennings, al comparar a la FIFA con la mafia es una falta de respeto. La mafia mató a miles de personas, esto es fútbol", señaló el jefe de comunicaciones del organismo.

Jennings aprovechó para reprocharle a De Gregorio que lo tengan vetado de las ruedas de prensa de la FIFA, a lo que el jefe de comunicaciones del organismo respondió que el periodista no está vetado por sus preguntas, sino por su comportamiento.