viernes, 20 de abril de 2012

Miles de aficionados despidieron a Piermario Morosini

Miles de fanáticos abarrotaron las calles de Bérgamo para el funeral de Piermario Morosini, el futbolista italiano que murió por un ataque cardiaco durante un partido el fin de semana pasado.

El ataúd de Piermario Morosini estuvo cubierto por sus camisetas del Livorno y del Atalanta, adornado con coronas de flores. También por varias bufandas de otros equipos de fútbol, al lado de guayos y balones.

"Piermario realmente está en nuestros corazones", dijo el sacerdote Luciano Menenti al comienzo del funeral.

Morosini, un volante de 25 años que jugaba con el Livorno tras ser cedido a préstamo por Udinese, comenzó su carrera en las divisiones inferiores de Atalanta. Todo el plantel del Atalanta estuvo presente, al igual que jugadores de Udinese y varios excompañeros suyos, como Sulley Muntari.

También acudieron representantes de otros equipos y de la liga italiana, incluyendo al presidente de la federación italiana, Giancarlo Abete, y el técnico de la selección nacional, Cesare Prandelli.

Con información de Starmedia

miércoles, 18 de abril de 2012

Marcelo Bielsa celebra la nacionalización de YPF

"Celebro que mi país haya recuperado una fuente tan importante para su futuro", dijo el técnico en la rueda de prensa previa al Sporting - Athletic de este jueves. A la vez, reprochó al periodista por considerar su pregunta como "tendenciosa".


En la rueda de prensa previa al partido que este jueves enfrentará al Athletic y al Sporting de Portugal en la ida de las semifinales de la Europa League, un periodista sacó a relucir el espinoso tema de la expropiación de YPF por el gobierno argentino. En principio, Bielsa prefirió no responder, pero ante la insistencia de la pregunta, respondió:

"Celebro que mi país haya recuperado una fuente tan importante para su futuro. Creí que el silencio le iba a servir para que interpretara que no era el momento de referirse a una situación así. Y usted debería saber que no puedo contestar a esa pregunta porque también para contestar debería valorar un episodio que los matices no están a la altura del público en general. Es una pregunta abolutamente tendenciosa".

El gobierno de Cristina Fernández pretende recuperar el control de la empresa petrolera, hoy dominada por la española Repsol, en una legítima medida en beneficio de la soberanía argentina.

Con información de AS

martes, 17 de abril de 2012

Diatriba contra Mourinho

El escritor mexicano Juan Villoro, una de las voces latinoamericanas más autorizadas para hablar sobre fútbol, cuenta por qué no soporta al entrenador del Real Madrid, José Mourinho.


Por Juan Villoro


José Mourinho pasará a la historia como alguien que no pudo jugar al fútbol. Le faltaron facultades para patear balones y decidió triunfar en forma sustituta, entrenando equipos. Exiliado del césped, no se preocupó por la forma de ganar trofeos. Su meta está en el marcador.

Aunque entrena equipos que a ratos juegan de maravilla, la estética es para él un accidente, un efecto secundario del que puede prescindir.

Sería ingenuo suponer que le ilusiona el juego. El fútbol le permite desplegar sus habilidades organizativas y conspiratorias, pero sobre todo, le ofrece impunidad. Mourinho es el sociópata más exitoso del mundo profesional contemporáneo. Puede encajar un dedo en el ojo de Tito Vilanova, técnico auxiliar del Barcelona, calumniar a sus colegas, injuriar al público, mentir ante las autoridades, faltarles el respeto a los jueces y salirse con la suya.

Es difícil imaginar otro oficio en el que un practicante de primera fila deshonre al gremio entero. Como el fútbol es distinto, el ogro portugués resulta muy rentable. Sus pataletas y salidas de tono renuevan las ilusiones de vencerlo.

En la dramaturgia futbolera, Mou es un convincente Lucifer. Su astucia saca de quicio a los periodistas. Incluso se da el lujo de ponerse simbólico. Para no acusar directamente a un árbitro de favorecer al Barcelona, dice que hay cosas que aparentan un color y son de otro: “Nunca he entendido por qué los Sugus de envoltura azul son amarillos”. Esta es su manera críptica de decir que adora el fútbol, pero odia que los árbitros den gato por liebre.

Ningún otro entrenador tiene una estrategia tan oportunista para torcer la justicia en su favor. Antes del partido, el doctor en paranoia ofrece estadísticas –obviamente parciales– de las faltas que no le han concedido los silbantes. Luego saca una alineación de cuchilleros, con Pepe en medio campo, y hace que los suyos jueguen al filo del reglamento. Ninguna de las faltas que cometen es de fractura, pero su reiteración puede ameritar tarjeta. Todo queda al criterio del hombre que jadea con un silbato en la boca. Si sanciona el antifútbol, Mourinho podrá quejarse de que fue perjudicado. En el infierno de la rueda de prensa, el diablo siempre juega de local.

En ocasiones incluso sigue al árbitro a su vestidor para gritarle: “¡Te gusta joder a los profesionales!”.

Salvo en el Oporto, en sus equipos la estrategia nunca ha sido tan impresionante como el fichaje de mercenarios. Mou no crea talentos; los compra de maravilla.

¿Y qué decir de sus arrebatos afectivos? Si muestra cariño por una mascota (como cuando recorrió Londres para recuperar a su perrito), lleva a su familia a un parque temático, llora en los tatuados brazos de Materazzi después de conquistar la Champions o reconoce que el contrario merecía el empate (como hizo en su último partido ante el Getafe), revela algo aún más dramático: el monstruo es humano. Esto lleva a un enigma superior: ¿por qué alguien obsesionado por rentabilizarlo todo no aprovecha la vida útil de su corazón?

Ciertas personas desagradan porque el ADN les diseñó unos párpados que aparentan suficiencia o unas cejas que simulan orgullo.

Mourinho desagrada como quien desempeña un oficio y tal vez un arte. Lo más engañoso en su biografía es su segundo apellido: Dos Santos.

Respaldado por sus triunfos con el Oporto, el Chelsea y el Inter, llegó a Madrid con un objetivo que no podrá cumplir: vencer al Barcelona.

Alzó una Copa y puede conquistar la Liga, pero ha sido incapaz de superar en la cancha a su acérrimo enemigo. Recibió un inolvidable 5-0 en el Camp Nou y ha sido vencido en los lances frente a frente. Para muchos merengues sería más importante golear al Barça que ganar la Liga. Eso no sucederá. ¡El madridismo pasa la noche en blanco!

Ganar es mucho, pero no es todo. El conservador estratega del Inter conduce ahora la aplanadora mecánica del Real Madrid. Triunfa sin deslumbrar. La época será recordada por lo bien que jugaba el Barcelona.

Mou abandonará la Casa Blanca del fútbol como abandonó sus empleos anteriores: sin arriesgarse a defender sus logros para no ponerlos en entredicho. “Vengo con mis virtudes y mis defectos”, anunció al llegar. Poco después hizo su perfil psicológico: “Soy antipático; solo me llevo bien con mi familia, mis amigos y mis jugadores”. La frase sugería que si los periodistas deseaban encontrar a alguien simpático, tocaran la puerta de Guardiola. Así transfirió a su adversario la responsabilidad de agradar a los demás.

Los logros y el salario (diez millones de euros anuales en tiempos de recesión) de José Mourinho dos Santos se discuten menos que sus declaraciones. Cuando pisó el pasto del Santiago Bernabéu dijo que parecía un “campo de patatas” y obligó a cambiarlo (la medida fue acertada: el Barcelona tardó en hacer lo mismo y Pedro se lesionó al caer en un hueco). Cuando le preguntaron por qué no alineaba al joven Pedro León, contestó: “Porque no obedeció las instrucciones. ¡No me hablen de él como si fuera Maradona o Zidane!”. Cuando el modesto Sporting cayó ante el Barcelona, acusó al entrenador de regalar el partido por incluir suplentes. Cuando le preguntaron qué opinaba de Pellegrini, su antecesor en el banquillo del Madrid, lo humilló de esta manera: “Ahora entrena al Málaga. Cuando yo me vaya del Madrid iré a un club grande en Inglaterra o Italia”.

El País le dedicó un editorial donde lo llama Perfectus Detritus, como el personaje de Asterix que protagoniza el episodio ‘La cizaña’. Esta severa descalificación del entrenador que siembra la discordia sin responsabilizarse de sus efectos y de Florentino Pérez, el directivo que lo respalda contra viento y marea, no tuvo consecuencia alguna.

La personalidad de Mourinho desafía a los psicólogos. ¿Hay alguien capaz de armar su Rubik’s Cube mental? Estamos ante el intrincado villano que los rivales aman odiar, el antihéroe que silenció y despidió a Valdano, el zar de la incorrección política.

Modifiquemos la pregunta: ¿Qué tan primitivo es el fútbol? En una actividad que produce millones para que la gente injurie en las tribunas, la educación es signo de debilidad. Cuando un jugador se prepara para tirar un córner a unos metros de las tribunas, recibe escupitajos e ignominias. En el pecho lleva un anuncio que puede ser de Burger King. Mourinho es un troglodita de diseño para ese ámbito de la provocación y el consumo.

Los cronistas solemos agregarle virtudes a la realidad. Mou ofrece un baño de realidad. El fútbol huele a lodo y a dinero.

La única virtud moral que aún puede reclamar el portugués es la de ejercer el oprobio para que se entienda por contraste lo que es el bien. En su novela La ceremonia de la traición, Mario Brelich lanza una inquietante conjetura: Judas sabía que su traición era necesaria para realzar la imagen de Jesús. A cambio de 30 monedas –cifra ridícula incluso en una época sin fútbol profesional–, aceptó el descrédito, fue, definitivamente, el infame. Judas aparece en esta lectura como un villano voluntario, un mártir de segunda potencia.

¿El apellido Dos Santos alude a esa duplicidad? El método Mou de ser Judas es distinto: explota con brillantez lo peor del fútbol (el primitivismo, la supremacía del dinero, la competitividad afrentosa). Su éxito define nuestra época: Judas firma autógrafos.

Para perfeccionar su maleficio, Mourinho no concede la revancha. Sabe que los ciclos ganadores del fútbol duran de dos a tres años. Una vez en la cima, planea su huida. Es como Deep Blue, la computadora de ajedrez diseñada por IBM. Kasparov la enfrentó, mostrando la muy humana capacidad de fallar por nervios. Cuando pidió un segundo encuentro, la máquina fue archivada en un sótano. Las corporaciones y los robots no ofrecen otra oportunidad.

Después de ganar la Champions con el Inter, José Mourinho no fue al festejo. Prefirió negociar su siguiente contrato con el Real Madrid. Así confirmó que le interesa obtener recompensas, no defenderlas.

El fútbol es suficientemente impuro para permitir el triunfo de alguien que no se interesa en jugar al fútbol.

Publicado originalmente en Soho

domingo, 15 de abril de 2012

Actos del Athletic en memoria de Iñigo Cabacas

La afición rojiblanca ha guardado un minuto de silencio en recuerdo del joven aficionado Iñigo Cabacas en el estadio de San Mamés antes del comienzo del partido de este domingo entre el Athletic y el Mallorca "en memoria de la persona que fue Iñigo Cabacas, un miembro de la familia rojiblanca", según el secretario del Athletic de Bilbao, Javi Aldazabal. "Era obligado el reconocimiento y recuerdo a la persona de Iñigo Cabacas de toda la familia rojiblanca", ha concluido.

Cabacas falleció este pasado lunes por las heridas causadas por el impacto de una pelota de goma recibida en los incidentes registrados tras el partido de la Europa League contra el Schalke 04.

Asimismo, desde la agrupación de Peñas también se determinó que en ese partido los nueve primeros minutos de cada parte se permaneciera en silencio en señal de respeto y que concluyeran con un minuto de aplausos en recuerdo de Iñigo.

Además, sugirieron a los aficionados asistir vestidos con prendas del Athletic de color negro.

Marcha silenciosa

Previo al partido, alrededor de 3.000 personas, convocadas por la Agrupación de Peñas del Athletic, han recorrido este domingo las calles de Bilbao en una marcha silenciosa con la que se ha querido rendir al joven aficionado, tras una pancarta en la que se podía leer 'Iñigo, gogoan zaitugu' (Iñigo, te recordamos) acompañada de una bandera del Athletic con un crespón negro y una foto del fallecido.


La marcha, que ha partido pasadas las 16.30 horas de la Plaza Moyua, sin la presencia de efectivos de la Ertzaintza, ha recorrido la Gran Vía para concluir en las inmediaciones del estadio de San Mamés.

A la llegada a San Mamés miles de personas han prorrumpido en aplausos mientras los familiares del fallecido se han trasladado al interior del estadio con un ramo de flores. "Se ha demostrado la unidad y el apoyo de la afición", ha señalado un amigo de Cabacas, que ha solicitado, además, la dimisión del "responsable de la carga policial" en la que falleció Cabacas.

Los jugadores también se unieron al homenaje y salieron a la cancha con una camiseta en memoria de Iñigo.

Con información de eitb.com

viernes, 13 de abril de 2012

Evo Morales: el presidente futbolero

El mandatario boliviano ha estado vinculado al fútbol toda su vida. De hecho empezó su militancia como secretario de deportes de un sindicato. Y como presidente no pierde ocasión para jugar al fútbol en los países que visita.

Por Camilo Rueda Navarro


En el marco de la Cumbre de las Américas de Cartagena se jugó un partido de fútbol amistoso entre escuadras de Colombia y Bolivia, que finalizó con empate a dos goles. El cotejo se organizó a solicitud del presidente Evo Morales, reconocido por su devoción al fútbol.

El combinado anfitrión fue integrado por el presidente Juan Manuel Santos y funcionarios del gobierno nacional, reforzado por algunos periodistas y figuras del balompié criollo. Por su parte, el equipo boliviano estuvo compuesto por Evo y funcionarios de su gobierno, con el refuerzo de tres exjugadores de aquella selección que logró la clasificación al Mundial de 1994.

Se recordará que en el 2009 Evo Morales organizó un partido en La Paz como parte de su campaña contra el veto que pretendía implantar la FIFA a los partidos en ciudades de gran altitud. Medida que afectaría a la capital boliviana, ubicada a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Como aliado de su iniciativa tuvo a nadie menos que al astro argentino Diego Armando Maradona.

En esa ocasión, Evo y Maradona le enviaron a Fidel Castro un balón con dedicatoria. La del presidente decía: “Con admiración para Fidel”, mientras que la figura argentina escribió: “A mi maestro del alma con amor”.

Pero el vínculo de Evo con el fútbol es mucho más antiguo. Incluso fue su afición a este deporte la que lo llevó a la militancia. En los años 80, en su juventud, gracias a su liderazgo en la cancha fue nombrado secretario de deportes del sindicato de cocaleros San Francisco, en la región del Chapare. Desde ahí empezó su gran carrera como dirigente sindical hasta llegar a la presidencia al frente del Movimiento Al Socialismo.

Pero desde que llegó a la presidencia no ha dejado de ponerse los cortos y patear el balón. En noviembre del 2008, durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, Morales prefirió jugar al fútbol en lugar de ir a una cena que ofrecía la anfitriona Michelle Bachelet. Esa vez su equipo goleó a un combinado de veteranos chilenos.

En el 2009, durante la V cumbre de mandatarios de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, celebrada en Lima (Perú), el mandatario se pegó una escapada a expensas de la Cumbre de los Pueblos, un evento alternativo paralelo al oficial. En él, Evo comandó un equipo de bolivianos que enfrentó a otro de figuras peruanas como Héctor Chumpitaz y Julio César Uribe. Y en el 2011, en una visita a Cuzco (Perú), enfrentó a otro equipo peruano liderado por el presidente Ollanta Humala, al que venció.

Otro partido célebre de Morales fue uno en que su equipo se enfrentó a una escuadra de la alcaldía de La Paz, contradictora del gobierno nacional. En esa ocasión, el juego fuerte de un rival opositor le colmó la paciencia y Evo le propinó un rodillazo en la entrepierna. Y en marzo pasado, su equipo se enfrentó a un conjunto austriaco encabezado por Johann Krankl, exjugador del Barcelona, mientras asistía a una reunión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena.

Evo también ha estado en el papel de espectador. En el 2011 viajó a Jujuy (Argentina) a presenciar un partido de la Copa América. Y por supuesto estuvo en Suráfrica en la inauguración del Mundial 2010, primera vez que el evento orbital llegada al África. En dichos viajes el mandatario alternó sus reuniones políticas y sociales con los eventos futboleros.

Por estas razones, no debe ser sorpresa que este presidente salga de cortos en cualquier ciudad a jugar un picado. Más allá de pretensiones demagógicas, es su pasión por el fútbol la que lo motiva.

Publicado originalmente en Semana.com