miércoles, 1 de enero de 2014

Fútbol con pasamontañas

Los zapatistas y su relación con el Inter, el ‘Pupi’ Zanetti y el fútbol


El fútbol es el deporte más popular en los territorios zapatistas. Allí tanto hombres como mujeres disfrutan dando patadas al balón aunque no tengan ningún campo de fútbol. No tienen zapatos de fútbol y algunos tampoco poseen medias adecuadas. Pero todos, desde el portero hasta el puntero izquierdo, portan sobre su rostro el pasamontañas de siempre. Sobre el fondo negro de sus camisetas, las grandes letras rojas en el pecho enseñan que la oncena no es otra que la selección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). El emblema es la estrella roja y el saludo al público de las gradas lo realizan llevando su mano izquierda hasta un extremo de la frente.

El equipo de insurgentes, dentro y fuera de la cancha, es de armas tomar. En marzo de 1999, los zapatistas realizaron la marcha del color de la tierra y la consulta nacional por los derechos indígenas. Y entre tanta actividad se concretó el primer partido de fútbol. De un lado, los insurgentes; del otro, exfutbolistas entrenados por el seleccionador mexicano Javier Aguirre. La brega concluyó con un combativo 5-3 donde ganaron los exprofesionales, pero el lema zapatista estaba claro: la única derrota es no seguir luchando. Javier Aguirre respecto a este partido comentó: “Los zapatistas llegaron al campo sin zapatos de fútbol, con botas militares, por lo que tuvimos que prestárselos nosotros. No quisieron desprenderse del pasamontañas para jugar”.

Hace unos 6, 7 años, el subcomandante Marcos (Comandante del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, EZLN) desafió al Internazionale a un partido con la selección zapatista: “Le escribo para desafiarlo (a Massimo Moratti) formalmente a un partido entre su equipo y la selección del EZLN en lugar, fecha y hora que ya definiremos. Visto el gran afecto que sentimos por ustedes, estamos dispuestos a no ganarles por goleada y darles una paliza, sino a derrotarlos con un solo gol para que su noble afición no los abandone”, ironizó el insurgente. Javier Aguirre tambien colaboró en la organización del juego, donde el subcomandante Marcos lo propuso como abanderado, junto a Jorge Valdano; el árbitro central sería Diego Maradona mientras que la narración estaría a cargo de Eduardo Galeano y Mario Benedetti. Finalmente el partido nunca se jugó.

La amistad con los alzados es real puesto que la delegación Interista han apoyado con dinero, medicinas y camisetas. Javier Zanetti, el capitán neroazzurro, lo dijo: “Creemos en un mundo mejor, en un mundo no globalizado, sino enriquecido por las culturas y costumbres de cada pueblo. Es por esto que queremos apoyarlos en esta lucha por mantener sus raíces y pelear por sus ideales”. El ‘Pupi’ Zanetti confesó, junto a sus compañeros, estar convencidos de compartir los mismos principios e ideales “en donde se ve reflejado el espíritu zapatista”.


Desde su alzamiento en armas el 1 de enero de 1994, el movimiento forjado entre selvas y montañas del sureste mexicano no sólo hizo tambalear a dos gobiernos. El zapatismo también cosechó respaldos en todo el planeta. Y el interés por lo que ocurría en Chiapas conmovió decididamente a directivos y jugadores del poderoso Inter de Milán cuando en abril de 2004 un grupo de paramilitares atacó e hirió a familias -bases de apoyo zapatistas- y dañó el sistema de transporte de agua a indígenas en Zinacantán.

A través de un dirigente, Bruno Bartolozzi, el grave incidente llegó a oídos del capitán interista, Javier Zanetti, fundador y mecenas de la Fundación Pupi, entidad que dedica esfuerzos y dinero a atender ‘pibes’ en extrema pobreza en Argentina. Junto a su esposa, Paula, el trasandino es también ferviente indigenista. “Con la Fundación Pupi apoyamos la lucha del pueblo mapuche de la Patagonia, donde les están quitando sus tierras”, cuenta desde Milán la señora Zanetti.

Ahora bien, con Chiapas el asunto fue distinto. “Como Javier es el capitán del Inter, una vez que Bartolozzi habló con él, los jugadores destinaron 2.500 euros para reparar el acueducto dañado en el ataque”, aclara Paula. Tiempo después también aportaron una gran cantidad de dinero para reparar una ambulancia y ayudar a un hospital con su infraestructura y medicinas.

La respuesta zapatista a los deportistas brotó en mayo de 2004. “Estamos alegres, pues sabemos que no estamos solos en nuestra lucha. Estamos alegres porque en todo el mundo hay hermanos y hermanas como ustedes que tienen conciencia y que quieren construir un mundo con justicia y dignidad”, escribieron desde la selva Lacandona. La autonomía zapatista, estructurada en cinco Juntas de Buen Gobierno, hasta hoy no recibe ayuda alguna del Estado mexicano. Por ello, la enorme red de apoyo mundial cumple un relevante rol. El Inter es uno más.

Pelota en la selva

En Chiapas hay 39 comunidades indígenas zapatistas o Municipios Autónomos establecidos en cinco regiones, denominadas Caracoles. Son rebeldes y, a la vez, organizadas, atributos de grandes equipos y futbolistas.

El día que en Chiapas se dediquen, también, a jugar al fútbol no habrá equipo en el mundo que pueda ganarles. Para eso todavía falta, debido a otras faltas.

Se cuenta en uno de los Caracoles: “Sucedió que un futbolista italiano que murió dejó su herencia para que se construyera una cancha de fútbol en un pueblo zapatista. Esta cancha sólo iba a beneficiar al pueblo de Guadalupe Tepeyac, por eso nosotros hablamos con todo el pueblo y les explicamos que había otras necesidades más urgentes para beneficio de todos los pueblos, tal como un espacio para que trabajen las compañeras que se dedican a la salud tradicional. El pueblo de por sí entendió y dijo que estaba bien, que era justo destinar el dinero a la salud de todos; el segundo paso fue hablar con los donadores y ellos al principio no querían que se usara el dinero para otra cosa, pero después dijeron que estaba bien”.

Hasta el momento, en el mundo no hay cancha zapatista. Deberá esperar el fútbol por ese césped que lo haga más digno, más equitativo y más libre. La vez que ahí se juegue, el triunfo estará asegurado.

Tomado de http://www.hinchasantifascistas.blogspot.com/; publicado originalmente en agosto del 2011.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Larga vida al legado de Nelson Mandela

Comunicado de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales


FIFPro, en nombre de los futbolistas profesionales a los que representa en todo el mundo, junto con el Sindicato Sudafricano de Futbolistas (SAFPU), desean presentar sus respetos a Nelson Mandela, un auténtico humanitario.

El SAFPU conmemoró a Nelson Rolihlahla Mandela con un comunicado: “Nos gustaría enviar nuestras más profundas condolencias a toda la humanidad por el fallecimiento de Nelson Mandela. Él jugó un papel especial al asegurar que Sudáfrica fuera readmitida en el deporte internacional. En nombre de miles de futbolistas en el mundo, nos gustaría elevarnos y unirnos a millones de personas en todo el mundo para recordar a este héroe caído.”

"El mejor regalo que podemos dar a Rolihlahla es asegurar que todos los niños de todas las naciones, tengan y sigan teniendo las mismas oportunidades en el deporte. Para llevar a cabo este sueño, pedimos al monopolio del capital blanco que no vea colores al patrocinar eventos deportivos, porque no pueden celebrar el legado y los ideales de Mandela en el aislamiento."

Al rendir homenaje a Nelson Mandela, FIFPro recuerda el día en el que honró a un hombre que surgió de la oscuridad, después de pasar 27 años preso en Isla de Robben, para servir de faro de luz para la humanidad.

Fue en julio de 2009, en los preparativos de la Copa del Mundo de la FIFA 2010, un evento que, en muchas maneras, simbolizó una nueva Sudáfrica.

El hecho de que el país del arcoíris estuviera en posición de albergar el evento deportivo de fútbol más importante, confirmó una visión en la que el mismo Madiba había trabajado sin descanso para crear, tras los opresivos días del apartheid.

Chris Fortuin y Thulaganyo Gaoshubelwe, representantes del SAFPU, se reunieron con el Presidente de la Fundación Nelson Mandela, Achmat Dangor, para presentar un premio que resaltó la necesidad de continuar con su legado.

Las palabras que usó ese día el Secretario General del SAFPU, Gaoshubelwe, siguen siendo relevantes ahora y lo serán en el futuro: "Como futbolistas del mundo nos sentimos honrados de haber vivido en la misma era que Nelson Mandela.”

“A través del fútbol haremos lo que podamos para propagar la paz. Llenaremos los estadios y propagaremos el mensaje para contribuir a la paz. Usaremos nuestro status como tú lo has hecho para fomentar la bondad de la raza humana.”

“En nombre de FIFPro, del Sindicato Sudafricano de Futbolistas y de los jugadores del mundo, nos gustaría otorgar este premio por la paz a Nelson Mandela.

Es un gran honor conceder este premio a Nelson Mandela por su búsqueda de la igualdad, la paz y la justicia. Que el legado de Madiba viva eternamente.”

lunes, 9 de diciembre de 2013

Petro y el fútbol


El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, del movimiento Progresistas, recibió un injusto fallo de destitución e inhabilidad por 15 años por parte de la Procuraduría General de la Nación.

A propósito de esta grave noticia, algunas postales de la relación del mandatario (que impulsa importantes políticas sociales en la capital colombiana) con el fútbol:

Con Omar Pérez (izquierda) y Rafael Robayo (derecha), íconos de los principales equipos de la capital, Santa Fe y Millonarios, en un homenaje a un hincha asesinado en la ciudad.

Con César Pastrana (derecha), presidente de Santa Fe, y otros directivos y jugadores de ése club en un homenaje por la obtención de su séptima estrella tras 37 años de sequía.

Petro recibe una camiseta de Millonarios de parte de directivos y jugadores de ése club.

Omar Pérez recibe de las manos de Petro un reconocimiento de la Alcaldía Mayor.

Durante la campaña a la Presidencia de la República del 2010, como candidato formuló algunas propuestas para el deporte:


Sobre la democratización de los clubes de fútbol


Sobre las barras futboleras

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Hasta siempre Nelson Mandela!

El líder surafricano murió este jueves, 5 de diciembre, a los 95 años.


Por Sporting África

El ex presidente sudafricano Nelson Mandela falleció a los 95 años causando una gran conmoción no sólo en el continente africano sino en todo el mundo. Aquejado en el último tiempo por una dura pulmonía hoy dijo adios desde su residencia de Qunu, donde era atendido por su familia y más de 20 médicos. Acreedor del Premio Nobel de la Paz en 1993 y un ícono a nivel mundial del diálogo, el respeto por el otro y la conciliación, Sporting África le rinde homenaje recordando su relación con el fútbol.

"Nelson Mandela es el "Padre de la Nación", y desempeñó un papel fundamental a la hora de terminar con la discriminación en Sudáfrica y en todo el mundo. Ni siquiera cuando estaba en prisión dejó de batallar por la libertad y por nuestros derechos. Nos mostró que todos tenemos que luchar para lograr una vida mejor, la libertad y el fin de la discriminación en el mundo", declaró Steven Pienaar, capitán de los Bafana Bafana, en una entrevista con FIFA en 2011.

En 1996, se vistió con la 9 para presenciar la premiación liderada por el capitán de los Bafana Bafana Neil Tovey levantando el primer y hasta ahora único título de Sudáfrica en la Copa Africana de Naciones -foto-. Con motivo del sorteo para el Mundial Sudáfrica 2010, Madiba -como se lo llama cariñosamente en su país- declaró: “Sentimos el privilegio y la humildad como sudafricanos de recibir este honor y convertirnos en el país africano que se encargará de organizar el certamen. Debemos esforzarnos por alcanzar la excelencia”. Ya con el Mundial en disputa, apoyó a los Bafana Bafana en todos sus partidos y hasta recibió al sorprendente plantel de Ghana que llegó hasta los cuartos de final.


Pero la imagen de Mandela excede su país y porque no su continente. En junio de 2011, el seleccionado de Malí visitó la mítica casa de Nelson Mandela, hoy convertida en museo ubicada en el barrio de Soweto. Hace unos años, el plantel del Manchester City se reunió con Madiba y Adebayor y Robinho, entre otros, no perdieron la oportunidad de fotografiarse con el ex presidente sudafricano. Durante el Mundial fue el portugués Ronaldo el que posó con él y le regaló una camiseta de Portugal con el número 91.

Pero en África hasta hay estadios que llevan su nombre. No extraña que uno de ellos sea en Sudáfrica: el Nelson Mandela Bay, que fue construido especialmente para el Mundial 2010. También en Uganda hay un estadio en su honor: el Mandela Stadium de Kampala -foto-. Allí juega el seleccionado ugandés sus partidos más importantes ante más de 45000 espectadores.

Tras confirmarse la noticia, la FIFA emitió un comunicado por intermedio de su presidente Joseph S. Blatter. “En riguroso luto, me despido de una personalidad extraordinaria, probablemente uno de los mayores humanistas de este tiempo y un querido amigo: Nelson Rolihlahla Mandela. Con Nelson Mandela compartí la profunda convicción en el extraordinario poder del fútbol para unir al ser humano de forma pacífica y amistosa y expresar los valores sociales y educativos como una escuela de la vida. Cuando Nelson Mandela fue homenajeado y aclamado por la multitud el 11 de julio 2010 en el Soccer City de Johannesburgo, fue uno de los momentos más emotivos para mí. Para él, ver la Copa Mundial en Sudáfrica fue un sueño hecho realidad. Nelson Mandela permanecerá para siempre en nuestros corazones. Los recuerdos de su inconmensurable lucha contra la opresión, su inolvidable carisma y su permanente optimismo vivirán siempre en nosotros y con nosotros. Como señal de duelo, las banderas de las 209 asociaciones miembro en la sede de la FIFA ondearán a media asta y habrá un minuto de silencio en los próximos partidos internacionales".

Hasta Siempre Madiba!

martes, 3 de diciembre de 2013

Sócrates, Doctor Honoris Causa

Por Emmanuel Ramiro


Hay profecías hermosas. Pinceladas que redondean una vida. Guiños del destino que parecen sacados de algún cuento de Fontanarrosa. Morir el día que tu equipo se proclama campeón del Brasileirao por quinta vez en su historia puede ser el más bello de los epílogos. Más aún cuando nuestro personaje, un futbolista irrepetible, respondió algo así una lejana mañana de 1983: “Quiero morir un domingo y con Corinthians Campeón”. El círculo se cerró hace un año, el 4 de diciembre de 2011. Ese día Corinthians levantaba el Brasileirao, horas después de la muerte de su mayor ídolo. Era domingo.

Aquel día no pudo regatear al destino, aunque la victoria nunca fue el único objetivo de su vida. “Ganar o perder, pero siempre en democracia”. Así saltó, bandera en mano, Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieria de Oliveira (Belém, Brasil, 1954), en la final del Torneo Paulista, en 1983, en el encuentro que enfrentaba a su equipo, el Corinthians, contra el Sao Paulo, en el estadio de Pacaembú. Pero algo impresionó más que su fútbol de seda y su liderazgo sobre el terreno de juego. Fue su filosofía de vida, su manual político valiente, su ilustrado carácter más allá de los terrenos de juegos.

Sus eternos 193 centímetros se sustentaban sobre un pie diminuto, un 37 con el que acariciaba la pelota como pocos. Luego estaba su cambio de ritmo, su golpeo de tacón (con el que llegó a marcar algún penalti) y su disparo de media distancia. Pero su esencia residía más arriba, en la cabeza. Ese coco privilegiado le ayudaba a driblar sus debilidades, a sacar el máximo rendimiento a su visión de juego panorámica y a leer los partidos para descerrajar con sutileza cualquier defensa.

Así, El Doctor se convirtió en el ídolo de la torcida de O Timao, la hinchada del Corinthians, uno de los clubes más grandes de Brasil. Con apenas 23 años Sócrates, doctor y futbolista, era un adelantado a su tiempo; fuera de él, un rebelde con causa. Con el fútbol como altavoz supo conducir la pelota para marcar más de un gol al régimen militar de Figuereido. Convertido en el líder del pueblo denunció las injusticias del poder, lanzó su mensaje esperanzador y convenció a todos de que la democracia era el camino más sencillo para ganar aquel partido.

Otro Brasil era posible y Sócrates se encargó de recordarlo con cada uno de sus goles: “Regalo mis goles a un país mejor”. Uno de esos tantos lo marcó antes del pitido inicial. Fue el 15 de noviembre de 1982. Ese día los militares convocaron elecciones en Sao Paulo y el 8 del Corinthians entró en acción. Todo el equipo salió ese día al terreno de juego con una camiseta en la que se podía leer: “Día 15, vote”. Las autoridades militares intentaron censurar el mensaje, que aquella imagen no llegara a la prensa. Fue imposible, más aún tras el recital de juego y goles con el que deleitaron a su parroquia Sócrates, Vladimir y Casagrande, los tres tenores del Timao.

Después de aquello tampoco dudaron en posicionarse a favor del cambio político. Había nacido la Democracia Corinthiana. Un movimiento que contagió a toda la entidad hasta el punto que todas las decisiones en el club se tomaban por sufragio directo. Todas, desde las concentraciones hasta los horarios, pasando por el reparto de primas o los días libres. Aquel mensaje traspasó las puertas del club, conquistó a una hinchada de 25 millones de aficionados y fue piedra de toque de lo que estaba por venir.

Héroe social de su país, al que defendió en los mundiales de España’82 y México’86, Sócrates formó parte de una de las mejores selecciones verde amarela de la historia, pero nunca pudo levantar la Copa del Mundo. Junto a Zico, Falcao, Tohinho Cerezo, Junior o Eder vivió la tragedia de Sarriá, la tarde en la que Paolo Rossi truncó los sueños de orden y progreso. España se quedó sin samba y el mundo perdió la oportunidad de contagiarse de aquella fiebre amarilla. Sócrates lo resumió así: “¿Perdimos? Mala suerte y peor para el fútbol”.

En México’86, con Sócrates como capitán, la fantasía se agotó en una tanda de penaltis. Frente a la Francia de Platini, ni el astro galo ni el revolucionario brasileño acertaron a marcar en la especialidad de ambos. Fue el crepúsculo triste de una generación brasileña huérfana de títulos y suerte, pero inagotable en recursos y reconocimientos. Nuevamente, Sócrates inmortalizó los sentimientos que desprendía aquel conjunto con su verbo fácil: “No jugamos para ganar, sino para que nos recuerden”.


Hablaba un hombre que de niño tuvo más libros que balones de fútbol. Sócrates nació en una familia acomodada que le facilitó su acceso a los estudios, para terminar decantándose por la medicina. Con los años se convirtió en un seguidor de Karl Marx y socialista por convicción. Su padre –admirador de los filósofos griegos– también jugó un papel muy importante a lo largo de su vida. Don Raimundo decidió su nombre mientras leía La República de Platón. Estaba a punto de nacer un jugador diferente. ¿Cómo no recordar ese nombre? Sócrates. El resto lo hizo el fútbol.

Publicado originalmente el 4 diciembre de 2012 en Perarnau Magazine