viernes, 6 de marzo de 2015

Gegengerade

La película del St. Pauli (con subtítulos en español)



Largometraje de Tarek Ehlail con Millerntor y el FC St. Pauli como telón de fondo.

martes, 3 de marzo de 2015

El último partido en Libertad

Antes de culminar su presidio, los presos políticos uruguayos jugaron un partido de fútbol para el recuerdo


Por Gabriel Tuñez

El aviso, como siempre, llega en papeles apenas visibles, en susurros, en golpes precisos y comprensibles a las paredes. Los convocados sabrán qué hacer cuando salgan al recreo. No hay camisetas que los diferencien, no hay césped que pisar, no hay redes en los arcos de madera. No habrá otro partido allí, a 50 kilómetros del estadio Centenario, cuyas luces, como en la canción de Jaime Roos, resaltan a lo lejos en las noches de Montevideo.

Los presos políticos de la dictadura uruguaya se encontraban, en su mayoría, aislados del resto de la población carcelaria del penal de la ciudad de Libertad. Habían sido llevados desde diferentes prisiones, cuevas húmedas, oscuras y compartidas con ratas y cucarachas. Habían pasado los últimos 12 años de vida, si así se le podía llamar, entre la locura, los golpes, las torturas, el hambre y la ausencia. Escuchando las constantes voces que surgían de la mente, atormentándolos, lastimando los mejores recuerdos.

“Yo estaba alojado en el segundo piso del Penal, el sector A de aislamiento. Eso quería decir, para hacerlo breve, que sólo salíamos cuando había recreo y si no estábamos sancionados”, me cuenta Liscano, detenido desde los 23 años. Entre las medidas de “seguridad” tomadas por los militares a cargo de la prisión, una de ellas fue prohibir que se organizaran equipos de fútbol en el segundo piso. “Reprimían todo lo que fuera organización. Por ese motivo se creó una liga clandestina. Dos compañeros armaban los equipos y el día antes les avisaban a quienes debían jugar. Solo ellos llevaban un orden escrito y secreto. Uno entraba a la cancha y sabía dónde debía ubicarse”.

Alrededor de la cancha, los altoparlantes emitían las transmisiones radiales de los partidos del fin de semana, el Campeonato Federal de Básquetbol, la Vuelta Ciclista del Uruguay y, en 1980, el Mundialito que organizó la dictadura y que disputaron las selecciones campeonas del mundo hasta ese momento. La Celeste ganó el torneo y, para sorpresa del régimen, que esperaba la adhesión, los hinchas salieron a la calle para gritar, por primera vez, “se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”.

Liscano había sido trasladado a Libertad en 1976, cuatro años después de su detención ilegal. A pocos metros de su celda, aunque casi no se veían en el día a día, estaba Marcelo Estefanell. Ambos militaban en el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) Tupamaros. El recuerdo retrocede hoy a los primeros meses de 1985, al final de la dictadura. “En la cárcel no teníamos ninguna práctica deportiva organizada. Solo atinábamos a armar 11 contra 11 y, a veces, algún campeonato interno. Pero como sólo éramos 25 presos muy aislados, se hacía imposible armar más de dos equipos”, repasa Estefanell mientras dialogamos por teléfono.

En el segundo piso de la cárcel había buenos jugadores. Por lo menos una decena. “Casi todos llevábamos más de diez años presos, así que la falta de ejercicio no permitía mantener los cuerpos bien entrenados. No obstante, visto desde hoy, me parece increíble que a los 35 años yo era capaz de correr durante 90 minutos sin parar”. Liscano vuelve a desplegar el equipo en la cancha. “Recuerdo que jugaba Eduardo Bonomi, de los muy buenos. Un delantero, que le pegaba a la pelota con una potencia que nunca había visto. Marcelo era un arquero de calidad mediana. El Negro López era, como se decía entonces, un buen back derecho y aguerrido”. Estefanell coincide sobre la habilidad de Bonomi. “Era muy bueno, un 10 excelente que llevaba la cabeza levantada, era hábil con las dos piernas, gran pasador y temible en cada tiro libre. Una especie de Andrea Pirlo”.

El 12 de marzo de 1985, cuando la represión en el Penal “había aflojado mucho” y el momento de la liberación parecía cercano, algunos de los detenidos en ese segundo piso “tuvieron la idea de jugar el último partido”.

“Hicieron dos equipos con los mejores jugadores. Yo era uno de esos 22, pero cuando me preguntaron si estaba dispuesto a jugar dije que no porque tenía miedo a lastimarme. Como insistieron mucho, y en honor a quienes durante años habían mantenido la liga, acepté. Pero les pedí que me pusieran de puntero derecho, un puesto en el que nunca había jugado y que yo suponía iba a ser de poco esfuerzo”, evoca Liscano, hincha de Peñarol.

Era después del mediodía en Libertad. El sol caía perfecto y el calor abarcaba todo el lugar. Los soldados vigilaban a los jugadores atrás del alambrado. Cada vez que la pelota se iba para el otro lado se paraba el partido. Un detenido tenía que salir a buscarla caminando, porque estaba prohibido correr, con las manos a la espalda y acompañado de un soldado. “Lo que yo me temía ocurrió. Salté a cabecear y al caer apoyé mal el pie y me hice un esguince muy doloroso en el tobillo derecho. Salí lesionado y me llevaron a la celda. No recuerdo cómo terminó el partido”, lamenta Liscano.

Al final de esa jornada, sin embargo, conocieron la noticia de la liberación. Algunos, entre ellos José Pepe Mujica, ya habían dejado el Penal días antes. “El Pepe llevaba, bien agarrada, la escupidera rosada” en la que había plantado caléndulas y que habían florecido, mencionan Mauricio Rosencof y Heleuterio Fernández Huidobro en su libro Memorias del calabozo. Rosencof y Fernández Huidobro también estuvieron alojados en Libertad.

“El Pepe Mujica era horrible jugando al fútbol. Raúl Sendic, nuestro máximo líder, también era un perro con la pelota”, recuerda Estefanell.

El jueves 14 de marzo, dos días después del último partido, llegó la orden: “Todos abajo”. La mayoría corrió por las escaleras. Unos pocos se distrajeron jugando al truco en la celda y fueron llamados a los gritos antes de subir al micro que iba a trasladar a los últimos 42 presos políticos, luego de varios trámites, hacia sus hogares. Mientras apuraban el paso, algunos militares les advertían: “Afuera será más fácil hacerles la boleta”.

“Nos encontramos con Carlos uno minutos antes de subir al ómnibus que nos llevaría a la cárcel central de Montevideo, en la Jefatura de Policía. Fuimos la última tanda de liberados. Atrás –parece mirar Estefanell- dejábamos una cárcel vacía”.

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José Alberto Pepe Mujica: fue diputado, senador, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y presidente de Uruguay desde el 1 de marzo de 2010. Integró el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fue herido de seis balazos en enfrentamientos armados, se fugó dos veces de la cárcel de Punta Carretas pero pasó detenido más de 12 años en el Penal de Libertad hasta su liberación, en 1985.

Carlos Liscano: también formó parte de los Tupamaros. Fue detenido por las fuerzas militares a los 23 años y liberado a los 36. Luego se exilió en Suecia hasta 1996, cuando regresó a Uruguay. Es escritor, fue viceministro de Cultura y desde 2010 dirige la Biblioteca Nacional del Uruguay.

Marcelo Estefanell: Fue detenido en 1972, mientras cursaba tercer año de Facultad de Veterinaria en Montevideo, por su militancia en los Tupamaros. En la cárcel leyó unos 1.600 libros. Tras ser liberado en 1985 comenzó a trabajar como diseñador gráfico y se especializó en redes informáticas y comunicaciones. También es escritor.

Eduardo Bonomi: se desempeñó como ministro del Interior y de Trabajo y Seguridad Social. Perteneció al Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros. Estuvo detenido entre el 21 de julio de 1972 y el 8 de marzo de 1985.

*Publicado originalmente en www.defutbolsomos.com.ar

jueves, 26 de febrero de 2015

Encuentran bomba de la Segunda Guerra Mundial bajo el estadio de Borussia Dortmund

Estaba cinco metros abajo de una de las tribunas del Signal Iduna Park. Pesa 250 kilos y está sin detonar. La zona fue evacuada en un perímetro de 250 metros


Obreros que trabajaban en la remodelación del estadio Signal Iduna Park del Borussia Dortmund encontraron, debajo de una tribuna, una bomba de la aviación británica arrojada en la Segunda Guerra Mundial.

El hallazgo se dio este jueves, lo que obligó a las autoridades locales a evacuar la zona, en un perímetro de 250 metros. El artefacto sin detonar, de unos 250 kilogramos de peso, estaba cinco metros bajo tierra, debajo de la zona VIP de la tribuna occidental del estadio.

Según informó el periódico "RuhrNachrichten", en su edición digital, la desactivación se programó para este mismo jueves en horas de la tarde, luego de una reunión prevista para analizar la situación.

Debido a la evacuación de la zona, el club informó que cerrará la tienda oficial y el museo del estadio por tiempo indefinido. Además, el entrenador Jrgen Klopp trasladó una conferencia de prensa que tenía prevista al centro de entrenamiento del club.

*Tomado del diario El Clarín

miércoles, 18 de febrero de 2015

Documentário sobre democracia corintiana vence prêmio de cinema na Espanha


O documentário brasileiro "Democracia em preto e branco", que retrata a história do Corinthians de Sócrates e Casagrande, recebeu o prêmio "Thinking Football Film Festival 2015", uma mostra que discute o papel do futebol na sociedade, organizada pela Fundação Athletic Bilbao, clube da primeira divisão da Espanha.

Dirigido por Pedro Asbeg, o filme relembra o período da democracia corintiana, movimento do início da década de 1980 que teve Sócrates como principal expoente e acabou contribuindo para o processo de fim da ditadura militar instalada no país desde 1964.

O prêmio, concedido através de votação entre o público presente ao evento, inclui uma escultura do artista Ángel Garraza e 2 mil euros, "que terão que ser doados pelo diretor a um projeto social que utilize o futebol em seu desenvolvimento".

A terceira edição do "Thinking Football Film Festival" foi realizada entre os dias 9 e 15 de fevereiro em Bilbao. Foram reproduzidos dez longas-metragens do Brasil, França, Alemanha, Estados Unidos, Polônia e Reino Unido que abordam temas como "o papel social e político do jogador e dos clubes, o futebol como articulador da inclusão social ou a utilização do futebol por parte das autoridades políticas".

Espn/EFE

martes, 17 de febrero de 2015

Il gran rifiuto dell’ex Juve Zavarov: «Mai in guerra contro la Russia»

Il centrocampista bianconero alla fine degli anni 80 ha ricevuto la chiamata dall’esercito ucraino: «Non combatterò contro il Paese dove vive la mia famiglia: voglio solo la pace»


di Francesco Tortora
Corriere della Sera

E’ stato uno dei più talentuosi calciatori dell’ex Unione Sovietica e il primo a vestire la casacca di una squadra italiana. Il cinquantatreenne Alexander Zavarov, ex centrocampista della Juventus alla fine degli anni ‘80 e oggi vice-allenatore della nazionale ucraina, come molti suoi connazionali ha ricevuto nei giorni scorsi una lettera di richiamo alle armi. Da parte sua Zavarov ha fatto sapere pubblicamente che si rifiuterà di imbracciare le armi nei territori dell’Ucraina orientale e di combattere contro la Russia, paese che considera come una seconda patria

Coscrizione obbligatoria

Nonostante la tregua entrata in vigore domenica scorsa nell’Ucraina Orientale, la possibilità che il conflitto tra truppe locali e quelle dei separatisti filorussi si riaccenda è tutt’altro che un ipotesi remota. Proprio per questo Kiev ha deciso lo scorso gennaio di arruolare circa 100.000 nuove reclute che hanno un’età compresa tra i 25 e i 60 anni. Tra questi c’è anche l’ex centrocampista della Juventus e Yuriy Syvukha, ex portiere del Metalist Kharkov, una delle più popolari squadre ucraine anche ai tempi dell’Urss, e attualmente preparatore dei portieri della nazionale di Kiev.

In un’intervista alle emittenti locali Zavarov, nato a Lugansk, città che si trova nel sudest del Paese, ha affrontato il problema della coscrizione e ha dichiarato senza mezze misure: «Voglio dire solo una cosa. Non combatterò mai il paese dove vivono la mia famiglia e i miei figli e dove sono seppelliti i miei avi. Voglio solo la pace».

Renitenti alla leva

La coscrizione di Zavarov e Syvukha è stata confermata da Pavel Ternovoy, mEsplora il significato del termine: embro della Federazione calcistica ucraina che ha sottolineato come siano 89 i membri dell’organizzazione sportiva ad essere stati richiamati alle armi: «Posso ribadire che molti membri della Federcalcio ucraina sono stati richiamati alle armi. Tra questi ci sono anche Alexander Zavarov e Yurly Syvukha, C’è una guerra in corso. Ogni cittadino deve comprendere ciò che sta succedendo».

A quanto sembra Zavarov non è l’unico coscritto che si rifiuterà di combattere. Secondo fonti di Russia Today circa 7500 soldati ucraini sarebbero stati già perseguiti penalmente per inadempienza al servizio di leva. Questi ultimi sono anche incentivati a non combattere da un proclama di Vladimir Putin che ha fatto sapere che i renitenti alla leva ucraini saranno accolti in Russia e potranno soggiornarci tutto il tempo che voglionoembro