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sábado, 27 de enero de 2018

El árbitro policía, los Tupamaros y una noche de tarjetas rojas en La Boca

Alejandro Otero era un comisario uruguayo. Su tarea central fue combatir a la guerrilla. Hasta estuvo a cargo de la cárcel de Punta Carretas, de la que se escapó Mugica. Durante un partido entre Boca y Sporting Cristal por la Copa Libertadores, en la Bombonera, expulsó a 19 jugadores. Y el árbitro policía terminó preso



Por Ariel Bargach

Alejandro Otero era policía. Combatió a la guerrilla uruguaya desde la legalidad. Resistió el juego sucio que proponía la CIA y tuvo sus warholianos minutos de fama cuando, desde la jefatura de Inteligencia asestó duros golpes -así escribían los periodistas- a los tupamaros. Alejandro Otero era, además, un árbitro uruguayo por encima de la media. Cumplió en parte el camino del jugador frustrado: después de hacer inferiores en Rentistas, cuando tenía casi todo arreglado para jugar en Nacional, una rodilla quebrada le vetó la minigloria. Y entonces fue por vías paralelas. Primero, árbitro; después, entrenador. Tuvo su momento de puteadas unificadas en 1971, cuando expulsó a 19 jugadores en la porteñísima Bombonera.

Cuando Otero asumió que no podría ser estrella de fútbol ya había leído mucho a Víctor Hugo y a Fedor Dostoievski. Eso para alegrar a su madre. Para la sonrisa del padre tuvo la decisión de buscar una profesión, así que ingresó al Instituto Profesional de Policía. Hijo de un taxista gallego y de una docente, parte de su infancia la había pasado en Canelones. Su carrera en la institución es una aburrida sucesión de los pasos que deben darse. Otero los dio. Y entonces subió y subió. En junio de 1957, el ya oficial se casó. Después vendrían dos hijos que, entrado el 2018, no quieren hablar con periodistas. Y dos nietos.

Otero fue elegido para viajar a Buenos Aires a formarse en la División de Información Política Argentina (DIPA). El curso incluía materias como inteligencia, contra-inteligencia, tintas invisibles, sabotajes, contra-sabotajes, seguimientos y fotografía. Otero buscó meter la nariz en la lucha de los policías contra las organizaciones armadas de la izquierda y la derecha. De vuelta en Montevideo, a fines de los '50, recaló en la Dirección de Inteligencia, donde la infraestructura escaseaba.

Otero había elegido una forma de interrogatorios que muchos pares cuestionaban. "Los interrogábamos sobre un mismo hecho en mil formas distintas y eso los hacía contradecirse y cambiar lo que habían dicho anteriormente reconociendo el delito", contó alguna vez. Raúl Sendic, luego líder tupamaro, fue de los primeros en soportar el método Otero. Muchos años después, Sendic recordaría en una entrevista a "un oficial de flequillo" con esa particularidad.

Lo otro por lo que se recordaría a Otero ocurrió en una cancha de fútbol. El 17 de marzo de 1971, Boca recibió a Sporting Cristal de Perú en la Bombonera. Era el inicio de la rueda de revanchas. Los dos habían sido campeones en sus países, y la zona la completaban Rosario Central y Universitario de Deportes. El árbitro elegido fue Otero. Hubo 60 mil personas en la cancha. Un triunfo dejaba a Boca muy cerca del pase a la segunda ronda. Flotaba en el aire otro partido entre argentinos y peruanos: el de 1969, cuando la albirroja dejó afuera del Mundial 1970 al seleccionado nacional. Aunque esto era otra cosa.

A los 17 minutos, después de un inicio prometedor, el peruano Juan Orbegoso puso el 1-0. Boca dio vuelta el asunto en cinco minutos: primero Jorge Coch, a los 22, se hizo cargo de un rebote en el travesaño de un tiro de Norberto Madurga, y después Angel Rojas, el gran Rojitas, a los 25, puso su apellido en el último lugar de una interesante jugada colectiva. Con ese 2-1 se fueron al entretiempo. A la vuelta, Sporting salió a jugarse unos soles al empate. A los 24 se congelaron las tribunas bosteras: tiro de Alberto Gallardo, rebote en el arquero Rubén Sánchez, arremetida de Carlos González Pajuelo. Era 2-2. Hasta que llegó, siempre llega, el minuto 41. Dirigía, repasemos, el uruguayo Alejandro Otero.

Roberto Rogel cayó en el área buscando vender un penal que nadie compraría. Y apenas segundos después Rubén Suñé jugó al doctor y atendió a Quesada, el gesto justo para la gresca generalizada. Al amontonamiento todos contra todos le siguieron otras escenas: Suñé corrió a Alfredo Gallardo con el palo del banderín del corner, el peruano voló y su botín pegó en la cara del boquense, y el Chapa sangró. Eloy Campos cayó y ya en el piso recibió un patadón de Coch que lo dejó con el tabique roto y sin conocimiento. Fernando Mellán trató de defenderlo, pero Coch se las arregló también con él. Orlando de la Torre se acordó de su escuela primaria y se bancó a 2 o 3 boquenses juntos. Algo parecido hizo el arquero Sánchez, aunque parecía tener un especial gusto por González Pajuelo. Roberto Rogel y el técnico José María Silvero también jugaron al "veníveníapeleá". Los jueces de línea huyeron al vestuario. Otero, of course, decidió que Boca-Sporting no seguía.

El partido se volvió record: 19 jugadores expulsados. Casi todos. Se salvaron los dos arqueros, Sánchez y Luis Rubiños, y el defensor Julio Meléndez, justamente un peruano. El capítulo siguiente fue en la Comisaría 24. Regía una disposición del general Mario Fonseca –ex jefe de la Policía del dictador Juan Carlos Onganía- que ordenaba la detención de jugadores por violencia en las canchas. Y en el país de Roberto Levingston (le quedaba poquito en la presidencia) se obedecía. La mayoría quedó libre al mediodía del 18. Cargaban con una pena de 30 días de arresto, pero las gestiones de la embajada peruana en Buenos Aires permitieron una medida excepcional: se conmutaba la condena y todos salieron.

El árbitro, mientras tanto, se cambiaba en el vestuario. Ya había puteado a sus colegas por la cobardía del escape, y estaba por rezarle a la Virgen que siempre llevaba encima cuando entró un oficial vestido de civil:

-¿Quién es el árbitro?

-Soy yo.

-Usted es el culpable. Si cobraba el penal se evitaba todo esto.

-Pero si el jugador se cayó solo.

-Está detenido e incomunicado.

-Yo soy policía.

-Usted será policía en Uruguay. Acá es uno más y está detenido.

-Al menos déjeme ducharme.

Después de la ducha, Otero terminó preso.

En el centro exacto de esta historia, se cruzaron las dos profesiones de Otero. Agonizaban los ´60, cuando el entonces jefe de la Policía, Ventura Rodríguez, citó al comisario-árbitro para transmitirle la preocupación del gobierno por su exposición.

-A usted los tupamaros lo van a matar en cualquier cancha. Anda regalado, sin custodia, dentro de un campo, y le van a pegar un tiro en cualquier momento.

-Mire, jefe. Dentro de la cancha no tengo custodia, pero tampoco la tengo en mi vida diaria. Y le cuento que como policía gano $ 200 por mes, y haciendo de payaso en un estadio más de 300. Más lo que me pagan en dólares cuando dirijo en el exterior.  ¿Qué le parece que debo dejar?

De la cuestión no se habló nunca más, pero algunos meses después Otero recibió, de un taxista, el dato de que sí buscaban matarlo. Al tachero lo habían secuestrado y lo tuvieron en la puerta de la casa del policía toda la madrugada, pero Otero nunca llegó porque estaba en un operativo. Al amanecer, los tupas se fueron.

El paso de Otero por Inteligencia acumuló choques con sus pares. Otero no sólo resistía la ayuda de la CIA y los métodos perversos, sino que, además, prefería a su propia gente en los operativos, constataba y hacía informes del estado de salud de los detenidos antes de entregarlos a otra fuerza y discrepaba a menudo con sus superiores. Su mudanza era cantada, y para cuando lo trasladaron a la Escuela Nacional de Policía en Uruguay ya actuaba, además del MLN-Tupamaros, la OPR 33. Fue en 1970 y, según el poli-árbitro, el 100% de los guerrilleros estaba ya identificado.

Además, un informe del Departamento de Estado de EE UU señalaba que Otero "trataba en forma humanitaria" a los tupamaros, una conducta casi mal vista entre pares en la época.

En 1971, los colorados ganaron unas cuestionadas elecciones y José María Bordaberry llegó al gobierno, ante las quejas del Partido Nacional. Los tupamaros subieron la apuesta. Actuaba también, además de la OPR 33, FARO, otra flamante organización. En septiembre hubo una fuga masiva de presos del penal de Punta Carretas. Y otra vez llamaron a Otero, esta vez para nombrarlo director de Instituciones Penitenciarias. En abril de 1972 le tocó a Otero ser el burlado. Doce guerrilleros y diez presos comunes salieron de Punta Carretas. Uno de los fugados era José Mujica.

Un año después, el entonces ministro del Interior, coronel Daniel Bolentini, apareció sin aviso por la cárcel. En la entrada preguntó por el inspector Otero y nadie se atrevió a una respuesta. Cuando el silencio se hizo absurdo, un guardia fue machito:

-Está jugando al fútbol.

-¿Jugando al fútbol? ¿Dónde? ¿Con quiénes?

-Acá en el patio. Con los presos.

-¿Con los presos comunes o con los tupas? 

-Con los presos comunes, señor. Con los tupas juega al vóley.

En adelante se lo prohibieron, obvio.

Julio María Sanguinetti fue la salida uruguaya de la dictadura. Y Otero llegó a inspector general, el grado máximo del escalafón policial. El primer problema lo tuvo por su defensa del Penal de Punta Carretas, en cuyo predio podía concentrarse, pensaba, el policlínico, los institutos de formación, la guardería, los servicios sociales. El plan (triunfante, al cabo) era hacerlo centro comercial.

Pasaron muchos años hasta que la revista Mate Amargo, de innegables simpatías tupas, lo convocó para una entrevista. Era julio de 1998, y policía y ex guerrilleros se miraban con ese curioso respeto que se le tiene al ex enemigo leal. Eleuterio Fernández Huidobro, ex jefe del MLN, luego senador, luego ministro, contó entonces que tras la toma de la ciudad de Pando, en 1969, los detenidos fueron muy golpeados por la Policía e iban camino a ser ejecutados, hasta que cayeron en manos de Otero, que no sólo los hizo desatar y les dio un trato humano, sino que hasta elogió la calidad de la falsificación de las cédulas de identidad que llevaban. Era el poli bueno.

-Lo tuvimos en la mira para matarlo, pero había mucha gente y usted estaba con tu familia. No correspondía-, le dijo Otero.

-Nosotros también tuvimos chance de matarlo -le contestó Huidobro Fernández Huidobro-. Estaba solo, en una heladería, y nosotros éramos varios armados hasta los dientes. Pero si lo matábamos a usted podía venir uno peor, que nos torturara.

El escritor Mauricio Rosencof admitió que Otero los combatió "de un modo muy limpio". Raúl Sendic pedía cuidado a sus compañeros, porque "hay un oficial flaquito, de flequillo, que no grita ni se altera, pero sabe preguntar". El tipo al que le gustaba hacerse odiar, el que eligió dos profesiones para el insulto, intentó en el 2009 llegar a la Cámara de Diputados en una lista del Partido Nacional. No pudo. Y vio cómo muchos de aquellos guerrilleros, ahora canosos, llegaron al gobierno por medio de los votos.

Otero murió en agosto del 2013. Las notas en el paisito hablaron entonces de "el hombre que venció a los tupamaros". Y del tipo que echó a 19 jugadores en la Bombonera.

*Publicado originalmente en Tiempo Argentino

martes, 4 de abril de 2017

San Mamés exige justicia para Iñigo Cabacas

El recuerdo a Iñigo Cabacas, fallecido hace cinco años a causa de un pelotazo de la Ertzaintza, se ha hecho notar en el partido Athletic-Espanyol. Miles de aficionados mostraron cartulinas con mensajes reclamando justicia



Por Naiz

La grada de animación que lleva el nombre de Iñigo Cabacas ha repartido 10.000 cartulinas con la cara del joven aficionado fallecido tras recibir un pelotazo de la Ertzaintza en 2012.

Al cumplirse el minuto 28, miles de aficionados han levantado esos carteles para reclamar justicia para Iñigo Cabacas y apoyar a sus amigos y familiares.

Precisamente, este mes se cumplen cinco años de su muerte después de haber recibido el impacto de una pelota de goma lanzada por la Policía autonómica mientras se encontraba celebrando el pase del Athletic a las semifinales de la Europa League tras ganar al Schalke 04 en San Mamés.

Esta misma semana, se ha conocido que tres mandos de la Ertzaintza serán juzgados por el homicidio imprudente del joven.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Autoridades españolas prohíben "esteladas" en la final de la Copa del Rey

La bandera independentista catalana fue proscrita en el partido que disputarán el Barcelona y el Sevilla en Madrid


Las autoridades civiles y militares encargadas de organizar la final de la Copa del Rey de esta temporada anunciaron la prohibición de las banderas esteladas (que reivindican la independencia catalana).

La restricción operará en el partido que disputarán el Barcelona y el Sevilla en el estadio Vicente Calderón, de Madrid, este 22 de mayo, donde tampoco se podrán lucir símbolos políticos. La medida fue tomada como parte del dispositivo de seguridad y arguyendo la Ley del Deporte.

Ante el anuncio, los hinchas del "Barça" han planteado otras alternativas para expresarse, como acudir al estadio con esteladas azulgranas, camisetas con el símbolo independentista o pintas en la cara.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, señaló que no asistirá al juego porque la prohibición de las banderas independentistas en el estadio le parece una "grave vulneración del derecho de expresión".

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, también cuestionó la medida. "En los estadios deportivos debería prevalecer la libertad de expresión. Prohibir las esteladas no sólo es autoritario; es ridículo", afirmó en sus redes sociales.

martes, 26 de abril de 2016

La tragedia de Hillsborough fue un homicidio, no un accidente

Los fallos de la policía provocaron 96 víctimas en un partido en Inglaterra en 1989. El jurado exime a los aficionados del Liverpool




Por Pablo Guimón
El País

La muerte por aplastamiento de 96 personas el estadio de Hillsborough, hace ahora 27 años, no fue un accidente. Aquellos fans del Liverpool, con edades comprendidas entre los 10 y los 67 años, fueron víctimas de un homicidio imprudente, atribuible a la policía. Esa es la conclusión a la que ha llegado este mediodía el jurado, formado por seis mujeres y tres hombres, constituido hace dos años.

Familiares de las víctimas se abrazaban emocionados a las puertas del edificio de Warrington, en el norte de Inglaterra, donde los miembros del jurado se reunían desde marzo de 2014 y donde pasadas las 11 de la mañana ha comunicado su decisión. Unos y otros podrán, al fin, pasar la página del proceso judicial más largo de la historia legal británica. (Leer también Todo Liverpool se vuelca en homenaje a las víctimas de Hillsborough).

El jurado ha llegado a la conclusión de que los fallecidos fueron víctimas de homicidio, atribuible a la deficiente actuación policial, antes y durante el partido. También ha concluido que el comportamiento de los hinchas del Liverpool no causó ni contribuyó a la tragedia. Tras una campaña de 27 años por parte de los familiares de las víctimas, la memoria de la afición del Liverpool ha quedado limpia. Un canto espontáneo de You’ll never walk alone, el himno del equipo, acompañó a la salida del juzgado las lágrimas de los familiares.


La decisión supone el fin de un doloroso proceso. El 15 de abril de 1989, durante la semifinal de la Copa de Inglaterra entre el Liverpool y el Nottingham Forest, se escribió la página más trágica del fútbol inglés. Las semifinales, como las finales, se juegan en partido único en campo neutral, y aquella se celebró en el estadio de Hillsborough, en Sheffield. El partido duró solo seis minutos, pero la afición del Liverpool no lo olvidará nunca.

A pesar de que habían acudido muchos más aficionados reds, al Liverpool se le asignó la parte más pequeña del estadio. En las gradas centrales, detrás de una de las porterías, se amontonaba de pie el doble de público de lo permitido. Miles de aficionados presionaban en el exterior del estadio para entrar, y se tomó la decisión de permitir que accedieran, lo que agravó aún más la situación. La grada se convirtió en una trampa mortal.

Las rejas que separaban al público del césped impedían a la gente escapar. Los movimientos en la grada hacían pensar a la policía que se preparaba una invasión del campo, y pidieron refuerzos para controlar esa posible invasión. Hay que recordar que no estaba lejos el auge del fenómeno hooligan: sólo habían pasado cuatro años desde la tragedia de Heysel.

La situación era ya grave pero el partido empezó a su hora. La tensión creció con un tiro al palo en el minuto 4 en la portería opuesta. Poco después, la policía al fin se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y ordenó parar el partido y abrir las pequeñas puertas de acceso al terreno de juego. Unos escapaban hacia el campo, otros se encaramaban a la grada. Los heridos eran trasladados encima de anuncios que hacían las veces de camillas. El balance fue de 96 muertos y casi 800 heridos.

En diciembre de 2012 se ordenó una nueva investigación de los hechos, después de que el Tribunal Supremo londinense anulara los veredictos de muerte accidental dictados 21 años antes. Una investigación independiente había aportado nuevas pruebas que exoneraban de cualquier responsabilidad a los hinchas. (Ver Policía británica alteró pruebas de la tragedia de Hillsborough).

Hasta 58 personas perdieron a un padre o una madre en la tragedia. Algunos de ellos han acudido cada día a las sesiones del juicio. Las familias de las víctimas, a través de un comunicado, han declarado que las conclusiones del jurado “compensan completamente” la larga lucha por la justicia.

lunes, 9 de febrero de 2015

Egipto: 22 muertos en nuevo episodio de violencia en el fútbol

Un enfrentamiento entre hinchas y la Policía en las afueras de un estadio en El Cairo dejó al menos 22 víctimas mortales, a tres años de la tragedia de Port Said



Al menos 22 personas murieron en una batalla campal que se desató a las afueras de un estadio de El Cairo, reportaron medios egipcios e internacionales.

El incidente se produjo el domingo pasado en el marco del partido entre los clubes Zamalek y ENPPI, de la primera división egipcia, en el Estadio Defensa Aérea, en las afueras de El Cairo.

Se trata del más reciente episodio trágico de violencia en el fútbol egipcio. En febrero del 2012, en un partido en Port Said, graves incidentes dejaron un saldo de 74 muertos.

Versiones encontradas

Según funcionarios de seguridad, los choques iniciaron porque los hinchas de Zamalek intentaron ingresar al estadio sin tener entradas. Pero los hinchas de Zamalek indicaron en su página oficial en Facebook que la violencia se precipitó porque las autoridades sólo abrieron una puerta para el ingreso al escenario.

También acusaron a las autoridades de haber rodeado con alambres las puertas del club para impedir los accesos y de lanzar gases lacrimógenos, causando desmayos y síntomas de asfixia entre los aficionados.

Por su parte, el Ministerio del Interior egipcio explicó en un comunicado que los aficionados intentaron irrumpir por la fuerza en el estadio, supuestamente sin haber comprado las entradas para el encuentro, que estaban limitadas a unas diez mil personas. Ante esa situación, agregó, la policía tuvo que intervenir para evitar que esas personas "dañaran la propiedad pública".

Las autoridades también reportaron que los hinchas quemaron un vehículo oficial y los agentes respondieron para detener a los responsables del ataque.

El partido entre el Zamalek y el ENPPI, de la primera división de la liga, fue retrasado por los enfrentamientos, aunque finalmente se jugó y terminó en empate 1-1.

sábado, 25 de octubre de 2014

La gaseosa que censura

En Colombia, si ponés una bandera contra Postobón te echan del estadio. Algunos hinchas empezaron a cansarse de que el fútbol del país tenga un dueño. 


Por Revista Un Caño

El sábado, Deportivo Independiente de Medellín y Tolima jugaron un lindo partido en Colombia. Fue victoria 3-2 para la visita. Pero lo más interesante pasó en las tribunas. Un grupo de hinchas del DIM desplegó unas banderas en contra del principal patrocinador del fútbol colombiano y la Policía los amenazó con sacarlos del estadio Atanasio Girardot si no bajaban los trapos de inmediato. Parece que para los dueños del fútbol colombiano a la cancha se va a consumir y a gritar. Tener ideas críticas y expresarlas no está bien visto.

Estos hinchas del DIM, miembros de Antifa Medallo, una organización antifascista que milita en contra del fútbol-negocio, fueron a la cancha, como suelen hacerlo, para alentar a su equipo, uno de los más populares de Colombia. Durante el partido, desde la bandeja superior del estadio, exhibieron unas banderas que decían: “El fútbol es del pueblo.  No Más Liga Postobón”. Automáticamente, los trapos llamaron la atención de todos.

Policías y personal del estadio se acercaron para exigirles que los sacaran y los amenazaron con expulsarlos sino obedecían. Mientras, otros hinchas silbaban y les pedían que se fueran a los que querían censurarlos. “Finalmente tuvimos que guardar los trapos”, nos contó uno de los miembros de Antifa que prefirió no identificarse. Les dijeron que el pedido venía del jefe de seguridad del DIM y de directivos de la Dimayor (la División Mayor del fútbol profesional) entre ellos su presidente, Luis Bedoya. Al rato, agregaron, “el locutor del estadio dijo que si no se retiraba (la bandera) iba a traer sanciones para el equipo y la hinchada”.


Cuando terminó el partido, las fuerzas de seguridad les pidieron que no repitan la protesta en las próximas fechas. La gente de Antifa Medallo ya avisó que lo volverán a hacer. El eje de su reclamo es “en contra del fútbol moderno, el fútbol negocio en el que intentan convertir todos nuestros clubes tradicionales”. Reconocen que en la actualidad no se puede pretender que los equipos no se vinculen con el capital privado para financiarse, pero plantean que ese dinero debe ser utilizado para el “aprovechamiento deportivo” del club: mejorar las instalaciones de la institución, pagar salarios a tiempo, construir una sede, etcétera.

Sus insultos van contra las empresas que están utilizando a los clubes de fútbol para aumentar sus ganancias y que no dejan nada para las comunidades a las que esas instituciones representan. El caso del fútbol colombiano, donde la mayoría de los clubes son sociedades anónimas, es paradigmático. En el último tiempo, la Primera División se pobló de equipos fantasma, sin identidad, sin cancha y casi sin socios, montados por empresas privadas como herramientas de marketing: Aguilas Doradas, Fortaleza, Uniautónoma, Alianza Petrolera, Boyacá Chicó, Patriotas, La Equidad. Mientras muchos equipos históricos, tradicionales, como América, Unión Magdalena, Cúcuta, Deportivo Pereira, Quindío o Real Cartagena, por nombrar algunos, cayeron a Segunda.

Hoy, todo el negocio del fútbol profesional colombiano está en manos de su principal auspiciante, la empresa de bebidas no alcohólicas Postobón, la mayor de las veinte compañías que componen el grupo económico que lidera Carlos Ardila Lülle. Como destacan los muchachos de Antifa, Colombia es la única Liga del mundo donde un club de fútbol de Ardila Lülle (Atlético Nacional, vigente tricampeón), patrocinado por una empresa de Ardila Lülle (Postobón), gana una copa con el nombre de la empresa de Ardila Lülle (Liga Postobón), y todo se trasmite por el multimedio de Ardila Lülle (RCN TV y Radio).


El domino de Postobón es tan grande que el pedido de la gente de Antifa Medallo, de cortar con su monopolio, es apenas liberal. Ardila Lülle, uno de los mil hombres más ricos del mundo -742 según Forbes-, se metió en el fútbol colombiano en 2004 cuando compró el 75% de Atlético Nacional por 8 millones de dólares, según el diario El Tiempo. Pero fue recién hace cinco años cuando comenzó a montar el actual imperio futbolero. Entonces, la Dimayor, que tenía todo acordado con Coca-Cola, decidió aceptarlo como patrocinador oficial de Primera, Segunda y de la Copa Colombia. La propuesta del Grupo Ardila, casi 22 millones de dólares por cinco años de contrato, más que lo que había ofrecido el banco español BBVA y la gaseosa de EE. UU., se impuso, afirma el matutino La República, porque ofreció un adelanto inmediato de 11 millones de dólares. Los directivos no pudieron resistirse ante tanto billete verde junto.

De ahí en más, el Grupo Ardila construyó un monopolio cada vez más firme. En 2011, su multimedio, RCN, renovó por cinco años el contrato para transmitir el fútbol local en TV abierta. Ese mismo año, empezó a poner dinero en Alianza Petrolera, que ahora juega en Primera. Hoy, el grupo patrocina a Alianza y a cinco de los más grandes: Atlético Nacional, Millonarios, Santa Fe, Cali y, desde hace poco, a DIM.

Por todo esto, la gente de Antifa mostró esas banderas en la cancha. Su posición es clara: “Rechazamos este monopolio y las lógicas en las que está inmerso nuestro fútbol. Queremos un fútbol limpio, un fútbol popular, de la gente”. Ni Dimayor, ni la Policía, ni la Federación colombiana, ni Postobón hicieron comentario alguno sobre lo que pasó el sábado. Sería bueno que lo hagan. A ver cómo lo explican.

martes, 15 de abril de 2014

Todo Liverpool se vuelca en homenaje a las víctimas de Hillsborough


Por Helen Percival
AFP

Las campanas de las iglesias de Liverpool sonaron este martes por los 96 aficionados muertos de Hillsborough y el estadio de Anfield fue escenario de un emotivo homenaje en el 25 aniversario de la mayor tragedia del fútbol inglés.

Miles de personas se reunieron en el estadio del club para un oficio religioso en el que se leyeron los nombres de los aficionados que el 15 de abril de 1989 murieron asfixiados y aplastados en una tribuna del estadio de Hillsborough, en Sheffield.

A las 3:06 de la tarde se hizo un minuto de silencio que se respetó en toda la ciudad -el transporte público se detuvo-. A esa hora exacta se paró el partido de Hillsborough entre el Liverpool y el Nottingham Forest, a los seis minutos, cuando se hizo evidente que en la tribuna de los hinchas 'reds' algo no iba bien.

Cientos de bufandas enviadas por los clubes británicos adornaban las tribunas de Anfield. Steven Gerrard -cuyo primo fue la víctima más joven de la tragedia, con 10 años- , Luis Suárez y la plantilla actual, líder en la liga, compartió tribuna con la de entonces, los Alan Hansen, John Aldridge y el entrenador Kenny Dalglish.


También estaban las familias de las víctimas, que este año conmemoran la tragedia con un consuelo: tras 25 años de lucha, la policía y las autoridades que dijeron que los espectadores iban borrachos y no llevaban entrada, están siendo investigados por tratar de encubrir sus negligencias. (Ver "Policía británica alteró pruebas de la tragedia de Hillsborough")

"No tengo que explicarlo, todos ustedes saben por lo que hemos luchado y lo que hemos sufrido", dijo Margaret Aspinall, la presidenta del Grupo de apoyo a las familias de Hillsborough, que perdió a su hijo James.

Luchar por la liga

La conmemoración se da en un momento deportivo dulce para el Liverpool, que está líder y a unas pocas victorias de ganar la Premier League por primera vez en 24 años, casi tantos como Hillsborough.

"El estrés te da el coraje para luchar y eso es lo que vais a hacer para ganar esta liga", dijo Aspinall, la presidenta del Grupo de apoyo a las familias de Hillsborough.

"Todos ustedes han estados unidos durante estos 25 años para hacer justicia", dijo Brendan Rodgers, el técnico del equipo. "Eso es lo que me inspira a diario como entrenador de este equipo".

Solidaridad del Everton

Roberto Martínez, el técnico español que dirige al gran rival de la ciudad, el Everton, también intervino en el acto recordando la lucha de las familias. "No fue ni correcto ni justo" que las familias tuvieran que luchar "por restaurar el buen nombre de los seres queridos".

"En 1989 tenía sólo 15 años, era un niño loco por el fútbol, de una familia loca por el fútbol. Y nos enteramos de lo que había ocurrido en Hillsborough", recordó Martínez. "¿Cómo puede alguien no volver de un partido de fútbol? ¿Cómo puede morir alguien viendo el juego que adora? No es correcto ni justo", agregó.

El Everton erigirá en Goodison Park, su estadio, un monumento recordando a las víctimas, anunció el entrenador.

La ceremonia acabó con la canción "You'll never walk alone", el himno del Liverpool, cantada por Gerry Marsden, su compositor, y por todo el estadio.

lunes, 31 de marzo de 2014

Bufandas de todo el mundo para homenajear a las víctimas de Hillsborough

Liverpool convocó el apoyo de todos los aficionados en el 25º aniversario de la tragedia donde murieron 96 de sus hinchas, que recibirán tributo el 15 de abril.


Por Javier Trullols

El Liverpool está pidiendo a los aficionados al fútbol de todo el mundo que les envíen bufandas de sus equipos para mostrar su apoyo al 25º aniversario del desastre de Hillsborough, que se recordará con un servicio conmemorativo en Anfield el 15 de abril.

En ese acto se recordará a los 96 aficionados que trágicamente fallecieron en la semifinal de la FA Cup contra el Nottingham Forest en Sheffield en 1989. (Ver: "Policía británica alteró pruebas de la tragedia de Hillsborough")

Fuentes del club indican que Kenny Dalglish, manager del Liverpool en el momento del desastre, ha contactado con los 92 clubes de la Liga inglesa para pedirles que donen una bufanda, que se utilizarán para formar un número 96 en el terreno de juego.

“Hasta el 8 de abril el Liverpool aceptará cualquier bufanda de cualquier club y de cualquier deporte. Pedimos a aquellos que envíen una bufanda que escriban un mensaje a las familias de Hillsborough, como otra manera de apoyarles en el 25º aniversario de la tragedia”, señala el comunicado del club.

Todos los interesados deben enviarla a la siguiente dirección: Hillsborough Scarves, 20 Chapel Street, Liverpool, L3 9AG.

Los futbolistas del primer equipo del Liverpool, asimismo, portarán unos parches conmemorativos en las camisetas con las que jugarán ante el Manchester City el 13 de abril. Un pequeño gesto, complementado por otros como el del capitán Steven Gerrard, que ha donado 96.000 libras a los familiares de los damnificados en Hillsborough.

viernes, 10 de enero de 2014

Entendiendo Hamburgo: St. Pauli FC y un cepillo de baño

Los rasgos de identidad cultural que han hecho posible la fuerte reacción en torno a la defensa del centro social Rote Flora.



Por Lara Hernández
Rebelion.org

El pasado 21 de diciembre aproximadamente 8.000 personas salieron a la calle en una manifestación convocada bajo tres lemas: contra la inminente venta del inmueble que durante más de 24 años ha okupado el mítico Centro Social Rote Flora; contra el desalojo sin previo aviso de varias familias de las llamadas “Esso-Häuser”, viviendas pertenecientes a la empresa petrolera estadounidense Esso; y contra el trato que la Unión Europea está dando a los 5.700 refugiados expulsados de Italia en Marzo del 2013 ahora dispersos en varios países de centro Europa. En Hamburgo viven varios de ellos acogidos por las vecinas y vecinos en la parroquia del barrio de Sankt Pauli, agrupados bajo el nombre de Lampedusa-Gruppe.

Apenas comenzada la marcha, y según fuentes de la organización, la policía bloqueó su recorrido generando una situación de enfado generalizado ante la retención inmediata de una manifestación que había sido legalizada. A raíz de ahí surgieron los disturbios. El resultado: más de 500 manifestantes y 120 policías heridos.

El segundo hecho nos lleva al 28 de diciembre: la policía afirma que varias personas enmascaradas atacaron la comisaría situada en el famoso barrio de Sankt Pauli. La versión policial dice que entre 30 y 40 personas lanzaron piedras y botellas directamente contra las/os agentes que salían de la comisaría. Resultado: un policía herido de gravedad. El equipo de abogados del Rote Flora así como muchas voces de la izquierda mediática del país dudan sobre esta narración de los hechos. Varios indicios muestran que ni estaba previamente planeado ni necesariamente tiene conexión con la manifestación del 21 pues no es la primera vez que se produce un ataque a la famosa comisaria de David situada en pleno corazón de uno de los barrios rojos más famosos de Europa.


¿Pero qué es lo que está pasando en Hamburgo realmente? Hamburgo es la segunda ciudad más poblada de Alemania después de Berlín pero a diferencia de ésta – situada en el lado occidental del telón acero y con una escasa tradición de okupación– su hermana mayor Hamburgo cuenta con una elevada tradición de Casas proyecto (Hausprojekt ) y centros sociales.

La ciudad de Hamburgo es además uno de los 16 estados federados alemanes por lo que las funciones del alcalde de la ciudad se ajustan más a las de un ministro-presidente que a la de un alcalde convencional. En Hamburgo, el gobierno alemán, como un gobierno estatal, es responsable de la educación pública, de las instituciones penitenciarias y de la seguridad pública. Actualmente gobernada por el SPD, Hamburgo es una de las ciudades más sólidas económicamente de Alemania, es el segundo puerto europeo y tiene una de las rentas per capita más altas del país. Pero en la ciudad todavía se sienten con fuerza diferencias y desigualdades sociales entre una clase alta y una clase media desplazada que todavía hoy paga los platos rotos de una injusta “reunificación” oriente-occidente.

Hasta el momento, lo que más ha aparecido en prensa ha tenido que ver con el desalojo del CSO Rote Flora, del que ya mucho se ha escrito. Sin lugar a dudas el Rote Flora ocupa una pieza importante en todo este puzzle, en la medida en que desencadena todo lo ocurrido y además, lamentablemente, se cierra. El desalojo del Rote Flora lleva siendo desde hace años la crónica de una muerte anunciada: anunciada no sólo judicialmente sino también por las lógicas de mercantilización de espacios en los centros de las ciudades europeas, la conocida como gentrificación, tan acusada en las ciudades alemanas y que hace que espacios de encuentro ciudadano como éste no puedan darse.

Pero más allá de repetir las mismas cosas, vamos a poner por un momento el foco de atención sobre lo ocurrido el 28 de diciembre en Sankt Pauli.

Para comprender las dimensiones del Gefahrengebiet (literalmente, zona de peligro o excepción) tenemos que dejar sentado desde el principio que lo que pasó el 28 de diciembre ha sido instrumentalizado por la policía para legitimar el estado de excepción habilitado posteriormente en tres barrios de la ciudad.

El barrio de Sankt Pauli, en donde ocurrió el ataque a la comisaría, es conocido por su tradición reivindicativa íntimamente ligada al fútbol. Este barrio es conocido por su equipo de fútbol que juega actualmente en la segunda división alemana. Una de las peculiaridades del club, es que sus jugadores salen al terreno de juego mientras suena la canción Hells Bells de AC/DC. En los años 80, el St. Pauli se convirtió en el primer equipo en Alemania en prohibir oficialmente los símbolos fascistas y las actividades nacionalistas, en una época en que el fascismo estaba muy presente en las hinchadas ultras de fútbol.

El fútbol tiene una especial importancia en Alemania: tras la segunda guerra mundial se convirtió en uno de los símbolos de la normalización de lo cotidiano y aquí, como en otros países, es usado estratégicamente para crear un sentimiento nacional fuerte (que incluso incita a la violencia: en alemán la pelota no se “roba”, se “conquista”). Tiene una relevancia tal que hasta Merkel no se quiso perder el partido de la Eurocopa de Alemania-Grecia, comentado por los medios alemanes no por su relevancia deportiva precisamente, sino anclado evidentemente en otros factores.

Pues bien, en 1981 el equipo de St. Pauli tenía una asistencia media de sólo 1.600 espectadores por partido: antes de finales de los años 90 ese promedio aumentó a 20.000 espectadores por partido. No es casualidad además, que las instalaciones del equipo estén situadas en el centro cultural y político de la ciudad, en la Reeperbahn conocida como die sündige Meile (la milla del pecado). Esta junto con la calle “Große Freiheit” (Gran Libertad) son conocidas por ser uno de los barrios rojos más importantes de Europa en el que el ejercicio de la prostitución es legal en determinadas franjas horarias. Merece la pena mencionar además que la calle “Gran Libertad” recibe su nombre porque era el único lugar en que se le permitía a los católicos practicar su fe, cuando este distrito aún no pertenecía a Hamburgo.

Probablemente no seré yo la única a la que le viene a la cabeza el ejemplo del barrio madrileño de Vallekas – entre otros - cuando releemos la historia de este barrio alemán. En lugares como estos, la izquierda se construye alrededor de un sentimiento de pertenencia a un lugar. La identidad política se construye en torno a una identidad cultural. Sankt Pauli es un ejemplo más. Lo que está pasando en Hamburgo ahora no es más que la punta del iceberg de un movimiento comandado desde arriba que sólo busca eliminar mediante la criminalización de la protesta social y un pánico generado artificialmente, los lugares de resistencia activa frente al Gobierno de Merkel. Lugares con larga tradición en Hamburgo pero totalmente invisibilizados por los grandes medios de comunicación. Se vende miedo a cambio de seguridad, supuesta “protección” a cambio de suprimir el debate político. Se vende una Alemania "motor de Europa” con paz social a cambio de una represión casi militarista. Y es que más allá de debates sobre qué lado debe asumir responsabilidades, lo que está en peligro aquí es la libertad de reunión y la libertad de expresión que se atreva a poner en cuestión el régimen.

En palabras de un portavoz de la Rote Flora:

"Nosotros vemos en el hecho de que hayan puesto este “área de peligro” una continuación del aumento exponencial de esta línea política que comenzó el día 21 de diciembre con la suspensión del derecho a la libertad de reunión. […] Para empezar tenemos que decir que la manifestación del 21 de diciembre estaba legalizada con un recorrido que podía dificultar la propia manifestación y que inmediatamente después de que la manifestación se pusiera en marcha fue parada por la policía. La policía aseguró que fue por el lanzamiento de botellas y piedras. Actualmente está suficientemente demostrado mediante grabaciones de vídeos que no fue así y que en ese sentido se puede demostrar que no hubo motivo para que la policía actuara de ese modo. Ya he dicho claramente que hubo un debate y una ira generalizada porque el derecho a reunión había sido suspendido. Acerca del ataque a la comisaría de David el día 28 de diciembre hay actualmente dudas considerables acerca de la versión policial sobre el hecho de que en algún momento haya habido un ataque organizado tal y como reza la versión oficial de la policía. Hamburgo ha establecido tres zonas de peligro en la ciudad. Esto es es una demostración de poder. Este delimitación de las zonas de peligro es intentar quitar el foco de atención del debate político. Yo creo que esto va de un conflicto político, que trata sobre cómo la policía debe resolver los conflictos mediante su poder y ley. [...] La gente de la Flora estamos y estábamos preparados para un debate de contenido pero tuvimos la experiencia de haber sido confrontados por la policía con gases lacrimógenos, lanzaderas de agua y porras".

Mientras, en la jornada de ayer varias personas salieron de nuevo a las calles desafiando la limitación del Gefahrengebiet, pero protegidos tras el nuevo “escudo de armas”: un cepillo de baño. El cepillo de baño se ha convertido en un personaje viral (#Klobürste), símbolo de la desobediencia civil en Hamburgo, después de que el noticiero de la noche del martes mostró un video en el que un agente de la policía de Hamburgo en uno de los controles, ahora habituales y cotidianos, confisca precisamente este utensilio a un manifestante.

lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Y la violencia de los dirigentes?

Por Alejandro Pino Calad

Eduardo Pimentel, a la vez que amenazó periodistas, declaró su apoyo a Álvaro Uribe.

Estamos en un momento histórico: por primera vez toda la sociedad colombiana, incluyendo a los propios hinchas, está pensando en una lucha de frente contra la violencia de las barras bravas del fútbol. Lamentablemente, hay dirigentes con gestos que parecen no entender que esto es de todos, no sólo del barrista y la Policía.

El problema de los barras es social, nace en los hogares sin oportunidades, en una cultura pulida en la moral de la violencia partidista en la que el otro es mi enemigo, y en la herencia del narcotráfico en la que todo vale y se necesita ganarse el respeto al costo que sea, incluso al de la vida ajena o propia; pero creer que no tiene que ver con el fútbol es tan naíf como creer que el fútbol no es un negocio o una herramienta política.

El barrista, sea delincuente o no, es alguien que encuentra su razón de vida en el equipo y su comportamiento tribal (violento) se explica en la reafirmación de su identidad a partir de la negación de los que son diferentes. Así se han comportado desde las pandillas adolescentes hasta las masas nazis: mi yo depende de la supremacía sobre el otro y eso es sólo el reflejo de un grupo social profundamente carcomida, sin educación y sin un proyecto común como sociedad. Y si el punto de encuentro de estos jóvenes es el fútbol, pues el fútbol podría ser el primer paso para la solución.

Pero ojo, la solución no es cancelar torneos ni que Millos se vista de verde y Nacional de azul… ¡Menos culiprontismo y más trabajo social! Si se respaldaran programas con barras, si se trabajara en los barrios, si existieran oportunidades… pero sólo show: claro, vienen elecciones y como el fútbol da pantalla y la pantalla da votos, todos los que están en el poder se interesan por el tema. Bueno, todos, menos algunos dirigentes del fútbol a los que poco les interesan las elecciones y parece que menos el discurso de paz.

Las amenazas de Pimentel

Eduardo Pimentel, polémico como jugador y polémico ahora como dirigente, no da precisamente el mejor de los ejemplos cuando amenaza desde su cuenta de Twitter a periodistas. Todo comenzó muy directo, como casi siempre con Pimentel (porque es directísimo cuando el tema lo afecta), y hace doce días escribió que iba a demandar a un periodista de El Espectador: “Ahora comienzo demanda penal contra Espectador y periodista Valverde, por ejercer el sicariato periodístico malintencionado, de a uno atiendo” (sic), dijo haciendo referencia a Juan David Laverde (como quien dice, la demanda comenzó mal), quien había publicado esta investigación en el diario bogotano sobre un proceso que adelanta la Fiscalía General de la Nación sobre un posible lavado de activos en Boyacá Chicó.

Según el reporte de Laverde, Pimentel habría incurrido en irregularidades en la transferencia de Marco Pérez y en los manejos financieros del club entre 2005 y 2007, pero, además, recuerda que en este momento el dirigente y su club son protagonistas del ‘Caso Yhonny Ramírez’, una novela en la que la dirigencia del fútbol colombiano no puede permitir que el futbolista de Millonarios gane por ningún motivo.

Por supuesto, Pimentel está en todo su derecho de demandar a Laverde (para él, Valverde) si siente que se está afectando su honra y su buen nombre, está en la Constitución (esa que le encanta saltarse con sus leoninas formas de contratación a sus futbolistas), pero ahí es cuando el exfutbolista se empieza a convertir en un promotor de violencia: después de anunciar las acciones legales amenaza: “Periodistas Hoyos, Valverde, Samper, y otros quedan notificados “que si los veo les doy en la cara Maricas, para que aprendan a respetar” (sic). Ya sabemos quién es “Valverde”, “Samper” se refiere a Daniel Samper Ospina, columnista de Semana y crítico del dirigente, y “Hoyos” es José Fernando Hoyos, editor de informes especiales de la misma revista que ha publicado varios artículos sobre el ‘Caso Yhonny Ramírez’

Lo peor es que esta invitación a la violencia absurda y descarada (porque insisto, una cosa es que demande, está en todo su derecho, y otra que amenace con agresiones) llegó justo después del asesinato de Edison Alberto Molina, periodista de Puerto Berrío, Antioquia, quien había denunciado la corrupción del gobierno local lo que condujo a amenazas en su contra y terminó con él tiroteado a la salida de Puerto Berrío Stereo.

¿No es una invitación a la violencia el que uno de los dirigentes del fútbol colombiano salga a amenazar públicamente a periodistas que lo han criticado o investigado? Lo más absurdo es que la Dimayor, la misma que lo multó con $23 millones por decir que los árbitros en Colombia tenían padrino, con lo que se afectaba “la imagen del fútbol colombiano” según la sanción, no ha dicho ni pio. ¿No es peor para la imagen del negocio de Bedoya, Jesurún y compañía que uno de los que se sienta con ellos en las asambleas de clubes diga que le va a dar en la jeta a los periodistas?

No hay mayor muestra de inmadurez que no saber recibir críticas y no existe mejor prueba de falta de cultura que tener que recurrir al matoneo para defenderse. ¿Argumentación? Difícil cuando el personaje en cuestión cree que subiendo el volumen es que se ganan las discusiones.

Esto no es nuevo, por supuesto, y no es exclusivo del fútbol, pero en últimas estos señores, todos tan ricos, todos con hijos estudiando en universidades carísimas, todos con el título de ‘Presidente’ o ‘Don’ según el interlocutor, son una muestra más, una importantísima por cierto, de las debilidades de nuestra sociedad y de que el tema de la violencia sí tiene que ver con el fútbol.

Otro botón: José Fernando Salazar

Para la muestra está otro botón: José Fernando Salazar, presidente de Itagüí, el mismo que trató a los futbolistas de “prostitutas” en la famosa asamblea en la que todos los dirigentes se fueron en contra del presidente de Millonarios por haber contratado a Yhonny Ramírez y lo señalaron de “traidor”, explotó en su cuenta de Twitter tras un mal arbitraje de Juan Pontón en el Itagüí-Millonarios del domingo.

El arbitraje fue malo, es cierto, pero lo fue para los dos y Salazar sólo vio las fallas en su contra señalando que el árbitro “favorece al mismo como sucediera en clásico capitalino”. Esto es declarar que el juez pitó a favor de Millos y, por supuesto, miles de personas (la gran mayoría hinchas del azul) le empezaron a reclamar que fuera ecuánime. El problema empezó porque muchos seguidores embajadores señalaron que Salazar les había gritado “asesinos” a los aficionados visitantes presentes en Ditaires.

Acá voy a hacer una pausa: Salazar, quien jugara en Millonarios, es explosivo y a la vez su cuenta de Twitter está cargada de mensajes de la Biblia y citas de Paulo Coelho y Walter Risso. Esa curiosa dicotomía me ha llevado a parodiar su cuenta en Blu Radio con un espacio que llamo “El Hermano José Fernando” que sé que el tipo se goza… es un presidente eficiente que ha hecho una labor titánica con Itagüí y la comunidad de esta población del Valle del Aburrá, y si uno mira su equipo siempre ha estado peleando y por eso hoy está en Copa Sudamericana. De veras quiero creer que Salazar no le gritó “ahí están los asesinos de Bogotá” a una tribuna visitante, no es digno de un presidente de club y, hasta el momento, las pruebas son las declaraciones de hinchas rivales, lo que las compromete.

Pero al “Hermano José Fernando” se le saltó el “Fercho” y, tras ser cuestionado por la periodista Giselle Aparicio sobre el hecho, le envió un mensaje claro de amenaza: “Habrá que mostrarle a Gabriel Reyes como esta honorable periodista propicia paz desde su cuenta”. Por si no lo ubican, Reyes es el presidente de RCN, la empresa en la que trabaja Aparicio, y lo que hizo Salazar fue intimidarla con sus patrones por interrogarlo. Mejor dicho, la amenazó.

La historia de Salazar, si se mira bien, es muy similar a la de Pimentel: exfutbolistas que se han dado la pela de crear equipos y tratar de cautivar hinchadas y que lo han hecho con mucho éxito. Son unos titanes en su tarea y hay que aplaudirlos por las cosas buenas que han hecho, pero eso no les da derecho de amenazar a quienes les critican las malas decisiones o los cuestionan sobre ellas. Tanto Pimentel como Salazar pueden pasar al plano legal si sienten que algún periodista los difama, ese es el deber ser, pero tomar la pose del matoneo no sólo los hace quedar mal a ellos, sino a toda la dirigencia del fútbol colombiano.

Eso, señores, es generar violencia desde arriba. Lo lamentable es que no es la primera vez (ya una cabeza que criticaba rodó por presión dirigencial en un programa radial de la mañana), que seguramente no será la última y que ya se está volviendo un hábito de los dirigentes de nuestro fútbol que, cuando tienen una piedra en el zapato y no tienen cómo quitársela, hacen sentir el poder comercial y político que ha adquirido la Federación en los últimos años.

Le pasó al legendario Klim en El Tiempo cuando Alfonso López pidió su cabeza, no le va a pasar a uno que no es nadie…  en fin, yo sólo digo: #NoNosCallarán, el fútbol y sus dirigentes, por más poder que tengan con la primera clasificación al Mundial desde 1998, no pueden estar por encima de las leyes.

Tomado de Golcaracol.com

martes, 11 de junio de 2013

Maldita Policía

De un balazo en el pecho, la Policía Bonaerense asesinó a un hincha de Lanús que estaba intentando separar una pelea entre barras y uniformados. Así, el fútbol se muere.


Por Gustavo Grabia 
ggrabia.@ole.com.ar

Ir a la cancha y perder la vida. Que te mate el que te tiene que cuidar. Que todo empiece por una discusión sin sentido y termine con un itakazo disparado desde 60 centímetros, que te abre el pecho de par en par. Que salvo ese partido, piadosamente suspendido en el entretiempo, la fecha se siga jugando como si nada hubiese ocurrido. El fútbol argentino tocó fondo hace tiempo, pero todos miran para otro lado. Los que manejan el negocio, los dirigentes, el gobierno, los organismos de seguridad y los propios hinchas hablarán un par de días del tema y el fin de semana se olvidarán, y la tapa será el título de Newell’s o River, el descenso de Independiente o lo que usted quiera imaginar. Hasta que otra muerte nos enlute otra vez. Ayer, la víctima fue Daniel Santiago Jerez, 42 años, hombre prominente de la Subcomisión del Hincha de Lanús y nexo de ésta con la barra brava. Allí se lo conocía como el Zurdo. Alguna vez estuvo en picantes peleas de la popular. Ayer fue a separar el lío entre La 14 y la Policía, que estaba estallando en la calle. Y recibió un balazo de goma a distancia fatal. Hoy su familia lo llora. El fútbol también, hasta mañana, cuando lo vuelva a olvidar.

La sensación de que la tarde iba a ser complicada empezó antes del comienzo del partido. Lanús llegaba a La Plata con la chance de ser puntero y la barra dijo presente con más de 300 miembros, que viajaron desde Arias y Guidi en seis micros. Pero a unas cuadras del Unico, la Bonaerense los hizo bajar a todos. Se respiraba un ambiente tenso, como buscando algún tipo de respuesta de los violentos para justificar la represión. Pero la barra de Lanús mantuvo la calma. 200 metros antes del ingreso, la Policía dividió en dos grupos a La 14. A diferencia de lo que se intentó instalar desde La Plata, todos tenían su entrada en regla. El primero ingresó. El segundo lo hizo cinco minutos después con las banderas, pero a la primera línea de 20 miembros, que siempre entra última, la retuvieron. Y de a poco, la Infantería y los efectivos de la motorizada comenzaron a rodearlos. Nadie entendía muy bien qué pasaba. Algunos intentaron darle un tinte político. Es más, se especuló con una interna porque la barra de Lanús, decían, era kirchnerista. Ese dato es muy viejo: La 14 juega ahora para Nicolás Russo, candidato a intendente por el PJ disidente que sigue a Sergio Massa. Es más, el Zurdo Jerez mueve gente del sindicato de Camioneros a favor del PJ.

Así las cosas, Diego Fanfi Goncebatte, líder de la barra, pidió calma a los suyos e intentó mediar hablando con el jefe de la Distrital La Plata, el comisario Domsky. Como respuesta recibió un palazo en la cabeza de un efectivo que se movilizaba en moto. Fue el comienzo del fin. En el piso, se acercaron más policías para reprimirlo y la primera línea de la barra fue en su ayuda. Piedras de un lado, balazos de goma del otro, todo era un pandemonium. El grupo que estaba adentro quiso salir a ver qué pasaba. El Zurdo Jerez los lideraba. Pero según testigos directos, su actitud era de las más pacíficas. Los policías que estaban en la rampa de ingreso empezaron a reprimirlos y el Zurdo intentó parar todo. No tuvo chance: uno de los tres efectivos que lideraron la represión dentro del Unico, le disparó directamente al pecho. Y eso queda clarísimo en los videos que la Aprevide entregó a la Justicia para esclarecer el crimen. Y aunque la ambulancia llegó rápido, el Zurdo falleció en viaje al hospital de Gonnet.

Apenas llegó la información al Unico, todos temieron por una revuelta Granate. Pero la barra decidió, sensata y afortunadamente, que la protesta sería en paz: les pidieron a todos los hinchas que los acompañaran en la retirada. De hecho, sólo hubo un detenido y fue por lo que pasó antes y afuera del estadio: se trataba del Tongas, el número tres de la barra, que recuperó su libertad dos horas después porque, como todo Lanús, había sido damnificado.

Cuando el dato de lo ocurrido llegó al vestuario, el partido se suspendió. Una hora después, el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, tiraba por la borda el intento policial de instalar una interna de la barra y confirmaba que uno de sus subordinados había sido el autor del crimen y puso a disposición de la fiscal, Ana Medina, los videos del hecho. Ahí se ordenó la detención de tres uniformados: los capitanes Roberto Lezcano y Víctor Bacuco, y el teniente primero Jorge López. Uno de ellos fue quien disparó. Al cierre de esta edición, estaban a punto de ser capturados. En tanto, la familia de Jerez hacía los trámites para velar al Zurdo. Que fue a la cancha a ver un partido, y terminó asesinado.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Los hinchas de Egipto y el sueño de la revolución del fútbol

"Dedico este triunfo a los mártires de la revolución egipcia”, afirmó Hussam Al Badri, el técnico del Al Ahly. El sábado pasado, su equipo echó por tierra los pronósticos y se consagró campeón de la Champions Legue africana, el máximo torneo continental de clubes del contienente. No importaba ya la falta de competencia en Egipto durante 9 meses. Ni el empate en el primer partido, que ponía a su rival, el Esperance de Túnez, como favorito para llevarse la copa. El Al Ahly se impuso por 2 a 1 como visitante y dedicó el triunfo a sus hinchas. "Queríamos este trofeo para ofrecerlo a las familias y a las almas de los mártires de Port Said”, dijo la estrella del equipo, Abdallah el Saied.

Si en algún lugar del mundo alguna vez alguien pudiese hacer una revolución en el fútbol, Egipto es hoy el lugar donde ese proceso es posible. Tras la tragedia de Port Said, donde murieron 74 personas, los hinchas organizados, liderados por los fanáticos del Al Ahly, han iniciado una batalla contra la Asociación Egipcia, los dirigentes deportivos, los dirigentes políticos, la policía e incluso la justicia, que entre otras cosas ha impedido la reanudación de la liga.

Aquella masacre de Port Said, ocurrida el 1º de febrero pasado, estuvo atravesada por la lógica política del país africano. En las revueltas que habían derrocado al presidente Hosni Mubarak a comienzos de 2011, los hinchas de los dos equipos más importantes del país tuvieron una activa participación, pero en distintos bandos. Mientras que los fanáticos del Al Ahly pusieron el cuerpo para enfrentar a las fuerzas de seguridad y derrocar al presidente, los hinchas del Al Masry se alinearon en defensa del primer mandatario.

Port Said fue una consecuencia de aquellos enfrentamientos previos en las calles. Hinchas del Al Masry invadieron el campo tras el final de un partido y atacaron directamente a los jugadores y fanáticos del Al Ahly. Las puertas del estadio estaban cerradas y la policía no intervino. Murieron 74 personas y más de 1.000 resultaron heridas.

Por aquella tragedia fue disuelta la junta directiva de la Asociación. El gobernador de Port Said y el jefe de la policía local abandonaron sus cargos. Desde entonces la liga está suspendida. La Asociación intentó la reanudación en septiembre primero y en octubre después, siempre con resultados fallidos. Pese a la falta de encuentros domésticos oficiales, los hinchas organizados se han mantenido activos y han logrado influir sobre los dirigentes deportivos, la política y la justicia del país.

La búsqueda de castigo para los responsables de la masacre ha sido el objetivo principal de las movilizaciones y los fanáticos no están dispuestos a permitir el reinicio de la competencia oficial hasta no ver a los responsables tras las rejas. Por ahora lo han logrado. Setenta y cuatro personas, entre ellas nueve agentes de seguridad, están entre los acusados de un proceso que no carga con ninguna sentencia.

Como bien relata el excelente blog "The Turbulent World of Middle East Soccer", el nuevo presidente del país, Mohamed Morsi, ha trabajado por la reanudación de la liga, ya que ve en el fútbol la posibilidad de demostrar que en Egipto poco a poco la situación vuelve a la normalidad tras la caída de Mubarak. Los dirigentes deportivos han empujado para que vuelva a correr el balón, pero el Ministerio del Interior ha exigido a los clubes mejoras en infraestructura, como la colocación de cámaras de seguridad y puertas electrónicas en los estadios. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, no apoyan el reinicio de la competencia por temor a nuevos incidentes. En pocos días se reanudarán los torneos de las ligas menores.

La policía y el ejército juegan un papel importante en el conflicto. Estos grupos funcionaron como una suerte de poder autónomo en los últimos 50 años. Actualmente, las fuerzas de seguridad son vistas por los fanáticos de fútbol y por buena parte de la sociedad egipcia como una institución con usos y costumbres del antiguo régimen, poco afectivas a las normas democráticas. El presidente Morsi relevó recientemente a los altos mandos de las fuerzas, pero no ha avanzado en una reforma integral de la policía.

Mientras tanto, los hinchas están en la calle, como lo hicieron en la caída de Mubarak. Fanáticos del Al Ahly marcharon a la sede de la federación en varias ocasiones e incluso se presentaron frente al palacio presidencial para reclamar por justicia para los 74 hinchas fallecidos. También participaron activamente de una manifestación contra la absolución de los 24 acusados por la llamada “Batalla de los Camellos”, un enfrentamiento previo a la caída de Mubarak que terminó con 11 manifestantes fallecidos, entre ellos varios fanáticos.

Los hinchas organizados del Al Ahly, que se unen bajo el título de “Ahlawy”, también se manifestaron frente a la sede del club y frente a algunos medios de comunicación por las falsas informaciones que se brindan sobre ellos. Sus reclamos obligaron al dirigente egipcio Hani Abu-Reida, miembro del comité ejecutivo de la FIFA, a abandonar su candidatura a presidente de la Asociación. Abu-Reida era acusado por los fanáticos por su filiación al Partido Nacional Democrático, liderado por Mubarak, y por operar para que el Al Masry no sea castigado tras los sucesos de Port Said. El presidente del Al Ahly, Hassan Hamdi, tiene prohibido salir del país y está bajo investigación por corrupción tras las protestas de los hinchas. La justicia también anunció que se investigarán las irregularidades financieras en la organización de la Copa de África 2006, que se disputó en Egipto.

Así las cosas, la reanudación de la liga se ha vuelto una fuerte disputa de poder entre hinchas, dirigentes deportivos, dirigentes políticos y las fuerzas de seguridad. El Ministerio de Deportes fue el centro de manifestaciones de hinchas y futbolistas a favor y en contra de la suspensión. En octubre pasado, en la previa del partido entre Sunshine Stars de Nigeria y el Al Ahly, por la semifinales de la Champions africana, un grupo de jugadores profesionales bloquearon la entrada al hotel del equipo nigeriano para reclamar por la vuelta de la competencia oficial. Hinchas del Al Ahly despejaron el camino por la fuerza.

Tras ganar la serie ante el Sunshine Stars, el Al Ahly jugó el primer partido de la final en una cancha militar, cerca de Alejandría, por razones de seguridad. El empate 1 a 1 parecía alejar las chances de victoria. El pasado sábado, poco antes de la revancha en Túnez, 51 niños egipcios murieron cuando su camión escolar fue embestido por un tren. El luto se mezcló con la alegría tras la victoria por 2 a 1. Un hincha del Al Ahly explicó en Twitter la sensación de muchos: "Cuando tengamos nuestra revancha por la muerte de mis 74 hermanos que murieron por #Ahly, solo entonces celebraré este victoria. Hasta entonces los guardaré en mi corazón”.

Tomado de: http://pelotaafuera.blogspot.com/

viernes, 9 de noviembre de 2012

Trapos rebeldes: Gobierno y policía culpables


Hinchas del Celtic de Glasgow protestando contra la criminalización que sufren por parte de las autoridades escocesas.

La hinchada del Celtic es reconocidamente antifascista y esta semana celebró el aniversario 125 de su club.

lunes, 29 de octubre de 2012

Eric Cantoná asistió al superclásico argentino




Uno de los más de 60.000 asistentes que tuvo el superclásico argentino fue Eric Cantoná. El polémico exfutbolista francés llegó temprano al Estadio Monumental para presenciar un partido que calificó como "único".

"En todo el mundo casi no existen partidos que generen tanta pasión como éste. Quizá en Manchester, el City y el United, o el derby de Milán, pero me han dicho que aquí la pasión es todavía mayor", señaló Cantoná al diario La Gaceta Deportiva sobre el duelo entre River Plate y Boca Juniors.

El ídolo del Manchester United y 45 veces internacional francés llegó a Buenos Aires especialmente para asistir al superclásico. Su visita a la capital argentina se da como parte de una serie de documentales que está produciendo para Canal Plus y que incluye reportajes a ciudades que albergan grandes rivalidades futbolísticas, como Barcelona, Estambul, Milán y Manchester.

Cantoná evadió responder si simpatizaba por alguno de los dos equipos o si daba algún pronóstico. "Ningún favorito. Estoy aquí por la emoción, porque siempre busco sentirme vivo y de mantener encendida la llama de la pasión", afirmó.

En la antesala del partido, Cantoná compartió con los líderes de la barra de Boca Juniors en la Casa Amarilla (sede del club xeneize), desde donde se dirigió al estadio de River, que esta vez oficiaba de local.

El exjugador de 46 años también se dedica ahora a la actuación. "El cine y el teatro me provocan mucha pasión, pero la pasión del deporte es única e incomparable", dijo Cantoná, que ocupó uno de los asientos del palco del Monumental.

El partido se jugó el pasado domingo y terminó igualado a dos goles. River ganaba 2-0 a veinte minutos del final, pero Boca descontó de penal y logró el empate en el tiempo de descuento.

En la tribuna visitante se produjeron choques de la hinchada con funcionarios de seguridad del estadio, y a las afueras se presentaron otros incidentes violentos. El club local reportó 25 heridos y desmintió la muerte de dos personas, versión reproducida por medios locales.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Policía británica alteró pruebas de la tragedia de Hillsborough

El primer ministro británico, David Cameron, pidió disculpas ante la Cámara de los Comunes por la "doble injusticia" que padecieron los familiares de los fallecidos. También reconoció que Margaret Thatcher estaba al tanto de la falsedad de las declaraciones policiales.


Durante la semifinal de la Copa de Europa entre el Liverpool FC y el Nottingham Forest, que se realizó el 15 de abril de 1989, 94 personas murieron por asfixia o paro cardíaco, aplastadas contra las vallas de la tribuna occidental del estadio del Sheffield Wednesday, ubicado en el centro de Inglaterra. Otras dos ciudadanos fallecieron en los días posteriores.

El primer informe del juez forense determinó que las víctimas sufrieron una asfixia traumática que les dejó inconscientes en pocos segundos, para luego, unos minutos después, morir. De ese concepto se concluía que la suerte de los fallecidos no podría haberse cambiado.

Sin embargo, el pasado 12 de agosto el Hillsborough Independent Panel -presidido por el obispo de Liverpool, James Jones, y con acceso ilimitado a 450.000 documentos-,
encontró que la policía británica alteró las pruebas de la investigación sobre la tragedia de Hillsborough, con lo cual la culpa de la avalancha humana recayó sobre los aficionados.

Los hechos

Los nuevos análisis revelan que 28 de las personas que murieron no tenían obstrucciones circulatorias y que 31 presentaban síntomas que dan cuenta de que el corazón y los pulmones continuaron funcionando después de la avalancha.

Esas evidencias señalan, según el informe, que esos individuos podrían haber sufrido una "asfixia reversible", en contra de lo que se determinó en la investigación sobre la tragedia, que concluyó en 1990.

Los nuevos datos apuntan, además, que la seguridad en Hillsborough era precaria "en todos los niveles", y que las deficiencias en el estadio eran "bien conocidas" por las autoridades. Un año antes se produjo otra avalancha en la misma grada, pero no se tomaron medidas adecuadas para evitar que volviera a ocurrir.

La capacidad del campo se había sobrestimado de forma significativa, las vallas de las gradas no cumplían los estándares de seguridad y el dispositivo de rescate funcionó con falta de coordinación, según el documento.

A pesar de esas evidencias, las autoridades trataron de atribuir la tragedia al comportamiento de los hinchas, hasta el punto de que la policía escudriñó sus archivos informáticos en busca de datos que oscurecieran la "reputación de los fallecidos".

También se encontró que 116, de las 164 declaraciones policiales, fueron adulteradas para que la policía saliera mejor librada, y que la ambulancia de los servicios de South Yorkshire también alteró declaraciones para así evitar ser objeto de críticas.

El informe indica, además, que las muestras de sangre para detectar alcohol se tomaron sin ninguna razón médica, y que se buscó "poner en duda la reputación de las personas fallecidas" al revisar si tenían antecedentes criminales.

Habla Cameron

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, expresó sus disculpas, tanto por las fallas de seguridad que impidieron evitar el desastre como por los intentos de ocultarlos por parte de la policía, que, como se mencionó, modificó "significativamente" 164 declaraciones y eliminó las otras 116 en las que se ponía en cuestión su labor.

"La policía alteró las pruebas sobre lo ocurrido y trató de echar la culpa a los aficionados", señaló Cameron, quien subrayó otros dos fallos puestos de relieve en el documento: la incapacidad de las autoridades para proteger a los aficionados y el "dudoso" informe forense original.

"En mi opinión, resulta obvio que las nuevas evidencias revelan cuestiones de vital importancia que deben ser examinadas. La fiscalía será ahora la que decida si se apela al Tribunal Superior para que anule la investigación original y se lleve a cabo una nueva", afirmó Cameron.

La posición de Thatcher

Entre los documentos del informe se encuentra un memorando dirigido a Margaret Thatcher, quien ejerció como primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990. En ese documento se le informaba sobre la responsabilidad que las investigaciones preliminares arrojaban sobre las autoridades policiales.

"El comportamiento a la defensiva y a veces engañoso de las autoridades de South Yorkshire suena deprimentemente familiar", señala el documento. "Demasiados policías con experiencia parecen carecer de la capacidad o el caracter necesarios para percibir y admitir faltas en su organización".

En una nota manuscrita, sin embargo, la señora Thatcher señaló que el gobierno no respaldaría todas las conclusiones del "memo", sino únicamente la manera en que se llevó a cabo la investigación y algunas de sus recomendaciones.

Tomado de Semana.com

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Aficionados atacan sede de Asociación Egipcia de Fútbol

Por BBC Mundo


Cientos de personas asaltaron la sede de la Asociación de Fútbol de Egipto en El Cairo para protestar contra la reanudación de la liga a pesar de una investigación en curso sobre las muertes y disturbios que ocurrieron en febrero pasado.

Los manifestantes, en su mayoría aficionados del club cairota Al-Ahly y conocidos como "ultras", atacaron el edificio con bengalas y otros proyectiles, según testigos citados por la agencia AFP.

Nadie resultó herido, dijeron fuentes de seguridad.

Los manifestantes también se robaron varios trofeos en protesta por la falta de condenas a los responsables del incidente que acabó con la vida de 70 personas en Port Said por enfrentamientos entre los hinchas del club local, al-Masri, y el al-Ahly.

El martes, el Ministerio de Deportes egipcio anunció que los principales partidos de liga se reanudarán a fines de este mes.

El campeonato de fútbol profesional fue suspendido a raíz de las muertes en Port Said.

sábado, 28 de abril de 2012

Argentina: Hincha de Godoy Cruz perdió un ojo tras disturbios

Luego del partido entre San Martín de San Juan y Godoy Cruz de Mendoza se presentaron graves incidentes de violencia. Los aficionados visitantes sufrieron maltratos de la policía, que reprimió con balazos de goma y piedras. Habría más de cien hinchas heridos, uno de ellos perdió un ojo.


La cancha de San Martín de San Juan volvió a ser el escenario de otro hecho lamentable y de violencia en el enfermo fútbol argentino. Luego del "clásico cuyano" entre el "Verdinegro" y Godoy Cruz, que culminó con la victoria de los locales por 1 a 0, los simpatizantes del "Tomba" fueron salvajemente agredidos por la Policía y también emboscados por algunos simpatizantes de la barra brava del conjunto de Facundo Sava.

El grueso de la hinchada del elenco mendocino llegó tarde al estadio, cuando iban aproximadamente 10 minutos del complemento, y ya se respiraba un aire distinto en las cercanías del escenario Hilario Sánchez. Tal vez anticipando lo que se venía, que fue una verdadera vergüenza y batalla campal que tuvo a la parcialidad "bodeguera" como víctima.

Las detonaciones de balas de goma y los piedrazos a los micros que trasladaban a los hinchas fueron constantes durante varios minutos e hicieron vivir una pesadilla a los "valientes" que viajaron para presenciar el encuentro. Además, trascendió que uno de ellos, identificado como Maximiliano Loza, perdió la visión de uno de sus ojos.

Apenas 2.500 personas de Godoy Cruz asistieron al partido, pero así y todo la ineficiencia policial volvió a tomar protagonismo y el bochorno se apoderó otra vez de la escena que debía ser futbolística: se habla de 150 heridos y que en la provincia donde se desencadenaron los hechos se negaron a atender a los damnificados.

Fuente: playfutbol.infobae.com

viernes, 20 de abril de 2012

El fútbol de luto, la lupa sobre la policía

Dos tradicionales clubes de Europa como el Athletic de Bilbao y el AS Livorno están de luto por la muerte reciente de dos jóvenes de sus filas: Iñigo Cabacas, hincha bilbaíno, y Piermario Morosini, jugador. En los dos casos resultaron involucradas las fuerzas policiales.


Por Camilo Rueda Navarro

Iñigo Cabacas y Piermario Morosini son los nombres de dos jóvenes fallecidos en el último mes en hechos relacionados con el fútbol. Iñigo, de 28 años de edad, era hincha del Athletic de Bilbao. Piermario, de 25, era jugador del Livorno, club de la segunda división italiana, a donde había llegado cedido por el Udinese.

Aunque los dos casos tuvieron contextos y circunstancias diferentes, tienen en común que la policía resultó involucrada y que los dos clubes afectados tienen antecedentes de reivindicaciones políticas y sociales.

La muerte de Iñigo Cabacas fue ocasionada por el impacto de una pelota de goma disparada por la policía autonómica vasca (la Ertzaintza), luego del partido entre el Athletic y el Schalke 04 por la Liga de Europa el 5 de abril, a las afueras del estadio.

En un principio el joven quedó en estado de coma, pero luego falleció producto de las graves lesiones cerebrales que sufrió por una fractura craneal, según determinó la autopsia. Los aficionados denunciaron exceso de fuerza de la policía, que también ha sido señalada por sus excesos en otros escenarios.

Por su parte, Piermario Morosini, nacido en Bérgamo y militante del Livorno, sufrió un repentino paro cardiaco en pleno partido, cuando su equipo visitaba al Pescara. Morosini fue socorrido por los servicios de salud del estadio y debió ser trasladado al hospital, donde finalmente murió. Pero durante el auxilio un carro de la policía municipal obstruyó por varios minutos la entrada de la ambulancia, tiempo crucial en el esfuerzo de salvarle la vida al jugador.

Al cuerpo de Morosini se le practicó una autopsia, que concluyó sin que se pudieran determinar las causas exactas de su muerte, a la espera de que se realicen nuevas pruebas. La Fiscalía de Italia y el Ayuntamiento de Pescara abrieron investigaciones sobre el caso para determinar eventuales responsabilidades de las autoridades. En un hecho poco habitual, la Federación Italiana de Fútbol suspendió todos los campeonatos del fin de semana.

Homenajes póstumos

Las dos instituciones, acongojadas por la pérdida de estos jóvenes, organizaron actos de protesta y de homenaje a los fallecidos. El técnico del Athletic, Marcelo Bielsa, se pronunció sobre el hecho y dijo sentir “una tristeza muy grande”.

Tres mil personas marcharon en silencio hacia el estadio San Mamés el domingo 15 de abril, día en que el Athetic recibía al Mallorca. Los jugadores lucieron camisetas alusivas a Iñigo. En las tribunas predominaron las prendas negras, y Fernando Llorente, autor del único gol del encuentro, se lo dedicó al homenajeado. La familia agradeció los gestos de la afición, y voceros de la hinchada rojiblanca pidieron justicia.

Por su parte, el Livorno rindió homenaje a Morosini el martes 17 de abril, tres días después de su fallecimiento. El féretro con el cuerpo del jugador fue llevado a bordo de un coche fúnebre al Estadio ‘Armando Picchi’ del club, donde dio vuelta a la pista atlética entre los aplausos de la afición. Algunos compañeros de equipo, con camisetas con el número 25 que lucía Morosini, depositaron sobre el féretro bufandas del Livorno, mientras los hinchas gritaban “Estás en nuestros corazones, Moro, estás en nuestros corazones”.

Un sector de la grada del Estadio ‘Armando Picchi’ llevará a partir de ahora el nombre de Piermario Morosini. Su cuerpo fue trasladado a su ciudad natal, Bérgamo, donde los aficionados del Atalanta lo recibiron. Así mismo, el Udinese se hará cargo de la hermana de Morosini, que sufre una discapacidad y quien perdió a toda su familia, pues sus padres también habían fallecido en un accidente.

Publicado originalmente en Semana.com