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sábado, 31 de agosto de 2019

Cantona bautiza estadio de Argelès-sur-Mer en honor a sus abuelos republicanos

La localidad francesa inaugura un estadio de fútbol con el nombre del jugador en honor a sus abuelos, dos republicanos catalanes que cruzaron la frontera y se refugiaron allí tras la Guerra Civil Española. 


Por Público

Con los zapatos rotos, los estómagos vacíos, los pantalones sucios hasta las rodillas de una mezcla de estiércol y grasa de coche, más 100.000 republicanos españoles cruzaban los Pirineos a pie. Huyendo de las tropas franquistas. Era el año 1939 y la Guerra Civil estaba prácticamente perdida para las fuerzas republicanas. Era el momento de huir. Sálvese quien pueda.

Entre esos miles de españoles que cruzaban los Pirineos a pie estaban, entre otros, el poeta Antonio Machado, que fallecería poco después, y también los desconocidos Pere Raurich y Francesca Farnós, que llegaban desde la localidad catalana de Martorell (Barcelona). Pues bien, estos dos últimos son los abuelos de Eric Cantona, uno de los mejores y más controvertidos futbolistas franceses de toda la historia.


Ahora, 80 años después, el estadio de fútbol de la localidad de Argelès-sur-Mer (Argelers de la Marenda, en catalán) lleva el nombre del futbolista. Se trata de un homenaje que la ciudad quiere brindar a los miles de republicanos que llegaron a la localidad huyendo del dictador y que fueron hacinados en barracones instalados en la playa. Este viernes, de hecho, Cantona acudió a la inauguración del estadio, participó en un partido amistoso y, antes de todo, visitó el monolito que recuerda el exilio de miles de republicanos españoles. Sobre el partido de fútbol una curiosidad: todos los jugadores vestían el número 7 que Cantona popularizó en el Manchester United.

La historia de los abuelos de Cantona

El futbolista francés contó sus orígenes recientemente en una larga carta publicada en The Players Tribune. En ella, el jugador, declarado antifascista, explicó que abuelos maternos abandonaron España en 1939 al término de la Guerra Civil.

"Mi abuelo materno era de Barcelona y luchó contra Franco hasta el amargo final. Al final de la guerra, era buscado y tenía apenas unos minutos para escapar antes de que los Nacionales [franquistas] capturasen la ciudad. Antes, pasó a buscar a su novia y le pregunto si le seguiría. Ella aceptó. Era mi abuela. Llegaron a un campo de refugiados en Argelès-sur-Mer. ¿Te imaginas que los franceses les hubieran echado? Pero no, tuvieron compasión. Mis abuelos llegaron sin nada y tuvieron que empezar otra vez".

El de Marsella también cuenta en esa misiva que encontró una imagen de su abuelo Pere en una exposición del famoso fotógrafo Robert Capa: "Cuando la exposición llegó a Francia llevé a mi madre y ahí estaba. Le pregunté si era él y me dijo que sí".

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Jugadores de "La U" de Chile rinden homenaje a víctimas de la dictadura

Isaac Díaz y David Pizarro llevaron una ofrenda floral al memorial del Estadio Nacional de Santiago, a 45 años del golpe militar contra Salvador Allende


David Pizarro e Isaac Díaz, jugadores del Club Universidad de Chile, dejaron una ofrenda floral en el memorial del sector norte del Estadio Nacional de Santiago, en tributo a las víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

El gesto se da en el marco de la conmemoración de los 45 años del golpe militar que terminó con el gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.

Previo al encuentro, la hinchada de "La U" organizó además una actividad cultural en sectores aledaños al estadio, escenario que después del golpe de 1973 fue usado por los militares como centro de presidio y tortura.

viernes, 7 de julio de 2017

St. Pauli habilita su estadio para manifestantes contra la cumbre del G20

El club dice que esta decisión responde a la "absurda prohibición" de levantar campamentos en Hamburgo y en apoyo a "la libertad de expresión y el derecho a manifestarse"


Por Europa Press

El St. Pauli, uno de los equipos de fútbol de la ciudad alemana de Hamburgo, con una marcada ideología de izquierdas, ha decidido habilitar su estadio para acoger a un máximo de 200 personas que participan en las multitudinarias protestas contra la cumbre del G-20, la primera a la que acude Donald Trump, que se desarrolla este fin de semana en la ciudad de Hamburgo.

El club ha anunciado que sus juntas de gestión y supervisión han tomado esta decisión para mostrar su "postura clara en apoyo a los derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho a manifestarse". Para ello, ha habilitado el campo para que, desde este mismo jueves por la mañana, pudieran dormir hasta 200 personas.

El St. Pauli ha explicado que su decisión responde a la "absurda prohibición" de levantar campamentos en la ciudad, que "ha llevado, en algunas ocasiones, a dispersiones ilegales de varias acampadas" en Hamburgo.

Con esta medida y bajo el lema 'Yes, we camp' -'Sí, acampamos', en un juego de palabras en el que utiliza el lema de campaña de Barack Obama, 'Yes, we can', que significa 'Sí, podemos'- también busca, como ha explicado, cubrir la "falta de opciones de alojamiento para la gente que visita la ciudad con el objetivo de protestar contra la cumbre del G-20".

"Las plazas para dormir estarán disponibles hasta el domingo, 9 de julio", ha señalado el club en un comunicado. Asimismo, los manifestantes podrán utilizar las instalaciones sanitarias del estadio y los organizadores han establecido también "una cocina móvil para los invitados".

Desde el miércoles, la ciudad de Hamburgo ha sido escenario de numerosas protestas contra la cumbre y contra las políticas de los países que conforman el grupo, que se reúnen desde este viernes en el Centro de Convenciones de la ciudad, ubicado a escaso kilómetro y medio del estadio de fútbol Millerntor.

Las manifestaciones de miércoles y jueves han acabado, en algunos puntos, con enfrentamientos entre asistentes a las protestas y agentes de la Policía y las fuerzas de seguridad han llegado a utilizar gases lacrimógenos y cañones de agua.

Unos 20.000 efectivos forman parte del operativo de seguridad habilitado por el gobierno local para la celebración de la cumbre, con el objetivo de contener la violencia que pudiera derivarse de las protestas.

Los grupos que convocaron la manifestación de este jueves, bautizada como 'Bienvenidos al infierno', ha explicado que el G-20 ha fracasado al no atajar asuntos que amenazan la paz mundial.

Para el viernes, día que arranca la cumbre, se espera que asistan unos 100.000 participantes a las protestas.

domingo, 18 de junio de 2017

Encuentran bomba de la Guerra Civil Española en nuevo estadio del Atlético

Un obús sin explotar fue hallado en las inmediaciones del Wanda Metropolitano, futura casa del “Atleti”



Redacción
Fútbol Rebelde

Un artefacto explosivo de la Guerra Civil Española (1936-1939) fue encontrado durante las obras de construcción del Estadio de la Peineta (o Wanda Metropolitano), nueva casa del Atlético de Madrid.

La bomba fue hallada por un operario cuando adelantaba trabajos de adecuación de las zonas aledañas del estadio, según reportó el programa “Jugones”, de La Sexta.



El artefacto, un obús de unos 50 centímetros de largo, estaba a unos cuatro metros de profundidad y fue detonado controladamente por la Policía. La obra continuó sin alteraciones.

Un hecho similar se había presentado durante la remodelación del estadio del Borussia Dortmund. En el 2015, una bomba de la Segunda Guerra Mundial fue hallada bajo una de las tribunas del Signal Iduna Park.

El Wanda Metropolitano será la nueva sede del Atlético de Madrid, que dejará el Vicente Calderón, donde jugó como local los últimos 50 años. Un traslado que fue rechazado por algunos sectores de su afición.

lunes, 3 de abril de 2017

Bogotá: Rechazo a “traslado” de la Biblioteca Pública del Deporte

La administración distrital contempla anexarla a la Virgilio Barco. Ciudadanía lo considera un “cierre”


Por Oficina de Prensa 
Marcha Patriótica

La Biblioteca Pública del Deporte, ubicada en el Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá, está en riesgo de desaparecer por una medida del distrito que busca “trasladarla” a la Biblioteca Virgilio Barco.

“Técnicamente es un traslado, pero en la práctica equivale a un cierre”, explica Camila Manzanares, edilesa de Teusaquillo, quien se opone a esta disposición de las autoridades bogotanas.

Según Manzanares, integrante del Movimiento por la Vida y edilesa por la Alianza Verde, aún no hay una comunicación oficial de la medida, pero estaría planificado que este 8 de abril se anexe a la Virgilio Barco.

El “traslado” afectaría a la ciudadanía residente de la localidad de Teusaquillo, en particular a adultos mayores, grupos de mujeres y colectivos de hinchas del fútbol que la suelen usar.

“Hay personas mayores que visitan la biblioteca y su traslado los afectaría porque tienen dificultades para movilizarse, lo que además genera un gasto extra de transporte”, explica la edilesa.

El cambio obedece a una directriz del distrito que se viene ejecutando desde el 2015 y que consiste en organizar las bibliotecas públicas en nodos. Los sectores aledaños al Campín les corresponde la Biblioteca Virgilio Barco, lo cual sería la motivación para centralizar en ella la del deporte.

“El plan de desarrollo del Distrito tiene unas metas para incrementar la lectura en los bogotanos, pero ¿cómo se va a logar si los pocos espacios que hay los centralizan?”, manifiesta Manzanares.

La medida, que sería ejecutada por entidades como la Secretaria de Cultura, el IDRD, Fundalectura y Biblored, también buscaría ejecutar un recorte presupuestal que se viene evidenciando en el sector.

Por eso, sectores de la ciudadanía de la localidad convocaron a una concentración este 3 de abril en las instalaciones de la biblioteca para articular iniciativas en su defensa.

Entre ellas se encuentra una tutela, una acción popular y jornadas ciudadanas de rechazo a lo que se considera una clausura de la Biblioteca Pública del Deporte, que se destaca por su enfoque especializado.

La Biblioteca Pública del Deporte ofrece colecciones temáticas y actividades gratuitas para la ciudadanía. Fue creada en el 2014 y para bautizarla, el Distrito organizó una consulta virtual con nombres de reconocidos deportistas en la que ganó el futbolista Alfonso Cañón.

Su inauguración también estuvo marcada por la polémica, pues los funcionarios de las entidades distritales nunca acogieron los resultados de la consulta y se resistieron a bautizarla con el nombre de Cañón, destacado deportista bogotano de las décadas de 1960 y 1970.

Ahora la controversia se centra en las intenciones de trasladarla, lo que según la edilesa Manzanares equivaldría a su cierre. Intención que se evidencia en la reciente clausura de su cuenta oficial en Twitter.

miércoles, 23 de marzo de 2016

El estadio del horror

La dictadura militar que castigó a Chile entre 1973 y 1990 utilizó al principal escenario del fútbol como centro clandestino de detención y tortura


Por Diego Borinsky
El Gráfico

Los que pasamos los 40 años hemos escuchado la historia más de una vez. Y, a quienes nos ha interesado particularmente el tema, le hemos entrado con atención leyendo libros y viendo documentales. Aun así, una cosa es haberse informado y sumergido en la historia, y otra es entrar en el túnel lúgubre del escenario real. Sentir los latidos de quienes caminaron por allí.

El Estadio Nacional de Chile es blanco por fuera. Los portones de ingreso se denominan “escotillas”. Al llegar a la N°8, resalta una especie de pasacalles que sintetiza el horror: “Estas graderías son un sitio de memoria. El 11 de septiembre de 1973, tras el golpe de Estado, las Fuerzas Armadas convirtieron al Estadio Nacional en el Campo de Concentración más grande del país. Más de 20.000 ciudadanos, mujeres, hombres y niños, chilenos y extranjeros, estuvieron prisioneros en las escotillas y camarines del Coliseo y la Piscina. El trabajo de la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional ex Prisioneros Políticos tiene como objetivo preservar su valor histórico y conmemorar a las víctimas”. El Coliseo es el estadio propiamente dicho.

El portón de la escotilla 8 está levemente abierto, no hay gente, sí una cinta que dice “prohibido pasar”, pero está cortada en algún punto impreciso. Predomina una sensación de abandono a tres días de la fiesta inaugural en este mismo sitio, pero como al fin de cuenta somos argentinos, nos asomamos al interior para descubrir de qué se trata todo esto que anuncia la bandera. Salvo algún que otro trabajador que cruza el recinto esporádicamente para terminar de arreglar algo, no se ve a nadie. Frente a ese marco solitario, rodeado de polvillo, con tablas desordenadas y manteles de plástico en el piso, como si estuvieran por pintar y arreglar contra reloj, observar las fotos y leer los letreros que las acompañan produce escalofrío.


Hay imágenes de los prisioneros asesinados, pero también de manifestaciones populares del gobierno de Salvador Allende. Incluso hay una secuencia que estremece: una foto de Allende con su mujer, saludando desde el Palacio de La Moneda; y una pegadita, al lado, del mismo balcón, ya sin ellos, y arruinado por la balacera y los bombardeos.

“Prisioneros y prisioneras de guerra del Estadio Nacional”, se lee en uno de los carteles. Y sigue: “En los primeros días del Golpe Militar de 1973, miles de personas fueron trasladadas en calidad de prisioneros al improvisado centro de detención del Estadio Nacional. Sus rejas fueron punto fijo para los familiares que buscaban a sus seres queridos. Aferrados a las rejas, creían poder lograr un intercambio visual y, con suerte, verbal con los hacinados en las escotillas cercanas”. Y enseguida, una descripción brutal: “La arquitectura sui géneris del Estadio Nacional hace de él una edificación ideal para la represión: los pasillos que llevan a los camarines se encuentran bajo las graderías, totalmente ocultos de la vista exterior del complejo, los 28 camarines que tiene el Coliseo fueron utilizados como celdas, en cada camarín hacinaban a más de 100 ciudadanos. Los hombres y mujeres se encontraban en completo aislamiento del mundo exterior”.

Momento: no sólo se utilizó el estadio en sí mismo. “La piscina olímpica –explica el texto que acompaña las imágenes– fue el lugar de confinamiento de las mujeres que ingresaron al Estadio Nacional. Su muralla frontal también se utilizó como paredón de fusilamiento. En el camarín Norte estaban prisioneras las mujeres chilenas y en el camarín Sur tenían prisioneras a las extranjeras. Según testimonios de las propias prisioneras, la piscina alcanzó a albergar a mil mujeres”. Cuesta imaginarlo.

El recorrido por este auténtico laberinto del terror finaliza con otro testimonio adherido a una de las paredes de este pequeño museo, ubicado en las entrañas del Estadio Nacional, debajo de sus tribunas, detrás de uno de los arcos. Su título es “Recuerdo” y está firmado por Felipe Agüero, ex prisionero de guerra: “Las salas de tortura bajo la marquesina, las lúgubres formaciones de prisioneros regresando del velódromo, los túneles malolientes camino a las sesiones de electricidad, los ancianos tropezando a golpes de culata por las graderías, todo aquí aludía al Infierno del Dante. El descenso a cavidades cada vez más profundas de horror y maldad, que nunca tocaba fondo. Aquí Chile conectó por primera vez con su propio infierno”.

Aquí, Chile lo recuerda para que no ocurra nunca más.

*Artículo publicado originalmente en julio del 2015

miércoles, 3 de febrero de 2016

Carta abierta a Fernando Hierro: ¡no fiches por el apartheid israelí!

Israel pretende usar su selección de fútbol en su propaganda normalizadora y tapar con él sus crímenes contra el pueblo palestino. Para ello, el Ministerio de Cultura y Deporte y la Asociación de Fútbol de Israel planean contratar a Fernando Hierro para liderar una "revolución" en su fútbol. Reproducimos íntegramente carta abierta difundida por la campaña BDS:


Fernando Hierro,

Te escribimos desde la Red Solidaria Contra la Ocupación Palestina (RESCOP), red formada por más de 40 organizaciones que luchamos por la justicia y el respeto a los derechos humanos del pueblo palestino, tras conocer la noticia de las negociaciones con el Ministerio de Cultura y Deporte israelí y la Asociación de Fútbol de Israel, con la intención de que lideres una “revolución en el fútbol” que lleve a la selección nacional de Israel a competiciones internacionales.

Queremos transmitirte que este contrato con Israel, lejos de promover el deporte y sus valores, lo que pretende es hacer del fútbol el buque insignia de la propaganda normalizadora israelí. Así los focos de los grandes estadios internacionales desviarán la atención de las sistemáticas violaciones de los derechos humanos que sufre el pueblo palestino y que hacen imposible su día a día en todos los aspectos de la vida.

Dichas violaciones afectan en gran medida al deporte. Los y las deportistas palestinas de todos los niveles ven restringida de forma rutinaria y sistemática todas sus libertades fundamentales. Solo en los últimos meses, el ejército israelí gaseó con bombas de humo el estadio de al-Khader, cerca de Belén, mientras los jugadores estaban entrenando. Durante una redada nocturna, el ejército israelí arrestó a todos los jugadores del equipo de Nabi Saleh, cerca de Ramala, siendo todos ellos menores de edad.

Jawhar Nasser Jawhar y Adam Abd al-Raouf Halabiya tenían 19 y 17 años en enero de 2014. Cuando volvían a sus casas tras un entrenamiento, al acercarse a un checkpoint, soldados israelíes soltaron a los perros de ataque y dispararon diez balazos en el pie a Jawhar y uno en cada pie a Adam. En el hospital recibieron la noticia de que ya no podrían dedicarse al fútbol. Israel también arruinó la carrera futbolística del jugador de la selección nacional palestina Mahmoud Sarsak, que estuvo detenido durante tres años sin cargos ni juicio tras ser detenido cuando se dirigía a su nuevo equipo Balata Youth, en Cisjordania. Tras casi perder la vida en su huelga de hambre de 101 días, y una gran protesta internacional con el apoyo de importantes figuras como Éric Cantona, Frédéric Kanouté, Abou Diaby y Lilian Thuram, consiguió que las autoridades israelíes le liberaran.

En la última masacre a Gaza, en verano del 2014, Israel asesinó a Ahmad Muhammad al-Qatar y Uday Caber, dos jugadores de fútbol de 19 años en el principio de sus carreras; y Ahed Zaqout, de 49 años, leyenda del fútbol palestino conocido como “la voz del fútbol” por sus comentarios en directo. Según la FIFA, “el 70% de las infraestructuras deportivas de Gaza quedaron destruidas” durante estos ataques.

Durante el mes de octubre de 2015, en plena ola de represión hacia la resistencia popular palestina, Israel también hizo público que suspendería los partidos con equipos de mayoría palestina israelí. Esta población supone un 20% de la población de Israel (las pocas personas que resistieron a la limpieza étnica que se lleva realizando desde la Nakba en 1948), y vive sometida a un régimen de apartheid con más de 50 leyes que la discriminan.

Fernando, si aceptas trabajar para Israel, lo harás bajo el mando de la ministra de cultura y deportes israelí, Miri Regev, del ala más conservadora del partido de Benjamin Netanyahu. Regev, que sirvió durante 25 años en el ejército israelí hasta que dio el salto a la política, no esconde sus deseos de seguir colonizando y robando tierras palestinas. Ella misma lideró a finales de 2013 un proyecto de ley para que recogía la anexión de tierras en el Valle del Jordán (Cisjordania ocupada).

Tampoco trata de ocultar su racismo. En mayo de 2012 declaró que los y las solicitantes de asilo africanas eran “un cáncer en nuestro cuerpo”. Lo hizo mientras participaba en una manifestación en Tel Aviv antiinmigración que acabó en un violento pogromo contra personas africanas, destruyendo también sus negocios y propiedades. Las únicas disculpas que ofreció se dirigieron hacia las personas enfermas de cáncer por compararlas con africanas.

La ministra de deporte prometió que actuaría para expulsar de la liga israelí al equipo árabe-israelí Bnei Sakhnin tras un partido en el que se vieron banderas palestinas entre la afición. Sin embargo, no dirigió ninguna palabra hacia La Familia, la afición del Beitar Jerusalem, que en ese mismo partido de nuevo hizo gala de ser una de las más racistas de Israel, quemando libros del Corán durante el partido. De hecho, Regev no se avergüenza de haberse sentado en la grada de este grupo ni oculta la simpatía que siente hacia ellos: “La Familia puede ayudar [a ganar las elecciones]. Estoy orgullosa de ellos y les quiero”.

La misma censura férrea que Regev aplica en el ámbito deportivo, también lo hace en el cultural. Hace pocos días hizo público su propuesta de ley sobre “lealtad cultural”, con la que podrá eliminar la financiación de cualquier organización o actividad cultural que tenga alguna crítica hacia Israel. Ya ha congelado la financiación del teatro Al-Midan en Haifa, único teatro profesional enteramente palestino de Israel, y amenazó con lo mismo al teatro Elmina de Jaffa al negarse a actuar en una colonia.

Además, si aceptas el contrato que te ofrecen, también trabajarás codo con codo con la Asociación de Fútbol de Israel (IFA, por sus siglas en inglés). La IFA estuvo a punto de ser expulsada de la FIFA en el Congreso de Suiza de 2015 por no respetar las propias normas de la federación, petición respaldada por más de 20.000 personas en todo el mundo tras la campaña Tarjeta Roja al Racismo Israelí. La Federación Palestina decidió retirar la votación por las fuertes presiones que recibieron, y propuso en cambio la creación de un comité que se comprometiera a luchar contra el racismo que Israel ejerce sobre los y las deportistas palestinas y garantizar la libertad de movimiento de las mismas. A pesar de lo básico de las peticiones, poco se ha avanzado en los tres encuentros que ya se han mantenido.

Este comité de la FIFA tampoco ha avanzado en la otra tarea que se le encomendó: revisar los cinco equipos de colonias que participan en la IFA. Según determinó el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, estas colonias son ilegales y constituyen un crimen de guerra, por lo que la IFA al integrar y fomentar estos cinco equipos podría ser responsable de instigar o ayudar a la comisión de este crimen de guerra.

Si fichas por Israel, la afición que te encontrarás en las gradas será una de las más racistas del mundo. Conocidos son los capítulos protagonizados por La Familia, del Beitar Jerusalem, profundamente violentos y abiertamente racistas. El equipo presume de nunca haber contratado a ningún árabe en sus filas (de hecho protestas masivas acabaron con los dos únicos jugadores musulmanes de origen checheno que el club había fichado). O la afición del Maccabi de Tel Aviv, que desplegó una pancarta en la que se podía leer “Refugees not welcome” (“Los refugiados no son bienvenidos”).

También debes tener presente que los estadios en los que entrenarás a la selección nacional tampoco son ajenos a la Nakba o catástrofe de 1948, sobre la que se fundó el Estado de Israel. El estadio Teddy en Jerusalén fue construido al lado del municipio palestino destruido de al Maliha, cuyos habitantes sufrieron una limpieza étnica total en 1948. El estadio Sammy Ofer está a las afueras de Haifa, ciudad en la que la limpieza étnica llevada a cabo expulsó a más de 54.000 de las 60.000 personas palestinas que allí habían vivido siempre. Hasta hoy se les deniega su irrenunciable derecho al retorno, amparado por la ONU desde el 11 de diciembre de 1948 en la famosa resolución 194.

Fernando, el boicot deportivo fue una pieza clave en el movimiento ciudadano que consiguió acabar con el apartheid en Sudáfrica. Del mismo modo, en 2005 la sociedad civil palestina nos hizo un llamamiento al BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), hasta que Israel cumpla con la legislación internacional y respete los derechos humanos del pueblo palestino.

Según la Convención Internacional contra el Apartheid en el deporte de 1985: “los contactos deportivos con cualquier país que practique el apartheid condona y refuerza el apartheid”. Es por ello que te pedimos que no aceptes el puesto que te ofrece Israel para lavar su imagen a través del fútbol. No caben relaciones normales con un Estado racista que somete a un régimen de colonización, apartheid, ocupación y limpieza étnica al pueblo palestino. También a sus deportistas.

No abandones valores fundamentales como la deportividad y el antirracismo:
¡No fiches por el apartheid, no fiches por Israel!

Atentamente,
Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP)
(siguen firmas)

miércoles, 8 de julio de 2015

United of Manchester, un corte de mangas al fútbol moderno

Por La Media Inglesa

   

El 29 de mayo de 2015, el FC United of Manchester celebró su décimo aniversario de vida con la inauguración de su nuevo estadio de Broadhurst Park.

lunes, 6 de julio de 2015

Beausejour recordó a los detenidos en el Estadio Nacional

Tras la obtención de la Copa América, el jugador de Colo Colo tuvo palabras para las personas que fueron detenidas y torturadas en el recinto deportivo



Por El Gráfico Chile

La famosa escotilla ocho del Estadio Nacional fue remozada para la Copa América. Con nuevas protecciones y luces, la puerta por donde salían los detenidos por la dictadura al recinto de Ñuñoa estrenó una nueva leyenda para recibir a las selecciones rivales: "Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro". (Ver artículo "En la Copa América también hay lugar para la memoria")

Y fue precisamente a los detenidos y torturados por la dictadura a quién recordó Jean Beausejour tras el título de la Copa América 2015. "Uno recién ahora dimensiona lo que pasa. Hace unos días me llamó un profesor de cadetes que me dijo: 'Ojalá que en el estadio en que tanta gente sufrió y se torturó puedan tener una alegría'", señaló el jugador de Colo Colo en conversación con Radio ADN.

El zurdo le dedicó el triunfo que obtuvieron a todas las personas que sufrieron en el Estadio Nacional y también a los incontables torturados y desaparecidos en el oscuro periodo de la dictadura militar.

"Muchos rezamos pensando en esas personas. En un lugar donde hubo tanta tristeza y muerte, hoy le dimos una alegría a Chile", concluyó.

jueves, 25 de junio de 2015

Evo Morales inaugura el estadio "Hugo Chávez" en Bolivia

Con un partido amistoso entre Bolívar y The Strongest se da apertura al nuevo escenario del Chapare



Por Agencia Boliviana de Información

El presidente Evo Morales inauguró el miércoles un moderno estadio que lleva el nombre del extinto mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, en el municipio de Chimoré del Chapare, a 187 kilómetros al noroeste de la ciudad de Cochabamba.

"Damos por inaugurado nuestro estadio Comandante Hugo Chávez con un partido inaugural entre los equipos Bolívar y The Strongest", relievó, en un multitudinario acto realizado en el flamante escenario deportivo.

La obra fue ejecutada con una inversión de 19.978.926 bolivianos del programa "Bolivia cambia, Evo cumple" y cuenta con capacidad de 15.000 personas, una cancha reglamentaria para fútbol, pista de atletismo y gimnasio, entre otras características.

En su discurso, Morales expresó su alegría por la entrega del estadio y dijo que esa obra fue construida bajo la idea de que beneficie tanto al departamento central de Cochabamba como a toda Bolivia.

También estableció que la entrega de escenarios deportivos es importante para el Gobierno nacional, porque recordó que el ejercicio físico brinda grandes beneficios a la salud.

"Entregar un campo deportivo es como entregar un hospital, porque el deporte es salud, porque el deporte hace bien a cualquier ser humano, a cualquier edad", destacó.

Por otro lado, Morales relievó que el estadio lleva el nombre del extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con "merecida razón", porque fue un hombre que luchó por la liberación de los pueblos de la región y fue también el único mandatario del mundo que visitó el Chapare durante tres ocasiones.

"Este es el cariño expresado por el trópico cochabambino a un comandante tan solidario, un presidente que nos enseñó a perder el miedo frente a quienes nos dominaban antes para robarnos económicamente", sostuvo.

El Jefe de Estado aprovechó también el acto para inaugurar la primera fase de la sexta versión de los Juegos Estudiantiles Plurinacionales de nivel secundaria del presente año en la Circunscripción 24 que corresponde al Chapare.

La cita contará con la presencia de estudiantes de 96 unidades educativas locales para competir en las disciplinas de natación, ajedrez, ciclismo, atletismo, volleyball, baloncesto, fútbol, raquetbol, pelota frontón y tenis de mesa.

viernes, 19 de junio de 2015

En la Copa América también hay lugar para la memoria

En el Estadio Nacional de Santiago de Chile hay un sector que se mantiene intacto desde 1973 y estará vacío durante la copa en memoria de los desaparecidos por la dictadura de Pinochet


Por Oficina de Prensa 
Marcha Patriótica

El principal escenario de la Copa América Chile 2015, el Estadio Nacional de Santiago, preserva un espacio de una de sus tribunas en memoria y homenaje a los desaparecidos de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

La iniciativa pretende rememorar y dar tributo a los cientos de detenidos que pasaron por allí luego del golpe militar que el 11 de septiembre de 1973 derrocó al gobierno constitucional de Salvador Allende, primer mandatario socialista en llegar al gobierno nacional del país austral.


La presidencia de Allende, líder de la Unidad Popular, se constituía en una de las primeras experiencias de implementar reformas estructurales a favor del pueblo desde una plataforma electoral de convergencia.

Sin embargo, sectores fascistas alentados por Estados Unidos ejecutaron un golpe de Estado en cabeza de Pinochet, golpe que instauró una dictadura que se prolongó entre 1973 y 1989 con un saldo lamentable de víctimas.

Entre septiembre y noviembre del 73, el Estadio Nacional fue uno de los principales lugares de detención de presos políticos. Testimonios de sobrevivientes indican que allí mismo se torturaba y en ocasiones se fusilaba a algunos de los detenidos que pasaron por él. Otros recuperaron su libertad y varios más fueron finalmente desaparecidos.


Las autoridades chilenas dispusieron que un sector del estadio permaneciera tal y como era en 1973 con el propósito de preservar la memoria. Tiene aún los tablones de madera que se usaban en ese momento y está aislado del resto de una remodelada tribuna. “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”, es la leyenda que se lee en varios lugares de este rincón del corazón de fútbol chileno como homenaje a las víctimas.

El Estadio Nacional tiene capacidad para 48.000 espectadores. Allí juega habitualmente la selección nacional, así como el club Universidad de Chile. En ocasiones es usado por otros equipos del país y en él se jugará la final de la Copa América.

jueves, 26 de febrero de 2015

Encuentran bomba de la Segunda Guerra Mundial bajo el estadio de Borussia Dortmund

Estaba cinco metros abajo de una de las tribunas del Signal Iduna Park. Pesa 250 kilos y está sin detonar. La zona fue evacuada en un perímetro de 250 metros


Obreros que trabajaban en la remodelación del estadio Signal Iduna Park del Borussia Dortmund encontraron, debajo de una tribuna, una bomba de la aviación británica arrojada en la Segunda Guerra Mundial.

El hallazgo se dio este jueves, lo que obligó a las autoridades locales a evacuar la zona, en un perímetro de 250 metros. El artefacto sin detonar, de unos 250 kilogramos de peso, estaba cinco metros bajo tierra, debajo de la zona VIP de la tribuna occidental del estadio.

Según informó el periódico "RuhrNachrichten", en su edición digital, la desactivación se programó para este mismo jueves en horas de la tarde, luego de una reunión prevista para analizar la situación.

Debido a la evacuación de la zona, el club informó que cerrará la tienda oficial y el museo del estadio por tiempo indefinido. Además, el entrenador Jrgen Klopp trasladó una conferencia de prensa que tenía prevista al centro de entrenamiento del club.

*Tomado del diario El Clarín

viernes, 7 de noviembre de 2014

El estadio de fútbol más grande del mundo está en Corea del Norte

El Rungrado May Day (o Primero de Mayo) es el estadio de fútbol más grande del mundo. Está ubicado en la ciudad de Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea, y tiene una capacidad de 150.000 espectadores. Es la casa de la selección nacional de fútbol de Corea del Norte y su nombre es en honor al Día Internacional de los Trabajadores.


El escenario fue construido en dos años y medio en la isla de Rungra, en el río Taedong, e inaugurado el primero de mayo de 1989. Su techo lo conforman dieciséis azoteas arqueadas que le dan la forma de una gran flor. Cuenta con pista de atletismo y tiene un espacio total de 207.000 metros cuadrados, con asientos para 150.000 personas. Tiene ocho pisos y ochenta salidas.

Sus características proporcionan una condición ideal para juegos internacionales. El campo de fútbol está cubierto de césped natural, y la pista atlética tiene los 400 metros reglamentarios.

El Rungrado May Day tiene áreas de entrenamiento, una piscina interior y todos los espacios imprescindibles para el entrenamiento deportivo y la comodidad de los jugadores. También cuenta con comedores e infraestructura de comunicaciones.



El estadio es utilizado para la celebración del festival anual Arirang. También es usado en ceremonias de apertura de eventos y en actos del gobernante Partido de los Trabajadores de Corea.

Remodelación

Tras un año de obras, en octubre del 2014 culminó su remodelación. Con la renovación, el Primero de Mayo se adecuó a estándares internacionales, mejorando sus asientos, incorporando ascensores y construyendo accesos para personas minusválidas.


La reapertura se celebró el 28 de octubre con un partido de fútbol femenino que tuvo lleno total.

miércoles, 14 de mayo de 2014

"Fútbol sin fascistas"

Alemania oculta un lema del estadio del St. Pauli


Esta semana, la selección alemana de fútbol, que se prepara para el Mundial de Brasil, tomó prestado el estadio de St. Pauli para un entrenamiento.

En el Millerntor fueron tapados los avisos publicitarios, pero un un acto que causó el repudio del club y de sus hinchas, también se cubrió uno de los lemas de sus tribunas.

La frase "Kein Fussball den Faschisten" (Fútbol sin fascistas) fue tapada en un presunto acto para "neutralizar" la sede del St. Pauli, un equipo expresamente antiracista y antihomofóbico.

El club emitió un comunicado en el que se mostró "sorprendido y molesto" por la actitud de la federación alemana. El hecho también fue repudiado por los grupos de seguidores del club pirata.

jueves, 27 de marzo de 2014

Lula visita San Mamés y recibe camiseta del Athletic


El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva visitó este jueves el estadio San Mamés en compañía del presidente del Athletic Club, Josu Urrutia, quien le obsequió una camiseta personalizada del equipo.

Lula, dirigente del Partido de los Trabajadores, recorrió los interiores del nuevo estadio, incluyendo el césped y los palcos.

El exmandatario correspondió al regalo de su anfitrión obsequiándole una camiseta de Brasil con el número 11.

Después de su visita a 'La Catedral', Lula ofreció una conferencia.

martes, 11 de marzo de 2014

Palestina, donde el balón choca contra el muro


Por Carmen Rengel
El Confidencial

Agosto de 2013. La plantilla del FC Barcelona, al completo, inicia su pretemporada con una visita por la paz a Israel y Palestina. Su autobús y la comitiva que le acompaña cruzan a Cisjordania por un ‘checkpoint’ reservado a las autoridades militares israelíes. La mole de hormigón que es el muro de separación -condenado por la Corte Internacional de Justicia- se abre de pronto para dejarle paso a Messi y los suyos, con los soldados, sonrientes por un día, dispuestos a ambos lados, en un improvisado pasillo para sus ídolos.

Las armas sobre el regazo, relajadas. Nadie pidió pasaportes ni permisos. Nadie abrió maleteros ni preguntó el destino. Luego, en el traslado de Belén a Hebrón para un pequeño clínic, el Ejército y la Policía de Israel escoltaron a los azulgranas y cortaron la carretera -casi única, a excepción de vías intrincadas que más parecen caminos de cabras-. Sólo faltó la alfombra roja.

Cuando se marchó el Barça acabó la ilusión. Vuelta a la realidad. A la que complica notablemente que los futbolistas locales, palestinos, vayan de una ciudad a otra a competir. La que hace imposible que haya una liga común en Cisjordania y Gaza, dos territorios separados, incomunicados, palestinos unos y otros, sin tocarse desde 2007. No hay honores para los deportistas de la zona, obligados como cada civil a estar confinados en su territorio, a menos que se les conceda un permiso para cruzar los controles, acceder a territorio israelí -incluyendo Jerusalén, aunque el este sea árabe y reconocido como ocupado por Naciones Unidas- o salir a otros países.

Forzados a esperar colas y revisiones, a tomar caminos que convierten un traslado mínimo en una travesía de horas, siempre confiando en que no haya un control extra o un corte de carretera que les impida llegar al entrenamiento o al partido. Hoy Palestina, reconocida en 2012 por la Asamblea General de la ONU como un Estado observador, tiene incluso un equipo nacional, aunque no sea una nación plena. Ni siquiera la selección se escapa a la tortura de la espera, la visa, la incertidumbre.

“Practicar el fútbol en estas condiciones es quijotesco”, resumía recientemente la revista Sport Illustrated. Lo constata Jibril Rajoub, presidente de la Federación Palestina de Fútbol. El principal problema que afrontan, más allá del clásico de fondos en una tierra poco próspera, devastada por décadas de conflicto, es el de la movilidad. “Algo tan simple como ir a competir con un rival a veces es imposible”, relata.

El caso de la selección es el más sintomático. Palestina, reconocida por la FIFA en 1998 aunque creada como federación en 1928, ha tenido que jugar durante diez años en Catar o Jordania, por falta de infraestructuras propias, porque Israel no daba los permisos necesarios a sus contrarios para entrar en los territorios y por las “complicaciones de seguridad” de tiempos como la Segunda Intifada.

Al fin, ahora cuentan con un estadio propio, el Internacional Faisal Al Huseini de Al Ram, una villa dormitorio de Jerusalén que se ha quedado al otro lado del muro, en suelo cisjordano. El hormigón y el alambre sirven de guía para dar con él, un campo digno, equiparable con el de cualquier pueblo grande de España, con vestuarios casi cuartelarios, espartanos.


“Debido a las complicaciones de movimiento, es muy difícil confeccionar un equipo”, se lamenta el presidente, pese al avance del estadio. Los jugadores de Gaza rara vez logran permisos para salir, así que el entrenador, Jamal Mahmoud, se tiene que limitar a buscar seleccionados en Cisjordania. A veces echa mano de jugadores de origen palestino que residen en América Latina -especialmente Chile, donde hay más de medio millón de palestinos- y Estados Unidos. “Pero el viaje desde allá es muy caro y no siempre se puede asumir”, añade. Además, “también a estos jugadores se les pueden negar las visas de estancia”.

La lista de decepciones es larga: en 2006 ya no pudieron salir de Palestina para competir en la fase de clasificación de la Copa Asia; en 2007 el clasificatorio definitivo con Singapur para el Mundial de 2010 no pudieron disputarlo, encerrados en casa; en 2008 se perdieron la Challenge Cup y en 2011, regresando de Tailandia de otra fase de clasificación, a dos de sus jugadores, Mohamed Samara y Majed Abusidu, se les impidió la entrada; no podían regresar a Cisjordania.

Hoy está en el puesto 137 de la clasificación mundial de selecciones, de más de 200 registradas, y casi parece un milagro que no sea la última. Un día llegó al puesto 115. Su sueño, pese a los obstáculos, es clasificarse para la Copa de Asia de Australia 2015. “A ver si entonces hay paz y no pasa lo de siempre”, dice un empleado del estadio, interesado en la conversación.

Omar Jarun, jugador del Otawa Furia de Canadá, internacional por Palestina, recuerda el impacto que supuso su entrada en Cisjordania. “Mi mujer y yo teníamos el temor de que hubiese mucha violencia, de no poder vivir en paz durante los días de los entrenamientos y el partido. Pero encontramos una gente maravillosa que sufre. El ‘shock’ fue ver que yo podía pasar por los controles con mi pasaporte norteamericano y mis colegas estaban horas sometidos a interrogatorios y registros. ¿Qué vamos a llevar en la bolsa más que las zapatillas de tacos?”, se pregunta enfadado.

Acostumbrado a su vida en Georgia (EE. UU.), siempre moviéndose por equipos pequeños pero occidentales -Polonia, Bélgica…-, el choque fue “terrible”. “Llegaba al partido sin ganas de jugar. Sólo quería gritar de impotencia”, se queja vía email. Cada vez que regresa con su selección se reabre la herida por la “injusticia” contra su tierra.

Yendo y viniendo ha estado también el actual máximo goleador local, Roberto ‘Peto’ Kettlum, nacido en Chile. Su bisabuelo se marchó allá desde Belén. Recuerda que una vez, para jugar en su país, tan cercano a Palestina por el elevado número de descendientes que acoge, tuvieron que viajar a Kuwait con escala en Egipto. Los controles israelíes fueron de cinco horas, “porque éramos palestinos”, en un hangar alternativo, lejos de los demás pasajeros, rodeados de guardias armados y sin “comodidades” para deportistas, para “los luchadores”, “los caballeros” o “los leones de Canaán”, como se llama a los internacionales palestinos.

Abdellatif Bahdari, también jugador de la absoluta, ha sido un pilar en la liga cisjordana, en la que compiten 12 equipos, al igual que en la de Gaza, hoy liderada por el Taraji Wadi Al Nes, de una villa próxima a Belén. Bahdari ha jugado, hasta hoy, en el Youth Club de Hebrón, verdadero ejemplo vivo de la ocupación y sus males. Acaba de ser fichado por el Zakho de la Premier iraquí, un reto peligroso que le llevará a una ciudad kurda del norte, no especialmente tranquila. “Pero me dicen que es mejor que Hebrón”, bromea, confiado en tener una buena experiencia como en sus etapas previas en Jordania y Arabia Saudí.

Confiesa que no sólo se marcha por dinero o promoción deportiva, sino por salir de la red en la que se encuentra. “Nosotros jugamos a veces los sábados. Ese día es sagrado para los judíos. Para proteger a los colonos de Hebrón, nos cierran a veces las carreteras y no hay manera de salir de la ciudad. Si damos la vuelta por otro ‘checkpoint’ quizá pasemos, pero nos lleva a dar rodeos de horas para ir a otro estadio. Llega un momento en el que se te quitan las ganas de jugar”, reconoce.

Para la mayoría de los futbolistas palestinos, además, el deporte no es más que un entretenimiento, porque no pueden llevar suficiente pan a su casa sólo con el balón, así que perder tiempo implica posiblemente pedir permisos o favores en el puesto de trabajo extra -hay maestros, contables, estudiantes...- que no siempre se logran o agradan. Ha habido compañeros, confiesa sin dar nombres, que han aprovechado sus días de libranza por matrimonio para salir a disputar un partido de la selección a otro país.


Como otros palestinos, no futbolistas, estos deportistas se exponen también a arrestos temporales o permanentes o a la muerte en operaciones militares. El caso más llamativo en estos años ha sido el de Mahmud Sarsak, jugador internacional, arrestado en 2009 bajo la figura de la ‘detención administrativa’, que permite a las autoridades mantener a alguien recluido sin acusación en contra ni juicio alguno, de forma indefinida. Su detención se produjo cuando iba a salir de Gaza por el control de Eretz, camino de Cisjordania, previo permiso, para empezar a jugar en el equipo del campo de refugiados de Balata.

Sarsak estuvo tres años entre rejas, sospechoso de colaborar con la Yihad Islámica, algo que siempre ha negado. Cansado de su limbo judicial, se puso en huelga de hambre durante 96 días y logró finalmente el indulto. En su pelea encontró el apoyo de Joseph Blatter, presidente de la FIFA -luego homenajeado como Doctor Honoris Causa en la Universidad de Nablus-. Sarsak, desde Gaza, se ha convertido en el rostro más conocido de la causa de los futbolistas palestinos. Ha hecho incluso un documental mostrando el daño que operaciones militares como Pilar Defensivo y Plomo Fundido han causado en los estadios de la franja -el Palestine, el Yarmouk, el Rafah y el National Olimpic- y se erigió en el portavoz de la campaña ‘Tarjeta roja al racismo israelí’, que trató de frenar la celebración, el pasado verano en Israel, del Campeonato de Europa Sub 21, ganado por España. Entonces, 50 futbolistas internacionales apoyaron la iniciativa, entre los que se encontraban Eric Cantona y Frederic Kanouté.

“Destruyen nuestras carreras y nos quitan hasta la pasión por jugar. Fui a la cárcel sólo porque soy un deportista que representaba a Palestina. Mataron mis sueños”, insiste Sarsak. Concienciado, repite nombres como el de Zakria Issa, muerto de cáncer en la cárcel “sin recibir tratamiento ni ser acusado de nada”, o de Ziyad Al Kord, al que tiraron su vivienda por quejarse tras no lograr la visa para un partido. Israel recuerda, por el contrario, casos como el de Omar Abu Ruways, arrestado en 2012 por pertenecer a una célula que planeaba atentados en el país. Era el portero del equipo olímpico.

El problema del fútbol, claro, se extiende a los participantes de otros deportes, como los levantadores de peso, los tenistas de mesa, los baloncestistas o los jugadores de voleibol. También, por supuesto, a los equipos femeninos. La liga de chicas se creó en 2011 y hay un pequeño equipo nacional desde 2003. En octubre de 2012 iban a disputar un partido festivo en Belén contra Emiratos Árabes, con presencia importante de mandatarios de la FIFA, pero los controles de Israel a las jugadoras retrasó la ceremonia cinco horas. Acabó por anularse. Ya no había público para ver el partido. Miel Thaljieh, la capitana, se queja de que no pueden ni “poner en práctica un hobby”. En su caso, los controles se suman a los obstáculos previos al juego: la oposición de padres, novios o maridos, los rumores, las críticas del decoro… “Y, encima, Israel”, casi ríe.

Pese a la maraña, la ilusión de fútbol crece cada minuto en Palestina. La afición desbordada por equipos como el Madrid y el Barcelona, los auténticos amos, contagia a la selección y los estadios locales se llenan cada semana. Hay blogs especializados, como el de Aboud y Bassil, dos jóvenes hinchas dedicados a contar al mundo, en inglés, cómo funciona su liga. Lo que falta es libertad.

Publicado originalmente el 17 de febrero del 2014 en www.elconfidencial.com

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Hasta siempre Nelson Mandela!

El líder surafricano murió este jueves, 5 de diciembre, a los 95 años.


Por Sporting África

El ex presidente sudafricano Nelson Mandela falleció a los 95 años causando una gran conmoción no sólo en el continente africano sino en todo el mundo. Aquejado en el último tiempo por una dura pulmonía hoy dijo adios desde su residencia de Qunu, donde era atendido por su familia y más de 20 médicos. Acreedor del Premio Nobel de la Paz en 1993 y un ícono a nivel mundial del diálogo, el respeto por el otro y la conciliación, Sporting África le rinde homenaje recordando su relación con el fútbol.

"Nelson Mandela es el "Padre de la Nación", y desempeñó un papel fundamental a la hora de terminar con la discriminación en Sudáfrica y en todo el mundo. Ni siquiera cuando estaba en prisión dejó de batallar por la libertad y por nuestros derechos. Nos mostró que todos tenemos que luchar para lograr una vida mejor, la libertad y el fin de la discriminación en el mundo", declaró Steven Pienaar, capitán de los Bafana Bafana, en una entrevista con FIFA en 2011.

En 1996, se vistió con la 9 para presenciar la premiación liderada por el capitán de los Bafana Bafana Neil Tovey levantando el primer y hasta ahora único título de Sudáfrica en la Copa Africana de Naciones -foto-. Con motivo del sorteo para el Mundial Sudáfrica 2010, Madiba -como se lo llama cariñosamente en su país- declaró: “Sentimos el privilegio y la humildad como sudafricanos de recibir este honor y convertirnos en el país africano que se encargará de organizar el certamen. Debemos esforzarnos por alcanzar la excelencia”. Ya con el Mundial en disputa, apoyó a los Bafana Bafana en todos sus partidos y hasta recibió al sorprendente plantel de Ghana que llegó hasta los cuartos de final.


Pero la imagen de Mandela excede su país y porque no su continente. En junio de 2011, el seleccionado de Malí visitó la mítica casa de Nelson Mandela, hoy convertida en museo ubicada en el barrio de Soweto. Hace unos años, el plantel del Manchester City se reunió con Madiba y Adebayor y Robinho, entre otros, no perdieron la oportunidad de fotografiarse con el ex presidente sudafricano. Durante el Mundial fue el portugués Ronaldo el que posó con él y le regaló una camiseta de Portugal con el número 91.

Pero en África hasta hay estadios que llevan su nombre. No extraña que uno de ellos sea en Sudáfrica: el Nelson Mandela Bay, que fue construido especialmente para el Mundial 2010. También en Uganda hay un estadio en su honor: el Mandela Stadium de Kampala -foto-. Allí juega el seleccionado ugandés sus partidos más importantes ante más de 45000 espectadores.

Tras confirmarse la noticia, la FIFA emitió un comunicado por intermedio de su presidente Joseph S. Blatter. “En riguroso luto, me despido de una personalidad extraordinaria, probablemente uno de los mayores humanistas de este tiempo y un querido amigo: Nelson Rolihlahla Mandela. Con Nelson Mandela compartí la profunda convicción en el extraordinario poder del fútbol para unir al ser humano de forma pacífica y amistosa y expresar los valores sociales y educativos como una escuela de la vida. Cuando Nelson Mandela fue homenajeado y aclamado por la multitud el 11 de julio 2010 en el Soccer City de Johannesburgo, fue uno de los momentos más emotivos para mí. Para él, ver la Copa Mundial en Sudáfrica fue un sueño hecho realidad. Nelson Mandela permanecerá para siempre en nuestros corazones. Los recuerdos de su inconmensurable lucha contra la opresión, su inolvidable carisma y su permanente optimismo vivirán siempre en nosotros y con nosotros. Como señal de duelo, las banderas de las 209 asociaciones miembro en la sede de la FIFA ondearán a media asta y habrá un minuto de silencio en los próximos partidos internacionales".

Hasta Siempre Madiba!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El gol más triste de Chile

Hace 40 años, la selección trasandina tuvo que enfrentar a la Unión Soviética en un reprechaje para Alemania '74. El golpe de Pinochet, las denuncias del Kremlin y un partido que nunca se jugó.



Por Pablo Aro Geraldes



El camino al primer Mundial de Alemania, el de 1974, estuvo lleno de imprevistos para la selección chilena: el grupo eliminatorio que integraba con Perú y Venezuela quedó reducido a un simple partido y revancha tras la deserción de los venezolanos. Un 2-0 abajo en Lima y el resultado inverso en Santiago obligaron a un tercer partido de desempate, en Montevideo. En el estadio Centenario el triunfo fue para Chile, pero los pasajes para la Copa del Mundo no estaban listos aún, faltaba una escala poco conocida. El fixture preveía una instancia más para el ganador del grupo 3 sudamericano: debía enfrentar en un último repechaje al vencedor de la zona 9 europea.

Con los papeles en la mano, la amenaza tenía los colores de Francia, pero un empate inesperado de los galos ante la República de Irlanda en París dejó al equipo dirigido por Georges Boulogne en la obligación de vencer a la Unión Soviética en Moscú, pero el conjunto de la sigla CCCP en el pecho pegó fuerte y con el 2-0 hizo sonar el despertador en medio del sueño mundialista trasandino. La cita de los chilenos se programaba entonces para el 26 de septiembre de 1973, pero no en París, como imaginaban, sino en el Estadio Lenin de Moscú. Un país amigo. Con la mente puesta en el repechaje con los soviéticos, planearon una gira de preparación por Guatemala, El Salvador y México, que luego de varias escalas los llevaría a tierras rusas. La mano venía bien. Antes de partir golearon 5-0 a un combinado de Porto Alegre. La despedida se fijó para el 11 de septiembre, pero…

Chile vivía uno de los momentos más oscuros de su historia. El 11 de septiembre de aquel año la furia asesina de un general llamado Augusto Pinochet pisoteaba el mandato democrático del presidente Salvador Allende e imponía una de las dictaduras más crueles y sangrientas de la historia. Esa mañana, mientras el Palacio de la Moneda (sede del gobierno de Chile) ardía bajo los bombardeos y Allende moría intentando defender el mandato popular, la selección chilena debía presentarse en el campo de entrenamiento de Juan Pinto Durán para ultimar detalles con vistas a la visita a Moscú. Esa práctica jamás llegó a realizarse. El lateral izquierdo Eduardo Herrera jugaba en Wanderers de Valparaíso y durante sus días en Santiago se hospedaba en el Hotel Carrera, a 100 metros del escenario del golpe de Estado. Él tiene fresca la memoria de esa mañana con olor a pólvora: “Al llegar al campo de entrenamiento el técnico Luis Álamos nos ordenó que volviéramos a casa. Pero yo tenía que llegar hasta el hotel y en el trayecto me detuvieron los militares una decena de veces: Me salvé de ser detenido porque tenía el bolso con la inscripción ‘Selección Chilena de Fútbol’”.

El fútbol del mundo siguió rodando normalmente en medio de dictadores y tiranos, de reyes despóticos y megalómanos con aires mesiánicos, incluso llegó a presenciar un Mundial en plena dictadura argentina, pero en aquel 1973 la Guerra Fría disparó un misil que dio de lleno en la pelota.

Durante el gobierno socialista de Allende, Chile mantuvo estrechas relaciones con el Kremlin y todo el bloque soviético. Con la irrupción de Pinochet y su dictadura apoyada desde los Estados Unidos hubo cambios: once días después del golpe, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, le ordenó a su personal diplomático que regresara al país y decretó el cierre de la embajada chilena en Moscú.

Al márgen de la cordillera todo era dolor y desconcierto. Tres días después del golpe era asesinado el cantautor Víctor Jara, una de las voces representativas de los trabajadores chilenos. Más lágrimas siguieron cayendo cuando el 23 de septiembre el poeta Pablo Neruda se murió rodeado de otras muertes y desapariciones, víctima de un cáncer que no le dio tregua. Y lo enterraron en soledad, sin sus amigos ni sus camaradas del Partido Comunista, todos perseguidos, en una tumba del cementerio General de Santiago, lejos de su amada playa de Isla Negra y su Premio Nobel de literatura.
El fútbol era lo de menos por entonces, pero la Selección Chilena conducida por Luis Álamos debía viajar hacia Moscú para cumplir su compromiso eliminatorio en medio de un clima sumamente hostil. Jugadores como Carlos Caszely y Leonardo Véliz, puntales del equipo y muy identificados con el gobierno socialista, temían por la suerte de sus familiares mientras ellos estuvieran de viaje.

El encuentro corría riesgo de no jugarse porque la dictadura decretó que no se podía abandonar el país. La Federación de Fútbol de Chile debía acatar la medida, pero el médico de la Selección, Dr. Jacobo Helo, resultó ser una influencia decisiva para que los chilenos pudiesen jugar en terreno moscovita: era medico personal del general Gustavo Leigh, Jefe de la Fuerza Aérea, y convenció al alto mando militar de que la participación del equipo favorecería la imagen internacional del gobierno militar. Finalmente, la Junta permitió el viaje, vía Buenos Aires. El largo sufrimiento comenzaba para muchos de los jugadores, amenazados. Les advirtieron sin eufemismos: “Si hablan, sus familias sufrirán las consecuencias”. El vuelo hizo escalas en Sao Paulo, Río de Janeiro y Panamá hasta que finalmente llegó a México. Una victoria 2-1 ante los aztecas sirvió como un relax para afrontar el siguiente tramo hacia Suiza (triunfo sobre el Xamax Neuchatel) y finalmente poner rumbo a Moscú.

El clima era terriblemente hostil. Antes de subir al último avión, los jugadores chilenos sintieron el miedo en carne propia cuando les advirtieron que si ingresaban a la URSS serían tomados como rehenes para cambiarlos por presos políticos de Chile.

Ya en Rusia, todo se agravó en la víspera del match, cuando el gobierno de los Estados Unidos reconoció oficialmente a la Junta Militar chilena. Para los rusos, el enemigo estaba de visita y buscaron hacerlo notar. Apenas llegados al aeropuerto Sheremetyevo, Caszely y Figueroa fueron retenidos algunas horas “por diferencias en las fotos de sus pasaportes”. Eran sólo jugadores de fútbol, pero para los soviéticos eran los representantes del país que derrocó al gobierno socialista.

Y así fue que el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, el Estadio Lenin presenció un pálido cero a cero en medio de un frío inusual para el otoño que recién comenzaba: 5 grados bajo cero. Las actuaciónes notables de los centrales Elías Figueroa y Alberto Quintano hicieron posible el empate 0-0, pero hubo algo más que la gran tarea defensiva: Hugo Gasc, el único periodista chileno que estuvo en Rusia, contó alguna vez: “Por suerte el árbitro era un anticomunista rabioso. Junto a Francisco Fluxá, el presidente de la delegación, lo habíamos convencido de que no nos podía dejar perder en Moscú, y la verdad es que su arbitraje nos ayudó bastante”.

Igualmente, las actuaciones defensivas hicieron posible el empate y le pintaron a los chilenos un alentador panorama para la revancha en Santiago, pactada para el 21 de noviembre, en el Estadio Nacional de Santiago. Pero...

Otra vez “pero”. En el barrio de Ñuñoa, el Estadio Nacional se había convertido en algo más que el escenario de encuentros deportivos. Aunque la mayoría de los chilenos lo ignoraba (por censura de algunos medios y complicidad de otros) en las tribunas blancas, los militares habían montado un insospechado campo de concentración. Gregorio Mena Barrales era Gobernador de la localidad de Puente Alto –vecina a Santiago– por el partido socialista cuando fue detenido y trasladado al Estadio. Años después él relató: “Todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban. Les obligaban a firmar un documento declarando ‘no haber recibido malos tratos en el Estadio’ (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer (nadie es libre en una dictadura y menos en una como la chilena). La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de legitimidad constitucional. Sin embargo cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados.

Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...".


Y el partido no empezaba... En medio del tormento, los militares cuidaban con tanta dedicación a sus prisioneros como al campo de juego. “El match de fútbol con la Unión Soviética debía realizarse allí, por ello cuidaban el césped con más cariño que el que le daban a una ametralladora”, destacó Mena Barrales, mientras recordaba que esa comisión de la FIFA y de la Federación de Fútbol de Chile “visitó el campo, se paseó por la cancha, miró con ojos lejanos a los presos y se fue dejando un dictamen: ‘En el estadio se podía jugar’”.
Conscientes del uso que le daban los militares al Estadio Nacional, en un momento las autoridades del fútbol chileno le propusieron al gobierno de Pinochet jugar la revancha en el Sausalito, de Viña del Mar, pero la Junta insistió con que debía jugarse en el Nacional, para mostrarle al mundo una cara pacífica de Chile. Francisco Fluxá era presidente de la Asociación Central de Fútbol (ACF) desde febrero de 1973 y le contó hace unos años al diario La Tercera que “entonces, los militares nos dijeron que no teníamos que decir que el Estadio Nacional era un ‘centro de tránsito, donde se identificaba a la gente que no tenía documentos’. Y para evitar problemas, propusimos el Sausalito como alternativa. Me comuniqué con el general Leigh y me explicó que ‘por órdenes de arriba no se puede en Sausalito: se juega en el Nacional o no se juega’”.

Sí, esta comitiva (integrada por el vicepresidente Abilio D’Almeida, brasileño, y el secretario general Helmuth Kaeser, suizo) visitó Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago. Los militares limpiaron con esmero todo rastro de sangre, todo vestigio de tortura,aunque es muy probable que, amparados por su impunidad, los hayan dejado algunos detenidos a la vista, sabiendo que la FIFA no sospecharía de esas personas.


Los inspectores visitaron el estadio en el que permanecían aún unos 7 mil detenidos. Finalmente, estos emisarios ofrecieron una conferencia de prensa con el ministro de defensa, almirante Patricio Carvajal, a quien le obsequiaron un traba-corbata y un prendedor de oro con el logo de FIFA: “El informe que elevaremos a nuestras autoridades será el reflejo de lo que vimos: tranquilidad total”. El emisario brasileño se permitió aconsejar a los usurpadores del poder: “No se inquieten por la campaña periodística internacional contra Chile. A Brasil le sucedió lo mismo, pronto va a pasar”.

La FIFA había dado el OK. Pero claro, les habían ocultado el horror. “Después supimos que mientras estaba la gente de la FIFA en el estadio, varias decenas de detenidos fueron encerrados en pequeños camarines, con el fin de ocultarlos. Pero lo importante para nosotros era que el Nacional pasara la revisión”,
decía casi treinta años después el ex dirigente Fluxá, quien como única autocrítica aceptó que en el afán de ir al mundial se cometieron actos “éticamente cuestionables”. “Ahora pienso que no fue ético negar que en el Estadio Nacional había detenidos, pero en ese momento lo único que pensábamos era en llegar al Mundial de Alemania”, concluyó.

Sí, a pesar de todo el dolor, y de los reclamos soviéticos ante la FIFA (inclusive Bulgaria, Polonia y la Alemania Oriental amenazaron con boicotear el Mundial, cosa que finalmente no hicieron), Ñuñoa esperaba el repechaje para la Copa del Mundo Alemania 74. Pero...

Los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en un manifiesto repudio al régimen de Pinochet. Uno de los integrantes de aquel equipo soviético era el ucraniano Oleg Blokhin, quien no tiene buenos recuerdos de aquella eliminatoria: “Estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”. El Kremlin apoyó la decisión. Blokhin fue hasta 2006 diputado por el partido socialdemócrata de Ucrania a la vez que dirigió a la Selección nacional en Alemania 2006. Hoy es el técnico del FC Moscú.

La Federación de Fútbol de la Unión Soviética divulgó un comunicado para explicarle al mundo que no disputarían un match allí donde miles de supuestos opositores al régimen de Pinochet habían sido torturados y asesinados: “por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (...) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA”, explicaba la nota difundida a través de la agencia UPI.

Ante esta negativa, un integrante del Comité Ejecutivo de la FIFA se animó a vociferar: “Si Granatkin (presidente de la federación soviética) dice que el Estadio Nacional está ocupado con detenidos, yo saco una carta en la cual el Gobierno de Chile asegura que varios días antes del 21 de noviembre ese escenario estará a disposición del fútbol”. No les importaba nada, ni la sangre, ni la tortura, ni la muerte. La farsa debía continuar.

La noticia de la suspensión del partido llegó a la selección chilena en la medianoche previa al encuentro. El delantero Carlos Caszely hoy lo recuerda: “Esperábamos en la concentración de Juan Pinto Durán cuando nos comunicaron que los soviéticos no vendrían. Todo aquello, para quienes estábamos comprometidos con la libertad era de una tristeza terrible. Los familiares de los desaparecidos se me acercaban y me pedían: ‘Chino, tu que estarás en el estadio, por favor, averíguate si está mi hijo, o mi compañero de la universidad”.


El delantero Leonardo Véliz tiene recuerdos horribles de aquella tarde del 21 de noviembre. “Fue escalofriante. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir”, recordó 30 años más tarde.

Desde fines de octubre ya no quedaban detenidos bajo los graderíos del estadio. A la hora señalada, Chile y el árbitro local Rafael Hormazábal salieron al campo de juego. Era puro formalismo, para obtener el paso al mundial por descalificación de los soviéticos. La parodia se completó con una banda de Carabineros tocando el himno chileno mientras se izaba la bandera nacional.

Los jugadores de rojo –qué paradoja– sacaron del medio y trotaron torpemente pasándose la pelota ante un arco vacío. Hasta que Francisco Valdés, el Chamaco, llegó a la línea y esperó a que los fotógrafos enfocasen bien para empujarla de derecha. Tremenda payasada tenía un objetivo: Chile estaría en el Mundial Alemania ’74. Para otros, se trataba de una victoria del régimen pinochetista sobre el comunismo soviético.

Después, para entretener a las 18.000 personas que habían comprado su ticket, se improvisó un amistoso ante Santos de Brasil, que estaba en Chile. En vez de festejar la clasificación a la Copa del Mundo, se volvieron a casa con la amargura de un 0-5 humillante.

Entre el público que había ido a ver Chile-Unión Soviética estaba Mena Barrales, que volvía al estadio, ahora sin cadenas ni mordazas. “Fuimos los espectadores más ‘fanáticos’. Esperamos sentados, a la fuerza, un partido que nunca se efectuó”.
Igual, Chile tuvo que esperar hasta el 5 de enero de 1974. Ese día la FIFA aprobó su participación en la Copa.

La Selección Chilena participó en el Mundial de Alemania y se despidió sin ganar ningún partido. Tampoco consiguió victorias en sus dos participaciones siguientes, España ’82 y Francia ’98. En enero de 1998, en su hogar adoptivo de Austria, Mena Barrales esperaba la Copa del Mundo de Francia. Imaginaba viajar a Saint-Etienne para ver Chile-Austria, sus tierras queridas. Pero la muerte, la misma que esquivó bajo las tribunas del Estadio Nacional, esta vez se acordó de él. Ya no existían la Unión Soviética ni la Guerra Fría. La dictadura de Augusto Pinochet se prolongó hasta el 11 de marzo de 1990.


Artículo publicado en la revista Fox Sports, en octubre de 2008. Tomado de http://arogeraldes.blogspot.com.ar/

lunes, 17 de junio de 2013

De centro de tortura a refugio

El Estadio Chile, rebautizado Víctor Jara, se ha convertido en el mayor refugio para el crudo invierno chileno.


Unos días después del sangriento golpe militar de Chile en 1973, el popular compositor y director de teatro Víctor Jara fue arrastrado al sótano de un complejo deportivo bajo techo que se había convertido en un centro de detención y tortura.

El nuevo gobierno consideraba un enemigo a Jara, miembro del Partido Comunista. Muchas personas creen que hubiera sido una poderosa voz contra la dictadura del general Augusto Pinochet.

Pero la vida de Jara se truncó al interior de los muros de hormigón de un vestuario ahora protegido detrás de una puerta de color rojo intenso. Agentes de Pinochet lo golpearon en la cabeza y le dispararon 44 balas.

Cuatro décadas más tarde, ocho exoficiales del ejército fueron acusados del asesinato de Jara. Y el tristemente célebre Estadio Chile, ahora rebautizado como Estadio Víctor Jara, se ha convertido en el mayor refugio del país que da vivienda a cerca de 500 personas por la noche durante el crudo invierno chileno.

"Para mí, es un milagro estar aquí donde están dando cobijo y alimento a todo el mundo y donde mataron a Víctor Jara", dijo Ana Luisa Villarroel, de 78 años, que vivió la dictadura.

Estos refugios han mejorado bajo el gobierno del presidente Sebastián Piñera.

Un censo de las personas sin hogar reveló que 12.225 personas vivían en la calle el año pasado. El número de indigentes que ha muerto en la calle a causa del frío se redujo de 150 en 2010 a 28 el año pasado.

AP

sábado, 25 de mayo de 2013

Hasta siempre, San Mamés


La Catedral echa el cierre definitivo frente al Levante tras cien años albergando partidos del Athletic Club de Bilbao.



Por Gorka Posada
Goal.com

Ha llegado el día. Ese día que todo aficionado del Athletic veía en la lejanía. El día en el que más de uno derramará alguna lágrima porque toca decir adiós a un templo. Un templo en el que siempre soñabas jugar desde pequeño. Ese templo mágico que ha creado grandes amistades en las gradas. Hoy, ante el Levante, ese templo no volverá a albergar ningún partido oficial.

San Mamés no es un campo cualquiera. Algo tendrá que todos los jugadores que han pasado por él lo acaban destacando en algún momento de su vida. Es un estadio que deja huella por quien lo pisa.

La historia

El 10 de diciembre de 1912, la Junta General del Athletic comenzó a buscar un lugar para albergar un nuevo campo, ya que el del Lamiako y posteriormente el de Jolaseta se quedaba pequeño. Alejandro de la Sota, presidente por aquel entonces, consigue un proyecto para construir el nuevo campo cerca de un asilo que a su vez estaba construido encima de una antigua ermita en honor a San Mamés. Unas 50.000 pesetas fueron necesarias para crear el nuevo terreno de juego de los bilbaínos.

Las obras comenzaron el 20 de enero de 1913 y siete meses después, el 21 de agosto del mismo año, San Mamés albergó su primer partido entre Athletic y Racing de Irún, en un triangular donde también estuvo presente el Sepherd’s Busch inglés.

El primer tanto logrado en La Catedral fue obra de Pichichi, por eso, cada vez que un equipo pisa por primera vez el feudo rojiblanco hace una ofrenda floral al busto del jugador, situado en la tribuna central, creada en 1952 y adornada con un arco que se convertiría en el signo de identidad de San Mamés. A raíz del mundial de España de 1982, el estadio sufrió unas modificaciones y se convirtió en lo que definitivamente es ahora y que dejará de serlo tras el 5 de junio para dar paso a un nuevo estadio.

A la gente del club tampoco le deja indiferente el derribo de San Mamés. José Ángel Iribar, símbolo rojiblanco, ya ha declarado recientemente que llorará en la demolición del viejo estadio. "Alguna lagrimilla ya caerá, es inevitable". Al igual que el 'Txopo', Carlos Gurpegui también opina lo mismo: “No sé cómo vamos a reaccionar. Será muy emotivo”.

"Las sensaciones más fuertes han sido en San Mamés y a medida de que se acerca el derribo... Me da mucha pena. Se respira fútbol. No sólo lo decimos nosotros. Los comentarios de rivales, de compañeros de la Selección, te abren los ojos a la suerte de jugar aquí cada quince días. San Mamés es el estadio de los estadios", declaraba Joseba Etxeberria en una reciente entrevista.

Los 'jefes'

25 presidentes han pasado por el palco de La Catedral desde que Alejandro de la Sota inaugurara el estadio: Ricardo de Irezabal, Ernesto Bourgeaud, José María Vilallonga, Manuel de la Sota, Manuel Castellanos, José María Olabarria, Luis Casajuana, Roberto de Arteche, José María Larrea, Enrique Guzmán, Javier Prado, Julio Eguskiza, Félix Oráa, José Antonio Egidazu, Jesús María Duñabeitia, Pedro Aurtenetxe, José Julián Lertxundi, José María Arrate, Javier Uria, Ignacio Ugartetxe, Fernando Lamikiz, Ana Urquijo, Fernando García Macua y Josu Urrutia, que será el último que se siente en el palco de San Mamés.

La despedida emotiva será el próximo 5 de junio, donde el Athletic se enfrentará a una selección de jugadores de Bizkaia dirigida por Txetxu Rojo e Iñaki Sáez. Aunque el templo bilbaíno también acogió un partido muy emotivo en 1998: El año del Centenario. José María Arrate no lo dudó y trajo para la ocasión a un rival de excepción. Brasil, vigente campeón del mundo, pisaba La Catedral un 31 de mayo de 1988. El encuentro acabó 1-1, y el brazalete de capitán lo portaba el hoy presidente, Josu Urrutia.

San Mamés, beti gurekin (Siempre con nosotros)

Personalmente, San Mamés es mi segunda casa. Un lugar mágico, de los que sientes que tienen algo especial en cuanto entras. Uno de los llamados 'lugares de poder', en el que su magia y su encanto te atrapan cada vez que escuchas el himno del Athletic instantes antes de que los equipos salten al césped. La sensación que tuve mi primer día en este templo es indescriptible.

Con apenas 6 años era consciente de todo lo que me rodeaba, de lo especial de ese lugar. Nada más entrar por la puerta tienes la sensación de que ha ocurrido algo importante ahí, que forma parte de la historia. ¡La historia del Athletic! Se respira fútbol por los cuatro costados. Los encargados de verificar tu entrada también son diferentes. La txapela roja que portan los 'txapelgorris' te advierte que no vas a entrar a un lugar cualquiera... ¡Si hasta el olor a puro es agradable en San Mamés!

Nunca pensé que iba a llegar este momento. Sinceramente, estoy seguro de que voy a llorar en cuanto vea a los operarios desmontar el arco y a las máquinas hacer escombros La Catedral. Es inevitable. Es el lugar donde se ha concentrado durante tanto tiempo alegría, tristeza, esperanza y lo más importante: sueños. Porque desde el primer momento que pones los pies en San Mamés sueñas con jugar ahí, defendiendo los colores del Athletic, tu equipo.

Lo he estado hablando con mi compañero de butaca, Iker Jairo, con el que siempre iba a San Mamés y coincidimos plénamente en las noches mágicas vividas en la grada: La remontada en 15 minutos a Osasuna con gol final de Julen Guerrero (de 0-3 a 4-3), el gol de Joseba Etxeberria ante el Real Zaragoza en la temporada 96/97 que daba la clasificación al Athletic para la Champions League, la semifinal de Copa del Rey ante el Sevilla que devolvía a los rojiblancos a una final 25 años después y cómo no, las victorias al Manchester United y al Sporting de Portugal, que permitían a los 'aldeanos' llegar a la final de la UEFA Europa League. Éste último partido fue, sin duda, el último partido mágico que albergó La Catedral.

Por ello, por todo lo que hemos vivido juntos, gracias San Mamés.