domingo, 16 de diciembre de 2012
Corinthians campeón mundial
Con gol de Paolo Guerrero, el Timao venció al Chelsea de Inglaterra y se coronó campeón del Mundial de clubes. El título vuelve a Suramérica, que no lo ganaba desde el 2006.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Futebol sem ditadura: Corinthians e Al Ahly já lutaram contra regimes
Democracia Corintiana e Primavera Árabe são marcos na história das equipes que decidem uma vaga na final do Mundial. Clubes cooperaram contra tempos difíceis de Brasil e Egito
Lancenet
O futebol pode, de alguma forma, ajudar a derrubar governos autoritários? Corinthians e Al Ahly, semifinalistas do Mundial de Clubes, que vão duelar nesta quarta-feira, às 8h30, no Toyota Stadium, com transmissão em tempo real do LANCE!Net, provam por suas histórias que a bola faz, sim, ecoar o grito de liberdade.
Enquanto os atuais representantes da "República" alvinegra ainda engatinhavam, Sócrates, Wladimir, Casagrande & Cia. protagonizavam a "Democracia Corinthiana", movimento ideológico que dava aos jogadores poder de decisão para questões antes tratadas só por dirigentes, com autogestão e direito a voto. O ano era 1982 e o Brasil atravessava um período de transição do Regime Militar para a democracia, alcançada em 1985. Presentes em movimentos populares, como o “Diretas Já”, os jogadores tinham posicionamento politizado e influenciavam o povo.
Já no Egito, terra que vivia há 30 anos sob o regime do presidente Mohammed Hosni Mubarak, as arquibancadas tiveram papel fundamental para a queda do ditador.
Acostumadas a combates com a polícia, as torcidas organizadas – entre elas as do Al Ahly – estiveram na linha de frente da "Primavera Árabe", movimento de jovens aderido por países do Oriente Médio.
Em 25 de janeiro de 2011, foi organizada “a grande revolta,” dia em que milhares de pessoas foram às ruas para reivindicar seus direitos. O exército reagiu e o massacre terminou com 42 mortos e milhares de feridos. Até que Mubarak renunciou, em 11 de fevereiro.
Já em 1 de fevereiro deste ano, como retaliação ao envolvimento dos jovens torcedores na revolução, o massacre no estádio de Porto Said culminou em mais derramamento de sangue. Hoje, o país vive transição eleitoral. O campeonato local segue parado, mas pode ser retomado.
Ricardo Gozzi, jornalista e autor do livro “Democracia Corintiana”
A Democracia deu um rosto à aspiração maior
Era época de um regime fechado, mas abriu-se um espaço dentro do clube para que os jogadores tomassem decisões. Não foi uma rebelião, mas uma abertura. Vice-presidente de futebol, Adílson Monteiro Alves fazia o vínculo do grupo com a presidência. Enxergou-se que aquilo era positivo, não só pelo fato de os atletas quererem ter voz, mas porque aquela liberdade melhorava o desempenho deles. Estavam mais contentes. Não ganharam tudo, até ganhou pouco, mas o Paulistão (1982 e 1983) tinha um peso maior.
A própria torcida corintiana, que tem consciência social maior, aceitou mesmo porque os resultados apareceram em campo.
O movimento ganhou protagonismo, pois o Brasil vivia um momento de abertura política e ele deu um rosto, uma face pública a uma aspiração maior. O esporte mais popular do país, o time mais popular de São Paulo, de maior torcida... Tem um peso! Tanto que a CBF chamou o presidente Waldemar Piris para explicar porque colocava “Diretas Já” na camisa, para tentar contê-los. O movimento se aproveitou da fase política do país, mas ao mesmo tempo deu a ela a chance de um debate maior. Não era direcionada à esquerda ou à direita, havia divergências.
Arlene Clemesha, Professora de história árabe da Universidade de São Paulo (USP)
No Egito, as torcidas romperam barreiras
As torcidas organizadas tiveram um papel muito importante na revolução. Por se tratarem de jovens sem perspectivas no país, se encaixaram e foram decisivos para a derrubada de Mubarak durante os 18 dias de revolução, que começou em 25 de janeiro de 2011. Uma passagem que virou marco foi quando, após uns três ou quatro dias de ocupação na Praça Tahrir, houve uma batalha sobre a ponte que dá acesso a ela, onde o Exército mandou tanques para cima da população. Ali, tiveram papel importante, pois usaram as técnicas que tinham para combater a polícia durante os jogos para ter um nível de organização capaz de, através de avanços e recuos sucessivos, conter a barreira policial, que foi muito violenta. Romperam a barreira do medo, nada mais segurava aquelas pessoas.
Esses torcedores constituem uma camada social que briga por um futuro melhor, muitas vezes até com formação universitária, mas sem trabalho. O massacre no estádio foi considerado por todos como uma retaliação. Aconteceu na cidade mais combativa, com presença de operários que aderiram à revolução. E os portões foram fechados, houve indícios de que foi tudo orquestrado. Talvez não achavam que os efeitos seriam tão grandes.
Lancenet.com.br
lunes, 3 de diciembre de 2012
Kanoute se enfrenta a la UEFA por Palestina
Frederic Kanoute reunió la firma de 62 futbolistas profesionales en una carta dirigida a la UEFA en la que muestran su oposición a que el máximo organismo europeo del fútbol organice la Eurocopa sub 21 en Israel.
Diario de Sevilla
Frederic Kanoute ha logrado reunir la firma de 62 futbolistas profesionales en una carta dirigida a la UEFA en la que muestran su oposición firme a que el máximo organismo europeo del fútbol organice el Campeonato de Europa sub 21 de selecciones el próximo junio en Israel ante la extrema situación que se vive en la zona, con bombardeos sobre Gaza que están afectando gravemente a toda la población, incluidos civiles y niños.
Futbolistas europeos y africanos entre los que se encuentran Drogba, Diaby, Alou Diarra, Mandanda, Hazard, Ménez, Cabaye, Chimbonda o Brahimi han firmado junto a Kanoute este manifiesto "de solidaridad con la gente de Gaza que está viviendo cómo se le niegan los derechos humanos más básicos, como la dignidad y la libertad".
Frederic, actualmente en la liga china, ha sido el principal promotor de esta iniciativa que pretende detener lo que considera una desconsideración de la UEFA al pueblo palestino, con el que el delantero ya se solidarizó en 2009 al mostrar en un partido una camiseta de apoyo a su causa, lo que le costó una multa.
"Es inaceptable que estén muriendo niños donde se juega al fútbol. La celebración del Campeonato de Europa sub 21 en Israel, en estas circunstancias, significará el triunfo de acciones que son contrarias a los valores deportivos", expresa en uno de sus párrafos la carta, que Kanoute ha colgado en su portal oficial, kanoute.com.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Los hinchas de Egipto y el sueño de la revolución del fútbol
"Dedico este triunfo a los mártires de la revolución egipcia”, afirmó Hussam Al Badri, el técnico del Al Ahly. El sábado pasado, su equipo echó por tierra los pronósticos y se consagró campeón de la Champions Legue africana, el máximo torneo continental de clubes del contienente. No importaba ya la falta de competencia en Egipto durante 9 meses. Ni el empate en el primer partido, que ponía a su rival, el Esperance de Túnez, como favorito para llevarse la copa. El Al Ahly se impuso por 2 a 1 como visitante y dedicó el triunfo a sus hinchas. "Queríamos este trofeo para ofrecerlo a las familias y a las almas de los mártires de Port Said”, dijo la estrella del equipo, Abdallah el Saied.
Si en algún lugar del mundo alguna vez alguien pudiese hacer una revolución en el fútbol, Egipto es hoy el lugar donde ese proceso es posible. Tras la tragedia de Port Said, donde murieron 74 personas, los hinchas organizados, liderados por los fanáticos del Al Ahly, han iniciado una batalla contra la Asociación Egipcia, los dirigentes deportivos, los dirigentes políticos, la policía e incluso la justicia, que entre otras cosas ha impedido la reanudación de la liga.
Aquella masacre de Port Said, ocurrida el 1º de febrero pasado, estuvo atravesada por la lógica política del país africano. En las revueltas que habían derrocado al presidente Hosni Mubarak a comienzos de 2011, los hinchas de los dos equipos más importantes del país tuvieron una activa participación, pero en distintos bandos. Mientras que los fanáticos del Al Ahly pusieron el cuerpo para enfrentar a las fuerzas de seguridad y derrocar al presidente, los hinchas del Al Masry se alinearon en defensa del primer mandatario.
Port Said fue una consecuencia de aquellos enfrentamientos previos en las calles. Hinchas del Al Masry invadieron el campo tras el final de un partido y atacaron directamente a los jugadores y fanáticos del Al Ahly. Las puertas del estadio estaban cerradas y la policía no intervino. Murieron 74 personas y más de 1.000 resultaron heridas.
Por aquella tragedia fue disuelta la junta directiva de la Asociación. El gobernador de Port Said y el jefe de la policía local abandonaron sus cargos. Desde entonces la liga está suspendida. La Asociación intentó la reanudación en septiembre primero y en octubre después, siempre con resultados fallidos. Pese a la falta de encuentros domésticos oficiales, los hinchas organizados se han mantenido activos y han logrado influir sobre los dirigentes deportivos, la política y la justicia del país.
La búsqueda de castigo para los responsables de la masacre ha sido el objetivo principal de las movilizaciones y los fanáticos no están dispuestos a permitir el reinicio de la competencia oficial hasta no ver a los responsables tras las rejas. Por ahora lo han logrado. Setenta y cuatro personas, entre ellas nueve agentes de seguridad, están entre los acusados de un proceso que no carga con ninguna sentencia.
Como bien relata el excelente blog "The Turbulent World of Middle East Soccer", el nuevo presidente del país, Mohamed Morsi, ha trabajado por la reanudación de la liga, ya que ve en el fútbol la posibilidad de demostrar que en Egipto poco a poco la situación vuelve a la normalidad tras la caída de Mubarak. Los dirigentes deportivos han empujado para que vuelva a correr el balón, pero el Ministerio del Interior ha exigido a los clubes mejoras en infraestructura, como la colocación de cámaras de seguridad y puertas electrónicas en los estadios. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, no apoyan el reinicio de la competencia por temor a nuevos incidentes. En pocos días se reanudarán los torneos de las ligas menores.
La policía y el ejército juegan un papel importante en el conflicto. Estos grupos funcionaron como una suerte de poder autónomo en los últimos 50 años. Actualmente, las fuerzas de seguridad son vistas por los fanáticos de fútbol y por buena parte de la sociedad egipcia como una institución con usos y costumbres del antiguo régimen, poco afectivas a las normas democráticas. El presidente Morsi relevó recientemente a los altos mandos de las fuerzas, pero no ha avanzado en una reforma integral de la policía.
Mientras tanto, los hinchas están en la calle, como lo hicieron en la caída de Mubarak. Fanáticos del Al Ahly marcharon a la sede de la federación en varias ocasiones e incluso se presentaron frente al palacio presidencial para reclamar por justicia para los 74 hinchas fallecidos. También participaron activamente de una manifestación contra la absolución de los 24 acusados por la llamada “Batalla de los Camellos”, un enfrentamiento previo a la caída de Mubarak que terminó con 11 manifestantes fallecidos, entre ellos varios fanáticos.
Los hinchas organizados del Al Ahly, que se unen bajo el título de “Ahlawy”, también se manifestaron frente a la sede del club y frente a algunos medios de comunicación por las falsas informaciones que se brindan sobre ellos. Sus reclamos obligaron al dirigente egipcio Hani Abu-Reida, miembro del comité ejecutivo de la FIFA, a abandonar su candidatura a presidente de la Asociación. Abu-Reida era acusado por los fanáticos por su filiación al Partido Nacional Democrático, liderado por Mubarak, y por operar para que el Al Masry no sea castigado tras los sucesos de Port Said. El presidente del Al Ahly, Hassan Hamdi, tiene prohibido salir del país y está bajo investigación por corrupción tras las protestas de los hinchas. La justicia también anunció que se investigarán las irregularidades financieras en la organización de la Copa de África 2006, que se disputó en Egipto.
Así las cosas, la reanudación de la liga se ha vuelto una fuerte disputa de poder entre hinchas, dirigentes deportivos, dirigentes políticos y las fuerzas de seguridad. El Ministerio de Deportes fue el centro de manifestaciones de hinchas y futbolistas a favor y en contra de la suspensión. En octubre pasado, en la previa del partido entre Sunshine Stars de Nigeria y el Al Ahly, por la semifinales de la Champions africana, un grupo de jugadores profesionales bloquearon la entrada al hotel del equipo nigeriano para reclamar por la vuelta de la competencia oficial. Hinchas del Al Ahly despejaron el camino por la fuerza.
Tras ganar la serie ante el Sunshine Stars, el Al Ahly jugó el primer partido de la final en una cancha militar, cerca de Alejandría, por razones de seguridad. El empate 1 a 1 parecía alejar las chances de victoria. El pasado sábado, poco antes de la revancha en Túnez, 51 niños egipcios murieron cuando su camión escolar fue embestido por un tren. El luto se mezcló con la alegría tras la victoria por 2 a 1. Un hincha del Al Ahly explicó en Twitter la sensación de muchos: "Cuando tengamos nuestra revancha por la muerte de mis 74 hermanos que murieron por #Ahly, solo entonces celebraré este victoria. Hasta entonces los guardaré en mi corazón”.
Tomado de: http://pelotaafuera.blogspot.com/
Si en algún lugar del mundo alguna vez alguien pudiese hacer una revolución en el fútbol, Egipto es hoy el lugar donde ese proceso es posible. Tras la tragedia de Port Said, donde murieron 74 personas, los hinchas organizados, liderados por los fanáticos del Al Ahly, han iniciado una batalla contra la Asociación Egipcia, los dirigentes deportivos, los dirigentes políticos, la policía e incluso la justicia, que entre otras cosas ha impedido la reanudación de la liga.
Aquella masacre de Port Said, ocurrida el 1º de febrero pasado, estuvo atravesada por la lógica política del país africano. En las revueltas que habían derrocado al presidente Hosni Mubarak a comienzos de 2011, los hinchas de los dos equipos más importantes del país tuvieron una activa participación, pero en distintos bandos. Mientras que los fanáticos del Al Ahly pusieron el cuerpo para enfrentar a las fuerzas de seguridad y derrocar al presidente, los hinchas del Al Masry se alinearon en defensa del primer mandatario.
Port Said fue una consecuencia de aquellos enfrentamientos previos en las calles. Hinchas del Al Masry invadieron el campo tras el final de un partido y atacaron directamente a los jugadores y fanáticos del Al Ahly. Las puertas del estadio estaban cerradas y la policía no intervino. Murieron 74 personas y más de 1.000 resultaron heridas.
Por aquella tragedia fue disuelta la junta directiva de la Asociación. El gobernador de Port Said y el jefe de la policía local abandonaron sus cargos. Desde entonces la liga está suspendida. La Asociación intentó la reanudación en septiembre primero y en octubre después, siempre con resultados fallidos. Pese a la falta de encuentros domésticos oficiales, los hinchas organizados se han mantenido activos y han logrado influir sobre los dirigentes deportivos, la política y la justicia del país.
La búsqueda de castigo para los responsables de la masacre ha sido el objetivo principal de las movilizaciones y los fanáticos no están dispuestos a permitir el reinicio de la competencia oficial hasta no ver a los responsables tras las rejas. Por ahora lo han logrado. Setenta y cuatro personas, entre ellas nueve agentes de seguridad, están entre los acusados de un proceso que no carga con ninguna sentencia.
Como bien relata el excelente blog "The Turbulent World of Middle East Soccer", el nuevo presidente del país, Mohamed Morsi, ha trabajado por la reanudación de la liga, ya que ve en el fútbol la posibilidad de demostrar que en Egipto poco a poco la situación vuelve a la normalidad tras la caída de Mubarak. Los dirigentes deportivos han empujado para que vuelva a correr el balón, pero el Ministerio del Interior ha exigido a los clubes mejoras en infraestructura, como la colocación de cámaras de seguridad y puertas electrónicas en los estadios. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, no apoyan el reinicio de la competencia por temor a nuevos incidentes. En pocos días se reanudarán los torneos de las ligas menores.
La policía y el ejército juegan un papel importante en el conflicto. Estos grupos funcionaron como una suerte de poder autónomo en los últimos 50 años. Actualmente, las fuerzas de seguridad son vistas por los fanáticos de fútbol y por buena parte de la sociedad egipcia como una institución con usos y costumbres del antiguo régimen, poco afectivas a las normas democráticas. El presidente Morsi relevó recientemente a los altos mandos de las fuerzas, pero no ha avanzado en una reforma integral de la policía.
Mientras tanto, los hinchas están en la calle, como lo hicieron en la caída de Mubarak. Fanáticos del Al Ahly marcharon a la sede de la federación en varias ocasiones e incluso se presentaron frente al palacio presidencial para reclamar por justicia para los 74 hinchas fallecidos. También participaron activamente de una manifestación contra la absolución de los 24 acusados por la llamada “Batalla de los Camellos”, un enfrentamiento previo a la caída de Mubarak que terminó con 11 manifestantes fallecidos, entre ellos varios fanáticos.
Los hinchas organizados del Al Ahly, que se unen bajo el título de “Ahlawy”, también se manifestaron frente a la sede del club y frente a algunos medios de comunicación por las falsas informaciones que se brindan sobre ellos. Sus reclamos obligaron al dirigente egipcio Hani Abu-Reida, miembro del comité ejecutivo de la FIFA, a abandonar su candidatura a presidente de la Asociación. Abu-Reida era acusado por los fanáticos por su filiación al Partido Nacional Democrático, liderado por Mubarak, y por operar para que el Al Masry no sea castigado tras los sucesos de Port Said. El presidente del Al Ahly, Hassan Hamdi, tiene prohibido salir del país y está bajo investigación por corrupción tras las protestas de los hinchas. La justicia también anunció que se investigarán las irregularidades financieras en la organización de la Copa de África 2006, que se disputó en Egipto.
Así las cosas, la reanudación de la liga se ha vuelto una fuerte disputa de poder entre hinchas, dirigentes deportivos, dirigentes políticos y las fuerzas de seguridad. El Ministerio de Deportes fue el centro de manifestaciones de hinchas y futbolistas a favor y en contra de la suspensión. En octubre pasado, en la previa del partido entre Sunshine Stars de Nigeria y el Al Ahly, por la semifinales de la Champions africana, un grupo de jugadores profesionales bloquearon la entrada al hotel del equipo nigeriano para reclamar por la vuelta de la competencia oficial. Hinchas del Al Ahly despejaron el camino por la fuerza.
Tras ganar la serie ante el Sunshine Stars, el Al Ahly jugó el primer partido de la final en una cancha militar, cerca de Alejandría, por razones de seguridad. El empate 1 a 1 parecía alejar las chances de victoria. El pasado sábado, poco antes de la revancha en Túnez, 51 niños egipcios murieron cuando su camión escolar fue embestido por un tren. El luto se mezcló con la alegría tras la victoria por 2 a 1. Un hincha del Al Ahly explicó en Twitter la sensación de muchos: "Cuando tengamos nuestra revancha por la muerte de mis 74 hermanos que murieron por #Ahly, solo entonces celebraré este victoria. Hasta entonces los guardaré en mi corazón”.
Tomado de: http://pelotaafuera.blogspot.com/
viernes, 16 de noviembre de 2012
San Lorenzo vuelve a Boedo
Por Camilo Angarita
Este jueves 15 de noviembre de 2012 será un día histórico para toda la hinchada del club argentino San Lorenzo de Almagro. La legislatura de la ciudad de Buenos Aires aprobó lo que parecía una utopía hace algunos años, la restitución histórica con el club y la expropiación a un importante supermercado es un hecho. San Lorenzo podrá volver en los próximos años a su barrio del que fue sacado por la dictadura militar.
En Argentina a diferencia de nuestro país el barrio importa mucho. Las copas, la ciudad, los colores pasan a un segundo plano en el país gaucho. Acá la historia cultural del fútbol está marcada por el barrio y San Lorenzo representa al barrio de Boedo históricamente, aunque desde 1979 no juegue allí debido a una expropiación de los militares con la excusa de la urbanización del barrio. Desde ese año desapareció el viejo Gasometro (nombre del estadio) y el predio estuvo sin usar hasta que en 1981 lo compro el supermercado francés Carrefour que hasta el día de hoy sigue teniendo un almacén en lo que era la antigua cancha de los cuervos.
San Lorenzo estuvo 14 años sin estadio propio y tuvo que hacer de local en los estadios de Boca, River Plate, Vélez Sarfield, Atlanta, Ferrocaril, y Huracan. Hasta que en 1993 construyó su actual cancha, el Nuevo Gasometro, ubicado en el sector del Bajo Flores que aún estando en Buenos Aires se encuentra en un barrio que no tiene nada que ver con la historia del club.
La hinchada en cada partido canta por volver a Boedo, el equipo pelea descenso y a la gente no le importa. El equipo salió campeón y la hinchada no perdió de vista su objetivo de volver al barrio. Es por eso que son muchas las banderas y los cantos que nombran al barrio del que salieron hace ya 33 años. Porque ser de Boedo es ser de San Lorenzo y ser de San Lorenzo también es ser de Boedo.
La subcomisión del hincha trabajo muchos años por la utopía de volver al barrio, pero no se le veía mucha forma al sueño. Pero en el 2012 la gente se hizo sentir más que los años anteriores, se juntaron en más de una oportunidad masivamente, parando el tráfico de la ciudad, pidiéndole al gobierno que les devuelva lo que les quitó la dictadura. La gente de los otros clubes (y hasta algunos del mismo San Lorenzo) veían imposible la vuelta a Boedo, pero ayer el sueño de los cuervos se hizo realidad. Aprobada la expropiación del predio, Carrefour tendrá que entregarle a San Lorenzo los 4.500 metros cuadrados que actualmente posee.
El hincha de San Lorenzo está feliz y anoche celebró hasta altas horas de la noche. Desde ahora el club comienza a trabajar para volver a tener una sede deportiva y cultural en el mítico barrio de Boedo y esperan en algunos años poder construir el estadio en el mismo lugar donde estaba el viejo Gasometro. La vuelta a Boedo es costosa. San Lorenzo tendrá que pagarle a Carrefour 94 millones de pesos argentinos, unos 35.700 millones de pesos colombianos. De los cuales no saldrá ni un sólo peso del club, todo el dinero lo juntará la hinchada, porque como dicen muchos cantos de la Gloriosa Butteler, la vuelta a Boedo la ''banca'' la gente.
Este jueves 15 de noviembre de 2012 será un día histórico para toda la hinchada del club argentino San Lorenzo de Almagro. La legislatura de la ciudad de Buenos Aires aprobó lo que parecía una utopía hace algunos años, la restitución histórica con el club y la expropiación a un importante supermercado es un hecho. San Lorenzo podrá volver en los próximos años a su barrio del que fue sacado por la dictadura militar.
En Argentina a diferencia de nuestro país el barrio importa mucho. Las copas, la ciudad, los colores pasan a un segundo plano en el país gaucho. Acá la historia cultural del fútbol está marcada por el barrio y San Lorenzo representa al barrio de Boedo históricamente, aunque desde 1979 no juegue allí debido a una expropiación de los militares con la excusa de la urbanización del barrio. Desde ese año desapareció el viejo Gasometro (nombre del estadio) y el predio estuvo sin usar hasta que en 1981 lo compro el supermercado francés Carrefour que hasta el día de hoy sigue teniendo un almacén en lo que era la antigua cancha de los cuervos.
San Lorenzo estuvo 14 años sin estadio propio y tuvo que hacer de local en los estadios de Boca, River Plate, Vélez Sarfield, Atlanta, Ferrocaril, y Huracan. Hasta que en 1993 construyó su actual cancha, el Nuevo Gasometro, ubicado en el sector del Bajo Flores que aún estando en Buenos Aires se encuentra en un barrio que no tiene nada que ver con la historia del club.
La hinchada en cada partido canta por volver a Boedo, el equipo pelea descenso y a la gente no le importa. El equipo salió campeón y la hinchada no perdió de vista su objetivo de volver al barrio. Es por eso que son muchas las banderas y los cantos que nombran al barrio del que salieron hace ya 33 años. Porque ser de Boedo es ser de San Lorenzo y ser de San Lorenzo también es ser de Boedo.
La subcomisión del hincha trabajo muchos años por la utopía de volver al barrio, pero no se le veía mucha forma al sueño. Pero en el 2012 la gente se hizo sentir más que los años anteriores, se juntaron en más de una oportunidad masivamente, parando el tráfico de la ciudad, pidiéndole al gobierno que les devuelva lo que les quitó la dictadura. La gente de los otros clubes (y hasta algunos del mismo San Lorenzo) veían imposible la vuelta a Boedo, pero ayer el sueño de los cuervos se hizo realidad. Aprobada la expropiación del predio, Carrefour tendrá que entregarle a San Lorenzo los 4.500 metros cuadrados que actualmente posee.
El hincha de San Lorenzo está feliz y anoche celebró hasta altas horas de la noche. Desde ahora el club comienza a trabajar para volver a tener una sede deportiva y cultural en el mítico barrio de Boedo y esperan en algunos años poder construir el estadio en el mismo lugar donde estaba el viejo Gasometro. La vuelta a Boedo es costosa. San Lorenzo tendrá que pagarle a Carrefour 94 millones de pesos argentinos, unos 35.700 millones de pesos colombianos. De los cuales no saldrá ni un sólo peso del club, todo el dinero lo juntará la hinchada, porque como dicen muchos cantos de la Gloriosa Butteler, la vuelta a Boedo la ''banca'' la gente.
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