viernes, 7 de septiembre de 2012

Fútbol en Chile un 11 de septiembre: mucho más allá de las eliminatorias

La FIFA se negó a cambiar la fecha del encuentro entre Chile y Colombia por las eliminatorias, dispuesto para el mismo día del aniversario del golpe militar de Pinochet. En 1973, la misma entidad se empeñó en programar un partido eliminatorio, también en Santiago, a dos meses de ese mismo golpe.


Por Camilo Rueda Navarro


Hace unas semanas la FIFA negó la solicitud de la Federación de Fútbol de Chile de cambiar la fecha del partido ante Colombia, previsto para este martes 11 de septiembre, por las eliminatorias al Mundial. En la fecha se conmemora en el país austral el aniversario del golpe militar de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, y suele haber fuertes protestas.

La FIFA desestimó la solicitud argumentando mantener la “equidad deportiva” y la imposibilidad de afectar el calendario internacional previamente estipulado. La máxima autoridad del deporte más popular del mundo ignoró las implicaciones de la fecha, como también lo hizo en ese 1973 que se recuerda.

Para Chile, el 11 de septiembre es más que una simple fecha en el calendario. Ese día se le causaron a la nación austral muchas heridas aún sin cicatrizar. En 1973 se produjo el sangriento golpe de Estado que acabó con la primera experiencia de un gobierno socialista instaurado por victoria electoral, el de la Unidad Popular de Allende. Y abrió paso al régimen militar de Pinochet, que dejó miles de ejecutados, desaparecidos y exiliados, así como también hizo de Chile un modelo de Estado neoliberal y autoritario que luego se reprodujo en otros países de la región.

Pero el 11 de septiembre de 1973 no sólo cambió de tajo la política chilena. También se afectó el calendario futbolístico internacional. Chile debía jugar el "repechaje" al Mundial de Alemania ’74, nada menos que ante la Unión Soviética.

El partido de ida se jugó el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, en el Estadio Lenin de Moscú, donde se decretó un frío cero a cero. Todo se debía definir en la revancha, programada en Santiago el 21 de noviembre.

Pero en Santiago, en los días posteriores al golpe, el Estadio Nacional se empezó a usar como campo de concentración a donde eran llevados por los militares cientos de detenidos. Además, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, tras conocer el desarrollo de los acontecimientos en aquel septiembre.

Según registró el periodista Pablo Aro Geraldes en un reportaje sobre el episodio, una comisión de la FIFA, acompañada de directivos de la Federación de Fútbol de Chile, visitó el escenario, recorrió la cancha y dictaminó que el estadio era apto para jugar. La comitiva estuvo integrada por el brasileño Abilio D’Almeida, vicepresidente, y el suizo Helmuth Kaeser, secretario general. Arribó a Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago.

Pese al visto bueno de la FIFA, los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en repudio a la dictadura. "Hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol", dijo el jugador Oleg Blokhin, estrella del fútbol soviético condecorado con el balón de oro en 1975.

Algunos críticos señalaron que la Unión Soviética no tenía nada que reprochar porque en su territorio también había campos de concentración, conocidos como "Gulag", como denunció el escritor Aleksandr Solzhenitsyn, premio Nobel de literatura en 1970.

La URSS pidió jugar el encuentro fuera de territorio chileno, solicitud negada de tajo. Así que decidieron abstenerse de jugar. La Federación de Fútbol de la Unión Soviética emitió un comunicado donde explicaban que no jugarían allí donde miles detenidos de la dictadura habían sido torturados y asesinados.

"Los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos", dijo el documento. "La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza a la administración de la FIFA por el hecho", agregó el comunicado, difundido por la agencia UPI.

Ante la situación, y en una de las decisiones más vergonzosas de la historia del fútbol, se programó el partido sin el rival. Los chilenos salieron a la cancha y anotaron un gol ante un arco vacío. Y la FIFA aprobó en definitiva la participación chilena en el Mundial, donde a la postre no ganó ningún partido.

Cuatro décadas después, los dirigentes del fútbol mundial se empeñaron en programar un partido el 11 de septiembre, a pesar del trasfondo de la fecha. La federación chilena mantuvo a Santiago como sede, aunque por lo menos cambió el escenario: se jugará en el Estadio Monumental de Colo-Colo. Y su rival ya no será la Unión Soviética, sino Colombia, tal vez su mejor aliado de la región y que por su afinidad política no pondría ningún inconveniente.

Publicado originalmente en Semana.com

De guerrillero a estrella paralímpica

Por Rosario Gabino
BBC Mundo


Al ver la sonrisa triunfal del nadador Sebastián "Chano" Rodríguez luciendo sus medallas de plata en el Centro Acuático de Londres 2012, es difícil imaginar su pasado turbulento.

Nacido en Cádiz (Andalucía), su vida ha sido atravesada por dos luchas muy dispares.

Tenía 26 años en 1985 cuando fue condenado a 84 años de cárcel por participar en varios atentados con explosivos en España y por el asesinato del empresario andaluz Rafael Padura.

Por esos crímenes dice que se siente arrepentido, aunque no le gusta hablar directamente de su pasado como miembro del Grapo, un grupo armado de extrema izquierda que fue considerado una organización terrorista por la Unión Europea.

Sólo le habla a BBC Mundo de esa etapa para decir: "A lo largo de mi vida he visto que estaba equivocado. He intentado rectificar, estoy en ello, y lo que está atrás no puedo hacer nada. Sí puedo hacer que el futuro sea diferente".

Tras pasar por varias cárceles, en 1990 Rodríguez participó de una huelga de hambre para pedir la reunificación de todos los presos de ese grupo maoísta en una sola prisión.

Aquellos 432 días de hambre y hospitales lo dejaron marcado: quedó parapléjico, sin poder usar sus piernas por el resto de su vida. Pero quedar atrapado en una silla de ruedas fue, a la vez, su liberación.

Escándalo

En 1994 salió en libertad condicional gracias a una ley española por la cual los enfermos graves no deben estar presos y en 2007 recibió un indulto del gobierno. Para ese entonces ya era un nadador excepcional y medallista paralímpico.

En Sidney 2000 ganó cinco medallas de oro y rompió cuatro récords mundiales. Pero de repente la gloria quedó opacada por el escándalo cuando salió a la luz que había mentido al decirles a los funcionarios paralímpicos que su discapacidad se debía a un accidente de tránsito.

Pese a los reclamos para que lo despojaran de los premios, el Comité Paralímpico Internacional dictaminó que no había quebrantado ninguna regla y que podía conservar las medallas.

Al preguntarle por su pasado, en el Parque Olímpico, Rodríguez le dice a BBC Mundo: "Eso te lo dejo a ti, lo que hay que resaltar es el deporte, que para eso estamos aquí".

Y si hablamos de deporte, el nadador tiene un currículum notable: en estos Juegos de Londres ya ganó dos medallas de plata, que se suman a las otras 13 ganadas en juegos anteriores, y este sábado irá por la número 16.

"Descaro"

A sus 55 años, el nadador dice que tiene el "descaro" de seguir aunque "casi casi sumo más años yo solo que todos mis contrincantes", exagera risueño.

"Todos me preguntan: Sebastián, ¿cuál es tu secreto, qué comes, cómo entrenas? Queremos llegar así a tu edad. Pero yo no tengo nada especial, si algo me favorece es la constancia y tener claro el objetivo que tengo marcado".

"En la vida los secretos no valen, no hay magia, aquí si trabajas y te acompaña un pelín de suerte el resultado se tiene que ver".

"Eso me lo enseñó mi padre desde pequeño. Nosotros somos una familia muy numerosa, éramos 17 hermanos, y para que mi padre nos alimentara a todos era muy recto, muy justo y sobre todo muy trabajador. Me enseñó a ser honrado y a ser consecuente con lo que se piensa".

Esa consecuencia le ha permitido al veterano nadador cumplir su obsesión desde Pekín 2008, donde ganó la medalla de plata en 100 metros pecho: llegar a Londres. Para ello, con la obstinación que lo caracteriza, dejó su casa, su familia, su pareja, sus amigos y "sus perritas" para recluirse en un centro de alto rendimiento en Madrid, donde llevó una "vida de monje".

Resume su éxito en dos palabras: constancia y honestidad.

Y antes de despedirnos, nos lee una frase que le mandó un admirador anónimo y que le ha gustado mucho. "Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final".

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Aficionados atacan sede de Asociación Egipcia de Fútbol

Por BBC Mundo


Cientos de personas asaltaron la sede de la Asociación de Fútbol de Egipto en El Cairo para protestar contra la reanudación de la liga a pesar de una investigación en curso sobre las muertes y disturbios que ocurrieron en febrero pasado.

Los manifestantes, en su mayoría aficionados del club cairota Al-Ahly y conocidos como "ultras", atacaron el edificio con bengalas y otros proyectiles, según testigos citados por la agencia AFP.

Nadie resultó herido, dijeron fuentes de seguridad.

Los manifestantes también se robaron varios trofeos en protesta por la falta de condenas a los responsables del incidente que acabó con la vida de 70 personas en Port Said por enfrentamientos entre los hinchas del club local, al-Masri, y el al-Ahly.

El martes, el Ministerio de Deportes egipcio anunció que los principales partidos de liga se reanudarán a fines de este mes.

El campeonato de fútbol profesional fue suspendido a raíz de las muertes en Port Said.

Cine y fútbol: "Golpe de estadio"

Gran película de Sergio Cabrera sobre fútbol, guerra y paz en Colombia.


Es 1993, la Selección Colombia avanza triunfalmente en las eliminatorias suramericanas y tiene opciones de clasificar al Mundial Estados Unidos '94. Una empresa petrolera ha instalado un campamento en un pequeño caserío de Colombia, al que han bautizado como Nuevo Texas, que se convierte en blanco de la guerrilla, que sostiene constantes enfrentamientos con las fuerzas policiales de la zona.

Se desatan sucesivos combates y en medio de ellos son destruidos los dos únicos televisores de la región, lo que hace imposible presenciar el definitivo partido, entre Argentina y Colombia, que será disputado en el estadio Monumental de Núñez, en Buenos Aires.

La única solución consiste en pactar una tregua entre los bandos que permita construir un televisor a partir de las ruinas de los ya destruidos, y todos juntos, guerrilleros, soldados, curas y prostitutas, se hermanan, al menos por unas horas, para ver el esperado partido.

Golpe de Estadio fue candidata al Premio Goya como mejor película extranjera de habla hispana.

lunes, 3 de septiembre de 2012

El fútbol a sol y sombra

Por Camilo Angarita



"La historia del fútbol es un viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí".

Así comienza a''El fútbol a sol y sombra''. Desde las primeras lineas el escritor uruguayo Eduardo Galeano nos va adelantando el rumbo del libro. Palabra a palabra Galeano hace una declaración de amor publica al fútbol, al fútbol de verdad, ése que se ve en la cancha de un barrio cualquiera con niños que sólo les interesa divertirse persiguiendo la pelota. Pero también nos deja clara su postura en contra del fútbol moderno donde ya no se disfruta el deporte, si no que se juega por obligación, a ganar como sea. No importa si el hincha no está conforme con el juego de su equipo, la industria del fútbol ya irá creando hinchas a su medida.

Además de hacer un recuento histórico de los mundiales, las historias y los máximos exponentes del fútbol, el escritor uruguayo hace un excelente homenaje a los protagonistas naturales del deporte: La pelota como bandera política y también revolucionaria. El estadio con su silencio sepulcral si no rueda una pelota. El hincha abrazando extraños en el momento del gol sin importar que éstos sean de otra religión, clase social, o ideología política. El fanático incomprendido arropado solamente con la bandera con los colores de su equipo. El jugador envidiado por todas las profesiones pues se salvo de la oficina o de la fábrica y además le pagan por divertirse. El arquero amado 89 minutos si ataja todo y odiado una vida entera si falla en el último minuto. El gol y su orgasmo inmediato que siempre se busca y cada vez menos se encuentra. Y el ídolo que nace abrazando la pelota y ésta lo persigue por siempre rogándole ser acariciada por el despreciado pie.

El Fútbol a sol y sombra, además de ser poesía pura para los que estamos enamorados de la pelota, es también una vitamina, un remedio en medio de este fútbol-negocio que ahora nos toca vivir. Basta con leer el libro para querer llamar a los amigos y proponer un partido de fútbol para el fin de semana, alentar a los niños para jueguen más con la pelota y pasen menos tiempo en la computadora, apagar la televisión e ir comprar una entrada para vivir la verdadera pasión del deporte en las tribunas. Pero sobre todo, nos invita a pedir más fútbol y menos negocio, más gambetas y menos empresas, más jugadores y menos modelos disfrazados de futbolistas.

Este 3 de septiembre cumple 72 años el creador de está obra maestra que nos reconforta y nos llena de esperanza, por eso éste espacio dedica estas letras a Eduardo Galeano, uno de los mayores referentes del fútbol como literatura.