miércoles, 30 de junio de 2010

Ocho momentos históricos en que el deporte se tornó reivindicación… ¿el noveno en Sudáfrica?

Por Jordi de Miguel
CanalSolidario.org

Boxeadores que se niegan a participar en guerras, medallistas olímpicos que levantan el puño contra el racismo, futbolistas que rechazan saludar a dictadores… Estos son algunos de los momentos en que el deporte ha tomado partido.

1. 1967: El estadounidense Muhammad Ali, considerado el mejor boxeador de la historia, fue despojado de su título mundial de los pesos pesados y de su licencia de boxeador tras negarse a participar como soldado en la Guerra de Vietnam, conflicto que hasta su fin en 1975 dejó un saldo de entre 3,8 y 5,7 millones de muertos. Cuatro años después de la sanción, Alí pudo volver a los cuadriláteros.

2. 1968: Tiempos convulsos en Estados Unidos, donde el apartheid contra la población negra sigue provocando manifestaciones de rechazo en las calles. El 4 de abril sería asesinado uno de sus mayores detractores, Martin Luther King.

En la entrega de medallas de la prueba de los 200 metros lisos de los Juegos Olímpicos de verano celebrados en México, los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos (primer y tercer clasificados), sorprendieron al mundo al realizar el saludo del Poder Negro: puño en alto envuelto con el guante negro homenajeando a las Panteras Negras, un partido político antirracista que en los '60 y '70 defendió la igualdad de derechos en los Estados Unidos de la segregación.

Ambos fueron expulsados de los Juegos Olímpicos. De vuelta a Estados Unidos, recibieron amenazas de muerte y ambos siguieron caminos políticos distintos (se dice que Tommie nunca tuvo vinculación con las Panteras Negras). Aunque continuaron sus carreras deportivas, fueron condenados al ostracismo.

Lo mismo le sucedió al australiano Peter Norman, quien compartió podio con Smith y Carlos. Norman simpatizó con la reivindicación antirracista y por ello no se le permitió participar en los siguientes juegos olímpicos, pese a conseguir la marca clasificatoria.



3. 1973: Apenas dos meses después del golpe de estado ejecutado por Pinochet, la selección de fútbol chilena se enfrentaba con la Unión Soviética en busca de una plaza para el Mundial que se disputaría el siguiente año en la Alemania Federal. La selección soviética se negó a acudir al partido que se tenía que disputar en Santiago de Chile, tras conocerse las sistemáticas torturas que se realizaban en el Estadio Nacional.

La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) autorizó el partido. La URSS no se presentó y Chile jugó el partido solito: 11 hombres contra nadie y con apenas público.



4. 1976: 25 países africanos se negaron a participar en los Juegos Olímpicos de Montreal, protestando por la participación de Nueva Zelanda en la cita. Su selección de rugby había realizado una gira por Sudáfrica, país excluido de los juegos olímpicos desde 1964 por el apartheid inflingido contra la población negra mayoritaria.

5. 1978: Más dictadura y fútbol. Los integrantes de la selección holandesa, finalista y segundo clasificado del Mundial que se disputó en Argentina, se negaron a saludar a las autoridades argentinas presentes. La victoria local fue utilizada por la dictadura militar (1976-83) para lavar su imagen, a pesar de las sistemáticas torturas y desapariciones de activistas y defensores de los derechos humanos.

6. 1996: El jugador de baloncesto de la NBA, Mahmoud Abdul-Rauf, se negó a asistir a la ceremonia previa de los partidos, en la que se canta el himno y se homenajea la bandera de Estados Unidos, por considerarlos símbolos de “opresión, tiranía e imperialismo”. La sanción no se hizo esperar: se le suspendió de sueldo y se le prohibió jugar mientras no rectificara. Finalmente se llegó a un acuerdo: Abdul-Rauf se levantaría durante el himno, pero para rezar. La polémica no cesó y acabó jugando en Europa.

7. 2009: Tras anotar un gol el jugador maliense del Sevilla Frederic Kanouté mostró una camiseta de apoyo al pueblo palestino, que en esas fechas estaba siendo bombardeado por el ejército israelí en la operación Plomo Fundido, en la que 1300 personas fueron asesinadas. El jugador fue sancionado con 3000 euros de multa. El reglamento prohíbe a los jugadores mostrar cualquier tipo de reivindicación política durante el juego, aunque en la camiseta sólo se podía leer en varios idiomas el nombre “Palestina”. Posteriormente declaró: “Sentí que era algo que tenía que hacer. Todo el mundo tiene que sentirse responsable cuando hay una injusticia tan grande en cualquier parte del mundo”.



8. 2010: El pasado 5 de mayo, en partido por la disputa del campeonato nacional de baloncesto de la NBA, los jugadores de los Phoenix Suns cambiaron el inglés por el español y añadieron en sus camisetas el artículo Los junto a la leyenda Suns para protestar contra la ley Arizona recientemente aprobada en el estado norteamericano y solidarizarse con la inmigración hispana. Dicha ley es rechazada por una amplia mayoría de los movimientos sociales por considerar que restringe las libertades de las personas inmigradas.

Publicado originalmente el 14 de junio de 2010 en canalsolidario.org

viernes, 25 de junio de 2010

En Sudáfrica, ¿tiembla el fútbol-negocio?

Quienes disfrutamos y los que sufren con el fútbol, por igual, coinciden que este deporte-espectáculo es un fenómeno político y social que entre otras funciones opera como un mecanismo de identidad nacional. Tampoco hay dudas sobre el hecho de que el fútbol-espectáculo posibilita la manipulación de la sociedad en pos de afianzar el modelo político-económico y el status quo, disuadiendo el cambio social y, a la vez, abriendo las puertas a las enormes ganancias de pocas empresas trasnacionales.

Por Aram Aharonian


Ciao Italia, ciao

Al fútbol se le considera el deporte más popular del mundo, ya que unos 300 millones de personas lo practican a lo largo y ancho del orbe, desde Corea del Norte hasta Estados Unidos, desde Palestina a la caribeña Turcos y Caicos.

Es entretenimiento, diversión y pasión, pero también es una actividad muy lucrativa tanto para las federaciones nacionales, para la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) y para las empresas trasnacionales, socias de esta institución en la organización de los torneos locales, regionales, intrarregionales, interregionales e, incluso, las copas mundiales.

Hace ya 24 años, cuando el Mundial de México, escribíamos una nota-ficción junto a Víctor Ego en la que especulábamos que quizá en el futuro los mundiales se jugarían entre los contratados por Nike contra los de Adidas, los de Coca Cola contra Gatorade… Ni tan lejos estábamos: Internacional de Milán, campeón de Italia y de Europa, es supuestamente un equipo italiano donde generalmente no se alinea a ningún italiano.

Sin dudas, el fútbol tiene implicaciones políticas, sociales y culturales muy amplias, y dentro de esta teoría neoliberal de dejar todo librado al mercado, el Mundial sirve para que, a través de los medios cartelizados de comunicación, estas grandes empresas trasnacionales garanticen nuevos mercados para sus productos.

Hay jugadores que ganan más por ser “modelos” de estas empresas trasnacionales, que por su labor profesional. Las empresas pelean el mercado para que los mejores jugadores usen tal o cual calzado o ropa deportiva, se afeiten o no, tomen este refresco o la otra bebida energizante, usen este reloj, aquel automóvil. Son los mejores referentes para el consumismo: Fulanito triunfó porque usó esta marca y tú también puedes (si usas la misma marca, claro).

Hay más selecciones nacionales (199) en la Federación Internacional que países reconocidos en las Naciones Unidas (186). La FIFA reconoce a Escocia, Gales, Irlanda del Norte y hasta ha admitido a Palestina. Parafraseando al estratega prusiano Karl von Clausewitz, se podría concluir que “el fútbol es la continuación de la guerra con otros métodos”.

Y no sería la primera vez que este mecanismo de identidad nacional tenga derivaciones bélicas (o sirva de excusa para ello), como ocurriera en 1969 en la tragedia armada vivida por Honduras y El Salvador.

La crisis del capitalismo europeo

Por eso, ¿permitirá la FIFA y sus socios que un pequeño país –y, a la vez pequeño mercado- se apodere de la Copa del Mundo? ¿A quién le venderán, entonces, los cientos de millones de camisetas, de zapatillas, cervezas, refrescos, electrodométicos, automóviles, televisores, etcéteras, etcéteras… y hasta vuvuzelas? ¿Lo permitirán árbitros que muchas veces han inclinado la balanza en favor de los más poderosos? (Basta recordar la clasificación de Francia con el manotón de Thierry Henry).

La crisis capitalista en Europa trajo aparejada la debacle de los dos últimos finalistas del Mundial: Francia e Italia. También se fueron Grecia, Serbia y Dinamarca. De Inglaterra y Alemania sobrevivirá apenas uno hasta cuartos de final. Desaparecieron grandes mercados para colocar los productos y entre los africanos (presuntos mercados emergentes) apenas clasificó Ghana. Hay preocupación en la FIFA.

Quedan varios mercados emergentes de países subdesarrollados, como los latinoamericanos, que metieron a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y México entre los 16 mejores. Si es por mercados potenciales, Brasil, Argentina y México son los más rescatables, y, además, en los dos primeros la crisis del capitalismo ha sido contenida con medidas oportunas. Y, junto a ellos, aparecen los “outsiders” asiáticos, Japón y Corea del Sur.

En su desesperación por sobrevivir deportivamente, aquellos orgullosos equipos blancos europeos debieron abrir sus puertas a los inmigrantes e hijos de inmigrantes: Francia salió campeona del mundo con muchos jugadores nacidos o hijos de nativos de sus ex colonias. En la selección holandesa de los años 1980-90 había varios nacidos en Surinam, por ejemplo. Después de muchos años, hay negros, polacos y turcos jugando en la selección alemana (y hasta un brasileño), olvidando aquello de la raza aria… Aparecen brasileños incorporados a la selección portuguesa, un argentino en la italiana

En 1924, Uruguay, un país –entonces- de casi dos millones de habitantes, entró a puntapiés en la geografía mundial, al clasificarse Campeón Olímpico, hazaña que repitió cuatro años más tarde. Y en 1930, esos blancos, mulatos, zambos y negros de un “paisito” que casi se cae del mapa, que se divertían jugando al fútbol, fueron los primeros Campeones mundiales, proeza que repetirían en Brasil 20 años después.

Pero Uruguay no es el único ejemplo, aunque sí, quizá, el primero. Ahí estuvo Costa Rica con sus tres millones de habitantes llegando a cuartos de final en 1990, y la Bolivia aymara en la Copa estadounidense de 1994. O la presencia de Eslovenia, con apenas dos millones de habitantes, y Eslovaquia, con 5,4 millones, en el mundial de Sudáfrica. Eslovenia casi clasifica a octavos de final y Eslovaquia, parte de la antigua Checoslovaquia, lo logró y nada menos que ante Italia, el último campeón.

El fútbol debiera servir para integrar símbolos nacionales, como estilos, ritmo, movimientos, dinámica, que tengan que ver con la propia historia e idiosincrasia de los pueblos y las naciones. Decía el argentino Dante Panzeri que el fútbol es la dinámica de lo impensado. Claro, Panzeri se refería al deporte y a sus cultores, y no al espectáculo profesional –y el circo asociados- auspiciado por las grandes trasnacionales.

Pero cuando vemos hoy, en Sudáfrica, que las selecciones africanas, en su mayoría, son dirigidas por “mercenarios” entrenadores europeos, observamos cómo se les quiere amputar esa identidad en pos de un supuesto “juego moderno y competitivo”. Cuando se salen de los rígidos esquemas de entrenadores que vienen del frío, es cuando renace la alegría del juego africano, cuando se oyen de fondo los tambores de la selva, y no solo las vuvuzelas.

¿Se juega como se piensa? Esa es una buena pregunta. Porque lo que quedó demostrado en Sudáfrica es el aburguesamiento del profesional europeo, que parece haber perdido (salvo honrosísimas excepciones) la alegría de jugar, para calcular cada paso que da en la cancha y sus alrededores. Los han vuelto metrosexuales, modelos de otras mercancías (y no de su arte, que es el jugar al fútbol) y de consumismo, alejados de sus gentes, de su idiosincrasia, su historia. Hoy se juega más de acuerdo a los cálculos que haga la federación de cada país y las ideas o esquemas que tenga el entrenador (y si es foráneo, peor).

El negocio

¿Quiénes manejan la FIFA? Hasta el 1974, fueron los europeos, pero era otra época más romántica del fútbol (obviamente dejando de lado los campeonatos mundiales ganados por Italia en plena dictadura de Mussolini). El brasileño Joao Havelange rompió esa hegemonía europea hasta que nuevamente la tomó el suizo Joseph Blatter, quien está ahora al frente de las decisiones del organismo.

Dicen que fue Havelange y su visión empresarial la que globalizó y el fútbol y lo convirtió en mercancía, generando ingresos millonarios para ciertos consorcios trasnacionales. En 1994 llevó al Mundial a un país donde el fútbol es muy poco popular. Ahí hizo caso de las influencias de las empresas trasnacionales, asociadas ya a la FIFA en el negocio. Lo mismo pasó con las Olimpíadas, cuando Delta Airlines y Coca Cola lograron imponer la sede de Atlanta.

Y hoy llegaron a Sudáfrica, a África por primera vez, buscando nuevos mercados para los mismos productos, cuyas ventas bajaron sensiblemente en el último año en Europa y Estados Unidos, gracias a la crisis de modelo económico y político. En Sudáfrica, la mayoría negra se contagió de la fiebre mundialista, mientras los blancos estaban más interesados en el partido de rugby que jugaron los Sprinboks con Francia.

Obviamente, la FIFA olvidó a quienes generan al negocio, a las futbolistas, la mayoría de los cuales (exceptuando los pocos cientos de privilegiados) sufren situación de servilismo por parte de los clubes (e intermediarios) que trafican sus fichas y sus futuros.

La página web de la FIFA señala que las Copas del Mundo “generan ingresos sustanciales (…) a través de la venta de boletos, los derechos de transmisión, los patrocinadores y la mercancía alusiva.” También señalan que “los beneficios fluyen a los equipos finalistas, mientras que la FIFA retiene únicamente los fondos que necesita para financiar sus costos administrativos y las actividades centrales para el siguiente período de cuatro años.”

Suena demasiado altruista, ¿no?, sobre todo cuando se sabe que las ganancias de la institución superaron los 400 millones de dólares en el mundial anterior, cifra exponencialmente superior a los gastos administrativos que pueda tener.

¿Habrá posibilidad para que un país “chico” se alce con la Copa? Claro, sería un muy mal negocio para los mercaderes, pero ¡que bueno sería para el fútbol!

jueves, 24 de junio de 2010

Sindicato chipriota de jugadores celebra torneo de fútbol playa

El sindicato de futbolistas de Chipre (PASP), quedó gratamente sorprendido por el éxito de su primer Torneo de Fútbol Playa de Futbolistas Veteranos. Más de 1.500 espectadores presenciaron cómo competían entre sí grandes antiguos jugadores, como Pambos Pittas y Temuri Ketsbaia.


Durante el fin de semana del 19 y 20 de junio, el PASP organizó el torneo de fútbol playa para veteranos en la ciudad de Limassol. Un impresionante campo de antiguos futbolistas chipriotas hizo aparición en el club de golf para participar en la competición de ocho equipos.

El PASP dio la bienvenida a antiguos internacionales como Pambos Pittas (82 apariciones), Marios Charalambous (60 veces internacional), Costas Malekkos (44), Marios Christodoulou (38), Nikos Nikolaou (29), el portero esloveno Marko Simeonovic (57)), y la leyenda georgiana Temuri Ketsbaia (49).

En la tarde del domingo, más de 1.500 espectadores presenciaron cómo el Equipo Cyview (que incluía, entre otros, a Christodoulou) derrotaba al equipo Corso Italia en una final espectacular: 8-4. Christodolou fue coronado como el mejor jugador del torneo, y también como el goleador número uno.

‘Estos primeros jugadores veteranos del torneo de fútbol playa han superado todas nuestras expectativas’, recuerda el presidente del PASP, Spyros Neofytides. ‘Hemos disfrutado el compromiso de todos los jugadores y espectadores que se han congregado aquí. Deseamos dar las gracias a todo el mundo por haber hecho posible este acontecimiento.’

Fifpro

miércoles, 23 de junio de 2010

Maradona: un diez antimperialista

Por José Steinsleger
La Jornada


Cuando en las escuelas de periodismo los jóvenes aprenden a fijar el concepto de noticia, el profesor recurre a un ejemplo clásico: noticia es que una persona muerda a un perro. Pero a finales de marzo pasado, en Buenos Aires, el perro de Diego Armando Maradona lo mordió en el labio superior, y la noticia repercutió en los cuatro puntos de la Tierra.

El astro fue internado de urgencia (sutura y cirugía facial) y los entendidos repararon en la esperpéntica Bella, costoso ejemplar de la especie china shar pei. De carácter sereno, equilibrado, afable, los shar pei son de impredecible reacción si se los mira a los ojos, cara a cara.

Diga o no diga, haga o deje de hacer, Maradona siempre es noticia. Y gobernantes como Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Néstor Kirchner o Mahmud Ahmadinejad saben que los mensajes políticos del astro mueven la conciencia de los pobres y explotados en los cinco continentes.

Con displicencia, izquierdas y derechas elitistas coinciden: vedette, alienado, loco, demagogo, oportunista, disoluto, fenómeno mediático, cocainómano, populista, mito… ¿Mito? Creo que el mito es la sublimación de referentes intelectualmente inflados, y las teorías abstractas imaginadas para esquivar la adhesión práctica a lo concreto y verdadero.

De la pobreza al fútbol y la fama, de los abismos de la cocaína al tratamiento de su adicción en Cuba, el mejor jugador del siglo XX, según la FIFA (53.6 por ciento de los encuestados), demostró ser un hombre generoso y agradecido. En 2000, donó las regalías de su biografía Yo soy el Diego "al pueblo de Cuba y a Fidel", y desde entonces lleva al Che tatuado en el hombro derecho, y al Comandante en la pantorrilla izquierda.

La progresía detesta a Maradona. ¿Será porque sus discursos poco y nada inquietan a los poderosos? En cambio, la runfla derechista y las cotorras del poder mundial oyen con preocupación sus declaraciones en favor de la sindicalización de los jugadores ("los obreros del futbol", dice), y el eventual impacto que esta causa tendría en los negocios de una industria que mueve miles de millones de divisas por segundo.

En lucha clara, feroz, frontal, Maradona ha recurrido a su fama de intocable para librar, "arriba y a la derecha", ideales que políticamente responden a los de "abajo y a la izquierda". Y héte aquí el trasfondo real de sus diferencias con Pelé, el "Tío Tom" del capitalismo futbolero global.

En noviembre de 2005, con motivo de la histórica cumbre de presidentes de Mar del Plata (que enterró el proyecto de "libre comercio de las Américas", ALCA), los pueblos siguieron con atención el pensamiento de Maradona.

Antes de subir al llamado "tren del Alba" (siglas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que partió de Buenos Aires a Mar del Plata junto con el entonces candidato presidencial Evo Morales, el músico Manu Chao, y el director de cine serbio Emir Kusturica, Diego declaró a los medios:

“Pido a los argentinos que entiendan que vamos por la dignidad, para defender lo nuestro… Es un orgullo ir en este tren para repudiar a esa basura que es Bush… Si lo tuviera [a Bush] bajo un arco, le arrancaría la cabeza de un pelotazo”. Declaración de fe que la barra brava de Boca Juniors acompañó con goyas, murgas y bombos.

En diciembre 2007, tras un partido con Brasil, Maradona recibió en el vestuario al encargado de negocios de Irán, y le manifestó su admiración por el presidente Ahmadinejad: “Ya conocí a Chávez y a Fidel. Ahora quiero conocer a su presidente… Estoy con los iraníes de todo corazón, de verdad lo digo: estoy con el pueblo de Irán”.

Kusturica presentó el documental Maradona en el festival de Cannes (2008), y no reparó en elogios acerca de quien sus seguidores califican de "Dios". Observó: "Crea momentos mágicos. Si tuviéramos que comparar la popularidad que proyecta el fútbol hoy con los tiempos del imperio romano, está calificado para ser un dios". A lo que El Diez se apuró a contestar que no se siente como dios, pero "si la gente quiere considerarme dios, no voy a llevarles la contraria".

Maradona cuenta con altares erigidos en Nápoles, y después del "gol de la mano de Dios" frente a Inglaterra (México, 1986), el equipo escocés Tartan Army lo incluyó en su himno. Y en Rosario (cuna del Che y Messi) los hinchas fundaron en 2003 la "iglesia maradoniana", que decidió fechar nuestra era a partir de 1960, año del nacimiento del Diez.

Las convicciones políticas y la fe de Maradona son de cuidado. En una ocasión, después de oír al Papa y de ver los techos de oro en la Basílica de San Pedro, su voz retumbó en los pasillos del Vaticano: “La Iglesia –dijo a los medios– asegura que está preocupada por los pibes pobres ¿Y? ¡Vendé los techos, viejo! ¡Hacé algo!”

Entendido en las cosas del destino, el director técnico de la selección argentina afrontó el mordiscón de Bella con serenidad. Y al ver que lo habían alojado en la habitación 606 del sanatorio Los Arcos, lo tomó como señal de buenaventura. ¿O alguien desconoce que para los apostadores chinos, el 06 es "perro" en el significado de los sueños?

lunes, 21 de junio de 2010

Chávez afirma que Europa se hunde en el fútbol como en la economía

El mandatario venezolano comparó este viernes (18 de junio) las derrotas de Francia, España y Alemania en el Mundial 2010 de Sudáfrica con la caída de las economías europeas por la crisis financiera.

"Miren lo que está pasando: España perdió, Francia perdió, Alemania perdió", dijo Chávez durante un acto transmitido por el canal oficial VTV. "Pobre Europa, se hunde la economía, hasta en el fútbol se está hundiendo Europa", señaló el gobernante en alusión a la grave crisis financiera que atraviesa la Unión Europea.

El mandatario, en cambio, destacó a las selecciones latinoamericanas como Argentina, Brasil, Uruguay y México, así como a la de Argelia, a la que apoyó en el partido que empató 0-0 frente a Inglaterra en el Grupo C.

En su primera semana, el Mundial de Sudáfrica ha dado sorpresas. La gran favorita España perdió 1-0 frente a Suiza en su debut en el Grupo H y la gigante Alemania cayó derrotada 1-0 frente a Serbia en la segunda jornada del Grupo D. Chávez apoyó al combinado de México, que derrotó el jueves 2-0 a su similar de Francia.

El mandatario venezolano dio otra razón más para distanciarse de los equipos europeos: según él, sus opositores los apoyan. "Los escuálidos (opositores) tienen mala suerte hasta en el fútbol, estoy seguro que la mayoría de los escuálidos va o a Estados Unidos o a los países europeos", afirmó.

Chávez es un reconocido seguidor del béisbol, el deporte más popular en Venezuela, cuya selección nacional de fútbol, la 'Vinotinto', quedó ausente de la primera cita planetaria que se disputa en África.

AFP