jueves, 3 de julio de 2014

Argelia dona su premio mundialista a Gaza

Los jugadores cederán más de seis millones de euros a la comunidad palestina, que sufre una nueva embestida israelí.


Un multitudinario recibimiento tuvo la selección de Argelia

Argelia ha sido una de las grandes revelaciones del Mundial de Brasil. El equipo dirigido por Vahid Halilhodzic eliminó a Corea del Sur y Rusia, y llegó hasta octavos de final, instancia en la que cayó 2-1 ante Alemania en tiempo extra.

La única selección árabe del torneo se ganó la simpatía de muchos aficionados al fútbol por su estilo de juego, atrevido y ofensivo. Los triunfos de los "zorros del desierto" no sólo se celebraron en Argelia, sino también en Sahara Occidental, Palestina y Corea del Norte. Y en muchos hogares donde se sigue el Mundial.

Este jueves, el delantero Islam Slimani dio una noticia que acrecentó las simpatías internacionalistas hacia la selección argelina. El delantero del Sporting de Portugal, una de las grandes revelaciones de la copa, dijo a su llegada al país que el equipo donará la prima conseguida por alcanzar los octavos de final (6,5 millones de euros) a la Franja de Gaza para ayudar a las víctimas de los más recientes ataques israelíes.

Argelia dio ejemplo frente a otras selecciones africanas que vivieron problemas de convivencia y causaron polémicas con sus federaciones por los premios económicos. Algunos jugadores llegaron a amenazar con no jugar si no recibían sus bonificaciones.

Los argelinos, en cambio, dieron un gesto humilde y humanitario al donar su premio a los palestinos. "Ellos lo necesitan más que nosotros", aseguró Slimani.

El acto humanitario le da la vuelta al mundo, mientras las noticias de los ataques sobre Gaza pasan desapercibidas para muchos.

El gesto, además, contrasta con el comportamiento de otras selecciones y jugadores, cegados con el poder del dinero y prestos a venderse al mejor postor.

Un antecedente similar fue la iniciativa llevada a cabo por la selección de Grecia. El conjunto heleno renunció a sus premios con la propuesta de que ese dinero se inviertiera en construir y mejorar las instalaciones deportivas para la selección.

miércoles, 2 de julio de 2014

Cappa habla sobre el Mundial, el barrio y la "FIFA mafiosa"

Entrevista de La Garganta Poderosa con el entrenador argentino Ángel Cappa



Desde el poderoso día que nos visitó en Zavaleta, siempre poniendo el cuerpo y la jeta, Cappa nos contagió la obsesión de defender cada gol, con la misma pasión que esa tarde tomó un aerosol, para pintar una utopía en la pared de la ranchada: "El fútbol será alegría, o no será nada".

Distanciado del periodismo, "porque hace rato está al servicio del poder", entiende que "el patriotismo no pasa por una camiseta que defender", sino por dónde te vas a parar "cuando las multinacionales te vengan a saquear".

Militante del fútbol bien jugado y del deporte como divertimento, asegura que "hasta el momento, Belgica ha decepcionado a los que esperaban un mayor atrevimiento".

Y mientras hace un balance del arranque de la Selección, confiesa que La Garganta le genera "mucha ilusión", porque "es imprescindible que el pueblo tenga sus propios medios de comunicación".

Entrenador, maestro y gran pensador de lo nuestro, Ángel nos recibió en su hotel para hablar "del crecimiento de Lionel", entre otro montón de cosas, como que "la FIFA es una organización con características mafiosas".

Gran mano a mano, con un ser humano que más de una vez le puso el pecho a las villas... Alto filósofo en zapatillas.

lunes, 30 de junio de 2014

Alemania-Argelia, 32 años después del pacto de la vergüenza

Los árabes no olvidan el arreglo entre Alemania y Austria que los dejó fuera del Mundial de España '82

El 16 de junio de 1982, Argelia venció 2-1 a Alemania Occidental

El Alemania-Argelia se presenta como uno de los choques más desiguales de los octavos de final del Mundial de Brasil. Pero la historia le pone un gran aliciente al partido.

El 16 de junio de 1982, Argelia sorprendió al mundo con una victoria inimaginable sobre Alemania, que en su estreno en el Mundial de España perdió 1-2 ante el conjunto africano en una de las mayores sorpresas de la historia de la Copa del Mundo.

Aquel día, los Zorros del Desierto firmaron una gesta que sólo ha conseguido igualar 32 años después el equipo de dirige el bosnio Vahid Halilhodzic, que ha conducido a la Argelia del siglo XXI hacia los octavos de final por primera vez en su historia.

Ahora, se verá las caras ante Alemania y la memoria del cuadro árabe no puede evitar rememorar un día inigualable y de paso vengar el llamado Pacto de Gijón entre germanos y austríacos que los eliminó del torneo.

Argelia quedó encuadrada en el Mundial de España en el grupo C junto a Alemania, Austria y Chile. A priori, era la selección más débil y parecía condenada a una eliminación temprana que evitaría su pase a una segunda fase de grupos. Sin embargo, acabó luchando hasta el final y sólo se quedó fuera por un nefasto pacto entre germanos y austríacos.

Hazaña en El Molinón

Antes, Argelia había vencido a Alemania en el estadio de El Molinón del Sporting de Gijón. Con un fútbol alegre y combativo, puso contra las cuerdas a uno de los mejores equipos del Mundial. Dos momentos concretos de aquel duelo son muy recordados en Argelia.

Fueron los dos goles que hicieron vibrar a todo un país. Los dos llegaron en la segunda parte. El primero, lo marcó Rabah Madjer, uno de los mejores futbolistas de la historia de Argelia. En el minuto 58, hizo el primero de su equipo para conseguir su segundo tanto más importante de su carrera tras el que marcó de tacón con el Oporto en la final de la Copa de Europa de 1987. Aquel fue su otro gran momento deportivo.

Empató Karl-Heinz Rummenige, pero un minuto después fue Lakhdar Belloumi quien hizo el segundo para dar la victoria a Argelia. Fueron momentos inolvidables que todavía recuerdan ambos.

"Pasamos a la historia del fútbol de Argelia en nuestro debut. Fue un partido difícil porque los alemanes eran poderosos, pero peleamos duro e hicimos una actuación memorable. Después de diez pases rápidos me llegó el balón y poco después del empate alemán, batí a Schumacher, uno de los mejores porteros del mundo en ese momento", recordó Belloumi en una entrevista concedida a la FIFA.

¿Habrá revancha?

Madjer, por su parte, afirmó que para él fue "un gran honor" haber logrado el primer gol de Argelia en la historia de los mundiales de fútbol. Y, ahora, espera que sus compatriotas vuelvan a hacer una gesta parecida en Porto Alegre, ciudad donde se repetirá el mismo partido 32 dos años después, aunque esta vez en octavos de final.

"¿Por qué no puede haber sorpresa? Nuestra victoria es una fuente de motivación para los jugadores. Alemania tiene un equipo fuerte, pero el fútbol y la lógica no siempre van de la mano", apuntó Madjer.

"Tienen su lugar en la historia al igual que lo hicimos en 1982. Esta nueva generación de oro del 2014 ha llegado a la segunda ronda y los nombres de los jugadores serán recordados para siempre", agregó Belloumi.

Después de aquel encuentro en el que vencieron a la gran Alemania, Argelia perdió contra Austria 2-0. En la última jornada, ganaron a Chile 3-2, pero fue insuficiente por culpa del pacto de El Molinón, en el que germanos y austríacos firmaron el único resultado que clasificaba a ambos y eliminaba a los africanos: el 1-0.


Fue un encuentro bochornoso. Alemania, tras marcar su gol a los diez minutos, dejó de jugar. Austria tampoco hizo nada y Argelia se quedó fuera.

Ahora, 32 años después de la gesta argelina contra Alemania, la nueva generación de oro de los Zorros del Desierto espera repetir la hazaña de sus mayores y cerrar la ofensa germana por la que todo un país clama venganza.

Con información de EFE

viernes, 27 de junio de 2014

En defensa de Luchito

Luchito es un hijo del pueblo uruguayo. El Luchito que cuidaba carros y barría calles para ayudar a su mamá, ya no solo es el relato de un niño uruguayo, sino de cualquier niño de cualquier barrio de Latinoamérica.


Por Fernando Vega Lugo

“Seamos fieles hasta el final con los nuestros. Porque son las mayorías del mundo”. 
Pepe Mujica en “De Zurda”

En el país donde el Código Penal es el megáfono por el cual se hace política, no es extraño que con el mismo sensacionalismo que se habla del caso Colmenares, de los violadores, de los conductores borrachos, se hable del “mordisco” de Luis Suárez.

Y, para seguir con las analogías, con el mismo talante moral que Alejandro Ordóñez sanciona e inhabilita a Piedad o a quien se le atraviese en el camino, la institución que gobierna las federaciones de fútbol a nivel internacional –el gran cáncer del fútbol-, le prohíbe a Luchito no sólo jugar el Mundial, sino lo margina del deporte por cuatro meses. Además, lo veta de asistir a un estadio, como si sus mordiscos tuviesen AH1N1 o antrax.

Luchito es un hijo del pueblo uruguayo. Ningún jugador de la celeste es tan uruguayo como él. Tampoco ninguno hace tantos goles. Nunca había visto una estrella del fútbol moderno que en lugar de ser novio de una supermodelo, fuese novio de la minita que conoció a los 15 años, lo sacó del alcohol y lo llevó a superar la separación de sus padres.

El Luchito que cuidaba carros y barría calles para ayudar a su mamá, ya no solo es el relato de un niño uruguayo, sino de cualquier niño de cualquier barrio de Latinoamérica, cuyo sueño es vivir de patear la pelota y hacer feliz a los suyos con unos cuantos euros que puedan atravesársele en el camino.

“Que es antideportivo, que es reincidente, que es un gamín”. De pronto todo eso es cierto. Ah, pero también es cierto que la sanción es totalmente desproporcional. ¿Acaso no pasa todos los días en el fútbol que se dan patadas criminales, se deja por fuera al rival cuatro meses y a las dos fechas está el agresor jugando? ¿Alguien sabe acaso de cuánto fue la sanción a Paul Dummett luego del hachazo que casi deja al “Pistolero” por fuera de Brasil? O bueno, mejor pensemos cuánto tiempo va a estar por fuera de las canchas Chiellini tras el mordisco de Luchito. En el fútbol hay situaciones en las que los agresores sacan ventaja o evitan jugadas de gol, etc. Lo de Luis no es así. No lo hace de ventajoso, no gana el balón, ni marca goles mordiendo. Los sicólogos, tal vez, pueden explicar lo que la Federación Internacional de Fútbol Asociado no tiene autoridad moral para sancionar.

Pero peor aún ¿Qué justificación tiene que ni siquiera pueda estar en el Maracaná alentando a su selección como el hincha que siempre ha sido?

Suárez es funcional, para Adidas, para MC Donalds, para la Federación Internacional de Fútbol Asociado, para el Liverpool, para todos. Ahora quizá no tanto, porque a todos ellos les gusta hablar de “valores”. Los de la competencia, los del mercado, los del “más fuerte” y los que ellos han considerado de manera arbitraria como “juego limpio”. Porque, insisto, juego limpio es un guadañazo en los meniscos, pero ni en las curvas un mordisco que no incide en el juego, lejos de la pelota y de la visual del propio árbitro.

Al margen de todo, hay que salir en defensa de Luchito, aún cuando parezca una herejía, porque con la admiración al ídolo, tengo que decir que no me tiembla cuando los míos son James, Yepes, Cuadrado y Ospina.

Me hubiese encantado eliminar a Uruguay en el Maracaná, salir a la calle a celebrar con espuma y maicena, abrazando desconocidos, pero además, haberles ganado con Luchito en la cancha. ¿Qué gracia ganarle a Argentina sin Messi, a Holanda sin Robben o a Brasil sin Neymar? ¡Pero qué carajos!, a la Federación Internacional de Fútbol Asociado no le importa el espectáculo.

¡Qué luego lo “castiguen”! Pero que no nos castiguen a nosotros privándonos de verlo jugar fútbol, ni mucho menos de ganarle a Uruguay con Luchito a bordo. Ah, y ante todo, que alguien se preocupe por él, porque no puedes andar por ahí mordiendo gente, pistolero querido. No te tienen que castigar ¡Te tienen que ayudar ídolo!

jueves, 26 de junio de 2014

La previa de la “guerra del fútbol” de 1969

Un 26 de junio, el de 1969, la república de El Salvador rompe relaciones diplomáticas con Honduras en lo que se considera el preludio de la “guerra de las 100 horas” o la “guerra del fútbol”.


Por Notas.org.ar

En 1969 los países miembros de la Confederation of North, Central American and Caribbean Association Football (Concacaf) estaban definiendo las clasificaciones para el próximo Mundial de México 1970. Los ganadores de los cuatro grupos de la primera ronda, que debían enfrentarse en dos seminfinales, fueron Estados Unidos y Haití, por un lado, y Honduras y El Salvador, por otro.

La primera semifinal entre ambos países centroamericanos se juega en Tegucigalpa, capital de Honduras, y los locales se imponen por 1 a 0. El partido de vuelta se juega una semana más tarde en El Salvador y la selección local triunfa por 3 a 0. Esta victoria se produce en el marco de una fuertísima campaña antihondureña del gobierno y los medios de El Salvador, que deriva en incidentes en el estadio y en la persecución de la delegación hondureña hasta la frontera.

El contexto de la escalada de agresiones, por supuesto, poco tenía que ver con el fútbol. Ambos países estaban dirigidos por gobiernos militares (Oswaldo Enrique López Arellano en Honduras y Fidel Sánchez Hernández en El Salvador) y la situación económica era crítica. El Salvador, con una burguesía algo más desarrollada, consideraba a una Honduras meramente agroexportadora como el destino natural de su producción industrial. A principios de año el gobierno Hondureño comienza a poner restricciones a las importaciones de su vecino y decide impulsar una reforma agraria que expulsa a miles de hacendados salvadoreños afincados en esas tierras por lo menos desde la década del 20.

Esta decisión se constituye en un buen motivo para la persecución de los trabajadores salvadoreños en Honduras, llevada adelante particularmente por el grupo paramilitar conocido como “La mancha brava”. Miles de salvadoreños debieron abandonar Honduras por el acoso creciente, que se acentuaría luego de la goleada a la selección hondureña con agresiones y saqueos a casas y negocios de salvadoreños en Honduras. Los medios jugaron un rol muy importante en la escalada, propagando discursos chovinistas y violentos en ambos países.

Así las cosas, debía jugarse el partido definitorio. La FIFA dispone que se juegue el 27 de junio en el Estado Azteca mexicano. Producto de las agresiones desatadas en el partido previo y sus repercusiones en Honduras, el gobierno de El Salvador decide romper relaciones diplomáticas con Honduras el 26 de junio, víspera del partido definitorio. En tierras mexicanas el partido se desarrolla con normalidad, aunque con juego fuerte, y la selección salvadoreña gana 3 a 2 en tiempo suplementario. Ganador de su semifinal, El Salvador enfrenta a Haití y, luego de una serie de tres partidos, se clasifica para el mundial al vencer el Kingston a la selección local por 1 a 0.

Sin embargo, el histórico éxito futbolítistico que le permite por primera vez la clasificación a un Mundial, no descomprime las tensiones belicistas. Y el 14 de julio El Salvador lanza una ofensiva militar sobre territorio hondureño, en la que logra ocupar 1600 kilómetros cuadrados. La llamada “guerra del fútbol” (bautizada así por el reportero polaco Ryszard Kapuściński) duró apenas cinco días, pero dejó entre 4 mil y 6 mil víctimas civiles y provocó el éxodo de entre 60 y 130 mil salvadoreños residentes en Honduras. El 18 de julio la OEA decreta un cese el fuego y ambas naciones lo acatan, pero continúan en estado de guerra latente hasta que en 1980 restablecieron relaciones bilaterales. El conflicto limítrofe se resolvió en 1992 ante la Corte Internacional de La Haya.