domingo, 10 de junio de 2012

La guerra de Israel contra el fútbol palestino

¡Liberad a Mahmud Sarsak!

Ramzy Baroud*
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


El 3 de junio, el jugador del equipo nacional de fútbol de Palestina, Mahmud Sarsak, cumplió ochenta días de penosa huelga de hambre. Mantiene la huelga a pesar del hecho de que hace semanas que 2.000 presos palestinos pusieron fin a las suyas.

Aunque la historia de los presos palestinos en Israel nos revela una común realidad de detenciones ilegales y extendidos malos tratos, quizá haya también que considerar el destino de Sarsak dentro de su propio y único contexto. El jugador de fútbol, que luchó por llevar el nombre y la bandera de su nación al escenario internacional, fue arrestado por soldados israelíes en julio de 2009 cuando iba camino de Cisjordania para unirse al equipo nacional.

El sistema judicial militar israelí decidió aplicar a Sarsak la condición de “combatiente ilegal” y desde entonces le tienen preso sin que se haya presentado acusación ni celebrado juicio alguno contra él.

Sarsak no está solo en la continuada huelga de hambre. Akram al-Rejawi, un prisionero que padece diabetes y que está exigiendo recibir la adecuada atención médica, lleva sesenta días negándose a recibir alimento.

En el momento de escribir este artículo, se ha informado que ambos hombres se hallan en situación crítica. Sarsak, que tenía una condición atlética sin igual, está ahora tan delgado que casi no se le reconoce. Al-Rejawi, anteriormente enfermo, está agonizando.

Según han manifestado los grupos por los derechos humanos, el 30 de mayo, un tribunal israelí decidió que serían los médicos de la prisión los que siguieran ocupándose de ellos durante doce días más antes de permitir que doctores independientes puedan visitar a los prisioneros, prolongando aún más su sufrimiento y aislamiento. Doctores por los Derechos Humanos-Israel (PHRI, por sus siglas en inglés), que está haciendo un destacado trabajo batallando contra las draconianas normas de los tribunales militares israelíes, siguen solicitando al tribunal que les permita reunirse urgentemente tanto con Al-Sarsak como con Al-Rejawi, según informa la agencia de noticias Ma’an .

Por desgracia, la historia es demasiado típica. PHRI, junto con otros grupos que luchan por los derechos de los prisioneros, están haciendo todo cuanto pueden hacer las organizaciones de la sociedad civil ante una situación jurídica y política tan opresiva. Las familias están rezando. Los activistas de los medios de comunicación social están actualizando constantemente la información y enviando asimismo mensajes de solidaridad. Mientras tanto, el resto del mundo se limita a mirar, no porque no les interesen los derechos humanos sino a causa de la simpatía selectiva de los gobiernos y los medios occidentales.

Piensen si no en todo el alboroto generado por los medios estadounidenses ante la situación del activista político chino ciego Chen Guangcheng. Cuando se refugió en la embajada de EE.UU. en Pekín, casi se produjo una crisis diplomática. Guangcheng voló finalmente a EE.UU. el 19 de mayo, dando hace poco una charla en Nueva York ante una atónita audiencia.

“El activista ciego de 40 años dijo que su larga detención (siete años) demuestra que las leyes chinas siguen siendo caóticas”, informaba el New York Post el 31 de mayo. “¿Hay algo de justicia? ¿Hay algo de racionalidad en todo esto?”, se preguntaba Chen. Pocos en los medios estadounidenses refutarían esa afirmación. Pero de alguna manera la lógica se convierte en algo completamente irrelevante cuando el autor de la injusticia es Israel y la víctima un palestino. Al-Rejawi no está ciego, pero tiene muchas dolencias médicas. Desde que le detuvieron en 2004, le han mantenido en la clínica de la prisión de Ramle sin recibir ninguna de las necesarias y adecuadas prestaciones médicas.

Sarsak, que ha sido testigo de tantas tragedias, se ha convertido ahora en una más. El jugador, de 25 años, confiaba en poder promover la clasificación de su equipo nacional hasta un nivel razonable. Si los palestinos se merecieran en algún aspecto que se les llamara “fanáticos” es en relación al fútbol. Como niño que crecí en Gaza, recuerdo cómo nos poníamos a jugar al fútbol durante minutos enteros desafiando los toques de queda del ejército israelí, arriesgándonos a que nos arrestaran, hirieran o incluso mataran. De algún modo, en un atestado campamento de refugiados, el fútbol se convierte en un equivalente de la libertad.

La clasificación de Palestina en la posición 164 del mundo no da testimonio precisamente de falta de pasión por el juego sino de los constantes intentos de Israel de destruir incluso esa aspiración nacional.

Los ejemplos de la guerra israelí contra el fútbol palestino son demasiados para poder contarlos, aunque, en cualquier caso, la mayoría de ellos reciben poca o ninguna atención por parte de los medios. En 2004, Israel impidió que varios de los mejores futbolistas acompañaran fuera de Gaza al equipo nacional para jugar el partido de vuelta contra el equipo chino de Taipei (Palestina había ganado el primer partido por 8-0). Los obstáculos culminaron en marzo de 2006 cuando bombardearon el estadio de fútbol palestino en Gaza, convirtiendo el campo de hierba en un enorme cráter. Después, en la guerra contra Gaza (Operación Plomo Fundido diciembre 2008-enero 2009), todo fue aún más sangriento cuando Israel asesinó a tres de los futbolistas del equipo nacional: Ayman Alkurd, Shadi Sbaje y Wayid Moshtahe. Y volvieron a bombardearles el estadio.

Sarsak era una nueva y prometedora cara del fútbol palestino. En momentos de desunión y faccionalismo palestinos, era el equipo nacional el que mantenía una unidad simbólica entre Gaza y Cisjordania y entre los palestinos de cualquier lugar. Estos jóvenes ejemplifican la esperanza en que vendrán tiempos mejores. Pero la estrella de Sarsak se está ahora eclipsando, al igual que su vida. Su madre, que no le ha visto desde que le arrestaron, le dijo a Ma’an que piensa en él todos y cada uno de los minutos del día. ¿Por qué nadie se moviliza para salvar su vida?, preguntaba.

Al escribir en Nation el 10 de mayo, Dave Zirin manifestaba: “Imaginen que un miembro del equipo de baloncesto estadounidense, pongamos Kobe Bryant, viajara para jugar en un torneo internacional y un gobierno extranjero le capturara y le tuviera en prisión durante tres años sin juicio y sin siquiera escuchar de qué se le acusa para tenerle en la cárcel… Es probable que todas las poderosas organizaciones internacionales del deporte, el COI, la FIFA, trataran a la nación encarceladora como un paria hasta que liberaran a Kobe. Y hasta es posible que incluso quienes odian a los Laker llevarían chapas en las que podría leerse ‘Liberad a Kobe’”.

Sarsak es el Bryant de su pueblo. Pero pregunten a cualquier comentarista político y les dirá por qué Mahmud Sarsak no es Kobe Bryant y por qué Al-Rejawi no es Chen. Es la misma y frecuente lógica de un poderoso lobby pro Israel con sede en Washington, etc. Incluso aunque esa lógica estuviera fundamentada, ¿por qué las instituciones deportivas internacionales no se solidarizan con el agonizante Sarsak? ¿Por qué en los partidos de fútbol no se incluye un momento de solidaridad con los jugadores palestinos asesinados y con un joven moribundo permitiéndole que se una a sus compañeros de equipo una vez más en el campo? ¿Por qué las organizaciones internacionales deportivas no boicotean plena y totalmente a Israel?

“Mientras Sarsak siga indefinidamente detenido y mientras Israel considere que el deporte y los atletas son objetivos legítimos de guerra, no tienen derecho a recibir ningún galardón de la FIFA o de la UEFA, ni siquiera tienen derecho a formar parte de la comunidad internacional del deporte”, escribía Zirin.

Sería una medida tardía pero inequívocamente urgente, porque los deportistas palestinos están, literalmente, muriéndose.

*Ramzy Baroud es el editor de PalestineChronicle.com . Entre sus obras más recientes tenemos The Second Palestinian Intifada: A Chronicle of a People’s Struggle y “ My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story ” (Pluto Press, London).

Ultras contra el fascismo

viernes, 8 de junio de 2012

The War on Palestinian Soccer

Free Mahmoud Sarsak!

By Ramzy Baroud*
CounterPunch


On June 3, Palestinian national soccer team member Mahmoud Sarsak completed 80 days of a grueling hunger-strike. He had sustained the strike despite the fact that nearly 2,000 Palestinian inmates had called off their own 28-day hunger strike weeks ago.

Although the story of Palestinian prisoners in Israel speaks to a common reality of unlawful detentions and widespread mistreatment, Sarsak’s fate can also be viewed within its own unique context. The soccer player, who once sought to take the name and flag of his nation to international arenas, was arrested by Israeli soldiers in July 2009 while en route to join the national team in the West Bank.

Sarsak was branded an ‘illegal combatant’ by Israel’s military judicial system, and was since imprisoned without any charges or trial.

Sarsak is not alone in the continued hunger strike. Akram al-Rekhawi, a diabetic prisoner demanding proper medical care, has refused food for over 60 days.

At the time of writing of this article, both men were reportedly in dire medical condition. Sarsak, once of unmatched athletic built, is now gaunt beyond recognition. The already ill al-Rekhawi is dying.

According to rights groups, an Israeli court on May 30 granted prison doctors 12 more days before allowing independent doctors to visit the prisoners, further prolonging their suffering and isolation. Physicians for Human Rights – Israel (PHRI), which has done a remarkable job battling the draconian rules of Israeli military courts, continues to petition the court to meet with both al-Sarsak and al-Rekhawi, according to Ma’an news agency.

Sadly, the story here becomes typical. PHRI, along with other prisoners’ rights groups, are doing all that civil society organizations can do within such an oppressive legal and political situation. Families are praying. Social media activists are sending constant updates and declaring solidarity. Meanwhile, the rest of the world is merely looking on – not due to any lack of concern for human rights, but due to the selective sympathy of Western governments and media.

Think of the uproar made by US media over the fate of blind Chinese political activist Chen Guangcheng. When he took shelter in the US embassy in Beijing, a near-diplomatic crisis ensued. Guangcheng was finally flown to the US on May 19, and he recently delivered a talk in New York before an astounded audience.

“The 40-year-old, blind activist said that his lengthy detention (of seven years) demonstrates that lawlessness is still the norm in China,” reported the New York Post on May 31. “Is there any justice? Is there any rationale in any of this?” Chen asked. Few in the US media would contend with the statement. But somehow the logic becomes entirely irrelevant when the perpetrator of injustice is Israel, and the victim is a Palestinian. Al-Rekhawi is not blind, but he has many medical ailments. He has been in Ramle prison clinic since his detention in 2004, receiving severely inadequate medical care.

Sarsak, who has been a witness to many tragedies, is now becoming one. The 25-year old had once hoped to push the ranking of his national team back to a reasonable standing. If Palestinians ever deserve to be called ‘fanatics’, it would be in reference to soccer. As a child growing up in Gaza, I remember playing soccer in few minute increments, braving Israeli military curfews, risking arrests, injury and even death. Somehow, in a very crowded refugee camp, soccer becomes tantamount to freedom.

Palestine’s ranking at 164th in the world is testament not to any lack of passion for the game, but to the constant Israeli attempts at destroying even that national aspiration.

The examples of Israeli war on Palestinian soccer are too many to count, although most of them receive little or no media coverage whatsoever. In 2004 Israel blocked several essential players from accompanying the national team out of Gaza for a second match against Chinese Taipei. (Palestine had won the first match 8-0.) The obstacles culminated in the March 2006 bombing of the Palestinian Football Stadium in Gaza, which reduced the grass field to a massive crater. Then, in the war on Gaza (Cast Lead 2008-09), things turned bloody as Israel killed three national soccer players: Ayman Alkurd, Shadi Sbakhe and Wajeh Moshtahe. It also bombed their stadium again.

Sarsak was a promising new face of Palestinian soccer. In times of Palestinian disunity and factionalism, it was the national team that kept a symbolic unity between Gaza and the West Bank – and indeed Palestinians everywhere. These young men exemplify hope that better times are ahead. But Sarsak’s star is now fading, as is his life. His mother, who hasn’t seen him since his arrests, told Ma’an that she thinks of him every minute of each day. “Why is there no one moving to save his life?” she asked.

Writing in the Nation on May 10, Dave Zirin wrote, “Imagine if a member of Team USA Basketball—let’s say Kobe Bryant—had been traveling to an international tournament only to be seized by a foreign government and held in prison for three years without trial or even hearing the charges for which he was imprisoned…Chances are all the powerful international sports organizations—the IOC, FIFA—would treat the jailing nation as a pariah until Kobe was free. And chances are that even Laker-haters would wear buttons that read, ‘Free Kobe.’”

Sarsak is the Bryant of his people. But ask any political commentator and he will tell you why Mohmoud Sarsak is not Kobe Bryant, and why Al-Rekhawi is not Chen. It is the same prevalent logic of a powerful Washington-based pro-Israel lobby and all the rest. Even if the logic was founded, why are international sports institutions not standing in complete solidarity with the dying Sarsak? Why don’t soccer matches include a moment of solidarity with killed Palestinian players, and the dying young man aching to join his teammates on the field once more? Why is Israel not fully and comprehensively boycotted by every international sports organization?

“As long as Sarsak remains indefinitely detained and as long as Israel targets sport and athletes as legitimate targets of war, they have no business being rewarded by FIFA or the UEFA, let alone even being a part of the community of international sports,” wrote Zirin.

It would be a belated step, but an unequivocally urgent one, for Palestinian sportsmen are literally dying.

*Ramzy Baroud is editor of PalestineChronicle.com. He is the author of The Second Palestinian Intifada: A Chronicle of a People’s Struggle and “My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story” (Pluto Press, London).

Femen, seins nus pour denoncer la prostitution

«Fuck Euro 2012» avaient inscrit sur leurs poitrines les féministes de Femen. Au milieu des supporters, elles ont milité vendredi à Varsovie contre la prostituions.

Des féministes du mouvement ukrainien Femen ont manifesté vendredi à Varsovie seins nus, pour dénoncer la prostitution susceptible de fleurir lors de l'Euro-2012, à deux heures du coup d'envoi du match d'ouverture Pologne-Grèce au stade national de Varsovie.

Quatre militantes de Femen ont surgi soudainement au milieu des milliers de supporteurs se pressant devant l'une des entrées du stade, sous une faible pluie.

«Fuck Euro 2012»

Sur leur poitrine dénudée, elles avaient inscrit en grosses lettres «Fuck Euro 2012». Criant à tue-tête le même message, elles ont arrosé la foule avec de la mousse blanche d'extincteurs.

Entourées immédiatement d'une foule de photographes et de badauds, elles ont aussitôt été embarquées par la police dans une camionnette.

«Les hommes politiques ont dépensé de l'argent pour construire des stades mais n'ont rien fait pour résoudre d'autres problèmes, dont celui de la prostitution dans les deux pays» co-organisateurs de l'Euro-2012, l'Ukraine et la Pologne, a déclaré aux journalistes une des activistes Femen.

«Le foot ce n'est qu'une affaire de mâles», a commenté en applaudissant, une passante d'une cinquantaine d'années.

Supporters remontés

Artur Kucharski, lycéen d'une banlieue de Varsovie, est apparu plutôt remonté contre l'action des féministes. «Elles sont gonflées de nous gâcher une telle fête! C'est le sommet du culot!», a-t-il lancé. «Mais elles sont vraiment belles», a ajouté tout de même le jeune homme en retrouvant le sourire.

Femen, qui revendique 300 militantes à Kiev, n'en est pas à son coup d'essai. Devenu en trois ans un phénomène en Ukraine, le mouvement s'est également fait connaître à l'étranger.

A moitié déshabillées ou en tenues légères, les membres de Femen multiplient les actions publiques pour dénoncer la prostitution, le tourisme sexuel ou le harcèlement dont sont victimes les étudiantes d'université en Ukraine.

AFP

La selección inglesa visitó el campo de concentración de Auschwitz

La selección inglesa visitó este viernes el campo de concentración nazi de Auschwitz y la fábrica que fue propiedad de Oskar Schindler, situados a pocos kilómetros de Cracovia, donde está concentrado el equipo con motivo de la Eurocopa.

Tras la sesión de entrenamiento, un grupo encabezado por el seleccionador inglés, Roy Hodgson, el delantero Wayne Rooney y el presidente de la federación inglesa, David Bernstein, se dirigió hacia el campo de concentración donde un millón de personas -en su mayoría judíos- fueron asesinadas durante la Segunda Guerra Mundial.

La delegación, en la que también estaba el portero Joe Hart y los delanteros Theo Walcott y Andy Carroll, hizo una visita guiada por las instalaciones de Auschwitz, donde pudieron contemplar los barracones, las cámaras de gas o el horno crematorio y escuchar a testigos que sobrevivieron a esas condiciones.

También acompañó a los futbolistas el extécnico del Chelsea judío Avram Grant, que perdió a muchos de sus familiares en este campo de concentración.

"Miras alrededor y ves todo esto: todos los zapatos, las gafas... Y piensas cómo puede un hombre hacer esto a otro hombre. Está más allá de la comprensión humana", dijo Grant.

"Es irreal. En la escuela nos explicaron la historia, pero nunca te puedes llegar a imaginar algo de este calibre", comentó por su parte Walcott.

Paralelamente, el resto de concentrados de la selección como el capitán Steven Gerrard o el segundo entrenador, Gary Neville, visitaron la fábrica-museo del empresario alemán Oskar Schindler, que salvó a miles de judíos durante el Holocausto y cuya historia fue relatada por Steven Spielberg en el film "La lista de Schindler".

En este segundo grupo estuvieron la mayoría de los jugadores que apuntan al once titular el próximo lunes ante Francia, como John Terry, Ashley Cole o Joleon Lescott.

"Son este tipo de días los que más recordaremos cuando rememoremos esta Eurocopa. Las cosas que hemos hecho hoy y la gente que hemos conocido. Seguro que nos acordaremos del torneo en sí, pero sobre todo de visitar sitios así", dijo un emocionado Lescott.

Además de Inglaterra, otras selecciones como Alemania, Holanda e Italia han aprovechado la estancia en tierras polacas con motivo de la disputa de la Eurocopa para visitar este campo de concentración y rendir homenaje a las víctimas del Holocausto.

EFE