miércoles, 3 de julio de 2019

La toma del edificio Miraflores: el golazo guerrillero en plena Copa América

Mientras el gobierno de Andrés Pastrana sacaba pecho por organizar la Copa América en Colombia, un comando de las FARC asaltaba un lujoso edificio en el centro de Neiva, en el momento en que se celebraba el paso de la Selección a la final del torneo. Una toma “de película”.


Por Camilo Rueda Navarro

El 26 de julio del 2001, en Manizales, la Selección Colombia de fútbol derrotó 2-0 a Honduras y clasificó a la final de la Copa América, que por primera vez en la historia se celebraba en territorio colombiano. Pero esa noche, el otro “gol” que se registró fue el que le metió la entonces guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al Estado colombiano.

A la misma hora en que se disputada el partido, un comando de las FARC incursionaba en el centro de Neiva, una de las principales capitales del sur del país, y asaltaba el edificio Miraflores, de donde se llevó secuestrado a un grupo de 15 personas.

En ese momento, el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) se enorgullecía por la realización de la Copa América, que en algún momento estuvo en vilo por otro caso de secuestro. El cambio de sede llegó a ser contemplado ante la situación de conflicto que vivía el país y, con ese mismo pretexto, dos selecciones desistieron de participar a última hora .

Pero la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol) confirmó a Colombia como anfitriona del certamen, que fue bautizado como la “Copa de la Paz”. En ese momento se adelantaban negociaciones con la insurgencia en un área desmilitarizada, la “zona de despeje”, y la celebración del torneo de selecciones más antiguo del mundo podría alentar la búsqueda de la paz. Al menos esa fue la idea que se sugirió.

En todo caso, mientras se adelantaban los diálogos con las FARC en “El Caguán”, como se le conoció al área despejada, en el resto del territorio nacional continuaba la confrontación, según los términos en los que las partes pactaron la negociación. El Estado daba inicio al “Plan Colombia”, un multimillonario programa de cooperación militar con Estados Unidos; previsto inicialmente para la lucha antidrogas, luego fue ampliado a la guerra contrainsurgente. Por su parte, las FARC proyectaban su fortalecimiento político y militar en el marco de la negociación, y mantenían vigente su plan estratégico para disputar el poder central.

Esa situación generó un incremento de la confrontación armada en todo el territorio nacional, exceptuando los cinco municipios que servían de sede para los diálogos. Arrecieron los golpes militares de bando y bando. Las cárceles se llenaron de combatientes farianos, a la vez que los campamentos guerrilleros se atiborraban de soldados y policías capturados en combate.

En ese marco, desde la insurgencia se planteó en la mesa de negociaciones un “canje de prisioneros” en el que se permitiera que la guerrillerada en las cárceles pudiera volver a sus filas, a cambio de que los militares hicieran lo propio. Esta propuesta tuvo el rechazo de múltiples sectores de poder, y el gobierno solo accedió a gestionar un “intercambio humanitario”, en el que se excarcelaría a los guerrilleros enfermos si las FARC hacían lo mismo con sus prisioneros en esa condición.

Al final, solo una docena de los cientos de combatientes encarcelados salieron de prisión. Las FARC entregaron a policías y militares enfermos, y también liberó a un significativo grupo de uniformados rasos que tenía en su custodia. Sin embargo, adoptó una fórmula para seguir insistiendo en el canje: si los poderes del Estado eran indolentes por la suerte de los miembros de su Fuerza Pública, había que incluir a integrantes de esos poderes en la negociación de un intercambio.

Como el Congreso y el gobierno no accedieron a tramitar una normativa sobre las personas consideradas “prisioneros de guerra”, había que proceder sobre congresistas y dirigentes políticos. Según ese razonamiento, la retención de civiles con responsabilidades en el Estado iba a presionar la concreción de un canje. En la práctica, esta lógica se expresó en el incremento del secuestro con fines políticos, diferente al que con fines extorsivos ya practicaba la insurgencia.

El camino a la semifinal

Sin Argentina y Canadá, la Copa América Colombia 2001 se completó con la invitación de Honduras y Costa Rica, que aceptaron a última hora acudir a la competición. Los dos conjuntos centroamericanos recibieron elogios de la prensa deportiva y la afición local, que exaltó su gesto a la vez que se reprochaba la negativa de los combinados ausentes.

Las dos selecciones substitutas quedaron ubicadas en el grupo C, asentado en Medellín. Ambas, a pesar de su improvisada participación, sorprendieron al quedar en los dos primeros lugares del grupo. Honduras, en particular, sorprendió en la última fecha al vencer 1-0 a Uruguay, dos veces campeón mundial y múltiple campeón americano. Los “catrachos” se ganaron así las simpatías del público colombiano y accedieron a los cuartos de final.

Aunque ya era más que sobresaliente el rendimiento hondureño, ese conjunto dio una nueva sorpresa al superar 2-0 a Brasil en la siguiente fase. Todo un hito en la historia de ambas selecciones. Los auriverdes, candidatos sólidos al título ante la ausencia del otro grande de la región (Argentina), quedaban fuera ante una Honduras invitada de relleno y confeccionada en pocas horas.

Por la misma llave avanzaba la anfitriona Colombia, que marchaba invicta, clasificada líder de su grupo, sin recibir goles en contra y que ya había superado 3-0 a Perú. El torneo ahora le evitaba un duelo ante Brasil, en el que las victorias colombianas se pueden contar con los dedos de una mano.

Así las cosas, arribaron a Manizales el 26 de julio una apabullante Colombia y la sorpresa del torneo, la Honduras vencedora de Uruguay y Brasil, y que jugaba por su propia gloria.

El asalto al Miraflores

Eran aproximadamente las 9:30 de la noche y Colombia estaba en la final de la Copa América, título que nunca había ganado y cuya instancia final solo había disputado una vez: en 1975 cuando cayó ante Perú. Gracias a un contundente 2-0 contra Honduras, sacaba tiquete para enfrentar a México, con el que rivalizaría en Bogotá con un público a su favor.

Esta nueva victoria tricolor (la quinta de la copa) se celebraba bullosamente en todas las ciudades del país, incluida Neiva, la capital huilense, a donde había arribado un comando guerrillero que iba a meter el otro gol de la noche.

“–Somos del Gaula”, le dijo un hombre con prendas militares al portero del nuevo edificio Torres de Miraflores, recientemente inaugurado en el centro de Neiva y donde vivían algunas de las familias más adineradas de la ciudad, incluida la del senador Jaime Lozada y su esposa, Gloria Polanco.

El vigilante del edificio cayó en el engaño y permitió el acceso de los supuestos integrantes del Gaula, una unidad antisecuestro de la Policía, que en realidad se trataba de un comando guerrillero perteneciente a la Columna Móvil Teófilo Forero de las FARC, en un operativo planeado minuciosamente.

Los guerrilleros, vestidos de agentes de la fuerza pública, incursionaron al Miraflores piso por piso. Todo les había salido según lo planeado hasta que llegaron hasta el apartamento 801, la vivienda de la familia Lozada. El senador –el principal objetivo del operativo, y que regresaba de Bogotá a su apartamento todos los jueves– aplazó su viaje y no se encontraba allí. Entonces se llevaron a su esposa y a dos de sus tres hijos. En total, 15 personas fueron secuestradas en el asalto.

Fueron llevadas en camionetas dispuestas para el operativo, que partieron en caravana, tal como a esa hora algunas personas celebraban el triunfo colombiano, con pitos y gritería. La victoria de la Selección fue el complemento perfecto para concretar el asalto al Edificio Miraflores, uno de los operativos urbanos más significativos de una guerrilla que hasta entonces se había circunscrito a los escenarios rurales.

Si bien el senador Lozada se libró del secuestro por encontrarse en otro lugar, su esposa y dos hijos fueron raptados por la Teófilo Forero. Gloria Polanco se convirtió en “canjeable” al ser inscrita a las elecciones parlamentarias del 2002 y al resultar electa representante a la Cámara. Gracias a las gestiones humanitarias de Piedad Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez, en febrero del 2008 las FARC liberaron como gesto de buena voluntad a Polanco y otros tres parlamentarios que tenía en su poder.

El gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) mantuvo contactos para establecer los términos de una negociación para el intercambio humanitario con las FARC. Para ello requirió la colaboración de Piedad y del presidente Chávez, contradictores políticos que sin embargo apoyaron las gestiones con las que algunos canjeables recuperaron su libertad.

Finalmente no se concretó ningún canje o intercambio de prisioneros, aunque las FARC liberaron la totalidad de las personas que tenía retenidas como preámbulo a las negociaciones con el gobierno de Juan Manuel Santos, sucesor de Uribe, que culminaron con el acuerdo de paz de La Habana.

“Yo prefiero ver al ‘Paisa’ echando discursos y no bala”, dijo entonces Jaime Lozada Polanco, una de las víctimas de este episodio, sobre Hernán Darío Velásquez, el líder de la toma del Edificio Miraflores, a propósito de aquel acuerdo que puso fin a un doloroso conflicto de 52 años y que convirtió a las FARC en partido político legal.

Publicado originalmente en "2001 Odisea Colombia Copa América". Tomado de In-Correcto.com.

martes, 2 de julio de 2019

San Lorenzo vuelve a Boedo: 40 años de lucha dan frutos

Gracias a la lucha de sus hinchas, el Club San Lorenzo de Almagro toma posesión del predio que le expropió la dictadura militar. Ahora se prepara para construir el tercer estadio de su historia


Este primero de julio, con una majestuosa celebración, se oficializó el regreso de San Lorenzo a Boedo, su barrio de origen, tras recuperar el predio que le había sido expropiado durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

El club tomó posesión del predio donde se ubicaba su primer estadio, el "Gasómetro", construido a principios del siglo XX. Tras la expropiación hace 40 años, en el lugar se había establecido un supermercado de una multinacional francesa.

San Lorenzo, tras un periplo por varias canchas, se mudó a Bajo Flores, otro sector de Buenos Aires, donde construyó el "Nuevo Gasómetro", estadio donde hace de local desde los años 90. Sin embargo, la lucha que impulsaron sus hinchas todos estos años fue la vuelta a Boedo.

Y la vuelta se materializó tras una larga lucha política, jurídica y económica, impulsada fundamentalmente por sus aficionados. Implicó la expedición de una ley, aprobada en el 2012, y un recaudo de recursos para pagar la millonaria indemnización.

El fin de semana pasado, desde la víspera del primero de julio, se realizaron una serie de actos de celebración tras el regreso oficial. Lo que viene ahora será la construcción de un nuevo estadio, el tercero de la historia del club, y que llevará el nombre de Papa Francisco (hincha ilustre de San Lorenzo). Será el punto de llegada de una causa de cuatro décadas.

martes, 25 de junio de 2019

En la Copa América, una hincha se puso la camiseta de los líderes sociales asesinados


Angie Catalina llegó desde Colombia para apoyar a la selección en la Copa América de Brasil 2019.



En los tres partidos de la fase de grupos estuvo en los estadios con un letrero con el que recuerda la muerte de los líderes sociales del país. Quiere hablarle al continente sobre lo que está pasando.

Tomado de El Espectador

viernes, 7 de junio de 2019

Alex Morgan alza la voz contra la desigualdad y contra Trump

La estrella de Estados Unidos exige mejor trato a las mujeres y abandera una demanda contra la federación de su país por discriminación salarial


Alex Morgan, figura de la selección de Estados Unidos, debuta con su equipo este 11 de junio en el Mundial de Fútbol Femenino de Francia. Será su tercer Mundial para ella, la tercera con más partidos tras Ali Krieger y Carli Lloyd. Ha marcado tres goles en la competición, pero nunca ha sido campeona.

Ella es la líder en el campo, y fuera de él, se ha erigido como una voz por la igualdad. El pasado Día de la Mujer, el 8 de marzo, Morgan y sus compañeras de la selección presentaron en un juzgado de Los Ángeles una demanda contra la federación de fútbol de Estados Unidos por discriminación salarial.

Su equipo femenino ha ganado tres Mundiales (1991, 1999 y 2015), y tiene el récord de audiencia de un partido de fútbol en el país. Y, sin embargo, entre sueldo y variables, solo pueden aspirar a ganar el 38% de lo que ganan los hombres.

Morgan, líder de la demanda, también rechaza la idea de que los deportistas no deban meterse en política. Critica al presidente Donald Trump y dice que si ganan la Copa del Mundo y las invita a la Casa Blanca, ella no irá.

Morgan empezó a jugar al fútbol a los 14 años en su instituto de Diamond Bar, un suburbio de Los Ángeles. Tiene experiencia internacional desde que entró en el equipo sub 20 a los 17 años, mientras estudiaba en la Universidad de California en Berkeley y jugaba en el equipo universitario, los California Golden Bears. Marcó el gol de la victoria en el Mundial sub 20 de Francia de 2008.

Desde 2015 juega en el Orlando Pride. Es la sexta anotadora de la liga (que tiene seis años de antigüedad) con 35 goles en 87 partidos. En el 2014 se casó con el también futbolista Servando Carrasco, de origen mexicano, recién contratado por Los Ángeles Galaxy.

Con información de El País

domingo, 30 de diciembre de 2018

Todos somos Kalidou: contundente mensaje contra el racismo

Hinchada y jugadores napolitanos respaldaron a Kalidou Koulibaly tras los gestos racistas que recibió en la visita ante el Inter de Milán.


Por Redacción
Fútbol Rebelde

En el marco de la victoria 3-2 ante Bolonia, la comunidad napolitana apoyó contundentemente al defensor Kalidou Koulibaly, víctima de gestos racistas el pasado 26 de diciembre en la visita al Inter de Milán.

Koulibaly, francés de padres senegaleses, había recibido la provocación de aficionados interistas, que imitaron aullidos de mono cuando tomaba el balón. Reportes de prensa indican que las autoridades del juego fueron alertadas de la situación, pero decidieron proseguir el encuentro.

Finalmente, Koulibaly fue expulsado luego de recibir dos tarjetas amarillas de forma consecutiva, la segunda por el gesto de aplaudir al árbitro al haberlo amonestado. Tras los incidentes, el Inter fue castigado con dos partidos a puerta cerrada, más un tercero sin los aficionados de la tribuna donde se ubican los “ultras”, presuntos autores del gesto racista.

En las afueras del estadio, un enfrentamiento entre hinchas locales, los napolitanos y la policía terminó con un muerto y varios heridos.

Respaldo en San Paolo

Tres días después de los incidentes, la hinchada napolitana se unió en respaldo del jugador, con la consigna #SiamotuttiKalidou (Todos somos Kalidou), y exhibiendo fotografías de Koulibaly en las tribunas del estadio San Paolo.

Carlo Ancelotti, entrenador del Napoli, advirtió que la próxima vez que haya cánticos racistas contra alguno de sus jugadores, retirará el equipo del campo de juego.


Además, varios jugadores repudiaron los gestos racistas y enviaron mensajes solidarios con Koulibaly. Faouzi Ghoulam calentó con la camiseta de la selección de Senegal con el número 26, propia de su compañero, y ya en el encuentro usó el mismo número con el apellido Koulibaly.

Otras personalidades del fútbol italiano rechazaron la agresión y respaldaron al jugador francosenegalés mediante fotos y mensajes en redes sociales, y en declaraciones a los medios de comunicación.