miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sanción a Suárez abre debate sobre tratos preferentes en Inglaterra

El uruguayo Luis Suárez fue castigado fuertemente por una presunta agresión racista. Los hinchas de Liverpool ardieron en rabia. Invasión de mensajes en las páginas web y en las redes sociales a favor del jugador.

Por Edward Piñón y Silvia Pérez


"Sin pruebas. Incomprensible. Injusta. Persecución. Estúpida. Corrupta". La sanción que la Football Association (FA) aplicó a Luis Suárez provocó la ira de los aficionados del Liverpool, quienes encontraron todo tipo de calificativos para cuestionar una determinación que se entiende se basó exclusivamente en las palabras del defensa francés Patrice Evra.

Después de dos meses de análisis, declaraciones y sin haber conseguido otra versión que respaldara los dichos del polémico Evra, la FA adoptó la drástica decisión de aplicar una multa económica de 62 mil dólares y una suspensión de ocho partidos para el uruguayo. A esta resolución se llegó bajo la presunción de que Suárez utilizó terminología insultante y racista en la discusión que mantuvo con el francés en el partido que Liverpool empató 1-1 con Manchester United en Anfield.

Los cuestionamientos hacia Suárez fueron incrementándose a partir de las críticas que el delantero comenzó a recibir por simulaciones de faltas y ampulosos gestos hacia los árbitros.

El panorama se complicó más después del propio incidente que Suárez protagonizó con el francés. La situación que acumuló voces en contra del salteño se dio en el partido contra Fulham, cuando Suárez respondió a los insultos de la hinchada rival mostrándole el dedo mayor.

Aunque la parcialidad de Liverpool, el técnico Kenny Dalglish y las autoridades de la entidad deportiva se pusieron de inmediato del lado del jugador uruguayo, el debate se instaló en Inglaterra.

Los castigos aplicados a las parcialidades que entonan cánticos racistas y el acento puesto por las autoridades gubernamentales en la tolerancia racial fueron puestos arriba de la mesa por quienes defendieron la tesitura de tomar una decisión ejemplarizante sobre Suárez.

Conocido el fallo, el primero en ofrecer su punto de vista fue Suárez. "Hoy es un día muy difícil y doloroso para mí y mi familia. Gracias por el apoyo y voy a seguir trabajando", escribió en su cuenta de Twitter.

El respaldo no demoró. Y la lluvia de críticas a la FA tampoco. Las páginas web y las redes sociales se inundaron de mensajes. "Es una broma pesada. ¡Ocho partidos! ¿Están locos en la FA?", se preguntó un hincha de Liverpool.

"Las palabras me fallan cuando se trata de la FA... Mientras, la FA y la Asociación de Futbolistas Profesiones unen fuerzas para limpiar el nombre de John Terry", escribió Paul vía Twitter.

"Hay más corrupción en la FA que en la FIFA. ¿Cómo pueden apoyar a los cabrones de John Terry y Wayne Rooney? ¿Doble discurso o qué?", se quejó por su parte Donna.

"¡Qué broma tan increíble!", ironizó Sam. "El trato preferencial que ha recibido Manchester United en los últimos diez o quince años es inaceptable", agregó.

"Sabíamos que esto iba a pasar. La FA es un cuerpo totalmente desacreditado. Todo lo que hace huele a incompetencia, arrogancia y estupidez. Es la palabra de un hombre contra la de otro. Desafortunadamente para Luis Suárez, Evra juega para Manchester United y por lo tanto la FA tuvo que hacer su trabajo", escribió Bob. "La FA es experta en temas de racismo. ¿Acaso cuando yo voy a Old Trafford y escucho cánticos agresivos y abusivos contra Liverpool van a actuar? ¡Por supuesto que no!", agregó.

"Broma, un completo chiste. Se supone que uno es inocente hasta que se pruebe lo contrario. ¿Y dónde están las malditas pruebas? Sancionaron a Suárez sin pistas ni evidencias", remarcó otro fanático de los "Reds".

"Me siento muy decepcionado, y dudo mucho de la imparcialidad de la FA", se quejó un internauta que firma como Munashe.

"Evra es una moneda falsa. Aquel día se vio que quería meter a Suárez en problemas. Se notaba aún antes de que se armara todo el lío. Sólo espero que pague por sus mentiras", indicó otro fanático.

Rabioso, dolido y sin terminar de comprender el fallo, un aficionado comentó: "en su declaración, el propio Evra dijo que no creía que Luis Suárez fuera racista y la FA, en sus primeros puntos, acepta que Luis Suárez no fue racista".

Liverpool está decepcionado por el fallo y apoyó al uruguayo

"Liverpool Football Club está muy sorprendido y decepcionado con la decisión (...) de encontrar a Luis Suárez culpable de los cargos", según un comunicado oficial emitido por el club, unos minutos después de conocida la resolución de la federación inglesa.

"Vamos a estudiar las razones detalladas de la Comisión una vez que estén disponibles, pero nos reservamos el derecho de apelación o cualquier otro recurso de acción que se crea conveniente con respecto a esta situación", indicó con referencia a la posibilidad de apelación que tiene como derecho Luis Suárez, no el club.

"Nos parece extraordinario que Luis pueda ser declarado culpable sólo por la palabra de Patrice Evra, cuando no hay nadie más en el terreno de juego -incluyendo a los propios compañeros de equipo de Evra y oficiales del partido- que pudiera escuchar la supuesta conversación entre los dos jugadores, debido al bullicio de la repleta Kop (cabecera en la que se aloja la "barra" de Liverpool) mientras se estaba por rematar un tiro de esquina".

"El club toma muy en serio la lucha contra toda forma de discriminación (...) pero es nuestra firme creencia, al haber repasado los hechos del caso, que Suárez no cometió ningún acto racista (...) Nada de lo que hemos oído en el transcurso de la audiencia ha cambiado nuestra opinión de que Luis Suárez es inocente y le proporcionaremos todo el apoyo", se afirma por parte de Liverpool.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Recordando el 19 de diciembre de 1971

Por Pablo Aro Geraldes
Periodismo de fútbol internacional

Hace 40 años, el 19 de diciembre de 1971, el estadio Monumental de Núñez fue protagonista de la apasionante semifinal del Torneo Nacional entre los dos grandes de Rosario: Central y Newell's. Los canallas vencieron 1-0 con un legendario gol de palomita de Aldo Pedro Poy.


Tres días después, Rosario Central vencía 2-1 a San Lorenzo en el Parque Independencia y conquistaba el primer título de AFA de su historia, pero en el corazón de los hinchas la victoria en aquella semifinal contra el clásico y eterno rival sería el momento más recordado. Inolvidable. La fecha histórica del 19 de diciembre de 1971 inspiró al genial Roberto Fontanarrosa, canalla de alma, a titular uno de sus cuentos más brillantes.

Es una ficción que gira en torno al partido real. Trata la historia del viejo Casale, quien nunca en su vida había visto perder a Central en un clásico contra Newell's Old Boys. Ante la importancia del partido, un grupo de amigos del hijo de Casale decide invitarlo a viajar a Buenos Aires con ellos. Los muchachos estaban seguros que Casale era un talismán, pero el viejo se niega a acompañarlos alegando una enfermedad del corazón. Ante esta negativa, la barra de amigos centralistas decide planear un secuestro y llevar engañado a Casale al Monumental.

Lo que sigue es tan desopilante como el comienzo. Pero ningún resumen se acercará a la narración gloriosa del Negro Fontanarrosa. En su página web se puede leer el cuento completo.

Campaña por la protección animal en Colombia

Por Patadeperro

El pasado 25 de octubre, en plena Copa Suramericana, un perro ingresó a la cancha del Campín y eludió a decenas de policías que lo trataron de agarrar. El canino, con sus gambetas, se ganó el cariño de la gente que lo ovasionó con "oles". Finalmente, salió hacia la tribuna por su propia cuenta. Desde entonces se desconoce el paradero del perrito.


¿Estará aún con vida? ¿Vivirá en la calle soportando frío y hambre? ¿Habrá encontrado un hogar? Por esta razón, invitamos a apoyar la campaña por la protección animal.

La bancada animalista del Congreso de la República radicó el 9 de noviembre pasado el proyecto de Ley de Protección Animal (Ley 165) que busca establecer un marco legal para la protección de los animales y evitar acciones que atenten contra su vida e integridad.

Se busca prohibir prácticas como no mantenerlos en condiciones adecuadas de alimentación, descanso y vivienda, necesarios para su subsistencia; utilizar los animales de trabajo sin las condiciones de salud, edad, alimentación y descanso que requieren; entrenar animales para que se ataquen o causen daño entre ellos; utilizar animales domésticos, de producción, silvestres o de granja para investigaciones biológicas y biomédicas; practicar sacrificios sin aplicar principios de eutanasia y muerte sin sufrimiento; la privación de aire, alimento, movimiento, espacio suficiente, abrigo, higiene o aseo a animales cautivos, confinados, sean domésticos o no, etc.

Acá también se establecen sanciones de tipo económico para quienes incurran en algunas de estas acciones, y se prohíbe la utilización de animales para fines educativos, investigativos o de aprendizaje.

Este es un importante avance para la protección de los animales. La tarea es generar conciencia y sensibilizar a la población sobre la importancia de proteger a los animales y de generar rechazo a quienes los maltratan, por ello se invita a participar en las actividades para la recolección de firmas y presionar la aprobación del proyecto en el Congreso.

Consultar el formulario de recolección de firmas acá.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El hincha

Dedicado a los cuarenta mil fieles santafereños que ayer llenaron el estadio, en día y hora laborable, para estar con su equipo.

Por Eduardo Galeano


Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio.

Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.


Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.

Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.

Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval.

Texto del libro "El fútbol a sol y sombra" de Eduardo Galeano. Foto: El carnaval de los fieles.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Argentina: Presos estudian arbitraje de fútbol, una experiencia inédita

Por Jerónimo Granero
Télam


Una veintena de internos de la Unidad 9 de La Plata culminaron esta semana el primer curso de arbitraje, con salida laboral, que dicta el exreferí Luis Oliveto en el programa “Deporte por Penales”, de la Secretaría de Deportes de la Provincia de Buenos Aires.

"Esta posibilidad es única en el mundo, y además es inédita. Hay que tener claro que lo mejor que uno puede hacer es ayudar al otro, y en este caso a aquellos que hoy cumplen condena para que al salir tengan un trabajo, un medio de vida para que no vuelvan a delinquir", afirma el exárbitro.

Es el último día de clases y Télam forma parte de la experiencia. El aula, de unos 25 metros cuadrados, no se diferencia de la de cualquier instituto. Pero funciona en la unidad número 9 de La Plata, entre muros y seguridad.

Los alumnos son los internos y los que dan el curso, Oliveto y otro exárbitro, Luis Belatti.

El examen consiste en una prueba de quince preguntas, donde los presos deberán demostrar que “aprendieron las reglas”.

"Como en la vida -dice Oliveto-, en el arbitraje la teoría es distinta a la práctica. Si les planteara estos mismos problemas durante una situación de juego real, estoy seguro de que lo resolverían muy bien. Pero sobre un papel es más complicado lograr abstraerse e imaginar la jugada, no es nada simple”.

Desde marzo a diciembre, una vez por semana, Olivero y Belatti se paran frente a unas veinte personas privadas de su libertad.

"Es un orgullo y un desafío -dicen- tratar de darles una nueva chance para insertarse en la sociedad cuando salgan a la calle".

Oliveto, de jean y remera, con el Che Guevara como fondo de pantalla de su celular, parece una estrella de rock de los '70.

“Nosotros graficamos el reglamento con situaciones y ejemplos de la vida cotidiana, y la paradoja es que ellos están acá adentro por evadir las reglas. Por no cumplirlas en la vida, perdieron la libertad y aprender a acatarlas de nuevo, los ayuda a reformar sus mentes”, explica.

Y remarca: "Cuando desmenuzás el reglamento te das cuenta de las dificultades que plantea. De hecho, hay tipos que están en Primera y hace 20 años que lo estudian y se siguen equivocando”.

El clima es por demás distendido, rompe con cualquier prejuicio. La oscuridad, la tristeza y el clima espeso que se puede imaginar en los pabellones aquí no existe. El grupo la pasa bien en un espacio que los internos ya sienten como propio: no pasa sólo por el aprendizaje, sino también por el debate y la consulta.

"Lo que más los entusiasmó de entrada -cuentan los exárbitros- fue descubrir reglas que desconocían. Son todos futboleros, pero jugar al fútbol no significa necesariamente saber sus leyes".

“Una de las cosas que más rescatamos del ambiente de trabajo es que no tuvimos problemas y abordamos cualquier tipo de temática o charla sin reparos”, comenta Belatti, compañero fiel de Oliveto en la ADAFI; la escuela de árbitros que comparten y llevan adelante.

"A pesar de que al principio costó un poco, se logró trabajar en un clima relajado, espontáneo. Hoy por hoy no es un problema desearles a los alumnos que tengan un buen fin de semana”, grafica con este guiño al buen clima al que llegaron con los internos.

No obstante, coinciden en que el recuerdo más amargo fue el día en que -debido a una terrible tormenta- no pudieron entrar por el habitual camino por la cancha del penal, y ambos tuvieron que atravesar los pabellones. Esos mismos que, por ejemplo, albergan historias de tortura en la época de la dictadura.

"También hubo imponderables como huelgas de hambre o alumnos que, en pleno curso, fueron trasladados hacia otros penales o impedidos de participar de las clases por enfermedad u otro motivo", dicen.

Los casos que más recuerdan, sin embargo, son el de un alumno que recuperó la libertad y pidió volver para terminar el curso ("No lo dejaron, la ley no lo permite", cuentan); el de otro que no pudo dar el examen final por coincidir con el día de su juicio; y el de un tercero que peleó para que no lo trasladaran en tanto concurriera a las clases de arbitraje: "Nos emocionó", recuerdan.

Durante el examen los internos se hacen consultas entre sí y, a la hora de entregar la prueba, preguntan ansiosos la fecha de las calificaciones.

Belatti toma la palabra y se dirige al grupo: “Ustedes han dado su mayor esfuerzo y nosotros les brindamos todo lo que tuvimos a nuestro alcance. Pero conocíamos muy bien la situación: al término de cada clase, nosotros nos íbamos y ustedes se quedaban. Sólo vinimos a darles un curso y nunca nos preocupó por qué ustedes estaban acá. Nuestro objetivo era capacitarlos para que, cuando tengan la posibilidad de salir, puedan hacer algo distinto”.

Los presos responden con un aplauso cerrado y también dan las gracias. Uno de los reclusos recuerda: "A partir de que empezamos a estudiar nos dimos cuenta de las diferencias. Ahora, cuando jugamos entre nosotros y alguno oficia de árbitro, entendemos que muchas de nuestras protestas estaban equivocadas".

La última clase termina entre abrazos y los clásicos deseos de fin de año. Una vez más y por última vez, los profesores se van y los alumnos se quedan. La diferencia es que, cuando ellos también puedan irse, tendrán la oportunidad de demostrar todas y cada una de las reglas aprendidas.