sábado, 27 de enero de 2018

El árbitro policía, los Tupamaros y una noche de tarjetas rojas en La Boca

Alejandro Otero era un comisario uruguayo. Su tarea central fue combatir a la guerrilla. Hasta estuvo a cargo de la cárcel de Punta Carretas, de la que se escapó Mugica. Durante un partido entre Boca y Sporting Cristal por la Copa Libertadores, en la Bombonera, expulsó a 19 jugadores. Y el árbitro policía terminó preso



Por Ariel Bargach

Alejandro Otero era policía. Combatió a la guerrilla uruguaya desde la legalidad. Resistió el juego sucio que proponía la CIA y tuvo sus warholianos minutos de fama cuando, desde la jefatura de Inteligencia asestó duros golpes -así escribían los periodistas- a los tupamaros. Alejandro Otero era, además, un árbitro uruguayo por encima de la media. Cumplió en parte el camino del jugador frustrado: después de hacer inferiores en Rentistas, cuando tenía casi todo arreglado para jugar en Nacional, una rodilla quebrada le vetó la minigloria. Y entonces fue por vías paralelas. Primero, árbitro; después, entrenador. Tuvo su momento de puteadas unificadas en 1971, cuando expulsó a 19 jugadores en la porteñísima Bombonera.

Cuando Otero asumió que no podría ser estrella de fútbol ya había leído mucho a Víctor Hugo y a Fedor Dostoievski. Eso para alegrar a su madre. Para la sonrisa del padre tuvo la decisión de buscar una profesión, así que ingresó al Instituto Profesional de Policía. Hijo de un taxista gallego y de una docente, parte de su infancia la había pasado en Canelones. Su carrera en la institución es una aburrida sucesión de los pasos que deben darse. Otero los dio. Y entonces subió y subió. En junio de 1957, el ya oficial se casó. Después vendrían dos hijos que, entrado el 2018, no quieren hablar con periodistas. Y dos nietos.

Otero fue elegido para viajar a Buenos Aires a formarse en la División de Información Política Argentina (DIPA). El curso incluía materias como inteligencia, contra-inteligencia, tintas invisibles, sabotajes, contra-sabotajes, seguimientos y fotografía. Otero buscó meter la nariz en la lucha de los policías contra las organizaciones armadas de la izquierda y la derecha. De vuelta en Montevideo, a fines de los '50, recaló en la Dirección de Inteligencia, donde la infraestructura escaseaba.

Otero había elegido una forma de interrogatorios que muchos pares cuestionaban. "Los interrogábamos sobre un mismo hecho en mil formas distintas y eso los hacía contradecirse y cambiar lo que habían dicho anteriormente reconociendo el delito", contó alguna vez. Raúl Sendic, luego líder tupamaro, fue de los primeros en soportar el método Otero. Muchos años después, Sendic recordaría en una entrevista a "un oficial de flequillo" con esa particularidad.

Lo otro por lo que se recordaría a Otero ocurrió en una cancha de fútbol. El 17 de marzo de 1971, Boca recibió a Sporting Cristal de Perú en la Bombonera. Era el inicio de la rueda de revanchas. Los dos habían sido campeones en sus países, y la zona la completaban Rosario Central y Universitario de Deportes. El árbitro elegido fue Otero. Hubo 60 mil personas en la cancha. Un triunfo dejaba a Boca muy cerca del pase a la segunda ronda. Flotaba en el aire otro partido entre argentinos y peruanos: el de 1969, cuando la albirroja dejó afuera del Mundial 1970 al seleccionado nacional. Aunque esto era otra cosa.

A los 17 minutos, después de un inicio prometedor, el peruano Juan Orbegoso puso el 1-0. Boca dio vuelta el asunto en cinco minutos: primero Jorge Coch, a los 22, se hizo cargo de un rebote en el travesaño de un tiro de Norberto Madurga, y después Angel Rojas, el gran Rojitas, a los 25, puso su apellido en el último lugar de una interesante jugada colectiva. Con ese 2-1 se fueron al entretiempo. A la vuelta, Sporting salió a jugarse unos soles al empate. A los 24 se congelaron las tribunas bosteras: tiro de Alberto Gallardo, rebote en el arquero Rubén Sánchez, arremetida de Carlos González Pajuelo. Era 2-2. Hasta que llegó, siempre llega, el minuto 41. Dirigía, repasemos, el uruguayo Alejandro Otero.

Roberto Rogel cayó en el área buscando vender un penal que nadie compraría. Y apenas segundos después Rubén Suñé jugó al doctor y atendió a Quesada, el gesto justo para la gresca generalizada. Al amontonamiento todos contra todos le siguieron otras escenas: Suñé corrió a Alfredo Gallardo con el palo del banderín del corner, el peruano voló y su botín pegó en la cara del boquense, y el Chapa sangró. Eloy Campos cayó y ya en el piso recibió un patadón de Coch que lo dejó con el tabique roto y sin conocimiento. Fernando Mellán trató de defenderlo, pero Coch se las arregló también con él. Orlando de la Torre se acordó de su escuela primaria y se bancó a 2 o 3 boquenses juntos. Algo parecido hizo el arquero Sánchez, aunque parecía tener un especial gusto por González Pajuelo. Roberto Rogel y el técnico José María Silvero también jugaron al "veníveníapeleá". Los jueces de línea huyeron al vestuario. Otero, of course, decidió que Boca-Sporting no seguía.

El partido se volvió record: 19 jugadores expulsados. Casi todos. Se salvaron los dos arqueros, Sánchez y Luis Rubiños, y el defensor Julio Meléndez, justamente un peruano. El capítulo siguiente fue en la Comisaría 24. Regía una disposición del general Mario Fonseca –ex jefe de la Policía del dictador Juan Carlos Onganía- que ordenaba la detención de jugadores por violencia en las canchas. Y en el país de Roberto Levingston (le quedaba poquito en la presidencia) se obedecía. La mayoría quedó libre al mediodía del 18. Cargaban con una pena de 30 días de arresto, pero las gestiones de la embajada peruana en Buenos Aires permitieron una medida excepcional: se conmutaba la condena y todos salieron.

El árbitro, mientras tanto, se cambiaba en el vestuario. Ya había puteado a sus colegas por la cobardía del escape, y estaba por rezarle a la Virgen que siempre llevaba encima cuando entró un oficial vestido de civil:

-¿Quién es el árbitro?

-Soy yo.

-Usted es el culpable. Si cobraba el penal se evitaba todo esto.

-Pero si el jugador se cayó solo.

-Está detenido e incomunicado.

-Yo soy policía.

-Usted será policía en Uruguay. Acá es uno más y está detenido.

-Al menos déjeme ducharme.

Después de la ducha, Otero terminó preso.

En el centro exacto de esta historia, se cruzaron las dos profesiones de Otero. Agonizaban los ´60, cuando el entonces jefe de la Policía, Ventura Rodríguez, citó al comisario-árbitro para transmitirle la preocupación del gobierno por su exposición.

-A usted los tupamaros lo van a matar en cualquier cancha. Anda regalado, sin custodia, dentro de un campo, y le van a pegar un tiro en cualquier momento.

-Mire, jefe. Dentro de la cancha no tengo custodia, pero tampoco la tengo en mi vida diaria. Y le cuento que como policía gano $ 200 por mes, y haciendo de payaso en un estadio más de 300. Más lo que me pagan en dólares cuando dirijo en el exterior.  ¿Qué le parece que debo dejar?

De la cuestión no se habló nunca más, pero algunos meses después Otero recibió, de un taxista, el dato de que sí buscaban matarlo. Al tachero lo habían secuestrado y lo tuvieron en la puerta de la casa del policía toda la madrugada, pero Otero nunca llegó porque estaba en un operativo. Al amanecer, los tupas se fueron.

El paso de Otero por Inteligencia acumuló choques con sus pares. Otero no sólo resistía la ayuda de la CIA y los métodos perversos, sino que, además, prefería a su propia gente en los operativos, constataba y hacía informes del estado de salud de los detenidos antes de entregarlos a otra fuerza y discrepaba a menudo con sus superiores. Su mudanza era cantada, y para cuando lo trasladaron a la Escuela Nacional de Policía en Uruguay ya actuaba, además del MLN-Tupamaros, la OPR 33. Fue en 1970 y, según el poli-árbitro, el 100% de los guerrilleros estaba ya identificado.

Además, un informe del Departamento de Estado de EE UU señalaba que Otero "trataba en forma humanitaria" a los tupamaros, una conducta casi mal vista entre pares en la época.

En 1971, los colorados ganaron unas cuestionadas elecciones y José María Bordaberry llegó al gobierno, ante las quejas del Partido Nacional. Los tupamaros subieron la apuesta. Actuaba también, además de la OPR 33, FARO, otra flamante organización. En septiembre hubo una fuga masiva de presos del penal de Punta Carretas. Y otra vez llamaron a Otero, esta vez para nombrarlo director de Instituciones Penitenciarias. En abril de 1972 le tocó a Otero ser el burlado. Doce guerrilleros y diez presos comunes salieron de Punta Carretas. Uno de los fugados era José Mujica.

Un año después, el entonces ministro del Interior, coronel Daniel Bolentini, apareció sin aviso por la cárcel. En la entrada preguntó por el inspector Otero y nadie se atrevió a una respuesta. Cuando el silencio se hizo absurdo, un guardia fue machito:

-Está jugando al fútbol.

-¿Jugando al fútbol? ¿Dónde? ¿Con quiénes?

-Acá en el patio. Con los presos.

-¿Con los presos comunes o con los tupas? 

-Con los presos comunes, señor. Con los tupas juega al vóley.

En adelante se lo prohibieron, obvio.

Julio María Sanguinetti fue la salida uruguaya de la dictadura. Y Otero llegó a inspector general, el grado máximo del escalafón policial. El primer problema lo tuvo por su defensa del Penal de Punta Carretas, en cuyo predio podía concentrarse, pensaba, el policlínico, los institutos de formación, la guardería, los servicios sociales. El plan (triunfante, al cabo) era hacerlo centro comercial.

Pasaron muchos años hasta que la revista Mate Amargo, de innegables simpatías tupas, lo convocó para una entrevista. Era julio de 1998, y policía y ex guerrilleros se miraban con ese curioso respeto que se le tiene al ex enemigo leal. Eleuterio Fernández Huidobro, ex jefe del MLN, luego senador, luego ministro, contó entonces que tras la toma de la ciudad de Pando, en 1969, los detenidos fueron muy golpeados por la Policía e iban camino a ser ejecutados, hasta que cayeron en manos de Otero, que no sólo los hizo desatar y les dio un trato humano, sino que hasta elogió la calidad de la falsificación de las cédulas de identidad que llevaban. Era el poli bueno.

-Lo tuvimos en la mira para matarlo, pero había mucha gente y usted estaba con tu familia. No correspondía-, le dijo Otero.

-Nosotros también tuvimos chance de matarlo -le contestó Huidobro Fernández Huidobro-. Estaba solo, en una heladería, y nosotros éramos varios armados hasta los dientes. Pero si lo matábamos a usted podía venir uno peor, que nos torturara.

El escritor Mauricio Rosencof admitió que Otero los combatió "de un modo muy limpio". Raúl Sendic pedía cuidado a sus compañeros, porque "hay un oficial flaquito, de flequillo, que no grita ni se altera, pero sabe preguntar". El tipo al que le gustaba hacerse odiar, el que eligió dos profesiones para el insulto, intentó en el 2009 llegar a la Cámara de Diputados en una lista del Partido Nacional. No pudo. Y vio cómo muchos de aquellos guerrilleros, ahora canosos, llegaron al gobierno por medio de los votos.

Otero murió en agosto del 2013. Las notas en el paisito hablaron entonces de "el hombre que venció a los tupamaros". Y del tipo que echó a 19 jugadores en la Bombonera.

*Publicado originalmente en Tiempo Argentino

miércoles, 17 de enero de 2018

Las dos Coreas acuerdan desfilar juntas en la inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno

Las Olimpiadas de Pyeongchang, que se inauguran este 9 de febrero, esperan servir como mecanismo de paz y amistad


Las dos Coreas alcanzaron este 17 de enero un acuerdo para desfilar juntas y bajo una bandera de unificación en la inauguración de los Juegos Olímpicos de invierno este 9 de febrero en Pyeongchang (Corea del Sur). También presentarán un equipo de hockey femenino conjunto.

Corea del Norte enviará una amplia delegación de unas 550 personas, entre ellas animadoras, músicos y luchadores de taekwondo, que participarán en demostraciones de este deporte autóctono de la península, según un comunicado conjunto distribuido por el Ministerio de Unificación surcoreano y reproducido por los medios internacionales de comunicación.

Además, a los Juegos Paralímpicos se desplazarán 150 atletas, en la que será la primera participación norcoreana en esta competición en su modalidad de invierno.

La delegación norcoreana comenzará a llegar al sur este 25 de enero, y ha propuesto desplazarse por tierra al país vecino, cruzando la zona desmilitarizada, la franja de dos kilómetros de ancho que separa a los dos países, técnicamente en guerra y en donde se ubica Panmunjom, localidad donde se realizaron las conversaciones sobre la participación norcoreana en los juegos.

Las dos delegaciones acordaron también celebrar un evento cultural conjunto en el monte Kumgang, en la costa norcoreana, antes de las competiciones. Además, los esquiadores surcoreanos irán a la estación de esquí de Masikryong, en el Norte, para entrenarse con los atletas del país vecino.

Aunque será la primera vez que los atletas de los dos países marchen bajo una bandera única en los Juegos de invierno, ya lo habían hecho en dos ocasiones en las Olimpiadas de verano: en Sidney 2000 y en Atenas 2004.

Además, será la tercera vez que los dos países presenten un equipo unificado. Lo hicieron en 1991, cuando participaron de manera conjunta en los Mundiales de pingpong en Japón y en el Mundial Sub 20 de fútbol en Portugal.

La negociación

Las conversaciones, que ya llevaban una semana, se realizaron con tres representantes por lado y eran el primer diálogo directo entre los dos países desde hace dos años. Se celebraron como un gesto de paz, después de varios meses de tensiones en la península a raíz de los pruebas militares del Norte y su cruce de amenazas con Estados Unidos.


Las dos Coreas presentarán los resultados de sus conversaciones al Comité Olímpico Internacional (COI) este sábado en Lausana (Suiza).  Aunque se espera que ese organismo no presente objeciones, el COI tiene que dar su visto bueno a la participación de los atletas norcoreanos. Tan solo dos de ellos (dos patinadores) habían logrado clasificarse para la fase final de la competición, pero no se inscribieron dentro de los plazos previstos.

Con la participación del Norte, las Olimpiadas se confirman como un símbolo de paz. El gobierno anfitrión espera también que puedan ayudar a atenuar el ambiente bélico entre Pyongyang y Washington.

Con información de agencias

domingo, 24 de diciembre de 2017

Lula inaugura campo de fútbol del MST en Sao Paulo, Brasil

La cancha se estrena con un partido amistoso con artistas, políticos, sindicalistas y exjugadores, que respaldaron la candidatura presidencial de Lula para el 2018


Por Telesur

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participó este sábado en la inauguración del campo de fútbol Dr. Sócrates Brasileiro para la Escuela Nacional Florestan Fernandes, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Guararema, estado de Sao Paulo.

La celebración fue propicia para realizar un acto de desagravio a Lula, donde acudieron más de 1.500 personas. “Los compañeros latinoamericanos van a compararme con Pelé, Maradona, Rivelino o Messi porque me preparé mucho para este partido”, expresó el exjefe de Estado.

Entre los asistentes estuvo el cantante Chico Buarque, quien recibió el premio Democracia y Libertad Siempre, entregado por la Central Única de Trabajadores (CUT), en la categoría Personalidad Destacada en la lucha por Democracia, Ciudadanía y Derechos Humanos.

Por su parte, el coordinador nacional del MST, João Pedro Stedile, afirmó que el evento forma parte de la iniciativa para rescatar el fútbol como patrimonio cultural de todos los brasileños.

“El fútbol es una parte de nuestras vidas, de la política, de nuestras familias y siempre nos quedamos muy entusiasmados con nuestros clubes, nos ponemos tristes y contentos y es por eso que el fútbol es parte de nuestra escuela”, aseveró.

Los asistentes se unieron para jugar un partido amistoso, donde Lula cobró un penal sin marcar gol. En una segunda oportunidad, el líder popular logró su objetivo y festejó con los espectadores.

Este encuentro se produjo semanas antes de efectuarse el juicio del exmandatario en segunda instancia, parte de la nueva etapa judicial que debe enfrentar para presentarse en los próximos comicios presidenciales de 2018.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Vikonis espera que la estrella 15 sirva para redimir a Millonarios

El arquero uruguayo envía un mensaje de perdón al fútbol colombiano tras la obtención del campeonato con el cuadro azul



Redacción
Fútbol Rebelde

Nicolás Vikonis, arquero uruguayo y protagonista de la estrella 15 de Millonarios, pidió “perdón” por el pasado de su club y envió un mensaje de “felicidad y amor” a toda Colombia.

Tras la obtención del campeonato, obtenido ante el clásico rival de ciudad, Independiente Santa Fe, Vikonis afirmó que el escudo de Millonarios debía “limpiarse” por los malos actos que mancharon la institución.

“Este escudo merecía limpiarse de muchas cosas que venían del pasado, muchas personas que con sus malos actos mancharon esta institución”, afirmó tras la finalización del partido que definió el título.

“Nosotros como equipo pedimos perdón por todo eso que pasó atrás. Queremos ofrecer un mensaje de felicidad y amor a toda Colombia. Queremos que el fútbol siga siendo algo de vida y ojalá que todos lo entendamos así”, dijo.

"Que esto sea un mensaje de paz y de amor para toda Colombia (...) Este es un país hermoso que ya ha sufrido mucho en el que tiene que primar la paz y yo yengo fe que entre todos lo vamos a lograr", agregó.



Es sabida la influencia que el narcotráfico ejerció en el equipo azul, así como en otros clubes del fútbol colombiano. En el caso de Millonarios, por parte del capo Gonzalo Rodríguez Gacha, ficha del cartel de Medellín y que en los años 80 llegó a controlar el equipo del que era aficionado.

En los años 80 y 90, diversos testimonios señalan la existencia de sobornos, amenazas y dopaje, entre otras irregularidades, para manipular la suerte del torneo local.

Desde la muerte de Gacha hasta el 2012, Millonarios no consiguió ninguna estrella. Ese año, algunos directivos del club contemplaron renunciar a los títulos obtenidos bajo la influencia de Gacha, gesto que recordó el propio Vikonis y que tras el cual, el "Embajador" volvió a ganar un campeonato local.

Aunque la propuesta generó amplio rechazo y finalmente no prosperó, abrió el debate sobre las anomalías que vivió el fútbol colombiano en esa época y que cobraron incluso las vidas de varios compatriotas. Además, cuestionó la exaltación que parte de la hinchada millonaria hace de la figura de Gacha, que aún hoy es exhibida en banderas en las tribunas.

"Por cuenta de esa situación, el club que ellos dicen tanto querer quedó con una mancha indeleble. La de la sangre, la de la violencia, la del traquetismo, la de la ilegalidad de los ochenta", dijo el periodista y aficionado azul Nicolás Samper sobre aquella bandera del "Mexicano" y su influencia en el club.

Pese a que las declaraciones de Vikonis pasaron desapercibidas, quedan latentes como un llamado a reflexionar sobre el pasado de nuestro fútbol y a reivindicarlo como sinónimo de vida y felicidad.

martes, 19 de diciembre de 2017

El boliviano Baldivieso es el nuevo entrenador de la Selección Palestina

El exjugador mundialista se convierte en el primer técnico extranjero de Palestina y en el primer boliviano en dirigir una selección de otro país



Por Rodolfo Aliaga
La Razón

A pocas semanas de dejar las riendas del club Carabobo de Venezuela, el entrenador boliviano Julio César Baldivieso fue contratado para dirigir a la selección de Palestina, según lo informó la Autoridad General del Deporte de Arabia Saudita en su cuenta oficial en Twitter.

Baldivieso firmó su contrato en presencia del presidente de la Unión Palestina de Fútbol (PFA), Jibril Rajoub y del presidente de la Autoridad General del Deporte en Arabia Saudita, Turki Bin Abdulmohsen al-Sheikh.


Palestina, que quedó eliminada en la segunda ronda de las eliminatorias asiáticas rumbo al Mundial de Rusia 2018, con 14 puntos al cabo de ocho partidos, enfrenta un nuevo ciclo de cara a las clasificatorias al Mundial de Catar 2022 con Baldivieso a la cabeza.

El entrenador cochabambino reemplaza en el cargo a Abdel Nasser Barakat, quien fue cesado como seleccionador debido a los malos resultados que obtuvo el seleccionado palestino.

Julio César Baldivieso, recordado jugador de la selección boliviana que disputó la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, trabajó como entrenador de los clubes bolivianos Aurora, con el que se coronó campeón nacional en 2008, Wilstermann, Universitario de Sucre, San José, Nacional y Real Potosí.

También dirigió a la selección mayor de Bolivia en buena parte de las eliminatorias a Rusia y la Copa América Centenario disputada en Estados Unidos en 2016. Bajo su mando la Verde jugó ocho partidos, perdió en siete ocasiones y ganó un solo compromiso, ante Venezuela por la tercera jornada de las clasificatorias sudamericanas.

En su periplo por el fútbol venezolano Baldi no logró ningún título pero logró clasificar a Carabobo a la Copa libertadores 2018.