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sábado, 23 de febrero de 2013

"Yo le negué la mano a Pinochet": Carlos Caszely

‘Los rebeldes del fútbol’ muestra la vida y los hechos de cinco futbolistas que se atrevieron a enfrentar al establecimiento y salieron victoriosos. Acá, la cruda y desgarradora historia del chileno Carlos Caszely, figura de Colo Colo y su selección en los años 70 y 80.



Por Fernando Araújo Vélez
El Espectador

Y de pronto, luego de una pelota de fútbol, de aquellas viejas pelotas de fútbol en blanco y negro, aparecían tomas de aviones que bombardeaban, de bombas que caían, de fuego que incendiaba, de hombres que morían. Imágenes de tragedia y muerte. Salvador Allende decía por la radio que moriría, si era necesario, por defender la causa de aquellos que habían votado por él. Y murió, claro. Tenía que morir. Y de nuevo las bombas y los aviones, el dolor, el reguero de sangre que luego cantarían algunos como Pablo Milanés: “Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentado, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes”. Algunos, como Silvio Rodríguez: “Eso no está muerto, no me lo mataron, ni con la distancia ni con el vil soldado”.

Luego surgía Carlos Caszely. El bigote de siempre, ahora un poco canoso. Unos kilos de más, la misma sonrisa humilde de antes y el mismo eterno dolor más allá de su mirada. Surgía para decir, como antes, como siempre, que lo que ocurrió fue el horror, que el 11 de septiembre de 1973 será el día que ningún chileno podrá olvidar. Después callaba y las imágenes volvían a lastimar. “Fue el remedo de fútbol más grande que vi en mi vida, la escena más absurda de un juego. Ni siquiera en el barrio viví yo un solo día tan estúpido, tan vacío, tan mentiroso”. Hablaba de un partido de fútbol en el Estadio Nacional que avalaron y promovieron la Fifa, el gobierno de Augusto Pinochet, los empresarios de la televisión, los organizadores de la Copa del Mundo de Alemania 1974, los vecinos, los periodistas.


Ahí, en el Estadio Nacional de Santiago habían matado a Víctor Jara, Te recuerdo, Amanda, y ahí habían desaparecido a cientos, a miles que mostraban las imágenes, miles angustiados, temerosos, rebeldes también. Ahí, al Estadio Nacional, barrio de Ñuñoa, Santiago de Chile, el 12 de septiembre de 1973 habían comenzado a llevar a todos los “sospechosos” de allendismo que hubiera en la ciudad. Allende había fallecido un día antes, durante la toma del Palacio de la Moneda, junto a varios otros de sus seguidores. Se suicidó, dijeron. Lo asesinaron, replicaron. Murió, informó, lacónico, el Gobierno, y cubrió con un manto de silencio lo ocurrido.

Los militares iban por las calles y detenían a cualquiera que, manifiestamente, no fuera partidario del nuevo régimen. Primero los poetas, los músicos, los escritores y los filósofos, los estudiantes y los profesores. Después, los obreros. Los torturaban para que dieran nombres, teléfonos, direcciones, y luego los enviaban al Nacional. Cuando una expedición de la Fifa aprobó las condiciones, a muchos de los detenidos se los habían llevado a los sótanos del estadio, custodiados con metralletas para que no alzaran la voz. Atilio D’Almeida y Helmuth Kaeser dijeron sí, se puede jugar acá, sin haber mirado hacia los costados. Chile había accedido a la instancia decisiva de las eliminatorias para la Copa del Mundo de Alemania luego de haber vencido en un partido extra a Perú.

Debía enfrentar a la Unión Soviética, que obtuvo su derecho luego de derrotar a Francia. El partido de ida debía jugarse en Moscú el 26 de septiembre. El de vuelta, en Santiago, el 21 de noviembre. Los chilenos intensificaban su preparación para la serie cuando Pinochet se tomó el poder. “Ese día yo fui a entrenar. Todo era humo, sangre, ruido. A mí me detuvieron como 10 veces los militares, pero veían el bolso de la selección de Chile y me dejaban pasar”, le recordó luego a Pablo Aro el defensa Eduardo Herrera. Todo era humo y sangre y muerte. Todo era miedo. Así viajaron los chilenos para enfrentar a los soviéticos en Moscú, donde los periódicos escribían y gritaban que Chile masacraba, que Chile desaparecía gente, que Chile torturaba.

El marcador quedó en ceros. Augusto Pinochet y los suyos y miles de ingenuos ignorantes celebraron. Pero el humo y la muerte seguían, y el Estadio Nacional era un hervidero de miedos. Gregorio Mena Barrales, gobernador de Puente Alto, una localidad cercana a Santiago, recordaba que “todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban”. Los obligaban a firmar un documento declarando “no haber recibido malos tratos en el Estadio” (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer. La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. “Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de la legitimidad constitucional. Sin embargo, cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados. Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...”.

Todo valía. El fin justificaba los medios, y los medios eran aberrantes. El gobierno de los militares ponía las condiciones. La Fifa las avalaba. El pueblo callaba. La prensa era condescendiente. Encubría. Limpiaba la sangre. Asistía a la fiesta de los criminales. Pocos días antes del juego determinante, los soviéticos decidieron no ir a Santiago. “Yo estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú —explicaría Oleg Blokhin, la figura excluyente de los soviéticos—. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”.

La federación emitió un comunicado difundido por la United Press International: “Por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (…) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la Fifa, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la Fifa”.

El día del partido, 21 de noviembre de 1973, los diarios anunciaron la clasificación a grandes titulares. Los jugadores se sentían atrapados. Ya no podían renunciar a nada, pero la gente se les acercaba y les pedía por la liberación de un primo, de un hijo, del amigo. Y en el vestuario, en la tarde del juego, percibían un lejano olor a muerte y a sangre y a humo. “Fue escalofriante —recordó 30 años más tarde Leonardo Veliz—. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir. La jornada se inició con el himno nacional y el seleccionado chileno formado ante la bandera. Luego, sobre las cinco de la tarde, “eran las cinco de la tarde”, como escribiera García Lorca, el árbitro, Francisco Hormazábal, dio la orden para que se iniciara la parodia.

Los chilenos sacaron del medio del campo. Hicieron varios toques, se aproximaron, hasta que Francisco Valdez anotó, sonriendo para que los fotógrafos registraran la escena. Sonriendo para que decenas de miles olvidaran. Sonriendo para firmar una mediocre y sangrienta obra de fútbol. A las pocas horas el presidente les envió un comunicado de felicitación y los invitó al Palacio. “Todo era pompa, ceremonia, solemnidad”, diría Caszely. “De repente, se abrió una gran puerta y apareció Augusto Pinochet, de gafas oscuras y su uniforme, impecable”. Caszely echó sus brazos hacia atrás y entrelazó sus manos, pensando en las víctimas, recordando a quienes le suplicaban que intercediera por éste o aquél.

“Cuando me llegó el turno de saludar, yo apreté mis manos. Pinochet no tuvo más remedio que seguir de largo”, recordó. Meses más tarde, el dictador se vengaría. Hubo entonces un corte en la película, y una transición llevó la imagen hacia Éric Cantona, quien explicó que por aquellos años Carlos Caszely era el gran ídolo de los chilenos. Todo se le permitía. Todo se le aplaudía. Luego la trama pasó hacia 1990, el año del plebiscito que decidiría el futuro de Chile. Hubo campañas sórdidas para que el pueblo votara por el sí a Pinochet y al continuismo, y campañas abnegadas por el no. En una de ellas, emitida por televisión, se veía a una señora que relataba cómo a finales del 73 y comienzos del 74 los militares la habían detenido por orden directa de Augusto Pinochet. “Fueron tantas las vejaciones y las torturas que tuve que sufrir, que yo no he querido ni contarlas por respeto a mis hijos y a mi esposo”.

En seguida, la cámara del comercial enfocaba a Carlos Caszely, quien caminaba y se dirigía hacia la señora. Entonces la abrazaba y decía: “Yo voto por el no por múltiples razones, por el futuro y la democracia, y también, porque esta señora que está acá es mi madre”.

lunes, 14 de enero de 2013

Grupo neonazi ataca a menor en Bogotá


Un joven fue atacado por una turba fascista cuando salía de jugar fútbol

Por Oficina de prensa, Marcha Patriótica

Este domingo 13 de enero nuestro amigo y compañero Niko Gutierrez, de 16 años, integrante de la Plataforma Engativá y miembro de la Marcha Patriótica, mientras se disponía a salir del Parque Simón Bolívar, donde se encontraba jugando fútbol junto con amigos, fue atacado por cerca de 30 neonazis del grupo que se hace llamar Comando Radical Nacionalista. El compañero se encuentra hospitalizado y requiere de una reconstrucción facial.

Estamos llamando a la solidaridad económica y política de todas las organizaciones y compañeros para garantizar su atención medica, ya que la familia requiere de nuestro apoyo.

De igual forma los convocamos a todos a cerrar filas en contra del fascismo venga de donde venga. ¡No pasarán!

domingo, 6 de enero de 2013

Jugadores del Milán abandonaron partido por insultos racistas

El partido amistoso que disputaban el pasado jueves el Milán y el Pro Patria fue suspendido después de que los jugadores del conjunto 'rossonero' decidieran retirarse por los insultos racistas que recibieron por parte de algunos aficionados.




Kevin-Prince Boateng detuvo el juego a los 26 minutos del partido, que se disputaba en campo del Pro Patria, de la cuarta categoría del fútbol italiano. Enojado por los insultos racistas, el ghanés lanzó el balón contra el público, se quitó la camiseta y dejó el césped. A continuación fue seguido por sus compañeros.

El árbitro suspendió el partido con el marcador 0-0 y no se reanudó. Según el Milán, varios seguidores del equipo local habían insultado de forma racista a sus jugadores Boateng, M'Baye Niang y Sulley Muntari.



"Estoy decepcionado y triste, pero pienso que fue la decisión correcta no volver al campo, por respeto a nuestros jugadores y a todos los jugadores de color de la liga", dijo el entrenador del Milán, Massimiliano Allegri.

"Debemos parar este comportamiento incivilizado. Italia tiene que ser un poco más civilizada e inteligente", añadió.

El capitán del equipo, Massimo Ambrosini, también se refirió al hecho: "Fuimos insultados desde el principio. Hemos lanzado una clara señal", dijo.

Durante la interrupción, los jugadores del club amateur de la ciudad de Busto Arsizio intentaron hablar con los seguidores para posibilitar la continuación del partido.

El presidente del club, Pietro Vavassori, condenó los gritos racistas y mostró comprensión por la reacción de Boateng. "Estoy desolado, pero entiendo la decisión del Milán", dijo. Según el dirigente, los causantes del altercado no pertenecen a los grupos de hinchas del club.

Con información de agencias

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Futebol sem ditadura: Corinthians e Al Ahly já lutaram contra regimes


Democracia Corintiana e Primavera Árabe são marcos na história das equipes que decidem uma vaga na final do Mundial. Clubes cooperaram contra tempos difíceis de Brasil e Egito

Lancenet

O futebol pode, de alguma forma, ajudar a derrubar governos autoritários? Corinthians e Al Ahly, semifinalistas do Mundial de Clubes, que vão duelar nesta quarta-feira, às 8h30, no Toyota Stadium, com transmissão em tempo real do LANCE!Net, provam por suas histórias que a bola faz, sim, ecoar o grito de liberdade.

Enquanto os atuais representantes da "República" alvinegra ainda engatinhavam, Sócrates, Wladimir, Casagrande & Cia. protagonizavam a "Democracia Corinthiana", movimento ideológico que dava aos jogadores poder de decisão para questões antes tratadas só por dirigentes, com autogestão e direito a voto. O ano era 1982 e o Brasil atravessava um período de transição do Regime Militar para a democracia, alcançada em 1985. Presentes em movimentos populares, como o “Diretas Já”, os jogadores tinham posicionamento politizado e influenciavam o povo.

Já no Egito, terra que vivia há 30 anos sob o regime do presidente Mohammed Hosni Mubarak, as arquibancadas tiveram papel fundamental para a queda do ditador.

Acostumadas a combates com a polícia, as torcidas organizadas – entre elas as do Al Ahly – estiveram na linha de frente da "Primavera Árabe", movimento de jovens aderido por países do Oriente Médio.
Em 25 de janeiro de 2011, foi organizada “a grande revolta,” dia em que milhares de pessoas foram às ruas para reivindicar seus direitos. O exército reagiu e o massacre terminou com 42 mortos e milhares de feridos. Até que Mubarak renunciou, em 11 de fevereiro.

Já em 1 de fevereiro deste ano, como retaliação ao envolvimento dos jovens torcedores na revolução, o massacre no estádio de Porto Said culminou em mais derramamento de sangue. Hoje, o país vive transição eleitoral. O campeonato local segue parado, mas pode ser retomado.

Ricardo Gozzi, jornalista e autor do livro “Democracia Corintiana”

A Democracia deu um rosto à aspiração maior

Era época de um regime fechado, mas abriu-se um espaço dentro do clube para que os jogadores tomassem decisões. Não foi uma rebelião, mas uma abertura. Vice-presidente de futebol, Adílson Monteiro Alves fazia o vínculo do grupo com a presidência. Enxergou-se que aquilo era positivo, não só pelo fato de os atletas quererem ter voz, mas porque aquela liberdade melhorava o desempenho deles. Estavam mais contentes. Não ganharam tudo, até ganhou pouco, mas o Paulistão (1982 e 1983) tinha um peso maior.

A própria torcida corintiana, que tem consciência social maior, aceitou mesmo porque os resultados apareceram em campo.

O movimento ganhou protagonismo, pois o Brasil vivia um momento de abertura política e ele deu um rosto, uma face pública a uma aspiração maior. O esporte mais popular do país, o time mais popular de São Paulo, de maior torcida... Tem um peso! Tanto que a CBF chamou o presidente Waldemar Piris para explicar porque colocava “Diretas Já” na camisa, para tentar contê-los. O movimento se aproveitou da fase política do país, mas ao mesmo tempo deu a ela a chance de um debate maior. Não era direcionada à esquerda ou à direita, havia divergências.

Arlene Clemesha, Professora de história árabe da Universidade de São Paulo (USP)

No Egito, as torcidas romperam barreiras

As torcidas organizadas tiveram um papel muito importante na revolução. Por se tratarem de jovens sem perspectivas no país, se encaixaram e foram decisivos para a derrubada de Mubarak durante os 18 dias de revolução, que começou em 25 de janeiro de 2011. Uma passagem que virou marco foi quando, após uns três ou quatro dias de ocupação na Praça Tahrir, houve uma batalha sobre a ponte que dá acesso a ela, onde o Exército mandou tanques para cima da população. Ali, tiveram papel importante, pois usaram as técnicas que tinham para combater a polícia durante os jogos para ter um nível de organização capaz de, através de avanços e recuos sucessivos, conter a barreira policial, que foi muito violenta. Romperam a barreira do medo, nada mais segurava aquelas pessoas.

Esses torcedores constituem uma camada social que briga por um futuro melhor, muitas vezes até com formação universitária, mas sem trabalho. O massacre no estádio foi considerado por todos como uma retaliação. Aconteceu na cidade mais combativa, com presença de operários que aderiram à revolução. E os portões foram fechados, houve indícios de que foi tudo orquestrado. Talvez não achavam que os efeitos seriam tão grandes.

Lancenet.com.br

jueves, 25 de octubre de 2012

Asociación de Futbolistas del Reino Unido aplicará sanciones más severas por racismo


La Asociación de Futbolistas Profesionales del Reino Unido (PFA, por su sigla en inglés) ha emitido un plan de acción de seis puntos para abordar los incidentes de racismo en el campo de juego.

Criticado por "no hacer suficiente" para prevenirlos, la PFA ha dicho que es hora de aplicar sanciones más severas.

Quienes sean hallados culpables podrían ser expulsados o enviados a participar de programas de cocientización.

El plan además prevee que se aceleren los procedimientos de investigación cuando se presentan demandas de este tipo y que no se pierdan de vista otros motivos de desigualdad que puedan provocar discriminación, como el género, la orientación sexual, la discapacidad, el antisemitismo, o la islamofobia.

El presidente de la Asociación inglesa de Fútbol dijo el martes que también revisará las sanciones a los incidentes de racismo tras el resonado caso de John Terry. El capitán del Chelsea fue suspendido por cuatro partidos y multado con el equivalente de 356.000 dólares tras un incidente con el defensor de Queens Park Rangers Anton Ferdinand.

BBC Mundo

sábado, 6 de octubre de 2012

Reviva a Democracia Corinthiana 30 anos depois


Agência Corinthians

“Ganhar ou perder, mas sempre com democracia”. Tal lema se destacou como um dos produtos do pensamento de uma geração das mais importantes do Timão. Trata-se do movimento construído no contexto da redemocratização brasileira, na primeira metade da década de 80. Sob a ótica da abertura política, descentralização do poder, modernização da administração e renovação do modelo de direção, o Presidente Waldemar Pires esteve à frente de todo o processo vivido no Parque São Jorge. Reviva a Democracia Corinthiana, em especial preparado em parceria com a Placar.


Com a eleição de Waldemar Pires à Presidência, o Corinthians viveria novos tempos. Somando-se os maus resultados da temporada de 1981, a saída do Presidente Vicente Matheus e o anseio pela liberdade no período da redemocratização da política brasileira, o cenário era mais do que favorável. Sob o slogan de Democracia Corinthiana, criado pelo publicitário Washington Olivetto, o Clube entrava de vez numa experiência revolucionária para o meio futebolístico.

Idealizada pelo sociólogo Adilson Monteiro Alves – chamado para integrar o novo Departamento de Futebol do Clube –, a proposta inédita reunia dirigentes, conselheiros, funcionários, técnico e jogadores sob o princípio da autogestão. Em outras palavras, todos teriam o direito a opinar nas decisões internas e o voto de cada um, independente do cargo, possuiria o mesmo valor. Além da contribuição positiva com uma ideologia de resistência ao regime militar, o grupo de atletas era reconhecidamente talentoso, contando com grandes ídolos como Doutor Sócrates, Casagrande, Zenon, Biro-Biro, Zé Maria e Wladimir.

Em plena Ditadura Militar, as mudanças sócio-políticas foram profundas dentro do Parque São Jorge. Desde a discussão acerca do autoritarismo nas relações sociais de trabalho até a necessidade real das conhecidas “concentrações” pré-jogo, que afastavam os jogadores da vida social. No que diz respeito às atitudes dos próprios atletas, o movimento provou a importância do engajamento de ídolos das grandes massas. Além de combater o conservadorismo que regia os clubes brasileiros, os líderes da Democracia se tornaram porta-vozes da liberdade de expressão no país, direito corrompido e buscado no momento efervescente da década de 80.

Recentemente, no dia 4 de dezembro de 2011, o Corinthians se sagrava Pentacampeão Brasileiro. Feliz pela conquista, a Fiel, por outro lado, sentia a perda da grande figura da Democracia, o eterno Doutor Sócrates. Fantástico com a bola nos pés, o inesquecível camisa 8 também exercia o papel de contestador. O ponto alto foi o envolvimento nos comícios e movimentos pelas Diretas Já. Ao lado do povo, ele, Wladimir, Casagrande e outros jogadores reforçaram o coro pela aprovação da emenda Dante de Oliveira, que previa a realização da eleição direta para a presidência. Mas os craques alvinegros não estavam sozinhos. Além deles, pessoas relevantes para a opinião pública, como Osmar Santos, Rita Lee e Juca Kfouri, legitimaram o movimento.

Dentro de campo, a equipe alvinegra também não decepcionou. Após um 1981 abaixo das expectativas os títulos reapareceriam. Nas finais contra o São Paulo, em 1982 e 1983, a Fiel pôde comemorar o bicampeonato estadual. A primeira conquista veio com as atuações brilhantes de três jogadores: Casagrande, Biro-Biro e Sócrates. Ainda no início da carreira, com apenas 19 anos, Casão, como também era chamado, já havia impressionado em sua estreia contra o Guará-DF, ao marcar quatro dos cinco gols da partida. No dia 1º de agosto, em clássico contra o Palmeiras, o centroavante caiu de vez nas graças da Fiel, com três gols. Biro-Biro e Sócrates fizeram os outros dois tentos e fecharam o inesquecível placar de 5 a 1. Já na fase final, o Timão enfrentou o São Paulo em três oportunidades, perdendo a primeira de 3 a 2 e vencendo as outras duas decisivas por 1 a 0 e 3 a 1.

No ano seguinte, o time do Parque São Jorge teve clássicos para decidir o seu bicampeonato. Na semifinal, o Palmeiras, e na final, o São Paulo, outra vez. Sócrates foi a grande estrela, marcando quatro gols, um em cada confronto. Contra a equipe alviverde, no primeiro jogo da semifinal, o Doutor sofreu com a marcação individual e apenas fez de pênalti no empate em 1 a 1. Já na segunda, bastou uma jogada para definir o 1 a 0 e a classificação. Após a vitória por 1 a 0 na primeira final, o Timão podia apenas empatar para ficar com o Bi. E foi o que aconteceu: 1 a 1. Corinthians 19 vezes campeão Paulista e a Democracia coroada.

Com a abertura política ainda que tardia, anos depois da emenda Dante de Oliveira, e a saída de Sócrates em 1984, o movimento foi aos poucos cumprindo seu papel e chegando ao seu final. Como legado ficou o bicampeonato paulista, uma galeria de ídolos e figuras representativas para a identidade corinthiana e o orgulho da Fiel em contar que viu o seu Clube escrever uma das mais belas histórias do futebol brasileiro e mundial.

Confira a entrevista concedida por um dos líderes da Democracia Corinthiana, o lateral esquerdo Wladimir:

Qual o legado que a Democracia Corinthiana deixou para o Brasil e o Mundo?

Foi um momento histórico em que pudemos honrar nossa condição de cidadãos brasileiros. Creio que os atletas não podem se sentir a margem do processo político brasileiro em nenhuma época. Não somos alienígenas. A Democracia trouxe uma nova consciência de que mesmo que sejamos jogadores e figuras conhecidas das massas, devemos nos portar de maneira a combater o autoritarismo nas relações de trabalho e políticas.

Como é para você ter participado do movimento de maior importância sócio-política da história do Corinthians?

Na verdade, eu sempre estive envolvido em questões políticas. Costumava frequentar e apoiar o Sindicato dos Atletas. Os jogadores também têm direitos e deveres naturais que naquela época não estavam sendo respeitados, assim como todos os cidadãos. Diria que o movimento foi a consagração da grande ansiedade que tínhamos em poder ajudar na redemocratização brasileira. Foi um momento oportuno.

E qual era a sensação em subir no palanque dos comícios pelas Diretas Já?

Era incrível olhar de cima mais de um milhão de pessoas unidas pela mesma causa. Senti que estava tendo um papel nobre e uma postura de cidadão mesmo. É difícil não se lembrar do Sócrates e da máxima que ele deu naquele comício. Para ele, caso a emenda Dante de Oliveira fosse aprovada ele não abandonaria o país.

Qual a emoção de ver toda a revolução feita por vocês coroada pelo bicampeonato paulista?

Tudo começou com a escolha do treinador feita por nós mesmos. Resolvemos dar uma chance ao Zé Maria, mas não era a dele. Após definir o Mario Travaglini no cargo, decidimos a melhor forma de jogar, assumindo a responsabilidade e uma possível culpa caso algo não desse certo. Naquelas finais contra o São Paulo não tinha como dar errado, a gente sempre prevalecia nos momentos decisivos. Para jogar futebol é necessário o estado de espírito feliz para criar e vencer, e isso nós tínhamos.

Mande um recado à República Popular do Corinthians que buscará o Bi Mundial no final do ano.

Eu diria que o espírito daquele grupo da Democracia Corinthiana era da mais nobre representatividade e nível de consciência política. É claro que os tempos mudaram, o futebol mudou. Mas acredito plenamente que os jogadores atuais cumprirão a sua missão assim como nós, conquistando o Bi Mundial e a consagração desse projeto. Vai, Corinthians!

martes, 25 de septiembre de 2012

Millonarios evalúa devolver títulos de 1987 y 1988 por influencia del narcotráfico

Las directivas del equipo azul contemplan la propuesta de renunciar a dos de sus trece estrellas por estar manchadas por la mafia



El presidente de Millonarios, Felipe Gaitán, manifestó este martes desde España, donde su equipo jugará un partido amistoso con el Real Madrid, que en la junta directiva del equipo está en discusión la posibilidad de devolver los títulos nacionales de 1987 y 1988, conseguidos bajo el manto del narcotráfico y cuando el club era propiedad del mafioso Gonzalo Rodríguez Gacha, también conocido como "El Mexicano".

Gaitán, sin embargo, aclaró que aún no hay una posición oficial del club al respecto.

"Este es un tema que se está dando, hay una discusión inicial, pero no hay una posición oficial al respecto en este momento", señaló a la W Radio el dirigente deportivo.

"Todos sabemos el desafortunado pasado que han tenido algunos equipos en el fútbol en Colombia, y es algo que con la nueva administración, la nueva gestión y la transparencia con la que se ha venido trabajando, se ha puesto sobre la mesa, pero no hay una posición oficial en este momento", recalcó.

De igual manera, Gaitán aseguró que no sabría tampoco cómo sería la mecánica para devolver las dos estrellas, en caso de que se tomara esa decisión.

"No sabríamos cuál sería la mecánica, porque aun está muy preliminar el debate. Es un tema que falta trabajarlo, falta digerirlo mucho, y habría que ver cómo se llevaría a cabo si se tomara esa decisión, que tiene muchas implicaciones y también mensajes muy positivos", dijo.

El equipo de Gacha

A principios de los años 80, Rodríguez Gacha, narcotraficante vinculado al Cartel de Medellín, compró un porcentaje de Millonarios, equipo del que era hincha. Bajo su mandato obtuvo los campeonatos de 1987 y 1988, años marcados por incidentes turbios como el soborno de árbitros y jugadores.

Gacha era uno de los aliados de Pablo Escobar Gaviria y se le responsabiliza de crímenes como el asesinato de dirigentes políticos, la explosión de carros bomba, entre otros. Fue abatido por las autoridades en 1989 en una zona rural de Sucre.

El porcentaje de Millonarios que su familia poseía fue expropiado por el Estado, pero pasó a manos de particulares cuando el equipo se convirtió en sociedad anónima en el 2011.

Sin embargo, la influencia de Gacha en el club trajo con sigo problemas administrativos, y desde la muerte del capo, el equipo azul no volvió a salir campeón del torneo nacional.

martes, 11 de septiembre de 2012

Pinochet i el futbol

Bon Cop de Cap analitza l'estreta relació entre el dictador i l'esport


El programa d'esports Bon Cop de Cap analitza la relació entre el futbol i el dictador xilè Augusto Pinochet. En aquest vídeo s'explica com va impulsar l'equip Colo-colo, va utilitzar estadis com a presons, es va assassinar del cantant Víctor Jara o la suspensió del partit Xile-URSS per la negativa russa ja que dins l'estadi hi havia presoners tancats amb soldats amenaçant-los perquè no fessin soroll.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Fútbol en Chile un 11 de septiembre: mucho más allá de las eliminatorias

La FIFA se negó a cambiar la fecha del encuentro entre Chile y Colombia por las eliminatorias, dispuesto para el mismo día del aniversario del golpe militar de Pinochet. En 1973, la misma entidad se empeñó en programar un partido eliminatorio, también en Santiago, a dos meses de ese mismo golpe.


Por Camilo Rueda Navarro


Hace unas semanas la FIFA negó la solicitud de la Federación de Fútbol de Chile de cambiar la fecha del partido ante Colombia, previsto para este martes 11 de septiembre, por las eliminatorias al Mundial. En la fecha se conmemora en el país austral el aniversario del golpe militar de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, y suele haber fuertes protestas.

La FIFA desestimó la solicitud argumentando mantener la “equidad deportiva” y la imposibilidad de afectar el calendario internacional previamente estipulado. La máxima autoridad del deporte más popular del mundo ignoró las implicaciones de la fecha, como también lo hizo en ese 1973 que se recuerda.

Para Chile, el 11 de septiembre es más que una simple fecha en el calendario. Ese día se le causaron a la nación austral muchas heridas aún sin cicatrizar. En 1973 se produjo el sangriento golpe de Estado que acabó con la primera experiencia de un gobierno socialista instaurado por victoria electoral, el de la Unidad Popular de Allende. Y abrió paso al régimen militar de Pinochet, que dejó miles de ejecutados, desaparecidos y exiliados, así como también hizo de Chile un modelo de Estado neoliberal y autoritario que luego se reprodujo en otros países de la región.

Pero el 11 de septiembre de 1973 no sólo cambió de tajo la política chilena. También se afectó el calendario futbolístico internacional. Chile debía jugar el "repechaje" al Mundial de Alemania ’74, nada menos que ante la Unión Soviética.

El partido de ida se jugó el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, en el Estadio Lenin de Moscú, donde se decretó un frío cero a cero. Todo se debía definir en la revancha, programada en Santiago el 21 de noviembre.

Pero en Santiago, en los días posteriores al golpe, el Estadio Nacional se empezó a usar como campo de concentración a donde eran llevados por los militares cientos de detenidos. Además, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, tras conocer el desarrollo de los acontecimientos en aquel septiembre.

Según registró el periodista Pablo Aro Geraldes en un reportaje sobre el episodio, una comisión de la FIFA, acompañada de directivos de la Federación de Fútbol de Chile, visitó el escenario, recorrió la cancha y dictaminó que el estadio era apto para jugar. La comitiva estuvo integrada por el brasileño Abilio D’Almeida, vicepresidente, y el suizo Helmuth Kaeser, secretario general. Arribó a Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago.

Pese al visto bueno de la FIFA, los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en repudio a la dictadura. "Hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol", dijo el jugador Oleg Blokhin, estrella del fútbol soviético condecorado con el balón de oro en 1975.

Algunos críticos señalaron que la Unión Soviética no tenía nada que reprochar porque en su territorio también había campos de concentración, conocidos como "Gulag", como denunció el escritor Aleksandr Solzhenitsyn, premio Nobel de literatura en 1970.

La URSS pidió jugar el encuentro fuera de territorio chileno, solicitud negada de tajo. Así que decidieron abstenerse de jugar. La Federación de Fútbol de la Unión Soviética emitió un comunicado donde explicaban que no jugarían allí donde miles detenidos de la dictadura habían sido torturados y asesinados.

"Los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos", dijo el documento. "La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza a la administración de la FIFA por el hecho", agregó el comunicado, difundido por la agencia UPI.

Ante la situación, y en una de las decisiones más vergonzosas de la historia del fútbol, se programó el partido sin el rival. Los chilenos salieron a la cancha y anotaron un gol ante un arco vacío. Y la FIFA aprobó en definitiva la participación chilena en el Mundial, donde a la postre no ganó ningún partido.

Cuatro décadas después, los dirigentes del fútbol mundial se empeñaron en programar un partido el 11 de septiembre, a pesar del trasfondo de la fecha. La federación chilena mantuvo a Santiago como sede, aunque por lo menos cambió el escenario: se jugará en el Estadio Monumental de Colo-Colo. Y su rival ya no será la Unión Soviética, sino Colombia, tal vez su mejor aliado de la región y que por su afinidad política no pondría ningún inconveniente.

Publicado originalmente en Semana.com

jueves, 9 de agosto de 2012

El santo zurdo

Orgullo de millones en Alemania, el Sainkt Pauli es un particular club de izquierda en ese país, y tiene como principal rival al fascismo.


Por Gerardo Sosa
Marcha.org.ar

Con las características del folclore de nuestro futbol, sería llamativo (cuando no quimérico) que un equipo local levante banderas antifascistas, antisexistas y antirracistas, cuando justamente el fundamento y el compuesto de la interpelación para con las hinchadas de otros equipos son condimentos fascistas, machistas y racistas. No obstante, aunque lejos de estos lares, existe un club que esgrime aquellas reivindicaciones que, a nuestra cotidianeidad, resultan por demás extrañas. El St Pauli, club que milita actualmente en la segunda división del futbol alemán -la Bundesliga 2-, cuenta con esos estandartes, que son su orgullo y le delimitan un singular carisma. Lejos de ser desconocido, cuenta con una afición que supera los 11 millones sólo en Alemania, fue fundado hace poco más de cien años y es una de las mayores atracciones del estado de Hamburgo, además de poseer más de 200 clubes de fans en todo el mundo.

Reconocido como el club de la clase trabajadora y con la bandera pirata como su logo (además de la del Che Guevara), el “cuadro del puerto” es mundialmente célebre por su anticapitalismo. Ícono de la izquierda a nivel global, tiene una gran amistad con otras hinchadas que se declaran antifascistas y libertarias, como las del Celtic Glasgow de Escocia, el Livorno de Italia o el Rayo Vallecano de España. Corny Littmann, ex presidente del club, se declaró abiertamente homosexual y bajo su mandato se promovieron políticas de inclusión en barrios bajos alemanes, como el proyecto que actualmente se lleva a cabo en la ciudad de Kick, con el cual el club alienta el deporte en niños -varones y mujeres por igual- de 7 a 17 años. También resultan llamativas la participación y el poder de decisión que detentan los seguidores en la cotidianeidad del St Pauli. En el año 2002, los directivos del club retiraron de su estadio, el Millerntor, los carteles con publicidad de la revista “Maxim” tomando en cuenta un planteamiento de sus hinchas, que consideraron que se trataba de un anuncio ofensivo e injurioso para con las mujeres. Por estas maneras de conducirse en materia de género es que en los partidos que el St Pauli juega de local, las tribunas tienen una abrumadora presencia femenina.

Como todo cuadro que despierta muchas pasiones, el St Pauli tiene un “superclásico”. Su antagonismo se materializa contra el Hansa Rostock, y la antinomia no es en términos deportivos sino políticos: su archirrival tiene facciones neo-nazis en su hinchada y es el equipo de una ciudad donde es fuerte la extrema derecha. En Rostock, en período de elecciones, los candidatos de esa vertiente ideológica tienen una gran cantidad de votos. En el marco de la aversión contra sus reaccionarios rivales, el St Pauli dio a luz a uno de sus ídolos máximos: Deniz Naki. Fichado a mediados del 2009, el delantero de descendencia turca logró una gran idolatría por parte de la afición cuando, en un partido jugado en casa del Hansa, hizo ante la tribuna rival la señal de cortarles el cuello, y acto seguido clavó en el césped la bandera de su club, cual guerrero clava su estandarte en territorio enemigo, secundado por la arenga de sus compañeros. El St Pauli ganó ese encuentro por 2 a 0 y Naki convirtió el segundo gol. Al año siguiente a su fichaje colaboró con siete goles para el ascenso del equipo a la máxima categoría del fútbol alemán.

Sin poseer un palmarés abultado ni ostentar participación en torneos a nivel continental, el St Pauli y sus seguidores festejan a lo grande sus contados logros. Uno de sus recuerdos imborrables es su victoria en la temporada 2001/2002 sobre el Bayern Munich por 2 a 1. En ese entonces el Bayern era campeón europeo e intercontinental (había vencido a Boca por 1 a 0 en Japón). En aquel momento, “Los piratas” divulgaron por toda Alemania la frase “Weltpokalsiegerbesieger”, traducido como “los vencedores de los campeones mundiales”, adjudicándose ese mote.

También es reconocido el tributo que le rinden al St Pauli numerosas bandas de música alternativa con compromiso político, como Bad Religion, los noruegos Turbonegro o los ingleses Art Brut, quienes le compusieron una canción e incluso asistieron a varios partidos. “Los piratas” cuentan además con un estricto ritual musical, el de salir al campo de juego cuando oficia de local con el tema de AC/DC “Hells Bells” como himno de batalla, además de introducir el enérgico estallido del tema de Blur “Song 2” cada vez que el equipo mete un gol. Todas estas particularidades hacen de este club una rara avis a nivel mundial, aunque quizás no sean pocos los que bregarían por la existencia de muchos St Pauli, en todas las latitudes.

domingo, 1 de julio de 2012

La maldición republicana

España-Italia en el Mundial de 1934 y la selección de la Segunda República

Por Iñigo A.R.
Los ideales del gol


Salta al campo España con su capitán a la cabeza. Al llegar a mediocampo se sitúan allí esperando la salida de su rival. Al instante salta Italia al campo, se colocan en línea junto a la selección española, y realizan el saludo fascista a la grada. Allí está Benito Mussolini presidiendo el segundo Mundial de fútbol de la historia, primero en el que participa España.


Intercambio de banderines y sorteo de campo entre los dos capitanes, Ricardo Zamora y Giampero Combi, dos de los mejores porteros del mundo. En aquella época la selección española era considerada como una de las más potentes del momento, y a día de hoy es recordada como una de las mejores selecciones españolas de la historia.

En esta ocasión el once inicial lo forman Ricardo Zamora; Errasti, Quincoces; Cilaurren, Muguerza, Fede; Lafuente, Iraragorri, Lángara, Regueiro y Gorostiza.

Para completar la foto, la Italia fascista viste con su tradicional camiseta azul, pantalón blanco y medias azules. Por su parte España lo hace con camiseta roja, pantalón azul oscuro y medias también oscuras con tres franjas con los colores de la bandera nacional: rojo, amarillo y… morado. Y es que la primera vez que España disputó un Mundial lo hizo luciendo la bandera tricolor republicana ya que era la Selección de la República Española.

Estamos en los Cuartos de Final de Italia’34 y empieza en Florencia el partido considerado por muchos como una final anticipada. España se dedica a tocar y tocar intentando aprovechar la velocidad de Gorostiza y Lafuente. Los italianos también cuentan con una gran selección, un conjunto muy compacto formado por Vitorio Pozzo que basa su fútbol en el balón largo y en un juego muy muy duro. Además cuentan con la ayuda de hasta cuatro argentinos inscritos muy sospechosamente, e incluso un brasileño.

En el minuto ’30 el delantero vasco del Madrid C.F., Luis Regueiro, coloca el 0-1. La selección italiana sigue con su juego duro ante la permisividad del árbitro. Zamora no para de despejar los balones que cuelgan al área los italianos, y la delantera española va en busca del segundo tanto. Sin embargo cuanto está a punto de llegar el descanso, en uno de estos centros al área visitante, el delantero italiano Schiavo se olvida del balón y harto de las paradas de Zamora le sujeta para que así el ídolo Juventino, Giovanni Ferrari, remate a placer y logre el empate. El árbitro belga Louis Baert, pese a lo surrealista de la jugada, hizo la vista gorda como durante todo el partido.

La segunda parte siguió el mismo cauce. Zamora sigue saliendo valiente a los balones aéreos aprovechando su gran altura, salidas que aprovechan los italianos para propinarle varios golpes. Continúa el juego veloz español y las ocasiones. A díez minutos para el final Lafuente conecta un disparo que bate a Combi, poniendo el 1-2. Pero el colegiado Baert sigue sin estar por la labor, y anula un gol que parece claramente legal.

Finaliza el partido con un 1-1 injusto, sin embargo no cesan ahí las malas noticias para los españoles. Su parte de lesiones incluye a siete futbolistas, entre los que como era de esperar se encuentra Ricardo Zamora, a quien alguno de los muchos golpes que le propinaron le rompió dos costillas.

Ante el empate, se decide que al día siguiente se jugará un partido para dilucidar quien pasa a la semifinal.

En la Selección de la República Española solo pueden repetir cuatro jugadores, teniendo que entrar siete nuevos al once inicial debido a la violencia con que se emplearon los italianos. En esta ocasión la alineación de circunstancias la forman Nogués; Zabalo, Quincoces; Cilaurren, Muguerza, Lecue; Vantolrá, Regueiro, Campanal, Chacho y Bosch. Ante la baja de Zamora debuta Nogués, y el brazalete tricolor pasa a Jacinto Quincoces, quizás el mejor defensa del Mundo del momento.

Saltan los equipos al Estadio Giovanni Berta (actual Artemio Franchi), saludo fascista de los italianos e incluso de los árbitros a Benito Mussolini y comienza el partido. El guión es el mismo. España jugando un fútbol atractivo y saltando en cada regate para no ser cazados por las embestidas italianas, mientras que la azzurra cuelga continuamente balones al área de Nogués, que no para de llevarse golpes. Se muestra seguro el debutante, pero llega el primer susto cuando al salir a por un balón un italiano le golpea en la nariz, perdiendo éste su boina al estilo Zamora. Se recupera el portero español, pero poco después en el minuto 12 se produce otro centro al área. Entonces el delantero “italo”argentino Dimaría suelta un codazo al cuerpo de Nogués y le propina un empujón, momento aprovechando por la gran estrella transalpina Giuseppe Meazza para lograr el 1-0. Trifulca multitudinaria entre ambos equipos en la que se desata toda la rabia acumulada de la Selección Republicana.

Los 78 minutos restantes fueron un continuo de ataques españoles saldados o bien con patadas obviadas por el árbitro suizo René Mercet o bien por pelotazos en largo de los italianos. Incluso cuando la escuadra republicana lograba sortear las patadas fascistas y anotar gol, ahí estaba el colegiado suizo para anularlo como le sucedió a Campanal en un gol claramente legal, o a Quincoces en otro más dudoso.

No había nada que hacer, el resultado del partido estaba escrito antes de jugarse, y España quedaba eliminada. El bagaje de esos Cuartos de Final fue un total de once jugadores lesionados y tres goles anulados, quedando claro en qué consistió la eliminatoria. De poco sirvió que posteriormente el árbitro suizo fuese inhabilitado de por vida por su bochornosa actuación. Comenzaba para España la maldición de Cuartos de Final, la maldición republicana.

En Semifinales la Italia Fascista eliminó a la Austria de Sindelar (años después ejecutado por negarse a jugar para los nazis), y en la final venció a Checoslovakia, completando de esta manera la farsa.

Fue un Mundial lleno de anécdotas y curiosidades: la bandera tricolor republicana como símbolo de la primera selección española mundialista, Ricardo Zamora convirtiéndose en el primer portero en detener un penalty en un Mundial, el inicio del estilo italiano de dureza y efectividad, el comienzo de la utilización del fútbol con fines políticos, propaganda y saludos fascistas por todos lados, la recepción de la Selección Española como héroes nacionales pese a la derrota, el festejo italiano con tintes militaristas…

Pero sobretodo destacó el descubrimiento por parte de los gobernantes de que como dijo Goebbels: “una victoria de la selección era más importante que la conquista de algún pueblo del Este”. El fútbol comenzó a usarse para lograr la adhesión del pueblo al líder, para distraer de determinados problemas más importantes, para hacer crecer un patriotismo acrítico que acepte todo por “el bien de la nación”. ¿Qué hubiera pasado en la Italia fascista si hubiesen sido eliminados a las primeras de cambio? ¿Y si los JJ.OO de Berlín hubiesen sido un desastre hubiera cambiado algo? Nunca lo sabremos.

Sin embargo sí sabemos que el robo a aquella España republicana por la Italia fascista generó más simpatías por la causa que mil mítines políticos. Igual que el codazo de Tassotti a Luis Enrique en el ’94 hizo que más gente se sintiera orgullosamente española y patriota que 30 años de transición. O lo mismo que la victoria en la Eurocopa de 2008 normalizó más la bandera rojigualda y el españolismo que 35 años de parlamentarismo.

Aquel partido fue el comienzo de la maldición de Cuartos de Final de España en los Mundiales, una maldición republicana que solo fue rota una vez en Brasil ‘50.

Como si del final de una película bélica se tratase, veamos qué fue de los integrantes de aquella primera selección española mundialista presente en Italia ’34.

Porteros

- Ricardo Zamora Martínez (1901 – 1978). Tras aquel Mundial continuó jugando en el Madrid C.F. hasta que estalló la Guerra en 1936, cogiéndole en Madrid. Entonces comenzó a correr el rumor en territorio franquista de que había sido asesinado por los republicanos. Sospechoso para los republicanos, fue encarcelado durante algunas semanas. Cuenta la historia que estuvo a punto de ser fusilado pero que los milicianos al reconocerle se negaron y pasaban las horas hablando de fútbol con él. Finalmente con la intervención del anarquista Melchor Rodríguez salió libre y huyó a Francia donde jugó y entrenó al Niza hasta el 38. En principio también sospechoso para los franquistas por haber jugado en la Selección Catalana y por haber recibido diversas condecoraciones republicanas, cambiaron de actitud y fue utilizado por Franco para su propaganda, mostrándole como un héroe afín a su causa. Disputó varios partidos en beneficio del bando reaccionario y posteriormente hizo carrera como entrenador de diversos equipos.

- Juan José Nogués Portalatín (1909 – 1998). Al volver del Mundial continuó jugando en el FC Barcelona hasta la Guerra Civil. Pasó la Guerra Civil en Barcelona donde siguió jugando a fútbol y ejerciendo de taxista. Tras la Guerra jugó en el Barcelona hasta 1942. Más tarde el aragonés fue entrenador de varios equipos de primera división.

Defensas

Ciriaco Errasti Siunaga (1904 – 1984). Tras el Mundial siguió jugando en el Madrid CF. Durante la Guerra Civil disputó varios partidos organizados por el bando franquista en las ciudades que iban ocupando. Al acabar la guerra deja la práctica del fútbol y vuelve a su Eibar natal donde ocupa el cargo de director de la sucursal del Banco Guipuzcoano.

Jacinto Quincoces López (1905 – 1997). Continuó jugando en el Madrid CF hasta la Guerra Civil. Durante la guerra fue conductor de ambulancias vinculado al bando franquista, y disputó algunos partidos benéficos también para este bando. Tuvo un papel similar al de Zamora aunque en menor medida como símbolo propagandístico. Al reanudarse las competiciones volvió a jugar en el entonces Real Madrid hasta 1942. Tras retirarse fue entrenador de varios equipos, incluyendo el propio Real Madrid y la Selección Española. También estuvo vinculado a la pelota mano, siendo jugador de pala y presidente de la Federación de Pelota Valenciana.

Ramón Zabalo Zubiaurre (1910 – 1967). Tras el Mundial vuelve a España para seguir jugando en el FC Barcelona. En 1937 emprende una gira por América con su club con el fin de conseguir dinero para la causa republicana. Ese mismo año se exilia en Francia ante la inminente caída de Cataluña y ficha por el Racing de París donde juega hasta 1944. En ese año decide volver a Barcelona y firma una temporada con el FC Barcelona, acabada la cual se desvincula del fútbol.

Centrocampistas

Juan Marrero Pérez “Hilario” (1905 – 1989). De vuelta de Italia continuó en el Madrid CF hasta 1936 cuando ficha por el Valencia. Sin embargo la Guerra Civil le pilla en A Coruña donde disputa algunos partidos benéficos con los conjuntos gallegos. Tras la Guerra su carrera siguió en varios clubes hasta su retiro en 1943. Posteriormente fue entrenador.

Leonardo Cilaurren Uriarte (1912 – 1969). Siguió en el Athletic Club hasta la Guerra Civil. Entonces se embarcó en la aventura de la Selección de Euskadi que le llevó finalmente a Sudamérica. Allí se exilió y jugó en River Plate, Peñarol y Real España de México, retirándose en 1945. Años después regresó a España antes de morir.

Martín Marculeta Barbería (1907 – 1984). A su vuelta del Mundial dejó la Real Sociedad para fichar por el Atlético de Madrid. Durante la Guerra Civil jugó con la Real Sociedad en partidos y torneos benéficos organizados por los carlistas. Tras la contienda fue entrenador entre otros del Real Gijón.

José Muguerza Anitúa (1911 – 1984). Finalizó su carrera en el club de toda su vida, el Athletic, retirándose con el inicio de la Guerra Civil en 1936. Se fue a vivir a México donde fue entrenador.
Simón Lecue Andrade (1912 – 1984). Tras el Mundial de Italia siguió en el Betis, fichando para la temporada 35-36 por el Madrid CF. Fue el autor del último gol de la Selección de la República de España. Al estallar la Guerra fue trasladado a Madrid por la directiva de su nuevo club con el ánimo de protegerle debido a que era una de las mayores promesas del fútbol español. A partir de él se reconstruyó el Real Madrid de la posguerra. En el 42 firmó por el Valencia y jugó su última temporada en el Zaragoza en el 49.

Federico Sáez Villegas “Fede” (1912 – ¿?). Siguió su carrera en el Sevilla FC. Durante la Guerra disputó partidos benéficos para los comedores infantiles de Falange. Tras la Guerra se retiró en el propio Sevilla en 1941.

Delanteros

Crisant Bosch y Espín (1907 – 1981). Regresado del Mundial, siguió jugando en el club de toda su vida, el Espanyol. Durante la Guerra Civil junto con otros socios del Espanyol se enfrentó a los milicianos pronunciándose en contra de la colectivización del club. Acabó su carrera en el Espanyol en 1943, aunque en 1946 disputó una temporada con el Terrassa.

Guillermo González del Río García “Campanal” (1912 – 1984). A su vuelta de Italia continuó en el Sevilla FC. Al producirse la sublevación en Sevilla escapó hacia el Norte, llegando hasta Asturias donde combatió en las filas republicanas. Fue hecho prisionero y reenviado a Sevilla donde estuvo encarcelado. Sin embargo poco después recibió el perdón de las autoridades franquistas y volvió a jugar en el Sevilla FC, siendo uno de los mejores delanteros de la posguerra. Posteriormente fue entrenador.

Eduardo González Valiño “Chacho” (1911 – 1979). Tras el Mundial fichó por el Atlético de Madrid procedente del Deportivo. Durante la Guerra Civil sirve en la artillería del ejército de Franco. Al acabar la Guerra vuelve a jugar con el Deportivo donde se retira en 1946. También entrenó a los coruñeses varias temporadas.

Guillermo Gorostiza Pareces (1909 – 1966). Acabado el Mundial vuelve a su Athletic. Al estallar la Guerra Civil se une a la gira pro-República de la Selección de Euskadi. Sin embargo abandona la gira antes de que la selección vasca ponga rumbo a América y vuelve a España a servir en las columnas carlistas, donde también se encuentran varios de sus hermanos. Terminada la Guerra Civil, bala roja continúa en el Athletic hasta 1941 que firma por el Valencia. Allí está hasta 1946, jugando dos años más en el Barakaldo y otro en el Logroñés, retirándose del fútbol de élite. El año siguiente juega en el Juvencia de Trubia asturiano. También fue entrenador de varios equipos.

Pese a servir en las filas carlistas durante la Guerra y ser un icono del NODO y del franquismo, vivió sus últimos años olvidado en una residencia de su Santurtzi natal donde finalmente falleció.
Fue el único futbolista que lució la camiseta de la Selección Española Republicana y de la Selección Española Franquista.

José “Chato” Iraragorri Ealo (1912 – 1983) Tras el Mundial continuó en el Athletic hasta la Guerra Civil. Se sumó a la expedición de la Selección de Euskadi que acabó en Sudamérica y allí se exilia. Fichó por San Lorenzo de Almagro pero tras cinco partido sufrió una lesión de gravedad que le impidió seguir jugando. En 1946 vuelve del exilio y ficha por el Athletic retirándose en 1949 para entrenar al mismo club hasta el ‘52. Posteriormente entrenó a varios equipos más.

Isidro Lángara Galarraga (1912 – 1992). A su vuelta del Mundial continuó en el Oviedo hasta la Guerra Civil. Entonces se suma a la expedición de la Selección de Euskadi que acabó su gira en México. Allí se exilia y pasa al San Lorenzo de Almagro argentino cuatro años, siendo uno de los máximos goleadores de su historia. Posteriormente vuelve a México para jugar tres años en el Real España. En 1946 interrumpe su exilio para jugar dos años para el Oviedo. Sin embargo una vez retirado vuelve a Sudamérica como entrenador.

Luis Regueiro Pagola (1908 – 1995). Tras el Mundial siguió jugando en el Madrid CF hasta la Guerra Civil. Reconocido vasquista, al estallar el conflicto se unió a la gira de la Selección de Euskadi, equipo del que fue líder y capitán. Llevó a cabo labores propagandísticas a favor del bando republicano y de difusión de la situación del pueblo vasco. Finalizada la gira se exilia en México, donde jugó tres temporadas en las filas del Asturias FC, retirándose en 1946.

Ramón de la Fuente Leal “Lafuente” (1907 – 1973). Acabado el Mundial de Italia, dejó el Athletic para fichar por el Atlético de Madrid. En un partido ante el Sevilla de la temporada 35-36 sufre una fractura en la pierna que le hace retirarse del fútbol. Finalizada la Guerra Civil fue entrenador.

Martín Ventolrá (1906 – 1976). Disputado el Mundial volvió a jugar en el FC Barcelona. Con el comienzo de la Guerra Civil participó en la gira en beneficio de la causa republicana que hizo su club por Sudamérica y finalmente se exilió en México. Allí jugó un año en el Real España y otras nueve temporadas en el Atlante. Retirado en 1949, entrenó a varios equipos. Un hijo suyo llegó a ser internacional con México.

Pedro Solé Junoy (1905 – 1982). Una vez eliminado del Mundial volvió al Espanyol hasta el comienzo de la Guerra Civil. En el ’39 fichó por el Murcia jugando dos años, y se retiró del fútbol en 1942 en el Alcoià valenciano. También fue entrenador.

Seleccionador

Amadeo García de Salazar (1886 – 1947). Continuó siendo seleccionador español hasta la Guerra Civil. Fue uno de los fundadores del partido abertzale ANV en Vitoria, además de uno de los impulsores de la Selección de fútbol de Euskadi. La Guerra Civil hizo retirarse a la selección española de la clasificación para el Mundial del ’38, y no volvió a entrenar, continuando con su profesión de doctor.

Hoy, la plaza junto a la que está el Estadio Mendizorroza del Alavés al que un día hizo grande, lleva su nombre.

viernes, 8 de junio de 2012

La selección inglesa visitó el campo de concentración de Auschwitz

La selección inglesa visitó este viernes el campo de concentración nazi de Auschwitz y la fábrica que fue propiedad de Oskar Schindler, situados a pocos kilómetros de Cracovia, donde está concentrado el equipo con motivo de la Eurocopa.

Tras la sesión de entrenamiento, un grupo encabezado por el seleccionador inglés, Roy Hodgson, el delantero Wayne Rooney y el presidente de la federación inglesa, David Bernstein, se dirigió hacia el campo de concentración donde un millón de personas -en su mayoría judíos- fueron asesinadas durante la Segunda Guerra Mundial.

La delegación, en la que también estaba el portero Joe Hart y los delanteros Theo Walcott y Andy Carroll, hizo una visita guiada por las instalaciones de Auschwitz, donde pudieron contemplar los barracones, las cámaras de gas o el horno crematorio y escuchar a testigos que sobrevivieron a esas condiciones.

También acompañó a los futbolistas el extécnico del Chelsea judío Avram Grant, que perdió a muchos de sus familiares en este campo de concentración.

"Miras alrededor y ves todo esto: todos los zapatos, las gafas... Y piensas cómo puede un hombre hacer esto a otro hombre. Está más allá de la comprensión humana", dijo Grant.

"Es irreal. En la escuela nos explicaron la historia, pero nunca te puedes llegar a imaginar algo de este calibre", comentó por su parte Walcott.

Paralelamente, el resto de concentrados de la selección como el capitán Steven Gerrard o el segundo entrenador, Gary Neville, visitaron la fábrica-museo del empresario alemán Oskar Schindler, que salvó a miles de judíos durante el Holocausto y cuya historia fue relatada por Steven Spielberg en el film "La lista de Schindler".

En este segundo grupo estuvieron la mayoría de los jugadores que apuntan al once titular el próximo lunes ante Francia, como John Terry, Ashley Cole o Joleon Lescott.

"Son este tipo de días los que más recordaremos cuando rememoremos esta Eurocopa. Las cosas que hemos hecho hoy y la gente que hemos conocido. Seguro que nos acordaremos del torneo en sí, pero sobre todo de visitar sitios así", dijo un emocionado Lescott.

Además de Inglaterra, otras selecciones como Alemania, Holanda e Italia han aprovechado la estancia en tierras polacas con motivo de la disputa de la Eurocopa para visitar este campo de concentración y rendir homenaje a las víctimas del Holocausto.

EFE

miércoles, 6 de junio de 2012

Eurocopa 1960: cuando la España de Franco se rindió sin jugar

La Unión Soviética obtuvo la victoria en la primera edición de la Eurocopa de naciones. Pero en los cuartos de final ganó por W.O, ya que Franco prefirió que España se retirara del torneo antes que jugar frente a ellos.


Por Camilo Rueda Navarro

La primera edición de la Eurocopa de naciones, disputada en 1960, fue ganada por la Unión Soviética. Pero la flamante campeona, en un hecho inusual, ganó su pase a semifinal por W.O, dada la ausencia del rival, la España de Franco.

En ese momento en que la guerra fría alcanzaba los mayores momentos de tensión, la lucha política tuvo un round futbolístico que se resolvió por abandono.

La primera versión de la Eurocopa se disputó por eliminación directa en partidos de ida y vuelta, y a partir de las semifinales tuvo a Francia como anfitriona. En los cruces de cuartos de final, el calendario dispuso que la España franquista y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se eliminaran entre sí. De inmediato afloraron las perspicacias por el trasfondo político de la confrontación.

En España se consolidaba la dictadura franquista, aliada del eje nazifascista en la Segunda Guerra Mundial. Mientras que la URSS fue el único país que apoyó a la República luego del alzamiento que llevó a la guerra civil. Desde luego, ambos países no tenían relaciones diplomáticas.

Pero además el nivel deportivo de ambas escuadras también incrementaba las expectativas del choque: La URSS venía de ser campeona olímpica en 1956 y contaba en sus filas con el mejor portero de la historia: el legendario Lev Yashin. Mientas que España contaba con una nómina de lujo, incluyendo a tal vez el mejor jugador del mundo en ese momento, el argentino nacionalizado Alfredo Di Stéfano.

Todo estaba servido: El 29 de mayo se jugaría la ida en Moscú y el 9 de junio la revancha en Madrid, con un eventual desempate en Roma o París. La selección española publicó la lista de los 20 jugadores convocados. Pero entonces la Federación Española de Fútbol informó que el equipo no iba a viajar a Moscú.

La decisión se definió en consejo de ministros. Según el periodista Miguel Ángel Lara, Carrero Blanco y Alonso Vega, ministros de la presidencia y de la gobernación, respectivamente, no querían que una posible derrota ante los soviéticos "fuera aprovechada por el Kremlin para pasearla por el mundo, algo que el régimen español sí hizo después de que el 18 de mayo el Real Madrid ganara la quinta Copa de Europa".

"Nosotros estábamos seguros de que les podíamos ganar y ser campeones de Europa, pero nos dijeron que eran órdenes de arriba, de Franco, y que no había nada que hacer", dijo el jugador Luis Suárez.

Según algunas versiones, Francisco Franco preguntó si la selección española estaba en capacidad de ganarle a la URSS. Ante la respuesta dubitativa, el dictador prefirió abstenerse de jugar para evitar una eventual derrota. "El gobierno fascista español tiene miedo al equipo del proletariado soviético", dijo el diario Pravda, órgano del Partido Comunista.

Pero la principal razón para Miguel Ángel Lara era que los franquistas "no estaban dispuestos a que ningún soviético pisara suelo español. Bajo ningún concepto querían recibir a una delegación en la que habría seguro miembros de los servicios de seguridad soviéticos".

Ante la negativa española, la URSS pidió aplicar el reglamento, que implicaba el pase automático. Además, la UEFA sancionó a España con una multa de 2.000 francos suizos más se abstuvo de aplicar alguna sanción deportiva. La Unión Soviética jugó entonces la semifinal, celebrada ya en París. Venció a Checoslovaquia 3-0, y luego en la final derrotó 2-1 a Yugoslavia.

Sobre el incidente redondea Lara: "de todo el caso no se escribió ni línea. Europa supo lo que ocurría por un despacho de la agencia AFP titulado ‘El fútbol es víctima de la Guerra Fría’ y por la información emitida el día 26 de mayo por Reuters explicando la renuncia española por una decisión política y el 'profundo pesar de los soviéticos por la decisión'".

El "equipo del proletariado soviético" ganó la primera Eurocopa, mientras que Franco pasó a la historia como el dictador que tuvo miedo de jugar ante los comunistas.

Publicado originalmente en Semana.com

sábado, 2 de junio de 2012

Selección de Alemania visitó Auschwitz

Jugadores del equipo que participará en la Eurocopa estuvieron en Auschwitz tras partido con Israel.


Una delegación de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) en la que estuvieron jugadores del equipo nacional visitó este viernes el campo de concentración nazi de Auschwitz en Polonia.

Un día después del amistoso ganado por los alemanes por 2-0 contra Israel en Leipzig, la delegación de la DFB rindió homenaje a las víctimas del Holocausto en este campo, instalado por la Alemania nazi en la Polonia ocupada y situado a unos 70 kilómetros de Cracovia.

Entre los representantes del fútbol alemán estuvieron el seleccionador del equipo absoluto, Joachim Löw, el mánager del equipo Olivier Bierhoff, así como el capitán Philipp Lahm y los jugadores de origen polaco Miroslav Klose y Lukas Podolski.

Todos ellos pasaron bajo la puerta con la tristemente célebre inscripción "Arbeit Macht Frei" ("El Trabajo os hará libres"). Visitaron, bajo la lluvia, otras instalaciones de Auschwitz, sus barracones, su muro de los fusilados, la cámara de gas y el horno crematorio.

Después se desplazaron en carro al campo de Birkenau, situado a tres kilómetros y uno de los grandes centros de exterminio durante el nazismo. Los alemanes depositaron un ramo de flores, en señal de recuerdo y respeto, a los pies de un memorial dedicado a las víctimas.

AFP

miércoles, 30 de mayo de 2012

Ucrania y Polonia vuelven a padecer el nazismo

En los dos países sede de la Eurocopa se alerta la existencia de barras xenófobas. En Polonia, pese a ser el lugar de los infames campos de concentración, el nazismo parece aflorar en algunas barras de fútbol. En su vecina Ucrania, una antigua nación soviética, algunas hinchadas hacen el saludo nazi.


Por Camilo Rueda Navarro

Desde el 8 de junio se juega la Eurocopa de naciones, evento que tendrá lugar de manera compartida en Ucrania y Polonia. Será la primera vez que el importante torneo se dispute en Europa Oriental desde 1976, cuando se jugó en Yugoslavia.

Los países anfitriones fueron escenario de cruentos episodios de la Segunda Guerra Mundial, cuando sufrieron la ocupación alemana y se instauraron allí campos de concentración, como Auschwitz o Treblinka.

Auschwitz fue el mayor centro de exterminio nazi. Allí fueron exterminadas unas dos millones de personas, entre judíos, eslavos, gitanos, prisioneros de guerra, entre otros. Funcionó desde 1940 y hasta 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético. En Treblinka murieron más de 800.000 personas. La mayoría de las víctimas fueron asfixiadas en cámaras de gas.

Las instalaciones de Auschwitz fueron preservadas como símbolo del holocausto, y en 1979 el centro fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. La selección inglesa anunció que durante la Eurocopa sus jugadores lo visitarán.

El de los campos de concentración ha sido uno de los episodios más vergonzosos de la humanidad. Sin embargo, en estos territorios han aflorado en los últimos años expresiones de nacionalismo ultraderechista, que han trascendido a algunas barras de equipos de fútbol. Lamentablemente, en algunos estadios se late el racismo.

Hace pocos días un equipo de la BBC estuvo en algunos partidos en Ucrania y comprobó que en sus estadios hay actitudes racistas. Sol Campbell, excapitán de la selección inglesa, dijo a la cadena inglesa que la Eurocopa no se le debió haber concedido a Polonia y a Ucrania por el racismo y la violencia que padecen. El jugador aconsejó a los aficionados ingleses quedarse en casa y ver el evento por televisión.

El gobierno británico, por su parte, dijo que los aficionados de origen africano y caribeño deben tener mucho cuidado cuando asistan a los estadios.

Ante el problema, la UEFA, entidad que rige el fútbol europeo, ha dicho estar trabajando con los países anfitriones para evitar agresiones xenófobas y garantizar la seguridad de los aficionados.

"La aproximación de la UEFA de cero tolerancia ante el racismo todavía está vigente, tanto adentro como afuera del terreno de juego, y en casos extremos los árbitros tienen el poder de detener el partido", dijo la federación.

Además, los anfitriones del torneo rechazaron las acusaciones. "El problema de las patologías en los estadios, como la xenofobia o el racismo, es un problema específico de todos los países de Europa y no sólo de Polonia", dijo Mikolaj Piotrowski, vocero polaco.

Sin embargo, equipos como el Legia de Varsovia o el Metalist de Kharkiv, cuentan con aficiones abiertamente nazis.

Será la Eurocopa una prueba de fuego para estos dos pueblos, que tras siete décadas de haber padecido el nazismo, parecen estar lidiando de nuevo con él.

Publicado originalmente en Semana.com

Equipo inglés visitará Auschwitz durante la Eurocopa

Los futbolistas de Inglaterra visitarán el campo de concentración nazi de Auschwitz durante la Eurocopa que se disputará en próximos días en Polonia y Ucrania, anunció este martes la federación inglesa de fútbol.

Además del antiguo campo de exterminio del régimen nazi, situado a 43 kilómetros de Cracovia, al sur de Polonia, los jugadores convocados por Roy Hodgson visitarán la factoría de Oskar Schindler, en la capital polaca, durante el torneo europeo.

Auschwitz-Birkenau fue uno de los principales escenarios del genocidio nazi y en sus instalaciones fueron asesinadas cerca de un millón de personas, en su mayoría judíos.

El recinto, que en 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tiene cerca de 200 hectáreas, en las que se encuentran 155 edificios y 300 ruinas, que incluyen los restos de las cámaras de gas.

Oskar Schindler, pero su parte, fue un industrial alemán que salvó a unos 1.200 judíos del holocausto nazi al contratarlos en su fábrica de Polonia.

Los miembros del combinado inglés, que se estrenará en el torneo europeo el 11 de junio frente a Francia, escucharán asimismo el testimonio de supervivientes al genocidio nazi.

"Este programa educativo es parte de un importante trabajo destinado a transmitir a las generaciones futuras los horrores del holocausto, para lo que aprovecharemos el tirón que tiene el fútbol entre los jóvenes", señaló el presidente de la FA, David Bernstein.

El responsable de la Federación inglesa subrayó que "hay muchas lecciones que entender y de las cuales se debe aprender" y que "el fútbol puede jugar un papel importante para animar a la sociedad a levantarse contra cualquier forma de intolerancia".

EFE

lunes, 28 de mayo de 2012

La sombra del racismo en Ucrania, sede de la Eurocopa

Un equipo de la BBC estuvo en varios partidos de fútbol en Ucrania y comprobó que en sus estadios hay actitudes racistas. Por eso, algunos cuestionan que la UEFA haya elegido a ese país como una de las sedes de la Eurocopa.


Por ejemplo, el excapitán de la selección inglesa Sol Campbell dijo a la BBC que la Euro 2012 no se le debió conceder a Polonia y Ucrania por el racismo y la violencia. El defensor aconsejó a los aficionados ingleses que se queden en casa y vean el evento por televisión.

En un comunicado, la UEFA ha dicho estar trabajando con los países anfitriones para garantizar la seguridad de los aficionados.

Y dice que esta competición, que se celebrará del 8 de junio al 1 de julio, ayudará a crear un espacio para tratar de superar algunos temas polémicos como el racismo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Ridículo en El Campín: pusieron himno español de la época franquista

El Diario 'As' de España señaló la confusión como "un gran error" de los organizadores.


Después del partido amistoso que jugaron este miércoles Millonarios y Atlético de Madrid, donde los españoles vencieron 1-2 con gol de Falcao, la prensa ibérica asegura que el himno que se cantó en los actos protocolarios era el de la España de la época de Francisco Franco y no el oficial, la Marcha Granadera o Marcha Real, que no tiene letra.

Concretamente el Diario As de Madrid asegura que "los organizadores del partido cometieron un gran error reproduciendo el himno de la España de Franco".

Si bien la confusión no generó ninguna reacción de los jugadores del Atlético o de personas en el estadio, el hecho no pasó inadvertido para los medios españoles.

El equipo 'colchonero' se encuentra en Colombia en el marco de una gira donde enfrentarán a América de Cali, el próximo sábado 19 de mayo; y a Atlético Huila, el martes 22, en Neiva.

Tomado de Eltiempo.com

viernes, 11 de mayo de 2012

Futbolistas catalanes al servicio de la República (1936-1939)

Por Eduardo Andradas*

Desde el 18 de julio de 1936, muchos futbolistas profesionales catalanes se incorporaron o a las filas del Ejército Popular de la República o pusieron sus botas y tacos al servicio de causas benéficas o de campañas de apoyo al Frente Popular.



En agosto de 1936 Agustín Sancho regaló un balón firmado por él, al Batallón de ERC Macia-Companys. El 27 de agosto de 1937 entrega 5 pesetas a la consejería de sanidad de la Generalitat de Catalunya para los Hospitales de Sangre que atienden a los miembros del ejército Popular heridos del frente. Sancho regresa a los terrenos de juego el 12 de septiembre, para disputar un partido altruista entre el FC Barcelona y U.S Sans en beneficio del exjugador blaugrana Domingo Carulla en esos momentos muy enfermo en un hospital de la ciudad Condal. Sancho fue medalla de plata con la selección española en los juegos olímpicos de Amberes de 1920 e histórico futbolista del FC Barcelona en los años veinte del siglo XX.

Otro jugador del Fútbol Club Barcelona que apoya al gobierno de la República es el delantero Francisco Jordá, que en la temporada 1932/33 goleó una vez con la camiseta blaugrana y está integrado como sanitario en el Ejercito Popular.

El defensa derecho Ramón Zabalo, de nacionalidad británica y que disputo el Mundial de fútbol de 1934 con la selección de la República española, estuvo trabajando en las dependencias de la consejería de Abastos de la Generalitat de Catalunya. El defensa internacional Pedro Areso, fichado en la temporada 1935-36 por el Fútbol Club Barcelona, jugó con la selección de Euskadi durante la contienda y llego a jugar con ella contra la Selección de la URSS en julio de 1937. Estuvo combatiendo con las milicias populares en el periodo de agosto y septiembre de 1936 en el frente norte.

El Girona CF de la segunda división de fútbol nacional, proporciona al ejército republicano 18 jugadores. El CD Español entrenado entonces por el mítico Patri Caicedo, también 18 de sus integrantes está en el frente de guerra. 13 el CE Sabadell FC, 12 el FC Barcelona entre ellos Antonio Franco ex del Español de Barcelona y Josep Argemí destinado a la Marina republicana. El Club Deportivo Granollers recién ascendido a la segunda división en la temporada 1935-36 aporta 8 futbolistas y el CF Badalona a 11.

Historia a destacar es la de Andrés Lerín portero del Zaragoza FC, que se encontraba en septiembre de 1936 en Irún y tras la toma de esta ciudad por los fascistas se exilia en Francia hasta el 7 de febrero, que regresa a Barcelona y ficha por el CF Badalona. Por esta acción tras 1939 las autoridades franquistas le inhabilitarían por tres años y no podrá practicar deporte profesional.

El Fútbol Club Barcelona de gira en el verano de 1937 por el continente americano, jugara un partido en Nueva York a beneficio de los niños republicanos refugiados, organizado por el Centro Catalán y las Sociedades Hispanas Confederadas. Ya en enero de ese año habían donado 233 pesetas para ayuda a los niños y niñas procedentes de zonas cercanas a las líneas de frente y acogidos en retaguardia.

El caso más significativo y conocido es el asesinato del presidente del Fútbol Club Barcelona, Josep Sunyol, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya y fusilado por tropas facciosas en agosto de 1936 en el Alto de los Leones de Madrid, al ser apresado por ellas. Su nombre daría denominación a una unidad de milicias populares integradas por deportistas madrileños.

*Investigador Histórico de la Guerra Civil Española. Tomado de lahaine.org