domingo, 30 de octubre de 2011

Protesta de Femen en inauguración de estadio en Ucrania

La ciudad ucraniana de Lviv inauguró el sábado un estadio de más de 32.000 espectadores para acoger partidos de la Eurocopa-2012, en una ceremonia marcada por la detención de dos mujeres que protestaban con el torso desnudo.


Las manifestantes pertenecen al movimiento ucraniano FEMEN y gritaban "¡Ucrania perderá!", en alusión a la inversión económica realizada para la Eurocopa, mientras incluían en su cuerpo otros mensajes en contra del torneo de fútbol. Ambas fueron detenidas rápidamente por los agentes de seguridad, constató un fotógrafo de la AFP.


El costo del estadio, construido desde 2008 y que acogerá tres partidos de la Eurocopa-2012, ascendió a 2.200 millones de hryvnias (201 millones de euros).

Con información de AFP

Maradona visto por Kusturica

El director serbiobosnio Emir Kusturica dejó durante un tiempo los Balcanes para irse al fútbol. El resultado es el documental que ha realizado sobre el astro argentino Diego Armando Maradona, titulado simplemente Maradona. Un encargo que aceptó sorprendiendo a los más cinéfilos cuando se hizo público.

Extrañeza que no lo es tanto si tenemos en cuenta que a Kusturica, cuyos filmes a pesar de recoger el horror de la guerra en los territorios de la exYugoslovia, también son una celebración de la vida y de lo más festivo. Y a Kusturica, como le encanta el cine o la música, también le gusta el buen fútbol.

Maradona by KusturicaMaradona nos presenta al considerado como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos desde sus inicios hasta la actualidad.

Una visión quizás idealizada, pero que también se detiene en mostrarnos como el ídolo de las graderías cayó en el infierno de la droga, o una fuerte personalidad que le ha llevado a enfrentarse contra todo aquel que represente autoridad o control.

El rodaje transcurrió a lo largo de año y medio sobre todo en localizaciones de Buenos Aires, Barcelona, Nápoles, Belgrado o La Habana (a raíz de la excelente amistad que Maradona estableció con Fidel Castro).

Y se estructura en siete episodios, que se corresponden con los siete pecados capitales. Cada uno con una introducción de un famoso regate del delantero además de un gol en el partido que disputaron Argentina e Inglaterra poco después de la guerra de las Malvinas.

Emir Kusturica ha ganado en dos ocasiones la Palma de Oro, con Papá está en viaje de negocios (1985) y Underground (1995), y ha sido reconocido como mejor director en Cannes por El tiempo de los gitanos (1989).


Tomado de 20 Minutos. Publicado originalmente en mayo del 2008.

viernes, 28 de octubre de 2011

Equipos rebeldes: UC Ceares de Gijón

El triunfo del Ceares: De tertulia de bar a realidad


Por Álvaro Olmedo
Marca

El UC Ceares fue fundado en 1946. Este modesto club del grupo asturiano de Tercera -"quizá nos corresponda más la Preferente"- presume de ser el segundo equipo más importante de Gijón o mejor aún, como dicen del Rayo en Vallecas, el primero del barrio de Ceares. Hace pocos meses, con la entidad próxima a la desaparición, unos cuantos amigos decidieron hacer de este equipo un referente para románticos del balompié.

Los problemas financieros y el cansancio de la antigua directiva habían dejado al club en una situación crítica. El Ayuntamiento propuso la fusión con el Llano 2000, primero, y con el María Rubio, después, pero ninguna de estas ideas convenció a los socios del Ceares, contrarios a que su club perdiera su escudo y sus colores. Un grupo de ellos, ante la falta de soluciones, pidió ayuda a Roberto Colunga, secretario general del Bloque por Asturias y exjugador del equipo. En su bar, La Folixa, paraban varios chicos desencantados con el rumbo del fútbol actual.

"El objetivo era recuperar el club para el barrio, volver a los orígenes, reivindicar el fútbol como deporte popular y social", recuerda Miguel Ángel Lozano, ahora secretario del club. Unos cuantos eran de Ceares, alguno de ellos solía ir de pequeño a La Cruz y a otros simplemente les apasionó la idea de gestionar un club bajo los valores más primarios. Su propuesta obtuvo el apoyo casi unánime de los socios.

Comenzaron a trabajar varios meses antes del término de la temporada, cuando entrarían de pleno derecho en la directiva. Su objetivo era multiplicar el número de asiduos al estadio de La Cruz y que todos ellos sintieran al club como propio, también de una forma literal: cada socio, un voto. Todas las decisiones de peso serían sometidas a la asamblea.

Fútbol y cultura

De forma desinteresada, "incluso poniendo dinero" de sus bolsillos para materiales, pasaron el verano metidos en el campo, en estado de semiabandono. Remodelaron los vestuarios, adecentaron la grada y decoraron los muros con frases contra el fútbol moderno para dejar constancia de su compromiso. En el bar de La Cruz empezó a sonar música. Además del nuevo himno, temas futboleros de los ochenta ambientan la previa y el postpartido.

"La cantina es clave en la financiación del club. La gente viene horas antes del partido y se marcha horas después. Aquí tienen amigos, música y fútbol". Una especie de centro social en torno al equipo, que además regaló la permanencia en Tercera para dar otro impulso al proyecto.

Su carta de presentación fueron unas jornadas culturales-literarias en septiembre, sobre el mismo césped, donde hubo tiempo para ponencias, debates y conciertos. "Si no nos gusta su fútbol, construyamos el nuestro" o "Ama el fútbol, odia sus negocios" eran los reclamos.

En la entrada al campo, como aviso a navegantes y en honor a las raíces británicas del fútbol, un cartel da la bienvenida en bable: 'Esto ye La Cruz', un guiño al 'This is Anfield' que ven los jugadores cuando saltan al campo del Liverpool. "Este movimiento ha traído mucha gente al campo que participa de esta idea. Gente que viene a ver al Ceares y que quizá no se interesaría por otro equipo".

Confianza ciega

Con 50.000 euros de presupuesto, el segundo más bajo de su grupo, la aspiración del UC Ceares es mantenerse en Tercera por octava temporada consecutiva. Para ello han otorgado al técnico Florentino Angulo todo el poder en lo deportivo hasta el final de la misma. Nada de ceses ni nerviosismos, aunque el equipo sea antepenúltimo con siete puntos. El otro objetivo, si las cuentas cuadran, será dotar al campo de iluminación artificial para poder entrenarse en él y jugar algún partido por la tarde.

Una tertulia, la clásica conversación que empieza y acaba en una tasca, es hoy realidad en Ceares. Los socios antiguos casi no dan crédito a que La Cruz haya triplicado su número de asiduos cada quince días. Pero, al contrario que el FC United -club de Manchester 'pionero' en la autogestión de los socios-, el UC Ceares no tiene previstos unos estatutos que eviten que la forma de gestionar el club cambie. "No es necesario. Si la gente no quiere, el día que alguien venga a cambiarlo, la asamblea lo impedirá".

jueves, 27 de octubre de 2011

Rousseff nombra ministro de deporte a líder comunista

José Aldo Rebelo Figueiredo es un periodista de 56 años que desde su juventud abrazó la vida política, que inició en los movimientos estudiantiles.


Por EFE

El diputado Alto Rebelo, una prominente figura del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), fue designado hoy ministro de Deporte y sustituye a Orlando Silva, de la misma formación y que dimitió acosado por denuncias de corrupción.

"Recibí una invitación y acepté", dijo a periodistas el propio Rebelo tras una reunión con la presidenta, Dilma Rousseff, quien le designó para ocupar la vacante en el Ministerio de Deporte.

Silva renunció este miércoles, después de diez días de intensa presión por acusaciones de supuesta corrupción, que negó a rajatabla pero que no pudo impedir que socavaran su capital político en un despacho que, en buena medida, es responsable por la organización del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Con su renuncia, se convirtió en el quinto ministro que abandona, en medio de escándalos por supuestas irregularidades, el Gobierno de Dilma Rousseff, quien asumió el poder el pasado 1ro. de enero.

Por denuncias de corrupción ya habían caído en los últimos meses los ministros de la Presidencia, de Transportes, de Agricultura, y de Turismo, mientras que el ahora extitular de Defensa Nelson Jobim dimitió también, pero por diferencias con el Gobierno.

"Militante leal"

José Aldo Rebelo Figueiredo es un periodista de 56 años que desde su juventud abrazó la vida política, que inició en los movimientos estudiantiles, y se afilió al PCdoB en 1977, cuando ese partido aún era clandestino, pues había sido ilegalizado por la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985.

Rebelo, de fuertes ideas nacionalistas y que, como el propio PCdoB, con el tiempo ha suavizado el radicalismo de izquierda de antaño, ocupa un escaño como diputado desde 1991 y fue incluso presidente de la cámara baja en el período 2005-2007.

Entre los años 2004 y 2005, durante la gestión del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, padrino político y antecesor de Rousseff, también fue ministro de Relaciones Institucionales, una cartera considerada como un "puente" entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Su actividad durante los últimos meses estuvo centrada en una comisión parlamentaria que discute un polémico proyecto de reforma del Código Forestal, un conjunto de leyes que regula la ocupación de los suelos, sobre todo en la Amazonía.

Rebelo fue relator del proyecto y modificó diversos aspectos del texto propuesto por el Gobierno en favor de posiciones sostenidas por grandes empresarios del campo.

Ello generó hasta polémicas públicas con la presidenta Rousseff, de quien Aldo Rebelo llegó a decir hace unos meses que estaba "muy desinformada" en relación al proyecto e "influenciada" por "grupos ecologistas radicales".

El diputado Candido Vaccarezza, jefe del grupo oficialista en el Congreso, le restó este jueves importancia a ese "episodio" y aseguró que el Gobierno y el propio Rebelo lo consideraron "normal" en el debate político.

"Rebelo tiene un nombre respetable, es un cuadro político de una gran envergadura y un militante leal a las causas populares, que no debe ser juzgado por un episodio propio del debate", dijo Vaccarezza a periodistas tras conocerse el nombramiento del nuevo ministro.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El perro que bailó a la policía

Un canino se coló en la cancha el Estadio El Campín de Bogotá cuando jugaban Santa Fe y Botafogo por la Copa Suramericana.


El sabueso eludió por varios minutos a varios policías que intentaron capturarlo. Los agentes, instruidos para evitar la invasión de la cancha por parte de cualquier ser no invitado, fueron incapaces de atraparlo.

El perro, con sus gambetas, se ganó el cariño de la gente que lo ovasionó con "oles". Finalmente salió hacia la tribuna por su propia cuenta. Desconocemos el paradero del animal y nos preocupa que haya sido víctima de una desaparición forzada.

sábado, 22 de octubre de 2011

Messi: "La fama y el dinero no son lo más importante"

"Para mí es un orgullo que se diga todo lo que se dice de mí por lo que hago dentro de una cancha, pero me llena mucho más cuando se habla de lo que soy como persona", dijo.


"Me emociona ver camisetas de Diego Maradona o del 'Che' Guevara. Siempre que veo el celeste y blanco pregunto, por qué los argentinos somos así, necesitamos estar cerca", confesó el futbolista Lionel Messi en una entrevista publicada por la revista bonaerense 'La Garganta Poderosa'. El astro del Barcelona restó importancia a las críticas que ha recibido en su país, donde se dijo que "no sentía" la camiseta argentina o que no cantaba el himno nacional antes de los partidos.

"Se dijeron muchas cosas, pero yo no les doy importancia, porque no le tengo que demostrar nada a nadie. Yo sé muy bien lo que siento y sé de dónde soy. Por eso, lo que se dice no me interesa", sostuvo. "A mí me pasa de ir por otras partes del mundo y encontrarme la camiseta argentina relacionada con mi nombre, y eso es lo máximo. Me emociona ver camisetas o banderas del 'Che' Guevara o de Maradona en cualquier lugar del mundo. Me causa una sensación hermosa", admitió el delantero.

Por el contrario, Messi confesó lo importante que es para él sentirse querido. "Para mí es un orgullo que se diga todo lo que se dice de mí por lo que hago dentro de una cancha, pero me llena mucho más cuando se habla de lo que soy como persona, de lo que hago afuera del terreno de juego, porque eso es lo más importante de todo", aseguró. "Yo intento hacer las cosas bien, porque sé que hay muchos chicos que se fijan en uno y es un orgullo ser un ejemplo para ellos, por lo que hago dentro de la cancha, pero sobre todo por el comportamiento que tengo afuera, siendo humilde, sin olvidar de donde uno salió y peleándola siempre", expresó.

Para el futbolista, "la fama y la plata no son lo más importante en la vida". "Realmente, yo creo que sólo importa lo que uno es. Nunca nadie debería perder la humildad. Yo no soy mejor ni peor persona por lo que tengo, ni me creo más que otro, para nada", consideró. Se refirió también a las adicciones en las que suelen caer las personas en el mundo actual y al trabajo que hace su fundación para ayudarlas. "Si una persona cae en la droga o en el alcohol no es el principal responsable, porque la causa del problema está en la falta de oportunidades. Está así por no haber tenido educación y porque le han faltado muchas cosas", opinó.

"Por eso, siempre mi intención fue trabajar con los más chicos, para evitar que lleguen a cometer esos errores. Y aunque a veces uno tiene parte de culpa, jamás es el ciento por ciento. Toda esa situación empieza por la necesidad", añadió.

EFE

El Che Guevara: el incansable deportista asmático (segunda parte)

Por Ariel Scher
Director de la sección deportiva del diario "Clarín", Argentina.

Texto publicado en el libro "La Patria Deportista", Editorial Planeta, Buenos Aires, 1996, bajo el título Ernesto Guevara, La aventura del deporte.


[Ver acá la primera parte]

Elogio de la persistencia

Cuando la familia Guevara volvió a Buenos Aires, Ernesto se asoció al San Isidro Club, donde reanudó el vínculo con el rugby. "Los médicos - escribió Ernesto Guevara Lynch - me habían dicho que ese deporte para Ernesto era simplemente suicida. Que su corazón no podía aguantarlo. Una vez se lo dije y me contestó: 'Viejo me gusta el rugby y aunque reviente voy a seguir practicando'. Ante tanta insistencia decidí usar otros procedimientos. Mi cuñado Martínez Castro era presidente del SIC y le pedí que sacara a Ernesto del equipo en que jugaba."

En disidencia con algunas historias con la vida del Che que señalan que del SIC, disgustado por la exclusión, pasó al club Atalaya, el periodista Diego Bonadeo, profundo conocedor del rugby, precisó al diario Sur: "Guevara jugó, y yo lo vi, en Yporá, un equipo que jugaba los campeonatos de la Liga Católica. Lo de Atalaya fue un poco posterior y salió de la necesidad de tener una cancha estable y de pasar a los certámenes de la Unión de Rugby del Río de la Plata, que es la antecesora de la Unión Argentina de Rugby".

Bonadeo fue uno de los chicos que, a la vera de la cancha, le entregaba el inhalador del que recuperaba el aire que siempre extraviaba. "Cada quince o veinte minutos - recordó - tenía que salir hacia fuera de la cancha, por ejemplo donde estaba el juez de línea, y donde también estaba yo con el inhalador, yo le daba el inhalador y entonces él se daba unas aspiraditas y podía seguir jugando." El periodista rechazó las referencias históricas que mencionan que Guevara era medio scrum: "El era inside, pero el dato más llamativo tenía que ver con su aspecto cuando jugaba. En esa época, los delanteros de segunda y tercera línea usaban orejeras como protección. Los tres cuartos, en cambio, jamás se las ponían, no lo necesitaban. Conocí un sólo tres cuartos que usaba orejeras. Era Guevara...".

Guevara jugó en Atalaya, donde también actuó su hermano Roberto, entre 1947 y 1949. El médico y ex rugbier Ernesto Donat, compañero de esa época, evoco para el programa Supersport, de la televisión Argentina: "El no fue uno de los fundadores, cuando apareció empezó a jugar como suplente o en división reserva". Según Miguel Seguí, dirigente de Atalaya, "jugaba bien, no era una maravilla pero jugaba bien". Para Bonadeo, "fue indudablemente un líder, pero no en el deporte, creo que era un jugador más del montón que de los que podían sobresalir".

De su singular aproximación a la vida del Che como rugbier, Bonadeo sumó otro hecho: "Una vez, en unos Juegos Interuniversitarios, escuché un dialogo del que jamás me olvidé. Tenía que jugar el seleccionado de rugby de Medicina, la carrera de Guevara. Un tipo preguntó por qué Guevara no jugaba y otro le soltó esta respuesta: 'Está haciendo una revolución en Panamá'".

A los tackles

Un día ganó el asma. Como si fuera necesario certificar que ningún inhalador es suficiente para sostener a un jugador, Guevara dejó descansar definitivamente su empeño de inside y se descolgó las orejeras que signaban su peculiar condición de rugbier. No obstante, la resignación nunca fue un rasgo saliente del joven que pasó por el rugby embistiendo tanto a los rivales como a los ahogos reiterados. Y siguió haciendo lo mismo, pero de otro modo. Pablo Pirán, un jugador de rugby que es sobrino del Che, contó una historia que puebla las memorias familiares y deportivas: "Le gustaba tanto el deporte que empezó a editar la primera revista de rugby. Se llamaba Takle. El la editaba y hacía los comentarios con el seudónimo de Chancho". Guevara no era renuente a la escritura, como testimoniarían posteriormente sus diarios de viaje y de batalla. Tal vez la experiencia periodística de Tackle afirmó el hábito de escribir. La publicación apareció en 1951 y Ernesto firmaba como Chang - Cho.

De acuerdo con el recuerdo de Ernesto Donat, "él se llamaba Ernesto Guevara, tenía el apodo, cariñoso pero apodo al fin, de Chancho por lo bohemio y lo desprolijo". Militante consecuente del desaliño, Guevara no se dedicó a sufrir porque lo apelaran Chancho. Levemente y a través de percepciones mucho más ligadas con la sensibilidad que con cualquier teoría, por entonces empezaban a preocuparlo otros problemas.

Un lugar en "El Gráfico"

El dato más divulgado de la historia deportiva de Ernesto Guevara es su aparición en la revista El Gráfico en 1950. En la Argentina se conmemoraba el centenario de la muerte de José de San Martín y la expresión Año del Libertador se repetía hasta abrumar, casi con la misma frecuencia con que el peronismo gobernante difundía las consignas en las que sintetizaba qué políticas y qué país transcurrían. En ese contexto, la presencia del hombre que sería el Che en la revista deportiva más importante del país no cambió la vida de nadie.

Guevara quedó incluido en la historia de El Gráfico en la página 49 de la edición del 19 de mayo de 1950. Era el número 1606 de la publicación fundada en 1919, cuya tapa tenía la imagen de Adolfo Paraja, un centrodelantero de Quilmes. En esa oportunidad, uno de los avisos mostraba al joven Ernesto Guevara Serna subido a un motorino (una bicicleta con motor). La firma le había ofrecido a Guevara el arreglo gratuito del motor a cambio de que remitiera una carta sintetizando un viaje que había hecho en la segunda mitad de 1949. La publicidad decía "Solidez y eficiencia son características principales del producto de la famosa máquina Meccanica Garelli de Milán". Después destacaba el nombre de la marca - Micrón - y agregaba: "La carta que transcribimos, recibida del señor Ernesto Guevara Serna, es una prueba más".


La carta estaba fechada el 28 de febrero de 1950, naturalmente mencionaba que era el Año del Libertador General San Martín y estaba firmada por Ernesto Guevara Serna. El texto era el siguiente: "Muy señores míos: Les envío para su revisación el motor 'Micrón' que uds. representan y con el que realicé una gira de 4.000 kms. a través de 12 provincias argentinas. El funcionamiento del mismo, durante mi extensa gira, ha sido perfecto y sólo he notado al final que había perdido compresión, motivo por el cual se lo remito para que lo dejen en condiciones. Los saluda atte.".

Guevara había recorrido Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis y Córdoba. Fue su primer viaje importante.

Las otras búsquedas

Todos los biógrafos de Guevara coinciden: era un hombre inclasificable, heterodoxo, tan revolucionario de su propia persona como del conjunto de las cosas. Esa actitud ante casi todo se manifestó también en el deporte, dentro del que probó cuanta variante tuvo cerca.

Anduvo en bicicleta hasta el agotamiento, aunque solía comentar que el ciclismo era un deporte absurdo. Hizo del campamentismo una experiencia frecuente y algunos de sus compañeros dijeron que allí aprendió recursos que empleó en campamentos posteriores, en los que ya no estaba en juego una posibilidad recreativa sino la política y la vida. Como estudiante de medicina, en 1948 participó de unos Juegos Universitarios y llegó a los 2,80 metros en su salto con garrocha, en un concurso en el que se inscribió "porque no había nadie anotado", como ironiza Granados. También en 1948 viajó a dedo desde Córdoba a Buenos Aires para presenciar una carrera de autos en la que intervino el argentino Juan Manuel Fangio, quien aún no era campeón del mundo. En Morón, tomó clases de vuelo con su tío Jorge de la Serna. Durante su juventud adquirió la preocupación por apoyar su estado atlético con una dieta equilibrada. En general, cuando dependió de su voluntad y no de las imposiciones de la realidad, no perdió esa costumbre. También disfrutó del tiro, la pesca, el patín y el hipismo.

En junio de 1952, Guevara hizo una de sus aproximaciones más extravagantes al deporte: navegó en el río Amazonas. Fue en el marco de un mítico viaje que hizo con su amigo Granados. Los internos de un leprosario del norte del Perú, donde habían trabajado, les obsequiaron una balsa que bautizaron con el extraño nombre de "Mambo - Tango". Con aciertos y con errores, todo terminó bien. Guevara sabía que, en esencia, había que hacer sólo una cosa: remar para adelante. Como también coinciden sus biógrafos, inclusive los más críticos, Guevara nunca tuvo demasiados inconvenientes en ir para adelante.

El viaje del cambio

El viaje de Guevara y Granados se gestó en 1951 y cobró movimiento en diciembre de ese año. Abarcó varios países de América latina y, producto de la simultaneidad que a veces adoptaban los procesos objetivos y subjetivos, fue también el viaje que empezó a transformar a un muchacho rebelde y aventurero en un personaje que incidió en la historia contemporánea.

La primera faceta deportiva del periplo la aportó la motocicleta, lloamada La Poderosa II, que sirvió de transporte a los dos amigos. Como motociclistas anduvieron hasta el Sur argentino y desde allí, marchando hacia el Norte, hasta Santiago de Chile. No era un tránsito sin dificultades: "Nuestra moto marchaba con parsimonia, demostrando sentir el esfuerzo exigido, sobre todo en su carrocería, a la que siempre había que retocar con el repuesto preferido de Alberto, el alambre. No sé de dónde había sacado una frase que atribuía a Oscar Gálvez: 'En cualquier lugar que un alambre pueda reemplazar a un tornillo, yo lo prefiero, es más seguro'. Nuestros pantalones y las manos tenían muestras inequívocas de que nuestra preferencia y las de Gálvez andaban parejas, al menos en cuestión de alambre". Luego la moto se rompió y sus tripulantes tornaron en caminantes.

El viaje también marcó el regreso al fútbol de Ernesto Guevara. La primera vuelta se produjo en el norte de Chile. "Allí - relató - nos encontrábamos con un grupo de camineros que estaban en una práctica de fútbol, ya que debían enfrentarse a una cuadrilla rival. Alberto sacó de la mochila un par de alpargatas y empezó a dictar su cátedra. El resultado fue espectacular: contratados para el partido del domingo siguiente; sueldo, casa, comida y transporte hasta Iquique. Pasaron dos días hasta que llegó el domingo jalonado por una espléndida victoria de la cuadrilla en que jugábamos los dos y unos chivos asados que Alberto preparó de modo de maravillar a la concurrencia con el arte culinario argentino.".

Después hubo más fútbol en un leprosario del Norte peruano, en la ciudad de San Pablo. Allí, junto a Granados, jugó con los leprosos, en una búsqueda terapéutica para distraer a los internos. Granados evoca: "Siempre me acuerdo de la canchita de San Pablo porque era maravillosa. Estaba rodeada de árboles, era cortita y ancha. Jugábamos contra los leprosos y contra los sanos, que eran dos equipos".

La acción de las canchas siguió en Machu Pichu. Escribió Guevara: "En las ruinas nos encontramos con un grupo que jugaba fútbol y enseguida conseguimos invitación y tuve oportunidad de lucirme en alguna que otra atajada por lo que manifesté con toda humildad que había jugado en un club de primera de Buenos Aires con Alberto, que lucía sus habilidades en el centro de la canchita, a la que los pobladores del lugar le llaman pampa. Nuestra relativamente estupenda habilidad nos granjeó la simpatía del dueño de la pelota y encargado del hotel que no invitó a pasar dos días en él";.

El retorno más integral ocurrió poco después. Fue en la ciudad de Leticia, en Colombia, donde Guevara y Granados procuraban encontrar una manera transitoria de sobrevivencia económica. Afirmando su derrotero de hombre de circunstancias asombrosas, al futuro Che esa vez lo auxilió el prestigio del fútbol argentino. "Lo que nos salvó - apuntó en su diario de viaje - fue que nos contrataron como entrenadores de un equipo de fútbol, mientras esperábamos avión, que es quincenal. Al principio, pensábamos entrenar para no hacer papelones, pero como eran muy malos nos decidimos también a jugar, con el brillante resultado de que el equipo considerado más débil llegó al campeonato relámpago organizado, fue finalista y perdió el campeonato por penales. Alberto estaba inspirado, con su figura parecida en cierto modo a Pedernera y sus pases milimétricos, se ganó el apodo de 'Pedernerita', precisamente, y yo me atajé un penal que va a quedar para la historia de Leticia." También en Colombia, los dos aventureros tuvieron un encuentro cálido con Alfredo Di Stéfano, uno de los mejores futbolistas argentinos de la historia.

"Durante el viaje usábamos mucho el fútbol para entrar en contacto con la gente", resume Granados. Les resultó una buena fórmula.

El viaje sumó actividades deportivas todo el tiempo. Hubo un partido de básquetbol contra militares en Perú y decenas de caminatas que pusieron a prueba el cuerpo. También un cruce a nado del río Amazonas, a la altura del brazo próximo al leprosario de San Pablo. Ese día Guevara cumplía veinticinco años. Celebró a su modo. "Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí", redactó en sus notas de viaje. Faltaban pocos años para que el mundo se enterara del cambio.

Un cronista deportivo

En 1955, Guevara consiguió trabajo en México como redactor y fotógrafo de la Agencia Latina. En ese rol, cubrió los segundos Juegos Deportivos Panamericanos, que se realizaron en ese país y en ese año.

El 10 de abril de 1955 escribió una carta a su amiga Tita Infante en la que contó su reaparición en el periodismo deportivo: "Mi trabajo durante los Juegos Panamericanos fue agotador en todo el sentido de la palabra, pues debía hacer de compilador de noticias, fotógrafo y cicerone de los periodistas que llegaban de América del Sur".

martes, 18 de octubre de 2011

Futbol per la llibertat

Víctor Alexandre
www.victoralexandre.cat

Futbol per la llibertat és el títol d'un llibre altament interessant que haurien de llegir tots aquells que diuen que l'esport i la política no s'han de barrejar. Sí, ja sabem que en el 99% dels casos es tracta de persones hispanocèntriques que només veuen política en la dimensió nacional del Barça o en les seleccions nacionals catalanes. En el nom d'"Espanyol" o en "la roja", per exemple, no n'hi veuen gens, de política. Segons ells, per tant, és política tot allò que representa unes idees i uns valors diferents als seus. Per això jutjaven inadmissibles les declaracions independentistes de Joan Laporta a la presidència del Barça i, en canvi, no troben gens imperialista la presència del fill del rei d'Espanya a la llotja de l'estadi de Wembley per transmetre al món que les copes del Barça són "glòries d'Espanya".


Ramon Usall, historiador i sociòleg, ha escrit un llibre magnífic que mostra el paper rellevant que sovint ha tingut el futbol en la majoria dels esdeveniments polítics del nostre temps i la instrumentalització que n'han fet i que en fan, en benefici propi, tots els poders estatals, tant els totalitaris com els democràtics. A través de les pàgines de Futbol per la llibertat veiem l'ús que en feien règims com els de Franco, Hitler o Pinochet, però també les causes nobles que han reeixit amb el suport d'alguns clubs i amb el compromís de molts jugadors. Vegem-ne alguns fragments:

"El colonialisme francès [al Marroc], com feia a la resta de territoris colonitzats per evitar que els clubs esportius esdevinguessin símbols nacionalistes locals, imposava per llei la presència mínima de tres jugadors europeus per equip. Una legislació que es mantingué fins al reconeixement de la independència."

"Els mundials de futbol han esdevingut l'aparador per a l'Àfrica per a reivindicar-se."

"Les victòries del Celtic alegraven enormement la població catòlica i nacionalista de Belfast, que, sotmesa a les constants humiliacions dels seus veïns unionistes, trobava en el futbol un referent victoriós. Aquest sentiment el resumia a la perfecció un dels principals cronistes de la història del Belfast Celtic, Bill McKavanagh, que afirmava: Quan no teníem res, teníem el Belfast Celtic, i aleshores ho teníem tot."Bobby Robson amb relació al Barça: "Cada vegada que jugàvem a Espanya era una batalla, ja que hi representàvem Catalunya."

"Aquest afusellament sense judici [Josep Sunyol, president del Barça], evidenciava la virulència que el franquisme manifestaria a posteriori contra un club que sempre fou considerat hostil al règim. [...] En l'àmbit esportiu, la [conseqüència] més evident fou el robatori de Di Stefano un cop aquest ja havia signat el seu contracte amb el club blaugrana."

"El suport que els dirigents espanyolistes donaren a la dictadura de Primo de Rivera acabà de posicionar ideològicament les dues entitats: mentre el Barça representava Catalunya i el catalanisme, l'Espanyol es presentava com un club políticament espanyolista i contrari a les aspiracions nacionals catalanes."

"Pràcticament podem dir que no hi ha hagut cap procés d'alliberament nacional que no hagi tingut el seu fidel reflex en el futbol."

"L'admissió de federacions a la FIFA té, doncs, una evident lectura geopolítica, com ho demostra el fet que bona part dels països independitzats darrerament tramitessin amb la mateixa diligència la seva admissió a la federació internacional que la seva candidatura a les Nacions Unides."

"Nelson Mandela, condemnat a perpetuïtat i empresonat en règim d'aïllament, no tenia dret a jugar ni a assistir als partits de futbol, però celebrava que els seus companys s'autoorganitzessin en l'àmbit esportiu, ja que aquest era un fet que generava companyonia i propiciava enfortir l'ànim de la resistència."

Les dues-centes pàgines d'aquest llibre ens conviden a reflexionar sobre la força de l'esport com a generador d'emocions, com a retrat fidedigne d'allò que som i com a un dels pocs àmbits no virtuals -potser l'únic- en què la llibertat d'expressió i les reivindicacions col·lectives poden ser mostrades al món. La pregunta és: la sublimació de l'esport, absorbint bona part de l'energia de les causes justes, n'afebleix la reivindicació o l'enforteix? Sigui com vulgui, crec que en un món cada cop més globalitzat, on totes aquelles cultures i llengües que no tinguin un Estat propi estan condemnades a desaparèixer, és obvi que l'únic instrument de projecció d'una nació oprimida és l'esport.

viernes, 14 de octubre de 2011

El Che Guevara: el incansable deportista asmático (primera parte)

Por Ariel Scher
Director de la sección deportiva del diario "Clarín", Argentina.

Texto publicado en el libro "La Patria Deportista", Editorial Planeta, Buenos Aires, 1996, bajo el título Ernesto Guevara, La aventura del deporte.

Se trataba de un sonido seco y monótono. Surgía de la nada, empujado desde la naturalidad del silencio, y se expandía moderada y seguramente hasta provocar una pequeña sensación de espanto. Avanzaba como un silbido tenue y se iba descomponiendo para convertirse en una especie de rebuzno. Desfilando con la sincronía de un ejército, el jadeo, la asfixia y el miedo sobrevenían uno detrás del otro, ensayando una rutina de la que sólo se sabe que no hay que esperar el final. Ahogado hasta añorar el oxígeno, el inside batallador no tenía más remedio que dejar a su equipo de rugby con catorce jugadores y corría hasta la línea de touch buscando un objeto que casi le devolvía la vida. Inhalaba profundo, se recomponía, y muy pronto regresaba al campo de juego para que los suyos volviesen a contar con quince integrantes. Luego, el ciclo recomenzaba, se agotaba, recomenzaba y se agotaba. Ocurría varias veces por partido. Para ser un jugador de rugby, ese inside asmático resultaba toda una rareza. Se llamaba Ernesto Guevara.

El Che Guevara en sus tiempos de jugador de rugby.

Guevara, quien entonces no era el Che sino el Chancho, debe haber sido uno de los rugbiers más contraindicados e imposibles de la historia. Jugaba merced a dos voluntades enormes: la suya, con la que peleaba contra la lógica y los consejos médicos, y perseguía una pelota ovoide como si fuera un hombre sin enfermedad; y la de unos cuantos chicos de doce años que se posaban a un costado de la cancha con un inhalador en la mano. No había más explicaciones. El rugby es un juego que cobija sonidos diversos. Acepta el eco apagado de las piernas que chocan. El quejido hondo del que salta mucho más arriba de lo que su cuerpo puede, o el rechinar agudo de los dientes de quienes forman parte de un scrum y sienten o saben que tienen que sacar potencia hasta de las muelas. Pero no alberga el ronquido patológico de los que respiran con dificultad. Sin embargo, envuelto en ese ronquido recurrente, Guevara lograba jugar.

Entre las elites sociales que habitaban la zona Norte del Gran Buenos Aires en la expiración de la primera mitad del siglo XX, mucho de lo que existía era excluyente y selectivo. Inclusive el aire, que de tan puro y fragante parecía una exageración de la realidad. A Guevara le sucedía con ese aire lo que más adelante le pasaría con la gente que lo respiraba: no le alcanzaba... dispuestos a que así como en la vida, en el rugby todo transcurriera como debía de ser, los miembros de esas elites, que tropezaban por primera vez con las migraciones de Guevara hacia el inhalador en medio del juego, inicialmente se asombraban y después rechazaban. Con frecuencia preguntaban cómo ocurría aquello que estaban viendo. Los conocedores, acostumbrados al espectáculo, relataban que ese inside era asmático y que tenía recomendado abandonar el juego, pero precisaban que era muy cabeza dura y se resistía. El inside, añadían, al igual que las circunstancias que protagonizaba, era un joven fuera de lo común. El tiempo y el propio Ernesto Guevara se iban a encargar de darles la razón.

El castigo del asma

La pesadilla del asma se acurrucó en los bronquios de Guevara el 2 de mayo de 1930. Fue, inicialmente, una tragedia individual y familiar. Es que cualquiera adivinaba que daba inicio una confrontación desigual. Peleaba un niño de dos años contra un mal considerablemente mayor, dueño de un mito que articulaba la invencibilidad con la desdicha.

Ernesto Guevara Linch, el padre del Che, evocó muchos años después la época del bautismo asmático: "Lo que determinó gran parte de nuestra vida fue la furiosa asma de Ernestito. Recuerdo el día en que le dio el primer ataque y que descubrimos su mal. Tenía dos años. Era el 2 de mayo de 1930. Hacía un frío horrible y había sudestada. Celia era una excelente nadadora y no le interesaba el mal tiempo. Ella igual iba a nadar al Club Náutico San Isidro, cerca de la casa en que vivíamos. Ese 2 de mayo yo la había ido a buscar por la tarde. Era muy joven y, como tal, algo desaprensiva. No pensó en ningún momento que esa temperatura podía perjudicar al chico. Cuando salimos del club, Ernestito estaba muy mal. Fuimos a lo de un viejo médico, cuyo nombre no recuerdo que era vecino nuestro. En ese momento descubrimos la enfermedad. Durante los dos años que siguieron le hicimos todos los tratamientos posibles; por último el médico indicó que el lugar adecuado para él era Alta Gracia, Córdoba".

En las jornadas en que la tos del pequeño Ernesto se afincó en la casa de la familia Guevara, nadie supuso que de esa criatura débil pudiera devenir alguna vez un deportista.

Bañarse en salud

Una tía, Beatriz Guevara Lynch, fue receptora del primer logro deportivo del chico asmático: "Querida Beatriz la sorpresa es que lla sé nadar justo el día de tu cumple años aprendí a nadar recibe besos de Ernestito", le escribió con las faltas de ortografía del caso, el 22 de enero de 1933 desde "alta Grasia", como decía el texto.

La natación fue, en efecto, el primer deporte al que se dedicó Ernesto Guevara. No resultó una elección emergida del azar. Su madre, Celia de la Serna, había sido una excelente nadadora de río. Guevara aprendió en la pileta del Sierras Hotel, cercana a su casa, en lo que su familia veía como un refuerzo importante para combatir contra dos pulmones deficitarios. Era el tiempo en que la sombra del asma forjaba obsesiones de conjunto. Era el tiempo en que todos los adultos que rodeaban a Guevara concebían al deporte como una herramienta dirigida casi en términos exclusivos a conseguir que ese chico fuera, esencialmente, normal. Otra tía, Carmen de la Serna, le confesó al periodista y biógrafo del Che, Hugo Gambini, que "cuando era muy chico tenía los hombros levantados por la respiración forzada, pero luego se le ensanchó la caja torácica con el deporte y el aire de Córdoba".

Los calendarios fueron demostrando que la concepción del deporte como medicamento era restringida. Quizás, empezaba a percibirse, el asma no partiría nunca. Pero para el Ernesto preadolescente la relación con el deporte tenía un sentido mucho más abarcativo que el de su defensa frente a una enfermedad que suele avasallar.

A los doce años tomó lecciones con el campeón argentino de estilo mariposa Carlos Espejo, y contra las disposiciones médicas y a escondidas de sus padres, se entrenaba mañana y tarde hasta tornar en un entrenamiento de sus amigos el tomarle el tiempo de sus mejores intentos.

Cuando en la casa paterna se descubrieron las fugas de Ernesto hacia la pileta, la explicación fue la misma que se empleaba para tratar de comprender otras conductas del hijo mayor del hogar. Bordeando la objetividad decían: "tiene un carácter rebelde".

Los primeros saltos

La gran proeza en el agua llegó poco después. Adolescente por unos años e inquieto para siempre, Guevara se asombró ante las funciones de un circo japonés llegado a Córdoba, entre cuyos miembros había acróbatas que se tiraban desde una gran altura a un estanque de medio metro de agua. Era un viaje loco y largo por el aire que siempre hacía brotar la explosión del aplauso pero nunca la tentación de la copia.

Aunque la entrada era muy cara, Guevara repetía y repetía la visita al espectáculo. En cada función se ubicaba más cerca del lugar de la prueba. Con los ojos abiertos registraba cada desplazamiento de los saltadores del circo. Con los ojos cerrados, podía reproducir la cadena de movimientos que culminaba en la zambullida más osada que había visto. No era un secreto: quería aprender la técnica de ese salto.

Tiempo después, en la localidad Cordobesa de Los Chorrillos, Guevara encontró una nueva ruta para escandalizar a sus amigos y amigas. El relieve irregular de la zona ofrecía pequeños picos pedregosos que se apoyaban en espacios de agua pequeños. Tras escalar las piedras, Ernesto simulaba tener miedo, tambaleaba un poco y finalmente se lanzaba hacia unos huecos de agua de un metro o un metro y medio. Era, en realidad, un ejercicio que había practicado hasta el agotamiento en la piscina. Pero invariablemente encontraba algún espectador que se asustaba ante tanta temeridad.

Es cierto que Guevara fue un nadador de calidad. Pero la reproducción del salto circense no surgió de su talento para el agua sino de su voluntad ilimitada para hacer posible lo que parece imposible. Durante el resto de sus días continuó viviendo a los saltos. Y también confiando en que nada era imposible.

Aunque un médico cordobés le extendió un certificado para que se lo eximiese de hacer educación física, la vida en Alta Gracia propició el desarrollo deportivo del pequeño Guevara. Según contó su padre, llegó a ser "un excelente jugador de golf", fruto de que su casa quedaba pegada al campo de golf de la ciudad y de su amistad con los caddies del lugar. "Todos venían a mi casa, desde los hijos del encargado del hotel de Alta Gracia hasta los caddies del campo de golf", narró Ernesto Guevara Linch para describir el contexto social en el que su hijo modelo otra de las vertientes de su nexo con el deporte. Unos años más tarde, Guevara también fue caddie y compitió con resultados aceptables en el Golf Club de Villa Allende, uno de los espacios más renombrados para la práctica de ese juego.

Los años de Alta Gracia contribuyeron para que el cuerpo de Guevara mejorara su capacidad aeróbica, aunque no lograron sofocar el asma, que le duró toda la vida. En esa época inauguró su entusiasmo por las caminatas y también un ejercicio que le sería particularmente útil mucho después: el montañismo. El joven Ernesto aprovechó los cerros cordobeses para conseguir dos piernas firmes, a las que fortaleció subiendo y bajando las alturas que circundaban su casa. En la agitada conclusión de la década del '50 y en una isla localizada muy al norte de Alta Gracia, Ernesto Guevara volvería a la montaña.

En Alta Gracia también incursionó en el boxeo y se exigió hasta rendir en el ping pong. El tenis, en cambio, fue en aprendizaje posterior. Cuando la familia se mudó a Córdoba, capital, alquiló una casa pegada al Lawn Tennis de la ciudad. Tanto Ernesto como su hermano Roberto pudieron jugar bien gracias a las lecciones de una maestra entrenada: la hija del cuidador de las canchas de ese club.

Hacer un futbolista

Hugo Gambini detalló en su libro El Che Guevara los inicios de la relación de Ernesto Guevara con el fútbol: "Leía las crónicas deportivas para informarse sobre los campeonatos profesionales de fútbol y como la mayoría de sus amigos eran adictos a los mismos clubes (Boca o River) Ernesto quiso elegir uno distinto. Cuando descubrió la existencia de Rosario Central, un club de la ciudad donde él había nacido, adhirió fervorosamente a su divisa. A partir de ese instante le encantó que le preguntaran '¿ De qué cuadro sos?', porque le daba la oportunidad de responder con cierta altivez: 'De Rosario, de Rosario Central. Yo soy rosarino'. No tenía la menor idea sobre esa ciudad ni había visto jamás a su equipo, pero él era rosarino y defendía su identidad...".

En esos años, Guevara tenía un ídolo en ese Central que imaginaba más de lo que conocía. Era Ernesto García, quien después brilló como puntero izquierdo en Racing. A García se lo conocía con el seudónimo de Chueco, pero también tenía otro apodo capaz de encajar con inclinaciones, aunque futuras, de Ernesto. Le decían "El poeta de la zurda". Acaso una vocación temprana por la rebeldía sumó otra singularidad en la biografía futbolística de Guevara. En Córdoba, contra las preferencias dominantes de los habitantes de la provincia, que volcaban sus simpatías hacia los clubes Belgrano y Talleres, eligió ser hincha de Sportivo Alta Gracia. Nunca hizo grandes esfuerzos en explicar por qué.

Ernesto Guevara padre dio cuenta de otra anécdota futbolística: "Estando en el Sierras Hotel de Alta Gracia, cuando mis hijos Roberto y Ernesto aún eran niños (ocho y once años) un íntimo amigo mío les preguntó a modo de broma: '¿A que no saben los nombres de los jugadores de Boca?'. Cuál no sería la sorpresa de mi amigo cuando los dos al unísono le fueron dando a toda velocidad los nombres de los once jugadores. Las personas allí presentes se reían a carcajadas al comprobar la rapidez con que habían contestado la pregunta; pero lo que no sabían los que escuchaban es que además podían dar de memoria los nombres de los jugadores de River, de Racing, de Tigre y de la mayoría de los cuadros de primera división. Y es que realmente el fútbol los apasionaba".

Su existencia como jugador resultó acotada. El límite previsible fue el asma. Igualmente, ratificando su determinación de andar contra más de una lógica, siempre realizó todo lo posible para que la respiración complicada no lo dejara fuera de la cancha. Un poco por decisión y otro poco por necedad, fue arquero, el puesto que menos movilidad le exigía y con el que tenía el inhalador a menor distancia. Quienes evocaron sus actuaciones destacaron que lo que más le gustaba era revolcarse por el suelo.

Guevara era un arquero gritón, preocupado por dominar con su voz los oídos de sus defensores. En Alta Gracia a uno de sus equipos lo bautizó "Aquí te paramos el carro". Cuando creció un poco, se integró a un equipo del pueblo cordobés de Bouer. Allí tenía una función adicional al cuidado del arco. Ocasionalmente, se le asignaba la persecución personal del mejor futbolista adversario. Guevara no era un virtuoso pero sí un tenaz. No era un gambeteador sutil pero poseía mucha fuerza y una capacidad de concentración extraordinaria. Marcar al rival más difícil no le permitía lucirse pero era una ayuda para su equipo. Por entonces, estaba dispuesto a subordinar su papel personal a la necesidad del conjunto. Nunca abandonó esa tendencia.

viernes, 7 de octubre de 2011

La UEFA estudia denuncia contra "el racismo anticatalán del Real Madrid"

El máximo organismo del fútbol europeo ha aceptado analizar una denuncia impuesta por Amics de la Llengua Catalana. La asociación expone que el club blanco impidió el uso del catalán en la megafonía del Bernabéu y permitió los gritos "puta Barça, puta Cataluña".


Por Ferran Martínez
Mundo Deportivo


La UEFA está estudiando la denuncia que les hizo llegar la asociación Amics de la Llengua Catalana contra "el racismo anticatalán del Real Madrid" en el partido de ida de las semifinales de la Champions de la temporada pasada.

La denuncia se formalizó el pasado 27 de junio, dos meses después del partido, con una carta al presidente y vicepresidentes de la UEFA. Según Amics de la Llengua Catalana la denuncia obedecía "sólo a factores extradeportivos. Entendemos que es un acto racista que el Real Madrid impida el uso normal del catalán en la megafonía del estadio cuando el catalán es la lengua oficial del FC Barcelona y también que se permitan los gritos "puta Barça, puta Cataluña" de forma reiterativa".

La asociación quiso esperar "un tiempo prudencial para ver si alguna entidad defensora de los derechos individuales denunciaba estos hechos" para enviar la carta.

La UEFA analiza el caso

El máximo organismo del fútbol continental ha contestado la carta enviada por la asociación en la que les confirma que empezarán a estudiar el caso. En primer lugar, la UEFA escuchará la versión de los hechos del Real Madrid y ha pedido a la asociación catalana que les haga llegar las imágenes de TV3 que cita en la carta.

jueves, 6 de octubre de 2011

"La FIFA es un sindicato organizado del crimen... un excremento": Andrew Jennings

El periodista británico añadió que la FIFA es una 'mafia', mientras el jefe de comunicaciones del organismo calificó las declaraciones como una 'falta de respeto'. La discusión se dio en el marco del congreso 'Play the Game', en Alemania.


Por Semana.com


El periodista inglés Andrew Jennings generó polémica al referirse a la FIFA como una mafia y un ‘sindicato organizado del crimen’. Las declaraciones se dieron en el marco del congreso ‘Play the Game’, que se realiza en Colonia, Alemania.

Jennings, escritor de libros como “¡Foul! El mundo secreto de la FIFA” y “Los señores de los anillos”, en el que critica fuertemente a los directivos del Comité Olímpico Internacional, se refirió a los directivos del máximo ente del fútbol mundial como “excremento, son excremento”.

El periodista británico es uno de los más críticos con la organización que dirige Joseph Blatter. Durante su conferencia en el congreso, sobre "corrupción sistémica en el gobierno del fútbol mundial", el británico aseguró que "la corrupción infectó ya cada aspecto de la FIFA".

Jennings fue más allá y declaró que “gente de la FIFA me contactaba, y me hablaba de la familia del fútbol, de la familia de FIFA. Y yo bostezaba... Hasta que me enteré: me estaban mandando un mensaje claro: la FIFA es un sindicato organizado del crimen".

Sus señalamientos fueron criticados de inmediato por Walter de Gregorio, el nuevo jefe de Comunicación y Relaciones Públicas de la FIFA, quien se encontraba en el congreso. El miembro del organismo calificó los apelativos de Jennings de "una falta de respeto".

"Lo que dijo el señor Jennings, al comparar a la FIFA con la mafia es una falta de respeto. La mafia mató a miles de personas, esto es fútbol", señaló el jefe de comunicaciones del organismo.

Jennings aprovechó para reprocharle a De Gregorio que lo tengan vetado de las ruedas de prensa de la FIFA, a lo que el jefe de comunicaciones del organismo respondió que el periodista no está vetado por sus preguntas, sino por su comportamiento.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Senegal es el primer destino de Javi Poves

De la mejor Liga del mundo a misionero: Javi Poves, el "futbolista indignado", acordó con el Sporting la rescisión de su contrato durante la pretemporada. Ahora deja todos sus lujos y se marchará a Senegal para ayudar a los más pobres.


Por Julia del Mar Cortezón
Marca


Tiene todo lo que la mayoría de las personas buscan y quieren: ser futbolista de Primera, buenos coches, gran sueldo, fama, reconocimiento, ropa de marca, casa de ensueño... Sin embargo, Javi Poves, a sus 24 años, deja todos estos lujos para irse a Senegal: "Quiero ayudar a la gente que lo necesita. Busco sentirme a gusto y así lo puedo conseguir. En el fútbol no era feliz. En los entrenamientos pensaba más en lo que pasaba en Burundi que en lo que me decía Preciado", dice con tranquilidad y felicidad Poves.

El central madrileño llegó a un acuerdo con el Sporting para rescindir el año de contrato que le quedaba y, de esta forma, desligarse del mundo futbolístico y empezar una nueva vida para ayudar y vivir las miserias del Tercer Mundo. Senegal es su primer destino. Es como un misionero, pero "de forma independiente y sin religión, aunque la respeto mucho".

Javi Poves no lo ha tenido fácil y es de los jugadores que se lo han currado. Desde las inferiores del Atlético pasó por Rayo, Las Rozas, Majadahonda, Navalcarnero, Sporting B y Sporting. De alevín siempre decía que su sueño era "jugar en Primera con el Atlético", a la vez que idolatraba a su primo, Óscar Téllez, ex futbolista de Alavés, Valencia, Villarreal y de la selección española.

Desde entonces han pasado 15 años y Poves lo tiene claro: "Antes tenía otras ilusiones, ahora maduré como persona. Quiero aportar cosas al mundo. Colaborar en el bienestar de todos. La verdad es que no me sentía identificado con el ritmo de vida que llevaba como futbolista y por eso lo dejé". Poves es un chico muy maduro y piensa que es consecuencia de su experiencia en el fútbol: "En todos los equipos siempre estuve en un segundo plano y eso me hizo trabajar el doble que los demás. Ese esfuerzo extra me hizo madurar más deprisa". Mientras que jugaba en Madrid trabajaba repartiendo prensa y en un almacén de firmas deportivas.

Firmó por el Sporting con toda la ilusión del mundo y con El Pitu Abelardo en el banquillo fue un tipo feliz. Pasar de jugar en Tercera a Segunda B le dio una bocanada de esperanza e hizo un regate a la idea de colgar las botas. Sin embargo, cuando firmó el contrato profesional con el club gijonés no encontró la felicidad prometida: "Cuando tuve en mis manos lo que siempre busqué y quise tener no me sentí bien. Fue como que eso no era lo que quería, no era lo que había buscado".

Sus estudios -Historia e idiomas-, mucha lectura y sus amigos fueron claves en su nueva madurez: "Ellos me abrieron los ojos. Ya no era aquel chico que quería jugar en Primera y comprarse un Porsche. Según me acercaba al lujo, más lo repudiaba. El fútbol profesional es dinero y corrupción". Javi Poves dejó sus estudios a los 17 años para dedicarse al fútbol, y tres años después los retomó: "La vida me dio esta oportunidad".

Senegal

Tras ver un documental en el computador -en su casa no hay televisión- se topó con Senegal. Ésa fue la señal para elegir este país africano como destino: "No tienen nada y no hay nada material. Necesitan ayuda en todos los aspectos y yo creo que les puedo ayudar, porque es lo que quiero. Voy a vivir con una familia y allí quiero ser feliz ayudando".

En la zona más pobre de Senegal, Poves espera "encontrar la verdadera felicidad. Tener esa paz interior para transmitírsela a los demás. Volver a disfrutar de los valores de las abuelas: solidaridad, amistad, compañerismo... En definitiva: humanidad".

Al principio, la familia intentó quitarle la idea de la cabeza, pero como vieron que era misión imposible decidieron apoyarle totalmente: "Lo están pasando mal, como yo porque les quiero muchísimo, pero es lo que he decidido y ellos me respetan. Mi padre sé que lo pasó mal porque es muy futbolero y se ha sacrificado mucho para llevarme de un campo a otro. Mi madre y mi hermana lloran, y mi abuela me dice que me quede. Yo les digo que no sufran, que he tomado el camino correcto".

Son muchos los futbolistas que han llamado a Poves para animarle en su nueva aventura y, casualmente, todos "han sido de categorías inferiores. De Primera no me ha llamado nadie. También hablaron conmigo muchos entrenadores, que piensan como yo pero no lo pueden decir porque comen del fútbol".

"Cuando se lo dije a mis compañeros alucinaban. Yo les decía: 'si tenéis la vida solucionada, dejadlo ya y empezad a vivir vuestra propia vida, porque a la larga os hará sufrir'. Yo soy capaz de vivir con mil euros, como muchas familias españolas. Yo lo que tengo lo quiero compartir con la gente que lo necesita".

"Que abran bien los ojos, que si cobran esas cantidades es por algo. Todos pueden hacer lo que quieran. Hay que mirar hacia atrás aunque tengas mucho dinero. Hay que tener humanidad y solidaridad", apunta Javi Poves en su consejo a los jugadores.


"A los padres que quieren que sus hijos sean futbolistas les diría que el 95% no llega a Primera, que sólo se habla de éxito, pero no de fracasos, de los chicos que se quedan atrás, y por ello lo mejor es que no abandonen sus estudios".

A Javi Poves le gusta estar informado y el movimiento 15-M le llamó la atención: "Me fui a la Plaza de Gijón para informarme de primera mano, pero no me convencieron totalmente, aunque los respeto".

"Bendita locura, lo que pasa es que cuando te educan en la idea de que ser futbolista es grandioso, todos queremos serlo. Si en lugar de hablar de fútbol se hablara de biología, química o medicina, todos querríamos ser biólogos, médicos...", afirma Poves.

Trabajadores de prensa en lucha

Futbolistas de Godoy Cruz (Argentina) solidarios con la causa de los trabajadores de la prensa.

sábado, 1 de octubre de 2011

Paul Breitner: el futbolista maoísta

En la década de 1970, uno de los mejores jugadores del mundo era seguidor de Mao Tse Tung y de la revolución china: el alemán Paul Breitner.


Redacción
Fútbol Rebelde

El jugador, como muchos jóvenes de Alemania y el mundo en los años 70, tomó las banderas de la revolución cultural y del maoísmo. Breitner hizo parte de la generación de mayo del '68, seguidor de Ho Chi Minh, lector del Libro Rojo y admirador del Che Guevara.

Llegó a ser jugador profesional en 1970 como lateral izquierdo. Con apenas 22 años, y luciendo el famoso “afro”, fue campeón mundial con la selección de la República Federal de Alemania. Fue una de las figuras del Mundial de 1974, y autor del gol de la final ante Holanda, la sorprendente "naranja mecánica". Pese a esto, no tuvo nunca una buena relación con la selección nacional: llegó a renunciar tres veces a ella.

Breitner pasó a jugar en el medio campo y fue fichado por el Real Madrid. Su llegada al club merengue fue equivalente a la de un marciano. ¡Un maoísta en el club de Franco! Encontrándose allí, dio muestra de su rebeldía al donar medio millón de pesetas como donativo a obreros metalúrgicos de la fábrica Standard que se encontraban en huelga. Con el equipo merengue logró dos ligas y una Copa del Rey.

Se dice que los dirigentes del Real Madrid lo consideraron “jugador conflictivo” y cancelaron su contrato. En 1978 regresó a su club de origen: el Bayern de Munich.


Con su selección jugó en 48 ocasiones y anotó 11 goles. Fue campeón del Mundial de 1974, jugado en su país; subcampeón de España '82; y campeón de la Eurocopa de 1972. A nivel de clubes fue campeón de la copa europea de clubes con el Bayer en 1974. Con este equipo logró también varios títulos nacionales.

Por su excelente rendimiento futbolístico y su potencia fue calificado como uno de los mejores centrocampistas de la historia. Se dijo de él que era un futbolista “capaz de pensar y poner en práctica con las piernas lo que concebía con la cabeza”. Todo en 13 intensos años de carrera como jugador profesional. Breitner se retiró en 1983 por una lesión. Un año antes, el Partido Comunista Chino había abandonado oficialmente el maoísmo.

El futbolista se volvió un ícono de la década de los 70. Siguió vinculado al Bayern de Munich y eventualmente hace de comentarista de televisión y prensa escrita.