martes, 29 de abril de 2014

El plátano ‘boomerang’

Sobre la brillante reacción de Dani Alves ante una ofensa racista


Por Enrique Bethencourt

El racismo está muy presente, de forma lamentable, en muchos estadios de fútbol. Son demasiado numerosos los casos en que un grupo de aficionados/energúmenos insultan a los jugadores del equipo contrario por el color de su piel. Una de las fórmulas más frecuentes consiste en imitar a un mono, intentando establecer las distancias entre los presuntos civilizados blancos y los presuntos salvajes.

Lo he sufrido en mi estadio, el de Gran Canaria, en algún encuentro de la UD Las Palmas. Y tras increpar por ello a un aficionado sentado apenas a dos metros de distancia, este, que no paraba de mofarse e insultar a un jugador negro, me espetó. “Oiga, que yo no soy racista”. Lo disimulaba bien, desde luego.

Antes, mucho antes, me sucedió un suceso similar, pero más masivo, en la temporada 93/94. En un encuentro entre el CD Tenerife, entonces entrenado por Valdano y Cappa, y el CD Celta, correspondiente a semifinales de la Copa del Rey. El Tete había eliminado en cuartos al Real Madrid, al que venció en el Heliodoro y en el Bernabeu; en esa etapa también le hizo perder algunas ligas a los blancos.

Aquella tarde-noche un grupo bastante numeroso de aficionados tinerfeños se pasó buena parte del partido insultando al celtiña Vicente Engonga, nacido en Barcelona pero de familia guineana. Un jugador, buen centrocampista, que llegaría a defender en una decena de ocasiones los colores de la selección, que entonces no era todavía La Roja.

Aunque fui a disfrutar del partido y a apoyar al CD Tenerife, reconozco que, por la actitud de aquellos aficionados, me alegré de que no se lograra la remontada y fuera el Celta quien pasara la eliminatoria. Luego, los gallegos perderían la final con el Zaragoza en un partido muy competido.

Recordé esas circunstancias este domingo en el partido entre el Villarreal y el Barça. En esta ocasión fue Dani Alves la víctima de los improperios de un grupo de aficionados; el más imbécil tuvo la ocurrencia, además, de lanzarle un plátano. La reacción del lateral brasileño fue verdaderamente brillante: pelar el plátano y comerse parte de la fruta, muy utilizada por los tenistas por su aporte en hidratos de carbono, magnesio y potasio. Que luego dos centros suyos acabaran en gol, con la inestimable colaboración involuntaria de jugadores del Villa es otro asunto.

Solidaridad

El plátano lanzado por el racista aficionado (socio del que ya se sabe su identidad y que el club castellonense piensa expulsar a perpetuidad) y, sobre todo, la respuesta de Alves han despertado una corriente de solidaridad en todo el mundo, que ha incluido deportistas, artistas y hasta la presidenta brasileña Dilma Rousseff y el primer ministro italiano, Matteo Renzi. Hay que recordar que en Italia, Cécile Kyenge, ministra del anterior gabinete, el de Enrico Letta, sufrió todo tipo de insultos por la ultraderecha, que también llegó a tirarle plátanos por el color de su piel.

Ni la mejor campaña publicitaria hubiese logrado semejante impacto. Un hecho casual y una respuesta espontánea, pero tan sencilla como inteligente, han convertido ese plátano en el césped del Madrigal en un auténtico boomerang que ha dado la vuelta al mundo y se ha estampado simbólicamente en las narices del racismo y de los que lo alientan.

@EnriqueBeth

lunes, 28 de abril de 2014

Todos somos macacos

¡No al racismo! ¡Todos somos iguales!


El domingo pasado, en la visita del Barcelona al Villarreal por la liga española, los hinchas del equipo local, en acto racista, lanzaron un banano al brasilero Dani Alves cuando iba a cobrar un tiro de esquina.

Ante el repudiable gesto, que suele presentarse en estadios europeos contra africanos y latinos, el jugador lo tomó, se lo comió y pateó el balón como si nada.


La actitud de Alves fue exaltada en redes sociales como ingeniosa e inteligente ante una infame actitud racista, en un país donde conviven muchos pueblos.

Neymar, compañero de Alves en el Barcelona y la selección Brasil, lo respaldó publicando una foto mostrando un banano. El jugador acompañó la imagen con el lema "somos todos macacos", y en otros mensajes invitó a repudiar el racismo.

Al final, Barcelona ganó 3-2 al equipo local, y Dani Alves venció a los racistas.

lunes, 21 de abril de 2014

En el fútbol, el placer se ha perdido por el lucro: Galeano

El escritor Eduardo Galeano afirmó que Messi y Neymar son "milagros" en el fútbol actual. Explica que en los últimos años, los jugadores vienen siendo condicionados apenas para ganar, lo que resulta en más dinero. "No apruebo esa identificación del balón como fuente de lucro", protesta.


Agencia EFE

El escritor uruguayo Eduardo Galeano afirmó que el argentino Lionel Messi y el brasileño Neymar son unos "verdaderos milagros" en medio de un deporte, como el fútbol, en el que se ha perdido la diversión y la lúdica por los intereses comerciales.

"Hay dictaduras visibles e invisibles. La estructura de poder del fútbol en el mundo es monárquica. Es la monarquía más secreta del mundo: nadie sabe de los secretos de la FIFA, cerrados a siete llaves. Los dirigentes viven en un castillo muy bien resguardado", señaló Galeano en entrevista al diario O Estado de Sao Paulo, Brasil.

En esa línea, continúo Galeano, "los protagonistas del fútbol, los jugadores, trabajan como monos de circo, o sea, no son los receptores de los beneficios de los espectáculos que nos brindan, que creo son fortunas porque las cuentas son secretas".

"Los deportistas actúan por el placer de jugar, lo que es importante. Ruego a Dios para que los jugadores no pierdan ese placer, pues, en los últimos años, ellos vienen siendo condicionados apenas para ganar, lo que resulta en más dinero. No apruebo esa identificación del balón como fuente de lucro", apuntó.

Para el autor de "Las venas abiertas de América Latina", el fútbol actual "ha perdido aquel brillo de encantamiento que debería marcar cada partido. Infelizmente, buena parte de los jugadores no han demostrado aquella satisfacción que vemos, por ejemplo, en juegos de niños".

Así, comparó el literato, "los niños no tienen la finalidad de la victoria, quieren apenas divertirse. Por eso, cuando surgen excepciones, como Messi y Neymar, son, entonces ellos para mí unos verdaderos milagros".

En su paso esta semana por la capital brasileña, donde participó de la Bienal del Libro de Brasilia, Galeano se refirió también a su gran amigo Obdulio Varela, el fallecido capitán de la selección uruguaya que conquistó el Mundial de 1950 ante el anfitrión Brasil, en el recordado "Maracanazo".

Comentó que Varela y el capitán brasileño Zizinho se hicieron muy amigos después de ese Mundial y se comunicaban por "telepatía".

"Parece brujería, pero yo tomé muy en serio esa forma de comunicación. Una vez estaba con Obdulio y de repente me dijo que había recibido un 'mensaje' de Zizinho, que estaba con gripe, y eso era verdad (risas)", señaló.

Igualmente, valoró el gesto de Varela, quien en vez de celebrar con sus compañeros en el hotel la histórica conquista, prefirió salir a las calles para acompañar a los hinchas brasileños por el dolor de la derrota. "Él siempre se culpó por haberle causado esa gran tristeza a millones de personas", dijo.

jueves, 17 de abril de 2014

El juramento

En memoria de "Gabo", publicamos su texto sobre el día en que se convirtió en aficionado al fútbol


Por Gabriel García Márquez

Y entonces resolví asistir al estadio. Como era un encuentro más sonado que todos los anteriores, tuve que irme temprano. Confieso que nunca en mi vida he llegado tan temprano a ninguna parte y que de ninguna tampoco he salido tan agotado.

Alfonso y Germán no tomaron nunca la iniciativa de convertirme a esa religión dominical del fútbol, con todo y que ellos debieron sospechar que alguna vez me iba a convertir en ese energúmeno, limpio de cualquier barniz que pueda ser considerado como el último rastro de civilización, que fui ayer en las graderías del Municipal.

El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo, fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de que muchas veces me había ufanado y que ayer me estorbaba de una manera inaceptable: el sentido del ridículo.

Ahora me explico por qué esos caballeros habitualmente tan almidonados, se sienten como un calamar en su tinta cuando se colocan, con todas las de la ley, su gorrita a varios colores. Es que con ese solo gesto, quedan automáticamente convertidos en otras personas, como si la gorrita no fuera sino el uniforme de una nueva personalidad.

No sé si mi matrícula de hincha esté todavía demasiado fresca para permitirme ciertas observaciones personales acerca del partido de ayer, pero como ya hemos quedado de acuerdo en que una de las condiciones esenciales del hinchaje es la pérdida absoluta y aceptada del sentido del ridículo, voy a decir lo que vi –o lo que creí ver ayer tarde– para darme el lujo de empezar bien temprano a meter esas patas deportivas que bien guardadas me tenía.

En primer término, me pareció que el Junior dominó a Millonarios desde el primer momento. Si la línea blanca que divide la cancha en dos mitades significa algo, mi afirmación anterior es cierta, puesto que muy pocas veces pudo estar la bola, en el primer tiempo, dentro de la mitad correspondiente a la portería del Junior. (¿Qué tal va mi debut como comentarista de fútbol?).

Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía.

Haroldo, por su parte, habría sido una especie de Marcelino Menéndez y Pelayo, con esa facilidad que tiene el brasileño para estar en todas partes a la vez y en todas ellas trabajando, atendiendo simultáneamente a once señores, como si de lo que se tratara no fuera de colocar un gol sino de escribir todos los mamotretos que don Marcelino escribiera.

Berascochea habría sido, ni más ni menos, un autor fecundo, pero así hubiera escrito setecientos tomos, todos ellos habrían sido acerca de la importancia de las cabezas de alfiler.

Y qué gran crítico de artes habría sido Dos Santos –que ayer se portó como cuatro– cortándole el paso a todos los escribidorcillos que pretendieran llegar, así fuera con los mayores esfuerzos, a la portería de la inmortalidad.

De Latour habría escrito versos. Inspirados poemas de largometraje, cosa que no podría decirse de Ary. Porque de Ary no puede decirse nada, ya que sus compañeros del Junior no le dieron oportunidad de demostrar al menos sus más modestas condiciones literarias.

Y esto por no entrar con los Millonarios, cuyo gran Di Stéfano, si de algo sabe, es de retórica.

No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago –públicamente– a la santa hermandad de los hinchas. Lo único que deseo, ahora, es convertir a alguien. Y creo que va a ser a mi distinguido amigo, el doctor Adalberto Reyes, a quien voy a convidar a las graderías del Municipal en el primer partido de la segunda vuelta, con el propósito de que no siga siendo –desde el punto de vista deportivo– la oveja descarriada.

Publicado originalmente en El Heraldo el 5 de junio de 1950

martes, 15 de abril de 2014

Atletas internacionales le sacan tarjeta roja a Israel

Deportistas han organizado una campaña bajo el título de "tarjeta roja a Israel" a fin de expulsar a ese país de la FIFA.



En reacción a las reiteradas y claras violaciones a los derechos de los palestinos, en concreto, los atletas que se enfrentan a fuertes restricciones, deportistas árabes y de todo el mundo han organizado una campaña bajo el título "saca tarjeta roja a Israel" a fin de expulsar a ese país de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).

Los activistas pidieron congelar la membresía de este régimen en la FIFA a fin de obligarlos a respetar los derechos de los palestinos.

La campaña coordinada por un grupo de jugadores internacionales, entre ellos, el exdelantero francés Eric Cantona, y el exfutbolista maliense Frédéric Kanouté, declaró su rechazo a la decisión de la Unión Europea de celebrar el campeonato masculino sub 21 en territorio israelí.

Por su parte, la misma FIFA amenazó recientemente con expulsar al régimen de Israel por su trato a los futbolistas palestinos al darle hasta mediados de año para mejorar los viajes y las condiciones de juego de los futbolistas palestinos en la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza.

Desde 1967, tras la ocupación militar de Israel en Palestina, el desarrollo del deporte en general y el fútbol en particular se ha visto saboteado.

Israel ha perjudicado al deporte a través de la restricción del movimiento de los jugadores entre la Cisjordania ocupada y Gaza, impidiéndoles participar en competencias internacionales. También se da la limitación de importar equipos deportivos, la restricción y destrucción de recintos, y la detención, encarcelamiento y asesinato de jugadores.

Fuente: Telesur