lunes, 9 de junio de 2014

Campeão mundial de 1978 vai passar a Copa nas favelas cariocas

Convidado pela revista "La Garganta Poderosa", vai participar de uma cobertura alternativa do torneio


Folhapress

René "El Loco" Houseman sempre foi um jogador de futebol único. Como centenas de outros ex-atletas profissionais, ele estará no Brasil para acompanhar a Copa do Mundo. Mais uma vez, será diferente de todos os demais.

Houseman, ex-atacante campeão mundial com a seleção argentina em 1978, visitará o Rio de Janeiro durante a competição. Não vai se hospedar em hotel de luxo. Sua casa será as favelas. De início, vai ficar em Santa Marta, localizada próxima ao bairro de Botafogo, na zona sul carioca. El Loco estará por lá, circulando por comunidades carentes da cidade por quase todo o torneio.

Convidado pela revista "La Garganta Poderosa", vai participar de uma cobertura alternativa do torneio da Fifa. Comentará o evento para moradores das favelas, mas dentro de "uma visão social", segundo informações da revista que cobre temas "villeros" (de favelas).

"Não sei se o certo é dizer que vamos cobrir o Mundial. Creio que vamos descobri-lo para tantas pessoas que não terão oportunidades de ver os jogos pessoalmente e necessitam de muitas coisas dos governos", disse o ex-jogador do Huracán.

A estadia de Houseman e das outras 12 pessoas incluídas no projeto, além da logística para organizar debates e os comentários, serão pagas pelo Conselho Latino-americano de Ciências Sociais.

"Nem pedi tempo para pensar. Quando fiquei sabendo do projeto foi um 'sim' automático. É proposta que tem tudo a ver comigo, com o que sou e de onde vim. Não apareceu um segundo de indecisão. Tive certeza de que era o certo", afirma Houseman.

Ele passou os últimos 45 dias em acampamento próximo ao Obelisco, no centro de Buenos Aires. Reivindicava, com outras pessoas, a urbanização das favelas da capital argentina.

"Eu nunca me importei em fazer o que os outros jogadores faziam. Sempre fiz o que achava certo e justo. Acho que sou assim até hoje", finaliza.

Houseman passou quase a vida inteira em Bajo Belgrano, favela próximo ao luxuoso bairro de Palermo. Quando foi convocado para o Mundial de 1974, na Alemanha, aos 24, ainda morava por lá. O mesmo quatro anos mais tarde, quando veio o chamado de César Luis Menotti para jogar a Copa. Foi campeão. Um rebelde, de esquerda, em um título usado pelo governo militar do general Jorge Rafael Videla.

"Eu sempre morei em favela. Sempre gostei de lá. E se gostava, me sentia bem e era onde estavam meus amigos, por que sairia de lá?", questionou.

É o mesmo Houseman que faltava a treinos no Huracán para atuar em partidas de várzea pelo time do seu bairro. Que detestava os treinos de manhã porque o privavam da oportunidade de ficar na rua conversando até tarde com os amigos.

O atacante que, a pedido do Huracán, alugou apartamento em bairro de classe média de Buenos Aires nos anos 70. Não aguentou dois meses. Voltou para Bajo Belgrano reclamando que faltava vida no prédio conseguido pelo clube onde foi campeão nacional. Ninguém falava com ninguém.

Conversar é o que ele mais pretende fazer nos tours para falar nas favelas brasileiras. Sobre Copa do Mundo e todo o resto. Principalmente, todo o resto.

"É uma oportunidade histórica. O futebol não é da Fifa. Não é das grandes marcas. É da 'gente'", explica, citando a palavra preferida dos argentinos para se referir ao povo.

domingo, 8 de junio de 2014

Selección Colombia indígena se tituló campeona en cuadrangular amistoso

El torneo se jugó en Temuco (Chile), territorio ancestral del pueblo mapuche.


Por Comunicaciones ONIC

Futbolistas indígenas pertenecientes a catorce pueblos de Colombia dejaron en alto los colores de la bandera de la ONIC en el marco del cuadrangular de lanzamiento continental de la Copa Americana de Fútbol de los Pueblos Indígenas, evento desarrollado en Temuco (Chile), territorio ancestral del Pueblo Mapuche.

La preselección colombiana de fútbol indígena alcanzó el primer puesto del cuadrangular al empatar su primer partido 1 a 1, y triunfar en los tiros desde el punto penal; mientras que en su segundo encuentro superó por marcador de 3 a 2 y se quedó con el título de campeón.

La Preselección Colombia de Fútbol de los Pueblos Indígenas estuvo integrada por 20 jugadores pertenecientes a los pueblos Yukpa, Wayúu, Zenú, Huitoto, Siona, Misak, Arhuaco, Embera Chamí, Embera Katío, Awá, Inga, Nasa y Tikuna.

“Los muchachos jugaron súperbien, se entendieron bastante durante los dos encuentros y el nuevo bloque de defensores que convocamos le cambió la dinámica de juego al grupo. El resto de equipos quedó gratamente sorprendido con el nivel de juego de nuestros indígenas”, declaró Juan Pablo Gutiérrez, coordinador del Primer Campeonato Nacional de Fútbol de los Pueblos Indígenas, quien viajó a Temuco como jefe de la delegación deportiva.

La delegación deportiva de Colombia fue recibida el primer día en el aeropuerto de Temuco por delegaciones del Pueblo Mapuche y de la Asociación Nacional de Pueblos Originarios (ANPO), quienes matizaron la bienvenida con bailes tradicionales y expresiones autóctonas de la tierra Mapuche.

Posteriormente, los futbolistas indígenas de Colombia se reunieron con el Alcalde de Temuco en el palacio de gobierno, estuvieron en la Gobernación de La Araucanía, donde el gobernador Francisco Huenchumilla los recibió y brindó la bienvenida. Los miembros de la delegación indígena colombiana hablaron con sus anfitriones chilenos sobre la apuesta social que significa un campeonato de ésta naturaleza para los pueblos indígenas del Abya Yala.

En la rueda de prensa de lanzamiento de la Copa Americana de Futbol de los Pueblos Indígenas estuvo presente el exfutbolista Elías Figueroa, considerado el jugador de fútbol más importante en la historia deportiva chilena. Figueroa le extendió su apoyo al proyecto, e incentivó a los jugadores nativos a dar lo mejor de ellos durante el desarrollo del torneo. De igual manera, le envió un mensaje a Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, su amigo personal, anunciándole que se verán en Colombia en el marco de la Copa Americana.

“Los hermanos del Pueblo Mapuche nos trataron como a hermanos, los futbolistas indígenas de Colombia se mostraron muy contentos con la acogida, por las atenciones recibidas y por la amplia visibilidad que tuvo el evento a nivel de la prensa chilena y los medios internacionales”, explicó Juan Pablo Gutiérrez.

sábado, 7 de junio de 2014

Messi se suma a la lucha de las Abuelas de la Plaza de Mayo

Saldrá en el video "Hace 10 mundiales que te estamos buscando", en el que junto a Mascherano y Lavezzi pide colaborar con su labor.


Lionel Messi se sumó a la lucha por la búsqueda de los nietos desaparecidos durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

El astro aparecerá, junto con sus compañeros de selección Javier Mascherano y Ezequiel Lavezzi, en un video titulado "Hace 10 mundiales que te estamos buscando".

El entrenador Alejandro Sabella también forma parte del "spot", en el que el plantel de la Selección Argentina pide colaborar con la tarea que llevan adelante las Abuelas de la Plaza de Mayo.

El video, que fue filmado en el predio de Ezeiza, a las afueras de Buenos Aires, será difundido en la antesala del Mundial de Brasil.

Hasta el momento, 110 niños robados durante la dictadura recuperaron su identidad, aunque aún hay más de 400 denuncias pendientes por casos similares y unas 300 familias han depositado datos en bancos de ADN con la esperanza de recuperar a sus hijos y nietos desaparecidos.

jueves, 5 de junio de 2014

Evo Morales asistirá a la inauguración del Mundial

El mandatario, fanático del fútbol, fue invitado por el gobierno brasileño.



El presidente de Bolivia, Evo Morales, asistirá a la inauguración del Mundial Brasil 2014, programada para el próximo jueves en Sao Paulo.

"El presidente Morales nos hará el honor y el placer de ir a Brasil para la apertura de la Copa, esto ya está confirmado", dijo el encargado de Negocios de la embajada brasileña en La Paz, Antonio José Rezende de Castro.

"Estará el día 12 y va a volver inmediatamente porque tenemos la reunión del G77 en Santa Cruz", agregó el diplomático en una rueda de prensa en La Paz.

La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, invitó a Morales, un gran aficionado al fútbol, y a otros mandatarios a la inauguración del evento deportivo.

Según Rezende de Castro, "muchos jefes de Estado y de Gobierno estarán presentes en distintos momentos de la Copa, no necesariamente en la apertura".

Entre las autoridades que han confirmado su presencia en el Mundial está la presidente de Chile, Michelle Bachelet.

El presidente Morales coincidirá en Brasil con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, y tras la inauguración, viajarán juntos a Bolivia para participar en la Cumbre de los 77 países en desarrollo (G77) que se realizará el 14 y 15 de junio en Santa Cruz.

Rezende de Castro indicó que como Rousseff tendrá que recibir a los jefes de Estado que lleguen a Brasil para el evento futbolístico, no está confirmada aún su asistencia a la Cumbre.

Con información de EFE

miércoles, 4 de junio de 2014

El planeta se dará cita en Brasil

"Nuestra gente se ha liberado de los prejuicios elitistas y colonialistas y ha comenzado a creer en sí misma y en el potencial de su país. Ha descubierto que, además de ganar campeonatos de fútbol, puede también superar el hambre, la pobreza, la falta de productividad y la desigualdad social".


Por Luiz Inácio da Silva

Cuando yo era presidente puse mucho empeño en llevar a Brasil la Copa del Mundo de Fútbol 2014. Lo que me movía no eran tanto los intereses económicos o políticos, sino principalmente lo que el fútbol significa para la gente en todo el mundo, y sobre todo para los brasileños. El pueblo de Brasil apoyó con entusiasmo la idea, rechazando el sesgo elitista de que un acontecimiento así “es solo para países ricos”, puesto que de ese modo se olvida que Uruguay, Chile, México, Argentina, Sudáfrica y el propio Brasil ya organizaron antes ese campeonato. El fútbol es el único deporte auténticamente universal, querido y practicado en casi todos los países, por personas de diversas clases sociales, grupos étnicos, culturas y religiones.

Quizá ninguna otra identidad nacional esté tan estrechamente ligada al fútbol como la brasileña. El fútbol no solo lo han asimilado diversas razas sino que, de diversas maneras, su gracilidad y su mezcla lo han transformado. A los pies de los jugadores de origen africano el fútbol incorporó un ritmo, una belleza y un arte nuevos. Durante muchos años fue uno de los pocos ámbitos, junto al de la música popular, en el que los afrobrasileños podían desplegar sus talentos, enfrentándose a la discriminación racial con un júbilo libertario. El fútbol y la música suelen ser las primeras cosas que los visitantes recuerdan cuando hablan de Brasil.

Para nosotros, el fútbol es más que un deporte: es una pasión nacional, que va mucho más allá de los clubes profesionales. Todos los días, millones de aficionados juegan al fútbol: en patios traseros, solares vacíos, playas, parques o plazas y calles de la periferia de las grandes ciudades, en patios de colegio y fábricas. Allí donde haya algo de espacio, por reducido que sea, habrá un partido. Si no hay balón de cuero, bastará una pelota de plástico, de goma o de tela. Si no hay nada mejor, una lata vacía servirá.


En la Suecia de 1958, el espectacular equipo nacional brasileño encandiló al planeta, obteniendo nuestro primer título mundial. Yo tenía 12 años y me reuní con un grupo de amigos y un diminuto transistor en un pequeño campo que había junto a una ribera. Nuestra imaginación compensó con creces la falta de imágenes, alzándose por encima de la voz del locutor. Nos transportó, como una alfombra mágica, hasta el estadio Rasunda de Estocolmo, donde no solo fuimos espectadores sino jugadores. Yo soñaba con ser jugador de fútbol, no presidente de Brasil.

Como ha señalado el magnífico escritor Nelson Rodrigues, uno de nuestros mejores dramaturgos, con esa victoria, obtenida por genios de la pelota como Pelé, Garrincha y Didi, Brasil superó su “complejo de perro descarriado”. ¿Y cuál es ese complejo? Según Rodrigues: “Es la actitud de inferioridad que el brasileño adopta voluntariamente cuando está ante el resto del mundo”. Al atreverse a ser campeón, fue como si Brasil se dijera tanto a sí mismo como al resto del mundo: “Sí, podemos ser tan buenos como cualquiera”.

En esa época, Brasil acababa de comenzar a industrializarse, habíamos creado nuestra propia compañía petrolífera y un banco de desarrollo, y las clases obreras estaban exigiendo democráticamente mejores condiciones de vida y una mayor presencia en las decisiones del país. Sin embargo, las clases privilegiadas proclamaron que esas iniciativas habían sido un grave error, alentado por la “politización” y el “izquierdismo”, porque se había demostrado que Brasil carecía de petróleo y que, por tanto, no había necesidad alguna de inclusión social o política, ni desde luego de industria nacional.

Algunos llegaban incluso a afirmar que un país como el nuestro —retrasado, “mestizo” e “ignorante y perezoso”, según un tópico muy extendido, tanto dentro como fuera de Brasil— debía rendirse ante su destino y limitarse a servir, sin abrigar sueños imposibles de progreso económico y justicia social.

No es fácil superar el complejo de perro descarriado. Durante más de 320 años fuimos una colonia, cuyo peor legado es la persistencia de la actitud de servidumbre voluntaria que deja la mentalidad colonial.

Entre 1958 y 2010 ganamos cuatro Copas del Mundo de fútbol. Ningún otro país ha obtenido tantas. Pero lo mejor de todo es que la saludable audacia del pueblo brasileño no se limita al deporte.

El Brasil que el mundo podrá conocer mejor después del 12 de junio es un país muy diferente al que albergó la Copa del Mundo en 1950, en cuya final perdió ante Uruguay. Como en cualquier otro país, hay problemas y desafíos, algunos muy complejos, pero ya no somos la eterna “tierra del futuro”. El país actual es más próspero y equitativo que el de hace seis décadas. Ello se debe en gran medida a que nuestra gente —sobre todo la que vive en los “estratos inferiores” de la sociedad— se ha liberado de los prejuicios elitistas y colonialistas y ha comenzado a creer en sí misma y en el potencial de su país. Ha descubierto que, además de ganar campeonatos de fútbol, puede también superar el hambre, la pobreza, la falta de productividad y la desigualdad social. Ha descubierto que el mestizaje, lejos de constituir una barrera —o peor aún, un estigma— es una de nuestras grandes riquezas.

Este es el país que albergará la Copa del Mundo de Fútbol, el nuevo Brasil, el que ahora constituye la séptima economía del mundo y el que, en poco más de 10 años, ha sacado a 36 millones de ciudadanos de la pobreza, engrosando en 42 millones las clases medias. Es el país que ha alcanzado las cifras de desempleo más bajas de nuestra historia. El mismo que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), figura, en los últimos diez años, entre los que más están incrementando su inversión en educación. Estamos orgullosos de nuestros éxitos, pero eso no significa que escondamos nuestros problemas o que no nos esforcemos para solucionarlos.

Últimamente la Copa del Mundo ha sido objeto de un virulento debate político y electoral en nuestro país. Al irse aproximando las elecciones presidenciales de octubre, los ataques contra ese acontecimiento se han ido tornando cada vez más sectarios e irracionales. Evidentemente, la crítica forma parte de la vida democrática. Cuando se hace de buena fe puede ayudar a mejorar nuestros esfuerzos colectivos. Pero parece que ciertos grupos confían en que la Copa sea un fracaso, como si sus posibilidades en las urnas fueran a beneficiarse de ello. No dudan en difundir informaciones falsas que ha llegado a reflejar hasta la prensa internacional, sin tomarse la molestia de comprobar su veracidad. Sin embargo, el país está listo —dentro y fuera del campo de juego— para albergar una gran Copa del Mundo. Y así lo haremos.

El equipo nacional brasileño de fútbol es el único que ha participado en las 19 Copas del Mundo. Allí donde hemos jugado siempre nos hemos sentido muy bien recibidos y ahora ha llegado el momento de que la hospitalidad y la alegría brasileñas hagan lo propio. Las entradas han tenido mucha demanda, ya que se han recibido solicitudes de más de 200 países. Esto supone una extraordinaria oportunidad para que miles de visitantes acudan a conocer lo mejor que Brasil tiene que ofrecer: su gente.

La relevancia de la Copa del Mundo no es solo económica o comercial. El mundo se dará cita en Brasil invitado por el fútbol. Comprobaremos una vez más que la idea de una comunidad internacional reunida en paz y fraternidad no es solo una utopía.

*Traducción de Jesús Cuéllar Menezo. Tomado de El País.