miércoles, 26 de noviembre de 2014

La “Duquesa de Vallecas”

Carmen Martínez es el rostro vivo de las gentes que serán el motor de cualquier transformación que viva España



Por Fernando Vega Lugo

En el mundo entero se han copado titulares de prensa con la muerte de la Duquesa de Alba Cayetana, de 88 años de edad. Falleció el pasado 20 de noviembre en medio de una vida de lujos y excentricidades que no distan en absoluto de todo lo que rodea las medievales instituciones que aún perduran en un país como España, lleno de contrastes y en medio de una crisis inmobiliaria que desde 2008 sacude a dicho país.

En medio de la pantomima mediática de la muerte de “la mujer con más títulos nobiliarios sobre la faz de la tierra” según la prensa, sale a relucir también su desbordante herencia que incluye un legado de más o menos 3.000 millones de euros y que se repartió por allá en 2011 en medio de una discusión con su familia producto de su tercer matrimonio.

La Duquesa de Alba, "la mujer con más títulos nobiliarios sobre la faz de la tierra"

De manera rimbombante la han llamado la “Duquesa Rebelde”, no por haber cuestionado la monarquía, ni por haber posicionado debates sobre sus títulos o el reparto de su fortuna, tampoco por el manejo que le daba a sus bastas propiedades, pues no fueron pocos los conflictos laborales que libró con los trabajadores de sus más de 34.000 hectáreas de tierras concentradas en Andalucía. El título de “rebelde” se lo dio la prensa rosa por sus escándalos sentimentales, por sus tres matrimonios, por sus más de 30 cirugías plásticas y hasta por haber sido fotografiada semidesnuda en una playa del Mediterráneo.

Y en un país de contrastes la noticia de la muerte de Cayetana a los 88 años, llega con la del desahucio de Carmen Martínez. Una anciana de 85 años, también española, dueña de apenas una casa con la cual se permitió avalar un préstamo para su hijo. Carmen no ostenta ni un título nobiliario, tampoco posee siquiera una hectárea, ni sale en portadas de revista cada vez que decide cambiar de esposo.

Sus fotos no son portada de Interview y al verle la cara no se ven rastros de cirugías o estiramientos de piel. Mas se puede ver en ella esfuerzo, dedicación, trabajo, constancia y otras virtudes que contrastan con la fachada “rebelde” que se creó en torno a Cayetana.

Su casa valía apenas 160.000 euros, ni siquiera un 1% de la fortuna total de la Duquesa de Alba. Sin embargo, pese a diversos apoyos de organizaciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, nada pudo detener el desalojo (o desahucio como lo llaman en España).

La noticia dio la vuelta al mundo en simultáneo que la de la muerte de Cayetana. El fin de semana los jugadores y las directivas del Rayo Vallecano –equipo del barrio de Carmen-, se comprometieron a costear un alquiler para Carmen. Un gesto digno de un club popular, cuyos jugadores no se ganan las fortunas de los grandes de su liga, pero cuya dignidad y solidaridad parece superar con creces la de las estrellas blancas o colchoneras que coexisten con el Rayito en Madrid.

Los títulos de la Duquesa de Alba se heredarán, como sus fincas o sus castillos, y mientras en España empieza a darse una discusión sobre la vigencia de la realeza y todo lo que esto implica, los contrastes de la desigualdad en un país que enfrenta grandes retos en lo político, lo económico y lo social se hacen evidentes incluso en las noticias que se exportan.

Mientras tanto Carmen se convierte en el símbolo de una realidad mundial, que solo en España padecen cerca de 50.000 personas cada año. Su cotidianidad es la de la mayoría de españoles, que serán el motor de los cambios que requiere un país que debe terminar de entrar en la modernidad, superando los viejos vestigios medievales y construyendo una auténtica República.

Por ello, esta Duquesa Vallecana –Carmen Martínez- es el rostro vivo de las gentes que serán el motor de cualquier transformación que viva España que, sin duda, debe partir de la abolición de los títulos nobiliarios, que en este caso le damos a Carmen en nombre de los desalojados y desposeídos que podrán tener algún día más de 34.000 hectáreas solo en España para vivir y trabajar.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Guinea Ecuatorial acoge Copa Africana

La Copa Africana de Naciones tiene nueva sede después de que el anfitrión inicial, Marruecos, desistiera de organizar el torneo en las fechas previstas por temor al ébola


La Confederación Africana de Fútbol (CAF) otorgó a Guinea Ecuatorial la sede de la Copa Africana de Naciones del 2015, después de que el anfitrión original, Marruecos, desistiera de organizar el certamen en las fechas inicialmente estipuladas a causa de la propagación del virus del ébola.

El mandatario de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, aceptó acoger el campeonato tras reunirse con el presidente de la CAF, el camerunés Issa Hayatou.

La CAF retiró la sede a Marruecos pues ese país se negó a organizar el torneo en las fechas previstas (entre el 17 de enero y el 8 de febrero próximo) por lo que se optó por el cambio de sede. El calendario completo del certamen se conocerá el 3 de diciembre.

La selección marroquí quedó descartada del torneo y además se estudian otras sanciones contra ese país, que había pedido posponer la competición argumentando el brote del ébola, que ha causado más de 5.000 muertes en África occidental, sobre todo en Guinea, Sierra Leona y Liberia.

sábado, 22 de noviembre de 2014

El Rayo Vallecano ayuda a anciana desalojada de su casa en España

Cuerpo técnico y jugadores del club de Vallecas se solidarizan con una mujer de 85 años expulsada de su vivienda por una deuda



Por BBC Mundo

El Rayo Vallecano, equipo de fútbol de la liga española, anunció este sábado que ayudará económicamente a una mujer de 85 años expulsada de su casa por una deuda de su hijo.

El caso de Carmen Martínez levantó indignación en las redes sociales en España, ya que la mujer fue obligada a abandonar su casa en Madrid en la que llevaba viviendo más de 50 años.


Su hijo la utilizó como aval en un préstamo de casi 50.000 dólares que contrajo hace cuatro años con un particular y que no ha podido devolver por problemas económicos tras una separación.

En el momento de la expulsión de Carmen, este viernes, la deuda superaba ya los 86.000 dólares.

Un nieto de la mujer intentó negociar con el acreedor, pero este no quiso y dejó el caso en manos de la justicia para poder quedarse con la casa.

Ayuda

La familia de Carmen no tiene lugar para acogerla. "La podemos tener algún fin de semana, pero no hay hueco para ella", explicó al diario El País su nieto Luis Miguel, de 30 años.

La mujer sufrió un intento de desahucio (expulsión del departamento por parte de una comitiva judicial ayudada por la policía) en octubre, pero los activistas lograron detenerlo.

El Rayo Vallecano anunció que pagará un alquiler a Martínez mientras viva.

"Nosotros no nos vamos a quedar parados y vamos a ayudar a esa señora. No solo yo, sino el cuerpo técnico, los jugadores, todos", dijo el entrenador del equipo, Paco Jémez.

"Estoy muy orgulloso de poder echar una mano y me gustaría ayudar a más gente, pero esto es imposible. Esta situación en particular, por ser una señora del barrio, que nos atañe, nosotros como club no podemos pasar la oportunidad de ayudar", concluyó.

viernes, 21 de noviembre de 2014

"Chicharito" Hernández se solidariza con las protestas por Ayotzinapa

El delantero mexicano publicó en sus redes sociales un mensaje de apoyo a las diferentes manifestaciones del 20 de noviembre


Javier Hernández se sumó a las manifestaciones por los 43 normalistas desaparecidos en Iguala (Guerrero) el pasado 26 de septiembre.

El jugador del Real Madrid publicó una foto con una sudadera negra para demostrar su apoyo a las diferentes movilizaciones del 20 de septiembre en México y otros lugares del mundo. Acompañó la imagen con las etiquetas #TodosSomosAyotzinapa y #UnidosPorAyotzinapa.

No es la primera vez que "Chicharito" muestra su solidaridad, pues el 24 de octubre pasado mandó su apoyo a los familiares de los normalistas.

Deportistas se suman, artistas también

Otras figuras del deporte mexicano han manifestado su apoyo a la cauda de Ayotnizapa a través de las redes sociales.

Figuras como el basquetbolista Lorenzo Mata y el futbolista de Querétaro, Yasser Corona, han publicado mensajes referidos al tema.

Durante su presentación en los Latin Grammys, el grupo Calle 13 también se solidarizó con los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, así como el cantautor panameño Rubén Blades.

Con información de Récord

domingo, 16 de noviembre de 2014

Livorno and communism

The Amaranto’s fans have led fundraising initiatives after earthquakes in L’Aquila and Haiti, voiced their sympathy with Palestinian and Irish nationalists and unveiled birthday messages to Joseph Stalin and Fidel Castro.


By Greg Lea

At first glance, a trip to Livorno’s Stadio Armando Picchi appears to be an ordinary footballing experience. The 19,000-capacity arena may rarely sell out, but the area behind one goal is invariably densely populated with Livorno’s most vociferous followers, who congregate there to sing songs, display banners and wave flags.

So far, so normal. Yet on closer inspection, there is nothing conventional about Livorno’s supporters at all. The songs they sing do not just hail their star striker’s goalscoring abilities, they praise Che Guevara’s revolutionary spirit. The banners they display do not just disparage their rivals, they express solidarity with their employment troubles. The flags they wave are not Tuscan or Italian, but Cuban and Soviet Russian. Livorno fans are proudly Communist, and their home matches are used as an opportunity to show it.

Italy only became a united nation in 1861, and Livorno’s own history is perfectly representative of the country’s previous existence as a patchwork of competing city-states ruled by different dynasties. Built as a coastal fortress to protect the powerful Pisans from attack in the eleventh century, Livorno went on to be owned by Genoa and Florence before becoming a city in its own right.

It was in its period under Florentine ownership that today’s left-leaning political tendencies began to surface: the Medici family, who ruled the Republic of Florence for four centuries from the 1300s, built a new port in Livorno to improve trade and encouraged merchant workers from any background to move into the city and make it their home. Jews, Turks, Persians, Moors, Greeks and Armenians all did exactly that, creating a cosmopolitan mix of different ethnicities and religions; despite the diverse backgrounds, a strong sense of camaraderie and unity was soon fostered among the new Livornese citizens, the majority of whom worked long, hard days as dockers or fishermen. The workers were not afraid to protest against their wealthy bosses if they felt they were being unfairly treated, and when the unification of Italy led to Livorno losing its status as a free port, the people of the city demonstrated their inclination for activism by vocally challenging the decision in public.

It was within this political setting and social context that the Italian Communist Party formed in Livorno in 1921. Antonio Gramsci and Amadeo Bordiga, disenchanted members of the Partito Socialista, broke away to form the new group, deliberately choosing a birthplace where their cause would garner instant support. The party was banned by Benito Mussolini’s fascist regime a few years later, but went on – along with the city of its inception – to play a key role in the nation’s resistance movement. Even today, Livorno regularly elects far-left candidates in both regional and national ballots, its socialist identity now firmly entrenched.

The politicisation of football fan groups in Italy is a direct result of the country’s regionalism and post-Second World War history. From 1946 to 1992, the Christian Democratic party won the most votes in every single election for both of the country’s legislative chambers, their centrist positioning and catch-all nature allowing them to appeal to constituents from right across the political spectrum.

As time wore on, this led to disillusionment and frustration among sections of the electorate: the broad church setup of the Christian Democrats combined with the inevitability of their success meant that citizens felt their views were not being truly represented, and everyday life became increasingly politicised as people sought other outlets for their ideological beliefs. Football became one of the principal vehicles for expression, and clubs’ ultras began to revive or intensify political identities based on their town or city’s unique social history.

This helps to explain the atmosphere at Livorno matches, which are about far more than just the football. Aside from the aforementioned songs, banners and flags, the Amaranto’s fans have led fundraising initiatives after earthquakes in L’Aquila and Haiti, voiced their sympathy with Palestinian and Irish nationalists and unveiled birthday messages to Joseph Stalin and Fidel Castro. They have also developed friendships with the fellow left-wing fanbases of Marseille, Besiktas, St Pauli, Celtic and AEK Athens, while fierce rivalries exist with Italian sides Lazio and Verona, whose followers tend to be on the far-right. These relationships reinforce Livorno’s political character, and it is now very difficult to envisage a dilution or fragmentation of their collective identity.

Most young fans dream of one day representing their childhood club, and Cristiano Lucarelli was no exception. Born in Livorno in 1975, Lucarelli realised his lifelong ambition in 2003 when he signed for his hometown club from Torino, taking a £350,000 pay cut and dropping down a division to do so. “Some players buy a yacht or Ferrari [with their wages]”, the striker explained shortly after joining. “I just bought a Livorno shirt”.

Lucarelli was a hero to the Livornese public not just because of his on-field exploits – the target man netted 102 goals in 174 league games across two spells – but due to his political and social beliefs and willingness to voice them.  He introduced himself to the Italian public by revealing a Che Guevara t-shirt after scoring in an under-21 international against Moldova, an action that saw him ostracised from the Italy setup as the football authorities tried to steer clear of unnecessary controversy.

A particularly good domestic performance was dedicated to 400 sacked Florentine factory workers, meanwhile, and the number 99 jersey Lucarelli – who used the socialist anthem ‘Red Flag’ as his ringtone – adorned at Livorno was a tribute to the club’s leftist ultra group, the Brigate Autonome Livornese, who were formed in 1999. Lucarelli was the perfect embodiment of what it meant to be from Livorno, and the fans loved him for it.

Relegated back to Serie B from Italy’s top-flight last season, Livorno and their fans will be under much less scrutiny this campaign. Their worshipping of Castro and Guevara and pledges of solidarity with proletarians across the world are definitely not for show, though, and the dogmatic affirmations would likely continue even if they were the only people inside the stadium.

The fans’ actions have occasionally landed the club in trouble in the past – the booing by some supporters during a tribute to Italian troops killed in Iraq led to widespread condemnation, despite Livorno fans insisting that they were merely voicing their disapproval at Italy’s involvement in the war – but, for better or worse, the Amaranto are unlikely to tone down their public avowals of the Livornese political creed any time soon. The football may not always sparkle and Livorno certainly lose their fair share of games but, according to the club’s followers and the famous Chilean communist song, ‘the people united will never be defeated’.