domingo, 18 de octubre de 2015

Colombia: liga de 20 equipos, balance negativo

Con dos clubes más en la primera división, son más los problemas que los beneficios


Por Camilo Rueda Navarro

Desde el 2015, las directivas del fútbol profesional colombiano (FPC) ampliaron la primera división de 18 a 20 equipos con el supuesto propósito de mejorar el espectáculo y la asistencia a los estadios.

A un año de implementación, la medida deja más aspectos negativos que positivos. El FPC es hoy un torneo con bajas asistencias, clubes irregulares y escenarios precarios. A continuación algunos aspectos que ha dejado la liga con 20 competidores:

Los dos invitados decepcionaron

Cortuluá y Cúcuta Deportivo fueron los dos ganadores de los cupos abiertos por la Dimayor para ampliar la primera división. Pero no fue mucho lo que aportaron los dos nuevos inquilinos de la “A”.

En el caso del Cúcuta, ha sido el peor equipo del año y ya confirmó su regreso a segunda división, con una administración muy cuestionada por sus hinchas. Cortuluá, por su parte, apenas ha sumado 41 puntos en 36 partidos en todo el 2015, y en el actual torneo está al borde de la eliminación.

Nivel de segunda

Con un torneo de 20 equipos, el fútbol de primera tiene ahora mucho “de segunda”. Varios clubes afrontan problemas administrativos, y en el actual certamen, ya son seis los equipos que no tienen ninguna opción de clasificar, por lo que algunos de ellos han anunciado que recurrirán a jugadores juveniles para completar el calendario.

Con este tipo de clubes, el nivel deportivo tiende a la baja y se refleja en indicadores como precarias asistencias (la media aproximada de 8.000 espectadores por juego es jalonada por los grandes) y en el promedio de gol por partido más bajo de la historia (apenas por encima de dos tantos por juego).

Escenarios precarios

De la mano de este bajo nivel, el FPC afronta serias dificultades de infraestructura. Algunas plazas, como Montería y Tuluá, evidenciaron que no tienen los mínimos requerimientos para alojar una liga profesional, como una gramilla adecuada e iluminación óptima.

Otras ciudades emprendieron reformas a sus estadios, como Ibagué, Neiva y Tunja, por lo que sus clubes debieron recurrir a escenarios alternos lejos de sus hinchadas. Por momentos, el Estadio de Techo, en Bogotá, debió ser sede simultánea de cuatro equipos de la A. Esta situación generó que buena parte del calendario de partidos fuera aplazado.

Muchos partidos, poco espectáculo

La liga con 20 equipos genera un apretado calendario de 26 fechas en menos de cinco meses. Esta circunstancia, sumada a los partidos internacionales, genera un calendario superpuesto y saturado. Más partidos no necesariamente generan mejor espectáculo. Por el contrario, ha generado desgaste en las nóminas, varias de las cuales han padecido lesiones de sus jugadores titulares.

El caso que afronta Santa Fe es inusual e inviable. En el actual semestre viene jugando tres competiciones simultáneas y ha debido disputar 28 partidos en 14 semanas, con un promedio de dos partidos por semana sin pausa ni tregua.

El "Expreso Rojo" está clasificado actualmente a la final de la Copa Colombia, cuya programación está en vilo por su actuación en la Copa Suramericana (fase de cuartos de final) y en el torneo rentado (parcialmente clasificado a las finales). Su nivel se ha visto menguado en ocasiones por recurrir a jugadores suplentes y juveniles, por lo que, según algunos comentaristas deportivos, debería resignarse a disputar sólo una o dos de las contiendas en juego.

Manda la TV

Los diez partidos de cada fecha se vienen desplegando a lo largo del fin de semana para facilitar su transmisión. En esa lógica, ha primado la audiencia de la televisión y no la de los estadios, pues se programan partidos con horarios inusuales, como sábados a las dos de la tarde o domingos a las ocho de la noche.

Además, la programación se hace con pocos días de anticipación y con cambios de última hora, lo que afecta al público que prefiere acompañar a su equipo en persona. El resultado es pobres asistencias en beneficio del "rainting” de los canales que tienen los derechos de transmisión.

Por estas razones, el torneo con 20 equipos, lejos de mejorar el espectáculo, lo ha empeorado en detrimento de clubes, hinchas y jugadores, pilares fundamentales del fútbol, por lo que amerita hacer un balance de este nuevo sistema.

jueves, 15 de octubre de 2015

Gabriel Pineda: De la capital petrolera al primer campeón

Gabriel Pineda López nació el 14 de junio de 1928 en la ciudad de Barrancabermeja, capital petrolera y cuna del movimiento obrero colombiano. Como muchos de su época, inició su carrera en el fútbol por amor a la práctica y simple diversión. Integró el Club Atenas de Bogotá, uno de los equipos que se perfiló para participar del torneo profesional colombiano en representación de la capital.


Ante el intento fallido del Club Atenas por competir en el campeonato profesional, Independiente Santa Fe le propuso vincularse a sus filas. Ingresó a la plantilla titular y se convirtió en pieza fundamental del equipo de Alfredo Cuezzo y Carlos Carrillo que consiguió el primer campeonato nacional.

Pineda disputó 16 de los 18 partidos que condujeron al título de 1948 y estuvo vinculado con la institución cardenal hasta 1951. Jugó 58 partidos y marcó 18 goles.


Gabriel Pineda (hincado a la izquierda) en la nómina del primer campeón colombiano.

El 15 de noviembre del 2009, previo al encuentro entre Santa Fe y Deportivo Cali, Gabriel Pineda realizó el saque de honor y recibió del club una camiseta de ídolo cardenal -marcada con el número 3-, y una credencial de honor vitalicia. Falleció el 15 de octubre del 2015 en Soacha.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Sevilla rechaza patrocinio de Israel

El país hebreo ofreció cinco millones de euros por promocionarse como destino turístico en su camiseta


Por Javier Santos
El Correo

Con una final europea que acaparó las miradas de todo el planeta futbolístico, siete jornadas de la Liga y dos de las seis que tiene aseguradas en la Champions League ya disputadas, el Sevilla sigue sin encontrar a su patrocinador principal para la temporada.

El club ha mantenido negociaciones con más de una empresa de poderío y ha recibido propuestas de toda índole, alguna de ellas tan exóticas como bastante importantes en lo económico. Entre ellas, la que más cerca estuvo de concretarse fue la oferta que recibió del gobierno de Israel.

El país hebreo quiso promocionarse como destino turístico a través de la elástica sevillista, una de las de más proyección internacional del fútbol español –la final de la Supercopa de Europa, por ejemplo, fue retransmitida en casi todos los países, con una potencial audiencia de más de 200 millones de personas–.

La propuesta israelí era lo suficientemente jugosa como para que el Sevilla diese el visto bueno: cinco millones de euros, más del doble de lo que pagaba hasta la temporada pasada Malasia.

Pero el club finalmente se echó para atrás. La principal razón no era la económica, sino las connotaciones políticas que implicaba el acuerdo. El país hebreo mantiene, como es sabido, un histórico conflicto político con Palestina –y el resto de países con mayoría árabe– que le hace estar en permanente estado de guerra ante el que mantener relaciones comerciales con uno u otro bando se hace especialmente delicado según en qué casos. El pulso entre ambos países se extiende incluso al ámbito futbolístico –la final de la pasada Copa palestina tuvo que ser aplazada por imperativo israelí–.

Precedentes

No ha querido el Sevilla posicionarse públicamente o hacer pensar al mundo islámico que así lo hacía. En 2006 el Arsenal ya tuvo problemas de esta índole cuando aceptó un acuerdo parecido, el cual levantó polémicas e incluso campañas virales en contra del patrocinio, que era, como lo hubiera sido en el caso del Sevilla, puramente turístico, sin más. Incluso el Milan rechazó un trato similar un año antes. Sin ser un caso exacto, el Sevilla ya rechazó hace un par de años el patrocinio de una conocida web de citas para personas casadas.


Además de lo que supondría para la población árabe o o islámica, hay que tener en cuenta que un amplio sector del sevillismo no vería con buenos ojos un acuerdo con Israel. En 2009, Frederic Kanouté, ídolo de las masas sevillistas, fue sancionado por mostrar una camiseta de apoyo a Palestina tras marcar un gol en un partido de la Copa del Rey. Sin embargo, el maliense recibió apoyo por parte de una gran parte del sevillismo, en especial el grupo más numeroso: los Biris Norte. Pero no se trata de que el Sevilla prefiera apoyar a Palestina, sino que no se quiere señalar apoyando a Israel, lo que significaría que estaría en el punto de mira de todo el mundo islámico.

Uno de los competidores deportivos del Sevilla es el Atlético de Madrid, aunque en lo económico esté muy lejos. El club colchonero, precisamente, ha firmado este verano un nuevo patrocino con una empresa cuyo capital, en gran parte, es israelí. Por el acuerdo recibirá 12 millones anuales pero no implica llevar el nombre de Israel en la camiseta –el Sevilla, probablemente, habría lucido Discover Israel–, sino el nombre de una empresa. Son tres más los equipos sin patrocinador: Málaga, Betis y Valencia, que también está jugando la Champions League con su camiseta impoluta.

lunes, 12 de octubre de 2015

Europa football champions Sevilla reject Israeli sponsorship millions

Sevilla FC reportedly rejected Israeli offer which would have doubled the money the Spanish club received from previous sponsor Malaysia


Ali Abunimah
The Electronic Intifada

The Spanish football club Sevilla has rejected a €5 million ($5.7 million) sponsorship deal to advertise tourism in Israel on its players’ shirts.

The 2015 UEFA Europa League champions turned down the offer due to the “political connotations” of appearing to support Israel, according to the Spanish sports publication Mundo Deportivo.

Club sources told the sports website ElDesmarque that the image Israeli sponsorship would project “could be detrimental to Sevilla, especially taking into account present political issues and sensibilities and the Palestinian-Israeli conflict.”

The Israeli ministry of tourism offered Sevilla more than twice the sum it received in its last sponsorship agreement with Malaysia, according to a report in Israel’s Ynet.

In January 2009, Frédéric Kanouté, then one of Sevilla’s star players, was fined by the Spanish football federation for wearing a shirt with the word “Palestine” during a match against La Coruña.


It was a widely appreciated demonstration of solidarity with Palestinians in Gaza who were at that time under massive bombardment by Israel.

As of now, Sevilla has not found a sponsor for the coming season, which means its players will take to the pitch with blank shirts, a blow to the Andalusian club’s finances, Mundo Deportivo says.

But it appears that even much-needed millions can’t tempt Sevilla to associate itself with Israel’s toxic brand – its signature massacres in Gaza, military occupation and settler attacks on Palestinians in the West Bank and mobs chanting “Death to the Arabs” in the streets of Jerusalem and Tel Aviv.

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domingo, 11 de octubre de 2015

Un año de conflicto futbolístico entre Albania y Serbia

El envoltorio fatídico que ha pasado a rodear los Albania-Serbia, un enfrentamiento que va mucho más allá de lo futbolístico



Por Carlos Martín Rio y Marcel Beltran
Revista Panenka

¿Quién es Bekim Balaj? ¿Qué club lo tiene contratado? ¿Cuál es el rol que desempeña en la selección albana de Giovanni de Biasi? ¿Se trata de un delantero corpulento pulido para fijar a los centrales rivales o más bien es un ariete móvil con tendencia a caer en los carriles con la finalidad de generar más espacios en el centro? Todas estas cuestiones han pasado a ser secundarias en los últimos meses, por mucho que su apellido nunca hubiera salido tanto en los periódicos como ahora. Bekim Balaj es el ‘19’ de Albania que se llevó un sillazo el 14 de octubre de 2014 durante los altercados en el Stadion FK Partizan. Ése es Bekim Balaj para medio mundo.

¿Y Stefan Mitrovic? ¿Quién es Stefan Mitrovic? ¿Qué tal está rindiendo en el Gent belga? ¿Ha mejorado las sensaciones que dejó en Valladolid? ¿Cómo se está desenvolviendo como zaguero titular de la selección de Serbia? ¿Va bien por alto? ¿Sufre en carrera? Pocas referencias periodísticas hay al respecto. Aunque de fotos suyas estamos hasta la bandera. Sobre todo esa en concreto en la que se le ve bajando un dron a la tierra en un terreno de juego de Belgrado. Mitrovic es, sobre todo, ese tipo de la imagen, y ya nunca dejará de serlo.


Porque el último año ha supuesto un antes y un después en la historia de los Albania-Serbia. Todo ha cambiado a raíz de entonces. No nos detenemos a analizar sus duelos en la pizarra, la confrontación de sus estadísticas de posesión o incluso su lugar en las tablas clasificatorias. Ahora observamos sus enfrentamientos futbolísticos desde otro prisma, atendiendo a un contexto social y político determinado, y bajo un clima no tan lejano a lo bélico. Sí, bélico. El fútbol vuelve a ser la excusa. Aunque esta vez no por una buena causa.

El partido del 14 de octubre del 2014

Con la disputa del Albania-Serbia de clasificación para la Eurocopa 2016, se cerró otro capítulo más de la historia de tensión entre los dos países, esta vez con el fútbol como protagonista. Hace casi 12 meses, el 14 de octubre de 2014, un dron que portaba una bandera con la representación del territorio de la “gran Albania” –que incluye parte de las actuales Macedonia, Grecia y, claro, Serbia-, interrumpió el partido de clasificación que disputaban las dos selecciones en el estadio del Partizan, en Belgrado.

Además del mapa que resume las aspiraciones nacionalistas albanesas, el emblema también mostraba los rostros de dos héroes del país: Ismail Qemali, figura clave en la independencia de Albania respecto al Imperio Otomano (1912), e Isa Boletini. Este último, precisamente, fue un guerrillero que había combatido a los serbios, antes de morir, durante la Primera Guerra Mundial (1916). La representación de sus rostros iba acompañada de la palabra “Autochthonous”, una referencia a la reivindicación de los albaneses como el pueblo originario de los Balcanes.

El aparato volador se situó justo al lado del defensor serbio Stefan Mitrovic, que arrancó la bandera del águila negra con desmán. Algo que no gustó un pelo a los jugadores albaneses. Se inició así una trifulca entre jugadores que pronto se extendió a la grada. Los aficionados más radicales de Serbia saltaron al campo y los jugadores albaneses escaparon como pudieron hasta los vestuarios. Ante la situación de tensión y peligro, el colegiado inglés Martin Atkinson decidió suspender el partido. La UEFA tomó cartas en el asunto, dio por perdido el encuentro a Serbia y le castigó deduciéndole tres puntos de su casillero.

Aunque las disputas territoriales entre los dos países balcánicos han sido una constante histórica, la UEFA, que recomendó que los albaneses no viajaran hasta Belgrado para ver el partido de la discordia, no considera que deba prohibirles competir entre ellos, como sí hace, en cambio, con los equipos rusos y ucranianos o con las selecciones de Armenia y Azerbaiyán.

Alegando que nunca se ha producido un conflicto entre los dos países, el máximo organismo del fútbol continental parece ignorar que Kosovo, país que se declaró unilateralmente independiente de Serbia en 2008, tiene una mayoría étnica albanesa –aunque una importante concentración de población serbia al norte. Antes de esa proclamación, que contó con el apoyo de Estados Unidos y la mayoría de países de la Unión Europea, albaneses y serbios se enfrentaron en los últimos años del siglo XX en la llamada Guerra de Kosovo, iniciada tras la proclamación de la independencia de la antigua provincia yugoslava por parte de esa mayoría albanesa. El conflicto dejó, por un lado, una limpieza étnica de los serbios sobre los albaneses de Kosovo, y, por otro, los ataques de los rebeldes albaneses a la población serbia y los bombardeos de la OTAN sobre territorio serbio. La interpretación estricta de la UEFA –no ha habido conflicto directo entre ambos estados- se diluye dentro del heterogéneo mapa étnico balcánico.

¿Pero quién pilotaba ese dron? Para responder a esta pregunta recomendamos este artículo publicado en el New York Times por el periodista James Montague, colaborador de Panenka. En él, Montague habla con Ismail Morina, un albanés de 33 años que vio la escena de la discordia desde una torre de una iglesia de Belgrado. Él dirigió el dron. En su charla con el periodista británico, Morina relata que su plan respondía a una venganza: en 2010, cuando vivía en Milán con su familia, vio por la televisión como varios aficionados serbios quemaban una bandera albanesa. Al quedar emparejados los dos países en la fase de clasificación para Francia 16, Morina vio su oportunidad. En Albania, Morina se convirtió en un héroe nacional, aunque las amenazas que recibe por parte de grupos radicales serbios le han llevado a tomar la decisión de comprar una pistola. La cosa, quizás, se le ha ido de las manos: la policía lo detuvo el miércoles; además del arma, tenía 30 entradas para el partido que se iba a disputar ayer en Albania.

El partido del 8 de octubre del 2015

Desde la distancia a veces nos da la impresión de que los conflictos con el tiempo se apaciguan, como si el mero paso de los meses fuera una herramienta lo suficientemente eficiente para deshilvanar todas las tensiones y dramas construidos en el origen del problema. Nada más lejos de la realidad. El fuego más corajudo siempre se mantiene encendido, aunque quede apartado de nuestra vista.

Quizás por eso algunos se llevaran una sorpresa cuando, a pocos días del partido de vuelta entre Albania y Serbia, todas las alarmas volvieran a encenderse. Desde nuestra periferia europea es difícil percatarnos de cómo siguen palpitando las catástrofes ajenas. No así en los países que viven el choque diariamente, y que acumulan motivos para pensar que todo puede ir a peor. Temerosas como estaban las autoridades albanesas por que pudieran volver a vivirse escenas parecidas a las del partido de ida, el nuevo cruce, previsto en la ciudad de Elbesan, fue declarado de inmediato como ‘Partido de Alto Riesgo’.

No hicieron falta muchos avisos oficiales para caer en la cuenta de que aquel era un ambiente impropio para la realización de un evento deportivo. Las medidas de seguridad impuestas por Albania, focalizadas básicamente en las urbanizaciones de Tirana y Elbasan, que están separadas por 33 kilómetros, destacaron por ser de lo más extremas. En el estadio y sus entornos estuvieron destinados más de 1.500 policías, con el único objetivo de proteger la integridad de los asistentes al encuentro. Todos los negocios y bares situados en las cercanías del campo fueron obligados a bajar sus persianas. Dos helicópteros policiales sobrevolaron la zona con tal de no perderse el mínimo desajuste del plan organizado. E incluso algunos pisos contiguos, que no tenían permitido facilitar el acceso a sus balcones a ningún desconocido, tuvieron que ceder sus tejados a las autoridades para que se colocaran en ellos varios francotiradores.

Tal despliegue policial vino todavía más alentado por los dos precedentes que calentaron la víspera del partido. Por un lado la detención del conductor del dron, como ya hemos comentado anteriormente en el artículo, y por otro por el ambiente hostil que acompaño la llegada del autocar de los serbios al acontecimiento, perdiendo el mismo uno de sus cristales después de recibir el impacto de una piedra.

El partido, si es que todavía puede catalogarse como tal, se desarrolló por suerte sin ningún accidente remarcable (más allá de los pitos al himno). El combinado nacional de Serbia, que se había tomado la cita como una especie de revancha después de ser sancionada con la derrota tras los altercados de Belgrado, se impuso con autoridad ante los locales. Los jugadores de Radovan Ćurčić fueron superiores de principio a fin, aunque se reservaron el placer de decantar el marcador para los últimos instantes: los tantos de Kolarov (90+1) y Ljajic (90+4) sellaron el triunfo.

Matemáticamente hablando, los albaneses han quedado un poco tocados tras el tropiezo. Conviene recordar que, en medio de todo este seguido de capítulos desagradables que han sido capaces de ensombrecer hasta la mejor de las noticias, sus jugadores habían completado hasta el momento una gran fase de clasificación, obteniendo buenos resultados y teniendo muy cerca el billete para la primera Eurocopa de su historia. Ahora, Albania, que suma once puntos en el grupo I, deberá jugarse el todo o nada a una carta. Culminar la proeza y estar en Francia el verano que viene pasa por derrotar a Armenia en el último duelo del calendario. Serbia, por su parte, ya hace tiempo que no tiene opciones de clasificarse.