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jueves, 5 de junio de 2014

Evo Morales asistirá a la inauguración del Mundial

El mandatario, fanático del fútbol, fue invitado por el gobierno brasileño.



El presidente de Bolivia, Evo Morales, asistirá a la inauguración del Mundial Brasil 2014, programada para el próximo jueves en Sao Paulo.

"El presidente Morales nos hará el honor y el placer de ir a Brasil para la apertura de la Copa, esto ya está confirmado", dijo el encargado de Negocios de la embajada brasileña en La Paz, Antonio José Rezende de Castro.

"Estará el día 12 y va a volver inmediatamente porque tenemos la reunión del G77 en Santa Cruz", agregó el diplomático en una rueda de prensa en La Paz.

La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, invitó a Morales, un gran aficionado al fútbol, y a otros mandatarios a la inauguración del evento deportivo.

Según Rezende de Castro, "muchos jefes de Estado y de Gobierno estarán presentes en distintos momentos de la Copa, no necesariamente en la apertura".

Entre las autoridades que han confirmado su presencia en el Mundial está la presidente de Chile, Michelle Bachelet.

El presidente Morales coincidirá en Brasil con el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, y tras la inauguración, viajarán juntos a Bolivia para participar en la Cumbre de los 77 países en desarrollo (G77) que se realizará el 14 y 15 de junio en Santa Cruz.

Rezende de Castro indicó que como Rousseff tendrá que recibir a los jefes de Estado que lleguen a Brasil para el evento futbolístico, no está confirmada aún su asistencia a la Cumbre.

Con información de EFE

miércoles, 4 de junio de 2014

El planeta se dará cita en Brasil

"Nuestra gente se ha liberado de los prejuicios elitistas y colonialistas y ha comenzado a creer en sí misma y en el potencial de su país. Ha descubierto que, además de ganar campeonatos de fútbol, puede también superar el hambre, la pobreza, la falta de productividad y la desigualdad social".


Por Luiz Inácio da Silva

Cuando yo era presidente puse mucho empeño en llevar a Brasil la Copa del Mundo de Fútbol 2014. Lo que me movía no eran tanto los intereses económicos o políticos, sino principalmente lo que el fútbol significa para la gente en todo el mundo, y sobre todo para los brasileños. El pueblo de Brasil apoyó con entusiasmo la idea, rechazando el sesgo elitista de que un acontecimiento así “es solo para países ricos”, puesto que de ese modo se olvida que Uruguay, Chile, México, Argentina, Sudáfrica y el propio Brasil ya organizaron antes ese campeonato. El fútbol es el único deporte auténticamente universal, querido y practicado en casi todos los países, por personas de diversas clases sociales, grupos étnicos, culturas y religiones.

Quizá ninguna otra identidad nacional esté tan estrechamente ligada al fútbol como la brasileña. El fútbol no solo lo han asimilado diversas razas sino que, de diversas maneras, su gracilidad y su mezcla lo han transformado. A los pies de los jugadores de origen africano el fútbol incorporó un ritmo, una belleza y un arte nuevos. Durante muchos años fue uno de los pocos ámbitos, junto al de la música popular, en el que los afrobrasileños podían desplegar sus talentos, enfrentándose a la discriminación racial con un júbilo libertario. El fútbol y la música suelen ser las primeras cosas que los visitantes recuerdan cuando hablan de Brasil.

Para nosotros, el fútbol es más que un deporte: es una pasión nacional, que va mucho más allá de los clubes profesionales. Todos los días, millones de aficionados juegan al fútbol: en patios traseros, solares vacíos, playas, parques o plazas y calles de la periferia de las grandes ciudades, en patios de colegio y fábricas. Allí donde haya algo de espacio, por reducido que sea, habrá un partido. Si no hay balón de cuero, bastará una pelota de plástico, de goma o de tela. Si no hay nada mejor, una lata vacía servirá.


En la Suecia de 1958, el espectacular equipo nacional brasileño encandiló al planeta, obteniendo nuestro primer título mundial. Yo tenía 12 años y me reuní con un grupo de amigos y un diminuto transistor en un pequeño campo que había junto a una ribera. Nuestra imaginación compensó con creces la falta de imágenes, alzándose por encima de la voz del locutor. Nos transportó, como una alfombra mágica, hasta el estadio Rasunda de Estocolmo, donde no solo fuimos espectadores sino jugadores. Yo soñaba con ser jugador de fútbol, no presidente de Brasil.

Como ha señalado el magnífico escritor Nelson Rodrigues, uno de nuestros mejores dramaturgos, con esa victoria, obtenida por genios de la pelota como Pelé, Garrincha y Didi, Brasil superó su “complejo de perro descarriado”. ¿Y cuál es ese complejo? Según Rodrigues: “Es la actitud de inferioridad que el brasileño adopta voluntariamente cuando está ante el resto del mundo”. Al atreverse a ser campeón, fue como si Brasil se dijera tanto a sí mismo como al resto del mundo: “Sí, podemos ser tan buenos como cualquiera”.

En esa época, Brasil acababa de comenzar a industrializarse, habíamos creado nuestra propia compañía petrolífera y un banco de desarrollo, y las clases obreras estaban exigiendo democráticamente mejores condiciones de vida y una mayor presencia en las decisiones del país. Sin embargo, las clases privilegiadas proclamaron que esas iniciativas habían sido un grave error, alentado por la “politización” y el “izquierdismo”, porque se había demostrado que Brasil carecía de petróleo y que, por tanto, no había necesidad alguna de inclusión social o política, ni desde luego de industria nacional.

Algunos llegaban incluso a afirmar que un país como el nuestro —retrasado, “mestizo” e “ignorante y perezoso”, según un tópico muy extendido, tanto dentro como fuera de Brasil— debía rendirse ante su destino y limitarse a servir, sin abrigar sueños imposibles de progreso económico y justicia social.

No es fácil superar el complejo de perro descarriado. Durante más de 320 años fuimos una colonia, cuyo peor legado es la persistencia de la actitud de servidumbre voluntaria que deja la mentalidad colonial.

Entre 1958 y 2010 ganamos cuatro Copas del Mundo de fútbol. Ningún otro país ha obtenido tantas. Pero lo mejor de todo es que la saludable audacia del pueblo brasileño no se limita al deporte.

El Brasil que el mundo podrá conocer mejor después del 12 de junio es un país muy diferente al que albergó la Copa del Mundo en 1950, en cuya final perdió ante Uruguay. Como en cualquier otro país, hay problemas y desafíos, algunos muy complejos, pero ya no somos la eterna “tierra del futuro”. El país actual es más próspero y equitativo que el de hace seis décadas. Ello se debe en gran medida a que nuestra gente —sobre todo la que vive en los “estratos inferiores” de la sociedad— se ha liberado de los prejuicios elitistas y colonialistas y ha comenzado a creer en sí misma y en el potencial de su país. Ha descubierto que, además de ganar campeonatos de fútbol, puede también superar el hambre, la pobreza, la falta de productividad y la desigualdad social. Ha descubierto que el mestizaje, lejos de constituir una barrera —o peor aún, un estigma— es una de nuestras grandes riquezas.

Este es el país que albergará la Copa del Mundo de Fútbol, el nuevo Brasil, el que ahora constituye la séptima economía del mundo y el que, en poco más de 10 años, ha sacado a 36 millones de ciudadanos de la pobreza, engrosando en 42 millones las clases medias. Es el país que ha alcanzado las cifras de desempleo más bajas de nuestra historia. El mismo que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), figura, en los últimos diez años, entre los que más están incrementando su inversión en educación. Estamos orgullosos de nuestros éxitos, pero eso no significa que escondamos nuestros problemas o que no nos esforcemos para solucionarlos.

Últimamente la Copa del Mundo ha sido objeto de un virulento debate político y electoral en nuestro país. Al irse aproximando las elecciones presidenciales de octubre, los ataques contra ese acontecimiento se han ido tornando cada vez más sectarios e irracionales. Evidentemente, la crítica forma parte de la vida democrática. Cuando se hace de buena fe puede ayudar a mejorar nuestros esfuerzos colectivos. Pero parece que ciertos grupos confían en que la Copa sea un fracaso, como si sus posibilidades en las urnas fueran a beneficiarse de ello. No dudan en difundir informaciones falsas que ha llegado a reflejar hasta la prensa internacional, sin tomarse la molestia de comprobar su veracidad. Sin embargo, el país está listo —dentro y fuera del campo de juego— para albergar una gran Copa del Mundo. Y así lo haremos.

El equipo nacional brasileño de fútbol es el único que ha participado en las 19 Copas del Mundo. Allí donde hemos jugado siempre nos hemos sentido muy bien recibidos y ahora ha llegado el momento de que la hospitalidad y la alegría brasileñas hagan lo propio. Las entradas han tenido mucha demanda, ya que se han recibido solicitudes de más de 200 países. Esto supone una extraordinaria oportunidad para que miles de visitantes acudan a conocer lo mejor que Brasil tiene que ofrecer: su gente.

La relevancia de la Copa del Mundo no es solo económica o comercial. El mundo se dará cita en Brasil invitado por el fútbol. Comprobaremos una vez más que la idea de una comunidad internacional reunida en paz y fraternidad no es solo una utopía.

*Traducción de Jesús Cuéllar Menezo. Tomado de El País.

jueves, 29 de mayo de 2014

Rachid Mekhloufi: el revolucionario

El jugador que dejó la concentración previa a un Mundial de fútbol para vincularse a un equipo por la liberación de su país.


Por Alberto Cosín

Figura del AS Saint-Étienne en la década de los 50 y 60 y líder del éxodo de jugadores de origen argelino que se marcharon de Francia en 1958 para enrolarse en las filas del equipo de fútbol del Frente de Liberación Nacional. Él y su compañero Mustapha Zitouni eran las estrellas y se incorporaron tras abandonar la concentración francesa que preparaba el Mundial en Suecia de dicho año. Nacido el 12 de agosto de 1936 en Setif (Argelia), fue un mediapunta que también podía jugar como delantero. Futbolista talentoso y muy técnico, de gran visión de juego, clarividencia en último el pase, con un fenomenal cambio de ritmo y excelso goleador.

Sus inicios en el balompié tuvieron lugar en su localidad natal, donde siendo un adolescente entró a formar parte del USM Setif. En 1954, un ojeador le descubrió y se puso en contacto con Jean Snella, entrenador del AS Saint-Étienne, para que fuera a realizar una prueba. El técnico se llevó una grata impresión y decidió incorporarlo a su plantilla de inmediato. Debutó en un amistoso frente al Grenoble ese mismo fin de semana y metió 3 goles en la victoria por 6-0. Formó una gran pareja con el delantero camerunés N’jo Léa y en su primera campaña completa logró 21 goles, el segundo máximo goleador del campeonato. En una época de gran dominio del Stade Reims, el Saint-Étienne se proclamó campeón de liga en la temporada 1956-1957 tras aventajar en 4 puntos al Lens. Mekhloufi y Lea fueron insaciables de cara a puerta y consiguieron 25 y 29 goles respectivamente. El curso de 1958 se presentó para los verdes con múltiples objetivos, pero acabó de forma extraña. En la Copa de Europa se estrenaron en primera ronda ante el Rangers. En la ida perdieron 3-1 con tanto de Mekhloufi y en la vuelta vencieron por 2-1. En la liga acabaron en séptima posición. Y para rematar lo acaecido durante la campaña, Mekhloufi se marchó a su país de origen y dejó el fútbol europeo, al que no volvería hasta 1961. Ese año regresó y firma por el Servette suizo, donde permaneció una sola temporada anotando 13 goles en 19 partidos que ayudaron a la conquista de la competición doméstico por delante del Lausanne Sport. En 1962 volvió al Saint-Étienne para vivir grandes momentos en el club y marcar una época las siguientes temporadas junto a compañeros como Pierre Bernard, Robert Herbin, Aimé Jacquet, Frédéric N’Doumbé, Bernard Bosquier o Georges Bereta.

En aquel momento, la entidad de la región Ródano-Alpes militaba en la D2, pero ascendió en 1963 con el propósito de reeditar viejos éxitos. Empezó el curso 1963-1964 como un tiro y ya nadie pudo darle caza pese al esfuerzo del Monaco y el Lens, que quedaron a 3 y 4 puntos respectivamente. Mekhloufi tiró del carro y convirtió un equipo ascendido en campeón, algo que no había sucedido jamás. El reto del año siguiente fue pasar la primera fase de la Copa de Europa, pero de nuevo fracasaron en el intento al caer eliminados por los suizos del F. C. La Chaux-de-Fonds por un global de 4-3. Tras dos campañas con el Nantes un escalón por encima de todos, llegó la hegemonía del Saint-Étienne. En 1967, con Mekhloufi designado como mejor jugador de la liga, se hizo con el título tras superar al anterior campeón en 4 puntos. Un año más tarde, en 1968, revalidó el título de forma espectacular con 11 puntos de ventaja sobre el Niza y completó la temporada con la conquista de la Coupe de France después de derrotar al Girondins de Bordeaux en la final por 2-1, ambos goles anotados por Mekhloufi. En la Copa de Europa al fin pasaron la primera eliminatoria eliminando al KuPS finlandés, pero en la segunda fase les tocó el Benfica, que les apeó por un global de 2-1. Esta fue la última campaña de Mekhloufi en el Saint-Étienne. Dejó el club con un bagaje entre las dos épocas de 333 partidos y 149 goles. Fichó por el Bastia recién ascendido a la D1, realizó dos buenos cursos dejando al equipo en la máxima categoría y logrando 20 dianas en 67 partidos y en 1970, con casi 34 años, puso punto final a su carrera.

Con la selección francesa debutó en un amistoso ante la URSS en Colombes en octubre de 1956 que finalizó con triunfo local por 2-1. Sólo disputó tres partidos más, el último de ellos frente a Bulgaria en París el día de Navidad de 1957. Unos meses antes viajó a Argentina para asistir al mundial militar en el que Francia se impuso en una liguilla a la albiceleste, Italia y Brasil. La mañana del 11 de abril de 1958 desapareció con Zitouni del cuartel general donde Francia se entrenaba para la cita mundialista y dos días después se formó la Selección del FLN. Le hubiese encantado jugar una Copa del Mundo, pero mucho más importante era la independencia de su país, reconocería más tarde. Argelia estaba sometida al dominio francés y la decisión de Mekhloufi, como la de muchos de sus compatriotas futbolistas, fue considerada de gran valentía. Sin el reconocimiento de la FIFA, puesto que no representaban a ningún estado, realizaron una gira de 90 partidos alrededor del mundo para demostrar que los futbolistas estaban identificados con la causa de la independencia. El primer encuentro les enfrentó a Marruecos, al que ganaron por 2-0 el 9 de mayo de 1958. También corrieron la misma suerte Túnez, en varias ocasiones, China, Marruecos, Irak o Bulgaria, hasta que llegó el partido contra Yugoslavia, un combinado camuflado para evitar una sanción pero potente, al que avasallaron con un 6-1. La gira dejó unas estadísticas de 65 victorias, 13 empates y 13 derrotas, pero lo que es más importante: la sensación de que la selección luchaba por la justicia, por la independencia de un país y que gracias al fútbol habían conseguido una repercusión mundial. En 1961, el equipo quedó mermado tras ser llamados a filas varios de sus integrantes, y el 18 de marzo de 1962 se firmaron los acuerdos de Evian en los que se ponía las bases de la independencia argelina. Con los zorros del desierto debutó en febrero de 1963 en un amistoso ante Checoslovaquia, a la que derrotaron por 4-0 con dos tantos suyos. Participó en otros 10 partidos hasta que dejó la selección en 1969, después de un enfrentamiento con Corea del Norte en el que cayeron por 1-3.

Al finalizar su trayectoria en el terreno de juego comenzó su labor en la parte técnica. El primer banquillo en el que se sentó fue el del Bastia, conjunto en el que se había retirado y al que dirigió en 1970. A continuación, la Federación Argelina de Fútbol le contrató para que se hiciese cargo de la selección. Fue una estancia breve que sólo duró un año, hasta 1972. Regresó en 1975 y consiguió la medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo celebrados en casa después de vencer a Francia por 3-2. En 1978 completó otro triunfo en los Juegos Africanos, de los que fueron anfitriones, tras superar a Nigeria en la final por 1-0. Su gran evento con Argelia tuvo lugar en el Mundial de España de 1982, el primero al que asistían en su corta historia. Habían dejado en el camino en la fase de clasificación a Sierra Leona, Sudán, Níger y Nigeria para quedar encuadrado en el Grupo 2 con Austria, la República Federal de Alemania y Chile. Iniciaron el mundial con una sorprendente victoria frente a los alemanes por 1-2; en el segundo partido perdieron ante los centroeuropeos por 0-2; y en el último encuentro ganaron a los chilenos por 3-2, lo que les daba muchas posibilidades de pasar a la siguiente ronda. Sin embargo, no contaron con un hecho que ha quedado para la historia negra de los campeonatos del mundo. La República Federal de Alemania y Austria se enfrentaban en el estadio de El Molinón en Gijón y una victoria de los alemanes daba la clasificación a ambas. El delantero alemán Hrubesch marcó en el minuto 10 y desde ese momento existió un pacto de no agresión bochornoso que encendió las iras del público y acabó con la selección Argelina eliminada y de vuelta a casa. Aquel era un equipo compuesto por jugadores de calidad como Djamel Zidane, Mahmoud Guendouz, Lakhdar Belloumi, Faouzi Mansouri o Rabah Madjer que desplegó un fútbol alegre y bonito, como le gustaba proponer a Mekhloufi desde el banquillo.

En 1988 llegó a ser presidente de la Federación Argelina de Fútbol.

Tomado de www.martiperarnau.com

viernes, 23 de mayo de 2014

El MST, las protestas y el Mundial

Los “sin tierra” no apoyan las protestas contra Brasil 2014. “Todo el pueblo brasileño quiere ver el Mundial”, explican.

Joao Pedro Stédile, dirigente del MST

Redacción
Fútbol Rebelde

El próximo 12 de junio inicia la Copa Mundial de fútbol, torneo que desde 1986 no se disputa en la Patria Grande latinoamericana y que tendrá a Brasil como el anfitrión de uno de los mayores eventos deportivos del planeta.

Mientras que las 32 selecciones se preparan para la competencia y millones de espectadores de todo el globo esperan el pitazo inicial, algunos sectores se empeñan en protestar contra la realización de la copa en tierras brasileras.

Sectores de izquierda y del movimiento popular han cuestionado la legitimidad de estas protestas, como el gobernante Partido de los Trabajadores, así como los “sin tierra”.

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), la mayor organización campesina de América Latina y una de las organizaciones sociales más grande de todo el mundo, puso en tela de juicio estas protestas.

Durante su sexto congreso, celebrado recientemente en Brasilia, su líder Joao Pedro Stédile dijo que las protestas durante el Mundial “son un error”.

“No estamos contra el Mundial. Todo el pueblo brasileño quiere ver el Mundial. Así las entradas sean carísimas y la FIFA se lleve todas las ganancias, las personas van a querer ir a sus casas a ver el Mundial en la televisión y las protestas que impidan eso van a generar un rechazo”, dijo Stédile.

El dirigente del MST explicó que los problemas del país son más complejos que las denuncias sobre las supuestas irregularidades en las obras para la copa.

Por ejemplo, los sobrecostos en las obras para el torneo son mínimos frente a otras anomalías del país, como las ganancias que tienen los bancos privados con subastas estatales, planteó el dirigente campesino.


Desde el año pasado, varios grupos han convocado a través de las redes sociales diversas manifestaciones para protestar contra la organización del evento y los costos que acarrea su realización.

Sin embargo, como dice el MST, el pueblo quiere disfrutar de la fiesta del fútbol. Además, las protestas suelen dirigirse contra el gobierno de Dilma Rousseff, excombatiente guerrillera y que desde el gobierno ha emprendido una política progresista y a favor de la integración latinoamericana.

Su antecesor y copartidario, Lula Da Silva, también cuestionó las protestas contra el Mundial y atribuyó a la oposición la realización de manifestaciones violentas para afectar el torneo, así como la imagen de la presidente Rousseff, quien en octubre próximo aspirará a la reelección.

lunes, 21 de abril de 2014

En el fútbol, el placer se ha perdido por el lucro: Galeano

El escritor Eduardo Galeano afirmó que Messi y Neymar son "milagros" en el fútbol actual. Explica que en los últimos años, los jugadores vienen siendo condicionados apenas para ganar, lo que resulta en más dinero. "No apruebo esa identificación del balón como fuente de lucro", protesta.


Agencia EFE

El escritor uruguayo Eduardo Galeano afirmó que el argentino Lionel Messi y el brasileño Neymar son unos "verdaderos milagros" en medio de un deporte, como el fútbol, en el que se ha perdido la diversión y la lúdica por los intereses comerciales.

"Hay dictaduras visibles e invisibles. La estructura de poder del fútbol en el mundo es monárquica. Es la monarquía más secreta del mundo: nadie sabe de los secretos de la FIFA, cerrados a siete llaves. Los dirigentes viven en un castillo muy bien resguardado", señaló Galeano en entrevista al diario O Estado de Sao Paulo, Brasil.

En esa línea, continúo Galeano, "los protagonistas del fútbol, los jugadores, trabajan como monos de circo, o sea, no son los receptores de los beneficios de los espectáculos que nos brindan, que creo son fortunas porque las cuentas son secretas".

"Los deportistas actúan por el placer de jugar, lo que es importante. Ruego a Dios para que los jugadores no pierdan ese placer, pues, en los últimos años, ellos vienen siendo condicionados apenas para ganar, lo que resulta en más dinero. No apruebo esa identificación del balón como fuente de lucro", apuntó.

Para el autor de "Las venas abiertas de América Latina", el fútbol actual "ha perdido aquel brillo de encantamiento que debería marcar cada partido. Infelizmente, buena parte de los jugadores no han demostrado aquella satisfacción que vemos, por ejemplo, en juegos de niños".

Así, comparó el literato, "los niños no tienen la finalidad de la victoria, quieren apenas divertirse. Por eso, cuando surgen excepciones, como Messi y Neymar, son, entonces ellos para mí unos verdaderos milagros".

En su paso esta semana por la capital brasileña, donde participó de la Bienal del Libro de Brasilia, Galeano se refirió también a su gran amigo Obdulio Varela, el fallecido capitán de la selección uruguaya que conquistó el Mundial de 1950 ante el anfitrión Brasil, en el recordado "Maracanazo".

Comentó que Varela y el capitán brasileño Zizinho se hicieron muy amigos después de ese Mundial y se comunicaban por "telepatía".

"Parece brujería, pero yo tomé muy en serio esa forma de comunicación. Una vez estaba con Obdulio y de repente me dijo que había recibido un 'mensaje' de Zizinho, que estaba con gripe, y eso era verdad (risas)", señaló.

Igualmente, valoró el gesto de Varela, quien en vez de celebrar con sus compañeros en el hotel la histórica conquista, prefirió salir a las calles para acompañar a los hinchas brasileños por el dolor de la derrota. "Él siempre se culpó por haberle causado esa gran tristeza a millones de personas", dijo.

miércoles, 2 de abril de 2014

Las Malvinas, guerra y fútbol

El 2 de abril se conmemora el inicio de la guerra entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas. El conflicto por la soberanía de este archipiélago del Atlántico Sur se entrecruzó con el fútbol y también tomó una dimensión deportiva. A continuación un repaso de algunas historias de las Malvinas y el fútbol:

Omar de Felippe, a punto de debutar con Huracán en primera división, fue reclutado por el ejército cuando empezó la guerra. Historias similares vivieron Luis Escobedo y Gustavo De Luca. Los tres era jóvenes con el sueño de triunfar en el fútbol, pero de un momento a otro estaban en Malvinas afrontando una guerra. (Ver: Omar De Felippe, el futbolista al que Malvinas le cambió la vida)

Osvaldo Ardiles, talentoso jugador argentino y campeón mundial en el '78, militaba en el Tottenham Hotspur de Inglaterra cuando inició el enfrentamiento. Debió lidiar con la hostilidad de los hinchas rivales, que le llamaron "Animal", entre otros improperios. Fue prestado al Paris Saint Germain en una especie de exilio. Malvinas fue un punto de quiebre en su carrera: "mi mundo entero colapsó", escribió Ardiles. Además, un primo suyo cayó en combate.

Cuando aún se libraba la guerra, empezó el Mundial España '82. Argentina, que defendía el título, cayó en el debut ante Bélgica. Los periodistas gauchos que cubrían el evento tenían prohibido nombrar a Inglaterra en sus transmisiones. Ambos seleccionados fueron eliminados en segunda ronda.

Cuatro años después, Argentina se cruzó con Inglaterra en los cuartos de final de México '86. El capitán de la albiceleste, Diego Armando Maradona, marcó dos de los más famosos goles de la historia. Uno con la mano y otro de antología en el que eludió a medio equipo rival. Eduardo Sacheri le dedicó un hermoso texto: "Me van a tener que disculpar".

Tanto en España '82 como en México '86 hubo enfrentamientos entre "hooligans" ingleses y "barrabravas" argentinos. El choque en México, el día del partido entre sus equipos, fue particularmente violento. Los argentinos, que contaron con el apoyo de varios escoceses (en su mayoría hinchas del Celtic) robaron varios "trapos" de los ingleses.

En 1998 y 2002 ambas naciones se volvieron a encontrar en el Mundial. En Francia '98, los suramericanos vencieron en penales. En el 2002 los ingleses fueron los ganadores.

La barra de Boca Juniors, "La Número 12", ondea en los partidos en La Bombonera una bandera con la figura de Las Malvinas y la leyenda "Prohibido olvidarse".

En la guerra cayeron 649 argentinos y 255 británicos. El Reino Unido sigue ocupando el archipiélago de manera obstinada y se niega a cualquier tipo de diálogo. Argentina sigue reclamando su soberanía.

Artículo recomendado: "Las Malvinas. 30 años de un conflicto en clave futbolística", de Carles Viñas.

domingo, 23 de marzo de 2014

Las vinotinto vencieron a Italia y siguen invictas

En el Mundial femenino sub 17 de Costa Rica, Venezuela clasificó a cuartos de final con tres triunfos, ocho goles a favor y el arco en cero.


La Selección prejuvenil femenina de Venezuela superó 1–0 a Italia en el tercer partido de la primera fase del Mundial de Costa Rica 2014 y se ubicó primera de su grupo.

Las vinotinto avanzaron invictas a los cuartos de final de la competencia y se medirán con el segundo clasificado del grupo B, Canadá.

Las dirigidas por Kenneth Zseremeta lograron la puntuación perfecta, nueve puntos, y consiguieron mantener su arco en cero.

En los cuartos de final del Mundial, las venezolanas volverán al Estadio Nacional de San José el próximo jueves, 27 de marzo, a las 3:30 pm, para enfrentar a Canadá.

"La Generación de Oro sigue brillando en el Mundial de Fútbol Sub 17 al lograr gran triunfo sobre Italia y clasificar invictas ¡Felicitaciones!", dijo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, en su cuenta de Twitter.

viernes, 21 de marzo de 2014

La masacre del Mundial de Catar: más de 1200 muertos en obras

La Confederación Sindical Internacional denunció las fatales condiciones de trabajo en las obras para el Mundial de fútbol del 2022. Asegura que podrían morir 4000 trabajadores más.


Según un estudio de la Confederación Sindical Internacional (CSI), por lo menos 1.200 trabajadores han muerto en Catar trabajando en las obras de preparación de los estadios para la Copa del Mundo. (Ver informe de la CSI)

El informe destaca la explotación de inmigrantes, muchos de ellos bajo condiciones de "semiesclavitud". ¿Cuáles es la situación? Un 90 por ciento de los obreros tienen el pasaporte retenido por los empleadores, un 20% cobra un sueldo diferente de lo prometido y un 21 no cobra en la fecha acordada.

Lo que denuncia la CSI no es nuevo. Amnistía Internacional ya había denunciado las malas condiciones en las obras del Mundial 2022 al afirmar que "Catar es un país sin conciencia, donde los derechos fundamentales y la libertad del trabajador no existen".

Para redactar el informe, la CSI sólo tuvo acceso a los números facilitados por las embajadas de dos países: India y Nepal. Pero, de los 1.400.000 inmigrantes que trabajan en Catar, también hay gente de Paquistán, de Sri Lanka y de Filipinas, entre muchas otras nacionalidades y de ellos se desconoce datos de fallecimiento o malos tratos.

Pero el informe no termina ahí. La misma organización asegura que los próximos ocho años, otros 4.000 obreros podrían morir en las construcciones de los estadios que albergarán la Copa del Mundo si las condiciones no cambian.

Por países

La embajada de Nepal en Catar informó a la CSI que 400 obreros murieron en las obras del Mundial desde el 2010. Por su parte, India asegura que fueron 218 los fallecidos de su país durante 2013, 237 en 2012, y 239 en 2011 (un promedio de 20 obreros al mes, con un pico de 27 en agosto, cuando las temperaturas pasan de los 50 grados).

¿Qué sufren los obreros? Según la CSI y Amnistía, los trabajadores son expuestos a jornadas que pasan las 12 horas, bajo pésimas condiciones de vida. Por ejemplo, durante una visita en las obras del estadio de Al Wakrah, la CSI encontró a 38 trabajadores de India, Nepal y Tailandia viviendo en casas improvisadas, sin condiciones mínimas de higiene, en el mismo terreno de la construcción.

Con información de Mundo D

viernes, 13 de diciembre de 2013

Larga vida al legado de Nelson Mandela

Comunicado de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales


FIFPro, en nombre de los futbolistas profesionales a los que representa en todo el mundo, junto con el Sindicato Sudafricano de Futbolistas (SAFPU), desean presentar sus respetos a Nelson Mandela, un auténtico humanitario.

El SAFPU conmemoró a Nelson Rolihlahla Mandela con un comunicado: “Nos gustaría enviar nuestras más profundas condolencias a toda la humanidad por el fallecimiento de Nelson Mandela. Él jugó un papel especial al asegurar que Sudáfrica fuera readmitida en el deporte internacional. En nombre de miles de futbolistas en el mundo, nos gustaría elevarnos y unirnos a millones de personas en todo el mundo para recordar a este héroe caído.”

"El mejor regalo que podemos dar a Rolihlahla es asegurar que todos los niños de todas las naciones, tengan y sigan teniendo las mismas oportunidades en el deporte. Para llevar a cabo este sueño, pedimos al monopolio del capital blanco que no vea colores al patrocinar eventos deportivos, porque no pueden celebrar el legado y los ideales de Mandela en el aislamiento."

Al rendir homenaje a Nelson Mandela, FIFPro recuerda el día en el que honró a un hombre que surgió de la oscuridad, después de pasar 27 años preso en Isla de Robben, para servir de faro de luz para la humanidad.

Fue en julio de 2009, en los preparativos de la Copa del Mundo de la FIFA 2010, un evento que, en muchas maneras, simbolizó una nueva Sudáfrica.

El hecho de que el país del arcoíris estuviera en posición de albergar el evento deportivo de fútbol más importante, confirmó una visión en la que el mismo Madiba había trabajado sin descanso para crear, tras los opresivos días del apartheid.

Chris Fortuin y Thulaganyo Gaoshubelwe, representantes del SAFPU, se reunieron con el Presidente de la Fundación Nelson Mandela, Achmat Dangor, para presentar un premio que resaltó la necesidad de continuar con su legado.

Las palabras que usó ese día el Secretario General del SAFPU, Gaoshubelwe, siguen siendo relevantes ahora y lo serán en el futuro: "Como futbolistas del mundo nos sentimos honrados de haber vivido en la misma era que Nelson Mandela.”

“A través del fútbol haremos lo que podamos para propagar la paz. Llenaremos los estadios y propagaremos el mensaje para contribuir a la paz. Usaremos nuestro status como tú lo has hecho para fomentar la bondad de la raza humana.”

“En nombre de FIFPro, del Sindicato Sudafricano de Futbolistas y de los jugadores del mundo, nos gustaría otorgar este premio por la paz a Nelson Mandela.

Es un gran honor conceder este premio a Nelson Mandela por su búsqueda de la igualdad, la paz y la justicia. Que el legado de Madiba viva eternamente.”

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El gol más triste de Chile

Hace 40 años, la selección trasandina tuvo que enfrentar a la Unión Soviética en un reprechaje para Alemania '74. El golpe de Pinochet, las denuncias del Kremlin y un partido que nunca se jugó.



Por Pablo Aro Geraldes



El camino al primer Mundial de Alemania, el de 1974, estuvo lleno de imprevistos para la selección chilena: el grupo eliminatorio que integraba con Perú y Venezuela quedó reducido a un simple partido y revancha tras la deserción de los venezolanos. Un 2-0 abajo en Lima y el resultado inverso en Santiago obligaron a un tercer partido de desempate, en Montevideo. En el estadio Centenario el triunfo fue para Chile, pero los pasajes para la Copa del Mundo no estaban listos aún, faltaba una escala poco conocida. El fixture preveía una instancia más para el ganador del grupo 3 sudamericano: debía enfrentar en un último repechaje al vencedor de la zona 9 europea.

Con los papeles en la mano, la amenaza tenía los colores de Francia, pero un empate inesperado de los galos ante la República de Irlanda en París dejó al equipo dirigido por Georges Boulogne en la obligación de vencer a la Unión Soviética en Moscú, pero el conjunto de la sigla CCCP en el pecho pegó fuerte y con el 2-0 hizo sonar el despertador en medio del sueño mundialista trasandino. La cita de los chilenos se programaba entonces para el 26 de septiembre de 1973, pero no en París, como imaginaban, sino en el Estadio Lenin de Moscú. Un país amigo. Con la mente puesta en el repechaje con los soviéticos, planearon una gira de preparación por Guatemala, El Salvador y México, que luego de varias escalas los llevaría a tierras rusas. La mano venía bien. Antes de partir golearon 5-0 a un combinado de Porto Alegre. La despedida se fijó para el 11 de septiembre, pero…

Chile vivía uno de los momentos más oscuros de su historia. El 11 de septiembre de aquel año la furia asesina de un general llamado Augusto Pinochet pisoteaba el mandato democrático del presidente Salvador Allende e imponía una de las dictaduras más crueles y sangrientas de la historia. Esa mañana, mientras el Palacio de la Moneda (sede del gobierno de Chile) ardía bajo los bombardeos y Allende moría intentando defender el mandato popular, la selección chilena debía presentarse en el campo de entrenamiento de Juan Pinto Durán para ultimar detalles con vistas a la visita a Moscú. Esa práctica jamás llegó a realizarse. El lateral izquierdo Eduardo Herrera jugaba en Wanderers de Valparaíso y durante sus días en Santiago se hospedaba en el Hotel Carrera, a 100 metros del escenario del golpe de Estado. Él tiene fresca la memoria de esa mañana con olor a pólvora: “Al llegar al campo de entrenamiento el técnico Luis Álamos nos ordenó que volviéramos a casa. Pero yo tenía que llegar hasta el hotel y en el trayecto me detuvieron los militares una decena de veces: Me salvé de ser detenido porque tenía el bolso con la inscripción ‘Selección Chilena de Fútbol’”.

El fútbol del mundo siguió rodando normalmente en medio de dictadores y tiranos, de reyes despóticos y megalómanos con aires mesiánicos, incluso llegó a presenciar un Mundial en plena dictadura argentina, pero en aquel 1973 la Guerra Fría disparó un misil que dio de lleno en la pelota.

Durante el gobierno socialista de Allende, Chile mantuvo estrechas relaciones con el Kremlin y todo el bloque soviético. Con la irrupción de Pinochet y su dictadura apoyada desde los Estados Unidos hubo cambios: once días después del golpe, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, le ordenó a su personal diplomático que regresara al país y decretó el cierre de la embajada chilena en Moscú.

Al márgen de la cordillera todo era dolor y desconcierto. Tres días después del golpe era asesinado el cantautor Víctor Jara, una de las voces representativas de los trabajadores chilenos. Más lágrimas siguieron cayendo cuando el 23 de septiembre el poeta Pablo Neruda se murió rodeado de otras muertes y desapariciones, víctima de un cáncer que no le dio tregua. Y lo enterraron en soledad, sin sus amigos ni sus camaradas del Partido Comunista, todos perseguidos, en una tumba del cementerio General de Santiago, lejos de su amada playa de Isla Negra y su Premio Nobel de literatura.
El fútbol era lo de menos por entonces, pero la Selección Chilena conducida por Luis Álamos debía viajar hacia Moscú para cumplir su compromiso eliminatorio en medio de un clima sumamente hostil. Jugadores como Carlos Caszely y Leonardo Véliz, puntales del equipo y muy identificados con el gobierno socialista, temían por la suerte de sus familiares mientras ellos estuvieran de viaje.

El encuentro corría riesgo de no jugarse porque la dictadura decretó que no se podía abandonar el país. La Federación de Fútbol de Chile debía acatar la medida, pero el médico de la Selección, Dr. Jacobo Helo, resultó ser una influencia decisiva para que los chilenos pudiesen jugar en terreno moscovita: era medico personal del general Gustavo Leigh, Jefe de la Fuerza Aérea, y convenció al alto mando militar de que la participación del equipo favorecería la imagen internacional del gobierno militar. Finalmente, la Junta permitió el viaje, vía Buenos Aires. El largo sufrimiento comenzaba para muchos de los jugadores, amenazados. Les advirtieron sin eufemismos: “Si hablan, sus familias sufrirán las consecuencias”. El vuelo hizo escalas en Sao Paulo, Río de Janeiro y Panamá hasta que finalmente llegó a México. Una victoria 2-1 ante los aztecas sirvió como un relax para afrontar el siguiente tramo hacia Suiza (triunfo sobre el Xamax Neuchatel) y finalmente poner rumbo a Moscú.

El clima era terriblemente hostil. Antes de subir al último avión, los jugadores chilenos sintieron el miedo en carne propia cuando les advirtieron que si ingresaban a la URSS serían tomados como rehenes para cambiarlos por presos políticos de Chile.

Ya en Rusia, todo se agravó en la víspera del match, cuando el gobierno de los Estados Unidos reconoció oficialmente a la Junta Militar chilena. Para los rusos, el enemigo estaba de visita y buscaron hacerlo notar. Apenas llegados al aeropuerto Sheremetyevo, Caszely y Figueroa fueron retenidos algunas horas “por diferencias en las fotos de sus pasaportes”. Eran sólo jugadores de fútbol, pero para los soviéticos eran los representantes del país que derrocó al gobierno socialista.

Y así fue que el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, el Estadio Lenin presenció un pálido cero a cero en medio de un frío inusual para el otoño que recién comenzaba: 5 grados bajo cero. Las actuaciónes notables de los centrales Elías Figueroa y Alberto Quintano hicieron posible el empate 0-0, pero hubo algo más que la gran tarea defensiva: Hugo Gasc, el único periodista chileno que estuvo en Rusia, contó alguna vez: “Por suerte el árbitro era un anticomunista rabioso. Junto a Francisco Fluxá, el presidente de la delegación, lo habíamos convencido de que no nos podía dejar perder en Moscú, y la verdad es que su arbitraje nos ayudó bastante”.

Igualmente, las actuaciones defensivas hicieron posible el empate y le pintaron a los chilenos un alentador panorama para la revancha en Santiago, pactada para el 21 de noviembre, en el Estadio Nacional de Santiago. Pero...

Otra vez “pero”. En el barrio de Ñuñoa, el Estadio Nacional se había convertido en algo más que el escenario de encuentros deportivos. Aunque la mayoría de los chilenos lo ignoraba (por censura de algunos medios y complicidad de otros) en las tribunas blancas, los militares habían montado un insospechado campo de concentración. Gregorio Mena Barrales era Gobernador de la localidad de Puente Alto –vecina a Santiago– por el partido socialista cuando fue detenido y trasladado al Estadio. Años después él relató: “Todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban. Les obligaban a firmar un documento declarando ‘no haber recibido malos tratos en el Estadio’ (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer (nadie es libre en una dictadura y menos en una como la chilena). La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de legitimidad constitucional. Sin embargo cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados.

Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...".


Y el partido no empezaba... En medio del tormento, los militares cuidaban con tanta dedicación a sus prisioneros como al campo de juego. “El match de fútbol con la Unión Soviética debía realizarse allí, por ello cuidaban el césped con más cariño que el que le daban a una ametralladora”, destacó Mena Barrales, mientras recordaba que esa comisión de la FIFA y de la Federación de Fútbol de Chile “visitó el campo, se paseó por la cancha, miró con ojos lejanos a los presos y se fue dejando un dictamen: ‘En el estadio se podía jugar’”.
Conscientes del uso que le daban los militares al Estadio Nacional, en un momento las autoridades del fútbol chileno le propusieron al gobierno de Pinochet jugar la revancha en el Sausalito, de Viña del Mar, pero la Junta insistió con que debía jugarse en el Nacional, para mostrarle al mundo una cara pacífica de Chile. Francisco Fluxá era presidente de la Asociación Central de Fútbol (ACF) desde febrero de 1973 y le contó hace unos años al diario La Tercera que “entonces, los militares nos dijeron que no teníamos que decir que el Estadio Nacional era un ‘centro de tránsito, donde se identificaba a la gente que no tenía documentos’. Y para evitar problemas, propusimos el Sausalito como alternativa. Me comuniqué con el general Leigh y me explicó que ‘por órdenes de arriba no se puede en Sausalito: se juega en el Nacional o no se juega’”.

Sí, esta comitiva (integrada por el vicepresidente Abilio D’Almeida, brasileño, y el secretario general Helmuth Kaeser, suizo) visitó Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago. Los militares limpiaron con esmero todo rastro de sangre, todo vestigio de tortura,aunque es muy probable que, amparados por su impunidad, los hayan dejado algunos detenidos a la vista, sabiendo que la FIFA no sospecharía de esas personas.


Los inspectores visitaron el estadio en el que permanecían aún unos 7 mil detenidos. Finalmente, estos emisarios ofrecieron una conferencia de prensa con el ministro de defensa, almirante Patricio Carvajal, a quien le obsequiaron un traba-corbata y un prendedor de oro con el logo de FIFA: “El informe que elevaremos a nuestras autoridades será el reflejo de lo que vimos: tranquilidad total”. El emisario brasileño se permitió aconsejar a los usurpadores del poder: “No se inquieten por la campaña periodística internacional contra Chile. A Brasil le sucedió lo mismo, pronto va a pasar”.

La FIFA había dado el OK. Pero claro, les habían ocultado el horror. “Después supimos que mientras estaba la gente de la FIFA en el estadio, varias decenas de detenidos fueron encerrados en pequeños camarines, con el fin de ocultarlos. Pero lo importante para nosotros era que el Nacional pasara la revisión”,
decía casi treinta años después el ex dirigente Fluxá, quien como única autocrítica aceptó que en el afán de ir al mundial se cometieron actos “éticamente cuestionables”. “Ahora pienso que no fue ético negar que en el Estadio Nacional había detenidos, pero en ese momento lo único que pensábamos era en llegar al Mundial de Alemania”, concluyó.

Sí, a pesar de todo el dolor, y de los reclamos soviéticos ante la FIFA (inclusive Bulgaria, Polonia y la Alemania Oriental amenazaron con boicotear el Mundial, cosa que finalmente no hicieron), Ñuñoa esperaba el repechaje para la Copa del Mundo Alemania 74. Pero...

Los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en un manifiesto repudio al régimen de Pinochet. Uno de los integrantes de aquel equipo soviético era el ucraniano Oleg Blokhin, quien no tiene buenos recuerdos de aquella eliminatoria: “Estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”. El Kremlin apoyó la decisión. Blokhin fue hasta 2006 diputado por el partido socialdemócrata de Ucrania a la vez que dirigió a la Selección nacional en Alemania 2006. Hoy es el técnico del FC Moscú.

La Federación de Fútbol de la Unión Soviética divulgó un comunicado para explicarle al mundo que no disputarían un match allí donde miles de supuestos opositores al régimen de Pinochet habían sido torturados y asesinados: “por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (...) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA”, explicaba la nota difundida a través de la agencia UPI.

Ante esta negativa, un integrante del Comité Ejecutivo de la FIFA se animó a vociferar: “Si Granatkin (presidente de la federación soviética) dice que el Estadio Nacional está ocupado con detenidos, yo saco una carta en la cual el Gobierno de Chile asegura que varios días antes del 21 de noviembre ese escenario estará a disposición del fútbol”. No les importaba nada, ni la sangre, ni la tortura, ni la muerte. La farsa debía continuar.

La noticia de la suspensión del partido llegó a la selección chilena en la medianoche previa al encuentro. El delantero Carlos Caszely hoy lo recuerda: “Esperábamos en la concentración de Juan Pinto Durán cuando nos comunicaron que los soviéticos no vendrían. Todo aquello, para quienes estábamos comprometidos con la libertad era de una tristeza terrible. Los familiares de los desaparecidos se me acercaban y me pedían: ‘Chino, tu que estarás en el estadio, por favor, averíguate si está mi hijo, o mi compañero de la universidad”.


El delantero Leonardo Véliz tiene recuerdos horribles de aquella tarde del 21 de noviembre. “Fue escalofriante. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir”, recordó 30 años más tarde.

Desde fines de octubre ya no quedaban detenidos bajo los graderíos del estadio. A la hora señalada, Chile y el árbitro local Rafael Hormazábal salieron al campo de juego. Era puro formalismo, para obtener el paso al mundial por descalificación de los soviéticos. La parodia se completó con una banda de Carabineros tocando el himno chileno mientras se izaba la bandera nacional.

Los jugadores de rojo –qué paradoja– sacaron del medio y trotaron torpemente pasándose la pelota ante un arco vacío. Hasta que Francisco Valdés, el Chamaco, llegó a la línea y esperó a que los fotógrafos enfocasen bien para empujarla de derecha. Tremenda payasada tenía un objetivo: Chile estaría en el Mundial Alemania ’74. Para otros, se trataba de una victoria del régimen pinochetista sobre el comunismo soviético.

Después, para entretener a las 18.000 personas que habían comprado su ticket, se improvisó un amistoso ante Santos de Brasil, que estaba en Chile. En vez de festejar la clasificación a la Copa del Mundo, se volvieron a casa con la amargura de un 0-5 humillante.

Entre el público que había ido a ver Chile-Unión Soviética estaba Mena Barrales, que volvía al estadio, ahora sin cadenas ni mordazas. “Fuimos los espectadores más ‘fanáticos’. Esperamos sentados, a la fuerza, un partido que nunca se efectuó”.
Igual, Chile tuvo que esperar hasta el 5 de enero de 1974. Ese día la FIFA aprobó su participación en la Copa.

La Selección Chilena participó en el Mundial de Alemania y se despidió sin ganar ningún partido. Tampoco consiguió victorias en sus dos participaciones siguientes, España ’82 y Francia ’98. En enero de 1998, en su hogar adoptivo de Austria, Mena Barrales esperaba la Copa del Mundo de Francia. Imaginaba viajar a Saint-Etienne para ver Chile-Austria, sus tierras queridas. Pero la muerte, la misma que esquivó bajo las tribunas del Estadio Nacional, esta vez se acordó de él. Ya no existían la Unión Soviética ni la Guerra Fría. La dictadura de Augusto Pinochet se prolongó hasta el 11 de marzo de 1990.


Artículo publicado en la revista Fox Sports, en octubre de 2008. Tomado de http://arogeraldes.blogspot.com.ar/

sábado, 20 de abril de 2013

Sindicatos piden retirarle sede del Mundial a Catar


La Confederación Sindical Internacional (CSI) escribió a la FIFA solicitando que repita la votación para la Copa del Mundo 2022, y que establezca el respeto de los derechos laborales como criterio indispensable para cualquier nominación futura.


La iniciativa se ha materializado tras una serie de promesas rotas y ningún indicio de cambio por parte de la FIFA ni del Gobierno de Catar para abordar el hecho de que cientos de trabajadores pierdan la vida y miles resulten lesionados en el país.

La secretaria general de la CSI, Sharan Burrow, ha dicho que más de un millón de trabajadores migrantes se enfrentan a una explotación constante, recibiendo unos salarios de miseria y sin poder disfrutar de los derechos más fundamentales.

“No es una iniciativa que nos tomemos a la ligera. La Copa del Mundo 2022 se adjudicó años antes de lo previsto, de modo que si se selecciona un nuevo país en los próximos dos años, sigue quedando tiempo para organizar toda la infraestructura necesaria para la celebración de los juegos. La FIFA tiene que actuar ya – cuánto más espere, más trabajadores sufrirán y morirán.

“La FIFA y Catar han hablado a menudo de la necesidad de reforma, pero sus historiales están repletos de promesas rotas. Los qataríes han prometido asegurarse de que las normas internacionales del trabajo se cumplan, mientras los trabajadores de la construcción mueren a un ritmo ocho veces mayor que en otros países ricos”, explica la secretaria general de la CSI, confederación que representa a 175 millones de trabajadoras y trabajadores en 156 países y territorios, y cuenta con 315 organizaciones afiliadas nacionales.

Una copia filtrada obtenida por Equal Times de una “Carta de los trabajadores” escrita por el comité de organización local para los juegos, deja patente las contradicciones con la legislación qatarí y da prueba de que los trabajadores no gozan de derechos reales ni de protección contra unas condiciones de esclavitud.

La Copa del Mundo 2022 ha estado plagada de controversia desde que fue adjudicada a Catar en diciembre de 2010.

“Alegaciones de corrupción y compra de votos entre los ejecutivos de la FIFA, el calor extremo que supone un riesgo para los atletas y los trabajadores migrantes que reciben unos salarios de miseria y escasa protección jurídica, son razones suficientes para que la FIFA reabra el proceso de votación”, añade Sharan Burrow.

La campaña de Equal Times de la CSI www.rerunthevote.org  pide a los sindicalistas y aficionados del fútbol que presionen a la FIFA para que seleccione otro escenario para la Copa del Mundo 2022, a menos que se respeten los derechos laborales.

Catar podría mantener su candidatura para los juegos de 2022, pero su nominación únicamente debería confirmarse una vez se demuestre que cumple verdaderamente con las normas internacionales del trabajo y deje de tratar como esclavos a las personas que construyen las instalaciones para el Mundial de Fútbol.

Campaña por el Juego Limpio

Juega Limpio es una campaña mundial en la que participan diversas federaciones sindicales internacionales y ONG, como la CSI, la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero (FITTVC), la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM) y la Campaña Ropa Limpia, una alianza internacional de ONG y sindicatos que obran en pro de la mejora de los derechos y condiciones de trabajo en el sector del deporte.

Los fanáticos del deporte, trabajadores, militantes y consumidores del mundo entero se han unido en una campaña para hacer que los eventos deportivos sean justos tanto para las trabajadoras y trabajadores que fabrican los artículos deportivos y construyen las sedes deportivas, como para los atletas, ya se trate de las Olimpiadas, la UEFA, la FIFA, los Juegos de la Commonwealth o cualquier otro evento deportivo. Se tienen que respetar las normas internacionalmente reconocidas tanto en los lugares de trabajo como en los estadios.

La campaña mundial está disponible en 11 idiomas: alemán, árabe, coreano, español, francés, holandés, inglés, italiano, japonés, portugués y ruso. Los materiales de la campaña pueden descargarse en www.rerunthevote.org  . Las organizaciones afiliadas a la CSI pueden obtener un Paquete de Campaña contactando a press@ituc-csi.org .

*Tomado de CSI EnLínea, difundido por la Agencia de Información Laboral de la Escuela Nacional Sindical.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Cuba es mundialista

La selección juvenil cubana clasificó al Mundial de Turquía y enfrentará a Estados Unidos en la semifinal del torneo sub 20 de la Concacaf



Cuba logró su clasificación a la Copa Mundial Sub 20 de la FIFA Turquía 2013 al derrotar por 2-1 a Costa Rica en los cuartos de final de la eliminatoria de la Concacaf que se disputa en la ciudad mexicana de Puebla.

Aricheell Hernández anotó dos goles para Cuba, el primero para darle ventaja en el minuto 12 y el segundo en el 81 para entregarle a su selección una clasificación histórica para el Mundial de esta categoría, que se jugará este año en Turquía.

Costa Rica, dirigida por Jafet Soto, tuvo una reacción en el primer tiempo que le supuso empatar en el minuto 40 por intermedio de David Ramírez, pero al final se vio superada por un rival superior que le impuso las condiciones todo el partido.

Cuba se sumó en la clasificación mundialista a su similar de Estados Unidos, que derrotó en el primer partido de esta jornada a Canadá por 4-2.

El Salvador ante Panamá y México con Jamaica se jugarán este miércoles la clasificación al Mundial al completar los cuartos de final de esta eliminatoria que reunió a doce selecciones y que terminará el próximo 3 de marzo.

Con información de la FIFA

sábado, 23 de febrero de 2013

"Yo le negué la mano a Pinochet": Carlos Caszely

‘Los rebeldes del fútbol’ muestra la vida y los hechos de cinco futbolistas que se atrevieron a enfrentar al establecimiento y salieron victoriosos. Acá, la cruda y desgarradora historia del chileno Carlos Caszely, figura de Colo Colo y su selección en los años 70 y 80.



Por Fernando Araújo Vélez
El Espectador

Y de pronto, luego de una pelota de fútbol, de aquellas viejas pelotas de fútbol en blanco y negro, aparecían tomas de aviones que bombardeaban, de bombas que caían, de fuego que incendiaba, de hombres que morían. Imágenes de tragedia y muerte. Salvador Allende decía por la radio que moriría, si era necesario, por defender la causa de aquellos que habían votado por él. Y murió, claro. Tenía que morir. Y de nuevo las bombas y los aviones, el dolor, el reguero de sangre que luego cantarían algunos como Pablo Milanés: “Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentado, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes”. Algunos, como Silvio Rodríguez: “Eso no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia ni con el vil soldado”.

Luego surgía Carlos Caszely. El bigote de siempre, ahora un poco canoso. Unos kilos de más, la misma sonrisa humilde de antes y el mismo eterno dolor más allá de su mirada. Surgía para decir, como antes, como siempre, que lo que ocurrió fue el horror, que el 11 de septiembre de 1973 será el día que ningún chileno podrá olvidar. Después callaba y las imágenes volvían a lastimar. “Fue el remedo de fútbol más grande que vi en mi vida, la escena más absurda de un juego. Ni siquiera en el barrio viví yo un solo día tan estúpido, tan vacío, tan mentiroso”. Hablaba de un partido de fútbol en el Estadio Nacional que avalaron y promovieron la Fifa, el gobierno de Augusto Pinochet, los empresarios de la televisión, los organizadores de la Copa del Mundo de Alemania 1974, los vecinos, los periodistas.


Ahí, en el Estadio Nacional de Santiago habían matado a Víctor Jara, Te recuerdo, Amanda, y ahí habían desaparecido a cientos, a miles que mostraban las imágenes, miles angustiados, temerosos, rebeldes también. Ahí, al Estadio Nacional, barrio de Ñuñoa, Santiago de Chile, el 12 de septiembre de 1973 habían comenzado a llevar a todos los “sospechosos” de allendismo que hubiera en la ciudad. Allende había fallecido un día antes, durante la toma del Palacio de la Moneda, junto a varios otros de sus seguidores. Se suicidó, dijeron. Lo asesinaron, replicaron. Murió, informó, lacónico, el Gobierno, y cubrió con un manto de silencio lo ocurrido.

Los militares iban por las calles y detenían a cualquiera que, manifiestamente, no fuera partidario del nuevo régimen. Primero los poetas, los músicos, los escritores y los filósofos, los estudiantes y los profesores. Después, los obreros. Los torturaban para que dieran nombres, teléfonos, direcciones, y luego los enviaban al Nacional. Cuando una expedición de la Fifa aprobó las condiciones, a muchos de los detenidos se los habían llevado a los sótanos del estadio, custodiados con metralletas para que no alzaran la voz. Atilio D’Almeida y Helmuth Kaeser dijeron sí, se puede jugar acá, sin haber mirado hacia los costados. Chile había accedido a la instancia decisiva de las eliminatorias para la Copa del Mundo de Alemania luego de haber vencido en un partido extra a Perú.

Debía enfrentar a la Unión Soviética, que obtuvo su derecho luego de derrotar a Francia. El partido de ida debía jugarse en Moscú el 26 de septiembre. El de vuelta, en Santiago, el 21 de noviembre. Los chilenos intensificaban su preparación para la serie cuando Pinochet se tomó el poder. “Ese día yo fui a entrenar. Todo era humo, sangre, ruido. A mí me detuvieron como 10 veces los militares, pero veían el bolso de la selección de Chile y me dejaban pasar”, le recordó luego a Pablo Aro el defensa Eduardo Herrera. Todo era humo y sangre y muerte. Todo era miedo. Así viajaron los chilenos para enfrentar a los soviéticos en Moscú, donde los periódicos escribían y gritaban que Chile masacraba, que Chile desaparecía gente, que Chile torturaba.

El marcador quedó en ceros. Augusto Pinochet y los suyos y miles de ingenuos ignorantes celebraron. Pero el humo y la muerte seguían, y el Estadio Nacional era un hervidero de miedos. Gregorio Mena Barrales, gobernador de Puente Alto, una localidad cercana a Santiago, recordaba que “todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban”. Los obligaban a firmar un documento declarando “no haber recibido malos tratos en el Estadio” (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer. La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. “Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de la legitimidad constitucional. Sin embargo, cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados. Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...”.

Todo valía. El fin justificaba los medios, y los medios eran aberrantes. El gobierno de los militares ponía las condiciones. La Fifa las avalaba. El pueblo callaba. La prensa era condescendiente. Encubría. Limpiaba la sangre. Asistía a la fiesta de los criminales. Pocos días antes del juego determinante, los soviéticos decidieron no ir a Santiago. “Yo estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú —explicaría Oleg Blokhin, la figura excluyente de los soviéticos—. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”.

La federación emitió un comunicado difundido por la United Press International: “Por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (…) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la Fifa, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la Fifa”.

El día del partido, 21 de noviembre de 1973, los diarios anunciaron la clasificación a grandes titulares. Los jugadores se sentían atrapados. Ya no podían renunciar a nada, pero la gente se les acercaba y les pedía por la liberación de un primo, de un hijo, del amigo. Y en el vestuario, en la tarde del juego, percibían un lejano olor a muerte y a sangre y a humo. “Fue escalofriante —recordó 30 años más tarde Leonardo Veliz—. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir. La jornada se inició con el himno nacional y el seleccionado chileno formado ante la bandera. Luego, sobre las cinco de la tarde, “eran las cinco de la tarde”, como escribiera García Lorca, el árbitro, Francisco Hormazábal, dio la orden para que se iniciara la parodia.

Los chilenos sacaron del medio del campo. Hicieron varios toques, se aproximaron, hasta que Francisco Valdez anotó, sonriendo para que los fotógrafos registraran la escena. Sonriendo para que decenas de miles olvidaran. Sonriendo para firmar una mediocre y sangrienta obra de fútbol. A las pocas horas el presidente les envió un comunicado de felicitación y los invitó al Palacio. “Todo era pompa, ceremonia, solemnidad”, diría Caszely. “De repente, se abrió una gran puerta y apareció Augusto Pinochet, de gafas oscuras y su uniforme, impecable”. Caszely echó sus brazos hacia atrás y entrelazó sus manos, pensando en las víctimas, recordando a quienes le suplicaban que intercediera por éste o aquél.

“Cuando me llegó el turno de saludar, yo apreté mis manos. Pinochet no tuvo más remedio que seguir de largo”, recordó. Meses más tarde, el dictador se vengaría. Hubo entonces un corte en la película, y una transición llevó la imagen hacia Éric Cantona, quien explicó que por aquellos años Carlos Caszely era el gran ídolo de los chilenos. Todo se le permitía. Todo se le aplaudía. Luego la trama pasó hacia 1990, el año del plebiscito que decidiría el futuro de Chile. Hubo campañas sórdidas para que el pueblo votara por el sí a Pinochet y al continuismo, y campañas abnegadas por el no. En una de ellas, emitida por televisión, se veía a una señora que relataba cómo a finales del 73 y comienzos del 74 los militares la habían detenido por orden directa de Augusto Pinochet. “Fueron tantas las vejaciones y las torturas que tuve que sufrir, que yo no he querido ni contarlas por respeto a mis hijos y a mi esposo”.

En seguida, la cámara del comercial enfocaba a Carlos Caszely, quien caminaba y se dirigía hacia la señora. Entonces la abrazaba y decía: “Yo voto por el no por múltiples razones, por el futuro y la democracia, y también, porque esta señora que está acá es mi madre”.

martes, 12 de febrero de 2013

Fútbol amañado

Una investigación de ‘France Football’ y otra de la Europol prendieron las alertas.

Por Isabel Ferrer y Miguel Mora
El País

Una red corrupta de apuestas futbolísticas coordinada desde Singapur, destapada esta semana por la Europol, y una investigación de la revista France Football que aporta datos, pruebas y testimonios sobre una operación de corrupción política que dio lugar a la designación de Catar como sede del Mundial 2022, tienen en jaque el fútbol. Y aunque hay defensas y excusas de un lado y otro, lo cierto es que hoy el deporte pasa por una crisis de credibilidad mundial, si a ello se le suma la reciente confesión de Lance Armstrong, el todopoderoso siete veces campeón del Tour de Francia, sobre sus prácticas de dopaje.

El primer golpe del año para el fútbol lo propinó dicha revista francesa al acusar a las dos asociaciones internacionales, a la Confederación Africana, a las federaciones de Francia y Emiratos Árabes Unidos, al expresidente francés Nicolás Sarkozy y al presidente de la Uefa, Michel Platini, de haber colaborado en una trama que favoreció los intereses comunes de los presuntos implicados en el tema.

Inclusive Platini reconoce haber estado presente en una cena, celebrada en el Palacio del Elíseo a finales de 2010, junto al presidente Sarkozy y el primer ministro de Catar, Hamad al Thani, en la que se supuestamente se pactaron los votos y se trató sobre las ventas del PSG y de los derechos de televisión de la Ligue 1 a la familia real catarí.

La revista afirmó entonces que el presidente de la Uefa aceptó votar por Catar y no por Estados Unidos, como pensaba hacer, y que su voto funcionó como contrapartida para una operación más amplia, diseñada supuestamente por Sarkozy y sus aliados cataríes.

El 2 de diciembre de 2010, efectivamente, Catar se impuso en la votación del comité ejecutivo de la Fifa. Aunque Estados Unidos partía como gran favorito, y pese a que la candidatura árabe tenía grandes puntos oscuros y multitud de infraestructuras sin proyectar, Catar logró 14 votos de los 22 emitidos.

No es la primera vez que se habla del supuesto amaño de la designación de Catar. Hace unos meses, el exvicepresidente de la Fifa Jack Warner había insinuado que cuatro miembros del comité habían recibido unos 20 millones de dólares a cambio de su voto por ese país. Y se apuntaron los nombres del camerunés Issa Hayatou, el paraguayo Nicolás Léoz, el argentino Julio Grondona y el guatemalteco Rafael Salguero.

Mientras el mundo espera una declaración oficial de la Fifa sobre el caso de Catar, el fútbol recibió un segundo sacudón, luego de que la policía europea anunciara, tras una investigación que se llevó a cabo en 13 países, un amaño en por lo menos 380 partidos disputados entre 2009 y 2011. Según policías y fiscales, al menos 150 de los encuentros fueron acomodados en 15 países, entre ellos Austria, Eslovenia, Hungría, Croacia, Holanda, Gran Bretaña, Turquía y Alemania.

En la lista de partidos comprados aparecen varios de clasificación para la Copa del Mundo, de la Liga de Campeones —dos partidos, uno de ellos disputado en Inglaterra— y de varias ligas nacionales. Las operaciones generaron unos beneficios de unos ocho millones de euros. Los sobornos pagados a unas 425 personas, entre jugadores, árbitros, jueces de línea y directivos de los clubes, sumaron dos millones. Una serie de correos personales, enviados por la red desde Singapur, servían para hacer entrega de sobres de 100.000 euros, lo que se pagaba de media por cada soborno. Las actividades delictivas llegaron hasta América Central y Suramérica, África y Asia, donde hay dudas de 300 partidos más.

“Sospechamos de dos fases clasificatorias del Mundial disputadas en África, y de otra en América Central”, dijo Fridhelm Althans, inspector de la policía germana. Solo en su país, 14 personas han sido condenadas a un total de 39 años de prisión por apuestas ilegales y amaños. “Es un día triste para el fútbol europeo, que muestra también la influencia corruptora del crimen organizado en la sociedad. Es un problema de integridad, como sucede con el ciclismo. Erradicar estas prácticas requiere un esfuerzo conjunto para llevar a los culpables ante la justicia”, añadió Rob Wainwright, director de la Europol.

En enero de este año, el secretario general de la propia Uefa, Gianni Infantino, subrayó su voluntad de borrar del fútbol “este cáncer de los amaños, que amenaza el deporte mismo”.

Como Europol, Infantino pidió la colaboración “de la familia futbolística y de otros órganos deportivos para preservar los valores del juego”. La Fifa, por su parte, ya suspendió en agosto de 2011 a seis dirigentes húngaros y bosnios por comprar sendos choques amistosos (entre Letonia y Bolivia, y entre Bulgaria y Estonia), valiéndose a su vez de las apuestas.

Las investigaciones de la Europol siguen su curso y de ahí que no haya desvelado datos concretos sobre los partidos comprados. Sí cifró en 13.000 el total de correos electrónicos analizados para desentrañar el funcionamiento de la red corrupta y lograr la detención de 50 personas. Para otras 80 se han pedido órdenes de arresto tras 18 meses de investigaciones. Solo en Europa, las apuestas por internet generan unos 12.000 millones de euros anuales.

En España, esta modalidad de juego de azar contabilizó 250 millones de euros en 2012, según informes de la Universidad Complutense de Madrid. En el curso de sus rastreos, la policía europea no ha encontrado visos de corrupción en la Primera División española, ya fuera a través de sus árbitros, clubes o jugadores. “Alguno de los partidos estudiados sí fue en España, pero esa es toda la relación”, según Althans. Sin embargo, hace poco más de 15 días, Javier Tebas, vicepresidente de la Liga de Fútbol Profesional, denunció en Onda Cero que en España se amañaban resultados: “Hay una verdad real y una verdad jurídica. La verdad real: uno es consciente de que se compran partidos. La verdad jurídica es que hay que demostrarlo para poder sancionar. Y ese paso es el que tenemos que estar dando. Estamos intentando desenmascarar a los tramposos, porque hay tramposos en el fútbol español”, dijo.

La Europol mostró como ejemplo un vídeo de un partido de las selecciones sub-20 de Argentina y Bolivia disputado en diciembre de 2010 y que servía como preparación para el Suramericano del año siguiente en Perú. En dicho encuentro, el árbitro, Lengyel Kolos, de nacionalidad húngara, señaló un penalti muy dudoso a favor de los argentinos en el minuto 100, por un leve contacto con el albiceleste Araújo. Además, añadió 13 minutos de descuento en total, sin que pudieran justificarse por pérdidas de tiempo. Argentina ganó por 1-0.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Corinthians campeón mundial


Con gol de Paolo Guerrero, el Timao venció al Chelsea de Inglaterra y se coronó campeón del Mundial de clubes. El título vuelve a Suramérica, que no lo ganaba desde el 2006.

lunes, 20 de agosto de 2012

Debut ganador de la RPDC en el Mundial juvenil femenino

La selección juvenil femenina de Corea del Norte venció 4-2 a Noruega en su primer juego del Mundial Japón 2012


La República Popular Democrática de Corea fue un rival demasiado fuerte para una voluntariosa Noruega, que a pesar de sus intentos por resistir acabó sucumbiendo por 4-2 en el debut en la Copa Mundial Femenina Sub-20 Japón 2012. El partido, correspondiente al Grupo C, se disputó en el estadio Kobe Univer, de Kobe, el lunes 20 de agosto.

Las "chollima" solo necesitaron un cuarto de hora para concretar, gracias a un cabezazo de Yung Hyon Hi (1-0, 15’), su dominio en el inicio del partido. Pero las escandinavas lograron sacar frutos de su contragolpe y Caroline Hansen firmó el empate (1-1, 23’). Ahí las europeas se hicieron con el control pero paradójicamente se fueron al descanso en desventaja porque Hyon Hi no perdonó desde el punto de penal (2-1, 40’).

Ada Hegerberg volvería a empatar al aprovechar un error de la portera O Chang Ran (2-2, 50’) pero a partir de entonces, se impuso la superioridad física de las norcoreanas, que soportaron mejor el calor y mantuvieron la velocidad en sus movimientos de balón y en el ataque: Kim Un Hwa (3-2, 70’), y Kim Su Gyong (4-2, 77’) certificaron la victoria de la RPDC, que en la próxima jornada, el jueves 23 de agosto, se enfrentará a Argentina.

Con información de Fifa.com

domingo, 1 de julio de 2012

La maldición republicana

España-Italia en el Mundial de 1934 y la selección de la Segunda República

Por Iñigo A.R.
Los ideales del gol


Salta al campo España con su capitán a la cabeza. Al llegar a mediocampo se sitúan allí esperando la salida de su rival. Al instante salta Italia al campo, se colocan en línea junto a la selección española, y realizan el saludo fascista a la grada. Allí está Benito Mussolini presidiendo el segundo Mundial de fútbol de la historia, primero en el que participa España.


Intercambio de banderines y sorteo de campo entre los dos capitanes, Ricardo Zamora y Giampero Combi, dos de los mejores porteros del mundo. En aquella época la selección española era considerada como una de las más potentes del momento, y a día de hoy es recordada como una de las mejores selecciones españolas de la historia.

En esta ocasión el once inicial lo forman Ricardo Zamora; Errasti, Quincoces; Cilaurren, Muguerza, Fede; Lafuente, Iraragorri, Lángara, Regueiro y Gorostiza.

Para completar la foto, la Italia fascista viste con su tradicional camiseta azul, pantalón blanco y medias azules. Por su parte España lo hace con camiseta roja, pantalón azul oscuro y medias también oscuras con tres franjas con los colores de la bandera nacional: rojo, amarillo y… morado. Y es que la primera vez que España disputó un Mundial lo hizo luciendo la bandera tricolor republicana ya que era la Selección de la República Española.

Estamos en los Cuartos de Final de Italia’34 y empieza en Florencia el partido considerado por muchos como una final anticipada. España se dedica a tocar y tocar intentando aprovechar la velocidad de Gorostiza y Lafuente. Los italianos también cuentan con una gran selección, un conjunto muy compacto formado por Vitorio Pozzo que basa su fútbol en el balón largo y en un juego muy muy duro. Además cuentan con la ayuda de hasta cuatro argentinos inscritos muy sospechosamente, e incluso un brasileño.

En el minuto ’30 el delantero vasco del Madrid C.F., Luis Regueiro, coloca el 0-1. La selección italiana sigue con su juego duro ante la permisividad del árbitro. Zamora no para de despejar los balones que cuelgan al área los italianos, y la delantera española va en busca del segundo tanto. Sin embargo cuanto está a punto de llegar el descanso, en uno de estos centros al área visitante, el delantero italiano Schiavo se olvida del balón y harto de las paradas de Zamora le sujeta para que así el ídolo Juventino, Giovanni Ferrari, remate a placer y logre el empate. El árbitro belga Louis Baert, pese a lo surrealista de la jugada, hizo la vista gorda como durante todo el partido.

La segunda parte siguió el mismo cauce. Zamora sigue saliendo valiente a los balones aéreos aprovechando su gran altura, salidas que aprovechan los italianos para propinarle varios golpes. Continúa el juego veloz español y las ocasiones. A díez minutos para el final Lafuente conecta un disparo que bate a Combi, poniendo el 1-2. Pero el colegiado Baert sigue sin estar por la labor, y anula un gol que parece claramente legal.

Finaliza el partido con un 1-1 injusto, sin embargo no cesan ahí las malas noticias para los españoles. Su parte de lesiones incluye a siete futbolistas, entre los que como era de esperar se encuentra Ricardo Zamora, a quien alguno de los muchos golpes que le propinaron le rompió dos costillas.

Ante el empate, se decide que al día siguiente se jugará un partido para dilucidar quien pasa a la semifinal.

En la Selección de la República Española solo pueden repetir cuatro jugadores, teniendo que entrar siete nuevos al once inicial debido a la violencia con que se emplearon los italianos. En esta ocasión la alineación de circunstancias la forman Nogués; Zabalo, Quincoces; Cilaurren, Muguerza, Lecue; Vantolrá, Regueiro, Campanal, Chacho y Bosch. Ante la baja de Zamora debuta Nogués, y el brazalete tricolor pasa a Jacinto Quincoces, quizás el mejor defensa del Mundo del momento.

Saltan los equipos al Estadio Giovanni Berta (actual Artemio Franchi), saludo fascista de los italianos e incluso de los árbitros a Benito Mussolini y comienza el partido. El guión es el mismo. España jugando un fútbol atractivo y saltando en cada regate para no ser cazados por las embestidas italianas, mientras que la azzurra cuelga continuamente balones al área de Nogués, que no para de llevarse golpes. Se muestra seguro el debutante, pero llega el primer susto cuando al salir a por un balón un italiano le golpea en la nariz, perdiendo éste su boina al estilo Zamora. Se recupera el portero español, pero poco después en el minuto 12 se produce otro centro al área. Entonces el delantero “italo”argentino Dimaría suelta un codazo al cuerpo de Nogués y le propina un empujón, momento aprovechando por la gran estrella transalpina Giuseppe Meazza para lograr el 1-0. Trifulca multitudinaria entre ambos equipos en la que se desata toda la rabia acumulada de la Selección Republicana.

Los 78 minutos restantes fueron un continuo de ataques españoles saldados o bien con patadas obviadas por el árbitro suizo René Mercet o bien por pelotazos en largo de los italianos. Incluso cuando la escuadra republicana lograba sortear las patadas fascistas y anotar gol, ahí estaba el colegiado suizo para anularlo como le sucedió a Campanal en un gol claramente legal, o a Quincoces en otro más dudoso.

No había nada que hacer, el resultado del partido estaba escrito antes de jugarse, y España quedaba eliminada. El bagaje de esos Cuartos de Final fue un total de once jugadores lesionados y tres goles anulados, quedando claro en qué consistió la eliminatoria. De poco sirvió que posteriormente el árbitro suizo fuese inhabilitado de por vida por su bochornosa actuación. Comenzaba para España la maldición de Cuartos de Final, la maldición republicana.

En Semifinales la Italia Fascista eliminó a la Austria de Sindelar (años después ejecutado por negarse a jugar para los nazis), y en la final venció a Checoslovakia, completando de esta manera la farsa.

Fue un Mundial lleno de anécdotas y curiosidades: la bandera tricolor republicana como símbolo de la primera selección española mundialista, Ricardo Zamora convirtiéndose en el primer portero en detener un penalty en un Mundial, el inicio del estilo italiano de dureza y efectividad, el comienzo de la utilización del fútbol con fines políticos, propaganda y saludos fascistas por todos lados, la recepción de la Selección Española como héroes nacionales pese a la derrota, el festejo italiano con tintes militaristas…

Pero sobretodo destacó el descubrimiento por parte de los gobernantes de que como dijo Goebbels: “una victoria de la selección era más importante que la conquista de algún pueblo del Este”. El fútbol comenzó a usarse para lograr la adhesión del pueblo al líder, para distraer de determinados problemas más importantes, para hacer crecer un patriotismo acrítico que acepte todo por “el bien de la nación”. ¿Qué hubiera pasado en la Italia fascista si hubiesen sido eliminados a las primeras de cambio? ¿Y si los JJ.OO de Berlín hubiesen sido un desastre hubiera cambiado algo? Nunca lo sabremos.

Sin embargo sí sabemos que el robo a aquella España republicana por la Italia fascista generó más simpatías por la causa que mil mítines políticos. Igual que el codazo de Tassotti a Luis Enrique en el ’94 hizo que más gente se sintiera orgullosamente española y patriota que 30 años de transición. O lo mismo que la victoria en la Eurocopa de 2008 normalizó más la bandera rojigualda y el españolismo que 35 años de parlamentarismo.

Aquel partido fue el comienzo de la maldición de Cuartos de Final de España en los Mundiales, una maldición republicana que solo fue rota una vez en Brasil ‘50.

Como si del final de una película bélica se tratase, veamos qué fue de los integrantes de aquella primera selección española mundialista presente en Italia ’34.

Porteros

- Ricardo Zamora Martínez (1901 – 1978). Tras aquel Mundial continuó jugando en el Madrid C.F. hasta que estalló la Guerra en 1936, cogiéndole en Madrid. Entonces comenzó a correr el rumor en territorio franquista de que había sido asesinado por los republicanos. Sospechoso para los republicanos, fue encarcelado durante algunas semanas. Cuenta la historia que estuvo a punto de ser fusilado pero que los milicianos al reconocerle se negaron y pasaban las horas hablando de fútbol con él. Finalmente con la intervención del anarquista Melchor Rodríguez salió libre y huyó a Francia donde jugó y entrenó al Niza hasta el 38. En principio también sospechoso para los franquistas por haber jugado en la Selección Catalana y por haber recibido diversas condecoraciones republicanas, cambiaron de actitud y fue utilizado por Franco para su propaganda, mostrándole como un héroe afín a su causa. Disputó varios partidos en beneficio del bando reaccionario y posteriormente hizo carrera como entrenador de diversos equipos.

- Juan José Nogués Portalatín (1909 – 1998). Al volver del Mundial continuó jugando en el FC Barcelona hasta la Guerra Civil. Pasó la Guerra Civil en Barcelona donde siguió jugando a fútbol y ejerciendo de taxista. Tras la Guerra jugó en el Barcelona hasta 1942. Más tarde el aragonés fue entrenador de varios equipos de primera división.

Defensas

Ciriaco Errasti Siunaga (1904 – 1984). Tras el Mundial siguió jugando en el Madrid CF. Durante la Guerra Civil disputó varios partidos organizados por el bando franquista en las ciudades que iban ocupando. Al acabar la guerra deja la práctica del fútbol y vuelve a su Eibar natal donde ocupa el cargo de director de la sucursal del Banco Guipuzcoano.

Jacinto Quincoces López (1905 – 1997). Continuó jugando en el Madrid CF hasta la Guerra Civil. Durante la guerra fue conductor de ambulancias vinculado al bando franquista, y disputó algunos partidos benéficos también para este bando. Tuvo un papel similar al de Zamora aunque en menor medida como símbolo propagandístico. Al reanudarse las competiciones volvió a jugar en el entonces Real Madrid hasta 1942. Tras retirarse fue entrenador de varios equipos, incluyendo el propio Real Madrid y la Selección Española. También estuvo vinculado a la pelota mano, siendo jugador de pala y presidente de la Federación de Pelota Valenciana.

Ramón Zabalo Zubiaurre (1910 – 1967). Tras el Mundial vuelve a España para seguir jugando en el FC Barcelona. En 1937 emprende una gira por América con su club con el fin de conseguir dinero para la causa republicana. Ese mismo año se exilia en Francia ante la inminente caída de Cataluña y ficha por el Racing de París donde juega hasta 1944. En ese año decide volver a Barcelona y firma una temporada con el FC Barcelona, acabada la cual se desvincula del fútbol.

Centrocampistas

Juan Marrero Pérez “Hilario” (1905 – 1989). De vuelta de Italia continuó en el Madrid CF hasta 1936 cuando ficha por el Valencia. Sin embargo la Guerra Civil le pilla en A Coruña donde disputa algunos partidos benéficos con los conjuntos gallegos. Tras la Guerra su carrera siguió en varios clubes hasta su retiro en 1943. Posteriormente fue entrenador.

Leonardo Cilaurren Uriarte (1912 – 1969). Siguió en el Athletic Club hasta la Guerra Civil. Entonces se embarcó en la aventura de la Selección de Euskadi que le llevó finalmente a Sudamérica. Allí se exilió y jugó en River Plate, Peñarol y Real España de México, retirándose en 1945. Años después regresó a España antes de morir.

Martín Marculeta Barbería (1907 – 1984). A su vuelta del Mundial dejó la Real Sociedad para fichar por el Atlético de Madrid. Durante la Guerra Civil jugó con la Real Sociedad en partidos y torneos benéficos organizados por los carlistas. Tras la contienda fue entrenador entre otros del Real Gijón.

José Muguerza Anitúa (1911 – 1984). Finalizó su carrera en el club de toda su vida, el Athletic, retirándose con el inicio de la Guerra Civil en 1936. Se fue a vivir a México donde fue entrenador.
Simón Lecue Andrade (1912 – 1984). Tras el Mundial de Italia siguió en el Betis, fichando para la temporada 35-36 por el Madrid CF. Fue el autor del último gol de la Selección de la República de España. Al estallar la Guerra fue trasladado a Madrid por la directiva de su nuevo club con el ánimo de protegerle debido a que era una de las mayores promesas del fútbol español. A partir de él se reconstruyó el Real Madrid de la posguerra. En el 42 firmó por el Valencia y jugó su última temporada en el Zaragoza en el 49.

Federico Sáez Villegas “Fede” (1912 – ¿?). Siguió su carrera en el Sevilla FC. Durante la Guerra disputó partidos benéficos para los comedores infantiles de Falange. Tras la Guerra se retiró en el propio Sevilla en 1941.

Delanteros

Crisant Bosch y Espín (1907 – 1981). Regresado del Mundial, siguió jugando en el club de toda su vida, el Espanyol. Durante la Guerra Civil junto con otros socios del Espanyol se enfrentó a los milicianos pronunciándose en contra de la colectivización del club. Acabó su carrera en el Espanyol en 1943, aunque en 1946 disputó una temporada con el Terrassa.

Guillermo González del Río García “Campanal” (1912 – 1984). A su vuelta de Italia continuó en el Sevilla FC. Al producirse la sublevación en Sevilla escapó hacia el Norte, llegando hasta Asturias donde combatió en las filas republicanas. Fue hecho prisionero y reenviado a Sevilla donde estuvo encarcelado. Sin embargo poco después recibió el perdón de las autoridades franquistas y volvió a jugar en el Sevilla FC, siendo uno de los mejores delanteros de la posguerra. Posteriormente fue entrenador.

Eduardo González Valiño “Chacho” (1911 – 1979). Tras el Mundial fichó por el Atlético de Madrid procedente del Deportivo. Durante la Guerra Civil sirve en la artillería del ejército de Franco. Al acabar la Guerra vuelve a jugar con el Deportivo donde se retira en 1946. También entrenó a los coruñeses varias temporadas.

Guillermo Gorostiza Pareces (1909 – 1966). Acabado el Mundial vuelve a su Athletic. Al estallar la Guerra Civil se une a la gira pro-República de la Selección de Euskadi. Sin embargo abandona la gira antes de que la selección vasca ponga rumbo a América y vuelve a España a servir en las columnas carlistas, donde también se encuentran varios de sus hermanos. Terminada la Guerra Civil, bala roja continúa en el Athletic hasta 1941 que firma por el Valencia. Allí está hasta 1946, jugando dos años más en el Barakaldo y otro en el Logroñés, retirándose del fútbol de élite. El año siguiente juega en el Juvencia de Trubia asturiano. También fue entrenador de varios equipos.

Pese a servir en las filas carlistas durante la Guerra y ser un icono del NODO y del franquismo, vivió sus últimos años olvidado en una residencia de su Santurtzi natal donde finalmente falleció.
Fue el único futbolista que lució la camiseta de la Selección Española Republicana y de la Selección Española Franquista.

José “Chato” Iraragorri Ealo (1912 – 1983) Tras el Mundial continuó en el Athletic hasta la Guerra Civil. Se sumó a la expedición de la Selección de Euskadi que acabó en Sudamérica y allí se exilia. Fichó por San Lorenzo de Almagro pero tras cinco partido sufrió una lesión de gravedad que le impidió seguir jugando. En 1946 vuelve del exilio y ficha por el Athletic retirándose en 1949 para entrenar al mismo club hasta el ‘52. Posteriormente entrenó a varios equipos más.

Isidro Lángara Galarraga (1912 – 1992). A su vuelta del Mundial continuó en el Oviedo hasta la Guerra Civil. Entonces se suma a la expedición de la Selección de Euskadi que acabó su gira en México. Allí se exilia y pasa al San Lorenzo de Almagro argentino cuatro años, siendo uno de los máximos goleadores de su historia. Posteriormente vuelve a México para jugar tres años en el Real España. En 1946 interrumpe su exilio para jugar dos años para el Oviedo. Sin embargo una vez retirado vuelve a Sudamérica como entrenador.

Luis Regueiro Pagola (1908 – 1995). Tras el Mundial siguió jugando en el Madrid CF hasta la Guerra Civil. Reconocido vasquista, al estallar el conflicto se unió a la gira de la Selección de Euskadi, equipo del que fue líder y capitán. Llevó a cabo labores propagandísticas a favor del bando republicano y de difusión de la situación del pueblo vasco. Finalizada la gira se exilia en México, donde jugó tres temporadas en las filas del Asturias FC, retirándose en 1946.

Ramón de la Fuente Leal “Lafuente” (1907 – 1973). Acabado el Mundial de Italia, dejó el Athletic para fichar por el Atlético de Madrid. En un partido ante el Sevilla de la temporada 35-36 sufre una fractura en la pierna que le hace retirarse del fútbol. Finalizada la Guerra Civil fue entrenador.

Martín Ventolrá (1906 – 1976). Disputado el Mundial volvió a jugar en el FC Barcelona. Con el comienzo de la Guerra Civil participó en la gira en beneficio de la causa republicana que hizo su club por Sudamérica y finalmente se exilió en México. Allí jugó un año en el Real España y otras nueve temporadas en el Atlante. Retirado en 1949, entrenó a varios equipos. Un hijo suyo llegó a ser internacional con México.

Pedro Solé Junoy (1905 – 1982). Una vez eliminado del Mundial volvió al Espanyol hasta el comienzo de la Guerra Civil. En el ’39 fichó por el Murcia jugando dos años, y se retiró del fútbol en 1942 en el Alcoià valenciano. También fue entrenador.

Seleccionador

Amadeo García de Salazar (1886 – 1947). Continuó siendo seleccionador español hasta la Guerra Civil. Fue uno de los fundadores del partido abertzale ANV en Vitoria, además de uno de los impulsores de la Selección de fútbol de Euskadi. La Guerra Civil hizo retirarse a la selección española de la clasificación para el Mundial del ’38, y no volvió a entrenar, continuando con su profesión de doctor.

Hoy, la plaza junto a la que está el Estadio Mendizorroza del Alavés al que un día hizo grande, lleva su nombre.