Berimbau, las músicas del mundo en Tas-Tas. Programa radial dedicado al equipo pirata. (Clic en el título para acceder al audio).El fútbol no es un tema que abunde en este programa ni en esta radio. Hoy vamos a hacer una excepción con un club un tanto singular, el Club de Fútbol ST. PAULI del barrio del mismo nombre, de Hamburgo, Alemania.
El St. Pauli acabó en segundo lugar en la temporada 2009-10 de la Segunda División de la Bundesliga, lo que le permite ascender a la Primera división en el año de su centenario pues se fundó como club polideportivo en 1899. Aunque se conoce principalmente por su equipo de fútbol, el club tiene también secciones de rugby, fútbol americano, béisbol, bolos, ajedrez, ciclismo, balonmano, futbolín y tenis de mesa. Como Club de Fútbol fue fundado oficialmente el 15 de mayo de 1910.
Como hemos dicho el St. Pauli es de Hamburgo, la gran ciudad del norte de Alemania llamada “puerta del mundo”, un sitio cosmopolita donde se mezclan todos los idiomas. Es una ciudad con una bella arquitectura y muchos espacios verdes, seguramente la más hermosa de esta parte del país y la más poblada.Su centro se extiende en torno a dos grandes canales que unen el río Elba con el lago Alster.
Hamburgo siempre ha destilado un cierto aroma libertario, completamente ajeno a la tradicional rectitud y formalidad alemanas. Con su importante puerto marítimo (el segundo más grande de Europa tras el de Rotterdam), la ciudad hanseática siempre ha sido marco del lógico ir y venir de barcos, marineros y personajes variopintos venidos de cualquier parte del mundo, que han ido conformando históricamente el carácter abierto y desenfadado de la ciudad. Además, el intenso comercio marítimo ha sido a lo largo de los años una generosa fuente de riqueza para Hamburgo y sus gentes, ayudando a construir una ciudad elegante, moderna y cosmopolita como pocas en Alemania. Hamburgo es realmente es una ciudad realmente hermosa, moderna y medieval. Una ciudad que invita a los paseos en bicicleta ya que el 50% de su territorio incluye agua, campos o bosques y en total tiene 1.400 parques y jardines.
Pero claro, a Hamburgo también se la conoce también por su famoso “barrio rojo“. El barrio se llama St. Pauli, un sitio que se jacta de ser la “zona roja” más grande de Europa y que es, como otros barrios similares de ciudades portuarias, ideal para encontrar cualquier cosa en materia sexual. Es un barrio con siglos de vida ya que siempre ha funcionado como centro de la prostitución cerca del puerto, pero hoy convive con estudiantes, trabajadores, inmigrantes y profesionales que han elegido sus calles para alquilar un piso y vivir allí. De noche es pura fiesta y de día es un lugar tranquilo y pintoresco que invita a caminar por unas calles donde convive una gran diversidad cultural, lo que le aporta un gran dinamismo y vida.
Paralelamente, y casi de espaldas a la versión “guapa” de Hamburgo, el distrito de Sankt Pauli ofrece una versión quizá más cruda y descarnada de las realidades de una ciudad portuaria. Creado de la nada con el nacimiento del siglo XVII para dar cobijo a todas aquellas gentes y actividades traídas o generadas por el tráfico marítimo que no eran del gusto de la refinada población de la urbe, Sankt Pauli fue modelando su propia personalidad al margen de la ciudad que le había dado vida, casi a modo de gueto. Su fama fue extendiéndose por todo el mundo, recibiendo miles y miles de visitantes (algunos tan ilustres como los embrionarios The Beatles) y dando lugar a uno de los distritos más inquietos y particulares del país germano. Y así sigue hoy, cuatro siglos después, convertido en un símbolo de la cultura alternativa. Como un oasis en la cuadriculada Alemania.
Como no podía ser de otra manera, un fiel reflejo de la particularidad de este singular barrio lo encontramos en su equipo de fútbol, el FC St. Pauli, un caso sin igual en toda la vieja Europa. Fundado en 1910, el St. Pauli nunca ha sido un equipo destacado en Alemania, y son contadas las ocasiones en las que ha conseguido codearse con los grandes del país. Sin embargo la curiosa y original camiseta marrón de los “piratas del Elba” ha sido defendida en más de siete ocasiones en la máxima categoría del fútbol alemán.
Pero no es por sus éxitos o por su sala de trofeos por lo que el FC St. Pauli es un equipo tan especial. Llenar tu estadio con más de 15.000 espectadores jugando en la tercera categoría del país no es algo que esté al alcance de cualquier club. El Millerntor-Stadion hace tiempo que no presenta huecos de cemento en sus gradas. En su lugar, la fiel hinchada del segundo equipo de Hamburgo abarrota un animado graderío, que engalana con banderas piratas (adoptada por el club de manera oficial) y símbolos antifascistas o de izquierdas, signos tan distintivos del club como su propio escudo.