"Chile paró en 'pits'", columna de Jorge BarrazaEn el momento cumbre de la Selección Chilena como fuerza futbolística regional, después de una Eliminatoria espectacular y un Mundial en el que enorgulleció a su gente, con un estilo consolidado, agresivo y cada vez mejores perspectivas a futuro, cuando aparecía como candidato firme a Brasil 2014, una situación inesperada amenaza regresarlo a tiempos menos felices.
El joven y activo presidente de la asociación, Harold Mayne-Nicholls, que en apenas cuatro años revolucionó el fútbol chileno, perdió sorpresivamente las elecciones y se desató otro terremoto: político. Los temblores sacudieron con virulencia todos los estratos de su fútbol, incluso de la sociedad, que reaccionó indignada, diríase enfurecida. La noticia causó un impacto colosal, como la de los mineros rescatados. Ocupó todas las portadas y las páginas de Internet, involucró al Presidente de la Nación (al que le ha restado popularidad) y al país todo, reflejando como nunca que el fútbol es un tema central en la vida de un país y está estrechamente vinculado a la felicidad de la gente.
El público que rebalsó el estadio Nacional en cada presentación de la Roja, el que nunca se había visto tan bien representado por su Selección, manifestó masivamente su apoyo al dirigente derrotado y desató su ira contra el candidato triunfante. Que podrá ser muy bueno, pero, está visto, no entra con los mejores auspicios. Harold fue quien contrató al técnico Marcelo Bielsa y Bielsa quien le dio un vuelco al seleccionado chileno y lo tornó altivo, ganador.