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miércoles, 1 de abril de 2009

Chávez, fútbol y amistad árabe-suramericana


Por Camilo Rueda Navarro

La victoria dos goles a cero de Venezuela sobre Colombia por las eliminatorias al Mundial de fútbol Suráfrica 2010 ratificó el lento pero seguro ascenso en el deporte de la República Bolivariana. La vinotinto pasó de ser la “cenicienta” del fútbol suramericano a ganarse un lugar entre las naciones futboleras. Ahora pelea los lugares de mitad de tabla, organiza torneos como la Copa América y hasta gana cupos para campeonatos mundiales.

El seleccionado patriota ha recibido el respaldo decidido del mandatario Hugo Chávez, quien se ha visto acompañado en varios escenarios con el astro Diego Armando Maradona, ahora director técnico de la selección argentina.

El presidente bolivariano comparte su afición al fútbol con otros líderes como Evo Morales y Muammar Al-Gadhafi. Éste último, reconocido dirigente antiimperialista, homenajeó a Chávez bautizando al principal escenario futbolístico libio con su nombre. El Estadio Hugo Chávez alojará la Copa Africana de Naciones 2014, que se jugará en Libia.


El 31 de marzo pasado se desarrolló la segunda cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA), que se celebró en Doha (Qatar) entre 22 naciones árabes y 12 suramericanas. Allí confluyeron Chávez y Gadhafi.

Con algunos matices, hoy por hoy, une a gran parte de los gobiernos latinoamericanos y árabes su contraposición a los Estados Unidos. Desde bloqueos económicos (Cuba) pasando por intervenciones abiertas (Irak), e intervenciones soterradas (Colombia), hasta la promoción de golpes de Estado (Bolivia, Venezuela), la devastación de estas naciones a causa de las políticas gringas es mayúscula.

Por eso, en el marco de la cumbre, Chávez preguntó: “¿Por qué no ordenarán la captura de Bush? ¿Por qué no ordenarán la captura del presidente de Israel?”, en referencia a su responsabilidad en crímenes de guerra.

El presidente venezolano fue el único dirigente que recibió una ovación en la Cumbre, ya que en la región es un verdadero ídolo tras romper las relaciones diplomáticas con Israel en enero pasado, como protesta por la masacre israelí contra el pueblo palestino.

Chávez insistió también en su propuesta de crear un banco de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de la que hace parte Venezuela y la mayoría de países árabes. Y fue más allá, al proponer también un banco de las naciones árabes y suramericanas.

En la segunda cumbre ASPA se retomó la reivindicación de un mundo multipolar, se reclamó a las naciones más ricas del mundo que se cuente con ellos en la lucha contra la crisis global y que se evite la especulación financiera. Finalmente, en la declaración de la cumbre se condenó “la acción militar israelí en la Franja de Gaza, que llevó a la muerte de miles de civiles palestinos y a la destrucción de las infraestructuras”.

Fotos: cortesía de Pablo Aro Geraldes

martes, 24 de marzo de 2009

Diez años de los bombardeos sobre Yugoslavia


Hace diez años, el 24 de marzo de 1999 comenzó el bombardeo indiscriminado sobre Yugoslavia por parte de las tropas de la OTAN, con Estados Unidos al frente. El argumento de la agresión fue el de poner fin al conflicto de Kosovo.

Los bombardeos duraron tres meses y causaron más de 3500 muertos, casi todos civiles, incluyendo 89 niños. Los daños materiales fueron gigantescos y se destruyeron todo tipo de infraestructuras civiles, como edificios y puentes sobre el río Danubio. Se calcula que los daños causados alcanzaron los 30 mil millones de dólares.

El 24 de marzo se celebraron diversos actos en toda Serbia en memoria de las víctimas. Los crímenes de esta ilegal y brutal agresión imperialista siguen en la impunidad. Nunca se ha efectuado una indemnización por los daños causados.



Nueve meses antes de la agresión, la selección yugoslava de fútbol vencía en las canchas a su agresor: derrotaba por 1-0 a Estados Unidos por la primera ronda del Mundial Francia 1998, uno de los últimos partidos bajo ésa denominación. La victoria le permitió clasificar a segunda ronda, luego de triunfar sobre Irán (1-0) y empatar con Alemania (2-2).

Al iniciar los bombardeos, los jugadores serbios que jugaban en las ligas europeas iniciaron un movimiento de protesta por la agresión.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Histórico triunfo de Corea del Norte en el Mundial de fútbol femenino sub 17

El seleccionado femenino sub 17 de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) puso fin a la hegemonía estadounidense y logró el título de la primera copa mundial de la categoría, jugada en Nueva Zelanda, al ganarle en la final por 2-1, con gol en tiempo extra.

Por Camilo Rueda Navarro


La prensa deportiva pronosticaba el triunfo de las estadounidenses. Y había razones para tal: las primeras ediciones de todos los torneos mundiales de fútbol femenino las habían ganado las yanquis. Además venían de obtener la medalla de oro olímpica en Pekín.


El juego tuvo lugar el pasado 16 de noviembre en el estadio North Harbour de Auckland ante 17.000 espectadores y estuvo intenso de principio a fin. Temprano, las gringas se fueron adelante en el marcador gracias a un autogol de la guardameta Hong Myong Hui en el segundo minuto del partido.


Las norcoreanas buscaron con entrega el empate y a trece minutos del final lo alcanzaron con gol de Kim Un Yang, tras un remate de tiro libre que había dado en el palo. Los noventa minutos finalizaron con el 1-1, por lo que se tuvo que ir a tiempo suplementario. En la prórroga, en un contragolpe de antología, Jang Hyon Sun anotó el segundo gol norcoreano, dando el triunfo definitivo y el campeonato.


Ri Ui Ham, seleccionador de la RPDC, declaró: “Mis jugadoras y yo estamos muy orgullosos de este resultado. Tal y como se preveía, ha sido un partido difícil. Pero nuestro equipo ha dado muestras de su coraje y de su entrega incluso en los primeros compases del partido, cuando íbamos perdiendo por 0-1. (…) Lo único que teníamos en mente en todo momento era nuestro país y nuestra gente. Nos sentimos muy felices de poder llevar la alegría a nuestra patria con esta victoria”.


La República Popular Democrática de Corea (o Corea del Norte) celebró el pasado 9 de septiembre los sesenta años de su fundación, tras la instauración de un Estado socialista bajo el liderazgo de Kim Il Sung, fundador y máximo dirigente del Partido del Trabajo, quien fue sucedido en 1994 por Kim Jong Il, un gran aficionado al fútbol y promotor del deporte.


En los últimos años, la RPDC protagonizó con Estados Unidos un nuevo capítulo de la guerra fría cuando Washington incluyó a Corea del Norte en el “eje del mal” (junto a Irán e Irak) y en la lista de países “patrocinadores del terrorismo” a causa de su programa nuclear.


Corea del Norte aceptó entonces el desmantelamiento de su programa y la verificación de éste por inspectores internacionales. A cambio, Estados Unidos anunció en octubre pasado su retiro de la lista de “países terroristas”. La medida también abrió el camino para levantar otra serie de sanciones económicas que se habían instaurado contra el país asiático.


El triunfo de su seleccionado femenino sub 17 también reconforta y abre las puertas a este país agobiado por el bloqueo estadounidense y la satanización de la prensa burguesa de todo el mundo. Esta proeza también recordó la hazaña del “Equipo Chollima”, aquel seleccionado norcoreano que llegó al Mundial Inglaterra 1966, donde derrotó a Italia y llegó hasta los cuartos de final. El de Corea del Norte es uno de los pocos Estados socialistas que existen en la actualidad, junto a China, Cuba, Laos, Libia y Vietnam.

domingo, 27 de mayo de 2007

La hinchada antiimperialista

Crónica de un domingo de marzo en Bogotá

Por Sandra Milena Rueda
Periodista


(JPG)

Era un día bizarro, un día sin tráfico, un día aterrador, pero aun así los estadios en Bogotá y el país abrían sus puertas a las personas que dejan de lado su rutina y se embarcan en un juego de noventa minutos donde la pasión es el elemento central para entrar en una nueva realidad de resistencia y apoyo a un equipo de fútbol.

El conocido Mister Danger, George W. Bush, visitaba la capital de Colombia, aquella ciudad caracterizada por su constante movimiento y su esencia urbana y afanosa; y llegaba el séptimo día de la semana, llegaba domingo, aquel día considerado por los rolos como de descanso, para algunos de deporte, para otros, un día familiar. Y sin duda alguna para muchos: el día futbolero, el día en que las aficiones se visten de su color representativo y se movilizan masivamente a los estadios.

Por los medios corría el rumor de que por razones de seguridad los partidos de aquel domingo serían aplazados, las vías seguramente estarían intransitables, y la hinchada capitalina, acostumbrada a ver a sus equipos, no podría disfrutar del fútbol como sagradamente lo hacen cada domingo. Pero la decisión fue que sí habría fútbol, pues no le caería mal al emperadorcito que la gente se distrajera mientras él recibía la visita del patrón Bush.

Millonarios se enfrentaría ante el Cúcuta Deportivo en el estadio El Campín, y por su parte, el Independiente Santa Fe jugaría ante Seguros La Equidad en el estadio de Techo. Un hecho pocas veces visto: los dos equipos bogotanos jugarían en su ciudad sin enfrentarse el uno al otro. Un día esperado pero ahora irrumpido por alguien que llegaría del Norte.

Ese triste día de marzo se permitió a la hinchada vivir sus emociones domingueras en sus correspondientes canchas, mientras que en el centro de la ciudad se viviría un hecho histórico, importante para unos y desagradable para otros. Había que estar presente en dos sitios aquel día: el primero, como siempre en la tarde de los domingos: ver al rojo, a Santa Fe. Pero también, un día diferente como éstos, sentía un compromiso con la patria, con mis compañeros estudiantes, con mis familiares y con la sociedad. Debía hacer sentir la voz de la inconformidad de recibir en la ciudad que me vio crecer a aquel señor causante de tantas de mis tristezas diarias al ver las noticias nacionales e internacionales.

Salí aquella mañana decidida a vivir intensamente aquel concurrido domingo. Divisar la calle 26 ese día fue una de las imágenes más impactantes de mi vida: los contaminantes buses urbanos no estaban, los ruidosos automóviles no pasaban, no había ciclovía ni transeúntes deportistas. Era una calle desolada, tenebrosa, ligeramente verde, o mejor aún: exageradamente verde: un policía cada diez metros ubicados en los tres andenes de la avenida ocupaban aquella calle por la que circulo diariamente, la misma que en diciembre viste tan bella.

Necesitaba llegar a la 26 con séptima, lugar de concentración de miles de personas que llegaban allí a pronunciarse y a manifestarse en contra de ese gringo, que pasaría a pocos metros en ostentosas limosinas y caravanas.

Empecé a caminar, los policías me dirigían sus miradas como vil sospechosa, había silencio en la calle, pero no un silencio de tranquilidad. Por el contrario, un silencio abrupto y descortés. Pasé por un restaurante que a pesar de tener sus puertas abiertas no tenía clientes, y el cual con pancartas en sus ventanas pronunciaba su desacuerdo con la visita del personaje ya anteriormente dicho.

Después de caminar más de veinte cuadras llegue a un lugar aún más aterrador pero para mí algo reconfortante, al divisar que no estaba sola, que había personas que no sufren del mal del país: el mal de la indiferencia y del olvido. Todos rodeados por los famosos agentes del Esmad, bien protegidos y frente a frente con valientes muchachos que cubrían sus rostros y, sin armas, desafiaban a los encargados de la seguridad.

El ambiente estaba pesado, nunca había vivido la tan impactante escena de ver un gas lacrimógeno caer a menos de tres pasos de mí, fue inevitable sentir sus efectos, en mi pecho, en mis pulmones, las lágrimas brotaban y a pesar de saber que era consecuencia de aquel maligno gas, también había tristeza en ellos, se me dificultaba respirar. Los protestantes corrían de un lado a otro, todo era nubloso e inentendible para mí, tuve miedo, miedo inexplicable, el miedo lo sentimos todos, y tengo la certeza de que tanto policías como manifestantes sentían el miedo que se respiraba en el lugar.

Salí despavorida de allí, quería ir a ver a Santa Fe, y empecé a caminar de regreso al lugar de dónde partí, un lugar aparentemente seguro: mi hogar. Me movilicé en la tarde al estadio de Ciudad Techo, toda la capital estaba desolada. Al llegar al estadio sentí alivio una vez más, la mancha roja estaba presente a pesar de las dificultades de transporte.

La tribuna llena, los cantos y el bombo retumbaban en mis oídos, y en el sector sur una bandera tricolor se desplegaba con una insignia en letras grandes y negras que decía: “Fuera Bush”. La hinchada cardenal no era indiferente a lo que sucedía en otro punto de la ciudad, y yo una vez más sentí el placer de saber que hay quienes comprenden aquella inconformidad que me aturde y a veces no me deja dormir.

Lastimosamente la realidad de nuestro país en el estadio también se refleja. Un policía prohibió colgar la bandera que posiblemente saldría en los medios y que la hinchada con dedicación había pintado. Un típico final para un típico Colombia, sin dejar a un lado que mientras tanto en Medellín la hinchada de Atlético Nacional sí había podido enviar su mensaje por TV, con un gran trapo que decía: “Fuera Bush. Estudiantes U.N. presentes”.

Al otro día todo era normalidad, los buses de nuevo contaminantes, el tráfico insoportable y la gente continúa pasante en su rutina sin entender que posiblemente algo malo está pasando.

viernes, 20 de agosto de 2004

¡Gol a Bush del equipo de fútbol olímpico de Irak!

Por Dave Zirin
Common Dreams
Traducción de Germán Leyens

A veces se nos recuerda que los Juegos Olímpicos también pueden servir de plataforma internacional no sólo para agitar banderas y hacer publicidad, sino para la resistencia.

En un increíble artículo de Grant Wahl en Sports Illustrated.com, el equipo olímpico de fútbol iraquí ha lanzado un ardiente rechazo al intento de George W. Bush de aprovecharlo como un símbolo para su año electoral.

El equipo de fútbol de Irak constituye tal vez la sorpresa de todos los Juegos Olímpicos, al llegar a cuartos de final de este fin de semana a pesar de la guerra y de la ocupación que han afectado a su país durante los últimos 17 meses. Sin embargo, a pesar de los vítores y del triunfo, se enfurecieron cuando oyeron que el cerebro de Bush, Karl Rove, había lanzado anuncios de la campaña mostrando su gloria olímpica como un brillante subproducto de la guerra contra el terror.

El comercial, tan sutil como un soplete, comienza con una imagen de las banderas afgana e iraquí, con una voz superpuesta que dice: "En estos Juegos Olímpicos habrá dos naciones libres más – y dos regímenes terroristas menos".

Bush también ha estado aprovechando el éxito del equipo en discursos de campaña. Como se siente mucho más cómodo cuando habla de deportes que de política exterior o de la investigación con células, Bush cacareó sus bravuconadas en Oregon: "La imagen del equipo iraquí de fútbol jugando en los Juegos Olímpicos, es fantástica, ¿no es cierto?. No estarían libres si Estados Unidos no hubiera actuado".

Esto impulsó al equipo de fútbol iraquí, a gran riesgo personal, a responder. El centrocampista y capitán del equipo Salih Sadir declaró a Sports Illustrated: "Irak, como equipo, no queremos que Mr. Bush nos aproveche para la campaña presidencial. Puede encontrar otra manera de hacerse propaganda".

Sadir tiene motivos para sentirse molesto. Fue el jugador estrella del equipo profesional de fútbol de Nayaf. Nayaf ha sido inundado recientemente de tropas de EE.UU. y del nuevo ejército iraquí en un intento de expulsar al clérigo rebelde Múqtada al Sáder. Miles han muerto, cada muerte está cerca del corazón de Sadir.

"Quiero que la violencia y la guerra se vayan de la ciudad", dijo Sadir, "No queremos la presencia de estadounidenses en nuestro país. Queremos que se vayan."

Los compañeros de equipo de Sadir fueron menos diplomáticos.

El mediocampista Ahmed Manajid, le dijo, furioso, a Wahl: "¿Cómo enfrentará [Bush] a su dios después de asesinar a tantos hombres y mujeres? ¡Ha cometido tantos crímenes!".

Manajid comprende el dolor de Sadir porque es de otra ciudad iraquí que estuvo en estado de sitio: Faluya.

Manajid dijo a Wahl que su primo Omar Jabbar al-Aziz, que era combatiente de la resistencia fue asesinado por EE.UU., junto con varios de sus amigos. Manajid incluso dijo que si no estuviera jugando fútbol, es "seguro" que estaría combatiendo como parte de la resistencia.

"Quiero defender mi hogar. Si un extranjero invade EE.UU. y la gente resiste, ¿significa que son todos terroristas? Todos [en Faluya] han sido clasificados como terroristas. Son todas mentiras. La gente de Faluya es de lo mejor que hay en Irak."

Generalmente, cuando hay malestar político en los equipos olímpicos, el entrenador trata de ser una fuerza atenuante ante los medios. Pero no aquí y no ahora. El entrenador iraquí de fútbol, Adnan Hamad, también se manifestó ante Sports Illustrated, diciendo:

"No tengo problemas con el pueblo estadounidense. Los tengo con lo que EE.UU. ha hecho con Irak: destruirlo todo. El ejército de EE.UU. ha matado tanta gente en Irak".

Para que quede en claro, el equipo de Irak no defiende al antiguo jefe olímpico Uday Hussein, tristemente célebre por torturar a los atletas que no tenían éxito. Pero no considera que su elección tiene que ser entre la manera de Uday y el baño de sangre que sufre su país. Como dijo Hamad: "¿Qué es la libertad cuando voy al estadio [nacional] y hay tiroteos en la ruta?

Las ideas expresadas por el equipo de fútbol iraquí son desde todo punto de vista algo común en Irak, pero encuentran poca expresión en los medios dominantes en este país. Es crítico que se conozcan sus palabras.

Sin ADM, ni conexiones con Al Qaeda, y con una población iraquí que considera en su abrumadora mayoría a EE.UU. como ocupantes y no liberadores, ¿qué justificación tienen Bush – y Kerry – para apoyar esta invasión que ha costado cientos de miles de millones de dólares e innumerables vidas?

Tómense el tiempo necesario este fin de semana para aclamar al equipo de fútbol iraquí. Su ascenso acompañará una plataforma para ideas que tienen que ser escuchadas.

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Artículo original disponible en Common Dreams

El correo de Dave Zirin es: editor@pgpost.com. Su libro "What's My Name Fool": Sports and Resistance in the United States (Haymarket Books) aparece en la primavera de 2005. Para recibir cada semana su columna, envíe un correo a edgeofsports-subscribe@zirin.com

viernes, 26 de marzo de 1999

Huelga de futbolistas yugoslavos contra el bombardeo de la OTAN

Los futbolistas yugoslavos proponen no jugar en las ligas de los países de la OTAN hasta que cese el ataque

Por Diego Torres
El País

Sintieron de cerca los bombardeos del miércoles, algunos escucharon explosiones desde el coche mientras intentaban alcanzar la frontera, y aún les tiembla la voz. Los futbolistas yugoslavos de nuestra Liga, los diez convocados por su selección para el duelo ante Croacia finalmente aplazado, fueron regresando ayer a España de forma escalonada. No están físicamente bajo el ataque, pero se sienten allí. No hay quien no tenga en el país balcánico algún familiar, decenas de amigos. Y en solidaridad con los que se quedaron, planean ahora no jugar al fútbol hasta que cese el conflicto. Los jugadores serbios están decididos a boicotear así las ligas de los países miembros de la OTAN.La iniciativa partió de los capitanes de la selección, Stojkovic (juega en el Grampus Eight, de Japón), Savicevic (Estrella Roja de Belgrado) y Mijatovic (Real Madrid), que ven en el plante una forma ideal y de publicidad segura para protestar por el ataque. Los tres firmaron un comunicado que hicieron llegar a su federación para que transmitiera el llamamiento a todos los futbolistas que militan en esos campeonatos. La televisión yugoslava difundió en la tarde de ayer el comunicado. Y la federación hizo extensiva la propuesta a todos los deportistas y entrenadores que trabajen en los países aliados.

Pedja Mijatovic fue uno de los últimos en llegar a España, a las once de la noche. Caminó impasible en el centro de un torbellino de periodistas. La prensa del corazón tampoco quiso perderse a la estrella engominada, a su novia, Anetta, y a su hijo, Luka, un niño con trazas de agotamiento. "He visto las bombas caer, he visto el miedo en la gente. Yo estaba allí. Es algo que no puedo describir con palabras. Es el peor momento de mi vida", balbuceó el jugador. Mijatovic aseguró que ayudar a los suyos es prioritario: "Junto con nuestra selección tenemos que hacer algo para echar una mano a nuestros paisanos. Ahora yo no puedo concentrarme en un partido de fútbol".

Jokanovic, del Tenerife, no conocía la propuesta cuando a eso de las cinco y media de la tarde aterrizó en Madrid, junto a Nadj (Oviedo), procedente de Budapest. Visiblemente afectado, no tenía ninguna duda sobre su posición ante el plante. "No sé nada", dijo, "pero está claro que en la vida hay un orden de prioridades. El bombardeo sigue y ni yo ni mis compañeros estamos en condiciones de jugar al fútbol".

Ciric, del Barça, confesó tener la cabeza en otro lado cuando el miércoles compitió ante el Lleida, en la Liga catalana. Brnovic, del Espanyol, consiguió el permiso de su entrenador para no disputar ayer el choque de dicho torneo ante el Figueres. Brnovic está angustiado: no consigue comunicarse con sus padres, que viven en Podgorica, cerca de Kosovo.

Sí ha hablado con los suyos Paunovic, del Mallorca, pero escucharles no le ha tranquilizado demasiado. "Les localicé por la tarde. Estaban en casa, en Belgrado, y acababan de escuchar bombazos. No se atrevían a salir a la ventana. Hay auténtico pánico allí", declaró a la cadena Ser.

Desesperado está Nadj, uno de los 10 internacionales españoles que tuvo que abandonar la concentración de su selección. Su padre es militar. "No tengo noticias suyas", dijo al llegar a Madrid, "mi hermano me ha dicho que lo han movilizado, pero no sabe dónde". "No entiendo nada", añadió, "están haciendo daño a un país que lucha contra terroristas; igual que España contra ETA".

Los padres de Jokanovic, sus hermanos, están escondidos en un refugio subterráneo de Novi Sad. "Están llenos de miedo", comentó el jugador del Tenerife, "pero saben que tienen la razón. Mi pueblo tiene su información; en España tenéis la vuestra, la que suministra Estados Unidos. Y como es el más poderoso, tiene la razón. Pero a lo mejor los que tenemos la razón somos nosotros, los yugoslavos. No sé".

Las declaraciones de los 43 deportistas serbios de élite que reúne el deporte español están cargadas de pesimismo. Han aparcado el discurso futbolístico que los ocupaba y ahora están perplejos ante el caos geopolítico. "Lo único que le queda a mi pueblo es morir poco a poco", gruñó Djukic, el futbolista del Valencia. Uno de los líderes, Mijatovic, se despidió ayer con una mensaje a la OTAN: "Sólo Dios puede ser juez. Nadie más en este mundo".