martes, 3 de febrero de 2015

“El color de la pasión”: reivindicación de las barras de Colombia

Un nuevo programa de televisión busca mostrar la cotidianidad de las barras futboleras y cambiar el estereotipo negativo de sus miembros.



Por Camilo Rueda Navarro

El Canal RCN empezó a transmitir un nuevo programa que, por primera vez en Colombia, busca dar a conocer la realidad de las principales barras futboleras del país y estimular en ellas su perspectiva social.

Se trata de “El color de la pasión”, que muestra a las barras más importantes del país, que en las últimas dos décadas se han visto involucradas en episodios de violencia, pero que han cambiado positivamente y ahora emprenden diversos proyectos sociales y organizativos.

Los realizadores de este programa buscan que a través de un concurso se promueva la sana competencia, el respeto y la paz entre las barras participantes. Ellas emprenderán una serie de pruebas que definirán una ganadora, que recibirá cien millones de pesos para sus programas sociales. Paralelamente, se mostrarán otros aspectos de la cultura futbolera del país.



Críticas

Para el programa se seleccionaron las ocho barras más grandes y significativas de Colombia, pero una de ellas declinó participar. Se trata de la barra “Los del Sur”, de Atlético Nacional.

Dicho grupo explicó que tomaron su decisión “en consenso”, argumentado que no se puede “trivializar” el sentimiento del hincha. Propusieron a cambio que los canales de televisión apoyen directamente los proyectos sociales de las barras.

Sobre este punto hay que señalar que el propietario del Canal RCN (realizador del programa) es la Organización Ardila Lulle, uno de los mayores emporios económicos del país, que a su vez es dueño de Nacional.

Ardila Lulle además posee los derechos de transmisión del fútbol colombiano y durante varios años fue el patrocinador de los torneos locales con su marca Postobón, por lo que algunos hinchas cuestionaron el conflicto de intereses que se generó al tener un equipo en contienda.

En este sentido, una de las críticas contra “El color de la pasión” es que algunas de las barras que participan en él se expresaron recientemente contra el trío Postobón-RCN-Nacional que hegemonizó la liga colombiana en los últimos años. Y pese a esto, aceptaron participar en su programa.

Otros señalamientos contra esta iniciativa argumentan que se “banaliza” el apoyo de las barras hacia sus equipos y que su labor no debe perseguir ningún estímulo económico, como en este caso, que se ofrece un premio millonario a la mejor barra.

El programa

En “El color de la pasión” participan siete barras futboletas: Barón Rojo Sur (del América), Comandos Azules (Millonarios), Frente Radical Verdiblanco (Cali), Holocausto Norte (Once Caldas), La Banda del Tiburón (Junior), La Guardia Albi-Roja Sur (Santa Fe) y Rexixtenxia Norte (Medellín).


Entre ellas competirán en pruebas que premiarán el mejor recibimiento al equipo, la mejor bandera, el mejor canto, entre otras. Para ello se cuenta con un jurado conformado por la periodista Liliana Salazar y el exfutbolista Daniel Tilger, apoyados por un experto para cada prueba. La barra ganadora recibirá cien millones de pesos que deberán ser invertidos en proyectos sociales.

El programa mezcla formatos como el documental y el “reality show”, con una perspectiva ambiciosa de cambiar el contexto de odio y violencia que invadió la cotidianidad de las hinchadas del país y que generó la estigmatización de sus miembros.

lunes, 2 de febrero de 2015

Cazucá: el juego por la paz

En los límites entre Bogotá y Soacha existe un programa de fútbol que lucha contra la violencia


Por Nicolás Congote

Un grupo de niños y un balón de fútbol: la fórmula precisa para lograr sonrisas. Esa fue la mayor pretensión del periodista Andrés Wiesner tras visitar Altos de Cazucá en el 2006, un populoso sector que nació como invasión en los límites de Bogotá y Soacha, aquejado por el desplazamiento, el reclutamiento de grupos ilegales y la drogadicción.

No había recursos. Tampoco cancha. La comunidad necesitaba un tiempo de juego. “El fútbol fue la excusa y eso nos llevó a que la comunidad se diera cuenta de todo el talento que tiene”, dice Wiesner, fundador de Tiempo de Juego, una organización sin ánimo de lucro que completa ocho años trabajando en las faldas de Cazucá, territorio de una panorámica privilegiada, pero plagado de necesidades.

“Desde la creación empezaron a forjarse dos rasgos que están en la esencia de Tiempo de Juego: la metodología que usamos, que se llama fútbol por la paz, y el modelo de liderazgos juveniles”, explica Esteban Reyes, abogado de profesión y director de la Fundación.

La metodología –señala Reyes– surgió en Colombia a raíz del asesinato del jugador de la Selección Colombia Andrés Escobar. Un grupo de personas en Medellín reflexionó sobre cómo hacer del fútbol una estrategia incluyente, de convivencia y paz.

“En cuanto a los líderes, se trata de jóvenes de la comunidad que son quienes desarrollan las actividades. Entran como usuarios, muestran algunos rasgos especiales, se postulan como monitores y se empiezan a capacitar”, añade Reyes.

En total son cerca de 30 las personas vinculadas directamente y unos 80 los monitores voluntarios. Esto se financia con recursos de cooperación internacional y apoyo de empresas, que permiten tener un equipo profesional pagado, conformado por un equipo psicosocial, entrenadores, talleristas, coordinadores de proyectos, equipo pedagogo y los gestores comunitarios. “Estos últimos son monitores, que cuando son mayores de edad y tienen trayectoria larga con Tiempo de Juego se contratan para ser los coordinadores de las actividades”.

El respaldo de la comunidad y el trabajo en equipo han llevado a que hoy Tiempo de Juego impacte a unos 1.500 niños y jóvenes en una comuna con una población infantil que llega a los 50.000. Uno de ellos es Julio Pinilla. Comenzó como un muchacho jugando fútbol y hoy ya está casado y con familia. “Siempre ha sido una persona muy fuerte, tanto física como emocionalmente, y se lo peleaban dos pandillas. Cada una le ofrecía una cosa distinta. Él ya estaba con nosotros y bajo su responsabilidad estaban más de 60 niños. Con mucha valentía dijo que no”, cuenta William Jiménez, uno de los primeros en vincularse a la Fundación.

Una situación tan compleja como la de Milton*, a quien la vida y Tiempo de Juego le están dando una segunda oportunidad. Un delito lo puso en la cárcel de menores cuando ya era parte de la Fundación. A pesar de su error, se ganó el respeto y la admiración en el centro de reclusión por transmitir ese aprendizaje adquirido en Cazucá. Más adelante, no solo le valió una rebaja de pena sino que lo llevaron a otros centros para replicar ese modelo de enseñanza cargado de convivencia y paz.

“Aunque se equivocó, lo que aprendió en Tiempo de Juego le sirvió para compartirlo y enmendar en algo lo que había hecho mal. Él me decía una vez entre lágrimas que se había equivocado, pero que le daba mucho pesar cómo algunos muchachos estaban entregados a las drogas y que más que con pagar tiempo en la cárcel, él podía compartir algo positivo”, dice Jiménez, quien resalta que Milton volvió a Tiempo de Juego y en abril pasado fue nombrado el jugador especial, una figura similar a la del empleado del mes.

Ya con un campo de entrenamiento –el parque Tibanica readecuado con aportes de la Fundación Bavaria, aliada de la Fundación–, los niños y jóvenes se dan cita de lunes a sábado.

El respaldo a su labor los ha llevado a abrir espacios en otras disciplinas como baloncesto, porras, atletismo, música, teatro y periodismo, entre otras. Para Wiesner es mucho el camino ganado, pero mucho lo que falta. Su propósito es lograr que la comunidad asuma el control total de la Fundación. “Obviamente irnos para que siga un proyecto que se pueda manejar, que cumpla con todos los estándares de una fundación hay que capacitar a los chicos en aspectos más gerenciales, pero creo que Tiempo de Juego realmente va a lograr en unos 5 años dejarlos a ellos totalmente empoderados. Ese día vamos a decir, ahora sí vámonos para Cali, para las comunas de Medellín o para otro lugar en Bogotá”, remató.

Trabajo integral

A diario, los niños y jóvenes de la fundación reciben un refrigerio que se elabora en la panadería La Jugada. Esta es otro proyecto de Tiempo de Juego, que emplea a algunas madres de los jóvenes y que brinda servicio a la comunidad. Funciona en una casa de tres pisos en las lomas de Cazucá, en donde también opera el taller de estampado, donde se elaboran los uniformes para los niños. Allí, hace poco se estrenó un laboratorio creativo, que cuenta con un moderno estudio de grabación de música.

* Nombre cambiado para proteger a la identidad del menor.

**Artículo publicado originalmente el 6 de junio del 2014 en el diario El Tiempo

lunes, 26 de enero de 2015

Tercera edición del festival “Thinking Football”

En Bilbao, en febrero próximo, se celebrará el “Thinking Football Film Festival”, festival de cine y fútbol.



La Fundación Athletic Club, la Sala BBK y el Ayuntamiento de Bilbao celebrarán la tercera edición de su festival de cine y fútbol “Thinking Football Film Festival”, evento que se desarrollará del 9 al 14 de febrero del 2015 en la Sala BBK de Bilbao.

En esta ocasión se presentarán diez largometrajes documentales que “en conjunto, permiten realizar una reflexión sobre el papel del fútbol en las sociedades contemporáneas”, según explican los organizadores.

Los documentales provienen de países como Alemania, Brasil, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Polonia. En ellos se abordan temas como el papel social y político del futbolista, el fútbol como articulador de la inclusión social, la utilización del fútbol por parte de las autoridades políticas, entre otros.

Entre los trabajos se destaca “Foot et Immigration: 100 ans d’histoire commune”, documental escrito y dirigido por el exfutbolista francés Eric Cantona.

Con la participación de los espectadores, el festival entregará el “Premio del Público a la mejor película”, con el que se otorga un aporte económico al director ganador, que ha de donar a un proyecto social relacionado con el deporte.

Los ganadores de las ediciones anteriores fueron “Los Rebeldes del Fútbol” (Gilles Pérez y Gilles Rof, Francia, 2012) y “Next Goal Wins” (Mike Brett y Steve Jamison, Inglaterra, 2014).

*Con información del festival

Third Thinking Football Film Festival

Bilbao, February 2015


Thinking Football Film Festival is a film and football festival with a social theme organized by the Athletic Club Foundation and Sala BBK, with the collaboration of the Bilbao City council. The festival will be taking place between the 9th and 14th of February 2015 at Sala BBK, with free admission to all screenings.

The 2015 edition will be Thinking Football Film Festival’s third edition. In it, ten documentary films originating from countries such as Brazil, France, Germany, the United States, Poland or United Kingdom will be presented. These films address the social and political role of soccer players and clubs; soccer as the articulator of social inclusion, the use of soccer by political authorities, et cetera. Most of these documentaries are yet unpublished in Spain and are presented in S.O.V.

As every year, thanks to the viewers’ participation, the Audience Award to the best film, endowed with an economic prize that the director of the winning film will have to donate to a social project related to the sport, will be awarded. Previous years’ winners are the films Football Rebels (Gilles Perez and Gilles Rof, France, 2012), in the 2013 edition, and Next Goal Wins (Mike Brett and Steve Jamison, England, 2014) in 2014.

jueves, 22 de enero de 2015

Estado Islámico ejecuta a 13 niños por ver fútbol en televisión

Los menores fueron capturados mientras disfrutaban del partido entre Irak y Jordania por la Copa Asiática. Fueron ajusticiados en público con armas automáticas


Miembros del Estado Islámico (EI) ejecutaron a 13 adolescentes que seguían por televisión un partido de la Copa Asiática entre Irak y Jordania.

Los jóvenes fueron sorprendidos mirando el juego en la ciudad iraquí de Mosul, controlada por el EI. Fueron apresados y ejecutados en público con armas automáticas, según denunció el grupo disidente "Raqqa está Siendo Sacrificada en Silencio" (cuyo nombre apela al feudo del EI en el norte de Siria).

"Los cuerpos permanecieron en la intemperie y sus padres no pudieron recogerlos por miedo a ser también asesinados por la organización terrorista", reportó el grupo en su página web.

"Raqqa está Siendo Sacrificada en Silencio" es un pequeño colectivo de activistas que documentan en secreto la violencia brutal y la opresión que el EI ha traído a su ciudad natal.

El grupo explica que los 13 niños fueron capturados por militantes del EI en el distrito de Al-Yarmouk y acusados de vulnerar las leyes religiosas por ver fútbol. Su "crimen" fue anunciado por un altavoz en la calle antes de las ejecuciones.

*Con información de elperiodico.com